¡HOLA GENTE! ESPERO DISFRUTEN ESTE CAPITULO.

FINAL CHAPTER

NATSU DRAGNEEL

Fuimos a la cama en una batalla de besos y caricias, el lugar estaba decorado de manera monumental, pero en este momento me importaba poco. Mi esposa estaba ahí conmigo, desnuda y lista para mí. Ella era perfecta, su carácter era dulce, siempre tenía paciencia conmigo, no es que me guste admitirlo, pero soy algo despistado y ella no se molesta conmigo cada vez que pierdo la pista de nuestra conversación. Mis manos dolían a causa de haber golpeado a esos idiotas, pero eso no era un impedimento para mí a la hora de acariciar el cuerpo de Lucy. Sus pequeños hombros, la sexy curva de su espalda y lo apretables que son sus nalgas.

Le hice el amor de todas las maneras que conozco, y en cada una de ellas disfrute al máximo, terminamos agotados, relajados en la tina que había en el baño. El agua caliente hacia maravilla con mis músculos cansados y por la respiración relajada de ella, creo que esta igual. Su espalda estaba apoyada en mi pecho, mientras que con mis manos, acariciaba sus brazos.

-¿Estas cansada?

-Algo, pero puedo soportarlo - me acomode mejor, y ella descanso su cabeza en mi hombro.

-¿No me excedí verdad? - niega.

-Si no quería, créeme que no lo hubiera hecho - bese su hombro - además creo que el que salió peor fuiste tú.

-¡¿Yo?! ¡Aun podía una ronda más! - su angelical risa lleno mis oídos.

-Tuve que prácticamente cargarte aquí - tiene toda la razón en eso, mis piernas parecían gelatinas al final de todo, y culpo de eso a los castigos excesivos de mi entrenador.

-¡Sabes que fue culpa del viejo! - puedo ver el sube y baja de sus senos ocasionado por reírse de mí.

-¡¿El mejor jugador de F.T no puede aguantar un poco de entrenamiento?!

-¡Lushiiiiii! - baje mis manos hasta sus costillas y comencé a hacerle cosquillas. El agua se desborda, y ella da pequeños golpecitos con su codo para que me detenga - ¡No vuelvas a burlarte de tu esposo! - le dije como "amenaza"

-¡Jajajaja, ok, ok! La próxima vez no me burlare de mi esposo- cruzo sus dedos delante de mi rostro - ¡Lo juro!

-¡Eres una mujer malvada! - enredo mis brazos alrededor de ella y aprieto su cuerpo contra mí - ¿cómo pude enamorarme tanto de ti? - su risa cada vez se hace menos fuerte - ¿Hiciste alguna magia sobre mí?

-Todo fue gracias a esa odiosa sudadera tuya - La verdad es que yo también agradezco a mi fiel amiga. Si hubiera visto a Lucy, usando mi apellido en su espalda capaz nunca me animaba a decirle lo que sentía.

-¿Te has puesto a pensar que hubiera pasado si nunca usabas esa cosa?

-No quiero pensar en eso, le debo demasiado - bese su mejilla - por eso esta guardada en mi baúl de los recuerdos.

-¿La guardaste? - la piel bajo mi boca se volvió roja. Una sonrisa involuntaria abandono mis labios. Mordí con suavidad sus cachetes.

-¡ES importante!

-¿Por qué? - quiero molestarla un poco.

-Porque fue la única manera que encontré para conseguir un beso tuyo.

-Si me lo hubieras pedido, estoy más que seguro que no iba a objetar nada.

-¿Antes o después de estar con Lissana?

-¿Quien?

-¡No te hagas el inocente! ¡Eras un conquistador empedernido! ¡El terror de las faldas según Gray!

-¿Y tú le creíste? – es mi inútil intento de defender mi nombre, yo no sabía estar solo y eso se vio reflejado en mi necesidad continua de buscar aceptación de mis parejas momentáneas.

-Soy tu mejor amiga. Se mucho más sobre ti, que sobre mi misma – Salí de la tina, me arrodille a un costado de ella y agarre su mano - ¿Natsu?

