Marco sonrió levemente, ante la pregunta del viejo monarca, que lo miraba con ojos acusadores — no eh venido a recibir un juicio moral — respondió el castaño, mientras se sentaba — ya abra tiempo para el mismo en otro momento — sonrio retadoramente.

Una mano regia peino la barba del anciano — por supuesto que lo abra — sonrió tétricamente — y estaré esperando ese momento con ansia — puntualizo.

Un leve golpeteo en la puerta de su habitación, alerto a la reina, que la plática inconclusa tendría lugar a continuación, suspiro cansada, su hija tenía el carácter de su esposo, explosivo, pero cuando algo llamaba o requería su atención era lo más prioritario en su vida.

— Adelante — dijo mientras la puerta se abría, dejando paso a una princesa bastante abochornada, ante el gigantesco problema que conllevaría esa platica entre madre e hija.

El chico se levantó rápidamente mientras el anciano se giraba ante los nuevos invitados, dejándole algo sorprendido ante las visitantes.

— Marco Diaz— gruñó el trio de ancianas, observando al muchacho con su solo ojo — como te atreves a volver aquí antes de tu tiempo — señalaron con sus huesudas manos — vuelve por donde vinisteis —

El castaño sonrió altaneramente, dejando sorprendido a Tom, nunca creyó ver una mirada tan soberbia en el rostro de ese mortal.

— Solo vine a usar el espejo — replico cruzando los brazos — es mi derecho después de todo —

El silencio sepulcral demostraba lo dramáticas que eran las palabras del mortal, en esa antesala del averno.

La taza de té se estrelló contra el suelo, mientras la reina intentaba poner sus ideas en orden.

— Aborte — volvió a gritar la chica descontrolada — no fue intencional — intento puntualizar al borde de las lágrimas — ni si quiera sabía que estaba embarazada — explico tragando aire, dado que sentía como se asfixiaba ante esas palabras — tenía, solo tenía tres semanas de gestación — se abrazó a si misma — Marco no lo sabe — negó con la cabeza, empezando a llorar —nunca deje que me volviera a tocar — se sentía morir — yo — la chica gimió de dolor — yo soy un monstruo — los brazos de su madre la cubrieron rápidamente, mientras las lágrimas corrían sin parar por sus mejillas.

Las furias gruñeron irritadas, al instante que la puerta se materializo — Bien Díaz — gruñeron señalando la simple puerta de roble sagrado con sus manos demoniacas — franqueando esta puerta se encuentra lo que has venido a buscar – sonrieron misteriosamente — solo te advertimos una cosa — el chico entro sin esperar su advertencia, habia sobrevivido a Dite ahora ya nada le daba miedo en realidad.

Mientras en el palacio de Minos— Así que tienes preguntas — exclamaron las furias sonriendo ante el demonio de nivel dos, que se encontraba entre ellos — y todas tendrán una respuesta — se giraron a ver hacia Minos — sírvenos un té noble monarca, la historia será larga —

Culpa era lo que carcomía lentamente a Star Butterfly desde adentro de su alma, sentía cada día sus manos manchadas con la vida de un inocente, con las palabras que formaban una mentira que se repetía cada mañana para intentar sobrevivir a sus instintos suicidas, que todo estaría bien, que todo había sido un tonto sueño, pero la realidad, o cruda realidad, le recordaba cada día, el momento exacto donde en su caída incontrolable golpeo el árbol, ocasionando un asesinato en el acto.

El espejo, una reliquia fuera de los tiempos, nadie sabía de qué estaba hecho, algunos decían que fue creado incluso antes de la vida, la muerte y el tiempo.

Guardado en una habitación fuera de todo y a la vez dentro del todo, solo aceptaba aquellos que eran dignos de hacer una pregunta, pero también era conocido de volver locos aquellos que estaban tan dementes para preguntarle algo en persona.

Camino hacia la reliquia sonriendo, ante los recuerdos que inundaban su mente, esa caída le había cambiado todo, su relación con Star, su vida, toda su realidad.

— El chico era incontrolable — replicaron las furias — imagínate un mortal sentado en el trono de Plutón, siendo adorado por los ángeles caídos, gobernante de las ciudad de los herejes, la indomable e inexpugnable Dite — el ojo mostraba un pasado no muy lejano — destruyendo todo a su paso, en post de las puertas del tártaro — Tom miraba sin poder creer todos los actos sanguinarios que ahora manchaban las manos del que era su mejor amigo — titanes, gigantes demonio, yinn, espectros por igual, todo un ejército de las tinieblas, mandados por un mortal en búsqueda de su libertad — Tom negó irasciblemente, eso tenía que ser un error, Nadie podía contra la oscuridad, solo aquel que había creado a la oscuridad para darle un balance a la creación — tienes dudas muchacho — sonrieron las furias — entonces continua observando nuestro ojo y contempla el pasado y ve al caos ante tus ojos—

Mientras en el reino de Mewin, Moon Butterfly finalmente había podido recostar a su única hija en su cama, después de lograr controlar sus lágrimas a duras penas, ante la triste historia que la chica había confesado, abriendo completamente su corazón, a un que algo seguía siendo un misterio para la reina de Mewin — ¿Star? — Pregunto su madre sentándose en la cama de su hija, la cual a duras penas, lograba tranquilizar su respiración — ¿Dónde estaba Marco en todo esto? — puntualizo.

El espejo le mostro algo antes incluso que el hiciera su pregunta, observándolo dentro del mismo se encontraba el o alguien parecido a él, juzgándolo en silencio y mirándolo socarronamente — Te estaba esperando Díaz—