Vaya, ya estamos en el capítulo 6... Muchas gracias por leer.

K Project y sus personajes le pertenecen a GoRa y GoHands...y a mucha gente que desconozco.

Los comentarios anónimos han sido respondidos al final del capítulo. ¡Muchas gracias!.


6. Sinceridad.


El primer codazo en sus costillas lo hizo gruñir, pero no apartó la vista de su PDA. Con el segundo golpe debió morderse la lengua para no insultar al idiota que se encontraba a su derecha. Al sentir el tercer codazo por parte de Hidaka le advirtió que como siguiera así lo pagaría caro, hasta que se percató de la tensión de sus hombros y su mirada temerosa dirigida al frente.

—¿Qué?

Awashima, exasperada ante la desfachatez de Fushimi, golpeó la larga mesa rectangular con ambas manos, sobresaltado a todos los presentes.

—Fushimi, esta reunión es bastante importante como para que no prestes atención— regañó con impaciencia.

Llevaban desde muy temprano encerrados en la oficina del cuartel. Para Saruhiko era un verdadero dolor en el trasero, porque debía comer esa desagradable torre de judías rojas que repartió la teniente al desayuno y hacerse los ánimos de escuchar más estupideces de lo acostumbrado.

Solía ignorar la mayor parte del tiempo aquellos asuntos, más jamás lo demostraba abiertamente como ahora, con una mueca hastiada soltó su PDA ante la segunda mirada de advertencia de la teniente, más valía no hacer enojar a aquella mujer.

—Tsk… lo siento.

Munakata carraspeó tratando de evitar una leve risa ante el temor que le tenían todos a Awashima; después de que aquella mujer fuera capaz de golpear al mismísimo Rey Azul frente a todo el mundo, los chicos son complacientes con sus órdenes, por muy absurdas que estas fueran.

—Estaba hablando sobre el futuro, cuando nuestros poderes desaparezcan de forma definitiva— resumió el Capitán ante la expresión aburrida de Saruhiko.

—Tsk ¿qué no desaparecieron ya? —murmuró hastiado, sólo quería terminar pronto.

Llevaban tres días completos sin poderes; según lo que comentó Awashima al inicio de la reunión, HOMRA y el Clan Plata habían sufrido el mismo problema. No es que el ojiazul desconociera aquello, después de todo Misaki y él lo comentaron en la cena de la otra noche. Revisó la hora en su PDA y chasqueó la lengua, ya había pasado la hora del almuerzo.

Munakata sonrió tras escuchar el reclamo característico de Fushimi, entendía el porqué de sus prisas pero lamentablemente esta vez no podría cumplirle sus caprichos.

—El Gobierno nos ha facilitado soluciones; personalmente me interesa conocer la opinión de cada uno de ustedes con respecto a nuestro futuro como Scepter4.

Saruhiko, con su cabeza apoyada en su mano izquierda, escuchaba la voz serena de Munakata, quien intentaba infundir tranquilidad a todos los presentes.

Fushimi no pensaba en su futuro de todas formas, así que las decisiones que tomaran no le importaban en lo absoluto, trabajo era trabajo.

Aunque tampoco aceptaría cualquier estupidez. Por ello pateó a Doumyouji cuando éste expresó que quizás deberían convertirse en un Host Club. El castaño ya lo tenía francamente harto con sus estupideces.


Saruhiko:
Mucho trabajo.
No podré ir hoy y mañana.
(1 hora atrás)

Misaki:
Es un asco que tengas tanto trabajo
que hacer
¿que tal si vienes el sábado desde temprano?

Saruhiko:
¿el sábado?

Misaki:
¿eh?
¿estarás ocupado también?
¿tu rey sabe lo que significa la palabra descanso?

Saruhiko:
No lo creo…
¿desde qué hora quieres que esté ahí?

Misaki:
cuando quieras
estaré despierto
desde temprano
así que
no habrá problema.

Saruhiko:
Esta bien.
Llegaré a las 10 AM.

Misaki:
¡Te esperaré con un desayuno entonces!


