Muchas gracias por leer.
K Project y sus personajes le pertenecen a GoRa y GoHands...y a mucha gente que desconozco.
Los comentarios los he respondido al final del capítulo por ciertos problemas con la página. ¡Muchas gracias!.
Capítulo 15: Triunfos.
Necesitó de toda su fuerza de voluntad para tranquilizarse y no decir palabras hirientes de las cuales se arrepentiría después y hacer de la cena algo aún más miserable; Misaki ya estaba bastante frustrado y molesto como para que él le reprochara algo que no estaba en sus manos - no era culpa de ninguno de los dos que los imbéciles organizadores del evento de skateboard pensaran que sería buena idea hacer la maldita competencia el veinticinco de diciembre lejos de Shizume y ellos dos tuvieran que joderse con celebrar un año juntos como pareja.
Saruhiko, con una notable mueca de insatisfacción dibujada en su rostro se cruzó de brazos, definitivamente su poco apetito había desaparecido por completo. El silencio en el apartamento, sólo roto por el sonido del televisor, estaba comenzando a ser incómodo de alguna forma, y el pelinegro apartó la vista de su plato para posarla en la figura de su malhumorado novio.
—Al menos podrías decir alguna mierda más, ¿Sabes? —reprochó el castaño, arrugando la hoja en donde salían las bases del concurso de skateboard del año. Se recostó con brusquedad en la silla y gruñó algo inteligible antes de calmarse—. Vaya mierda, está bien que aquí no se celebre la navidad como en otras partes pero… ¿¡Qué demonios!? Ese día quería estar contigo…
El tercero al mando de Scepter4 sabía que si insistía, aunque sea un poco, Misaki no participaría en el evento y tiraría por la borda meses y meses de entrenamiento y sacrificios varios sólo por un capricho simple; por eso mantuvo silencio, escuchando los improperios del mayor en contra de los organizadores.
—Nada que hacer—murmuró el de anteojos, ante el crudo reclamo de los orbes castaños después de sus palabras; suspiró. Aún había veces en que Misaki no lograba entenderlo del todo, pero ya había comprendido que sólo debía explicarle lentamente las cosas y el asunto se solucionaba—. Más vale que ganes, ¿Oíste?
Eran pareja, y él debía apoyarlo porque eso es lo que hacen las parejas, ¿no? comprender el trabajo del otro y no hacer las cosas más difíciles sólo porque sí. Por supuesto, no es que no quisiera celebrar con Misaki aquel día, pero esa sería la revancha que tanto anhelaba el castaño desde su dolorosa derrota del año anterior. Si bien aún le costaba asimilar que eran realmente pareja, no le era tan difícil tener leves gestos cariñosos con él.
—Saruhiko—susurró con sorpresa.
—No es como si no se pudiera celebrar después —continuó en un susurro, desviando la mirada hacia el suelo ante la sonrisa tan cariñosa que le entregó momentos antes Misaki.
—Pero aun así…—susurró con tristeza, tomando un sorbo de su jugo para evitar que su voz sonara tan lamentable.
—Podemos celebrar las dos cosas ¿no? —Mencionó con una sonrisa llena de seguridad y segundas intenciones, logrando que el castaño se removiera algo incómodo de la silla, con un sonrojo adornando sus mejillas—. Preocúpate de ganar ese día, yo me encargo de lo demás.
—Jeh, te sorprenderé y tendrás que reconocer que soy el mejor — respondió con una sonrisa presumida, recuperando sus ánimos de forma inmediata.
—Ya veremos—respondió encogiéndose de hombros, con semblante aburrido aunque sentía todo lo contrario.
La cenas con Misaki siempre eran tranquilas y divertidas-aunque más de alguna vez observó con desconfianza alguno de los ingredientes que encontraba en su plato, para completo resquemor del castaño- más había comprendido que esa era la forma en la cual Misaki se preocupaba por él para que balanceara su pésima dieta.
Después de la cena, como ya era habitual en ellos, llevaban las cosas a la cocina y Saruhiko las lavaba para que Misaki después los secara y guardara - aunque algunas cosas debía guardarlas el propio Saruhiko debido a la diferencia de estatura entre ellos, al menos ya Misaki había dejado de gruñirle cuando el ojiazul tomaba el objeto en cuestión y lo dejaba donde correspondía con una sonrisa de superioridad.
Era todo bastante normal y, si tenía que ser sincero, parecían una pareja de recién casados con la salvedad que no podían casarse y que realmente no vivían juntos.
Luego de dejar impecable la cocina, jugaban un rato en la videoconsola que recibió Misaki por su cumpleaños de parte de los chicos de HOMRA. Si era fin de semana podían estar perfectamente hasta las cuatro de la madrugada - después de todo no tendrían que levantarse temprano al día siguiente- pero cuando el cansancio estaba presente, jugaban una o dos partidas cooperativas contra gente de otra parte del mundo y luego se iban a la cama.
Su relación había cambiado ahora que finalmente se sentaron largo y tendido a conversar de todos los temas que quedaban pendiente entre ellos - incluyendo temas familiares y él porqué se marchó realmente de HOMRA - y si bien Saruhiko pensaba que aquello ocasionaría un distanciamiento doloroso entre ellos, la verdad sólo los unió más como amigos y pareja - y Misaki, algo abrumado ante la verdad, le confesó que posiblemente sentía lo mismo desde la escuela media, sólo que no se había percatado hasta ahora.
Los momentos íntimos en la cama mejoraron bastante también; todo comenzó cuando a Misaki no se le ocurrió una mejor idea de regalo de cumpleaños que hacerle sexo oral mientras dormía. Se sintió algo contrariado al principio, pero lo disfrutó más de lo que estaba dispuesto a admitir - y no, lo que decía Misaki de que gimió bastante alto era una completa mentira.
