N/A: Hola queridos lectores, se que ha pasado mucho mucho tiempo... Y pido disculpas por haber tardado tanto. Pero aquí esta la continuación a está historia, el penúltimo capítulo para ser más precisa ^°^

Disclaimer: Saint Seiya es Propiedad de Masami Kurumada...

...

Después de semanas completas sin dormir, de noches perseguidas por pesadillas... Shun hizo caso a lo que le dijo Tatsumi, ir a ver al Oráculo. Era la adivina de los dioses y conocida de la diosa Saori, así que no tendrían problemas en contactar con ella.

-No se preocupe Shun, esto es por su bien... Es para saber qué es lo que hace que tenga esas horrendas pesadillas que no le dejan descansar... - le dio coraje al joven de ojos amables.

Se encontraban en las puertas de una elegante pero humilde mansión, en la cual residía aquella persona que se decía ser la intérprete de los dioses y de sus mensajes.

-Si... Gracias por acompañarme Tatsumi... - le regaló una sonrisa nerviosa, pero ambos sabían que él estaba muy asustado. Asustado por el hecho de que la "Vidente" confirmara sus sospechas, que él mataría a todos tal y como lo había estado viendo últimamente...

-No se preocupe joven Shun, yo estaré a su lado - le dio unas palmaditas en la espalda para darle fuerzas y demostrarle su apoyo.

-De verdad... le estoy muy agradecido Tatsumi... - sin más palabras entre los dos, se dirigieron dentro de la mansión que tenían en frente.

Tocaron la puerta, no esperaron más de un par de segundos y la entrada se abrió dejando ver a una muy elegante mayordomo. Una mujer con cabellos cortos y piel muy pálida, de estatura mediana y ojos de tono rojizo; ella los recibió de forma muy amable y los hizo esperar en el vestíbulo.

-Bienvenidos a la mansión Bloodworth, siéntanse cómodos mientras la Joven Maestra baja a atenderlos. Con su permiso me retiro - se reverenció ante los invitados para ir a informar a su ama de los recién llegados.

-Espero que me pueda decir que es lo me tiene perturbado...- soltó para ellos dos mientras esperaban en unos sillones de cuero rojo.

-No se preocupe joven caballero de Andrómeda... - la ama de la mansión salía tan pronto como hubo escuchado en la voz del joven de cabellos verdes. Era una joven de estatura media pero con el cuerpo de una mujer adulta y bien proporcionada, Ella tenía una cintura delgada y las caderas bien desarrorallas,, que le daban el aspecto de reloj de afrna, sin dejar notar lo pequeño de sus pechos.

- Señorita Bloodworth... Es un placer el poder encontrarnos con usted, déjeme presentarnos ante usted... - Tatsumi no paraba de hablar frente a la imponente dama que estaba frente a ellos que por lo visto no le prestaba el mas mínimo de atención.

- Caballero Shun, sígame por favor - indicó la joven muchacha al caballero de Andrómeda.

- Si - asintió el ojiceleste y comenzó a seguir a la muchacha de cabellera corta por largos pasillos hasta llegar a una grande puerta de madera con tallados extraños en ella.

- A partir de aquí entraré sola con Andrómeda ¿Entendido Sevasti? - se volteó la ama de la mansión y se dirigió a su sirviente con ojos fulminantes, con lo cual la pelinegra respondió con una reverencia.

-Como usted ordene Joven Ama... No dude en llamarme si algo sucede... - respondió la sirviente de inmediato con una sonrisa de lado.

-Hmpt... Usted tampoco puede entrar - apuntó a Tatsumi con algo de desprecio para luego entra a esa habitación con el muchacho que habría pedido su ayuda en primer lugar.

Al entrar Shun pudo observar un gran salón con pinturas muy antiguas y varias esculturas de antiguos héroes de la historia, y al medio de la gran sala una mesa redonda con un mantel rojo y un platillo de plata con un cuchillo del mismo material al lado.