Misaki, ante la expresión curiosa y burlona de Kamamoto y Kusanagi respectivamente, envío aquel último mensaje y arregló su gorra para no mostrar su rostro; debía admitir que se sentía un poco desilusionado al no poder juntarse con Fushimi.

Se acostumbró demasiado rápido a compartir sus cenas con él desde que le dieran de alta en el hospital; aunque invitarlo a un desayuno o almuerzo no debería ser la gran cosa, sería la primera vez en mucho tiempo que Saruhiko estaría tantas horas en su casa, y con el sólo hecho de pensar aquello las ansias comenzaban a hacer estragos en su estómago por alguna razón.

—¿Ves? no fue tan difícil, Yata-chan—dijo el mayor, con una sonrisa burlona—.Era poco probable que Fushimi te dijese que no de todas formas.

Misaki gruñó molesto, tamborileando impaciente los dedos en la mesa del bar. Kusanagi, divertido ante el gesto enfurruñado de Yata, procedió a encender un cigarro.

El bar se encontraba desértico salvo por ellos tres. Las mesas, adornadas con finas copas de cristal y cubiertos de plata, estaban preparadas para celebrar la reunión semanal de HOMRA. Kusanagi se sentía contento y orgulloso de sí mismo. Lamentaba que Fushimi no pudiese cenar con Yata esta noche, pero por primera vez desde hace meses HOMRA se reuniría al completo. Y el castaño no tendría escapatoria ni excusas esta vez.

—¿Qué mierda intentas decir con eso, Kusanagi-san? —preguntó después de unos segundos de pesado silencio; llevaba casi dos horas aguantando todo tipo de insinuaciones extrañas de parte de ambos rubios, ya estaba más que harto.

—Yata-san, ¿Por qué no me invitas a desayunar un día a mi también?, aún no conozco tu nuevo departamento— preguntó Kamamoto, con burla—.Aunque lo entiendo, como compartes todas las noches con Fushimi…

El tono insinuante de Kamamoto estaba exasperando al menor.

—Bueno— interrumpió Kusanagi, antes de lamentar cualquier daño a su bar—.Yata-chan siempre ha tenido como prioridad a Fushimi, no es de extrañar en todo caso ¿No?

Misaki frunció el ceño ante el asentimiento descarado de Kamamoto.

—¿¡Qué estupideces están hablando ustedes dos!? ¡Dejen de decir mierdas así de extrañas! —reclamó golpeando la mesa—.¡Si tienen que decirme algo escúpanlo!

—Vamos, Yata-chan, no es necesario que te pongas tímido con nosotros. Somos tus amigos, cuentas con nuestro más sincero apoyo.

—¿¡Ah!? ¿De qué demonios estás hablando Kusanagi-san?

Kusanagi dejó caer su cigarrillo.

—¿No te has dado cuenta aún, Yata-chan? —dijo Kusanagi, con incredulidad.

—Kusanagi-san—murmuró, con molestia—. Llevo casi dos horas soportando toda esta mierda, ¡No entiendo a lo que te estás refiriendo!

Kamamoto se alejó un poco del skater, el carácter explosivo de su amigo de la infancia estaba saliendo a flote y no quería salir perjudicado. Con poderes o sin ellos, el castaño poseía una fuerza casi monstruosa.

—Yata-san…—llamó Kamamoto inseguro, obteniendo una expresión de molestia del mencionado—. Fushimi es el único que ha ido a tu nuevo departamento ¿No?

—¿Ah?, ¿Qué tiene que ver eso con lo que estamos conversando?—preguntó cruzándose de brazos.

—Además, todas las noches le preparas una cena — continuó Kusanagi, apoyándose en la mesa.

—Kusanagi-san, sabe tan bien como yo que ese bastardo es un mocoso con respecto a la comida.

—Yata-san—se rascó la cabeza, con nerviosismo—.Incluso has buscado recetas por internet para cocinarle algo nuevo cada noche.

Yata apretó los labios con impaciencia.

—¿Me pueden decir de qué mierda va todo esto?

Kamamoto y Kusanagi se miraron con resignación. Misaki decidió tomar el trago sin alcohol que Kusanagi le había preparado para enfriar su cabeza.

