Muchas gracias por leer.

K Project y sus personajes le pertenecen a GoRa y GoHands...y a mucha gente que desconozco.

Los comentarios anónimos han sido respondidos al final del capítulo. ¡Muchas gracias!.


7. HOMRA


Misaki:
Hey, ¿quieres venir a cenar
en HOMRA el 24?

Saruhiko:
¿En navidad?
¿Qué eres, un mocoso que espera ansioso por regalos?

Misaki:
¿Estás ciego? Dije claramente cenar...
Si tienes algo que hacer, un simple no hubiese bastado…
Te estas comportando como un bastardo ¿Sabes?

Saruhiko:
Lo lamento, estoy bajo estrés estos días...mucho trabajo.

Misaki:
¿Estás bien?

Saruhiko:
Si, ya se pasará…

Misaki
¿Entonces?
¿Vienes o no?

Saruhiko:
¿Tienes algo que hacer más temprano ese día?

Misaki:
No, ¿Por qué?

Saruhiko:
Ven a buscarme al cuartel a eso de las 5.

Misaki:
¿Para qué?

Saruhiko:
Es una sorpresa.


Saruhiko, en las puertas de Scepter4 revisó la hora en su PDA. Misaki llevaba dos minutos de retraso. Por suerte su abrigo negro y aquella bufanda gris que el moreno le obsequió por su pasado cumpleaños le ayudaba a mitigar el frío de diciembre.

—¿Fushimi-san?—llamó Hidaka sorprendido—. ¿Está esperando a alguien?

—Vamos, Hidaka—interrumpió Doumyouji, con una sonrisa pícara—.Es obvio que Fushimi-san está esperando a su cita ¿No? digo, hoy es navidad.

El tono empalagoso utilizado por Andy al decir aquella última oración provocó la molestia del tercero al mando.

—¿Eh? ¿Fushimi-san tiene novia entonces? Eso explica su buen humor últimamente—comentó para sí mismo Akira—.Aunque lo más lógico sería que usted fuera a buscarla.

—Tsk, ¿no tienen nada más que hacer? —masculló cruzándose de brazos—. No tengo por qué contestar nada, déjenme en paz.

Fushimi sentía que su poca paciencia desaparecía. ¿En qué momento le dio la confianza a esos dos idiotas para que le aconsejaran sobre cómo tratar a su cita? ¿Cuándo aquello se convirtió en una cita?

Enomoto sonrió al ver la silueta de Yata aparecer a lo lejos sobre su patineta.

—Hey chicos, Kamo se molestará muchísimo si llegamos tarde. Además, ahí viene la cita de Fushimi-san—comentó divertido, señalando con un dedo al miembro del clan rojo que se detuvo a su lado.

—¿Ah?—preguntó confundido el miembro de HOMRA.

—Ah, eres sólo tú, Yata—murmuró decepcionado Andy—. Pensé que Fushimi-san iba a salir con una linda chica el día de hoy.

—Eso es lo que obtienes al pensar—murmuró Fushimi con impaciencia—.Tsk, ¿No tienen que irse?

—Sí, Kamo nos matará si no nos apresuramos, Andy—comentó Enomoto empujando al castaño—. Nos vemos Fushimi-san, Yata.

El tercero al mando de Scepter4 y la vanguardia de HOMRA observaron a aquel trío marcharse por las blancas calles de la ciudad.

—¿Qué demonios fue eso?—preguntó confundido el mayor.

—Tsk...Las estupideces de siempre de Doumyouji—dijo hastiado.

—Bien ¿A dónde vamos?

—Te dije que era una sorpresa ¿No?, camina.

Misaki iba a replicar ante tan fría respuesta, pero lo pensó mejor. No quería pelear ni discutir con él en este día, así que suspiró resignado y lo siguió. Donde sea que Saruhiko tuviera pensado llevarlo no podría ser malo.

