La reina de Mewni, era una mujer respetada, por su gran intelecto, mano dura en ciertos aspectos de gobierno y meticulosa, y era precisamente ella la que desde un pared de la habitación se dirigía al chico en cuestión, que por instinto dejo escapar un grito, que bien podría calificarlo como niña en algunos sectores de la sociedad.
- - - Reina, yo, no tuve la culpa, yo, ella, yo, Star, ellas, nosotros – definitivamente era demasiada presión, sabía que tendría que hablar con los padres de Star, pero no ahora, no con su mente todavía hecha una melaza sin forma.
- - - Te requiero en el castillo ahora – inquirió la voz, mirándolo fijamente al instante que un portal interdimensional se abría justo detrás de su persona.
Las habitaciones privadas de la reina, eran sin duda su parte favorita del castillo, adornadas elegantemente, sin llegar a sobre cargar la decoración, había recorrido innumerables veces, el mismo con Star, y ese sentimiento le hacía un ligero nudo en la garganta.
Mientras algunas habitaciones más haya, Star intentaba, no romper nada en ese momento, pero sentía ganas de agarrar ese jarrón y aventarlo contra la ventana y después aventar la cama por ese mismo sitio, y prenderle fuego a todo, podía ver al idiota de Marco, abrazando a esa chica, podía verlo correspondiéndole su beso, podía verlo pidiéndole ser su novia, pidiéndole matrimonio, haciendo su vida sin ella, y eso era lo que en definitiva le había asustado, se dejó caer en la cama, y lucho por no llorar a un que sabía que era una batalla perdida cuando las primeras lagrimas corrieron por sus mejillas.
- - - Cuéntame que fue lo que sucedió - como era de esperarse la madre de Star había sido directa en ir al fondo del asunto.
- - - Star me vio besando a otra chica – incluso él se sorprendió ante la sinceridad de sus palabras – no fue mi intención hacerlo, todo sucedió tan rápido – intento justificarse.
Y hay estaba la mirada, que tanto asustaba a Star, posada sobre de su persona, recorriendo lentamente cada parte de su alma, y simplemente se sintió desnudo.
Mientras con la mujer de más edad, podía ver el nerviosismo de Marco, a un que internamente le agradecía, ese chico era sin duda el milagro, que ella había esperado, que sucediera en la alocada y desenfrenada vida de su hija, era un muchacho, cuidadoso, respetuoso, quizás fuera mortal, pero eso no le quitaba, puntos ante lo que había logrado, siendo parte de la vida de su hija, la cual ya rara vez actuaba sin pensar, además, sonrió para sí misma, le debía a Marco, un pequeño favor la muchacho.
Flash Back, cuatro años antes, una de las fiestas más sagradas de la casa reinante de Mewni, se estaba o iba a en dirección a ser una catástrofe, según la tradición, su hija tenía que ser la anfitriona este año, ahora gracias a ella, una banda de trolls, deambulaban en el pasillo, destruyéndolo todo, unas horas antes que los invitados llegara, demasiado tarde para cancelar, y demasiado peligroso para no cancelarla, y todo lo que intentaba su pequeña, empeoraba las cosas, al mismo modo que su marido intentando ser un fiero cazador de trolls.
Y justo cuando todo parecía perdido, el chico había tomado el control de la situación, la cual parecía controlar en pocos minutos, no solo había coordinado a los guardias, para capturar a los intrusos, dado instrucciones, para que las cocinas trabajaran a toda lecha, las mucamas corrían de un lado a otro, mientras el mismo se encargaba de supervisar y ayudar en la limpieza del corredor y la sala de audiencias principales, además de haber mandado a los reyes y a la princesa a vestirse apropiadamente, dos horas después, la mesa estaba siendo puesta, los primeros invitados llegaban sin problemas, los trolls, estaban bien guardados en una celda en el fondo de las mazmorras, y ella se encontraba al lado de su esposo recibiendo los cumplidos, por la hermosa y sutil decoración que su "hija" había hecho colocar a lo largo de la vereda de su morada.
La fiesta estaba a salvo, Star lucia hermosa con ese vestido nuevo, pero faltaba alguien, y supo dónde estaba cuando miro a los sirvientes entrar por una puerta lateral.
- - -Marco – exclamo mirando al chico algo sucio pero con una sonrisa de triunfo en su cara – ven conmigo muchacho – ordeno sin dar ninguna posibilidad de réplica – el mayordomo principal se encargara de esto.
Habían entrado en los aposentos de la guardia, y sin más sus ayudantes le habían dado al muchacho un uniforme de capitán la guardia, sonrió al ver la cara del castaño al momento de nombrarlo General, pasado unos minutos, regresaron al recinto principal, ya con el chico vestido de esa forma tan elegante y regia, lo fue presento ante los invitados, sonrió encantada cuando noto el ligero rubor de su hija, al mirar a su amigo vestido de esa manera, era lo mínimo que podía hacer por quien había salvado su día.
Fin del flash back
- - - Marco – dijo la mujer mirando directamente a los ojos al muchacho - ¿te gusto el beso? – pregunto con un tono bastante neutral.
Si le gusto, pensó el chico, claro que no le había gustado o si, la prima de Jennifer era bonita, practicaba karate, era una cocinera bastante buena, sus palomitas crocantes le habían dado una idea para una nueva receta de nachos, y la reina le preguntaba si le gusto el beso, muy en el fondo, le gusto, con Star parecía haber llegado a una zona muerta, un estados quo que ninguno podía o parecía querer romper, y entonces apareció esa chica un año menor que el, se había fijado en su persona, desde el primer momento en que le saludado, y gracias a ella la parrillada no fue un bodrio, además él no tenía que dar explicaciones, no cuando Star babeaba en los primeros años por cuanto hombre le interesara, ósea él la protegía, pero siempre era el mejor amigo, tenía que tragarse los hay dios me voltio a ver y los llámame, llámame, mientras su vida amorosa, no pasaba de la segunda cita, en ocasiones gracias a la gigantesca sombra que Star proyectaba en sus relaciones.
Dos chicos no emparentados viviendo en la misma casa, siendo los mejores amigos, teniendo a veces sola la casa para ellos, y no había hecho nada, no en esta vida, quizás la gente no se lo creyera pero tampoco, nunca se lo echado en cara.
- - - Me gusto – fue más sincero de lo que pensó en un momento – si su majestad me gusto ese beso – la encaro más firmemente – me gusto por el hecho que me hizo sentir vivo – su voz definitivamente mostraba signos de madurez – y a un que me gusto, cuando vi la cara de Star supe que cometí el peor error de mi vida - las palabras sonaban ahora como cuchilladas en su pecho, quizás había perdido a Star para siempre.