—Yata-san — el nombrado observó con desconfianza al de mayor contextura—.¿Has hablado con Fushimi sobre el por qué se fue de HOMRA?

Kusanagi suspiró al verlo negar con la cabeza.

—Yata-chan—le acarició los cabellos—.Cuando hablen de ello… dile lo que tú sentiste con su partida ¿Si?

—¿Supongo?—dijo confundido.

—Pobre Fushimi —murmuró Kamamoto, con pena, ante el lúgubre futuro que vislumbra para el tercero al mando del Clan Azul.

—¡Oye, Fatso! —sujetó el cuello de la camisa de su amigo de la infancia—. ¿¡Estas insinuando que cocino mal o alguna mierda así!?

Kamamoto tomó la sabia decisión de negar todo. Aunque intentara explicarle el asunto a Yata, posiblemente ahora no lo entendería...y quizás nunca lo haga.

El sonido de la campanilla evitó que Yata terminara de asfixiar a su amigo de la infancia.

Los chicos de HOMRA habían llegado.


Llevaban aproximadamente un mes juntándose todas las noches a cenar, gracias a ello el conserje del edificio de Misaki ya no le pedía identificación, aunque el anciano lució un poco confundido de verlo temprano merodeando por ahí, pero no es como si fuera su problema después de todo.

Tras una larga noche llena de papeleo, subordinados idiotas y Doumyouji-porque éste último entraba en una categoría completamente diferente-, el simple pensamiento de poder compartir todo un largo y tranquilo día con Misaki sonaba bien, y aunque a veces el de ojos castaños lo exasperaba y los deseos de ahogarlo con la almohada del sofá eran superiores; tenerlo de nuevo en su vida, con todo y sus estupideces, se sentía correcto.

Antes de tocar el timbre escuchó un estruendo proveniente del departamento, preocupado, con un malestar recorriendo su cuerpo, ingresó apresurado a la sala de estar, sólo para encontrar al moreno tendido en el suelo rodeado de muchos objetos desperdigados por el lugar.

Saruhiko, con una mueca de incredulidad contempló aquel desastre.

—Tsk… Idiota—espetó molesto, con sus brazos cruzados, en este preciso momento realmente deseaba tener esa almohada a mano.

Misaki, adolorido, observó con sorpresa al invitado pues no esperaba verlo dentro de su departamento de esa forma.

—¿¡Eh!? ¿En qué momento llegaste?

—Ahora—su mirada recorrió evaluativamente la habitación—.¿Me invitaste para que te ayude a ordenar?, ¿Estas bromeando conmigo?

Saruhiko frunció el ceño.

—No en realidad, se me hizo un poco tarde anoche…—se levantó sacudiendo su ropa.

La noche anterior se había quedado hasta tarde conversando con Kamamoto en el bar, sus reflejos habían disminuido por el cansancio y una de las cajas con sus pertenecías se le cayó encima.

—Tsk.

—De todas formas, ¿No sería más fácil para ti saber dónde están las cosas también?—exclamó emocionado ante la idea que el menor lo ayudara, así podría terminar incluso antes la tediosa tarea de ordenar.

—Tsk… ¿Para qué necesitaría saberlo de todos modos?

—¿Ah? ¿Por qué preguntas esa estupidez?—se cruzó de brazos—¿Por qué no habrías de saberlo de todos modos? Si alguna vez necesitas algo sabrías dónde está.

¿Por qué se sentía algo feliz por aquel comentario? Debería saber que Misaki sólo lo ha dicho para que le ayude a ordenar.

Misaki confundido, le sonrió unos segundos después.

—Tsk, ¿Por qué estás sonriendo?

—Nada, sólo pensaba que sigues siendo un pésimo madrugador. Tu mal humor te delata, Saruhiko—le dio unas palmaditas en el hombro—. Ponte cómodo, traeré el desayuno.

El ojiazul siguió la figura de Yata hasta que desapareció en la cocina.

El aroma de unas tostadas, omelette y café le sorprendió.

Misaki realmente lo estaba esperando con un desayuno tal como prometió en aquel mensaje.

Podría olvidarse del cojín.

Por ahora.