-Sé que nunca hemos hablado de esto pero – ella no espera una disculpa por mi actitud de antes, y sé que si me hubiera animado a contarle lo que sentía le hubiera ahorrado muchos malos momentos – fui un ciego Lucy, un despistado y un mal amigo. Lamento haberte causado problemas cuando éramos jóvenes.

-No me diste problemas, era lo que te hacia feliz y lo entendí.

-Después de la muerte de mi mamá me volví un idiota – ella asiente. Coloca su mano en mi mejilla y sonríe.

-Eras un buen idiota y un gran amigo. Y estoy segura que serás un gran esposo también – bese su mano.

-Hare mi mejor esfuerzo para que seas feliz – se arrodillo en la tina y pasó sus brazos alrededor de mi cuello. Abrazo mi cabeza y susurro.

-Mientras tú seas feliz, yo también lo seré - ¿Qué habré hecho para merecer a una persona como Lucy a mi lado? Agradezco a todo el universo la posibilidad de pasar mi vida entera a lado de una mujer, que me ama con la misma intensidad que yo la amo a ella.

…..

-¡VAMOS A LLEGAR TARDE! – Una muy despeinada Lucy empujaba el cuerpo casi muerto de su esposo fuera de la cama.

Paso a una velocidad alarmante sobre la masa viva que yacía en el suelo y fue a la habitación continua de su dormitorio. Dentro de esta, una pequeña niña con un hermoso vestido rosa la miraba enojada. Sus ojos eran igual a los de ella, pero ese brillo verde era característico de su padre.

-¡Mami mala! – le enseño el reloj que colgaba en la pared.

-¡Lo siento amor! Igual llegaremos a tiempo para tu obra.

-¡No!

-Claro que sí, tu papá va a llevarte a la velocidad de un avión hasta tu escuela – miro por encima de su hombro hacia su habitación y en el suelo, exactamente en el mismo lugar que lo dejo su esposo seguía durmiendo - ¡NATSU! – el hombre pego un brinco y se puso de pie rápidamente.

-¡¿QUE?! – froto sus ojos tratando de acostumbrarse a la luz. Cuando enfoco su vista en la pequeña muñequita rubia alado de su esposa y entendió todo – ¡YA MISMO SALIMOS PARA ALLA!

Tardo 5 minutos en bañarse, vestirse, peinarse y arreglarse para salir disparado con la niña por la puerta principal. En el camino, casi arrollo a un perro, dos gatos, un joven en bicicleta y un motociclista, pero… llego a tiempo para que su hija pudiera participar en el festival de primavera que se celebraba en la escuela. A los 15 minutos, una despampanante rubia, bajaba de su vehículo para dirigirse junto a él.

-¿Ya comenzó? – le dijo besando sus labios. Él recibió la caricia gustoso y negó con la cabeza - ¡Genial!

Layla Dragneel Heartfilia bailaba graciosamente sobre el escenario, vestida de hada y agitando sus alas de plástico ante todos. Fue la sensación del festival, Es que… ¿pueden imaginarse algo más bonito que una pequeña Lucy de ojos verdes? Los aplausos eran estridentes y la niña no podía con tanta felicidad. La sonrisa era idéntica a la de su padre.

-¿Natsu Dragneel? – un hombre se acercó a ellos y coloco su mano sobre su hombro - ¿El medio-Scrum de F.T.?

-El mismo – le pasa la mano y el señor, algo mayor le sonríe con familiaridad - ¿Lo conozco?

-No creo. Yo atendía un pequeño hospital en un pueblo algo alejado de aquí.

El señor Dragneel no es reconocido por tener una buena memoria, pero algo en la mirada de su esposa le daba a entender que ella si lo recordaba. Acerco su boca al oído de Natsu y le susurro.

-"El Doctor pervertido" – no, no recordaba aun de quien se trataba – Es el que curo tu pierna el día que salimos de la fiesta de la universidad – al ver la cara de desconcierto de su marido suspiro, su rostro se volvió rojo y agrego – La primera vez que me quite la sudadera para ti – su boca formo una perfecta "O"

-¿En qué puedo ayudarlo Doctor?

