El espejo mostró algo parecido pero no igual al chico que observaba anonadado su reflejo, alto musculoso, con una corona de hierro sobre su cabeza y alas de demonio, lucia aterrador, mas por esa pequeña mascara de calavera que colgaba elegantemente de una pequeña cadena de oro de su cuello.
— — Valla, valla, valla — replicó el reflejo — si es el chico seguridad — no intentó matizar el sarcasmo y el desagrado de ver a otra de sus realidades — ¿acaso eres tú el insensato que me invocó? — la pregunta sin respuesta, ante la inanición del chico de sudadera roja, estaba impacientando al mayor — en verdad eres un imbécil — gruñó — no puedo creer que haya sido como tú — una sonrisa lúgubre cubrió sus labios — Éramos tan parecidos — la sonrisa se ensancho un poco más — al menos hasta que forcé a Star, conquiste Mewni y empezar a formar mi harem personal — el espejo empezó a despedir un poco de energía negativa, ante la impasividad del chico que parecía hechizado — ¿Dime ,Díaz? — la sonrisa se volvió siniestra — ¿Qué sentisteis al estar dentro de ella? — podía sentir esos ojos maquiavélicos penetrando en su corazón — tan virgen, tan pura, tan necesitada de amor — la sonrisa se ensanchó— ahora imagínate a las demás, la impetuosa Janna, la enérgica Jackie, la atolondrada Hope, la suplicante Sabrina, la exasperante Brittney y cómo olvidarnos la indomable Hekapoo, cada una, un logro, un pequeño juguete para mi disfrute personal — la energía escapaba lentamente por las ranuras del espejo.
Mientras en Mewni, Star suspiró pesadamente, necesitaba enfocar sus ideas, sus metas a corto plazo, a un que su madre no dejaría ir la pregunta tan fácilmente.
— ¿Dónde estaba Marco? — Preguntó de nueva cuenta — ¿Dónde estaba Star? — la pregunta era imperativa, donde estaba el chico humano, mientras su hija llevaba esa pesada carga.
Star levantó la mirada, no iba a escapar más, no ahora, no frente a ella, era una princesa con un demonio, miró a su madre desafiante y contestó — nunca le dije que aborté— fría, sin sentimientos. En esos momentos se sentía la peor basura del mundo, pero que podía hacer, él bebe estaba muerto. Ella ni siquiera sospechaba nada hasta el accidente en esos momentos, esa pequeña criatura solo era una sensación extraña que estaba formándose dentro de su vientre. Se sonrojo levemente al recordar que en ese tiempo disfrutaba entregándose a Marco a cualquier oportunidad, no era una santa y nunca intentó serlo, pero joder que Diaz sabia mover la cadera, mordió levemente su labio inferior y se ruborizó al percatarse de sus pensamientos libidinosos, en verdad estaba mal, muy mal.
Un portal se abrió antes que pudiera contestar, dejando paso a una apresurada Janna seguido de cerca de Jackie y Hekapoo. Era extraño, pero todas eran amigas de cierta manera, a un que a un sentía cierto remordimiento hacia Jackie, el hecho de acostarte con el novio de tu amiga era definitivamente una cosa jodidamente mala.
Janna la agarró sin miramientos — tienes que venir con nosotros ahora — replicó — Marco está a punto de cometer la mayor estupidez en toda la historia — la chica corrió hacia el portal — y definitivamente no pienso sufrir las consecuencias por ese imbécil — gruñó— no sin un anillo de compromiso y un departamento en san francisco — una leve risa, la saco de su incertidumbre
— ¿Qué está pasando Janna? — preguntó entrando al portal, seguida por su madre y las chicas.
— El final, Star — Replicó la chica saliendo en el averno mismo, mientras una risa siniestra se escuchaba a su alrededor.
— Ahora es cuando esto apenas comienza — Susurró Marco poseído por su otra realidad, en definitiva se divertiría en esta nueva realidad, tan llena de oportunidad, tan llena de vidas. Aspiró levemente al ver a las recién llegadas, tan lleno de vírgenes a su disposición.
Gracias por leer el capítulo del día de hoy además de los mensajes y sugerencias que me enviaron, intente meter un poco de cada idea que me hicieron llegar, en el siguiente capitulo