Saruhiko suspiró resignado. Ayudarle a desempacar no era precisamente lo que deseaba hacer en su día libre, pero no pudo vencer la expresión ilusionada y brillante del castaño. Al menos Misaki fue ordenado con sus pertenencias, sus cajas estaban rotuladas según la ubicación de la casa correspondiente. Sólo faltaban las que se encontraban en la habitación del moreno.

Sentado en la cama del castaño, observó la última caja con expresión hastiada, aquella era la única que no tenía escrita por ninguna parte la ubicación de la casa y revisar el contenido por su cuenta estaba fuera de discusión.

—Oye, ¿Dónde demonios va esta caja?—preguntó molesto.

Saruhiko contempló al castaño que se encontraba ordenando el armario, era divertido verlo en puntillas tratando de dejar algunas cosas en aquel compartimiento superior del amplio y alto ropero.

—¿No tiene el nombre por ahí?—preguntó con esfuerzo, la maldita maleta estaba a punto de caer sobre él.

Saruhiko se levantó perezoso de la amplia cama del castaño, chasqueando la lengua. Dándole una mirada la cama con molestia, se preguntaba ¿para qué demonios quería una cama tan espaciosa después de todo? Con lo pequeño que es el moreno, aquella cama era demasiado grande para una sola persona.

—Por algo te estoy preguntando...Ni en esto puedes ser ordenado—regañó entredientes, ayudando al moreno a poner la dichosa maleta en donde deseaba sin ningún tipo de esfuerzo.

Misaki lo observó enfurruñado debido a su expresión burlona, se sentía incómodo al estar entre el armario y Saruhiko, más ante la mirada indescifrable que el de cabellera oscura le brindaba, ¿No están sus rostros demasiado cerca?

—Podía yo sólo ¿sabes?

—Si, claro Mi-Sa-Ki. Quizás en otra vida cuando seas más alto—dijo con una sonrisa.

Después de contemplarlo con la mayor cantidad de enojo que podía, el de menor estatura se acercó a la caja de la cual hablaba Saruhiko. Un gesto de sorpresa se dibujó en su rostro.

—Ah, esa caja es tuya—susurró.

La expresión asombrada y extrañada del ojiazul debía ser muy notoria como para que Misaki decidiera explicarse antes de que él preguntara algo.

—Son las cosas que dejaste al mudarte, siempre pensé que algún día tenía que devolvértelas —rio avergonzado, alborotando un poco sus castaños cabellos—.Es sólo ropa, aunque dudo que ahora te queden bien.

Misaki siempre ha sido así. Y con detalles insignificantes lograba que cierto calor en su corazón creciera más y más.

Se acercó hacia el moreno y contempló la caja con sentimientos encontrados. ¿Qué habría pensado Misaki después de su pelea en el callejón? ¿Y al día siguiente? ¿Se habría sentido solo? ¿Habría pensado que aquel lugar era demasiado grande para una sola persona y por eso se cambió? ¿Por qué guardó todo ello en vez de deshacerse de esa basura? Sólo hasta entonces pensó en todas las consecuencias positivas y negativas de su partida… tal vez Misaki si se sintió solo cuando se marchó, pero contaba con todo HOMRA, así que su partida no debió haber sido dolorosa ¿No?

—Supongo que a ti te quedarían bien—Saruhiko se acercó y apoyó su brazo sobre la cabeza de Misaki—.Después de todo, no has crecido de ni un centímetro desde aquellos días.

Misaki contó mentalmente hasta mil.

—Tu… déjame en paz—reclamó avergonzado, tomándolo del cuello de su camisa—.P-puede que no sea tan alto, ¡Pero tengo bastante fuerza!

Saruhiko río burlón, soltándose de aquel agarre y despeinando los cabellos del más bajo.

—Apresurémonos, ordenar tu basura no es precisamente lo que yo esperaba para el día de hoy—exclamó desganado, alejándose del dueño del departamento.

—Oye bastardo, son mis cosas— espetó con molestia, tratando de arreglarse el cabello.

—Y por eso digo que es basura— replicó sentándose en la cama.

Misaki, avergonzado, le arrojó una de las prendas que aún no guardaba dentro del amplio armario. Saruhiko, con tranquilidad, hábilmente la esquivó.

