¡Hola otra vez!

Muchas gracias por leer mi segunda historia de esta hermosa pareja (está consumiendo mi vida... no sé si quiera ser rescatada por ahora).

Esta historia está dedicada con mucho cariño para Mary-animeangel.

¡My child!, muchas gracias por las cosas tan hermosas que has hecho para mí, es por eso que quiero dedicarle ésta humilde historia a tu bella persona. Eres la mejor.

Disclaimer: K project y sus derivados le pertenecen a GoRa Project y a GoHands...y a una serie de personas más que humildemente desconozco.


1: Primer Paso.


La primera vez que Misaki observó realmente a Saruhiko fue cuatro meses después de la batalla contra el clan los clanes Verde y Gris, en Homra donde se celebraba el triunfo de la alianza Mesa de Café.

—Sigues tan solitario como siempre—pensó con melancolía.

Saruhiko se encontraba alejado de todos, en aquel rincón que solía ocupar cuando pertenecía a Homra, con una expresión apática mirando fijamente su PDA, ignorando los intentos que hacían algunos de sus compañeros para acercársele.

Le costó mucho comprender por qué Scepter4 significaba tanto para Saruhiko, a tal punto que incluso jugó el papel del bastardo traidor ignorando todo el odio y veneno que le escupían sus antiguos compañeros. Puede que jamás entienda los motivos de su partida de Homra -ya no podía llamarlo traición, no ahora- pero si podía hacerse una idea de la motivación de Saruhiko para ingresar al clan verde.

Quería acercarse y hacerle compañía, conocerse nuevamente y construir desde cero esa amistad tan hermosa que compartieron en la adolescencia. Pero los recuerdos y palabras de la batalla final seguían dándole vueltas en la cabeza y ya no sería capaz de soportar un nuevo rechazo de ese hombre otra vez.

—Yata-san— llamó Kamamoto con una sonrisa. — ¡aún queda ramen, si no te apresuras me comeré tu porción!— agitó sus manos para llamar su atención.

Misaki salió de sus pensamientos al oír su nombre y apartó la vista de la figura solitaria de Saruhiko. Kamamoto se ha mantenido a su lado en las buenas y en las malas a pesar de su hosca forma de ser con el mayor. Sonrió.

No juzgaría más a Saruhiko. Ya no le interesa volver a lo que fueron. Pero si le gustaría que alguna vez pudieran conversar tranquilamente sin que éste lo apartara de su lado como la peste.

Pero yo no haré el primer movimiento. No está vez.

— ¡Más vale que no te comas todo, fatso!— Dándole una última mirada hacia aquel solitario ex amigo, se dirigió donde se encontraba Kamamoto compartiendo con algunos muchachos del clan azul.

—Si alguna vez quieres hablar, yo estaré aquí. Prometo intentar entenderte... Pero de verdad, no seré yo quien lo haga primero—pensó convencido.

—Yata, esto está absolutamente delicioso — exclamó Doumyouji, apoyándose descuidadamente en la mesa al ver acercarse al skater.

—Oye, Andy ¡cuidado! — un alterado Enomoto gritó al observar cómo los platillos estuvieron a punto de caer de la mesa por la acción de su compañero.

—Sigues teniendo ese exceso de energía. No hay remedio contigo — exclamó Kamo molesto— entre tú y Yata acabarán con la paciencia de todos.

Ambos, Doumyouji y Yata, observaron con la misma expresión de molestia al mayor del grupo de Scepter4. La mesa estalló en risas debido a lo similar de sus expresiones, dicha escena fue observada por cinco personas diferentes.


Misaki estuvo a punto de acercarse, ¿verdad?

Comprendía que finalmente no lo hubiese hecho. Después de todo Saruhiko no fue muy amable con él cuando se enfrentaron en la batalla contra los dos clanes. Por ende entendía que dudara en acercársele nuevamente.