-Gildartz – agrega el señor – solo quería un autógrafo para mi hija, es una fanática suya y – una mujer de larga cabellera marrón se movía entre la multitud a una velocidad alarmante, agarro al viejo del cuello de su camisa y lo sacudió.

-¡Te dije que no te acercaras! – Miro a la pareja - ¡Lo siento señor Dragneel! ¡Mi padre es un loco y!

-Está bien, le debo un favor de todas maneras – enfoco su vista en su esposa y luego en la niña sonriente que se acercaba hacia ellos – en realidad más de uno.

Todo estaba bien, hasta que una fanática loca (no la hija de Gildartz) los intercepto en la salida, mostrándole los pechos a Natsu, rogándole que se los firmara. Por suerte Lucy sabia, que su nena no necesitaba esa imagen en su cabeza y logro distraerla al mostrarle una bella Mariposa que pasaba por el patio. La gran estrella de F.T. tuvo que deshacerse de la chica, sin llamar demasiado la atención. Claro que eso no evito que la prensa quitara mil imágenes y lo publicara en la revista de "¿Qué hacen los Famoso?" a finales de la tarde.

-¿Realmente sus senos eran enormes? – fue el comentario de Lucy, una vez que acostaron a su hija y cerraron la puerta para que ella no los oiga.

-¿Miraste?

-Claro que sí, debo saber qué es lo que ves cada día.

-¿Crees que eso pasa cada día? – Al ver que la mujer asiente, él rueda los ojos – la mayor parte del tiempo solo veo hombres grandes y sudados.

-Claro, y yo veo solo bibliotecarias amargadas en la editorial – el ceño de su esposo se frunce.

-Hablando de eso – se coloca frente a ella con los brazos cruzados - ¿Ese tal Hibiki sigue trabajando ahí?

-Por supuesto, es el hijo del Jefe – se nota la incomodidad en el rostro del hombre – Es gay Natsu, debes dejar de preocuparte por él.

-¡¿Eres ciega acaso?! – Ella suspira – la semana pasada lo vi saliendo a escondidas con esa secretaria tuya… ¿Cómo era que se llamaba?

-¿Kalen? – El gesto afirmativo de su cabeza solo saco una sonrisa de los labios de Lucy – Kalen era Carlos hace unos años.

-¿Qué? – La cara de desconcierto total y la mandíbula casi por el suelo, sirvió para que la rubia no pudiera parar de reír - ¿Estas bromeando?

-Nop – parpadeo repetidas veces - ¿Algún problema con eso?

-… Tiene un excelente cirujano.

-¡JAJAJAJAJAJAJA! – Cayó en la cama sosteniéndose el abdomen - ¡No te lo esperabas verdad!

-¡Claro que no! ¡Tiene incluso más curvas que vos! ¡Y eso ya es mucho!

-¡Normalmente me molestaría porque me comparaste con una mujer, pero dadas las circunstancias!… Admiraste detalladamente a un ex - hombre amor.

-¡¿Cómo se supone que iba a saber eso?!

-Esa debe ser una lección, solo puedes mirarme a mí – sonrió de costado y enfoco sus ojos en la figura femenina.

-¿Qué tanto puedo mirar? - avanzo un paso hacia ella - ¿Puedo tocar también?

-Si te portas bien, puede ser – agarro suavemente el cuello de la sudadera que el llevaba – Incluso tal vez – enredo sus brazos alrededor del musculoso cuerpo y susurro algo en el oído masculino. Él se mordió los labios de solo imaginar lo que ella le estaba ofreciendo.

-¿Ahora? – el gesto afirmativo fue suficiente, para él la tomara por los glúteos y apretara su cuerpo contra el suyo.

Esa noche prometía mucho para los amantes, salvo que no contaban con un pequeño detalle; la puerta de su habitación fue abierta por una hermosa rubia de ojos verdes, que tenía un gesto de miedo en el rostro. Corrió hasta el hombre, que se hallaba de espaldas besando a su mujer mientras la cargaba.

-Ha, Hay un monstruo en mi armario papi – soltó a la chica y esta cayó al suelo sentada, pero no protesto, ya que la pequeña estaba llorando amargamente.

-¿Estas bien amorcito? – Lucy gateo hasta su hija, acariciando su cabello con suavidad.