—Eres muy lento, Mi-Sa-Ki—exclamó burlón.

Antes que el castaño fuese capaz de insultar a Fushimi por su afrenta, recibió un almohadazo en todo su rostro.

Saruhiko rió ante la expresión ofendida de Yata cuando la almohada tocó el suelo.


Después de terminar de ordenar las pertenencias del dueño de casa, tras algunos momentos de leve incomodidad al encontrar ciertos objetos del pasado, decidieron pedir una pizza a domicilio; si Misaki decidiera cocinar, incluso algún tipo de comida de rápida preparación, se les haría demasiado tarde.

Había sido divertido comportarse como mocosos otra vez, arrojándose las almohadas o conversando de estupideces como antaño. Incluso ahora, compartiendo un almuerzo simple le daba aquella sensación inclasificable que hace mucho ansiaba recuperar.

—Y entonces Kamamoto y Chitose casi empujan el estante con los licores más finos del bar—dijo entre risas—.Creo que nadie había visto tan molesto a Kusanagi-san como en ese momento.

—Tsk, ¿Qué son, mocosos acaso? Me sorprende que Kusanagi-san no los haya golpeado.

—Oh, lo hizo.

Saruhiko observó la amplia y cálida sonrisa del muchacho. El hecho de volver a reconstruir su amistad y sentirse cómodos el uno con el otro, era opacado por la sutil manera en la que ambos evitaban hablar del pasado, temiendo quizás destruir la frágil paz alcanzada como si esta fuera un castillo de arena.

"Fushimi-kun, evitar hablar de ello no solucionará los problemas. La verdad no será capaz de distanciarlos si ustedes no quieren separarse."

Las palabras de Munakata de aquella noche, y aquellos recuerdos que golpearon su cabeza al ver aquel CD que solían escuchar incluso en su pequeño mundo, removieron algo en él. Quizás eso fue lo que lo motivó a contarle la verdad al castaño, arriesgándose a echar todo a perder. Misaki se merecía saber parte de la verdad ¿no?

—Misaki—titubeó un poco al ver los castaños ojos brillantes lleno de afecto hacia su persona. ¿Cambiaría aquello al contarle parte de la verdad? —.Creo que encontré la forma de decírtelo.

Tras unos instantes de sorpresa, el castaño evitó su mirada.

—¿Seguro? Si no te sientes cómodo o listo… No es necesario ahora…—expresó nervioso.

—Está bien… Sólo no me interrumpas.

Misaki, ansioso, apagó la televisión. Tras unos segundos de incómodo silencio, el menor suspiró.

—Es bastante simple de hecho —comenzó con cautela, intentando encontrar las palabras más adecuadas—.No me sentía cómodo con el antiguo rey rojo y tú pasabas todo el tiempo con él, alejándote de mí… ya no había nada en HOMRA por lo que quedarme… eso es todo.

La seguridad de Saruhiko flaqueó después de observar la expresión desconcertada del mayor.

—Yo no me aleje de ti, Saruhiko…—dijo con seriedad.

—Tsk, claro que lo hiciste. Siempre estaba solo en el bar—murmuró molesto, cruzándose de brazos.

—No, ¿No recuerdas que cada vez que intentaba decirte alguna maldita cosa me decías que me fuera a la mierda?

—Tsk, como si tú hicieras caso cada vez que te decía aquello… —respondió molesto—.De cualquier forma, jamás te diste cuenta de nada. Mikoto-san, Kusanagi-san, Totsuka-san e incluso Anna se dieron cuenta…todos excepto tu...

El castaño frunció el ceño, molesto.

—¿¡Por qué nunca me dijiste nada!? Tu sabes… puedo tener la verdad frente a mi cara y aun así no me daría cuenta de ella— exclamó exaltado.

—No lo sé…deberías haberte dado cuenta tú mismo de ello—susurró.

Misaki, tomando una bocanada de aire tratando de tranquilizarse, mantuvo su vista fija sobre el ojiazul. No sabía si quería seguir escuchando la verdad de su parte. Pero había tantas cosas que preguntar. Observó los envases vacíos de la pizza y de las bebidas. Realmente sentía que la comida le sentaría mal gracias a esta conversación.