Si bien Misaki seguía siendo el mismo virgen inocente que se sonrojaba al escuchar cosas subidas de tono o que era incapaz de hablar con una mujer sin tartamudear, en la habitación ese nerviosismo desaparecía - lo cual era de agradecer, porque Fushimi no siempre estaba de ánimos para encender al castaño, a veces él también quería dejarse mimar. La intimidad entre ellos no sólo incluían toqueteos varios al cuerpo del otro, sino también momentos de calma en donde uno se recostaba en el pecho del otro y no sabían más del mundo hasta el día siguiente.
Hoy era una de esas veces, donde la mano de Yata acariciaba sus cabellos hasta dormir y Saruhiko se dejaba arrullar por los tranquilos latidos de su corazón.
Misaki a veces se asombraba con el comportamiento tan infantil del pelinegro, como cuando lo llamaba por teléfono para quejarse de las verduras que no pasaban desapercibidas en su almuerzo, o simplemente para evitar asesinar a sus subordinados - que la mayor parte del tiempo era Doumyouji, y Yata no entendía por qué, después de todo consideraba que era uno de los chicos más geniales con los cuales trabajaba su pareja.
Ellos tenían discusiones como todo el mundo, y generalmente terminaba con Saruhiko desapareciendo por dos noches, para aparecer en la tarde siguiente con una expresión de cachorro herido y él simplemente no podía resistirse ante esa escena-aunque siempre en venganza preparaba cenas con verduras y el tercero al mando de Scepter4 se las comía sin decir ni media palabra. Cuando era él quien lastimaba a Fushimi, cuando su cabeza lograba enfriarse y la culpa emergía en él como un monstruo cruel, iba a buscarlo a su trabajo y a pedirle disculpas, las cuales siempre respondía con un comentario algo sarcástico y todo volvía a la normalidad después de una sesión de besos y arrumacos entre las cuatro paredes del apartamento.
—¿Saruhiko?— llamó suavemente, por si el pelinegro estaba durmiendo. No le gustaba despertarlo por nimiedades porque entendía lo mucho que le costaba dormir y descansar.
—¿Qué?—respondió de igual modo. Respirando hondamente para llenarse de la esencia masculina de su pareja.
—¿Qué piensas de…? —cortó sus palabras con algo de ansiedad. Más al sentir la mano de Saruhiko acariciando su brazo después de unos segundos, se armó de valor tras un suspiro desganado— ¿Qué piensas de decirle a mamá sobre nosotros? Qui-quiero decir, ella sería la única persona que no sabe ¿No? digo, todo el mundo sabe de nosotros menos ella…
Si Saruhiko tenía que ser sincero, ese todo el mundo al que Misaki se refería eran sólo HOMRA, Scepter4 y Nanahara, pero no iba a corregirlo. Más de alguna vez se dijo a si mismo que tarde o temprano su suegra, como le decía mentalmente con algo de burla, tendría que enterarse de la relación que sostenían; la mujer era un completo enigma para Saruhiko, podría tomárselo bien o tomárselo mal y si llegara a pasar esa última opción no podría pedirle a Misaki que eligiera entre él o su familia - él entendía lo que significaban ellos para Misaki, por mucho que éste fuera reacio a acercarse a su antigua casa.
—Comprendes que tus padres podrían molestarse, ¿No? —intentó corroborar seriamente, más un bostezo impidió que cumpliera su objetivo.
—Estás hablando de mi mamá, no creo que nos haga un gran escándalo o algo así…—respondió no muy seguro, jugando con los cabellos de su amante después de escuchar un nuevo bostezo proveniente de éste—.Además, nadie se toma tan bien las cosas como ella ¿No? Y, bueno, yo hablaba de decírselo el próximo año…
—Si tú quieres, entonces te apoyo—respondió adormilado, sin notar la expresión de ternura que se formó en el rostro de Yata.
—No lo haré si tú no quieres, sólo era una pregunta…—dijo con un tono algo divertido.
No es como si ellos pudieran contraer matrimonio formalmente, pero decírselo a la familia Yata era el último gran paso para ellos. Además que por ese entonces llevarían más de un año juntos y, si ambos estaban de acuerdo en hablar, es porque tenían grandes expectativas en su relación - Saruhiko pensaba que era un buen incentivo la imagen de un Misaki sonrojado y nervioso que hablaba con sus padres explicándoles que tenía una pareja.
—No, está bien—sonrió ante la última imagen mental. Bien valdría la pena pasar por eso sólo si el castaño se avergonzaba.
—¿De verdad?—preguntó con algo de desconfianza.
—Si, después de que hagas el ridículo en la competencia… sólo déjame pensar en la forma de decirlo, sino quizás terminarás hablando cualquier estupidez como siempre, aunque eso es algo tierno de ti—dijo con burla, para momentos después, caer rendido ante el cansancio.
Misaki se encogió internamente de hombros, Saruhiko había sido perturbadoramente sincero –quizás demasiado-, más debido al cansancio que por otros motivos.
Mañana se burlaría de él.
¿Quién sabe?, quizás podría ponerse cariñoso en cuanto despertara y decirle que no esperaba oír esas palabras de su parte.
Si, sería una buena venganza.
Estaba cansado y ansioso, Misaki no pudo hacer más que dar y dar vueltas en la cama debido a los nervios del campeonato- sólo logró calmarse cuando Saruhiko, después de golpearlo con la almohada molesto, decidió que sería buena idea relajarlo y devolverle el favor que Misaki amablemente decidió brindarle por su cumpleaños - en parte Misaki no sabía lo delicioso que se sentía el calor de una boca sobre su hombría, y si era sincero consigo mismo, ver a Saruhiko despeinado y sin anteojos, entregado por completo en su misión de relajarlo, fue un gran aliciente para olvidar su vergüenza.
Saruhiko fue tortuosamente lento con su lengua y el orgasmo lo golpeó sin avisar, manchando el hermoso rostro de su pareja con aquella caliente y blanca esencia. Si bien Saruhiko se molestó, hizo que rápidamente se olvidara de ello al tomar entre sus manos su duro miembro y llevarlo hasta el límite de la cordura, mordisqueando su blanquecina y suave piel, llenándola con marcas que sabía no desaparecerían rápido- Saruhiko era vengativo por naturaleza y, después de pedirle con un tono necesitado que le brindara placer con sus labios, no debió haberse sorprendido que el pelinegro terminara dentro de su boca sin avisar.
