Jugar PauChenGo, era como realizar un ejercicio mental, avanzado, se contaba que había sido inventado hacia siglos por los elfos negros, que varias guerras fueron ocasionadas por ese juego, y aun así era tan difícil de ver un juego, realizado de una manera correcta, el libro de las reglas era inmenso, el desarrollo del mismo podría conllevar meses en una sola partida, en la versión estándar, para un juego rápido se dividía el gigantesco tablero y se jugaba una simple sección de seis por seis, tres fichas por jugador, y en ese momento el faro de la reina estaba siendo bloqueado por el barco del castaño.

- - - Veo que alguien estuvo practicando – refirió la mujer mirando el tablero, su tridente era invaluable para esta partida, pero a un más invaluable para el conjunto, pero que le quedaba además del faro, una quimera, tendría que meditar bien su estrategia o toda su planeación se iría al averno.

El chico sonrió ante el cumplido, en realidad jugar PauCheGo, era lo último que pensaba hacer, en breve se suponía que tendría que dejar el castillo, la herida en Star estaba a un demasiado fresca, sin hablar de la suya propia, que apretaba su interior muy lentamente.

- - - En este caso, podemos dejarlo como un empate – inquirió, el chico con una leve sonrisa, su Barco había logrado parar el faro, la quimera de la reina no era peligrosa, pero ese tridente, debía tener cuidado, no tenía nada en si además del barco para ejecutar un bloqueo del tablero, su árbol y espada, eran complementarios en una estrategia de contención a un más grande, si lograba que la reina aceptara un empate quizás, después podrían continuar su juego sin tanta presión emocional.

- - - Jugare una acción más antes de decidirlo – una muy sutil sonrisa se asomó en sus labios, y las alarmas del chico se prendieron en esos momentos.

Se sentía como si la hubiera pisoteado un minotauro, y aun que odio levantarse de su cama, nadie había respondido a los llamados realizados, ocasionando que su enojo se acrecentara a un más, si tuviera frente a si a Díaz, agarraría su brazo izquierdo y, bufo –estúpido – grito al instante que otro florero pasaba a la merma del castillo.

No había nadie, ni guardias o sirvientes, todo parecía tan pacifico, tan en paz, tan extraño, un leve sonido proveniente de los aposentos de su madre, y un sutil recuerdo que tiño sus mejillas de rojo, la hicieron salir corriendo hacia ese lugar.

- - - Ríndete muchacho – enfatizo la reina posando su tridente sobre la espada del chico, que miraba el tablero infructuosamente, era increíble, había sacrificado el tridente en una taque demoledor, con su barco bloqueando el faro y la quimera amenazando a su árbol, que le quedaba, sintió el sudor recorrer su frente, no esperaba un ataque así.

Star se quedó en la puerta mirando el centro de la habitación, mirando a los dos contendientes, PauCheGo, el juego de titanes, el juego que no había comprendido en su vida, su madre le intento enseñarle, pero al igual que su padre prefirió cazar monstruos antes de sentarse ante ese tablero arcaico, cosa diferente al castaño, el record de la partida más larga según recordaba era de dos siglos, pero ente arboles mágicos, que podían vivir milenios.

A un así para ella las seis horas que había durado el juego anterior se le habían hecho eternas, sus mejillas se tiñeron de rojo, recordando ese viaje como si hubiera sido la semana pasada, y no ya hace unos ocho meses.

Flash Back

La chica miro los labios de su mejor amigo, y sintió una punzada en su corazón, otra vez era objeto de la atención de alguien, y él ni por enterado, fueron unos instantes que nunca supo que la domino, pero agarro al chico de su mano derecha y prácticamente lo arrastro hasta el balcón donde sin decirle nada le abrazo, para sentir que no importara nada, nunca lo perdería.

Fin del flash back

- - - No responderé a eso su alteza – gruño el chico mirando el tablero.

- - - De verdad nunca paso nada entre ustedes – pregunto de nueva cuenta – pasaron días uno al lado del otro, viajaron a través del tiempo y el espacio, bailaron bajo la sombra de la luna roja, y aun así osas decir que no hubo nada entre los dos –

Sus mejillas se tiñeron de rojo, al verse acorralado, tenía que enfocarse en el tablero, estaba jugando con su mente, a un había algo que hacer desesperado, pero era algo, tomo la espada entre sus manos y la movió en zigzag por el tablero hasta dejarla colocada atrás del tridente, una sonrisa se cruzó por sus labios

- - - Si – fue su única respuesta – hubo algo entre nosotros – miro a la reina, que miraba el tablero intentando descifrar lo indescifrable – pero ese algo ella misma se encargó de matarlo – explico – ahora su majestad, entrégueme su tridente - la reina miro al chico y de nuevamente su tablero, sonrió al unir los puntos, había sido tan ingenua en realidad

- - - Astuto como un zorro – felicito entregando la ficha capturada, y con ella esa partida – hacía años que no veía un ataque de ese estilo, escuela Jibuk, no es así – reflexiono, quizás podría leer nueva cuenta los libros de teoría.

- - - Arte libre Juchen – rectifico el chico – dado que no especificamos las reglas, el tablero esta libre para esos movimientos, lo que nos lleva a veinte contra doce, a un a su favor por ahora – el chico se puso de pie, y voltio a ver a la rubia que se les había acercado sin darse cuenta – así que con su permiso, su alteza – una leve reverencia – mi lady – susurro pasando al lado de la rubia, y perdiéndose en un portal dimensional que el mismo había creado, con unas tijeras mágicas.

- - - Star Butterfly – enfatizo su madre mientras se ponía de pie – tenemos que hablar – mirando preocupada a su única hija.

- - - Lo eh perdido verdad – fue lo único que logro decir antes de abrazar a su progenitora y dejar salir toda esa angustia acumulada, ante la mirada casi helada, que había vislumbrado en los ojos de su ahora ex mejor amigo.