¡Alo, Alo! ¡Volví con el nuevo capítulo! :3 Esto de estar de reposo medico tiene sus ventajas jajajaja. Espero que lo disfruten y de antemano les aviso que aún sigo aprendiendo a escribir el lemon. No me sale tan bien U.U

Sus manos estaban frías y tenían harina, pero poco me importo cuando me obligo a pegarme a él sosteniendo mis glúteos. Lo sentí duro contra mí, y sin darme mucho tiempo para pensar se apodero de mis labios. No se parecía a ninguno de los besos que solemos darnos, este era más... demandante. Me recordó al día de la fiesta, cuando fuimos al hospital y.-

-¡Ah! - mordió mi labio inferior.

-¡Demonios! - gruño antes de levantarme y obligarme a enrollar mis piernas alrededor de su cintura. Camino conmigo hasta chocar con la encimera, me sentó sobre ella y se acomodó entre mis piernas, frotando su intimidad con la mía - ¿Acaso crees - desliza sus labios por mi cuello y muerde mi clavícula – que no te deseo? - empuja sus caderas. Arañe suavemente su espalda por encima de la remera; me costaba coordinar mi mente y mi boca, ya que lo único que salía de ella, eran suspiros ¿Cómo puedo estar así con solo unos cuantos besos? Tal vez sea porque estaba esperando esto hace demasiado tiempo, o será porque la persona con la que estoy en este momento es a quien he deseado desde que tengo memoria. Beso, lamio y mordió toda porción de piel que estaba a la vista, y se quejó cuando la sudadera no le dejo seguir bajando -Quítatela - sus ojos estaban más oscuros.

-Quítamela - logre articular.

-Tengo las manos sucias - esa mirada no prometía nada bueno, y eso es exactamente lo que quiero - ¡Hazlo!

Levante una ceja y sonreí de manera seductora, o al menos eso espero. Cogí el borde y lo saque lo más lento posible, en sus ojos podía ver que eso le estaba comenzando a desesperar, tú también tienes que sufrir un poco. Tire la prenda en el suelo, él no se movió... Se quedó parado recorriendo mi cuerpo con la mirada... y cuando nuestros ojos se cruzaron, por instinto mordí mi labio inferior.

-¿Lo haces a posta no? - trato de acercarse más y lo detuve con una mano.

-Tú turno - sonríe con malicia y sujeta mi muñeca y baja lentamente mi mano para colocarla sobre el elástico de sus pantalones.

-¿Me ayudas? - baje de un salto y mi cabeza quedo a la altura de su pecho. Lo mire desde abajo y curve los labios.

-Seguro - deslice mis dedos bajo la remera y acaricie suavemente sus abdominales. Su cuerpo estaba caliente, era como si estuviera exponiéndome al fuego y en este momento tenía muchas ganas de que me quemara. Una vez se la quite bese suavemente su cuello, pasando de ahí a su pecho, su vientre y cuando llegue al elástico del pantalón lo mire - ¿Sigo? - estiro mi brazo obligándome a parar.

-¡Te juro que quería jugar! Pero ya no aguanto - Se bajó rápido los pantalones junto con el bóxer... definitivamente es grande en varios lugares ¿Eso cabra dentro de mí? Beso mis labios; sentí como pegaba su cuerpo al mío y me levantaba por los glúteos hasta pegar nuestras entrepiernas.

-Natsu - tengo algo de miedo. Debo decirle que hace bastante tiempo no estoy con alguien – ¡Natsu yo! - no me deja hablar, me roba el aliento. Tomo su miembro y cuando lo acerco; temblé.

-¿Lucy? - al fin reacciono - ¿No es tu primera vez verdad?

-¡No pero!... ¡Hace mucho que! - asintió. Me sostuvo mejor, entonces afiance el agarre de mis piernas alrededor de su cadera, mientras el abrazaba mi cuerpo contra el suyo - ¿A dónde vamos? - me cargaba por las escaleras.

-A mi habitación.

-Puedes bajarme, tienes un corte en la cabeza y.

-Si puedo cargar a un jugador de 120kg no tendré problemas contigo.

-¡Si pero esa herida! - beso mis labios.

-Puedo con ella - unió nuestras bocas nuevamente y me robo el aliento. Nos detuvimos frente a la puerta mientras el forcejeaba para poder abrirla. Lo ayude y una vez dentro el camino decidido hasta la cama, en la cual me bajo suavemente. Se alejó para cerrar la puerta y llavearla.