Sacudió su cabeza sintiendo como sus mejillas se sonrojaban ante los recuerdos; era mala idea pensar eso en el estadio del evento, delante de tantas personas, más considerando que éste estaba siendo filmado no sólo para subirlo a la red, sino también para la televisión - y ciertamente, salir con una notoria erección en sus pantalones sería lo peor que le podría pasar-aunque la culpa de que sus pensamientos llegaran a esos lugares prohibidos se debía exclusivamente a Saruhiko, quien compró una botella de lubricante y condones, guardándolos ante su mirada incrédula dentro del auto que arrendó para el viaje.
Podía imaginar un sin fin de formas de utilizar esos productos… y aquello lo molestaba, porque en sí, estaba más nervioso por lo que sucedería cuando estuvieran solos que por la competencia misma.
Era todo tan culpa de Fushimi.
Sintiendo como aquel molesto calor no desaparecía de su rostro, intentó concentrarse en sus rivales y en su avanzada competencia, más sintió una mirada burlona sobre su persona proveniente del público y él podía apostar a que se trataba de su novio.
Suspiró con resignación, Saruhiko había hecho todas esas cosas para que no se pusiera nervioso en la competencia y le gustaba cuando se preocupaba de esa forma por él, pero… ¡Era una jodida competencia! y en lo único que podía pensar era en una cama, lubricante, Saruhiko y un sinfín de posibilidades y posiciones.
Observó el panel de puntajes, la diferencia entre el primer lugar y el suyo era abismalmente alta pero era alcanzable de algún modo, si es que su rutina salía perfecta; más su mente no logro procesar del todo la información cuando la voz de uno de los organizadores - que hacía también de comentarista del evento - llamó su nombre.
Con la mente en blanco, se acercó hacia la rampa de partida. Observó por breves segundos los diferentes obstáculos de la competencia: las rampas y las escalinatas con sus respectivos barandales en un amplio bowl, las pirámides con una enorme distancia que se veían difíciles de alcanzar aún con mucho impulso; ciertamente el estadio de este año se veía mucho más imponente que el del Shizume el año anterior. Al escuchar el sonido de inicio, decidió arriesgarse nuevamente con el mismo truco con el que perdió la competencia anterior, sobre su fiel yatagarasu tomó velocidad frente a la escalinata más lejana.
Adoraba sentir la adrenalina que subía por su cuerpo cuando realizaba saltos en su patineta, pero esta vez estaba acompañada de nervios y ansias, esta era su última oportunidad para ganar después de todo. Se deslizó por la escalinata, haciendo un giro de trecientos sesenta grados después de deslizarse por el lado contrario de su patineta. Toco con algo de brusquedad el suelo, pero se sentía satisfecho consigo mismo por lograr su acrobacia de manera perfecta.
Escuchó su resultado con algo de sorpresa después de volver a la plataforma principal. Estaba en el primer lugar, y la próxima persona necesitaba más que un puntaje perfecto e imposible para pasarlo.
Pensando lentamente en ello, ganó la competencia.
Los sucesos después de que mencionarán su nombre declarándolo el ganador absoluto estaban fragmentados en su cabeza. Los sponsor, las felicitaciones de sus rivales, la Copa que difícilmente fue capaz de sostener con sus temblorosas manos recibiendo los aplausos de todos, las fotografías y el cheque con el premio...
Se sentía en una nube que reventó cuando sintió a alguien aferrado a sus piernas, y vio a su hermana menor sonriéndole con enorme admiración y orgullo.
La observó por breves momentos, tratando de asimilar su entorno y la gente que se acercaba a él; Saruhiko, quien era jalado de la mano por un hiperactivo Minoru estaba ahí junto con Kusanagi y Anna - los últimos dos sonriéndole afectuosamente, su hermano estaba más preocupado del espadachín, no que le sorprendiera realmente. Nanahara cargando finalmente a su bebé con comodidad y por último su madre, quien poseía una sonrisa orgullosa cuando sus castaños ojos hicieron contacto.
—¿Qué hacen ustedes aquí? — preguntó con afecto después de acariciar los largos cabellos de su hermana pequeña, a la cual cargó como cuando eran niños. Agradecía haber dejado la copa allá atrás, con el resto de su equipamiento. La pequeña Megumi río contenta dejándose mimar, después de todo no se veían muy seguido y muchas veces lo extrañaba.
—No íbamos a perdernos la competencia — dijo su madre con una sonrisa, apretando levemente su hombro con afecto—. Estoy muy orgullosa de ti Misaki.
—¡Hermano eso fue genial! Eres el mejor—dijo Megumi con sus mejillas sonrojadas después de sentir las leves palmaditas en su cabeza.
— Ah felicidades—comentó Minoru, sin siquiera mirarlo a la cara; el preadolescente estaba más preocupado de Saruhiko.
—Te acordaste que yo estoy aquí, Minoru… — se mofó, obteniendo leves reclamos del niño, ante la sonrisa de todos.
—¿Por qué no vienen a cenar con nosotros ustedes dos, aprovechando que es navidad?—preguntó la señora Yata, logrando que los ojos de sus hijos menores brillaran ante la idea.
Misaki pasó una de sus manos por sobre su cabello, con algo de dudas. Por supuesto, Saruhiko y él habían hablado con antelación de que una vez finalizada la competencia se hospedarían en un agradable hotel, después de ir a comer a un restaurante, cortesía del menor como regalo si es que ganaba-aunque Misaki en el fondo sabía que aunque perdiese la competencia irían de igual modo, después de todo estaban celebrando un año juntos como pareja.
Decirle a su mamá, en estos precisos momentos, que no quería ir porque preferiría estar con Saruhiko, sería bastante difícil y tendría que darle explicaciones que en esos momentos presentía sería completamente inadecuado. Incluso Kusanagi y los demás estaban algo dubitativos después de que la mujer hiciera aquella pregunta, aunque ella era ignorante a las miradas de sus amigos.