-Vaya... Al entrar pensé que seria un salon mas tenebroso jeje... - comentó Shun para romper el silencio.

-Eso depende del estado de la sesión, ya que estás tranquilo y relajado el salón está en paz... Se nota que has sido alguien muy importante para el mundo Andrómeda - le dijo la chica mientras veía las pinturas que mostraban las batallas antiguas que se libraban por el bien del imperio greco-romano.

-No soy alguien importante señorita... Ehh... - Shun intentaba recordar el nombre de la joven muchacha parada frente a él.

-Azuli... Azuli Bloodworth... Disculpa mis modales al no haberme presentado con la formalidad debida - le respondió al notar que ella no se había presentado ante los invitados a la mansión.

-No te preocupes Azuli-San - le sonrió de forma dulce, lo cual hizo sonrojar a la peliverde - Yo soy Shun de Andrómeda, pero le rogaría que me llame por mi nombre - siguió sonriendo a la joven que cada vez se ponía mas colorada al notar lo noble del corazón del muchacho que tenía en frente.

-B...bien Shun, toma asiento por favor... Empecemos con lo que nos hizo reunirnos hoy aquí - se dirigió a la mesa del centro del salón para no seguir la conversación con el muchacho que empezaba a ponerla nerviosa.

- Claro Azuli-San... - Shun tomó asiento frente de la chica de voz imponente y la miró fijamente, expectante de lo que ella fuese a hacer.

-Deja... deja de verme así... - volteó la mirada al notar que los ojos del peliverde estaban clavados en los suyos, con la curiosidad reflejada en sus orbes celestes - Dame tu mano derecha, terminemos esto rápido... - dijo con un puchero en su sonrojado rostro.

-Bien... - extendió su mano hacia la joven. En el mismo momento en el que su mano toco las delicadas manos de la chica frente suyo, sintió un corte profundo en su muñeca.

Azuli tomó con una rapidez única el cuchillo de plata para cortar los vasos sanguíneos de la muñeca derecha del joven andrómeda. Lo miró fijamente a los ojos para ver su reacción ante lo que ella había hecho, dolo pudo apreciar como él cerraba los ojos con fuerza y botaba la cabeza para atrás y con su mano izquierda estrujaba el mantel de la mesa. En ese momento mil y un imágenes indecorosas y pervertidas pasaron por la mente de la muchacha, provocando que se pusiera de un tono rojo vivo y empezara a sudar.

-Ehh... Shun... Voltea tu muñeca y haz que la sangre llene el platillo... - soltó su mano cuando ella se sintió temblar.

-Ah... Claro Azuli-San... - sin perder un segundo Shun volteó su brazo para que todo el espeso líquido rojo entrara en el platillo vacío.

-Es suficiente esa cantidad... - la ojiazul vio como la sangre llego a un tope y sujetó de la muñeca a Shun, para pasar un dedo sobre su herida y así curarla.

-Gracias Azuli-San... - agradeció al ver como ella curaba su herida.

-Es Azuli... Solo Azuli - le devolvió la sonrisa sincera con la que él la había cautivado, quedando él algo sorprendido y sonrojado por su acto.

-Bien, gracias Azuli... -le devolvió la sonrisa, causando el efecto de sonrojo en la chica que sólo quería terminar su trabajo para descansar por la tormenta de emociones de hoy.

-Si... Como sea... -sin mirarlo esta vez, tomo el platillo, lo elevó y mirándolo dijo unas cuantas palabras y se lo bebió de un solo trago.

Azuli se puso de pie con los ojos cerrados y se dirigió a un gran ventanal que se encontraba a un costado del salon, que mostraba el borde de un acantilado y el cielo iluminado por los astros. Ella, con los ojos cerrados aun, se volteó hacia la mesa y le dijo a Shun.

-Me preocupa tu destino... No... No me gusta lo que presencian mis ojos... -le dijo con la voz quebrada y con una cascada de lágrimas saliendo por sus ojos, la chica tenía una expresión de sufrimiento absoluto, al parecer no pido soportarlo más y se largó al llanto desesperado.