—Saruhiko… ¿Por qué… por qué rompiste de esa manera nuestra amistad?—preguntó con inseguridad, evitando el contacto visual.

—Era la única forma de mantenerme dentro de tu vida—contestó sin pensar.

—¿¡Ah!? ¡No tiene ningún maldito sentido! —golpeó la mesa alterado, logrando que las latas de bebida cayeran al suelo —.Quiero decir… de todas formas me habría enojado igual, pero… pero después habría recapacitado…y nos habríamos ahorrado todo esto… ¡Maldición!

—Tú adoras HOMRA, Misaki. Posiblemente me habrías odiado de la misma forma o incluso peor…

—Tenme un poco más de confianza ¿Quieres? — Rascó su cabeza con impaciencia, tratando que el rubor de sus mejillas no se percibiera, estaba a punto de decir algo sumamente vergonzoso—.Si volvías alguna vez y hubiésemos tenido que pelear contra Mikoto-san o todo HOMRA para que te aceptaran de nuevo, de ser así ¡Definitivamente yo habría peleado contra el mundo entero junto a ti!

—Es imposible vencer a un Rey, idiota—murmuró avergonzado por aquella respuesta, francamente aquello no se lo esperaba, mucho menos la vehemencia con la que el castaño se lo aseguró.

—Entiendes el punto, bastardo…

Fushimi apretó sus labios. Sí, claro que lo entendía. Pero el ojiazul no creía en aquello y posiblemente se debía a que Misaki jamás entendería el significado de aquellas palabras.

—HOMRA siempre fue más importante para ti, esa noche… lo único de lo que hablabas era de tu orgullo y HOMRA… y de Mikoto-san.

—¿¡Ah!? Tu… ¿De qué demonios estás hablando?

Saruhiko, molesto, se levantó abruptamente de la silla, golpeando con sus dos manos la mesa en la cual minutos antes almorzaban tranquilos. Si tenía que mencionar algo que detestaba del mayor, sería su incapacidad de entender las cosas. Ya no tenía paciencia para soportar la estupidez de Misaki… ya no.

—Este era tu orgullo que te unía a HOMRA no? —espetó molesto, con una sonrisa cruel, mostrando la marca quemada en su clavícula—.Esto fue lo único que te hizo reaccionar de alguna forma a todo lo que te dije esa noche ¿no, Mi-sa-ki?

Tras unos segundos de silencio absoluto, Saruhiko se preguntaba si tal vez había ido demasiado lejos. Algunas costumbres no cambian… El seguía intentando ser odiado incluso ahora. La expresión de Misaki era la misma de aquella noche… Donde no sabía si romper a llorar o golpear al ojiazul.

—¿Eres idiota?—dijo, con suavidad después de unos segundos—.Las cosas no fueron así.

—Tsk… mira quien habla—respondió desconcertado por el tono de voz de Misaki.

Saruhiko se sentó nuevamente, tratando de controlar su agitada respiración.

—No, es en serio… puede que yo haya fallado al no darme cuenta de cómo te sentías y de verdad lo siento… pero tampoco me conocías tanto entonces si dices toda esa mierda. Esta marca —Tocó la suya propia, sobre su ropa, con una mirada nostálgica —.Éramos nosotros dos y nadie más… porque juntos podíamos conseguir cualquier cosa.

—Misaki, dijiste que aquello era una afrenta que jamás podrías perdonar ¿Ya no recuerdas?

Yata le sonrió con tristeza y nostalgia.

—¡Por supuesto que iba a reaccionar de la forma en que lo hice! Porque era nuestro orgullo, la marca que decía que siempre estaríamos juntos… Por eso cuando lo quemaste… ni siquiera pude digerir la información y dijiste toda esa mierda…—el castaño contempló fijamente la mesa, revolviéndose el cabello por frustración—.Pero...éste no es el motivo más importante ¿Verdad?

—¿Qué?—preguntó desconcertado.

—Te conozco Saru, no te habrías ido de esa forma sólo por eso… ¿Me contarás realmente todo... alguna vez?