—Tenemos una reservación en un restaurante—interrumpió Saruhiko, obteniendo la completa atención de la mujer. Cruzándose de brazos, puso una cara de exasperación con la cual observó al skater—. Misaki dijo que si ganaba tendría que invitarlo a comer al lugar más caro y…
—Perder la reservación es algo complicado, más en estas fechas— murmuró la mujer, interrumpiendo su explicación. Tras observar a su radiante hijo no pudo más que negar con la cabeza con una sonrisa algo resignada—.Hay que ver... al menos en año nuevo más les vale ir a cenar a casa a los dos ¿Sí?
—Ten eso por seguro—afirmó más relajado, pensando no sin cierto humor que Fushimi habría tenido mucho éxito como actor al lograr engañar a su madre sin esfuerzo.
—Bueno, ustedes dos despídanse de su hermano y Saru.
—¡Eh!¿Tan pronto?—exclamaron ambos menores al unísono, con la misma expresión destrozada en el rostro.
—Pero yo quería estar un rato más con Saru… y mi hermano.
Misaki sonrió con condescendencia ante la notoria preferencia de Minoru.
—No, yo quiero quedarme un rato más con mi hermano, mamá… — dijo Megumi aferrándose más fuerte a su cuerpo.
—Ya podrán disfrutar de ellos dos en año nuevo, ahora tenemos que llegar a casa o su papá llamará a todo el cuerpo de fuerzas especiales para encontrarnos cuando vea que no estamos a la hora de la cena—comentó con humor la mujer mayor—.Anda Misaki, acompáñanos hasta el taxi.
Tras intercambiar una rápida mirada con Sachiko y Saruhiko, se alejó lentamente del recinto deportivo en compañía de su familia. Saruhiko no podía apartar la mirada de aquella escena, más debió hacerlo, la pelinegra se acercó a él y sólo pudo chasquear la lengua con irritación.
—Me sorprende que sepas lidiar tan bien con esa mujer, y mentirle de esa forma sin que ella se dé cuenta—dijo la chica con una sonrisa burlona
— Omitir información no es lo mismo que mentir.— dijo a la defensiva.
—¿Omitir información? De acuerdo, es sólo que ella se me hace un completo enigma—murmuró Nanahara, dirigiendo su mirada al feliz castaño que se encontraba hablando y sonriendo con sus hermanos menores. Observó nuevamente a Saruhiko y su expresión huraña y reservada—.Digo, ella debería haberse negado a visitar a mi padre; pero aun así fue a escondidas de su marido y le dijo que no le guardaba rencor... yo jamás podré perdonar al padre de mi bebé...
Saruhiko observó por breves momentos a la niña que sonreía ingenuamente en los brazos de su madre, no sabiéndose abandonada por su padre.
Por lo que Saruhiko logró enterarse hace unos meses atrás de los propios labios de Nanahara, el padre de la pequeña Sachiko desapareció tan pronto supo de su existencia. Nanahara no había planificado tener un bebé - no le gustaban los niños en lo absoluto - y la señora Yata debió meterle algo de sentido común para que dejará de culpar al infante de todo-incluso Misaki más de alguna vez tuvo discusiones con la dueña de BlueMoon por ser tan arisca con su pobre hija.
—¿Por qué me estás diciendo eso? —preguntó después de unos segundos, Misaki ya había desaparecido de su campo visual.
La mujer se encogió de hombros.
—¿Cómo crees que ella se tome la relación entre ustedes dos?
—No lo sé, tampoco hemos hablado con Misaki respecto a eso— se cruzó de brazos ante la divertida mirada de Kusanagi y Anna. En un principio pensó que sólo él iría a animar al castaño, después de todo tuvieron que viajar hasta Hokkaido para la competencia, así que encontrarse incluso con la familia Yata fue una sorpresa.
—No me parece a mí que ella los rechace o alguna cosa parecida— comentó Kusanagi, posando una mano sobre su hombro, en señal de un apoyo que no estaba buscando.
—Cuando ella me hablaba de ti y de Misaki, ella siempre decía que su hijo se fue a vivir con su mejor amigo para... bueno, para sacarlo de apuros o algo así.
—Tsk, ¿De qué demonios hablan?
—Saruhiko estará bien, al igual que Misaki —interrumpió con seriedad, la antigua reina roja.
Saruhiko a veces se preguntaba si la señora Yata se hacía una idea de las cosas que sucedían en su casa cuando Misaki y él estaban en la escuela media; no le extrañaría saber que Misaki en alguna de esas veces, lleno de preocupación, le haya dicho a su madre que solía pasar la mayor parte de las noches en un café internet o en cualquier parte antes que en su casa.
La señora Yata siempre lo recibió con los brazos abiertos y era muy atenta con él. Más sabía que una cosa era aquella relación de amistad entre ellos cuando niños, que su relación romántica ahora como adultos.
Y las palabras de Anna no sonaban nada tranquilizadoras.
Misaki había estado radiante en el restaurante familiar al que lo llevó. Si bien era cierto que la cena estaba lejos de ser la típica que comparten los novios en su primer aniversario, no había estado exenta de palabras cariñosas que sólo ellos dos entendían, o caricias por bajo la mesa que le provocaban sonrojo al otro.
Antes no entendía porque la gente era tan feliz con sólo acariciar la mano de la otra persona, y si bien no lo entendía del todo aún, sólo por estar con Misaki era feliz. Odiaba pensar de esa forma, le parecía repugnante, pero era incapaz de evitar la sonrisa boba que se formaba en su rostro cuando observaba al castaño hablar o sonreír.
Incluso ahora mientras, manejando por las oscuras y atestadas calles principales, el castaño no apartaba la mirada de su rostro. Había una parte de su ser que se sentía pagada de sí misma por tener a su novio mirándolo como si fuese lo único que existía en su mundo, completamente embobado. Había ansiado tanto eso, y ahora que finalmente se cumplía su capricho no se aburría, el 'mírame sólo a mí' siempre había tenido la misma connotación, sólo que ahora comprendía los más oscuros motivos de su ser para gritar aquello de forma tan herida.