-Tengo miedo – abrazo el pequeño cuerpo contra ella y le susurro dulcemente que ella la cuidaría de lo que fuera - ¿Mami no tiene miedo? – Negó - ¿Entonces papi duerme conmigo? – la quijada de la rubia cayo unos cuantos centímetros más debajo de lo normal y luego suspiro derrotada. Su niña nunca cambiaria.

-Sí, tu papá puede dormir contigo – enfoco su vista en su esposo y este se encogió de hombros, conteniendo la risa que quería salir de él - ¿Verdad "Amor"?

-Lo que sea por mi princesa – se agacho hasta la altura de ellas y sostuvo a la pequeña en sus brazos – Papá ahuyentara a los monstruos.

-¡Si! ¡Papi es un Dragón Ma! – Los ojos inocentes, demostraban cuanto creía ella en eso – y los dragones cuidan a las princesas.

-Lo se linda – acaricio su mejilla y luego la beso – Descansa.

Los vio acostarse en la cama rosa diminuta de ella y sonrió con pena. El 80% del cuerpo de su esposo quedaba fuera de esta, y aunque todos dirían que es imposible para él dormir en esas circunstancias, no conocen la hipersomnia de Natsu Dragneel como ella. Podía caer un meteorito y el no despertaría. El único método que ella utiliza y que realmente funciona es tocar la cicatriz en su cuello. Aunque ahora no es necesario, porque el cuidara a su pequeña sin dudarlo.

Lucy's perspective

La vida, me ha retribuido cada una de las cosas malas que me han pasado. Todo lo que en mi niñez me inquietaba, ahora se veía tan claro. Con 35 años de edad, tengo todo lo he soñado. Reconocimiento por mis escritos, una familia cálida y un hombre que estoy segura; dará su vida por mí y por nuestra hija (La cual es lo más importante que tengo)

Camine a paso cansado a mi cama, era demasiado grande cuando Natsu no estaba en ella, no es que no pudiera dormir sin él pero… es más agradable dormir con algo cálido cerca. Agarre su almohada y la abrace contra mi pecho, pero un dolor en las retaguardia me hizo colocarme boca para abajo. Recién ahora siento el golpazo que me di cuando ese bobo me soltó. Seguramente mañana tendré un moretón…

-Auuuu – tenía ganas de sobarme, pero no era nada cómodo hacerlo, así que me aguante y trate de dormir.

El sueño no estaba de mi lado hoy, encima al voltear mi cabeza hacia la puerta que deje abierta, podía ver a las dos personas más importantes de mi vida dormir tranquilamente. Maldije a Natsu y a su capacidad inhumana de dormir donde sea y gire el rostro hacia el otro lado. El dolor en mis nalgas tampoco era agradable y mucho menos con el pantalón de pijama que era todo, menos cómodo. Fui hasta la puerta y la cerré, me despoje de mis prendas y busque en el armario algo que siempre me tranquilizaba y me daba paz.

-Aquí estas – con todo el cuidado que le di a esta Sudadera no me sorprende que este mejor, que cuando Natsu la tenía. Estaba algo ajada por el paso de los años, pero en general estaba intacta. Me la coloque sobre mis bragas celestes y volví al colchón, deseando que esto fuera suficiente, para no dejar de sentir su presencia.

Estaba teniendo uno de los mejores sueños del mundo, Natsu me daba pequeños besos en el cuello, susurrándome cuanto me amaba y como deseaba estar conmigo. Sus manos subían lentamente por mi muslos y lo una vez que apretaron mis nalgas una punzada de dolor me recorrió ¿Dolor? ¡Esto no es un sueño! Me queje, cuando el acto se repitió y este se detuvo súbitamente. Abrí mis ojos y mientras trataba de acostumbrarme a la luz, el rostro preocupado de mi esposo me saludo.

-¿Qué tienes? – moví, la almohada que estaba bajo mi brazo y golpee su cara suavemente.

-Alguien me dejo caer al suelo ayer – gire mi cabeza hacia la habitación de mi hija y esta no estaba - ¿Y Layla?

