HELLO! Les traigo el segundo capitulo, espero que les guste :3

Natsu comenzó a caminar hacia mí, me sentía como una pequeña liebre y el parecía un zorro a punto de cazar. Se irguió en toda su altura frente a mí, obligándome a levantar la cabeza para poder enfrentarlo con la mirada.

-¡Demonios Lucy! - exclama ofuscado -.

Una boca se apodero de la mía de manera demandante, explorando cada rincón con avives, sus labios tenían sabor a tequila y limón. Las grandes manos acariciaron mis muslos y fueron a parar a mi trasero apretándolo y obligándome a pegarme más a él. Solo al principio no le respondí, porque cuando pude recuperarme del asombro me adapte a su ritmo. Yo cole mi mano bajo su remera y palpe los abdominales marcados con los que tanto he soñado. Luego de un largo rato de manoseos y mordidas recordé donde estábamos. Me separe y recosté mi cuerpo en la cajuela, mi respiración era forzada al igual que la de él.

-... - cuando sus ojos volvieron a verde normal supe que este pequeño desliz no se volvería a repetir.

-Lucy yo - se aclara la garganta y mete sus manos en los bolsillos de su jean - deberías vestirte.

-Cla, Claro... - recogí la sudadera que había terminado en el suelo y me la coloque - ¿A. Aun me llevaras a casa? - asintió y de manera algo automática subió al vehículo. Yo lo imite, no quería hablar de lo sucedido porque probablemente lo suyo haya sido a causa del alcohol y lo mío es por culpa del tiempo aguantando este silencio.

Llegamos a casa y sin pensar demasiado en lo que decía lo invite a pasar, el dudo un poco, pero termino aceptando.

-Tranquilo Natsu, no voy a morderte -fue mi comentario.

-Sí, lo sé - su voz sonaba algo ronca.

-¿Quieres alguna ropa de papá? - me mira sorprendido - estas están húmedas.

-¡Claro, claro!

-Toma la sudadera, te traeré algún pantalón - ya no me importaba que me vea en ropa interior; había tocado la mayor parte. Subí las escaleras tranquilamente ya que mis padres estaban fuera de la ciudad.

Me cambie de lencería y me coloque mi pijama, el cual consistía en un short rosa y una blusa blanca, calce las pantuflas en mis pies y baje junto a Natsu con el pantalón pescador de mi papá. Él estaba buscando algo para comer seguramente entonces me acerque y le tendí la prenda.

-Creo que es de tu tamaño.

-Gracias - no me mira - ... Lucy lo que paso allá.

-Lo se Natsu, estas algo ebrio, no hace falta que te disculpes.

-... ¿Ebrio? - asentí.

-¿Porque otro motivo harías algo como eso? - no me hare más ilusiones de que algo va a pasar entre nosotros.

-... ¡Claro! ¡Esa es la única razón por la cual te besaría! - duele escucharlo de su boca, pero es la verdad.

-¡Ves! no estoy enojada, eres mi mejor amigo; algo como eso no lo arruinara.

-¡Sí! Supongo que tienes razón - agarro la bolsa de rosetas de maíz y camino hacia el sofá - veamos una película.

-Son las 4 de la mañana - se encoge de hombros.

-Yo no tengo sueño además, seguro que con eso se me baja el alcohol - parecía molesto, pero no había motivo para que este así.

-De acuerdo, iré a traer una manta - me tira la sudadera que aún tenía en la mano.

-No la voy a usar - asentí y me la puse.

Busco una película en la red, y una vez encontró una se acomodó pegado a mí en el sofá, lo normal sería que él se coloque en una esquina, y yo acurrucada en la otra, pero esta vez no fue así.

-Emm Natsu - coloca el tazón sobre mis shorts, mientras me hace un gesto para que me guarde silencio.

-Ya va a comenzar - juro que quería prestar atención a la trama, pero cada vez que Natsu dejaba escapar una de las rosetas, estas caían en sobre mis piernas desnudas y él no tenía mejor idea que; con sus grandes manos palpar mis muslos hasta encontrarla. Cada vez sus manos permanecían más tiempo sobre mí y ese simple contacto lograba poner mi piel de gallina.

-¡Natsu así no puedo atender la película, por favor! - puso cara de no entender de que le hablaba - me haces cosquillas - mentí; pero por nada del mundo le diría el verdadero motivo.