—¿Por qué estas sonriendo de esa forma? Me causas escalofríos —comento el castaño a la defensiva; lo observó rápidamente de reojo para comprobar su expresión de infinita desconfianza y sólo pudo sonreír más después de dirigir su concentración nuevamente hacia el camino.
—No, por nada.
—A veces esto no parece real, sabes —escuchó como el castaño comentaba con algo de asombro. Lamentaba no poder observar su rostro todo el tiempo, pero estaba concentrado en el camino y no quería sufrir un accidente, más cuando la vida de Misaki dependía de él —.Quiero decir, jamás espere que tu sintieras lo mismo por mi o alguna mierda así…
—¿De qué hablas? —preguntó no sin asombro; todo el mundo se daba cuenta de sus contradictorios sentimientos por el castaño, por ello a nadie le extrañó que iniciaran una relación de pareja tiempo después—.No habría llegado tan lejos por tener tu odio si no sintiera eso por ti.
Se quedaron en silencio por algunos segundos. Aún después de haberle contado toda la verdad a Misaki, se le seguía haciendo difícil hablar de sus sentimientos; incluso todavía sentía que en algún momento Misaki se aburriría de él o encontraría a alguien mejor con quien no batallara tanto para obtener una respuesta sincera.
—Lo sé, bueno ahora lo sé — murmuró recalcando las últimas palabras, con un deje de amargura —.Aún así me cuesta creer que estés conmigo, tu podrías tener a cualquier…
—Misaki, no volveré a repetirte que lo del idiota de Hidaka fue a causa de un strain… —interrumpió con un suspiro cansado.
Hidaka Akira y el asunto del strain era uno de los mayores desafíos a los que el tercero al mando de Scepter4 tenía que enfrentarse para que Yata dejara de sentirse menospreciado.
—Ya lo sé, pero eso no le habría afectado si él no sintiera algo por ti— murmuró con cierto pesar tiñendo su voz, casi reclamándole algo que el propio Saruhiko no podía controlar.
—No es como si para mi cambiara algo. Es con Misaki con quien quiero estar.
Y jamás podría necesitar a alguien de la forma en cómo te necesito a ti. Pero eso no es algo que pudiera decir en voz alta.
Ya no era de esa forma asfixiante donde si Misaki no estaba a su lado su mundo carecía de sentido, sino de esa forma madura en donde entiendes que no pueden estar las veinticuatro horas del día encerrados en una habitación olvidándose del resto del mundo, pero que aún así piensas en él con una sonrisa preguntándote que harían cuando estuvieran en casa, pensando en el futuro y olvidando todas las espinas que hubo anteriormente en el camino.
Misaki no era del tipo de ponerse celoso y hacer escenas o cosas por el estilo- Saruhiko tenía que admitir, con algo de vergüenza, que ese tipo de cosas iban más con su propia personalidad que con la de su pareja - Pero Yata era de los que observaba a su competencia y se menospreciaba, encontrando que la otra persona era mil veces mejor que él por diversos motivos que Saruhiko encontraba absurdos.
—¿Por qué sales con esa mierda vergonzosa?
—¿Quién sabe? - murmuró con una sonrisa, lamentando no ver el posible sonrojo que adornaba sus morenas mejillas—. Quizás esa es la única forma en la que entiendas, Misaki.
Se detuvo ante un semáforo en rojo en una calle completamente vacía y observó a su acompañante, sus cabellos castaños con reflejos casi cobrizos gracias a las luces de la ciudad le daban un aire más infantil del usual. Observó el edificio iluminado con colores brillantes y llamativos, cayendo en cuenta del tipo de lugar en el que se encontraban. Apretó con fuerza el volante; estaba absurdamente nervioso gracias a lo que había puesto en el auto en la mañana. Había hecho eso sólo para que Misaki no estuviera tan ansioso por la competencia y ahora era el propio Saruhiko quien no podía dejar de pensar en esos dos simples pero significativos objetos.
Esos simples objetos que podían darle múltiples usos junto a Misaki.
Misaki y él solos, sin interrupciones de ningún tipo.
—¿Pasa algo? —Preguntó preocupado ante la obvia detención del vehículo—.¿Saruhiko?
Desvió su mirada casi al mismo tiempo que el castaño, después de observarse por largo tiempo sin decir palabras. A veces realmente era como si estuvieran sincronizados por completo.
—Eso de allí es un love hotel —señaló sintiendo como sus mejillas ardían de forma molesta—.¿Quieres…?
No fue necesario mirarlo para saber que se había sonrojado por el mudo significado de sus palabras. Saruhiko ni siquiera había pensado en terminar la noche así, pero las caricias que compartían últimamente se le hacían insuficiente.
—Ha-haz lo que quieras, pero no te acompañare a pagar esa mierda — murmuró, encogiéndose en el asiento del acompañante, ante la sonrisa burlona que se formó en su rostro.
—Virgen.
Después de la expresión llena de reproche del castaño, estacionó el vehículo frente al love hotel - Misaki lo regaño por hacer maniobras no permitidas en el lugar, pero no había ninguna alma por esa calle, así que lo ignoró y se bajó del auto con fingida desgana.
Se acercó con recelo hacia la simple entrada del lugar - usualmente esos lugares no tienen cámaras de vigilancias, por lo que la privacidad estaba casi garantizada. Había una simple puerta que daba a un panel de selección de habitaciones que, además, contaba con una ranura para hacer el pago en efectivo.
¿Por qué demonios hay tantas habitaciones?
Observó uno a uno los lugares disponibles, y algunas habitaciones le hacían pensar que el ser humano no tenía salvación, y debía ignorarlo porque le daban deseos de huir del lugar; pero eso no es una opción, Misaki se burlaría de él si no lograba su objetivo.
Revisó un par de pantallas más, tratando de ignorar la incomodidad que se hacía más presente y, al encontrar una habitación simple, sin jaulas, mazmorras o camas que francamente se veían más como instrumentos de tortura medieval, la seleccionó inmediatamente y realizó el pago por toda la noche, recibiendo un objeto de regalo el cual observó con estupor.
