Capitulo 7
Habia pasado un mes desde el comienzo de las vacaciones cuando el Señor Tenebroso hizo la primera visita a la Mansión Malfoy. Sus padres habían estado histéricos desde la tarde anterior, los gritos a los elfos no tardaron en llegar cuando sus padres (especialmente su padre) encontraba algo de su sitio o alguna mínima mota de polvo en un mueble, ambos tenían los nervios a flor de piel, debían dar una imagen perfecta ante el Señor Oscuro.
Mandaron a Diana a su cuarto, no queriendo que esta se encontrara con su temido Señor, sabían que nada bueno podría salir de ese encuentro, no eran Idiotas, sabían que su hija era atractiva y joven, la perfecta combinación para el Señor Oscuro, sabían que tarde o temprano este les ordenaria que entregaran a Diana para que se uniera a los Mortífagos e incluso que se la entregaran a él, corrían rumores de que el Lord quería un heredero y su hija tenía todas las papeletas para ser la madre de aquel bebé.
Diana permaneció en su cuarto tal y cómo le habían ordenado sin hacer ruido, por dentro se estaba muriendo de los nervios, el estomago se le retorcía se tumbó en la cama y cogió un libro tratando de leer para dejar de pensar en la reunión que en esos mismos instantes sucedía en una planta por debajo de donde estaba, la gente más peligrosa del mundo mágico ahí congregada.
Justo cuando Diana comenzó a centrarse en el libro unos suaves golpes en su puerta la sacaron de su lectura.
-Adelante- dijo tras aclararse la garganta.
Entonces, un elfo doméstico entró por la puerta, hizo una inclinación y con una voz chillona dijo:
- La amita Malfoy es requerida por los amos en el comedor.
Diana tragó a duras penas saliva un nudo formándose en su garganta, sus padres le habían ordenado expresamente que se quedara en su habitación ¿Por qué demandaban ahora su presencia? A no ser clato está que no fueran ellos los que querían que bajara sino alguien más y esa persona solo podía ser Lord Voldemort.
Nerviosamente mirándose en el espejo se dio un repaso comprobando que todo estaba en orden y bajo las escaleras para vivir el que seguramente sería el momento más escalofriante de su vida.
Una vez en la planta baja respirando profundo tocó a la puerta que daba al comedor, esta gue abierta por otro elfo que también se inclinó ante su ama.
- Ah Diana, pasa te estabamos esperando.- una voz parecida al silvido de una serpiente dijo por encima de los murmullos de la gente ahí reunida. Todo el mundo se calló y se giró para mirar a la recién llegada.
Nada podia haber preparado a Diana para el encuentro con la persona que tenia en frente. Lord Voldemort era sin duda la persona más aterrizadora que Diana había visto en su vida. Con su pien blanqucina y rostro como el de una serpiente, sin nariz. Pero lo mas escalofriante eran los ojos, rojos como la sangre llenos de maldad y pura locura. Diana se recompuso e hizo una leve inclinación agachando la cabeza hacia en Señor Oscuro.
- Mi Señor.- fue todo lo que fue capaz de decir una muy atemorizada Diana quien sin embargo no dejo escapar ni el más mínimo ratro del pánico que se estaba desatando en su interior en su rostro, mantuvo una expresión por la que su rostro parecía exculpido en mármol.
Voldemort sonrió
- Cualquiera diría que con lo escondida que te tienen tus padres tendrías la apariencia de un troll, nada más lejos de la verdad... Me tendréis que explicar el por qué nos negasteis esta vista antes Lucius y Narcissa.
Ante esto sus padres palidecieron considerablemente.
- Nada de eso mi Señor, mis padres no podrían haber estado más impacientes por presentarme pero, desgraciadamente no me encontraba muy bien.
-Oh.-dijo Voldemort escondiendo una sonrisa, le gustaba ese carácter de la chica.- Esperemos que para la próxima estés recuperada, me gustaría que asistieses a la reunión. Sin falta.
- Por supuesto mi Señor.
La reunión duró pocos minutos más al cabo de un cuarto de hora la casa se había vaciado y solo quedaban en ella sus habitantes habituales.
Narcissa le dio un fuerte abrazo a su hija en cuanto el último mortífago salió por la puerta, con más fuerza que nunca.
- Lo has hecho bien.- Fueron las palabras de su padre. Diana, un poco sorprendida le dirigió una sonrisa que, para su enorme sorpresa este correspondió.
(...)
A los tres dias de haber venido el Señor Oscuro a su casa el profeta anunciaba la noticia de que Potter tendría que ir a una vista ante el Wizengamot por haber realizado un hechizo patronus delante de una muggle sin motivo aparente. Por muy poco que le gustara Potter, Diana le conocía (seguramente era una de las personas que más le conocía después de Granger y Weasley) y sabía que Potter no haría algo así el era demasiado... Potter para hacerlo con su estúpida manía de salvar a todo el mundo y hacerse el héroe y no poder hacer daño a nadie porque su estúpido grab corazón no se lo permitía y... Vale iba a dejar de pensar en potter antes de que las cosas se pusieran raras (o aún más raras).
