Después de la respuesta tan impactante de Taiwán, se encontraban los tres sentados en la casa de Islandia, pensando en la situación en la que estaba metida su amiga en ese momento. Por su parte, Islandia ponía toda la atención de lo que le decía la joven, desde que bajo del avión hasta llegar hasta su casa.

—Entonces después que saliste del avión, un hombre desconocido se te acercó ofreciéndote a ayudar con tu bolsa que estabas cargando —dijo Islandia repitiendo lo que le había dicho Taiwán hace unos momentos.

—Sí, pero se veía muy amable ahora que lo recuerdo —dijo Taiwán.

— Y después de eso —continúo Islandia— se fueron platicando juntos en el autobús, justo cuando llegaron a la parada te regresó la bolsa ¿verdad?

— Sí —afirmó.

—Entonces tal vez, sólo tal vez ese tipo… te robó.

— ¡¿eh? ¡Es imposible, en todo momento no quite la vista de mi bolsa! —contestó subiendo un poco el tono de su voz

—Um, quizás se te cayó en algún lado.

—Pero si eso hubiera pasado, alguna persona me lo devolvería ¿no? —opinó Taiwán mientras su actitud de "inocencia" surgía, sin darse cuenta de ello.

—Como estamos en la actualidad… no lo creo —dijo Islandia impresionado por tal inocencia que estaba presenciando.

— ¿eh? —pregunto confundida

— "vaya, no puedo creer que sea tan inocente" —pensó Islandia, observando sonrojado hacia otra parte.

Casa de China.

—Um… me pregunto por qué tardara Taiwán… —Se preguntaba Vietnam, sin dejar de ver la puerta desde hace un buen rato—

Entonces lo recordó…

—Cierto, no me tengo que preocupar, está con Islandia, él es buena persona —dicho esto Vietnam decidió salir de la casa, para ir a verificar como estaban los campos de arroz en su país.

Habían pasado días desde que no hacia eso, lo cual era raro, ella nunca dejaba de ir a revisar que todo marchara bien.

Ya llegando al sitio, pudo observar a alguien muy familiar, que estaba haciendo el trabajo de una manera muy desorganizada.

—Am… disculpa —lo llamó Vietnam, pero la persona sólo seguía con su trabajo— disculpa —subió el volumen de su voz.

Seguía sin hacerle caso, no le quedaba más opción que gritar.

— ¡Disculpa! —Exclamó desesperadamente haciendo que la persona se sorprendiera cayendo en el campo de arroz, mojando todo su ropa— ¡ah, te encuentras bien! —gritó preocupada Vietnam mientras corría hacia él.

—Auch… eso dolió —masculló adolorido, la persona misteriosa tirada en el suelo.

—Vaya, ese fue un gran golpe ¿estás bien? —preguntó ayudándolo a reincorporarse mientras se sentaban sobre el arroz, lo cual a los demás trabajadores les llamó la atención.

—Sí, gracias... —dijo la persona, retirándose lentamente el sombrero de paja que cubría su rostro— ¡¿ah? —gritó al ver a la chica.

— ¡¿Alfred? —Gritó impactada, parándose de inmediato, retrocediendo unos pasos— ¡¿Qué haces aquí?

— ¡Oh, eso! me alegro que lo preguntes —contestó el rubio parándose del piso— bueno, el gran Hero de yo está cumpliendo el deber de ayudar a una persona muy especial —dicho esto le dio una sonrisa a Vietnam haciendo que ella se sonrojara.

— "Sigh"… si vas a ayudarme, primero tendrás que aprender cómo hacerlo —dijo seria ignorando el comentario del rubio aun con el leve sonrojo.

— ¡thank you! —exclamo con alegría.

Casa de Islandia.

— ¿En serio estás segura que él no te lo robó? —repitió de nuevo el islandés.

—De veras, nunca aparté mis ojos de la bolsa —contestó de nuevo.

—Necesitamos hacer algo, esto no se puede dejar así —dijo Islandia, sentándose en el sillón seriamente.

— "genial tengo que hacer todo yo" —pensó el señor Puffin hartado— ¿Por qué no llaman a la casa de China? —dijo ahora en voz alta.

— ¡¿Qué? —exclamó Taiwán, sobresaltada.

—Es una buena idea, Puffin —dijo Islandia más aliviado por la situación.

— ¡No, no, no! ¡No creo que sea buena idea hacerlo!

— ¿Por qué? —preguntaron los dos confundidos.