¿Tan transparente era que alguien denso como Misaki pudo percatarse de aquello?

—Sí, quizás algún día te lo cuente...

Misaki se levantó de la mesa, llevándose los cubiertos y las cajas de pizzas vacías, evitando el contacto visual con el ojiazul. Las latas de bebidas yacían olvidadas bajo la mesa.

—Supongo que… ¿gracias? — exclamó camino a la cocina, necesitaba alejarse de la sala de estar.

Saruhiko, preocupado por la actitud fría del castaño, estiró su mano para tratar de detenerlo, pero no fue capaz de emitir sonido alguno. Se preguntaba si había hecho lo correcto.

Debería estar agradecido de que aquella forma de ser simple de Misaki no haya cambiado con el paso de los años; sólo por ello no podría darle cero puntos por su falta de respuesta, pero tampoco podría darle cien. Aunque realmente ya había entendido que la verdad no siempre era lo que uno ansiaba escuchar.

—Por cierto, idiota. —gritó el castaño desde la cocina—.Yo nunca pude odiarte, a pesar de toda la mierda que decías en ese entonces… tu siempre has sido y serás lo más importante para mi… no vuelvas a pensar lo contrario, o te golpearé.

Saruhiko sonrió aliviado al escuchar aquello.

Quizás si podría darle cien puntos.


El sonido del PDA de Misaki lo sobresaltó. Según el reloj de pared, habían pasado un buen par de horas desde que se sentaran a escuchar aquel CD en el sofá del moreno. Había sido maravilloso recordar tantos bellos momentos que vivieron juntos. En especial esa canción que repetía a cada instante en la azotea de la secundaria.

Observó el tranquilo rostro de Misaki. Sentía sus extremidades entumecidas debido al peso del castaño, después de todo éste ha utilizado su regazo para dormir.

Sonrió, porque saber que ha bajado totalmente su defensa gracias a su compañía lo hacía inmensamente feliz.

Dubitativo, decidió revisar el PDA del castaño por si el mensaje era importante. Grave error.

De: Nanahara Sachiko
Recuerda nuestra cita de mañana,
Misaki-kun.
Nos vemos.

—¿Qué mierda...? —murmuró molesto en voz alta, todo el sueño y calidez se le había ido de repente.

La tensión abrupta de su cuerpo logró que el castaño se removiera incómodo.

—¿En qué momento me dormí? — preguntó somnoliento, refregándose los ojos.

—Hace bastante…—exclamó cortante.

—Maldición…siento haberte usado de almohada—se incorporó rápidamente, bostezando.

Saruhiko se percató de la incomodidad de Misaki ante el hecho de haber dormido en su regazo ¿Por qué le molestaba? Eso era algo que hacían a menudo en la azotea de la escuela… Aquella sensación cálida y acogedora había desaparecido completamente, para entumecer la totalidad de su cuerpo.

Estaba molesto.

Todo era culpa de Misaki...

—¿Pasa algo, Saruhiko?

—No, nada…me voy— se levantó del sofá, evitando mirar el rostro del castaño.

Misaki lo sujetó de su brazo, sorprendido por la actitud arisca del menor.

—¿No te quedarás a cenar? — preguntó desilusionado.

Misaki nunca se daba cuenta de las cosas y eso enfureció al pelinegro.

—No— respondió en baja voz—.Tengo trabajo que hacer hoy, prometo venir a cenar mañana...

Esta era la primera vez que estaba consciente de su egoísmo. Debía aprender a controlar sus deseos de acaparar el mundo completo de Misaki.

—De acuerdo, mañana entonces—dijo sonriente.

Autocontrol, eso era lo que necesitaba…

Eso y enfriar su cabeza.


Extra 5.

Llegó de un pésimo humor al cuartel de Scepter4. Por eso todos los chicos trataban de quitarse de su camino, lo cual no mejoraba en nada su molestia. Sentado en la oficina de reuniones intentaba mantener su mente serena; tarea que no ha logrado conseguir del todo.

—F-Fushimi-san, t-tenga— interrumpió Hidaka, quien le acercó una carpeta—.Es el informe de los strains que solicitó el Capitán esta mañana.