-!Azuli! ¿Estás bien?... Dime lo que viste... Por favor... - le pidió mientras le ayudaba a levantarse del suelo.

- Siéntate Shun... Esto es muy importante... - abrió los ojos aún inundados en lágrimas y lo miró con tristeza.

En el Santuario

Casa de Aries

-¿Lista Junet? - la sujetó del hombro para darle su apoyo a la joven Caballero femenino.

-Uff... - soltó el aire contenido en sus pulmones - Si Mu, estoy lista... Vamos con Athena... - la chica de cabellos dorados tomó la mano del memoria no entre la suya para llenarse de valor.

- Bien, solo falta éste pequeño detalle Junet - tomó la máscara de la chica y la guardó para él, vaya que le había tomado cariño a esos ojos celestes como el cielo.

- Pero... Mu, subiremos por los doce templos, no pueden verme así... - dijo algo temerosa de lo que podría pasar y de la ley de las amazonas.

- Hoy es el último día que te veremos Junet, regálanos la vista a ese hermoso rostro solo por esta vez... - le respondió el pelimorado con tristeza en la voz.

-Mu... No estés triste, yo merezco este destino y he de ser agradecida con Athena, ya que no me iré con un peso de culpa conmigo... - se volteó a verlo a los ojos los cuales empezaban a acuarse.

-Aun asi... No me parece justo para nada... Puedo intentar convencer a la Señorita Saori si lo deseas, debe haber algo que podamos hacer Junet... - renegaba el caballero dorado.

-Jeje... Gracias por preocuparte por mi Mu, pensé que me estabas dando coraje - rió ante la situación la rubia, aunque también lo hizo para tranquilizar sus nervios.

-Si... Será peor si no vamos ahora... Vamos querida Junet - se puso a su lado y le ofreció su brazo para caminar lado a lado.

-Si... Ya es hora de ir con la diosa Athena - dijo Junet empezando a caminar con el Caballero de Aries a su lado.

Primero fue Tauro, Aldebarán se despidió con un fuerte abrazo y le dio un par de palabras para tranquilizarla.

Casa de Tauro

-Ten Junet, es un jazmín... Siempre que lo veo recuerdo tu personalidad, tu persona, tu risa... Tu escencia que siempre permanecerá en el Santuario, pase lo que pase... - le dió un jazmín pequeño lleno de fragancia.

-Gracias Aldebaran... Me tranquiliza saber que a pesar de todo lo que esta pasando me puedan hacer sonreir... gracias -le regalo esa sonrisa "jazmín" la cual se refería el caballero de tauro.

-Claro, porque en los detalles mas insignificantes, en las pequeñeces de la vida... Incluso en la situación en la que estamos pasando todos, siempre es posible encontrar algo por lo cual sonreir pequeña Junet, recuerda eso - sin mas que decirle, la tomó en un fuerte abrazo para luego dejarla ir.

- Adiós Aldebaran... - se despidió mientras salía del templo hacía Cáncer.

Pasaron por las demás casas vacías hasta llegar a Leo, vaya que el tiempo se les pasaba volando, ha estaban casi en la mitad de los doce templos.

Templo de Leo

- Junet, Mu... ¿Tan pronto llegó el día? - Aioria salió de entre los pilares del templo para ver a la muchacha, que para su sorpresa estaba sin máscara.

- Así es, llegó mas pronto de lo que nos hubiese gustado... - respondió el Ariano que estaba junto a la joven de cabellera rubia.

- Aunque ya es de noche Mu, podías usar tu teletransportación y ahorrarle el cansancio a Junet... Sabes que su condición no le permite hacer mucho esfuerzo - se acercó más a ellos para ver a la chica mas de cerca.

-Yo no quise... Ya sé que es retrasar lo inevitable, pero quería verlos antes de irme... Despedirme bien de cada uno... - respondió a su comentario, abrazándolo al terminar.

