Hola otra vez, muchas gracias por leer el segundo capítulo~
Disclaimer: K project y sus derivados le pertenecen a GoRa Project y a GoHands...y a una serie de personas más que humildemente desconozco.
2: Segundo Paso.
Dentro de las situaciones inverosímiles e incómodas que ha vivido en Scepter4, lo que ahora estaba aconteciendo en el comedor del cuartel debería ser catalogado como el más extraño de todos esos sucesos.
¿Cómo había empezado todo?
Recordaba que la captura de uno de los strains había fallado y se encontraba frente a su Capitán para notificarle la situación. El silencio era incómodo porque, además, dicho fallo había traído consecuencias nefastas no sólo para el miembro de Scepter4, sino para alguien que no pertenecía a la institución.
El Capitán tampoco hacía más fácil la situación. Se encontraba armando un rompecabezas de quien-sabe-cuantas-piezas con una sonrisa muy tranquila y escalofriante; no parecía que hubiese prestado atención a su reporte.
—Entonces, Doumyouji-kun— ambos jóvenes se sobresaltaron al oírlo hablar y lo observaron—. ¿Podrías explicarme nuevamente la situación?
La voz de Munakata se escuchaba divertida, más su mirada lucía tan profesional como siempre.
—Estaba persiguiendo a uno de los Strains cuyo poder desconocíamos hasta entonces— miró de reojo a su acompañante —.Y choqué con Yata... y ahora no nos podemos separar porque es doloroso estar a más de un metro de distancia.
Pudo escuchar un 'estúpidos strains' de parte de Yatagarasu y su Capitán seguía armando su rompecabezas, sentado en su lugar de siempre como si nada.
—¿Ho ya? — dejó una pieza en el aire para ver fijamente a ambos muchachos, su sonrisa lo estaba alterando, era como si intentara no reírse de ellos.
—Tche, ésta maldita situación le debe resultar muy graciosa, ¿no? —interrumpió insolente.
—Garasu- kun, no es gracioso que te encuentres amarrado con Doumyouji-kun hasta que atrapemos al strain… Por supuesto que no lo es—sonrió brillante dejando una pieza entre sus dedos dirigiéndole una mirada que demostraba todo lo contrario.
—Y si ya entiende que demonios pasó ¿Por qué mierda pregunta nuevamente? —masculló entre dientes. Como detestaba a ese hombre.
Munakata simplemente lo observó impasible perdiendo su sonrisa. Yata se removió un poco incómodo, su mirada era igual que aquella vez…
—¿Quieres un poco de té para calmar los ánimos, Garasu-kun? —preguntó con gracia, volviendo a sonreír—.Precisamente estaba a punto de hacer té verde, dicen que ayuda a relajarse.
Yata sentía que su poco buen humor se esfumaba porque ese maldito Rey Azul estaba burlándose nuevamente de él. Decidió ignorarlo chasqueando la lengua y cruzándose de brazos. Entre menos tuviera que hablar con ese sujeto mejor.
—Capitán, ¿cómo deberé proceder entonces?— intervino Andy, antes que las cosas se salieran aún más de control.
—Infórmale a Fushimi-kun, que él considere las medidas que crea necesarias y te asigne algún trabajo que no requiera que tú y Garasu-kun dejen las instalaciones.
—Si, señor.
—¿¡Ah!? ¿¡Por qué demonios tengo que quedarme acá!?
—Ya te lo dije Yata—mencionó dándole una mirada exasperada—.Mantenernos a mucha distancia será sumamente doloroso.
—Tche...
—Bien, si nos disculpa Capitán— dijo Andy tomando de uno de los brazos de Yata.
«Que extraño es verlo sin su patineta», pensó curioso al arrastrarlo hasta la puerta.
—Oh, Por cierto—Munakata detuvo a ambos chicos, siendo observado atentamente por ellos—.Más vale que no rompan nada.
La sonrisa macabra de aquel hombre les dio un escalofrío y cerraron la puerta con prisa, el aire se había puesto sofocante súbitamente.
Doumyouji ya había catalogado aquello como un suceso anormal. Generalmente el capitán no era de los que se tomaba las cosas de forma tan ligera cuando había gente que no era parte de Scepter4; no se ponía a armar rompecabezas ni se tomaba con tan poca seriedad las situaciones relacionadas con los poderes de los strains que involucraban a civiles.
Las cosas poco a poco estaban volviendo a la normalidad, aún quedaban strains haciendo estupideces por ahí y, gracias al Slate, podían hacerse cargo de ello.
