¡WUAJAJAJAJA! ¡VOLVIIII! ¡Esta vez fui puntual, merezco un premio! :3
Disfruten de este capítulo. Esta historia está por terminar :3
- ¡Muchas felicidades queridos egresados de la promoción 2020! ¡Que disfruten su noche! ¡Gracias! - no lo puedo creer. Luego de tantos años peleando por este título al fin lo conseguí. Licenciatura en letras; no es una buena carrera me habían dicho y espero demostrarles lo contrario.
-¡Señora Dragneel! - rodé los ojos pero sonreí al reconocer la voz.
-Aun no nos hemos casado Natsu - tenía un ramo de rosas y estaba vestido con su toga al igual que yo.
-¡Pero lo haremos! ¿O no te gusta que te diga así? - pone cara de niño regañado.
-¡Eso es trampa! ¡No puedo enojarme contigo así! - me entrega las rosas y besa mis labios.
-Lo sé, soy tramposo cuando se trata de ti - escuchamos aplausos y son todos nuestros familiares y amigos que se acercan a saludarnos y felicitarnos por haber culminado esta etapa con éxito. Yo salí mejor egresada de la universidad y Natsu... Bueno según él, es un logro que haya aprobado todas las materias.
Estábamos celebrando nuestro triunfo en nuestro departamento, cuando una de mis primas abrió la boca sobre un tema bastante delicado para los dos.
-¡¿Imaginas si hubieras tenido a ese niño?! No se iban a recibir - ¡claro que sí! Tal vez no ahora, pero si hubiera terminado.
-Cállate Michelle - no soy muy agradable cuando hablan de eso.
-¡Pero piénsalo Lucy! tendrías que haber dejado la facultad, tendrías más gastos y - me levante de la mesa.
-¡Si dependía de mí, ese bebe estaría aquí conmigo! - me aprieta el pecho - ¡A. Así que deja de decir estupideces!
-Hasta tu futuro marido estaba en contra de eso - mire a Natsu y el solo agacho la cabeza. En eso tiene razón, él no quería que tuviera al bebe; al menos al principio. Eso removió la rabia que había sentido hacia él, cuando perdí al niño.
-¡Es un día de celebración chicas! - trato de cambiar el tema mi mamá - no para hablar de cosas tristes.
-Yo solo quería que ella vea la suerte que tuvo - ¡AHORA SI NO SE LO DEJO PASAR!
-¡¿Suerte?! - estaba enojada - ¡¿sentir a mi hijo moverse y luego ya no te parece suerte?! - ¡metieron el dedo en la herida abierta de mi corazón! - ¡¿Te haces una idea de lo que tuve que pasar después de eso?! - Natsu se colocó tras Michelle.
-No quiero ser grosero, pero tienes que irte - ella se encoje de hombros, agarra su cartera y se marcha contoneando sus caderas.
Fui a la cocina, necesitaba calmarme o mataría a alguien en cualquier momento. Al cabo de 10 minutos logre estabilizar mi estado de ánimo, entonces fui nuevamente al comedor y... ya no había nadie; solo estaba mi novio juntando el desastre. Él no se percató de mi presencia hasta que hable.
-¿Y los invitados? - dejo los platos sobre la mesa y volteo.
-Les pedí que se retiren.
-¿Porque? Ya me siento mejor y.
-Tienes el ceño fruncido y los ojos te brillan. Estabas llorando Lucy.
-¡Claro que no! Es culpa de la salsa con cebollas que.
-¿Enserio trataras de engañarme? - al menos lo intente...
-¿Enserio quieres iniciar una discusión conmigo ahora? - lo pensó un momento y luego volvió a girar, agarro los platos y fue a la cocina sin siquiera mirarme - ¿Ahora eres tú el enojado? - mi mal genio estaba volviendo.
-No - escucho como remueve algo en la cocina.
-¿Entonces? - no me responde - ¿Porque estas así? - sale de la cocina con una taza humeante en una mano y una cerveza en la otra.
-Porque me sigues culpando por lo que le paso a nuestro hijo
-¡Yo no dije!
-Esa mirada me dolió - al ver que no sujetaba la taza el agarro mi mano y me la coloco encima - yo me arrepentí de lo que dije y lo sabes - subió con su cerveza al cuarto y me dejo sola en nuestro comedor.