-Tú no tienes cosquillas aquí -aprieta mis rodillas y va subiendo lentamente - tampoco aquí - palpa la parte interna de mis muslos.

-¡Ahora si las tengo! - le dije quitando su mano, su cercanía me llevaba directo al momento en que nuestros labios se encontraron y quería evitar a toda costa volver a sentirme tan vulnerable.

-Qué raro - volvió su vista hacia la pantalla y me saco las rosetas para ponerlas sobre la mesa. ¡AL FIN! Al menos ahora vería el resto de la película en... ¿Paz? ¿Acaso acaba de pasar su brazo tras mis hombros y se acomodó como si nada a seguir mirando la televisión?

Estoy estática, no me animo a mirarlo siquiera ya que estoy segura que mis mejillas están rojas y siento el sudor frio recorrer desde mi cuello hasta la parte baja de mi espalda. Frota mi brazo con una de sus manos y habla en mi oído.

-Estas temblando, ¿Tienes frio? - todo lo contrario.

-Estoy bien - me aprieta contra él y una de sus manos vuelve a mi muslo. Frotándolo suavemente.

-Tus piernas están heladas - ¡No creo que sea cierto! Bueno, su mano está caliente en comparación a mí.

-¡E. Estoy bien! - me lo quite de encima y me cambie al sofá individual, estaba demasiado ansiosa, sé que no lo hace a propósito, pero tengo demasiadas ganas de subirme sobre su regazo y reanudar lo que dejamos pendiente en el estacionamiento... ¡NO LUCY! ¡TU NO SERAS UNA MAS DE LAS FANS GIRL DE NATSU! ¡Así que deja de pensar en tonterías por favor! - ¡Solo quiero ver la película y tú no me dejas! - exclame exasperada.

-Yo no hice nada - se cruza de brazos - ya estoy sobrio, así que no intentare nada contigo.

-¡Lo sé! Pero, me altera que estés tocando por todos lados.

-¿Porque?

-¡¿Como que porque?!

-Si ¿Qué tiene de malo? Siempre hice eso.

-¡Claro que no!

-Que sí, siempre que te pasaba algo te llevaba en mis brazos a la enfermería. He tocado tus piernas muchas veces - tiene razón, pero no es lo mismo llevar a una enferma con pantalones deportivos y tenis a...

-Ok, ok, tu ganas. Solo ya no lo hagas - abrace mis piernas y las escondí bajo la sudadera.

-¿Porque?

-¡Estas preguntón!

-Soy curioso - ¡está tratando de mofarse de mí!

-¿Estas burlándote de mí?

-No.

-¡Entonces déjame en paz Natsu, hoy estas demasiado raro...! - hubo silencio un tiempo, el no miro a la pantalla en ningún momento, podía sentir sus ojos clavados en mí.

-... Me asustaste sabes - soltó al aire y suspiro. Yo lo encare - Estaba muy lejos cuando te arrojaron al agua - ¿Qué? - Corrí lo más rápido que pude y - apretó los puños - creí que llegue demasiado tarde cuando no respirabas... que no te había cuidado lo suficiente.

-¿Porque sacas eso a relucir ahora?

-Eso que pasó en el estacionamiento -.

-¿El beso? - asiente - ¿Q. Que hay con él?

-No estaba ebrio Lucy, mi cordura regreso por completo una vez que salte al agua fría y recogí tu cuerpo.

-¿No lo estabas? - negó - ¿entonces porque? -.

-¡Porque quería hacerlo Lucy! ¡Desde la preparatoria estoy deseando poder hacerlo! - ... - ¡No hacía nada por miedo a arruinar todo entre nosotros! - exactamente lo que yo siento - pero casi te perdí, y en mi mente repetía una y otra vez que si me hubiera animado a hablar, tal vez seriamos algo más.

-¡No, no te estarás confundiendo, tal vez solo estas shockeado por todo esto y!

-¡¿Enserio?! - exclama ofuscado - ¡Se perfectamente lo que estoy sintiendo! - se levanta y me acorrala contra el respaldo del sofá. Acerca su rostro al mío y su respiración es irregular.

-¿Qué es lo que quieres entonces Natsu? ¿Sexo? ¿Aventura? ¿Amigos con derechos? - frunce el ceño.

-¿Crees que sería solo eso si estoy así desde mi adolescencia? ¿Tan mal concepto tienes de mí?