Munakata una vez explicó que no sabía cuánto tiempo más tendrían sus poderes, pero aquello les daba igual porque, con poderes o sin ellos, seguirían siendo Scepter4.
«Bueno, las cosas ya no pueden empeorar, espero que Yata y Fushimi-San se ignoren como lo han hecho hasta ahora», pensó mirando de reojo a su acompañante.
Recordaba que, después de aquella fiesta en HOMRA, donde Fushimi y Yata perdieron en el juego de cartas hace medio año atrás, las cosas entre esos dos habían cambiado. Era como si se hubiesen puesto de acuerdo para ignorar la presencia del otro por algún extraño motivo...cuando se encontraban.
Después de todo, al parecer, Yata se había mudado de Shizume, por lo que era extraño topárselo muy a menudo. Algunos incluso atribuían el mal humor del tercero al mando a causa de aquello, era una especie de secreto a voces.
Al recorrer los pasillos, Andy no podía dejar de observar a Yata disimuladamente, estaba preocupado, preguntándose: « ¿Qué habrá estado haciendo todo este tiempo? Luce cansado».
Ingresaron a la habitación de reuniones donde se encontraban Fushimi y parte del escuadrón trabajando en silencio. Doumyouji debía encontrar la forma de informarle lo ocurrido a su superior evitando que éste terminara más molesto de lo que ya estaba.
Sin embargo, sus planes se vieron frustrados cuando Yata se acercó al puesto de Fushimi.
Andy observaba anonadado la escena, sentía temor y no podía evitar pensar: « Fushimi-san ha estado de un humor horrible toda esta semana... Yata lo empeorará y las consecuencias las pagaremos nosotros. »
Escuchó como Yata golpeaba la mesa de Fushimi y sobresaltaba a todos los que se encontraban en la habitación.
—¿¡Qué mierda crees que estás comiendo!?
Cuando Yata vio a Fushimi rodeado de recipientes vacíos de bebidas carbonatadas y barras de cereal se molestó. Era pasada la hora de almuerzo, ¡una de las comidas más importantes del día!
—Tsk ¿qué diablos haces acá? —preguntó molesto, aunque se sentía más sorprendido de verlo ahí en Scepter4. —.Creí que había podido deshacerme de tu presencia al fin.
Fushimi, aun sentado en su puesto, se cruzó de brazos observando la expresión irritada de Yata.
—No me evadas la pregunta, bastardo. No dediqué un poco más de dos años de mi vida en alimentarte de forma decente para que lo eches a perder todo ahora.
«Fushimi-san se ve molesto... muy, muy molesto. », aquel era el pensamiento general de los que se encontraban en la habitación.
Un nuevo golpe en la mesa los sobresaltó. Era Fushimi ahora quien, de pie y acercando su rostro al de Yata, lo comenzaba a increpar.
—No puedes llamar a eso alimentarme de forma decente —murmuró con una sonrisa sarcástica—.No hay nada que puedas hacer Mi-Sa-Ki, si yo quiero me salto todas las comidas del día.
—Tche... Puedo obligarte a comer, por supuesto—exclamó resuelto.
—Este... Yata —llamó inseguro Doumyouji con un hilo de voz, no era apropiado incomodar a Fushimi cuando se encontraban con tanto trabajo acumulado, más si éste último no ha dormido más de tres horas diarias.
—¡Jah!, me gustaría ver que un enano como tú lo intente—interrumpió a su subordinado.
—¿¡A quien le dices enano!? ¡Burócrata!
—Burócrata sigue sin ser un insulto, ¡estúpido virgen!
—¡Oigan! — llamó desesperado. Los demás chicos simplemente se habían retirado en cuanto pudieron del lugar, Andy no podía hacerlo gracias al maldito poder del strain.
—¿¡Que!? — exclamaron los dos al mismo tiempo, observando con molestia al castaño.
—Comprendo que Yata esté preocupado por Fushimi-San pero...
—¿¡Quién mierda está preocupado por éste mono idiota!?— interrumpió, señalando a Fushimi con un dedo.
—Pero—ignoró a Yata, su poca paciencia estaba desapareciendo— ya estamos acostumbrados a que Fushimi-san a veces ni siquiera almuerce, estas dos semanas han sido de esa forma...
En cuanto dijo aquello, la expresión de Yata por primera vez le dio un poco de miedo.
Y así es como se encontraban en el comedor de Scepter4, con Yata cocinando Chahan con los primeros ingredientes que encontraba. Esa era la situación extraña de la que hablaba.
Porque al maldito de Yata se le olvida que el poder del strain los obligaba a estar a poca distancia sino empezaba a doler, y casi lo había dejado atrás tratando de encontrar las cocinas del cuartel.