Paseando en silencio por las calles, los ojos avellanas se detenían en las diversas publicidades navideñas de las vitrinas.

La cadena de pollo frito siempre ponía todo su empeño en crear novedosas frases para captar la atención de los transeúntes, éste año no es la excepción: una adorable pareja de jóvenes universitarios con la frase: 'Aprovecha de disfrutar cada momento con esa persona especial de tu vida' compartiendo un pollo que se veía delicioso en aquel establecimiento.

Yata, ensimismado con aquel cartel, pensó que si tuviera que decir quién es su persona más importante en este preciso momento, sin lugar a dudas, ese sería Saruhiko. Negó fervientemente con sus mejillas ardiendo, después de todo aquella era una propaganda romántica ¿En qué demonios estaba pensando?

—Llegamos—murmuró el tercero al mando, sin percatarse del nerviosismo del mayor, quien chocó contra su espalda—.Tsk, Misaki, presta atención.

—Ah...lo siento— murmuró apenado.

Misaki se sorprendió por el lugar al cual Saruhiko lo llevó. Era un parque de diversiones con temática navideña de otras culturas. No sólo se encontraba ese enorme árbol central decorado con cintas multicolores como en esas películas extranjeras, sino que las principales atracciones de aquel lugar se encontraban iluminadas por lámparas flotantes, dándole un toque mágico a todo el entorno.

Misaki comenzó a recorrer aquel lugar como si fuese un niño pequeño, ante la expectante mirada de su acompañante.

—¿Impresionado?—preguntó el pelinegro al alcanzarlo, con una sonrisa.

—¡Saru!—exclamó acercando su rostro al de su compañero—¡Este lugar es genial! ¿Viste todas esas lámparas flotantes? ¿Y ese árbol? ¡Oh! ¿Es eso un puesto que vende pavo navideño? ¿Cómo encontraste este lugar?

—Lo mencionó la Teniente en una conversación, la atracción principal del día es la noria—apuntó el objeto mecánico que se encontraba a muchos metros lejos de ellos—. A eso de las siete harán un espectáculo pirotécnico, tengo un par de entradas para ello.

—¡Eres genial, Saruhiko!—Exclamó emocionado. Corrió en dirección hacia la noria, se detuvo un momento volteándose, con sus mejillas sonrojadas y una gran sonrisa, agitó su mano—.Vamos, ¡Apresúrate!

Fushimi pensó que bien valió el interrogatorio de la Teniente cuando le compró aquellas entradas. Porque la alegre expresión de Misaki valía cien puntos.

—¿Oye pero esas lámparas flotantes no están siendo mal utilizadas?, no estamos en obon (1)—preguntó una vez Saruhiko llegó a su lado.

—No. Este lugar está pensado para los extranjeros. Aquellas farolas flotantes poseen los deseos de la gente, al alcanzar lo más alto del cielo sus deseos se hacen realidad; o eso dicen.

—Genial—exclamó asombrado—.Por cierto, ¿Qué te hizo querer venir a este lugar?

—Para estas fechas solías decir lo increíble que sería subirse a una noria y ver la ciudad iluminada ¿No?

—¿De verdad recuerdas eso?— preguntó entre risas, feliz—.Gracias, Saruhiko.

—De nada—dijo orgulloso de sí mismo.

—Aunque...la próxima vez deberías traer una chica a este lugar ¿Sabes? —comentó casual, poniéndose en la enorme fila. Posiblemente estarían unos cinco o diez minutos esperando su turno para subir.

Saruhiko le pasó el brazo por la cintura y apoyó la cabeza en su hombro.

—¿Para qué?, contigo basta Mi-sa-ki—dijo sonriente provocando un sonrojo en las mejillas del mayor.

Desde hace unas semanas, Saruhiko se ha comportado de aquella manera. No es que le molestara; después de todo ellos solían tener ese tipo de contacto antes. En parte le alegraba que Saruhiko se estuviese abriendo poco a poco a él nuevamente… ¡Pero estaban rodeados de mucha gente!