El objeto en cuestión era un antifaz negro y era obvio para qué tenía que usarlo, mientras caminaba con un andar un tanto vacilante hacia el auto, consideró que sería una mala idea usarlo ahora; aunque claro, tenía algo en mente sólo para mortificar al castaño.
Se sentó en el asiento del conductor una vez que llegó al auto y se atrevió a entrar, intentando ignorar la ansiosa y penetrante mirada de su pareja, y suspiró internamente. Ni siquiera sabía cómo comenzar la conversación ¿Qué demonios podría decirle? Hablar sobre la habitación parecía mala idea, después de todo pasarían la noche ahí, muchísimo menos tenía el valor de preguntarle qué harían una vez la puerta se cerrara. Apretó inconscientemente su mano izquierda, aquella que cargaba con el regalo que el love hotel ofrecía a sus clientes y una idea macabra se generó dentro de su cabeza.
—Me entregaron esto —comentó con una sonrisa maliciosa, logrando que los colores subieran en el rostro de su pareja cuando se percató del obsequio —.Entonces, ¿Qué tal si te lo pones?
—¿¡Por qué habría de ponerme esa mierda!? —gritó avergonzado, arrojándole el antifaz por la cabeza.
—La habitación es una sorpresa —contestó de mala gana, aunque por dentro se divertía al ver al castaño completamente rojo—.Además, quiero evitar que salgas huyendo como el virgen que eres cuando la veas.
—¿¡Ha!? Ni mierda que huiré—exclamó enojado, golpeándole uno de sus hombros- sólo apresúrate quieres, nos vemos demasiado sospechosos en este maldito lugar…
—¿Ansioso? —preguntó de manera socarrona, encendiendo el auto.
—Tch… como si tu no lo estuvieras—refunfuñó cruzándose de brazos.
Al abrir la puerta, ambos contuvieron el aliento por unos breves segundos y tragaron con dificultad. Era una estancia bastante simple, en parte, iluminada por una tenue luz azul estaba la enorme cama con pétalos blancos sobre ella, al fondo del lugar estaba la habitación con el jacuzzi tapada sólo por un dosel, había un televisor, una pequeña mesa de centro y un par de sofás. Nada muy llamativo y bastante práctico, como todos los love hotel de Japón.
—Podemos usar eso después, ¿Verdad? —preguntó Misaki en un murmullo, con su ojos puestos en el enorme y llamativo jacuzzi.
Sonrió ante el leve asombro que expresaba la voz del ojiavellana.
—Podemos usar toda la habitación hasta mañana—comentó casualmente, ingresando al lugar, quitándose su chaqueta y sudadera negra debido a la calefacción—.El servicio a la habitación funciona las veinticuatro horas, por si después quieres comer o beber algo.
No podía apartar la vista de la cama- cama que, frente a ella, contaba con un espejo de cuerpo entero. Pretendía dar rienda suelta a sus más íntimos deseos con el castaño, más jamás esperó que el estar entre esas cuatro paredes lo incomodara y lo dejara sin palabras; ciertamente el parlanchín de Misaki estaba igual de abrumado que él ante la realidad que se cernía frente a ellos.
Era surrealista pensar en que estaban en un love hotel, pero ambos habían estado de acuerdo - Misaki había dicho que si a su propuesta de último segundo, en verdad, simplemente había pensado en devolverse a casa, después de todo sólo eran unas horas de viaje. Y ahora no sabía qué hacer.
Más no fue necesario que su mente siguiera intentando idear en la mejor forma de empezar; Misaki lo abrazó de forma imprevista, apoyando la frente en su espalda y sólo pudo sonreír ante la inusual forma de actuar del castaño.
—Feliz aniversario, Saruhiko— murmuró tembloroso, impidiendo que pudiera voltearse para mirarlo a la cara—.Gra-gracias por estar conmigo y…eso…
Sintió un calorcito subir por su pecho ante esas palabras tan afectuosas, si alguien tenía que agradecer era él. Misaki aguantaba su mal humor, su forma de ser poco afectiva, comprendía su trabajo y además, cuidaba de él en todo momento. Quitó con suavidad las manos que lo apresaban al pequeño cuerpo y se volteó, deslumbrándose ante la hermosa expresión sonrojada del castaño y murmuró un leve 'gracias a ti' sobre sus labios, antes de besarlo con completo amor.
Misaki y él usualmente no perdían tiempo con los juegos preliminares, entre más rápido estuvieran desnudos mejor. Pero hoy era una noche especial, por eso no fue de extrañarse que sus manos recorrieran con lentitud al otro para quitar las estorbosas prendas que impedían el delicioso contacto entre sus cuerpos, primero los pantalones y después la ropa interior, seguido por las playeras y la inútil gorra del mayor; querían disfrutar cada segundo, cada toque y beso que compartían, después de todo no había prisas ni nadie los interrumpiría en ese lugar.
Había sido cosa de segundos en las que volteó al de menor estatura luego de desnudarlo, para apresarlo entre sus brazos frente al enorme espejo que poseía la habitación. Sabía que estaba devorando con la mirada a su pareja gracias al reflejo; Misaki tenía un muy buen cuerpo, músculos marcados, piernas firmes y su bronceado era llamativo y hermoso, pero lo era aún más el sonrojado rostro que lo miraba avergonzado y que sólo lograba encender aún más las llamas de la lujuria dentro de él.
—Te ves bien así—susurró Saruhiko tembloroso, con una sonrisa lasciva al observar la goteante e hinchada virilidad del mayor.
Acarició con lenta provocación al moreno, evitando rozar su anhelante sexo de manera premeditada, disfrutando de los gimoteos de protestas del castaño y el cómo su cuerpo se estremecía delante del suyo. Nunca había tenido fantasías ni nada por el estilo, pero ciertamente verse delante de un espejo- o ver a Misaki completamente desnudo frente a un espejo, mejor dicho- era increíblemente erótico.
