Capitulo 8
Diana entró en el comedor y se sentó lo más alejada posible del centro de la mesa que estaba ocupada por Potter (quien no dejó de mirar a Diana con la sospecha, el odio y la desconfianza tiñendo sus ojos), Granger y tres de los Weasleys (los gemelos y Ronald). Diana se sentó con la mayor dignidad que pudo, con la cabeza bien alta e ignorando las miradas que los otros cinco le lanzaban.
Al final terminó al lado de Tonks y en frente de Lupin lo que supuso un gran alivio para la Slytherin ya que de entre todos esos dos eran de los que mejor le caían y los que menos ganas de liarse a puñetazos con ella tenían.
La señora Weasley entró haciendo equilibrios para llevar todas las fuentes de comida, sin ni siquiera pensarlo Diana se levantó a ayudarla. Cogió un par de fuentes que llevaba Molly y las dejó sobre la mesa, esta le lanzó una mirada agradecida mientras que el resto solo la miraba con incredulidad, Diana fulminó a todos con la mirada, retandoles a decir algo. Nadie abrió la boca. Malfoy volvió a sentarse y pronto todo el mundo estaba comiendo lo que Diana debía admitir era la mejor lasaña que había tomado nunca.
A lo largo de la cena surgió el tema del juicio de Harry, Diana se abstuvo de comentar sabiendo que lo que dijera no sería bien recibido.
- ¿Que persona en su sano juicio negaría la vuelta de Voldemort? - Preguntaba Potter en ese momento, la ira evidente en sus ojos.
- Ese es el problema, Fudge no está en su sano juicio.- Contestó entonces Lupin.
- Normal que reaccione así... - Murmuró Diana por lo bajo, aunque no lo suficientemente bajo comprobó al ver como toda la mesa le lanzaba miradas. Genial, y ella que pretendía pasar toda la cena callada... Se dispuso a explicar su punto.- Fudge siempre ha sido un paranoico, ¿pero esto? Esto es más de lo que cualquiera podría soportar, la vuelta del Señor Tenebroso, el mago oscuro más poderoso de todos los tiempos, cualquiera en su posición se aferraria a la más mínima esperanza de que fuera mentira, y el poneros a Dumbledore y a ti Potter como unos lunáticos que se han inventado todo porque quieren atención es la única excusa razonable, una excusa a la que se aferrara hasta que no le quede otra opción que admitir la verdad.
Todos la miraron de nuevo y Harry le lanzó una mala mirada.
- Pues el imbécil de Fudge debería darse cuenta de que nadie mentiría sobre un tema así y de que al que menos gracia le hace su vuelta es a mi. Por si se te había olvidado el mató a mis padres e intentó matarme a mí. - Al final Harry gritaba.
- Ya lo sé, estoy de tu lado ¿recuerdas?
- Todavía dudo de tu total fidelidad a nosotros. Te conozco Malfoy.
- ¿Ah si Potter? Tu no sabes nada sobre mi- escupió Diana sus ojos llenos de odio.
- Si que sé cosas sobre ti Malfoy, eres una estúpida malcriada que se cree superior a todo el mundo egocéntrica y narcisista que se cree que puede tenerlo todo. Dime ¿ le has dicho ya a papi que te has unido a Dumbledore en contra de su amado señor?
- ¡No te atrevas a mencionar a mi padre!
- ¿Por qué? No se lo has contado ¿verdad? Estoy seguro de que se va a enfadar cuando descubra que su querida y perfecta hija se ha rebelado.
- Te lo advierto Potter una palabra más y te juro que...
- ¿ Qué? ¿Vas a pegarme Malfoy? ¿Qué diría tu mamá de eso eh? Seguro que mamá Malfoy no estaría muy orgullosa de ti si se entera de lo que estas haciendo a escondidas, eso es claro si alguna vez lo ha estado, con una hija como tú yo más bien me avergonza...
Fue como si una cuerda se hubiera roto dentro de Diana, ese era un tema muy delicado para ella que siempre buscaba ser la hija perfecta que sus padres querían.
