¿Puedes vivir sin una parte de ti?
El fin de todo Equestria girls
Silencio total, era todo lo que escuchaba, ningún solo sonido era emitido o eso creía. Abre los ojos lentamente, sintiendo todo su ser, implorando que no lo haga, pero, era tan necesario, saber que ocurrió con sus amigas. Twilight, despertó, ya no estaba en el campo de batalla, ahora se encontraba en la biblioteca. Todo el lugar estaba lleno de personas, algunas heridas, otras llorando, trato de levantarse, pero sintió como su muñeca, estaba atada a la silla en la que reposaba. Abrió sus ojos al ver que sus amigas también estaban esposadas a las sillas, unas despiertas, otras dormidas.
-¡Twilight!-Grito una voz masculina, no lograba reconocerlo, pues todavía estaba recuperando sus sentidos. Aunque allá despertado, veía algo borroso, sus latidos eran suaves, dando a saber que estaba débil.-¡Twilight!-Volvió a resonar su nombre, busco con la mirada, por más rápido que quisiera buscar, sus ojos se movían lentamente, hasta que vio, una figura borrosa, que batallaba contra otros, al instante lo reconoció, sintió su corazón acelerarse, su rostro calentarse, esa sensación de mariposas en el estómago, solo la hacía pensar en un chico.
-F-flash…-Susurro débilmente, antes de sentir como caía ante el cansancio, por más que intentara seguir de pie, sus parpados le pesaban, su cuerpo casi no respondía, se sentía tan vacía, en unos segundos, volvió a caer inconsciente.
Con lágrimas desbordando de sus ojos, allí estaba Flash, intentando pasar a través de esos guardias que le impedían el paso a esa persona, que inundaba su mente, lo hacía volar, esa persona especial a la que tanto quieres proteger. Vio cómo su amada Twilight, susurraba su nombre, antes de caer inconsciente de nuevo, se sentía tan impotente.
Pinkie estaba despierta, aunque perdió su magia, aún tenía su carácter muy alegre y energético, así que, la peli rosa estaba de pie, jalando su muñeca y sosteniendo la silla con su pierna, jalando con todas sus fuerzas pero por más que intentara no conseguía que su mano saliera, pero, cuando estaba a punto de hacerlo, sentía una jeringa en su nuca, haciéndola caer de rodillas, sintiendo tanto sueño y cansancio como nunca ha experimentado, pero aun así, trataba de mantenerse en pie, algunas veces, se caía, experimentado dolor en su cuerpo, poco a poco se duerme pero en unos minutos, vuelve a despertar.
-¿Q-que?-Pregunta la peli rosa despertando de nuevo, sintiendo migraña insoportable. Se tallo los ojos, encontrándose de nuevo, en la biblioteca, dentro de un círculo de hombres que llevaban chaleco antibalas, armas de fuego, y sus uniformes. Después de ver su capacidad de controlar la magia, no se permite que nadie se acerque, ni siquiera los amigos. La migraña no desaparecía, el dolor seguía. Llevo su mano de donde provenía la molestia, pero, su tacto con su cabello, le permitió sentir algo que escurría, volvió su mano hacia sus ojos. Rojo, rojo y más rojo cubría su mano, estaba sangrando. Se dio cuenta de que tenía una venda en la cabeza, al parecer cuando callo, se golpeó la cabeza, esperen un segundo, ahora lo recordaba, recordaba lo que paso. Ella estaba junto a sus amigas, preparándose para lanzar su ataque de magia pero cayeron en una trampa, pronto, imágenes de sus amigas aparecieron en su mente, todas gritando y sufriendo de dolor, sangrando de la boca o la nariz, eso fue horrible. Ahora, recordó el dolor que sintió, esa descarga que penetro en todo su cuerpo, las lágrimas no tardaron en salir. Su sonrisa desapareció, dando lugar a una expresión de tristeza y dolor. El llanto pronto fue oído por los otros, todos voltearon a ver por qué la persona más alegre del lugar estaba llorando. Cheese estaba preocupado, veía como su persona especial, se tapaba el rostro con ambas manos, llorando descontroladamente, él era el único que había visto a Pinkie en un estado crítico, y cada que lo estaba, ella lo necesitaba, necesitaba a alguien que la consolara. Sin pensarlo 2 veces, fue corriendo hacia Pinkie, viéndola desmoronarse, cayendo sobre sus rodillas. Paso a los guardias con facilidad, pues se puede decir que él y la peli rosa son algo sobre humanos. En cuanto llego, abrazo a su novio, dando pequeñas palmaditas en su espalda, esta escondió su rostro en el pecho de Cheese, abrazándolo también, necesitaba llorar.
