Los personajes no me pertenecen, son de J.K Rowling. Yo sólo los tome prestados.
Lo despertó el olor del desayuno. Bajo las escaleras y vio que en el comedor había huevos fritos, tocino, salchichas, alubias y tostadas. Todo se veía delicioso y su estómago reclamó que se alimentara, últimamente lo único que comía era avena instantánea, un sándwich y cenaba, al menos, dos cigarrillos por lo que su cuerpo reaccionó al olor de comida hecha en casa. Entró a la cocina y la vio, ella sacó las últimas tostadas y las pusó en un plato mientras tarareaba una canción. Cedric se sintió extraño, tuvo una sensación desconocida para él en su estómago y no supo si era de hambre o por otra cosa. Hermione ahora sacaba los huevos fritos y se mordió el labio para concentrarse, el chico se sintió hipnotizado; de pronto la castaña volteó a verlo y le sonrió. Cedric le sonrió de vuelta.
-Buenos días, Cedric. Estaba a punto de ir a llamarlos para que bajen a desayunar. – Dijo Hermione mientras tomaba el plato con tostadas y el plato con huevos en un solo brazo e intento agarrar la jarra con jugo de naranja, recién hecho aparentemente. Los platos se tambalearon un poco por lo que Cedric se acercó a ayudarla. – Gracias. ¿Te importaría ir a buscar a Harry? – Negó con la cabeza y salió de la cocina.
Un minuto después Harry y Cedric estaban sentados en el comedor y agradecieron a Hermione por el desayuno.
Harry y Hermione subieron a la habitación donde estaba Ron y habían cerrado la puerta así que Cedric supuso que hablarían acerca de la misión y por eso su secretismo. Se sintió incomodo dentro de la casa por lo que salió al porche a fumar un cigarrillo. Unos minutos después la puerta se abrió y Hermione salió al porche, aspirando y exhalando fuertemente. Cedric sólo la miró.
-Me encanta este olor ¿a ti no? Me recuerda a Hogwarts. – Cedric sonrió al recordar el imponente castillo rodeado por el bosque, la orilla del lago en la que solía sentarse con sus amigos, el campo de quidditch... se sintió nostálgico al recordar lo feliz que fue cuando estaba ahí. Suspiró. Le dedicó una mirada a la chica que aún veía hacía el bosque relajadamente.
Hermione se veía espectacular, habían pasado dos años desde la última vez que la vio tan cerca. Ella no había asistido al funeral de sus padres y en el funeral de Dumbledore, la había visto a distancia pero no como en ese momento. Estaba unos cuantos centímetros más alta de lo que la recordaba, su cabello castaño caía por su espalda en unos rizos despeinados, sus caderas eran más anchas que antes, su trasero redondo y sus piernas largas. Se reprendió a sí mismo por estar viendo el cuerpo de la chica, se avergonzó solo de imaginarse descubierto así que dejo de mirarla, pero a los segundos estaba nuevamente viéndola: sus ojos avellana eran preciosos, sus pestañas eran largas, tenía unas cuantas pecas en sus mejillas, notó que sus labios eran rozados y le parecieron totalmente sensuales. Una corriente de viento movió las hojas de los arboles y Hermione disfrutó de él cerrando los ojos y sonriendo ante el movimiento de sus rizos. "Esa es la sonrisa más hermosa que he visto en mi vida" pensó él.
Hermione volteó hacía Cedric y su mirada lo tomó por sorpresa, sintiéndose descubierto, trato de mirar hacia otro lado. Se puso tensó e incómodo por el hecho de que ella lo hubiera descubierto así que decidió sacar conversación.
-Así que, supongo que ustedes no regresaran a Hogwarts. He escuchado en la radio que están buscando a Harry. – Dijo Cedric que se sentó en la banca mecedora y miró hacía el bosque.
-No, no vamos a volver. Es demasiado peligroso... Además, tenemos una misión y no creo que desde Hogwarts hagamos gran cosa. – Le contestó la castaña.
-Sí, supongo. Le dije a Harry que pueden quedarse el tiempo que gusten, es lo que Dumbledore quería.
-Gracias, Cedric. – El chico río un poco y Hermione la miró extrañada - ¿De qué te ríes?
-Llevas pocas horas aquí y me has dicho muchas veces gracias... Empiezo a creer que es tu palabra favorita. – el chico volteó a verla con una sonrisa en sus labios, Hermione también sonrió y rodó sus ojos.
-Me gusta ser agradecida con las personas que nos ayudan, Diggory. – Cedric soltó una carcajada suave.
-Lo que trato de decir, Granger, es que no debes agradecerme nada. Lo hago con gusto. - La miró con cara divertida.
-Bueno, gracias por eso. – Esta vez Cedric soltó una buena carcajada y no pudo evitar pensar cuanto tiempo había pasado desde que había reído así, incluso, de haber sonreído sinceramente. No había dejado de verla y Hermione se sonrojó y Cedric tuvo la misma sensación en el estómago que le invadió cuando estaba en la cocina. Ambos miraron hacía el bosque nuevamente.
-¿Te has dado cuenta que esta es la conversación más larga que hemos tenido desde que nos conocimos? – Cedric se sintió cómodo de platicar con ella, de hecho, no quería que ella entrara a la casa y por eso insistía en continuar la conversación – Digo, nunca habíamos hablado tanto y nos conocemos desde hace algunos años
-Tres años. - Cedric la miró – Nos conocimos hace tres años.
-Ha pasado el tiempo rápido. Han sido tres años muy locos. – La chica suspiró y se sentó a un lado de Cedric.
-Ni que lo digas. – le dijo.
Hubo un cómodo silencio, ambos se quedaron sentados, viendo hacía el bosque y sumidos en sus pensamientos. Cedric se preguntaba cuál sería el rumbo de las cosas y cuánto tiempo tendría compañía pues ahora que el trio estaba ahí, se había dado cuenta de que realmente necesitaba platicar con alguien.
La puerta de la casa se abrió y una cabeza con cabello negro y despeinado se asomó.
-Ron ha despertado – Le dijo Harry a Hermione, haciendo que ella se levantara de un salto y corriera hacía dentro. En ese momento supo que ella tenía sentimientos por Weasley.
Cedric se quedó afuera otro rato. Sacó la cajetilla de sus cigarros para fumar uno más y se dio cuenta que ya sólo quedaba uno, tendría que ir al pueblo a conseguir más cajetillas, suspiró y entró a la casa a avisar a sus nuevos compañeros que saldría. Al entrar al cuarto, la vio sentada en el mismo sillón de la noche anterior, tomando la mano de Ron y sonriéndole extremadamente contenta y sintió un poco de incomodidad al verla así con él. Dijo lo que debía de decir, ofreció traerles algo del pueblo pero la chica ni siquiera lo miró. Harry le agradeció el detalle pero no le pidió nada.
Cedric se dirigió a su auto y salió de la casa sintiéndose todavía extraño.