-¿Por qué?

-No quiero molestias mañana - iba a preguntar pero su mirada me atrapo, era imponente verlo desnudo, parado frente a mí y con un aura de felino cazador. Ni en mis más locos sueños lo imagine tan atrayente.

-... ¿M. Mañana? - trepa sobre mí y acorrala mi cuerpo contra el colchón.

-Ajam - recorre mi cuello con su nariz - mañana vienen mis viejos y - dejo un chupón en mi clavícula - quiero aprovechar la noche sin preocuparme por mañana - iba a responder pero sentí sus manos acariciar mis muslos y sus besos bajar a mis senos. Cada caricia era una corriente eléctrica que removía mis entrañas. Me acomode en los codos cuando el dejo mis pezones, luego de haber jugueteado con ellos un rato y al cruzar miradas el sonrió con malicia.

-¿Qué? - en un rápido movimiento se posiciono entre mis piernas y las acomodo sobre sus hombros - ¡Natsu! – gemí/grite cuando su lengua paso por mi centro. Puedo sentir su sonrisa aun sin verla y antes de que pudiera opinar algo volvió al ataque; en ningún momento me dio tiempo de respirar siquiera, era un manojo de nervios que lo único que podía hacer era temblar y retorcerme entre sus brazos. El orgasmo me golpeo de manera contundente, no recordaba ni una sola vez donde lo haya sentido tan intenso. Aun me estaba recuperando cuando sentí algo duro contra mi centro.

-¿Puedo? - él estaba listo para entrar y yo no me encontraba en posición de negarle nada; aunque tampoco tenía ganas de hacerlo.

-Si - era grande y lo sentía avanzar lentamente en mi interior. Dolió un poco no lo voy a negar, pero saber que era con Natsu hacia que valga la pena - ¡espera! - necesitaba acostumbrarme a el - solo un momento – el vibraba dentro de mí, así que cuando el ardor comenzó a pasar me volví a concentrarme en mi pareja, tenía los ojos cerrados y las manos hechas puño a cada lado de mi cabeza.

-¿Estas bien? - sudaba mucho más que en sus partidos. Lleve mis manos a sus glúteos y los apreté. Instintivamente movió sus caderas y la sensación fue deliciosa.

-Estoy perfecta - su sonrisa fue forzada pero a la vez sincera.

-¿Entonces puedo?

-Si - por primera vez supe lo que era estar con la persona correcta. Esta vez no tendría que imaginarme a Natsu sobre mí, ya que él estaba ahí conmigo. Acaricio con una de sus manos mis mejillas.

-¿Estas bien? - asentí. El dio una estocada fuerte y yo arañe su espalda mientras suspiraba - ¿Segura?

-No te preocupes - lo abrace con fuerza - no voy a romperme Natsu - bese su pecho y uní mis manos tras su espalda.

-No quiero lastimarte - lo bese lento deseando que toda la pasión que tengo acumulada la pueda transmitir. Él estaba tieso, y sudaba a mares - ¡no aguanto más! - el ritmo que llevábamos era lento, y aunque me gustara, necesitaba más.

-¡Por favor! - arañe su espalda - ¡te necesito! - sus manos dejaron de apretar las sabanas y separo las mías pegándolas al colchón junto con las suyas.

-¡Es tu culpa! – dio una estocada que mando mis sentidos a la luna – Me vuelves loco Lucy – gruño mientras escondía su rostro en mi cuello. Desde ese momento las embestidas fueron salvajes, profundas y muy placenteras; Tocando mi punto correcto, en cada una de ellas. Era frustrante y excitante a la vez, no podía tocarlo pero nuestros ojos no se separaron en ningún momento - ¡Te amo Lucy! - yo también Natsu era lo que mi mente quería responder, pero solo salían gemidos de mi boca.

Se formó un nudo en mi bajo vientre, mi cuerpo vibraba, ya no podía pensar con claridad; todo lo que quería era que no se detuviera… ¡Explote! sentí mi cuerpo liviano, como si el mismo cielo se hubiera abriendo sus puertas para recibirme. Cuando recupere la cordura él ya estaba acostado a mi lado tratando de normalizar su respiración. Mire al "pequeño Natsu" en su estado natural (aun así seguía siendo grande).