Al llegar al encargado de la atracción, Saruhiko entregó los boletos aun abrazando al avergonzado castaño, quien fue incapaz de mirar a la cara al resto de las personas que los rodeaba.

—¡Que disfruten la vista!—dijo el encargado al recibir los boletos.

Al estar sentados frente a frente, Misaki observó disimuladamente al pelinegro quien se encontraba perdido en su PDA.

Saruhiko es atractivo, un dolor en el trasero a veces, pero atractivo al fin y al cabo. Su carácter se suavizaba bastante cuando se encontraba en confianza e incluso tenía un buen puesto de trabajo. Él podría tener a su lado a cualquier chica si así lo deseaba.

¿Y por qué aquello lo molestaba?

—¿Qué?—preguntó el de anteojos, sacando al castaño de sus pensamientos—.No has dejado de mirarme por un buen tiempo.

—No, sólo pensaba que te has vuelto más atractivo que antes—soltó sin pensar, sonrojándose segundos después.

—¿Qué?—preguntó avergonzado el menor.

—No...Yo… ¿¡Eh!? Mira el paisaje…Ya están los juegos pirotécnicos—señala con su dedo— ¿Qué altura alcanza esta noria?

—Unos 160 metros, permitirá ver todo Tokio iluminado—explicó, aparentando tranquilidad—. Estaremos unos treinta minutos en esta atracción.

La vista era maravillosa, con las lámparas flotantes, el enorme árbol luminoso junto con los distintos colores de la ciudad completa lograban que sintiera una calidez indescriptible en su pecho. Observaba en el reflejo de la ventanilla el sonriente rostro de Saruhiko.

Recordó la primera vez que lo vio sonreír y la promesa que se hizo consigo mismo en aquel entonces, de querer que el pelinegro sonriera siempre. Dicha promesa no había cambiado con el tiempo, Saruhiko se veía mucho más apuesto con una sonrisa en su rostro.

—Oye Saru, ¿Me acompañarás donde Kusanagi-san?—preguntó con la vista fija en el reflejo de su acompañante.

—Sí, ¿Por qué no?

—¿¡De Verdad!?—volteó a ver al pelinegro, con asombro.

—Tsk, no voy a repetirlo otra vez.

El ojiazul no esperaba que las cosas salieran de esta forma, pero es la primera vez que Misaki le dice que lo encuentra atractivo. Y aquello por ahora sería suficiente.


A pesar que tomaba bastante tiempo llegar desde Scepter4 a Shizume, el viaje se hizo bastante ameno. Era como los viejos tiempos cuando, aburridos sin nada que hacer en aquel lugar que compartían, recorrían la ciudad por horas y horas sin cansarse; hablando temas banales y discutiendo sus próximos proyectos juntos. En ese entonces observaba todas las expresiones infantiles del moreno al igual que ahora.

El castaño lucía francamente ansioso por llegar al bar.

Su determinación de pasar aquella noche con Misaki con los miembros de HOMRA titubeó al estar frente al conocido edificio. Después de todo, no guardaba buenos recuerdos en el bar, pero no se pudo resistir a los brillantes ojos del moreno cuando, ilusionado, le pidió que fueran a cenar con Kusanagi y los demás.

—Saru, ¿Estás bien?—preguntó, volteando a verlo con su mano estirada en el pomo de la puerta.

Saruhiko suspiró.

—¿De qué hablas, Misaki?—preguntó sarcástico, evitando mirar los bonitos ojos avellanas—.Hace bastante frío, no te quedes como idiota parado en la puerta y entremos de una vez.

Misaki, con una expresión preocupada se acerca al menor. Frente a frente posa una mano sobre su hombro.

—Construyamos juntos nuevos recuerdos en el bar… ¿Sí?—sonrió con timidez.