Misaki suspiraba completamente entregado a las sensaciones que Saruhiko provocaba en él, arqueaba un poco su espalda cuando corrientes eléctricas surcaban por todo su cuerpo cuando sentía los suaves labios de su pareja incitándolo con brutal lentitud o cuando sus dedos atacaban sus delicados pezones y los retorcía con amor; pero lo encendía más sentir el duro y caliente miembro del menor rozando su espalda.
—¡De-deja de molestar, maldición!—exclamó Misaki, sintiendo como sus mejillas se sonrojaban debido a la vergüenza. Ansiaba continuar y llegar hasta el final, incluso su traicionera mente quería sentir esa enorme virilidad rozando otra parte más sensible de su cuerpo; no quería que Saruhiko siguiera jugando con su autocontrol de ese modo, no cuando no quedaba nada de éste.
—¿Qué?, ¿Ansioso? Mi-Sa-Ki —susurró en su oído, mordisqueándolo suavemente, siendo recompensado con los maravillosos y quedos gemidos del ojiavellana.
—No digas esa mierda rara—comentó con voz entrecortada, girándose inmediatamente para atrapar los deliciosos y suaves labios del otro en un beso hambriento, lleno de necesidad y deseo.
—Vamos Misaki, ya eres un adulto como para ponerte nervioso por estas cosas— susurra con diversión tras separarse para tomar aliento, provocando que sus necesitadas durezas rogaran por una atención que se estaba haciendo esperar demasiado— . ¿Lo haces tú o lo hago yo?
Misaki, sonrojándose aún más por aquella pregunta y la forma tan erótica en la que sonó la siempre baja voz de Saruhiko, balbuceó algo inteligible perdiendo la poca calma que le quedaba. Si tenía que ser honesto, no tenía ni la más remota idea de cómo demonios hacerlo sin causarle dolor innecesario al pelinegro –había descartado desde el principio ser el activo la primera vez por esa misma razón- pero aquella pregunta provocó algo en él.
Tratando de controlar el leve temblor de su cuerpo comenzó una caricia en la mejilla del pelinegro, bajando por su cuello y deteniéndose en su pecho, a la altura del corazón, cercana a la cicatriz con la marca de HOMRA. Perdiéndose en la serena y sonrojada expresión del pelinegro, no podía evitar pensar en lo mucho que amaba a ese hombre, y en lo feliz que lo hacía comprender el nivel de confianza que le tenía al hacer esa pregunta- dejarle tomar el control en su primera vez, confiar en él para no provocarle dolor. Era un todo que no sabía si podía responder de forma adecuada. Intentando ignorar su vergüenza, se recostó lentamente sobre la cama ante los bellos ojos azules nublados en lujuria.
—Hazlo tú, la delicadeza no va conmigo y no quiero lastimarte.
Sarumi, NSFW
Estaba perdido entre las extrañas sensaciones que sentía su cuerpo al tener dentro suyo dos de los largos dedos de Saruhiko empapados en lubricante. La línea entre el dolor y el placer era demasiado pequeña para distinguirla y no sabía si aquella sensación era de su gusto o no; pero sentir la caliente lengua de Saruhiko recorriendo de arriba abajo su duro miembro lo tenía al borde de la locura.
Era todo tan contradictorio.
Gimió con un poco de incomodidad al sentir un tercer dedo invadiendolo y el cómo aquella pecaminosa boca se separaba de aquella parte tan sensible de su ser.
—¿Estás bien?— preguntó el pelinegro con preocupación.
—Sí, sólo...— dijo entrecortado, moviéndose hacia el pelinegro y sentándose en su regazo, apoyando con vergüenza su rostro sobre el pálido hombro del menor—.Déjame a mí…
Misaki tomó la erección del menor ante su atónita expresión y la acercó con cautela hacia su ya preparada entrada. Con lentitud fue sentándose sobre ella, conteniendo la respiración al sentir como la dureza de Saruhiko se abría paso en su interior y evitando, así, el sollozo de dolor que pretendía escapar de su boca. Con enorme dificultad, abrió sus ojos para observar el hermoso rostro de Saruhiko perdido en placer con sus ojos brillantes y mejillas sonrojadas.
Le sonrió en medio de la dolorosa pero a la vez cálida sensación que era tenerlo en su interior. Nunca se había sentido tan completo y feliz como en éste momento especial e íntimo que compartía con Saruhiko, se sentía tan correcto a pesar de la molestia inicial. Acarició con ternura ambas mejillas del pelinegro y acercó su rostro para fundirse en un necesitado beso; jugaba con la dulce lengua contraria mientras su cuerpo lentamente se olvidaba del dolor.
Las manos de Saruhiko, que anteriormente se apoyaban sobre la cama y retorcían las finas sábanas de seda, se posaron temblorosas sobre su cintura, provocándole un delicioso escalofrío que permitió que sintiera olas del placer consumiendo su interior. Por instinto sus piernas se aferraron al blanquecino cuerpo, disminuyendo por completo la distancia que los separaba y logrando que la cálida excitación de su pareja tocara aquel punto sensible dentro de su cuerpo. Separaron sus labios con lentitud, gimiendo al mismo tiempo, sintiendo la agitada respiración y aroma de Saruhiko no pudo evitar suspirar de gusto y mover levemente sus caderas aferrándose a su blanca espalda.
Se sentía malditamente bien.
—¿No te duele?— preguntó Saruhiko con una voz extasiada, que no escondía del todo su preocupación.
—No tanto— murmuró un poco avergonzado, acercando sus labios a la clavícula izquierda del menor, para repartirle leves besos.
Sentía como las inusualmente cálidas manos de Saruhiko descendían con suavidad hasta posarse sobre su trasero, acariciándolo con ansias en una muda invitación a iniciar con el dulce vaivén entre sus cuerpos, llenando la habitación con roncos gemidos que, conforme las embestidas alcanzaban mejor coordinación y profundidad, se hacían más reiterados como el maravilloso placer que los sacudía de pies a cabeza con lentitud.