-Menos mal quite la alfombra - su voz se notaba cansada.

-¿Terminaste? - por alguna razón esperaba que durara mas tiempo, aunque no sé si yo podría aguantar otra ronda, pero… quería mas.

-¿Quieres seguir? - ¡¿Acaso se está riendo?! ¡¿Tiene algo de malo?!

-¡¿Que?! - trepo sobre mí y beso mi boca. Estaba sudado aun, pero su rostro parecía como si acabara de despertarse de una larga siesta. Separo su boca de la mía y sonrió.

-¡Ahora mandas tu princesa! - levanto mi cuerpo lánguido y se tendió sobre el colchón conmigo sentada sobre su entrepierna, la cual de alguna extraña manera estaba semi-erecta.

-¡Natsu! - mis mejillas se tiñeron de rojo - ¿Cómo es que? - apretó mis caderas y levanto su pelvis golpeando mi centro.

-Llevo ¡AÑOS! soñando con esto - apoye mis manos en su pecho para darme estabilidad - y espero satisfacerte las veces que quieras - Tenia mi propio dragón personal y esa noche comprobé porque siempre las mujeres querían más de él. Yo solo soporte hasta la tercera tanda, después de eso caí dormida. Cuando desperté sentí cada musculo de mi cuerpo adolorido, ¡pero igual estaba dichosa! había valido la pena.

Las sabanas eran otras y mi cuerpo estaba limpio al igual que el suyo. Incluso tenía el olor de su shampoo en mi cabello. El dormía pacíficamente sosteniendo mi cintura, susurraba algo que no lograba entender. Entonces acerque mi oído a su boca y -.

-Te amo Lu - froto su nariz en mi cabello. Este mastodonte rosado es un amor cuando se lo propone.

-Yo también - me abrace a él intentando dormir. Dije intentando ya que alguien trato de abrir la puerta y al ver que estaba cerrada con llave la golpeo. Automáticamente me senté en la cama del susto.

-¡Volvimos hijo! - ¡Demonios! El señor Igneel; busque mi ropa por la habitación y recordé que lo único que llevaba puesto ayer era la sudadera.

-¡Natsu! - le susurre mientras movía su cuerpo para despertarlo. Abrió los ojos de manera cansada - ¡Tus papás están afuera! - miro a la puerta.

-¿Y?

-¡Dejamos un desastre abajo y! - me estira por la cintura hasta pegarme con él al colchón. Ahogué un grito.

-Lo arreglaremos más tarde, vuelve a dormir - escondió su rostro en mi cabello - hueles a mí.

-Alguien se encargó de que así sea – sonríe, entonces yo trate de relajarme. Tiene razón, la puerta esta cerrada - ¿Te molesta?

-Me encanta - era la sensación más agradable del mundo, poder sentir su piel contra la mía. Tan cálido y placentero.

-¡Hijo quiero mostrarte algo usare mi llave de repuesto si no me abres la puerta! - ¡NO PUEDE SER!

-¡Natsu! - me removí ya que él no me soltaba.

-¡NATSU! - le gritaba su padre desde afuera. Busque la cicatriz en su cuello, sé que le pone la piel de gallina cuando se la toco. Una vez lo hice el prácticamente salto de la cama.

-¡¿Que?! - exclama ofuscado desde el suelo. Yo aproveche eso para meterme en su baño dejando a un confundido Natsu en su habitación.

-¡Hijo a que no adivinas! - la puerta se abría de golpe mostrando a un sorprendido Igneel Dragneel - ¿Hacia tanto calor anoche? - el parpadea repetidamente y luego enfoca su mirada hacia el baño, desde donde yo los observaba cautelosa.

-¿Qué haces en mi cuarto viejo? - va hacia el cajón y toma uno de sus bóxer para ponérselo - y si, sudé muchísimo anoche -

¡Lo hizo a propósito! ¡Estúpido Natsu! Mi rostro ha de estar del color de una manzana en este momento.

-Eso veo - cuando la cabeza del señor se dirigió hacia el baño Natsu se adelantó y le dijo que desayunarían juntos; llevándolo fuera del lugar, suspire aliviada. Una vez ellos salieron fui nuevamente a trancar la puerta... no sirve de mucho si su papá tiene una llave, pero al menos me daría tiempo para esconderme en caso de que vuelvan. Busque mí ropa interior que había dejado en el baño y me coloque una playera de Natsu junto con mis pantalones del día anterior. Definitivamente si vamos a volver a hacer esto debo traer ropa para tenerla por aquí escondida. Escuche el cerrojo y automáticamente me tire al suelo escondiéndome tras el escritorio.