-Sus abuelos vinieron esta mañana a buscarla – ¡¿mañana?! ¡¿Qué hora es?! – ¿Quieres que prepare el almuerzo yo? - ¡¿Almuerzo?! Me levante de un tirón y el dolor hizo soltar un gemido.

-¿Qué hora es? – miro el reloj del baño desde la cama y agrego.

-Son las 2 de la tarde – ¡Ihhhhh! - Tenía una reunión con mi editor a la mañana - Debía darle el capítulo para que lo corrigiera y -.

-Reduus ya vino esta mañana - ¿Aquí?

-¿Y porque no me despertaste? – Me levante como pude y busque mi teléfono desesperada - ¡Tenía que darle algo!

-¿Era el siguiente capítulo de tu libro? – Asentí y seguí buscando mi celular – ya se lo di – pare mi búsqueda y lo mire con una ceja arriba – era el archivo que estaba en tu computador ¿no? ¿Capitulo 25?

-¿Le diste ese? – oh no… Ese es solo una perspectiva algo loca, en el cual la protagonista y el antagonista congeniaban y terminaban enamorándose.

-¿No era ese?

-¡No! ¡Reduus lo odiara y me regañara por eso!

-Lo siento yo – Escucho el tono personalizado que le di a mi editor y mis rodillas temblaron. Busque el teléfono bajo la cama y una vez conteste la llamada la voz… ¿Alegre? Del hombre me saludo.

-¡ESTOY ES UNA BOMBA NENA! - ¿Eh? – Nadie se hubiera imaginado que esto podría pasar. Tu público alucinará con esto. No conocía este lado tuyo amor, sigue así.

¿Qué acaba de pasar? ¿Acaso mi amargado editor elogio mi trabajo? Mire a Natsu con la boca abierta, su rostro expresaba la culpa que sentía y yo no podía emitir palabras para decirle lo que había pasado.

-¿Se molestó tanto? ¡Dile que fue un error mío y! – coloque uno de mis dedos delante de su labio.

-Le gusto – su mirada era de asombro total.

-¿No estas enojada conmigo entonces? – negué.

-Pero si la próxima vez no me avisas que ese hombre está por aquí, te dejare sin sexo un mes – iba a decir algo mas pero agregue – lo juro Natsu.

-Quería dejar que duermas más, últimamente andas muy estresada y – agarre su rostro con ambas manos.

-Puede ser, pero amo mi trabajo y no quiero perderlo.

-Ese hombre no puede quejarse, hasta ahora nunca le has fallado – tiene razón en eso, pero Reduus es especial y no quiero darle motivos para quejarse de mí en la editorial.

-Natsuuuu – rodo los ojos.

-Está bien… - lo apunte cuando abrió la boca.

-Nada de peros – refunfuño y se cruzó de brazos. Gire para dejar mi teléfono sobre la mesita de noche y en el proceso golpee mis nalgas contra el escritorio. El grito ahogado que di, basto para que Natsu se acercara y me mirara preocupado.

-¿Tanto duele? – Asentí - ¿quieres ir al médico?

-¡No! No podría con la vergüenza.

-Lushiiii – fruncí el ceño – al menos toma algo para el dolor – Al ver mi gesto afirmativo fue a buscarme unas pastillas y volvió. Las tome y me acomode nuevamente en la cama boca para abajo. Él se acostó a mi lado y acaricio mi espalda, sobre la sudadera - ¿Por qué dormiste con ella?

-Es cómoda y me relaja – sus dedos rozaron mis mejillas, mientras acomodaba mi cabello tras la oreja.

-¿Solo eso?

-También está el hecho de que me sentía muy sola aquí – nuestras miradas se conectaron cuando abrí los ojos – es una cama muy grande.

-¿Sabes lo que estas provocando con eso? - su voz sonaba algo ronca. Me mordí los labios – Me estas tentando y sabes que no podemos hacer nada si tu estas así.

-¿No? – parpadee fingiendo inocencia.

-¿Qué voy a hacer contigo mujer? – acerco su boca y mordió mis labios, pasando su lengua por ellos antes de besarme con hambre. Estuvimos así un largo rato, solo besándonos, hasta que mis labios comenzaron a molestarme también. Cuando separe mi boca, el trato de volver a unirlas y yo algo frustrada me tuve que negar.