Observó a Misaki sonriendo junto a los demás. Incluso Enomoto y Doumyouji lograron entrar a aquel rincón al cual él nunca más podría regresar; Porque gracias a sus acciones, el ya jamás podría pertenecer nuevamente al mundo de Misaki.

—Saruhiko — llamó de pronto la Reina Roja.

El simplemente la ignoró, sintiendo como la preadolescente se sentaba junto a él frente a la barra del bar.

—Misaki está logrando entender finalmente — bebió un poco del zumo rojo, tratando de establecer conexión visual con el mayor.

— ¿De qué demonios estás hablando? — preguntó exasperado en baja voz sin apartar la mirada de su PDA.

Pero la niña no le respondió y sólo sonrió dirigiendo su mirada hacia el punto donde se encontraban algunos de Homra compartiendo con Scepter4. Su mirada siguió la de la niña, sólo para percatarse que Misaki estaba sonriendo otra vez.

Anna observó al absorto Saruhiko y tomo su mano, evitando que volviera a enclaustrarse en pensamientos negativos. Y, por primera vez, sus ojos conectan con los de la muchacha.

—Misaki siempre estará acá— sonrió — pero esta vez si quieres algo tendrás que luchar por ello— Se alejó después de expresar aquellas palabras llevándose su trago rojo y dejando a Fushimi un poco sorprendido.

Chasqueo su lengua, volviendo su atención al PDA.

¿Luchar por ello? Era una estupidez.

Observar cómo Misaki se divertía con los demás ya no producía ese dolor desesperante de hace unos años, y motivo era simple… era porque ya no quedaba nada más entre ellos.

¿Si se acercaba sería cruelmente rechazado, tal como él rechazó a Misaki aquellas veces?

¿Misaki me perdonaría?

Y el... ¿Podría perdonar a Misaki también?

¿A caso Misaki volvería a sonreírle como cuando vivían juntos y sin preocupaciones?

¿Podría confiar en no ser desechado nuevamente?

Su mano apretó inconscientemente el PDA, y no pudo evitar una expresión de desagrado, porque tener ilusiones y esperar que todo podría mejorar ya no era para alguien como él. Las relaciones simplemente eran un estorbo y era mejor estar sólo sin depender de nada ni nadie, porque así no volverían a lastimarlo de la forma que fuese.

—El pasado no puede cambiarse, Fushimi-kun.

— ¿¡Capitán!? — se sobresaltó soltando su PDA, no se esperaba que Munakata apareciera de la nada tras él.

— ¿Ho ya? ¿Perdido en tus pensamientos? No es muy propio de ti bajar la guardia de esa forma, Fushimi-kun—se mofó con una sonrisa.

—Tsk... No sé de qué demonios me está hablando— exclamó molesto. Ya no quería que la gente se entrometiera en sus asuntos, muchos menos el Capitán, porque aún le costaba mirarlo a la cara después de lo sucedido.

Munakata Reisi sonrió divertido por la expresión molesta de Saruhiko. A pesar de no ser mucho mayor que aquel muchacho, lo consideraba como un hermano menor al cual debía guiar por el camino correcto para que no volviera a perderse.

—El mundo se expande y la gente cambia. Pero aquello que ha sido preciado una vez lo seguirá siendo aun cuando pase el tiempo. ¿No crees? — aconsejó apoyando su mano derecha en el hombro izquierdo de Saruhiko.

Munakata, incluso invadiendo un poco su espacio personal, hizo contacto visual con él. Se observaron por unos minutos sin decir palabras, después de todo aquella era la peculiar manera que tenían de entenderse.

—Has lo que estimes conveniente Fushimi-kun, sé que harás lo correcto porque confío en tus decisiones.

Dejando al muchacho sumido en sus pensamientos, el Rey azul se acercó a aquella mesa que era sólo risas y gritos. Fomentar los lazos entre ambos clanes era algo que el mismísimo Munakata Reisi podía hacer también, quizás alguno de los muchachos del clan rojo quisiera ayudarle a armar uno de sus tantos puzles.