Por ello Doumyouji se sentía fuera de lugar también. En parte porque no pensaba que Yata efectivamente supiera cocinar y fuera habilidoso en ello.
Además, el miserable de Yata sólo hizo un plato de comida que no era para él y tenía hambre, gracias al maldito strain no ha podido probar bocado en todo el día, ¡incluso había perdido el desayuno!
«Maldito seas, Yata... ¡Yo también quiero comer algo!», pensó molesto al sentir el delicioso aroma de comida recién preparada.
—Toma, más te vale no dejar nada —exclamó acercándole el plato de chahan a Saruhiko, evitando mirarlo a los ojos por vergüenza.
—Tsk... Sigues con la mala costumbre de poner lo primero que encuentres— murmuró al ver unos trozos de piña en el plato.
Misaki lo miró un poco sorprendido. Se sentó frente a él y apoyó su cabeza en una de sus manos.
—Deberías ser más agradecido— murmuró molesto, observándolo con una expresión aburrida— Todo esto contiene altas dosis de la vitamina que no consumes, porque eres como un mocoso de mierda al cual no le gustan los vegetales.
Fushimi chasqueo la lengua y procedió a comer el plato a regañadientes, Misaki miraba hacia cualquier otra parte que no fuese donde se encontraba sentado su ex amigo.
«Así que Fushimi-San puede ser así de dócil» , pensó Andy un poco atónito, unas mesas más alejado de ese par.
Su estómago estaba rugiendo de hambre, pero ambos hombres desalmados ignoraban su presencia, como si ese rincón del comedor fuese un mundo donde sólo ellos dos existieran.
—¿Doumyouji que haces acá? —preguntó sorprendido Enomoto, cargando con una botella de agua fría.
Andy hizo una señal de silencio, mientras observaba a Fushimi y Yata discutir nuevamente por estupideces.
Recordaba haber escuchado de labios de la teniente y del segundo al mando de HOMRA, que Fushimi y Yata ya habían dado el primer paso para una futura reconciliación. Andy no entendía por qué el ignorar la presencia del otro se consideraba un primer paso.
Pero si le preguntaban diría que éste sería, sin lugar a dudas, el segundo.
Aunque no hicieran otra cosa más que insultarse.
Pasada unas cuatro horas, el grupo de Hidaka logró capturar al strain y anular su poder, Yata se marchó de los cuarteles de Scepter4 no sin antes sermonear a Fushimi para que mejorara su precaria alimentación y que no se saltara las comidas.
Fushimi, como era usual, chasqueó la lengua y solicitó que dejara de ensuciar los cuarteles de Scepter4 con su molesta presencia.
Después de todo aquel problema ocasionado por el strain debían comenzar con el reporte. Y ahí se encontraba en la sala de Scepter4 junto a Hidaka, en uno de los asientos más alejados de Fushimi.
—Doumyouji, haz el informe del strain capturado—solicitó el de anteojos tecleando ávidamente en su computadora sin observarlo.
—Hidaka ayuda... —rogó casi llorando sosteniéndolo del brazo rápidamente, evitando que éste se marchara.
—Pero Doumyouji yo no...
—Ten piedad de mí—interrumpió desesperado—.Hoy ni siquiera he podido almorzar... Si pierdo la cena moriré.
Doumyouji estaba exagerando un poco, porque Hidaka tenía un corazón de oro y sólo de esa forma lo ayudaría. Fushimi era un desalmado y lo haría repetir mil veces el informe si así quisiera, por lo tanto la ayuda del castaño le vendría muy bien.
—¿No comiste nada en todo el día? —preguntó alarmado.
—No... —suspiró, viendo como Hidaka volvía a sentarse a su lado.
« Porque el maldito de Yata sólo hizo comida para Fushimi-San... ¡Algún día me las pagará ese...enano!». Pensó muy molesto, deseando que llegara el día en que pudiera golpearlo.
Ya era medianoche y no llevaba ni la mitad del informe. El silencio de la habitación era sólo interrumpido por el repiquetear de las teclas de la computadora y su estómago, el cual imploraba por alimentos.
El sonido del PDA de Fushimi los sobresaltó a los tres, al parecer era un mensaje importante y urgente, después de todo el de anteojos lucía muy sorprendido.
—Fushimi-san ¿a dónde va? —preguntó Hidaka curioso y preocupado al verlo levantarse abruptamente de su puesto.
—Iré a buscar algo, terminen el maldito informe. —masculló caminando con prisas, sin dirigirles la mirada.