-Te conozco como la palma de mi mano, y no has tenido una relación seria en toda tu vida.

-¡¿Eso es lo que quieres?!

-¡ES LO QUE SIEMPRE QUISE! - agrando los ojos - ¡pero nunca fui lo bastante atractiva, sexy y provocadora como tu querías! - lo empuje lejos - ¡Estas así porque arruine tu estúpido revolcón con Lissana! ¡Ve a buscarla, ella es sexy!

-¿Te digo porque nunca he tenido nada serio? - agacha la cabeza y esconde sus ojos tras su cabello - Porque cada una de las novias que tuve celaban de ti - eso ya lo sabía, era lo que me hacía feliz - porque cada una de las veces que una me llego a interesar mínimamente, tenía que verte menos y eso no me gustaba - mi corazón está por salirme del pecho - ¡porque cada vez que salías con algún idiota moría de celos!

-E. Entonces dime Natsu... ¿Qué quieres de mí? - camino rápido hasta mí y abrazo mi cuerpo con fuerza.

-Todo lo que estés dispuesta a darme - mi mejilla descansa en su pecho, sobre su corazón. Esta igual de acelerado que el mío.

-Tengo miedo... - afianza el abrazo.

-¡Créeme yo también! Pero el casi perderte hoy, ver como ese viejo idiota te coqueteaba y admirarte con mi sudadera con el apellido Dragneel tatuado en tu espalda me animo a decirte lo que siento - debo ser un tomate en este momento, quiero sonar lo más tranquila posible.

-¡Claro! ¡Y verme desnuda no ayudo para nada! - ¡Amo esa risa! Es lo que más me gusta de él.

-¡Fue un buen estimulo debo admitir!

-¡Ahhh! Eres un pervertido Natsu Dragneel, no conocía esa faceta tuya - se separa de mí y levanta una ceja.

-Claro que sí, siempre he sido así.

-¿Enserio? - finjo inocencia.

-¡Lushiiii! - escondió su rostro en mi cuello y coloco sus manos en mi cadera.

-¿Qué?

-Te quiero - lo rodee con mis brazos y apoye mi mejilla en sus cabellos.

-También yo - todo me gusta de él. Hasta sus defectos los encuentro tolerables.

-¿Quieres volver a ver la película?

-No sé ni de que se trata por ¡tú culpa!

-¿Que hice?

-No te hagas el inocente. ¡Esas manitos estaban demasiado aventureras hoy! - la forma de tratarnos no cambio, y eso me alegra.

-JAJAJAJA ¡Te juro que al principio no era esa mi idea! Pero eran demasiado suaves y - escucho como alguien se aclara la garganta y luego suelta una risita.

-¡¿Mamá?! - me hace un gesto con la mano.

-Suban arriba antes de que tu padre baje del auto y los encuentre así - asentí y tire de Natsu para llevarlo a mi habitación. Llegamos agitados y su cara era de asombro total.

-¿Que habrá pensado tía?

-Que por fin me anime a contártelo.

-¿Contarme qué? - a veces puede ser tan despistado.

-¡Que me gustas Natsu! - siento como mis pies abandonan el suelo y algo suave golpea mi espalda. ¡¿Me acaba de tirar a la cama?! Atrapa mi cuerpo bajo el suyo.

-¿Porque ella lo sabía y yo no?

-Porque nada se arruinaba si ella lo sabía.

-¿Y que se arruino ahora que yo lo es?

-... Aun nada - admito.

-¿Aun?

-No tenemos idea de que pasara más adelante.

-¿Tienes miedo de algo?

-¡De muchas cosas! - su rostro está muy cerca del mío.

-¿Por qué?

-¡Porque Si! Somos amigos desde los 5 Natsu, y en 19 años no mostraste una sola señal de que yo te gustara.

-¡¿Acaso estas ciega?! - ¿Qué? - ¡No te haces una idea de a cuantos idiotas aleje de ti y a cuantas chicas deje de ver porque querían que nos separemos!

-Yo no te lo pedí.

-¡Lo hice por gusto! - sus ojos verdes me hipnotizaron y me obligaban a mantenerle la mirada - ¡Porque entre ellas y tú siempre eras tú!

-¿Y que seremos ahora? Ya sabes lo que siento... ¿Solo amigos?

-Si esto no funciona podemos intentar volver a ser amigos, pero no me quedare con ganas de intentarlo por miedo. ¡Nunca más!... ¿Serias mi novia?