-¡...Hey...! ¡ ¿Junet? ! - se sorprendió por el acto de la chica, pero al ver que ella no se separaba, le correspondió el abrazo y le acarició el cabello.

-También te extrañaré Aioria... - Junet apretó su agarre al Leo.

- Junet... pase lo que pase siempre velaré por ti - sintió como la rubia tembló en sus brazos, y al ver el rostro de Mu que renegaba tristeza pura, decidió darle unas palabras de alivio... En si para ambos...- Recuerda que las decisiones que toma nuestra diosa siempre buscan nuestro bien, aunque parezca doloroso al inicio, ya veras como al final terminarás con una sonrisa sin rastros de la tristeza que sientes ahora.

- Junet... Se nos hace tarde... - interrumpió Mu.

- Mi tiene razón, ve Junet... - soltó el abrazo para dejarla ir, y regalarle una sonrisa tranquilizadora a su gran amigo Mu.

-Si...Adiós Aioria... - se despidió con una sonrisa en los labios.

-Nos vemos luego amigo mío... - Mi también se despidió con la mano para volteaste y dirigirse a la Sexta casa del Zodíaco.

Casa de Virgo

-Vaya... No pensé que los eventos de hoy fuesen a cruzarse con una hermosa y tranquila noche... - Shaka los esperaba en el medio del templo en posición de Loto, por lo visto había estado meditando.

-¿Cómo has estado Shaka? - entró primero la rubia y se dirigió con paso veloz al rubio.

-Pensativo... No me gusta la situación en la que que te pone el destino Junet... - se levantó para ir hacia ellos, aún con los ojos cerrados.

-Shaka, amigo mío... Deberías abrir tu sentido visual para contemplar a nuestra discípula por última...

-¡No te atrevas a decirlo Mu! - interrumpió molesto el Santo de Virgo - Tu sabes bien que el "última vez" es una condena eterna... Al igual que el "Siempre" o el "Nunca"... Es algo manejado muy a la ligera, no condenes con tus palabras... Por favor -

-Shaka... - Mu notó que el Caballero de Virgo también estaba afectado por la situación, era de esperarse ya que él también fue maestro de la Joven de camaleón...

- Pero, también quiero ver con mis propios ojos a aquella persona que trajo felicidad a este Santuario, aunque a mi parecer por muy corto tiempo... - rió para dejar su nerviosismo de lado, al cabo de unos instantes tranquilizó su Cosmo y abrió sus penes celestes, los cuales se reflejaron en otros del mismo tono.

-Vaya... Esto es extraño jeje - rió con nerviosismo al notar que Shaka se había quedando mirándola fijamente.

-¡Jajaja! Son como dos hermanas Gemelas ¡Jajaja! - una risa muy peculiar se escuchó desde el fondo del Templo de Virgo, era Milo.

-¿¡Milo?! - todos se voltearon al escucharlo entrar.

-¿Pensabas irte sin despedirte de mi, Rubia? - se acercó al grupo con algo de prisa.

-Estaba subiendo casa por casa para despedirme de cada uno de ustedes Milo - le respondió entre risas cuando el Escorpio empezó a revolverle los cabellos.

- Mas te vale pequeño camaleón rubio - continuó el Santo de Escorpio.

-¿A quien has pedido permiso para pasar al templo de Virgo, Caballero de Escorpio? - dijo molesto Shaka, él había interrumpido un momento muy emotivo.

-Ya ya rubia Número dos... ¡ven aquí tu también! - y sin previo aviso Milo tenía al Santo de cabellera dorada entre sus brazos mientras le despeinaba sus hermosos cabellos de forma muy brusca.

-¡Milo!... ¡Basta!... ¡Sabes que no puedo controlarme cuando estoy en este estado! - Shaka forzajeó para zafarse del agarre del peliazul, sin exito alguno.

Los otros dos presentes solo se reían de la situación, hasta que Junet decidió intervenir.

-¡Pues muy mal Caballero mas cercano a los dioses! - Junet se lanzó al torso de Shaka, haciéndole cosquillas al caballero.