-Mis labios seguirán hinchados mañana – coloco su frente contra la mía.

-¿Eso es malo?

-Tengo una firma de libros a la mañana - levanto mi cuerpo con una facilidad tremenda y me coloque sobre el suyo. Apoye mi cabeza en su pecho y el acaricio mis cabellos, peinándolo con sus dedos.

-Tendrás que estar sentada más de 3 horas - ¡Rayos! – Y luego tienes reunión de padres en la escuela de Layla.

-¿No puedes ir tú? – me apreté más contra su pecho.

-Tengo entrenamiento mañana, y sabes que sigo castigado.

-¡Pero tu hija estaba enferma!

-No es excusa, ellos son los que me pagan – me queje en silencio y el solo beso mi sien.

-Abusivos – trace figuras sobre su pecho con mis dedos y me relaje – Natsuuu.

-¿Si?

-Tengo hambre – rio y recostó su cabello en el colchón.

-¿Qué quieres comer? – lo medite un poco y puse una cara, muy familiar para el - ¿Pizza verdad?

-Sip – bese fugazmente sus labios y agregue – con extra queso – el solo rodo los ojos y bajo mi cuerpo sobre la cama con delicadeza.

-De acuerdo mi reina – se colocó la una remera y salió por la puerta.

Me levante como pude para ir a ducharme y poder bajar junto a él. Así sea de pie, estaré acompañando a mi mejor amigo. Prácticamente he pasado mi vida entera compartiendo con Natsu, y aunque parezca extraño, no quiero desperdiciar ni un solo momento que puedo estar en su compañía. Me pare frente al espejo y admire mi reflejo. Mi cabello desordenado, mis labios rojos e hinchados, y mi fiel amiga la sudadera cubriendo mi desnudez. Mi vida cambio hace 10 años gracias a ella, y aunque al principio me molesto, luego la odie, sirvió para que el amor de mi vida estuviera aquí.

-Gracias – escuche como alguien se aclaraba la garganta a mis espaldas y la figura sonriente de mi esposo se reflejó a lado del mío - ¿Qué paso? – me descubrió hablándome a mí misma.

-¿Te estás agradeciendo?

-No – mire la sudadera en el espejo – agradezco a la vida.

-¿Ok?... ¿Por qué?

-Por ti, por Layla y porque hayas guardado esta odiosa sudadera tanto tiempo – El soltó una carcajada y agrego.

-Digamos que cupido vino con esa forma para nosotros – se acercó a mí, beso mi mejilla y agrego – vine a preguntarte si querías el borde con queso también.

-¿Lo dudas?

-Solo quería confirmarlo – paso sus manos por debajo de la sudadera y tiro de ella hacia arriba quitándomela – Sabes que es lo que recuerdo de ese día.

-¿Qué día?

-La fiesta de la universidad – mis mejillas enrojecieron.

-¿Además de verme desnuda?

-Recuerdo ese hermoso conjunto de lencería negro que traías puesto – beso mi mejilla mientras ahuecaba mis pechos en sus manos – y como tus pezones me saludaban – los pellizco con fuerza – la sudadera no tenía nada que ver ahí – Se alejó de mí y fue hasta la puerta – aunque te sigues viendo bonita con mi apellido cubriendo tus nalgas. Te veo abajo.

Sentimientos como la vergüenza, mesclado con felicidad y algo de rabia recorrían mi cuerpo; al saber que se había vengado por lo que hice en la cama. Natsu Dragneel puede decir lo que quiera, pero nunca quitara de mi cabeza el hecho de que, sin esta prenda (La levante del suelo donde él la dejo) nunca se hubiera animado a nada. Te debo mucho pequeña, gracias por dejar que la felicidad llegara a mí. Ella fue la que dio inicio a mi historia de amor con mi dragón y créanme; estará conmigo hasta el final.

AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA

Bueno gente bella, esta fic llego a su final. Gracias por haberlo leído y si les saque una sonrisa valió totalmente la pena el tiempo que pase escribiendo. Espero que más adelante me sigan acompañando en las demás historias que tengo pensadas. Gracias por todo :3