Es cierto que Natsu al principio me había dicho que un bebe atrasaría todos nuestros planes y que no sería buena idea tenerlo. En ningún momento me pidió que interrumpa el embarazo, pero por su rostro veía que no estaba a favor de quedarnos con el niño. A medida que fueron pasando los meses su actitud cambio y me parecía que estaba igual de emocionado que yo, cada vez que lo sentía moverse. Pero la vida es tan injusta a veces y por culpa de un idiota, caí por las escaleras y perdí a nuestro hijo a los 4 meses de su gestación.
Yo estaba destrozada y el también; sobre todo porque estaba bajando esas escaleras única y exclusivamente porque me pidió que entregara su reporte en la universidad. No le dije jamás que le echaba la culpa... lo pensé sí; pero no se lo dije. Aunque creo que él se dio cuenta de lo que había en mi mente; porque se molestó bastante. No sé si conmigo, o con el sujeto o con la vida misma;
Entre lentamente al dormitorio, él estaba sentado mirando la ventana mientras tomaba la cerveza. Se había quitado la camisa y se encontraba solo con los pantalones a medio poner.
-¿Natsu? - el no volteo - Escucha yo... lo lamento.
-No me hiciste nada - no es el joven alegre de siempre y eso no me gusta - ¿Sabes el motivo que me llevo a pedirte matrimonio?
-No... - ahora si me miro.
-Me gustó la idea de tener una familia contigo - volvió su vista a la ventana. Eso había sido un golpe bajo, yo también quería eso... quiero eso. Porque por más que ahora este enojado y sea frio, no me ha gritado y se ha preocupado por mí.
-Aun quiero que eso pase - dio un sorbo a su botella.
-Yo también - suspira - pero me pesa la culpa... al principio... - traga saliva - realmente desee que ese bebe desapareciera.
-Lo sé - eso es lo que inquietaba a mi corazón.
-... Lamento mucho haberte dicho aquellas cosas - sigue sin mirarme - te hablo el niño cobarde...
-Estabas sorprendido y.
-Esa no es una excusa - se rasca la nuca y deja la botella sobre la mesa de noche.
-No pero - sonríe con tristeza.
-Sentí que era mi culpa... no por haberte hecho bajar las escaleras - ¿Qué? - Sino porque realmente quería que ese niño no viniera y creo que me arrepentí demasiado tarde... ¡Dios! ¡Me siento como el peor ser humano del mundo!
-¿Natsu? - me miro y sus ojos estaban brillantes.
-No te merezco... - se acercó a mí y acaricio mi mejilla - ¿Por qué estas con alguien como yo?
-Porque te amo - mueve su pulgar - más de lo que puedes imaginar.
-¿Tienes una idea de la cantidad de cosas que hare mal si te casas conmigo?
-¿Crees que yo seré perfecta? - asiente y por su cara hasta a mí me parecía que lo decía enserio.
-¿No lo eres ya? - comencé a reír a carcajadas sin poder evitarlo. El solo me miro confundido.
-¡Soy la persona más imperfecta del mundo! - levanta una ceja - lloro por cualquier cosa, le temo a los insectos y gracias a ti descubrí que soy extremadamente celosa.
-¿Eres celosa?
-No toquemos ese tema - aún recuerdo la maldad que le hice a la vecina cuando le agarro las nalgas a mi novio.
-Pero yo no te he visto - le muestro el dedo índice.
-¡Flare! Apartamento 201. Seguro sigue extrañando su bello vestido blanco que ahora es de un horrible amarillo chillón.
-Eso no fue un... ¿Fuiste tú? - asentí - ¡JAJAJAJA! ¿Porque?
-¡Se lo merecía! ¡Siempre estaba especulándote y ya me canse!
-Solo lo hizo una vez - ¡eso es lo que el recuerda!- además fue por accidente.
-¡Agarrar las nalgas de alguien en una escalera no es accidente!
-Pero se cayó y - fruncí el ceño - ¿O no?
-No, lo hizo a propósito - veo que sonríe - ¡Enserio!
-¡Bueno, bueno! Tú ganas. Se lo merecía - acaricio mi labio inferior con su pulgar - ¿Ya te sientes mejor?
-Si... Michelle siempre logra sacarme de mis casillas y - ¿Los ojos de Natsu siempre fueron tan brillantes?
-¿Y? - Olvide lo que iba a decirle, su mirada siempre logra desviar mis ideas y mandarlas al espacio sideral.