¿Por qué Misaki le acertaba tanto a la respuesta de cien puntos?

El más alto apoyó su frente en la del moreno, obteniendo un lindo sonrojo por parte del mayor, bien valdría la pena la incomodidad si podía seguir provocando aquellas reacciones en el castaño.

—De acuerdo.

Al ingresar al bar, ambos muchachos se sorprendieron de encontrarlo desierto y con las mesas dispuestas en orden diferente. Una mesa redonda al centro con un mantel con motivos navideños, finas copas de cristal y cubiertos ordenados por toda la mesa.

—Oye—susurró el tercero al mando de Scepter4—¿Dónde están todos?

—Quizás Kusanagi-san esté atrás cocinando; salvo Kamamoto y Anna, los demás no vendrán hoy—contestó del mismo modo, obteniendo una mirada extrañada del menor—. Así estarás más cómodo ¿No?

—Pensé que iban a reunirse todos.

Misaki no pudo contestar a eso porque de la nada apareció Kusanagi cargando un par de vasos.

—Oh Fushimi, que bueno que decidiste venir—comentó casualmente con una sonrisa—. Yata-chan no dejaba de caminar como león enjaulado esperando tu respuesta ayer.

—¡Kusanagi-san...por favor no diga esas cosas!—gritó avergonzado, acercándose a la barra del bar—.¿Dónde están Anna y Kamamoto?

Kusanagi le sonrió y con un ademán de su cabeza invitó a Fushimi a acercarse también.

—Fueron a buscar a un par de extras—comentó enigmático, dejando aquel par de vasos sobre la barra del bar—. Yata-chan, ve a ordenar el cuarto de arriba, lo compartirán ustedes dos.

—Tks, ¿Quién dice que nos quedaremos a dormir?—preguntó sentándose frente al rubio, oyendo los pasos de Misaki desaparecer en el segundo piso.

—No le dirás que no a Anna… ¿o sí?—escuchó el chasquido de lengua del menor, sabiendo que había ganado esa conversación procedió a encender un cigarrillo—.Fushimi.

—¿Qué?—preguntó intranquilo ante el tono tan severo del mayor.

—Yata-chan la pasó bastante mal cuando te fuiste, si algo así vuelve a repetirse…—le dio una calada a su cigarro—.Bueno, digamos que no sabrás que te golpeó, ¿me explico?

—Tsk, no tengo pensado irme de nuevo de esa forma—murmuró un tanto incómodo ante la sonrisa tan cariñosa del mayor (¿era bipolar o algo?).

El sonido de la campanilla interrumpió su conversación. Saruhiko volteó con aburrimiento esperando encontrarse con Anna y Kamamoto acompañados, quizás, con el Capitán y la Teniente.

—Oh, Saruhiko-chan tanto tiempo—expresó un sorprendido Yukari.

—¿¡Ah!? ¿¡Qué demonios hace este maldito mocoso aquí, Kusanagi-san!?—gritó Misaki al otro lado del bar, asustando a Izumo y a Saruhiko. Al parecer había terminado de ordenar la habitación del segundo piso y decidió bajar inmediatamente.

—¿Sorprendido acaso?—pregunta sarcástico Sukuna—.Anna nos invitó, así que tú, viejo acabado, más vale que...

—Sukuna-chan—llamó con un tono de advertencia Yukari—. Anna-chan se ha tomado la molestia de invitarnos en estas fechas especiales, no debes incordiar a los demás.

—Pero él empezó—insistió con un mohín de disgusto, el cual se acentuó más debido a la mirada de advertencia del mayor.

—Yata-chan, Kamamoto, ayúdenme a traer la cena—dijo Kusanagi haciendo una señal con las manos—. Los demás, por favor, ¡A sentarse!

—¡Si!—exclamaron al unísono Kamamoto y Yata, corriendo hacia la cocina seguidos de un sonriente Izumo.