Saruhiko tomó la carpeta que su subordinado dejó sobre su escritorio. Una idea pasó por su cabeza.

—Oye, Hidaka—llamó de pronto el tercero al mando.

—¿S-si, Fushimi-san? —respondió, con nerviosismo.

Saruhiko lo observó con aburrimiento.

—Oí rumores de que hay un strain no registrado en los sistemas—dijo con tranquilidad, escribiendo algo en una hoja pequeña —.Entrégale este nombre a Enomoto y dile que investigue con la mayor de las reservas.

Hidaka frunció el ceño, pensativo.

—No he escuchado nada sobre un strain no registrado...

—Tsk...es mejor asegurarse—respondió con un deje de impaciencia.

—E-Está bien—dijo no muy convencido recibiendo el papel de parte del ojiazul—.Con permiso.

Hidaka, fuera de la habitación, dejó escapar un suspiro de alivio. La situación estaba demasiado tensa con el mal humor de Fushimi. ¿Qué le habrá pasado?

Revisó el nombre del supuesto strain, al parecer Fushimi tenía prisas al escribirlo, porque su ordenada caligrafía estaba algo irregular.

Nanahara Sachiko.

Un nombre algo común.

Enomoto tendrá mucho trabajo por hacer.

Al escuchar el típico ruido de la puerta cerrarse, golpeó fuertemente la mesa. Se maldecía una y mil veces por bajar la guardia aquella noche… las cosas serían más fáciles para él si Munakata no hubiese salido con toda esa mierda que no dejaba de resonar dentro de su cabeza al pensar en Misaki.

Misaki y esa mujer…

Nanahara Sachiko.

En una cita…

Cero puntos.

"Sé de tu cariño hacia Yata-kun, Fushimi-kun"

¿Cariño?

"Tienes el deber de aprender a controlar tus celos, él tiene su mundo y tu tienes el tuyo, ¿no, Fushimi-kun? "

¿Celos?

Recordaba cuando Misaki le preguntó directamente porque se había marchado de esa forma de HOMRA.

No podía decirle que detestaba su mirada brillante e ilusionada cuando hablaba o veía al antiguo Rey Rojo, ni decirle que no adorara a un hombre que jamás lo vería con aquel afecto recíproco.

Mucho menos decirle que debería verlo y adorarlo de esa forma sólo a él. Que otra cosa era inadmisible.

¿Aquellos eran celos?

Apretó sus puños.

"Entiendo cuánto lo quieres, pero también tendrás que llegar a un acuerdo contigo mismo. Sé que lo lograrás. "

¿Querer?

No es como si aquello nunca se le hubiese pasado por la cabeza de todas formas.

Cerró la puerta de la oficina sin hacer ruido.

¿Autocontrol?

—A la mierda el autocontrol—masculló en voz alta camino a su habitación.


NdA:

Hey, ¡gracias por sus comentarios de verdad!

Este capítulo fue muy dificil, más que nada porque la escena de la conversación entre Yata y Fushimi se borró tantas veces que... desanimaba re-escribirlas de nuevo.

SelfBeta, ¡así que me disculpo por cualquier error extraño!

No habrá adelanto esta vez, lo siento. Pero el título es: 7. HOMRA.

¡Nos vemos en el próximo capítulo!


SaruminoMisaru
Me alegra que te parezca que están bien los personajes, lucho constantemente para tratar de mantenerlos en línea. Sip, lo de Misaki y HOMRA se explicará en el próximo capítulo. Etto, no sé qué es un celostino pero…espero no haberte defraudado acá (?) ains haces que me sonroje, sobretodo porque el otro fic me puso muy nerviosa subirlo. ¡Muchas gracias por leer y comentar!

Beyond
Si la verdad, daba la impresión que esos dos nunca podrían reconciliarse. Pero es bueno saber que ambos tienen la intención de volver a intentarlo y aquello es maravilloso.
¿Abandonado? No, no. No abandonaré mis historias. Principalmente porque sería una falta de respeto para los lectores y más para quienes comentan. No podría permitirme hacer aquello de ninguna manera así que no hay problema. ¡Muchas gracias por leer y comentar!