-¡Cuerpo a tierra! - grito mi novio desde la puerta. ¡Estúpido! Me golpee la frente por su culpa - mi papá ya se fue a dormir, no te preocupes.

-¡Eres un tonto! - salgo de mi escondite, frotando mi cabeza. Seguramente se inflamara más tarde - ¿Puedo irme sin que me vea? - ¡Duele, duele, duele!

-¿Te golpeaste? - lo mire molesta.

-¿Qué crees? - se acerca a inspeccionar mi herida mientras acaricia suavemente mi mejilla. Es un tonto a veces pero... es tan tierno.

-Vamos a la cocina, le pondremos un poco de hielo y luego saldremos a desayunar - busca su ropa en el armario y una vez vestido agarra las llaves de su auto, la billetera y mis cosas. Mira mis tenis y hace un gesto de desagrado - ¿Si te compro otros botarías estos? - ¡claro que lo haría! no los cambio porque no me alcanza con lo que gano y no quiero pedirle a mis papás más dinero.

-Depende, si son rosas y bonitos si - levanta una ceja - ¿Qué?

-¿Porque no me lo dijiste antes? Hace mucho tiempo me hubiera deshecho de estas cosas - me encojó de hombros.

-Era entretenido ver las caras que haces cada vez que mis tenis entraban en tu línea de visión.

-¡Me alegra haberte servido de entretenimiento entonces! - nos encaminamos a la cocina y ahí, sentados en las sillas estaban su padre y el mío, conversando. Empuje a Natsu adentro y me quede escondida en el pasillo, si mi papá se llega a enterar que no fui a casa a dormir por quedarme aquí le pegara el grito al cielo. El sigue jurando que yo soy virgen.

-¡Tío! - exclama sorprendido - ¿Que te trae por aquí?

-Hola hijo, ¿De casualidad viste a Lucy? Ayer no volvió a casa luego de tu partido.

-Emm yo, ¿Le preguntaste a Levy? Su amiga la chiquita de cabello azul - está nervioso, el miedo y respeto que tiene por mi papa es muy grande.

-Sí, pero me dijo que no sabe nada de ella desde ayer - ¡Mala amiga! ¡Se supone que debía cubrirme cada vez que yo estaba con Natsu!

-Creo... ¡Que se fue con Juvia! seguro que te llama ni bien despierte, no tienes que preocuparte tanto - me hace una seña con la mano para que avise a mi amiga sobre eso.

Tome mi teléfono y corrí al patio por la puerta trasera de su casa. En el camino pise a Happy y el gato malvado me araño ¡Maldito! En otro momento le hubiera hecho un escarmiento pero ahora tengo que huir. Salte la cerca y lo espere en el árbol donde solíamos trepar de niños. Llame a Juvia y enojada por haberla despertado acepto cubrirme si mi padre la llamaba, luego de 20 minutos apareció frente a mí el Jeep de mi novio. Baje de un salto y me subí rápido, ajuste mi cinturón y Natsu salió disparado por la calle.

-¡Nunca más lo haremos en mi casa! - reí ante su tono, estaba enojado - ¡Mi papá, tu papá, hasta tu madre estaba ahí!

-¿Mamá también? - asintió - ¿Y qué te dijo?

-¡Nada por suerte! ¡Nunca he sido bueno para mentirle a ella! - hace un gesto raro con la mano - ¡Tiene un no sé qué cuando me mira! Es como si te estuviera viendo a ti.

-Soy igual a ella, capaz por eso - me mira de soslayo.

-Parecida, no igual – asentí sonriente. El sostuvo mi mano y beso el dorso - al menos valió la pena el susto.

-Si - entrelace nuestros dedos - ¡así podremos disfrutar de las donas calientes en Lamia! - rueda los ojos y sonríe después.

-Me gusta como piensas - coloco su mano en el cambio y acelero. Nuestra relación iba viento en popa y gracias al cielo todo salió bien. Las aventuras con Natsu siempre son interesantes y divertidas. Esa es una de las razonas por la cual me enamore de él.

AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

Espero no haberlo hecho tan mal; Nos vemos en el siguiente capitulo :3