Saruhiko se encontraba molesto. Nada de lo que le dijeran lo haría cambiar de opinión. Perdió a Misaki una vez, no soportaría perderlo de nuevo. Observó como el grupo alegre de esa mesa quedaba en silencio abruptamente. El Capitán no entendía todavía que jugar con él era bastante aburrido porque siempre ganaba. Misaki estaba enfurruñado, parece que Munakata no le agrada. Y pareciera que Munakata lo sabía y por ello seguía molestando al pelirrojo de forma sutil.

Porque molestar a Misaki es divertido.

Dos vasos sin alcohol fueron puestos delante de él y lograron apartar su vista de aquella alegre mesa para dirigirla al hombre que se encontraba frente a él.

—Llévale uno a Yata-chan—solicitó el dueño del bar. Seri se sentó al lado de Fushimi casi al mismo tiempo y le dirigió una sonrisa apenada.

—Tsk... ¿Por qué tendría que hacerlo? ¿No sería mejor si se lo llevas tú?

—Porque ésta es la excusa que necesitas ¿no?—murmuró encendiendo un cigarro sin fijar su vista en Fushimi.

¿Por qué todos se empeñaban en que se acercaran de alguna forma? ¿Por qué tenía que ser él quien diera el primer paso?

Observó a Kusanagi, a quien finalmente puede mirar a la cara pese a que el hombre no es capaz de volver a sonreírle.

Porque Kusanagi nunca podría olvidar lo que hizo y dijo durante su traición a la alianza... Pero aun así ¿por qué lo estaba ayudando?

—Entiendo que esa era tu misión, no te guardo rencor por ello... Sólo ya no lo lastimes más. — dijo como si fuese capaz de leer su mente y alma.

Su corazón empezó a latir un poco más a prisa, y sus manos comenzaron a sudar, su PDA se encontraba abandonado en alguna parte de la mesa del bar. Kusanagi finalmente le brindó una sonrisa y lo instó a tomar valor y llevar las bebidas.

—Fushimi... — La voz y la sonrisa de Seri estaban impregnadas de afecto y comprensión. Como si ella le asegurará, sin palabras, que no sería rechazado.

Tomó aquellos vasos entregados por el mayor y, olvidándose de su indecisión, se puso de pie y caminó hacia esa mesa.

¿Sería esta la oportunidad que estaba esperando para reconstruir nuevamente su pequeño mundo junto al único amigo que realmente tuvo?

—Kusanagi-san te envía esto— expresó a regañadientes, incapaz de hacer contacto visual con alguien.

La expresión alegre y contenta de Misaki cambio abruptamente por una un poco más reservada.

—Gracias—murmuró tomando temblorosamente lo ofrecido.

—Oh, Fushimi-San, ¿por qué no se une a la mesa?—exclamó el energético Andy, rompiendo la atmósfera extraña que se formó entre ambos jóvenes—Nos falta una persona más para jugar a las cartas... Por favor—solicitó con un poco de desesperación uniendo sus manos en muda súplica.

—No queremos que el capitán participe, sino esta velada será un fiasco—completó en voz baja Enomoto, su mirada reflejaba un poco de resignación.

—Tsk, como sea— murmuró sentándose en la única silla desocupada, la cual se encontraba entre Misaki y Kamamoto.

Lo cual no le traía muy buenos recuerdos.


Seri prestaba atención a la mesa de los muchachos, le alegraba enormemente que Azules y Rojos pudieran llegar a un entendimiento y completar la misión sólo con unas pocas y dolorosas bajas. Verlos ahora en paz era la meta que intentaban alcanzar.

Kusanagi, al otro lado de la barra del bar, le extendió su martini con judías tratando de evitar las náuseas al ver a aquella hermosa mujer bebiendo esa cosa.

—Un paso a la vez ¿no? — Susurró contenta Seri, revolviendo su trago lentamente.

—Supongo que sí, Seri-chan — expresó desganado dándole una calada al cigarro.

—No te ves muy contento—su voz tenía un leve tinte de reproche.

