CAPÍTULO 11

Diana se encontraba de nuevo en la sala de los Menesteres pero en esta ocasión solo daría clase a Potter quien, después de que la chica le hubiera derrotado el día anterior, y nada menos que a la manera muggle, quería aprender todo lo que pudiese no solo sobre la lucha y defensa con varita sino también sin ella.

-Muy bien- comenzó la Slytherin - pégame.

-¿Qué? No puedo pegarte así sin más.

-Claro que puedes Potter, solo tienes que cerrar la mabo en un puño y llevarla hasta mi cara- esto último lo dijo como si estuviera hablando con un niño de cinco años, acompañando con gestos lo que decía.

-No soy idiota Malfoy- dijo Harry molesto- pero eres una chica y pegar a chicas...

-Oh por favor no sigas, eso de que a las chicas no se le pueden pegar porque son más débiles que los chicos es la mayor idiotez que he oido en mi vida. Por Dios el otro día te pegué una paliza ¿De verdad te crees que puedes ganarme? - Con esto la chica comenzó a reírse. A continuación se volvió seria y dijo- ¿Que, no vas a luchar contra las mortífagas? Si alguna vez te encuentras con Belatrix Lestrange te aseguro que querrás matarla después de haberla torturado todo lo que pudieras.

Ante esto el Gryffindor se mostró confuso.

-¿Quien?

- Venga ya, ¿en serio no sabes quien es?- la mirada confusa que el chico le dirigió fue suficiente respuesta- Es la mujer más despiadada, vil y malvada que jamás hayas conocido. Tortura a las pesonas por el simple placer de hacerlo y no hay nada que le guste más que contentar a su señor. No es una persona con la que apetezca encontrarse, es más, si alguna vez te topas con ella corre en dirección contraria, está totalmente loca.- Harry sintió temor ante la descripcion de la Slytherin- Ah, también es mi tia.

-¿Tu tia?

- Si, la hermana de mi madre y prima de tu padrino, Black. Creeme no me enorgullezco de ello...

Se instauró un silencio en la sala solo roto por el crepitar de las llamas en la chimenea.

-Bueno... Después de esta amigable charla comencemos. Pégame Potter.

Esta vez Harry si que hizo amago de pegar a la chica pero apenas puso fuerza en el golpe y Diana fue capaz de coger su puño con una mano y levantarle por los aires con una llave de yudo tirandole finalmente bocarriba en el suelo. El Gryffindor soltó un gemido de dolor y se levantó frotándose la espalda, eso realmente habia dolido.

Siguieron un buen rato así, Harry intentando dar un golpe a Diana y la chica esquivando todos sus puñetazos, dándole de vez en cuando alguno a él. Aunque no lo admitiría nunca en voz alta la Slytherin se estaba divirtiendo con el Gryffindor, el cual tampoco hacia nada por esconder la sonrisa que asomaba en su rostro.

Finalmente, después de casi dos horas de Harry lanzando inútilmente puñetazos al aire, el chico consiguió que Diana perdiera el equilibrio en una de sus llaves y cayera encima de él.

Como hipnotizados ninguno hizo ademán de levantarse eligiendo quedarse ahí tumbados mirando al otro a los ojos. Algo sucedió en aquel momento, ya no eran dos mortales enemigos que aprovecharían cualquier oportunidad para hacer que el otro sufriera sino que eran dos compañeros preparandose para luchar juntos en una guerra a la que ambos habian sido lanzados injustamente y que les venía muy grandes, eran dos amigos preparandose para estar solos ante el peligro, eran dos personas que, algunos se atreverían a decir, podían ser mucho más que dos amigos.

Después de unos segundos así la mirada de Harry bajó a la de los labios de la chica y ambos se dieron cuenta de lo que pasaba siempre en estas situaciones, era el momento en que el chico y la chica se besaban y se declaraban su amor, pero la realidad no es como las películas. Ambos jovenes se sonrojaron y carraspeando y limpiandose la inexistente suciedad de su ropa se levantaron del suelo.

- No ha estado mal Potter.- ante la mirada escéptica del chico añadió - no, en serio, deberías haberme visto a mi en mi primera clase con Tonks.

El chico dejó escapar una risa breve y dijo:

- gracias por el intento de consolación Diana pero no lo intentes disimular. Una chica me ha dado la paliza de mi vida y siento como si todos mis músculos fueran de gelatina.

La chica soltó una carcajada y contestó:

-Anda exagerado, ve a dormir un poco que ya es tarde, nos vemos mañana.

-Hasta mañana Diana.

-Hasta mañana Harry.