-¡No! ¡Jajajajaja! ¡Junet eso no!... ¡Respeta a tu maestro! ¡Jajaja! - Shaka se partía de risa, al parecer ya había perdido su compostura.

-¿¡Están todos bien?! Escuché a Shaka gritar así que... - Aioria no pudo continuar con su valiente discurso al ver como estaba la casa de Virgo, Mu en un costado sujetando se el estómago por la risa y a Shaka riéndose como loco, atrapado de brazos por Milo mientras Junet le hacía cosquillas.

- Ves Shaka... ¡Controla tus gritos! - Milo se quejó a la vez que lo soltaba y Shaka caía al suelo y se posicionaba al lado de Mu.

-Jeje veo que se están divirtiendo... ¿Y no invitaron al león, eh? - en ese momento Aioria se abalanzó sobre Milo y Mu para inmovilizarlos como a Shaka.

- ¡Aioria! ¡¿Pero que te sucede amigo?! -Milo intentó soltarse del agarre del León, lo cual no pudo.

-Oh vamos... Por favor... Yo no hice nada Aioria... - reclamó Mu mientras también buscaba soltarse.

-Por lo mismo Mu - sonrió de lado para luego mirar a los dos rubios - Vamos Shaka... Toma tu venganza

-Je... Ya verán lo que les pasa por venir a querer molestarme en el templo de Virgo - y de un brinco Shaka estuvo frente a ellos haciéndoles cosquillas como si no hubiese un mañana.

Parecían un grupo de niños de 10 a 12 años jugando de manera torpe y brusca, Junet los miraba a los cuatro con una gran nostalgia... Vaya que extrañaría estos momentos con los que se volvieron sus mejores amigos.

-Y tu no te salvas discípula traicionera... - Shaka se volteó a la muchacha que los miraba como una hermanita menor.

-No no no - retrocedió al ver que Shaka y los otros se acercaban para hacerle lo mismo que a sus compañeros.

-¡Al ataque! - declaró Milo y todos se fueron contra la muchacha para hacerle cosquillas como si de niños se tratase.

Estuvieron así por un par de minutos hasta que vieron que cristalinas lágrimas salian por el rostro de la joven muchacha. Ella se tapó el rostro y empezó a llorar silenciosamente.

-Perdón Junet... No fue nuestra intención lastimarte... - se disculpó al instante Milo, pensando que le había hecho daño.

-Milo no me digas que no guardaste tu uña escarlata... - Aioria se preocupó por el daño que podía haber provocado la aguja escarlata en la una de Milo a la Joven de Camaleón.

-¿Junet... Está todo bien? - se acercó Mu junto con Shaka quien la miraba en silencio.

-Es que yo... Los extrañaré mucho... Extrañaré sus tonterías jajaja... - rió entre lágrimas, logrando que los demás se conmovieran con ese acto tierno por parte de la de cabellos dorados.

- Junet, escúchame muy bien... No pienses que porque no estés con nosotros te vamos a olvidar... Nunca pienses eso... Jamás! - Milo se largó al llanto y levantó a la chica del suelo para sujetar la con fuerza contra su pecho y llorar libremente en sus femeninos hombros.

-Yo tampoco los olvidaré pase lo que pase Milo - correspondió el gesto para ser puesta en el suelo momentos después.

-Siempre recuerda que las personas que importan son los que permanecen en tu corazón a pesar de todo, nunca olvides que todo tiene un propósito que te llevará a tu camino... A tu camino a ser plenamente la persona que debes ser... -Shaka se acercó a ella con la voz rota, arrodillándose ante ella y besándole la mano como despedida.

-Shaka... - una lágrima de felicidad rodó por su mejilla mientras se ponía a l altura de su maestro y lo abrazaba con fuerza, vaya que la vida le había sido buena dándole personas tan buenas a su lado... Una pena que no los volvería a ver de ahora en más...

-Aun estas a tiempo de huir ¿Lo sabes? -le dijo Shaka al oído, con lo cual la chica solo lo miró y negó con la cabeza.