-¿Solo yo verdad? ¡No como esa vez que salías con Miliana y Hisui al mismo tiempo!

-¡No saldría con alguien si estás conmigo!

-Iría a tu casa a romper tu Colección de Juguetes si me haces eso.

-¡¿No te meterías con mis figuras de Dragón verdad?!

-Si te haces el vivo mientras estamos saliendo despídete de ellas - sonreí con malicia.

-¡Que mujer tan mala! - recuesta su cuerpo sobre el mío y sostiene su peso en sus antebrazos - ¡Me gusta! - unió nuestros labios de manera lenta, como acariciando mi boca. Me sentía flotar, todo me parecía tan irreal; toque el pecho desnudo de Natsu y su corazón latía a una velocidad increíble. Pase mis manos tras su nuca para profundizar el beso. Lamí su labio inferior y enredó su lengua con la mía, cada vez sentía más calor.

-¡Natsu! - suspire cuando lo sentí bajar los besos a mi cuello, tenía la piel de gallina. Separo sus labios y con una maldición se quitó de encima recostándose a mi lado.

-¡No me lo hagas más difícil! - dice cuando me siento sobre el - ¿Sabes lo complicado que es para mí parar?

-Puedo sentirlo - le dije mientras mecía mis caderas sobre su entrepierna.

-¡Lushiiiii! - sus voz esta ronca - No podemos hacerlo aquí.

-¿Porque? - me agache y mordí el lóbulo de su oreja.

-Porque tus papás están en la habitación conjunta y aun quiero conservar a mi amiguito.

-Exageras - bese su cuello.

-¡Yo estaba ahí el día que tío le disparo a uno de tus novios! - detuve mis acciones.

-¡Tú lo incitaste! ¡Le dijiste que me había faltado al respeto!

-No mentí.

-No, pero no necesitaba saberlo.

-¡Claro que sí!, ese tonto nunca más volvió a molestarte.

-¿Fue por... celos? - Sus mejillas tienen un bonito sonrojo - ¿Natsu?

-Un poco, tal vez... ¡Te nalgueo y te dijo tu si sabes moverte delante de todo el salón! ¡Merecía ese disparo! - de solo recordarlo siento la misma vergüenza que ese día.

-¡Shu!¡Ni lo menciones!

-De acuerdo, no volveré a tocar ese tema si te bajas de encima.

-¿Porque?

-¡Porque ya comienza a doler!

-¡¿Me estás diciendo gorda?!

-Shhhhh. Tu padre va a oírnos - frunzo en ceño y el rueda los ojos - estas bien Lucy ¡Mira como me tienes! - al terminar esa oración levanto las caderas y con su pelvis golpeo mis bragas ¿Eso es... Natsu?

Ahora si la vergüenza pudo más que yo, y me baje inmediatamente. El simplemente se cubrió los ojos, con la cabeza apuntando al techo. Yo me quede en silencio tratando de entender que estaba haciendo.

-Nat - cubrió mi boca.

-Solo dame un minuto ¿quieres? - asentí y al cabo de un rato podía notar como su erección había bajado... 15 minutos en silencio total. Los primeros rayos del sol estaban golpeando mi vista así que fui a cerrar la ventana y encender el acondicionador de aire, ya que estaba comenzando a tener calor.

Me acomode nuevamente a su lado y tape mi cuerpo con la sabana.

-¿Estas mejor? - quita su brazo de sus ojos y gira su cabeza hacia mí.

-Sí. Por suerte aún sigue funcionando - al ver mi cara de interrogación se ríe y aclara - imaginarme a Ooba Babasaama con su traje de baño le quita las ganas a cualquiera - no pude evitar soltar una carcajada.

-¡Y que lo digas! - se metió bajo las sabanas y me abrazo.

-¿Puedo dormir aquí?

-Claro, no te hare bajar de un segundo piso a las 6:30 de la mañana.

-Genial - cerro los ojos y apoyo su contra mis cabellos - que descanses Lushi.

-Tratare - correspondí su abrazo y deje a mi mente divagar.

Creo que después de esto debo agradecerle al loco que me arrojo al arroyo, sino nada de esto habría pasado... Claro y como olvidar a la odiosa Sudadera, la cual a pesar de ser tan horrible es mi atuendo favorito a partir de ahora.

Gracias por leer. Nos vemos en el siguiente capitulo :3