-¿Y qué? - su risa me encanta.
-Estabas diciendo que te sacaba de tus casillas ¿Y que más ibas a agregar después?
-No recuerdo - hace un gesto con los labios que conozco demasiado bien.
-¿Quieres que te ayude a recordar? - seductor. Su mirada y sonrisa pícara me ponen la piel de gallina.
-No me vendría mal una ayuda - unió nuestras bocas de manera lenta, saboreando cada uno de los suspiros que salían de ella. Amo sus besos, amo la manera en la que me abraza durante ellos, amo el calor que despide por su piel; pero sobre todo, lo que más amo de él es que solo mira a mí.
...
No puedo creer que en este momento este saliendo por la puerta de la iglesia tomada de los brazos de mi Esposo y amigo fiel. Era un sueño que, si en mi juventud me lo decían, hubiera reído a carcajadas. Pero era real... Natsu y yo al fin nos habíamos casado. No fue una gran boda, solo estaban algunos amigos cercanos y uno que otro compañero de trabajo. No necesitaba una fiesta monumental, el simple hecho de tenerlo a él parado junto a mí en altar bastaba para hacerlo maravilloso. Todo lo que habíamos pasado hasta ahora fueron solo pruebas que fortalecieron mis sentimientos por el...
…
Nuestra primera noche de casados no estaba resultando para nada como yo la esperaba. Mi esposo tenía la mano hinchada y sostenía una toalla con hielo contra ella... El motivo... un joven ebrio que ingresaba al hotel al mismo tiempo que nosotros, se había aprovechado de mi descuido para tocar mis pechos y eso no pasó desapercibido para Natsu ¡No! ¡Nada pasa desapercibido para el cuándo se trata de cuidarme!... ¡Lo malo no fue el hecho de que me haya tocado, sino el haberme bajado el corsé lo suficiente para dejar mis senos a la vista de todos en ese salón! Ese fue el motivo por el cual casi termina muerto ahí en la recepción.
-¡Nadie vio nada amor! - fue el grito que vino desde la pequeña cocina del lugar. Yo me había encerrado en el baño a darme una ducha para tratar de olvidar el mal rato que pase.
-¡CLARO QUE SI! ¡El joven del ascensor me pregunto si podía ver mi lunar de nuevo! - algo se rompió - ¿Natsu? - escucho la puerta del pasillo abrirse y cerrarse casi al instante ¡Oh no!
Enrede una toalla a mi cuerpo mojado y corrí tras él, al salir del baño volvía a entrar a la habitación y esta vez tenía la otra mano golpeada.
-¡Había un idiota tratando de ver por el cerrojo! - exclama ofuscado, me inspecciona con la mirada - ¡Eso es porque eres demasiado Sexy Lucy!
-¿Sexy? - reí - ¡soy la mujer menos sexy del mundo y lo sabes!
-¡Eso es lo que te hace aún más Sexy! ¡Ni siquiera te das cuenta de lo que provocas en los hombres!
-¡¿Que se supone que provoco?! - toda mi vida me sentí invisible y si no fuera por Natsu y alguno de otros amigos realmente hasta ahora lo seguiría creyendo.
-¿Enserio no te das cuenta de cómo te miran? - enfoca su vista en mi rostro y luego aprieta la mano - ¿De los comentarios que sueltan cuando tú no estás?
-Tu siempre dijiste que era Linda, no sexy - despeina sus cabellos, mientras susurra algo que no alcanzo a entender - ¿Qué?
-... - comienza a exasperarme.
-¡Natsu!
-¡Mentí, sí! ¡No quería que supieras eso y cambiaras en algo! - no entiendo a qué se refiere con cambiar algo, pero no estoy molesta solo... confundida.
-¿Que su supone que iba a cambiar? Siempre he sido así. Lo único distinto en mí desde mi adolescencia es que mi cabello está más largo y subí algunos kilos.
-Y tus caderas están más grandes al igual que tus pechos - me sonroje por eso. Es cierto, pero que lo diga en voz alta me da vergüenza
-¡No! ¡No puedo evitarlo! Mi cuerpo crece a voluntad propia.