—Ah, Saru—dijo Misaki asomando la cabeza por la puerta—. Guárdame un lugar al lado tuyo ¿Si?

Saruhiko suspiró desganado al ver desaparecer nuevamente a Misaki y procedió a sentarse en el lugar más apartado de aquella mesa.

—Gracias por venir Saruhiko—comentó la Reina Roja con una sonrisa sutil, sentándose a su derecha—.Me alegra que las cosas entre tú y Misaki estén siguiendo el curso que les corresponde.

—¿De qué estás hablando?—murmuró incómodo ante la mirada curiosa de los dos miembros del clan verde.

—El único que no se da cuenta es Misaki, ¿no?—dijo estirando una servilleta roja y dejándola en su regazo—.Pero no tienes de qué preocuparte.

—¿Qué?

Anna se rio bajito.

—Toma—dijo extendiendo su mano con una pequeña flor azul—. Es una nemophila. Rikio dijo que traía buena suerte a quien la recibiera.

—¿Y por qué me estás entregando esto? ¿Y esos no eran los tréboles de cuatro hojas?—preguntó confundido recibiendo aquel presente de la única mujer del grupo.

—Oh, vas a necesitar mucha suerte, Saruhiko-chan—comentó Yukari, con mofa.

Se sintió un poco traicionado cuando Anna asintió ante las palabras del ex miembro del clan verde.


La comida preparada por Kusanagi los había dejado a todos satisfechos. Saruhiko, quien no acostumbraba a comer tanto, se encontraba recostado en el sofá al lado del acuario del bar, esperando que Misaki terminara de lavar los trastos.

Estaba molesto. Esa mujer, Nanahara, volvía a incordiar en un buen día donde tenía toda la atención de Misaki para él… ¿Invitarlo a salir el día de mañana? No si podía evitarlo.

Observó la silueta de Misaki acercarse al salón principal con una sonrisa satisfecha en el rostro y sus brazos en la espalda.

—¡Saru, feliz navidad!—le entregó un paquete pequeño envuelto en un simple papel azul.

El castaño se rio ante su rostro contrariado.

—No tengo nada para regalarte—respondió luego de un par de segundos de estupor. No había pensado en un regalo para Misaki.

—Fuimos a la noria hoy y has querido venir a cenar en HOMRA también, eso es un buen regalo de navidad para mí—dijo suavemente, dejando el paquete sobre las piernas del menor.

Misaki se sentó a su lado, apoyando la cabeza en su hombro y bostezando.

—Oye, ¿Qué demonios pasó entre tú y HOMRA?— preguntó cuidadoso.

—¿De qué hablas?

—Lo último que recuerdo fue que en la fiesta de cumpleaños de Weissman discutiste con ellos.

—Ah, eso. No fue nada en realidad. Eric dijo algunas estupideces que me molestaron. Cada uno ha seguido con su vida después de que la pizarra fue destruida—comentó tranquilo.

—¿Y estás bien con eso?

—Tengo a Kusanagi-san, a Anna y a Kamamoto. Además, te tengo a ti también, ya no necesito nada más. Y ellos se juntan casi todos los fines de semana.

La flor que Anna le entregó en la cena, por lo que pudo revisar en su PDA, significaba éxito por doquier. Ella no entregaría algo como eso por nada. Realmente quería evitar que Misaki saliera con esa mujer.

—¿Tienes algo que hacer mañana temprano? —Pregunta en un murmullo —.Tu decías que te gustaría recorrer todo el parque de diversiones ¿No?

Misaki apoyó su mejilla en la del ojiazul.

—¿De verdad quieres ir?

—Tsk… sólo si es mañana, no tengo otro día libre—expuso como condición.

—Está bien, después de todo mañana no tengo que trabajar tampoco.

¿Podría aquello considerarse como… una primera cita?