Podía sentir como la gruesa extensión rozaba sus paredes internas y aquel dulce punto dentro de él que provocaba que de sus labios escaparan sonidos obscenos, nublado todo a su paso. Saruhiko no estaba mucho mejor que él, con sus pálidas mejillas coloreadas y su cuerpo brillante debido al sudor, apretaba su trasero con desesperación debido a la nueva intensidad que imprimió entre sus cuerpos.
No había mayor satisfacción que oír la agitada respiración del ojiazul, quien comenzó a brindarle placer en su desatendido y necesitado miembro; terminando de acabar con su compostura ante la sensación de vértigo que comenzó a sentir.
—Voy a terminar—susurró Saruhiko con un hilo de voz— Misaki…
Sintiendo como su cálida esencia lo llenaba por completo, se dejó llevar por el ritmo frenético de aquella mano que acariciaba su goteante sexo, hasta alcanzar la cima del más exquisito placer en compañía de la única persona que, sabe, ha amado; escuchar su gemido ahogado, sentir su aroma y cuerpo tan cerca del suyo, y los suaves labios de Saruhiko que le robaban lo poco que le quedaba de aliento era indescriptible.
Tratando de regularizar su respiración quitó lentamente la, ahora, flácida erección, tratando de ignorar el líquido que se deslizaba con lentitud por sus piernas. Su retaguardia dolía debido a la actividad anterior, pero siendo sincero era bastante soportable- considerando lo delicado de la zona, esperaba un dolor e incomodidad mayor, no aquel delicioso placer que lo llevó hasta el más sublime orgasmo jamás vivido. Sonrió enternecido por breves instantes mientras sus mejillas se coloreaban de vergüenza recordando el rostro nublado en placer de Saruhiko y no pudo evitar jugar con sus cabellos, nervioso antes de sentarse al lado de su pareja, quien evitó su mirada después de chasquear la lengua con irritación.
—¿Saruhiko?— llamó después de unos segundos al observar la quieta y tensa espalda blanca— ¿Qué demonios...?
No era de sorprenderse su tono de voz lleno de preocupación. Saruhiko estaba derramando lágrimas y no sabía si se debía a la cantidad de emociones vividas en sólo un momento o porque realmente fue muy malo-lo cual no ayudaba mucho a su orgullo, si tenía que ser sincero.
—Tsk, no es nada —murmuró tratando de limpiar el rastro húmedo de su rostro—.Tsk, que molesto.
—Eres como un pequeño gran bebé algunas veces—murmuró con cariño, entregándole la seguridad y protección que tanto anhelaba el espadachín.
Acariciaba sus cabellos con mimo, mientras sentía su pecho humedecido gracias a las lágrimas que brotaban de los bellos y brillantes ojos azules. Trataba de tranquilizarlo y reconfortarlo, quería darle la seguridad de que siempre estaría a su lado.
Amaba a Saruhiko, estaba seguro de eso.
No necesitaban de más palabras o acciones. Todo se resumía a la consumación de su relación; no importaban las tempestades que vinieran en el futuro cercano, sólo debían continuar adelante afrontando cada nuevo obstáculo juntos como pareja, como el gran equipo que eran desde siempre.
—La próxima vez—comenta algo agitado el menor, besando con lentitud el moreno y marcado cuello de Misaki—.Deberíamos usar ese antifaz.
—Duérmete—ordenó el mayor, dándole un leve golpe en su cabeza.
—¿No querías usar el jacuzzi?
—¿Después de dormir un poco? —propuso cansado, abrazando más fuerte al pelinegro, cerrando sus ojos.
—Hecho.
NdA:
Lamento mucho la tardanza ;w; quería traerlo desde antes pero ciertamente unas escenas tuve que rehacerlas por completo aish...
Como siempre selfbeta y me disculpo por cualquier error!
No respondí los comentarios de uno en uno porque la página se me puso media complicada ;W; no sé que diablos, pero en fin, sé que no se debe pero responderé aquí, cuando suba el proximo capitulo supongo que los borraré :3!
0.0 : pues si, es porque Saruhiko nunca preguntó nada sobre ella XD, muchas gracias por tus palabras ;w; la cosa se me ha complicado tanto en la vida real que es tan dificil encontrar inspiración ultimamente, pero hago lo que puedo XD. Muchas gracias por leer y comentar!.
Zoe Mikaella: pues yo también espero tener más tiempo para mimar a mis lectores, pero lamentablemente la vida real no quiere XD; la primera vez siempre es un suceso especial (más si lo compartes con alguien que amas de manera tan pura y profunda como se aman estos dos X3) y es que esas cosas no están excentas de verguenza pero son ellos dos, si bromearan con el otro dejarían parte de su escencia por ahí... Si, creo que tanto las charlas de Munakata como la comida especial de Awashima son aterradoras XD.
MagicFaerie: es que ains, estar con la pantalla en blanco porque las ideas se mezclan es horrible XD. Me alegro que pensaras eso del capítulo, las cosas entre ellos ya se están afirmando de cierta forma y tienen que pensar en lo que les espera más adelante. No sabría decirte lo de la mamá de Misaki, es un enigma para mi por ahora también. Muchas gracias a ti por leer y comentar~ y si, con éste ya son 3 capitulos, si es que no decido eliminar a uno que siento que es más de relleno que otra cosa XD.
Fujimy: pues si, esos dos es dificil sentarlos a conversar si la bomba no les estalla en la cara, jiji eres de las pocas que acertó con respecto a la relación entre Misaki y Nanahara XD. Pues de que la suegra se entera, pues tarde o temprano tendrá que hacerlo, aunque si soy sincera todavía no sé que hacer al respecto XD. El amor nos hace ser más detallista, por eso Saruhiko quizo celebrar su cumpleaños, pues como dijo Saru, le regaló el hecho de ser un poco menos virgen XD. No, no, muchas gracias a ti por leer y comentar, y sobre todo la paciencia XD me estoy demorando cada vez más porque las cosas se han complicado un montón pero ya...algo más estable estoy en estos dias... :3