- Cállate - rugió Diana perdiendo finalmente la paciencia y avalanzandose sobre Harry se cayeron al suelo por la fuerza del impacto sin embargo antes de que pudiera llegar a darle el puñetazo que tantas ganas tenía de darle fue separada por Sirius, este la levantó del suelo mientras ella se retorcía para librarse y poder darle a Potter su merecido, nadie se metía con su familia, NADIE.
Lupin comenzó a echarle la bronca a Harry, los demás contemplaban, aun asimilando lo que acababa de pasar, la escena que sucedía ante ellos.
Diana se agitaba entre los brazos de su tío roja de furia dando patadas al aire pero, poco a poco se fue calmando dejo de intentar soltarse del agarre de Sirius y este despacio, como intentando adivinar sus intenciones (si todavía iba a lanzarse sobre Harry para darle una paliza o no) la dejó ir. Una vez de vuelta en el suelo Diana se aliso la ropa y recoloco el pelo, miró a Potter con todo el odio que pudo haciendo que a más de uno le bajara un escalofrío por la espalda.
- No te atrevas a volver a hablar asi de mi familia Potter ¿Entendido? - Dijo la joven con un tono glaciar, no por nada la llamaban la reina de hielo Slytherin. - Me estoy jugando el cuello por ti todos los días lo mínimo que podrías hacer es agradecermelo.
Harry fue a decir algo pero una mano de Granger en su brazo lo detuvo.
Diana salió del comedor y rondó por la casa hasta llegar a una zona que parecía que nadie visitaba. Abrió una puerta y no pudo reprimir la sorpresa al ver al hipogrifo que en tercero le había roto el brazo después de que ella en su actuación como una tonta inmadura le hubiera insultado.
El hipogrifo (¿Era Buckbeak su nombre?) se puso en pie medio enfadado, parecía que recordaba a Diana y no con mucho cariño la verdad.
- Eh, eh tranquilo, tranquilo todo esta bien shhh, shh, siento haber sido una completa idiota hace dos años lo siento ¿de acuerdo? - Dijo Diana intentando calmar al animal. Se inclinó haciendo una reverencia como les había enseñado Hagrid aquel año. El animal la correspondió, podía avanzar.- Está bien, está bien.- para entonces ya había llegado hasta el majestuoso animal.- eres un buen hipogrifo- Diana sonrió mientras acariciaba a Buckbeak quien disfrutaba de sus caricias.
Diana terminó sentada en el suelo con la cabeza del hipogrifo sobre su regazo mientras ella le acariciaba la zona que se encontraba entre sus orejas. El animal terminó durmiendose sobre la chica quien sonrió enternecida.
Entonces se oyó como alguien picaba a la puerta Diana levantó la mirada y luego volvió a mirar hacia el hipogrifo en su regazo que no se había despertado. La puerta se entreabrio y por el hueco asomó la cabeza de Potter.
Diana le lanzó una mala mirada y le hizo un gesto para que no hiciera ruido.
Harry se acercó y se sentó al otro lado de la chica Malfoy.
- Mira Malfoy...- aqui Harry suspiró y dijo- Diana, mira Diana, lo siento, yo... nose que me pasa últimamente pero estoy todo el día enfadado y cualquier cosa hace que salte y comience a gritar y el que mi enemiga del colegio se hubiera enterado antes que yo de la existencia de la Orden de la que ni siquiera mis dos mejores amigos me habían hablado en sus cartas durante el verano hizo que explotara... - Harry hubiera continuado divagando sino le hubiera cortado Malfoy
- De acuerdo Potter ya basta. - Diana se rió - va a parecer que nos llevamos bien.
- ¿Nosotros, bien? No podemos permitir que nadie piense eso- dijo Harry con un brillo divertido en la mirada.
- Pues claro que no.
Entonces Harry se levantó y se dirigió hacia la puerta pero antes de que pudiera abrirla fue interrumpido por la voz de Diana.
- Por cierto Potter te sigo odiando. Pero algo había cambiado en los ojos de Diana.
- Y también te odio Malfoy. - Respondió Potter el mismo brillo en los ojos del azabache. Pero ninguno se paró a analizar lo que significaba, asustados (aunque sin reconocerlo) de lo que podría ser.
Muchas gracias a todos los que siguen la historia, los comentarios son bienvenidos siempre. Hasta el próximo capítulo.