-Tranquila Pinkie, aquí estoy, Cheese está aquí.-Murmuro cerca del oído de la peli rosa.
-C-cheese, y-yo…-Dijo con esfuerzo de que el llanto no interrumpiera su hablar.
-No tienes que decir nada mi bombón, desahógate lo que quieras, yo estoy para ti.-Volvió a susurrar en el oído de Pinks.
Hubieran durado más tiempo así si los guardias u oficiales o como quieran llamarles, no tomaran a Cheese a la fuerza, alejándolo de Pinkie.
-Suéltenme, no saben lo que hacen si ella no se desahoga.-Grito lo más que pudo, alarmando a los presentes, unos ya sabían que pasaría, pues una vez esto sucedió.
-C-cheese no me dejes.-Susurro débilmente Pinkie, con la mirada baja.
El castaño forcejeo, liberándose de aquellos hombres que lo alejaban del amor de su vida, pero, recibió un golpe en el abdomen, haciéndolo caer al piso, dio un grito de dolor, que llego a los oídos de Pinkie.
-Corran.-Fue lo último que dijo Cheese viendo a su novia, antes de que el caos se desatara.
Todos los estudiantes de inmediato se escondieron, pero algunos no pudieron, pues los soldados, si mejor los llamo soldados, los agarraban tratando de que recuperaran la cordura.
-Me escuchas….-Susurro una voz.-Sé que me escuchas…-Volvió a decir.-No tengas miedo de ellos… Ellos deberían temerte a ti.-Aquella voz que atormenta a Pinkie por las noches, un lado obscuro que guarda, pero siempre intenta volver.
-¡A-aléjate de mí!-Grito la peli rosa intentando no caer en sus propias garras.
-Ellos lastimaron a tu amado Cheese…-Susurro la misma voz.
-¡N-no cállate no dejare que me controles de nuevo!-Grito tratando de sacarlo de su cabeza.
-¿No quieres cuidarlo?-Pregunto con arrogancia, acercándose a la conciencia de la peli rosa.
-Y-yo…-Pinkie sentía como se quedaba dormida, sabía que su lado perverso estaba indagando en su mente, buscando la conciencia, quien protege al subconsciente.
-¡No quieres protegerlo!-Grito la voz, peleando con la conciencia, si vencía al subconsciente, controlaría todo pero en lo más profundo, estaría Pinkie.
-¡Si si quiero! ¡No quiero que nada le ocurra pero por favor no lo lastimes!-La venció, no a la conciencia, o subconsciente, sino a Pinkie, la voz vio como la peli rosa abría su mente para que penetrara, todo por proteger a su novio.
-No lo hare, si tú, cedes y nunca trataras de volver.-Agrego el lado perverso, controlando la mente de nuestra Pinks.
-E-está bien.-Bingo, esa fue la palabra que le permitió tomar el control total.
Todos alarmados, se escondían del peligro que amenazaba sus vidas. Pinkamina Diana Pie, dio una sonrisa burlona, seguida de unas carcajadas de enferma mental, como se lo esperaba Cheese, el lado perverso gano de nuevo. De su cabellera, saco unas navajas, con tantas ganas de acuchillar a quien lastimo a su amado. Los soldados, asustados, no hicieron más que su deber, apuntar con sus armas, protegiendo a los civiles.
-Señorita, por favor…-No pudo terminar de decir lo que decía, pues una navaja, roso su mejilla levemente.
-Creen que por tener armas pueden decirme que hacer. Creen que ustedes pueden tocar a mi hermoso pastelillo de azúcar. ¡Creen que esto me mantiene aquí! ( dijo Pinkie rompiendo las esposas que la mantenían atada a la silla) ¡CREEN QUE PUEDEN GANARME.-La gota que derramo el vaso. Pinkie salto de su lugar, con las navajas listas para ser lanzadas, pero no pudo hacerlo, pues Cheese se puso al medio.-Quítate de aquí o estarás muerto.-Dijo con ira.
-Sé que no puedes matarme, lo prometiste y tú nunca rompes una promesa siendo Pinkie o así.-Respondió con seguridad el castaño, viendo a los ojos a la peli rosa.
…
Y hasta aquí llego.
1.-Por flojera.
2.-Porque también quiero vivir.
3.-Estoy de vacas.
4.-Porque YOLO
5.-Para dejarlos en suspenso
6.-Porque soy malvada