Yata se pateó mentalmente por aquello, «Es el cansancio el que me hace pensar mierda como esta… es sólo el cansancio», pensó frustrado, sin moverse de su posición.

—Misaki—observó hacia el sitio donde minutos antes estaba el castaño, esperando que no apareciera ninguno de los invitados de aquella cena—.El próximo año… celebremos la navidad... nosotros dos solos...

Misaki sonrió con sus ojos cerrados, se estaba quedando dormido.

—Cuenta con ello…podríamos comprar un pastel y adornar el apartamento también—murmuró entre bostezos.

—Eres como un mocoso, ¿Sabías?—lo empujó, provocando que el moreno despertara y le gruñera—. Vamos a dormir.


Yukari, tapando la boca de Sukuna, sonrió y se alejó del salón principal del bar, hacia la bodega donde se encontraban anteriormente.

—¡Yukari, casi me asfixias, maldición!

—Lo siento, Sukuna-chan, pero no podía permitir que interrumpieras aquello—comentó, jugueteando con su cabello, demostrando que no lo sentía para nada.

—Tche… Iba sólo por un vaso de agua. Además, ¿qué tiene de especial e interesante pasar solos una navidad?

—Oh, entonces si estabas prestando atención a la conversación de esos dos—comentó perspicaz—. ¿No lo sabes, Sukuna-chan?

El tono de voz tan sugestivo del mayor le estaba quitando su curiosidad poco a poco.

—¿Qué cosa?

—Usualmente, la navidad es una época en donde los novios se juntan y compran un pastel navideño— explicó con una suave sonrisa.

—¿¡Eh!? Espera, ¿Por qué Saruhiko querría pasar una fecha así con él? ¿No son ambos hombres?—exclamó alarmado.

—Creo que Saruhiko-chan ha dejado claras sus intenciones, ¿No? Y el hecho de que ambos sean hombres… ¿Importa?

—No entiendo…y tampoco me importa nada de esos idiotas—se cruzó de brazos, con un mohín de disgusto.

Yukari suspiró dramáticamente ante la actitud infantil de su pequeño aprendiz.

—Bueno, un año es un plazo bastante corto—murmuró a la nada, observando sus uñas—.Saruhiko-chan necesitará mucha suerte y paciencia. Misaki-chan no se dio cuenta de nada en la cena.

Sukuna perdió el interés de la conversación después de haber entendido el tipo de conversación que estaba compartiendo con Yukari. Había cosas que de verdad no le interesa saber en lo absoluto, entre ellas, la vida amorosa de Saruhiko.

Al llegar a la habitación que los miembros del clan rojo les han dispuesto, Sukuna se acercó al futón cercano a la ventana.

—Yukari… ¿Dónde se metió Kotosaka?—preguntó después de revisar cada rincón de la habitación.

—Oh—exclamó sonriente—.Creo que estaba en la habitación de Saruhiko-chan y Misaki-chan.

Un estruendo al otro lado de la habitación los sobresaltó.

—¡Maldito pájaro fisgón!

Yukari se rio después de oír la queja de Saruhiko, después de todo a Kotosaka realmente le simpatizaba el tercero al mando del clan azul.


Para: Nanahara Sachiko
Lo siento, ya tengo planes
mañana. Saldré con Saruhiko.

De: Nanahara Sachiko
Oh, es una lástima, Sachiko te extrañará.
¡Diviértete con Saruhiko-kun entonces, recuerda
presentármelo cuando puedas!


Extra 2


—Supongo que es cuestión de tiempo para que HOMRA se disuelva—comentó Kusanagi de la nada.

Misaki, quien se encontraba relajado intentando adornar el enorme bizcocho para el cumpleañero, soltó la manga pastelera y la dejó sobre la mesa ante las palabras tan extrañas provenientes del mayor. Anna, anonadada ante la abrupta confesión, observó a Kamamoto quien se encontraba igual o más confundido que ella.