—Bueno—sonrió encogiéndose de hombros—supongo que puedo intentar olvidar lo cruel que ha sido Fushimi con Yata-chan en este último tiempo.

— ¿Ho ya? ¿Yatagarasu no ha sido incluso igual de cruel con Fushimi-kun?

A Kusanagi nunca podría caerle bien Munakata, era definitivo. Y lo hizo notar ignorando sus palabras. Casi deseaba no haber detenido a Yata cuando éste quiso golpear al hombre cuando se enteró del verdadero motivo de la partida de Fushimi.

—Ellos están destinados, ¿no es verdad? —exclamó de pronto la Reina Roja deteniendo la batalla de miradas entre ambos hombres.

Porque, en la mesa donde compartían Rojos y Azules por igual, Misaki reclamaba por el hecho de que le haya salido diez veces el nombre de Saruhiko en el sorteo para ser pareja en el juego de cartas.

Saruhiko lo observaba con una expresión de fastidio, tal como antes.

—Posiblemente perdamos, porque tú no sabes lo que es pensar. ¡Soy yo quien debería reclamar! — exclamó molesto el tercero al mando, cruzando sus brazos.

— ¿¡Qué dijiste mono!?

—Que vamos a perder porque tú no piensas Mi-Sa-Ki ¿O no recuerdas las veces en que te vencía en un simple juego de póker?

— ¡Que no me llames por mi nombre, mono bastardo! ¡Y obviamente hiciste trampa todas esas malditas veces, maldición!

Escuchó la risa sarcástica de Fushimi.

—Mi-Sa-Ki, no eres más que un mal perdedor.

— ¡Y tu un maldito bastardo tramposo!

Los adultos y la niña observaban sorprendidos aquella escena.

—Bueno, hay cosas que nunca cambiarán—suspiró resignado Kusanagi, dirigiéndose a preparar una nueva bebida para su Reina y Seri-chan.

—Sírveme un trago a mí también, Kusanagi-kun— exclamó un tanto divertido el Rey Azul.

—Fushimi se comporta como un niño pequeño cuando está con Yatagarasu— expresó con alivio Seri —me alegro que se encuentre más animado ahora... Las cosas no han sido fáciles para él en éste último tiempo.

—Ni Misaki ni Saruhiko serían ellos mismos si no discuten por alguna pequeñez, pero es bueno que ellos dos ahora se sientan cómodos compartiendo un mismo espacio— agregó Anna.

Y los cuatro brindaron.

Porque el primer paso para que esos dos idiotas se entendieran, era que Misaki no pronunciara cierta palabra para ofenderlo y que Saruhiko no quisiera volver a ser odiado.

Aquello, sin lugar a dudas, era la primera vez que no se mencionaba la palabra traidor entre ellos.


Creo...creo haber dicho que era 'serie de relatos cortos'… pero no me resultó en éste capítulo ¿eh? Espero que el próximo no salga tan largo.

He decidido subirlo ahora porque sé que GoRa hará alguna treta sucia por ahí… así que ésta historia técnicamente será un AU donde todo salió bien para la alianza Mesa de Café(?). Considérenlo WAFF también.

Lo siento, mi fe en GoRa ya valió madres…sé que harán cosas que no me gustarán, pero soy masoquista y seguiré viendo K:RoK.

Esta humilde servidora agradece muchísimo que se hayan tomado el tiempo de leer. Cualquier sugerencia y/o comentario siempre será bien recibido, aquello es lo que permite que yo pueda mejorar mi calidad como escritora. Intenté mantener a los personajes tan IC como me fue posible (My gosh Munakata...¿por qué te me dificultaste tanto?).

SelfBeta, posiblemente se me hayan pasado algunos detalles por allí, así que si encuentran algún error favor avisar...prometo corregirlo tan rápido como sea posible.

No sé cuándo tendré listo el próximo capítulo, pero tengan en cuenta desde ya que, pase lo que pase en la serie, lo terminaré porque es un regalo para Mary-animeangel. (inserte corazones).

Nos leemos pronto.