-¡No quiero que lo evites! ¡Solo no me gusta que te miren demasiado! Lo soporto, pero - aprieta con fuerza su mano - no tolerare que te toquen, ¡eso no se los dejare pasar! - Es una manera de protegerme y se lo agradezco mucho. Pero no quiero que su humor cambie cada vez que alguien se muestre interesado en mí.
-Agradezco que quieras cuidarme pero - mueve las manos y hace una mueca de dolor - ¿Te duelen mucho?
-Hace mucho tiempo no golpeaba a alguien así - ruedo los ojos y voy a la cocina por su paño con hielo. Hago que él se siente en el sofá mientras y una vez vuelvo junto a él, me encargo de sostener la toalla contra sus manos.
-No quiero que hagas eso, si se sobrepasan puedes golpearlos, pero solo una vez ¡No hasta dejarlos inconscientes!
-¡Te juro que no sé qué me paso!
-Estabas celoso - era obvio.
-¡Además de eso! - su vista estaba fija en mis senos – Me sentía otra persona Lucy, no podía parar de golpearlo por más que quisiera. Te miraba y pensaba en cada uno de los idiotas a los que les he perdonado el haber hablado de ti cuando estábamos en la Universidad y ya no pude parar.
-Te desquitaste con un niño de 19 años – hace una mueca – que probablemente ponga una denuncia.
-Me importa poco – sus ojos seguían fijos en el mismo punto - ¿De qué lunar hablaba el del ascensor?
-¿Que? – agarro el borde de la toalla y la bajo hasta dejar mis senos a la vista.
-Tú no tienes lunares, al menos no aquí – los apretó e inspecciono cuidadosamente en busca de algún punto, pero tiene razón en eso, yo no tengo lunares. Salvo en mi… - Date la vuelta – obedecí y el acerco su rostro a mi oreja izquierda – Este es el único, además del que tienes en abajo – enrojecí al recordar la manera en la que el descubrió ese lunar. Esa fue la mejor sesión oral de mi vida.
-¿Se habrá referido a este?
-N. No lo sé, solo era un muchachito hormonal y borracho – acaricio mi lóbulo con sus dedos, enviando una corriente eléctrica a través de mi columna.
-¿Ya te sientes mejor? – asentí. Luego de tantos tiempos juntos su presencia era un relajante natural para mí.
-Si – me acomode mejor recibiendo gustosa esa suave caricia – fue muy humillante quedar expuesta ante tantas personas – sus manos se tensaron - … ¿Natsu?
-Si sigues recordándome el incidente seguiré con ganas de matar al idiota – me encogí de hombros.
-Son mis senos los que saludaron a medio mundo – soltó un bufido.
-Son míos también hace exactamente 4 horas – sonreí – ¡y nadie tiene derecho de mirarlos y tocarlos más que yo!
-¿Ni siquiera yo? – niega.
-Solo con mi permiso y en ciertas situaciones - deslizo sus manos por mi espalda – yo las enjabonare, las vestiré, las cuidare y les daré mimitos cuando me lo pidan.
-¿Estás enamorado de ellos o de mí? – pregunte con gracia.
-Primero te amé a ti y como ellos son parte de ti también, los amo – me voltee y lo obligue a levantar la vista.
-Si lo que dices es cierto – trato de desviar la mirada hacia abajo, pero se lo impedí –mantén tu vista enfocada en mí durante 5 minutos. Solo mi rostro, nada más - su mandíbula cayo y reí ante esto. Sus ojos verdes no se apartaban de mí, pero podía ver el sudor caer por su cuello ante el esfuerzo que estaba realizando – sabes amor – dije mientras deslizaba la toalla lejos de mi cuerpo. Tome sus manos suavemente y las dirigí a mis pezones. Estaban calientes, aun a pesar de haber estado sosteniendo hielo – a veces creo que son demasiado grandes.
-Lushiiiii – implora – ¡no soy de hielo!
-¿A qué te refieres? – hace un mohín y luego sonríe de manera malvada. Cierra los ojos y tira suavemente de mis pezones con sus dedos - ¡Ah!
-No estoy mirando tus pechos – sostengo sus muñecas.
-Pero no estas mirando a mi cara tampoco – sus ojos verdes se abren, estaban oscuros – Mu. Mucho mejor
Tal vez esta no haya sido la noche de bodas esperada al principio, pero esa mirada en el rostro de mi esposo promete bastante, solo espero poder estar a la altura de sus necesidades en este momento.
AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
Nos leemos en el último capitulo :3