—¿¡Por qué dice eso Kusanagi-san!? Hemos vivido tantas cosas, nuestros lazos son fuertes— exclamó apasionado, con un puño a la altura del corazón—.¿¡Qué importa que no tengamos poderes!?

—Eso es un poco ingenuo de tu parte, ¿No?—respondió sarcástico, dándole una calada a su cigarrillo—.No eres más que un niño que nunca entiende nada, Yata-chan.

Misaki, herido, retrocedió un paso. Por alguna razón sentía ese diminutivo cariñoso que usualmente utilizaba el mayor como un insulto.

—Misaki…—llamó Anna, preocupada.

—Está bien Anna… Supongo que Kusanagi-san tiene razón—dijo, con voz temblorosa, conteniendo sus deseos de romper y quemar todo el lugar—.No sería la primera vez que HOMRA abandona el barco como si el resto no importara…

—Yata-chan yo no…

—Ire a ayudar a Kuro-inu—interrumpió al mayor con prisas—. Con permiso.

Ocultando su rostro, Yata se alejó del comedor del bar; golpeando sin querer una de las patas de la mesa, provocando que el hermoso pastel se desplomara por completo en el suelo.

Tras preparar nuevamente el pastel y soportar las insinuaciones del capitán de Scepter4, Misaki se encaminó desanimado hacia la mesa de HOMRA después de ser llamado por Kusanagi.

—¿Irás a hablar con Fushimi, Yata-san?—murmuró Kamamoto, en voz baja sólo para que el castaño oyera.

—Sí, eso creo—se sentó evitando mirar al rubio mayor.

—No sé para qué te molestas, después de todo sigue siendo el mismo antipático de siempre ¿No?

Kamamoto, sorprendido ante los agudos sentidos de Eric, se removió incómodo en el asiento; el humor de Yata estaba tan fluctuante como cuando Fushimi se marchó de HOMRA.

—¿Ah? No tengo porque darte explicaciones a ti…—murmuró con rabia.

—Bueno, sin poderes supongo que el hecho que vuelvas con él dará igual a estas alturas—exclamó apático.

—Eric—regañó Fujishima.

—Bueno—comentó Chitose—.Estamos preocupados por ti Yata, ninguno quiere volver a verte mal. Por eso Eric está tan a la defensiva con que vayas a hablar con él.

—Y-Yata-san... ¿Vamos a la cocina? creo que Kuroh necesita ayuda…

Misaki ya no escuchaba nada. Lo último que había logrado comprender fue a Eric mencionando algo a 'Fushimi- mejor- muerto' en una sola oración. Suerte para el rubio que los poderes se encontraban inestables.

—¡Si vuelves a decir una mierda como esa otra vez delante de mi te partiré la cara, maldito bastardo!,¿¡Me oíste!? —gritó Misaki, sorprendiendo a todo el bar.

—Yata-san—llamó nervioso Kamamoto, sosteniéndolo para que no se fuese sobre su compañero de clan.

—T-Te has pasado Eric—murmuró Bandou preocupado—. No era necesario decir todo eso. Yata por favor cálmate...

—Yata—llamó preocupado Kusanagi, tratando de tocar su hombro.

—Tche... ¡Déjame en paz tú también!— golpeó la mano de aquel hombre, rechazando su toque tajantemente.

—Era solo una estúpida broma, no sé porque se lo toma tan en serio. Estúpido Chihuahua temperamental— dijo después de que Yata desapareciera en la cocina.

—A pesar de todas las cosas que puedas pensar, Fushimi sigue siendo alguien importante para Yata-San…—comentó con severidad Kamamoto.

—Ciertamente, tendrás que pedirle disculpas a Yata después—reprendió Fujishima, cansado ante la actitud de Yata y Eric ¿Qué no podían llevarse bien?

—Kusanagi-san, ¿Se encuentra bien?—preguntó Shouhei, preocupado.