(...)
A los pocos dias era tiempo de otra reunión con la Orden. Snape le dijo que se inventara una excusa, esta dijo a sus padres que iria a pasar el dia con Pansy y a ella le pidió que la cubriera claro que Pansy demandó respuestas y Diana le dijo que había quedado, ante esto Pansy sonrió como una verdadera lunática, tanto que asustó a Diana y se despidió de ella diciendole que se lo pasara bien con su novio. Diana resoplo, genial ahora nunca la dejaria en paz y le estaria bombardeando todo el dia con preguntas de su supuesto novio.
Con todo, Diana consiguió llegar a Grimmuld Place, a pocos metros del edificio se encontraba su padrino, se saludaron con un asentimiento de cabeza y Diana se preparó de nuevo mentalmente para lo que le esperaba, sabía que ahora potter se encontraba ahí y que no le haría ninguna gracia su visita, sobretodo después de haber pasado todo el verano aislafo como había sido el plan de Dumbledore, con el que Diana no estaba completamente de acuerdo pero que no le quedaba otro remedio que seguir.
Se encaminaron hacia la puerta y de nuevo fue la Señora Weasley quien les recibió, abrazando una vez más a Diana, auqnue esta vez fue menos incómodo.
Diana fue lo más rápido que pudo a la cocina para evitar cruzarse con alguien indeseado (prácticamente todos los jóvenes de la casa).
Ahí se encontraban ya todos, eran los últimos en llegar. Fue Dumbledor quein les saludó y len indicó que se sentaran eb las dos únicas sillas libres que quedaban. Una entre Remus y Sirius y la otra al lado de Moody y el señor Weasley.
Diana miró a su padrino y se enzarzaron en una lucha de miradas por quien se quedaba con el sitio que ambos deseaban( entre Moody y Arthur Weasley) al final diana suspiró derrotada y se dirigió al asiento entre Lupin y Black, esta iba a ser una reunion increible. Yuju.
Su antiguo profesor le dirigió una mirada de consuelo y le susurró cuanfo se sentó
- Tranquila Diana Sirius no dira nada ¿ verdad?- entonces le dirigió una mirada amenazante a su amigo. Este sonrió forzadamente y contestó.
- Por supuesto que no- su mirada de odio hacia Lupin dejaba claro que no estaba muy contento por eso.
Dio comienzo la reunión y se habló principalmente de los avances de Hagrid con los gigantes, de lo que ya se habia hablado en la anterior reunión.
- Alguna novedad Diana- preguntó el director.
- Pues en realidad sí. - Todos se acercaron a escuchar lo que la joven tenía que decir.- hace unos pocos días Voldemort(alguno se tenso cuando uso su nombre pero la mayoría permaneció inafectada) vino a la Mansión.
- Es la Primera vez ¿verdad?- cuestionó Kingsley desde la cabecera de la mesa.
- Si. No pude enterarme de mucho porque mis padres me dijeron que me quedara en mi cuarto pero al final él requirió mi presencia.
- ¿Para que haría eso?- Preguntó entonces Lupin.
- Él.. Bueno él... Comentó que quería que estuviese en la siguiente reunión.
- Y ¿Por que querria que una chica de 14 años estuviese en sus reuniones?- Medio ladro ojoloco.
- El Señor Tenebroso hizo alusión a la belleza de Diana.- Todos callaron en la sala, entendiendo el significado que eso entrañaba, algunos miraron con pena a Diana aunque esa no tenia muy claro a que se refería.
El silencio fue roto pir la señora Weasley quien dio un gritito indignado y comenzo a decir :
- Voy a matar a esos dos con sus inventos. ¡Fred, George! - Entonces abrio la puerta y diana vio a cuatro cabezas pelirrojas una azabache y una castaña que sujetaban un hilo que terminaba en una oreja. Osea que habian estado escuchando.
- Venir aquí, os he dicho que no podeis espiar en las reuniones de la Orden. Como vuelva a veros cotilleando y metiendo la nariz donde nadie os llama os juro que... - Continuó la señora Weasley con su reprimendo, esa señora podia dar mucho miedo cuando se lo proponía, pero no es como si Diana fuera a admitir eso en voz alta.- Ahora ir a preparaos la cena está casi lista. Diana cariño ¿ te quedarás?
- Debería irme mis padres...
- Estoy seguro de que el que no te quedaras acenar con la señorita Parkinson después de haber quedado con ella les haría sospechar- dijo su padrino con un brillo malicioso en la mirada Diana le dirigió una mirada de las que pueden matar y varios en la mesa trataron de ocultar su diversión lo mejor que pudieron.
-!Estupendo¡ - dijo la señora Weasley sin notar el intercambio de miradas entre padrino y ahijada.- No te preocupes querida Ronald y Harry se controlaran- y con esto salió de la habitacion rumbo a la cocina sin percatarse de que sus palaras de consuelo no hicieron más que desanimar a la pobre diana aún más quien dejo escapar in sonido de mortificación y apoyo su frente contra el borde de la mesa para diversión de todos los allí presentes, iba a ser una cena de lo más entretenida.