Escucharon la puerta cerrarse, Hidaka y Doumyouji se miraron con preocupación porque era anormal que Fushimi olvidara llevar consigo su PDA.
Y no es como si sintieran curiosidad por leer el mensaje que ha alterado tanto al favorito de Munakata. Pero el PDA estaba ahí olvidado y desbloqueado con el mensaje abierto... además ellos tenían que tomar los papeles que, convenientemente, se encontraban justo al lado de aquel objeto... Ambos se acercaron al mismo tiempo, el mensaje decía lo siguiente:
Apk: SWorld
Dejé otro plato de chahan con tu nombre en el frigorífico, porque sé que vas a cenar
cualquier mierda que encuentres por ahí, si es que te dignas a cenar...
2 min. atrás.
Apk: SWold
A la mierda, sé que a esta altura no has cenado nada,
Ve a cenar... trabajarás mejor sin hambre...
1 min. atrás.
— ¿¡Fushimi-san tiene una novia!? — preguntó sorprendido Hidaka, más por lo grosero del mensaje que otra cosa.
—Ah no, es de Yata...supongo—dudó, debido al extraño programa de mensajería ¿De dónde salió esa aplicación?.
— ¿¡Ah!? ¿¡Yata le ha preparado la cena a Fushimi-san!?
—Cosas más extrañas se han visto—dijo fatigado por el hambre, encogiéndose de hombros.
Porque el segundo paso era que Misaki se preocupara nuevamente de la mala alimentación de Fushimi, y que éste se dejará consentir con sus raros pero nutritivos platillos.
Extra 1.
Cuando Munakata encontró al solitario Fushimi en el comedor se sorprendió. El muchacho no era de los que se acercaba muy seguido a ese lugar; muchísimo menos era de los que cenaba. Tampoco era de los que bajaba la guardia tan fácilmente, aun no se percataba de su presencia.
— ¿Ho ya?, es extraño verte cenar, Fushimi-kun—lo sobresaltó, logrando que se le resbalara el cubierto. Era divertido ver a Fushimi perder su calma.
Escuchó el chasquido del muchacho y, sólo para molestarlo, le quitó su cuchara y probó el platillo de chahan con piñas.
—Ciertamente, a pesar de lo tosco que luce el platillo, sabe delicioso ¿lo has cocinado tú? — Saruhiko lo miró boquiabierto por un instante.
—De ningún maldito modo—murmuró molesto después de recuperar el habla, tratando de proteger su cena de un nuevo ataque de su Capitán.
—No ciertamente— sonrió, devolviéndole su cubierto—.Garasu-kun cocina bastante bien, me pregunto ¿cómo es que aprendió a cocinar?
La voz de Munakata estaba teñida en diversión, más por la mirada sorprendida de Fushimi.
—Bien, después necesito los informes del strain capturado—posó una mano sobre el hombro de Saruhiko— .Recuerda reposar unos minutos antes de volver a enfrascarte en el trabajo, Fushimi-kun.
Saruhiko miraba la espalda del hombre que se marchaba del comedor.
—Capitán—lo llamó, logrando detenerlo—.¿Cómo demonios supo que fue Misaki quien cocinó?
El hombre le sonrió y se marchó dejándolo con la duda. Después de todo, Fushimi no sería capaz de comer una comida tan extraña si ésta no era preparada por Yata.
Notas:
Definitivamente Bacchie no aprende aún el significado de 'serie de relatos cortos'... en fin, espero que los próximos capítulos sean más cortos.
Aunque no he quedado muy conforme con el resultado, he decido mantener esta versión antes de borrarla como lo hice con las otras.
SelfBeta, me disculpo con antelación por cualquier error.
¡Muchas gracias por leer!.
¡un pequeño adelanto del próximo capítulo!:
—Supongo que puedo hacer el esfuerzo para aguantarte otra vez—dijo revolviendo inconscientemente la comida, evitando su mirada.
Esa sería la respuesta más honesta que recibiría por parte de Saruhiko en este momento; pero lo conocía, aquello era su forma de decir que sí, podrían volver a intentarlo.
Y aquello lo hacía intensamente feliz.
—¿Quién aguantaba a quién?—preguntó con un mohín de falso disgusto—.No era fácil vivir contigo en ese entonces.
Saruhiko le sonreía sincero y divertido, como antaño.
—Aún no logro explicarme cómo sobreviví con tus porquerías tiradas en cualquier parte de la habitación—expresó con burla—.Conociéndote, sigues igual de desordenado.
—No estaban tiradas en cualquier parte—negó fervientemente la acusación—.Estaban en el lugar que tenían que estar.