—Sí, eso creo—murmuró observando la mano que Yata rechazó.

Aquello le había dolido como nunca.


—Así que hablaste con Fushimi finalmente ¿eh?— comentó jovial Kamamoto, en la oscuridad de la noche. Iban camino a casa del de mayor contextura, el nuevo apartamento de Misaki quedaba un poco lejos del bar.

—Así es—exclamó orgulloso.

—¿Por qué se fue?—observó al castaño con curiosidad.

—No me lo dijo.

—¿¡Eh!?—Detuvo su caminata—. Pero… Yata-san ¿no...?

—No es necesario—lo interrumpió, volteando a verlo con tranquilidad—.Cuando Saruhiko esté listo me dirá todo.

—Entiendo—comentó rascándose la mejilla, la verdad es que no entendía nada. Pero Yata lucía tranquilo y con eso se conformaba.

—Oye, Kamamoto—llamó un poco nervioso—Gracias, por todo.

Kamamoto sonrió.

—Yo estaré para ti cuando lo necesites, Yata-san.

Los lazos que compartía con Yata era algo que nada ni nadie podría cambiar. Ni HOMRA si se disolvía o Saruhiko, si intentaba destruirlo.


De: Kusanagi-san
Yata-chan, lamento lo de anoche…
¿podrías venir al bar?
Debemos hablar.
hace 7 meses

Para: Kusanagi-san
Llegaré en 20 minutos,
estoy saliendo del hospital.
hace 7 meses

De: Kusanagi-san
Yata-chan, mañana HOMRA se reunirá
¿Vienes?
Eric quiere hablar contigo, ha mencionado
que tu PDA rechaza sus llamadas y mensajes
hace 3 meses

Para: Kusanagi-san
Lo siento, Kusanagi-san…
Quedé de cenar con Saruhiko hoy…
Será para la próxima reunión

¡Con ese bastardo teñido no pienso hablar!
hace 3 meses

De: Kusanagi-san
Así que cenarás con Fushimi, no hay remedio entonces
Recuerda descansar bien después,
esas ojeras tuyas me tienen muy preocupado.
hace 3 meses

Para: Kusanagi-san
¿Puedo ir mañana al bar?
necesito hablar con alguien…
hace 3 meses

De: Kusanagi-san:
Sabes que las puertas del bar
jamás cerrarán para ti, Yata-chan
hace 3 meses

De: Eric
Chihuahua
hace 1 mes


1) Obon: festividad japonesa de tradición semi-religiosa que honra a los espíritus. Tōrō nagashi es una ceremonia en la que los participantes dejan flotar farolillos de papel por un río.

*** Según el significado de las flores la Nemophila o baby-blue-eyes expresa 'éxito por doquier'.


NdA:

¡Muchas gracias por leer!

¡Me disculpo por el OOC!

¡Y lamento la tardanza nuevamente!

Estos capítulos he tenido que rehacerlos por completo, debido al final de la serie y unos cambios de último minuto sobre ciertas cosas ains...espero volver a retomar pronto el ritmo.

SelfBeta, así que me disculpo por cualquier error extraño por allí.


Adelanto:

—No, nada—negó nervioso Enomoto, si Fushimi se enteraba sería su cabeza la que cortarían—. ¿Cómo te ha ido con Nanahara-san? ¿Las cosas van mejor entre ustedes ya?

Misaki le sonrió resignado, dando un sorbo a su chocolate caliente.


0.0: Lamento la demora con éste capítulo. No sabría decirte por el momento si Misaki se dará cuenta solo o no. Sobre Nanahara, ya sabremos quien es. Muchas gracias por comentar~

Ace Angell: ¡Me alegra mucho que te guste! Ains, sobre Nanahara, aún no es su momento, ya se sabrá quien es exactamente. Muchas gracias por comentar~

Gabriela: Ains, me alegra que te pareciera hermoso. Muchas gracias por comentar.