-Te echaré de menos Shaka... - se despidió con un beso en la mejilla.

-Nos vemos luego Junet... - soltó a la joven que paso a paso salia del Templo de la Virgen.

-Espero que todo salga bien esta noche... No quiero que ella sufra con lo que va a pasar... - comentó con miedo el Santo de Escorpio.

-Eso esta en las manos de la diosa Athena... Espero que sea piadosa con ella... - respondió al comentario con algo de temor por la chica que se había ganado el cariño de todos de forma muy rápida.

-En eso tienes toda la razón Aioria, todo esta en las manos de la señorita Athena... - dijo Shaka con los los ya cerrados, dirigiéndose a la sala gemela.

-Bien... Nos vemos en la ceremonia, me retiro a mi templo - y pronto Aioria ya estaba bajando las escaleras a su templo.

-Yo también me marcho, la señorita Saori ordenó la presencia de todos los caballeros dorados y de las amazonas para la ceremonia de esta noche - se fue a su templo Milo.

De subida por los escalones hacia el salon del Patriarca

- Ya casi estamos allí Mu... - dijo Junet para librar de del nudo de la garganta que se le iba formando a cada paso.

-Si... Siento que la presión me esta matando al igual que la impotencia que tengo de no poder ayudarte... apretó los puños a la vez que seguia subiendo con la chica a su -.

-Mu... Ya has hecho tanto por mi... De verdad que te estoy agradecida por todo... - se giró para mirarlo a los ojos.

- Claro... Y no puedo evitar que pase esto... ¿¡Que clase de amigo es el que no puede proteger a los que ama?! -el Caballero de Aries se paró de golpe y apretó los puños mas aún, desviando su mirada de la chica... Aguantando las lágrimas.

-Pero... Mu, ya has hecho bastante, mas de lo que merezco... Yo me metí en este problema... Así que no es la culpa de nadie mas que la mía el estar en esta situacion - respondió ella mientras tomaba la mano del lemuriano con delicadeza para que afloje su puño (al parecer empezaba a hacerce daño).

- Ja... Creo que no he hecho lo suficiente... - tomó las manos de la chica con las suyas. Vaya que no quería perder a esa mujer...

-¿Estás lista Junet? - una voz delante de ellos hizo presencia y ellos ya sabían de quienes se trataban.

-No escucho su voz desde que me expulsaron del campo de Amazonas... ¿Cómo han estado , Shaina y Marín? - las saludó desde su lugar la amazona que ahora no poseía su máscara.

-Han pasado semanas Junet... ¿Cómo te sientes?... - la primera en acercarse fue Marín,la abrazó como si de una madre se tratase.

-Fue un mes y dos semanas para ser específica jejeje...- la rubia sintió las lágrimas de su amiga águila en su hombro.

-Junet... yo no se como arreglar esto... de verdad... si hubiese algo que estuviese en mis manos yo lo haría... - Marín le sujetó la cara para mirarla a los ojos, esos ojos celestes con tanta bondad.

-Marín... Ja, no hay nada que se pueda hacer... - dijo la rubia aguantando las ganas de llorar.

-Vamos Marín... se hace tarde - se volteó Shaina, mientras se secaba las lágrimas que habían cubierto su rostro.

-Shaina... - Junet la vio en el momento en el que se secaba las lágrimas y comprendió la forma de expresarse de su amiga - Claro, vamos que se hace tarde...

-Ven Junet - la Santa de Cobra le ofreció la mano para poder caminar a su lado.

-Si, nos vemos después Mu... - se despidió Junet con los ojos a punto de desbordar en lágrimas.

-Hmpt... Así es, ya nos veremos Junet... - se despidió mientras una lágrima traicionera bajaba por su mejilla. Acto seguido tomó un rumbo diferente a las tres mujeres.

En la Mansión Kido

-Señor Shun... ha estado muy callado desde que volvimos de la mansión del Oráculo... ¿Qué fue lo que pasó?... - preguntó preocupado el mayordomo de la mansión.

-Tatsumi... me temo que es algo personal... - lo miró con los ojos vacíos - Espero puedas entenderme... te lo diré cuando esté más tranquilo... - respondió en un tono sin vida y con la mirada perdida en una foto de él de bebé En los brazos de Ikki.

-Entiendo Señor Shun... cuando esté listo, yo lo escucharé - respondió Tatsumi, respetaría la decisión del joven caballero.

-Gracias por comprenderme Tatsumi... - intentó fingir una sonrisa que más parecía una mueca.

-En ese caso me retiro. Hasta la mañana Señor Shun... - Tatsumi salió del cuarto, dejando sólo a Shun.

-...Ah... ¿"No creerle nada a la mujer de cabellos violetas"?... No conozco a nadie con ese color de cabello... ¿Nos enfrentamos a alguien poderoso pronto? - miró hacia donde se encontraba el santuario, preguntándose si algo maligno Sr acercaba.

-Shun... Shun... -Una voz provenía desde lo lejos, una voz femenino.

-¿¡QUIEN ANDA AHI!? - gritó asustado, volviéndose a todos los lados, ya que la voz no parecía venir de un lugar en específico.

-Tranquilo Amo Shun... Todo está bien, ahora que todo le es claro, podrá dormir y descansar en paz... sólo debe escuchar algo que debo decirle por el bien de los que ama...

-¿Qué? - se quedó quieto al escuchar lo que dijo la voz - Dime que es lo que sucede... - dijo con voz fuerte.

En la Sala Central De Los Aposentos Del Patriarca

-Bien queridos Caballeros, estamos reunidos aquí por el hecho de una gran falta a la ley divina... - la Diosa Athena empezaba con la ceremonia, estaba vestida con un vestido diferente. Era uno cerrado en el torso, de un largo medio y varios tonos dorados en la parte del medio y en las mangas.

-Caballero de Aries, presente - Una dama enmascarada de largos cabellos negros estaba al lado de con una lista de los caballeros dorados, y una balanza en la otra mano.

Acto seguido el caballero de Aries dio una reverencia y se posicionó de rodillas al frente de las diosas.

-Caballero de Tauro presente

-Caballero de Géminis Ausente

-Caballero de Cáncer, ausente.

.Leo, Presente.

-Caballero de Virgo, presente.

-Caballero de Libra, Ausente.

-Caballero de Escorpio, presente.

-Caballero de Sagitario, ausente.

-Caballero de Capricornio, ausente

-Caballero de Acuario, ausente.

-Caballero de Piscis, Ausente.

-Cinco de Doce caballeros presentes, Diosa Athena prosigamos - dijo la Diosa de la justicia a la Diosa de la guerra.

-De acuerdo Themis, traigan a la mujer que traicionó la ley de las Amazonas... - llamó Saori con la voz algo apagada.

-Caballero De Camaleón, Presente... pase al medio del círculo... - indicó la pequeña diosa de cabellera negra.

-Caballero Junet de Camaleón, a su disposición... - Junet estaba vestida con un vestido totalmente blanco, tan largo que casi lo llegaba a arrastrar. Con el rostro cubierto con una tela semi transparente, y con los pies descalzos.

-Acercate Camaleón, sabes que has cometido una gran falta... es tu hora de recibir tu castigo - dijo la Diosa mientras bajaba a la altura de la que fue una de sus caballeros femeninos, le descubrió la cara y vio unos ojos celestes que brillaban con determinación.

-Así es Athena-Sama... Aceptaré mi destino... - dijo mientras bajaba la cabeza en forma de reverencia. Empezando así el ritual.

...

N/A:Chicos se que me tardé demasiado para este capítulo, y no tengo excusas... Entenderé si algunos ya le han perdido el interés, pero de igual forma lo terminaré... Sólo nos falta un poco, Un Capítulo! Nos vemos! No olviden dejarme su hermoso review, o un review de odio... Quisiera saber lo que piensan ^—^"