— ¡Porque si el idiota de China se da cuenta de que perdí mi pasaporte jamás me lo perdonara! ¡Y si eso pasa jamás me volverá a dejar salir afuera! —decía la joven, moviendo su cabeza junto a sus brazos en señal de negación.

—Vamos nadie puede ser a… —fue interrumpido el ave.

—Ustedes no lo conocen —comento con una actitud entre seria y yandere, pero para sus dos amigos fue aterradora.

—Okay… supongo que llamaré a otro familiar… tuyo… ¿te parece? —sugirió asustado Islandia.

—Sí, me parece bien —dijo volviendo a su actitud alegre de siempre— ¡llama a Kiku!

— ¿Kiku? —dijo confundido.

—"Sigh" Japón —contesto aclarándolo de la duda.

—Ah cierto Japón, ¿cuál es su número?

Casa de Japón.

Se encontraban Italia e Alemania en la casa de Japón, con el fin de visitarlo y recordar viejos momentos que pasaron los tres.

—Ve~ ese si fue un bonito momento, pero se acuerdan cuando estábamos varados en esa isla y conocieron a mi abuelo Roma —dijo contento Italia contando la anécdota.

—"Sigh" no me recuerdes ese momento —comento Alemania con fastidio.

—Ya que estamos aquí reunidos amigos, quisiera que me den su opinión sobre un nuevo proyecto de anime si no es de su molestia.

—No, no importa Japón, para mí está bien ¿no Alemania? —dijo Feliciano mirando a Italia del norte miraba a Ludwig de una manera tan linda que le fue imposible decir "no"

—Ah… "Sigh" está bien, muéstranos Japón.

—Hai, por favor, sean muy sinceros con sus comentarios.

Dicho esto Kiku sacó un disco de unos de los muebles de la computadora, poniéndolo en el CPU.

—Por favor, cualquier crítica o comentario es aceptable para mí, no importa que sea muy fuerte, yo lo soportaré —recordó de nuevo Japón a sus amigos.

—Sí, lo seremos, no te preocupes —dijo Alemania calmando al japonés.

—Ponlo, Japón —dijo emocionado Italia.

—Hai.

Cuando comenzó la reproducción del disco, lo primero que comenzó fue una canción, de una Idol virtual proveniente de Japón, muy famosa en todo el mundo, (ya saben a quién me refiero n.n) los tres se concentraban en el video, por lo tanto no se percataron de que el teléfono comenzó a sonar.

Con Islandia y Taiwán.

—Um, parece que nadie está en casa —voltea con Taiwán después de colgar el teléfono.

—Si Kiku no está en casa eso significa que está con Italia-kun y Alemania-san.

—Cierto, ellos tres son muy buenos amigos, probemos con Italia primero.

Casa de Italia.

La casa de Italia no estaba tan vacía del todo, había un inquilino y ese era Romano. Estaba muy tranquilo leyendo un libro mientras comía un tomate, pero su tranquilidad fue interrumpida por el sonido del teléfono.

—Feliciano, contesta el teléfono —dijo en voz alta, pero al parecer no hubo respuesta— ¡¿Feliciano, no escuchas el teléfono? — gritó esta vez, pero aun sin respuesta.

La paciencia de romano se estaba agotando

— ¡Feliciano, que no escuchaste el teléfono!... ¡¿Feliciano? ¡¿Feliciano? —Al no oír ninguna respuesta se paró enojado caminando hacia el teléfono— maldición ¿donde pudo meterse ese tonto? de seguro fue de nuevo con ese japonés y ese macho patatas, odio que haga eso —irritado tomo el teléfono y contesto enojado— ¡¿hola?

—Eh, sí, hola… disculpe ¿estoy llamando a la casa de Italia? —preguntó Islandia, algo aturdido por la forma abrupta en que contestó.

—Sí, así es ¿Qué quiere? Y sobre todo ¿con quién hablo? —pregunto de mala manera.

— Ah, sí, busco a Italia del norte y habla Islandia, lo que…

—Oh, sí, te conozco, eres uno de los integrantes del grupo de los nórdicos ¿no es así? —interrumpió.

—Sí —afirmó más calmado.

—Sí, te he visto en las… espera ¿para qué quieres a mi hermano? —inquirió.

—Lo que pasa es que hubo un problema con una amiga...

— ¿Es un país? — lo interrumpió de nuevo.

—Sí, pero escucha, júrame que no le dirás a nadie sobre esto.

—Está bien, dime —dándole una mordida a su tomate.

—El problema es de Taiwán… —dijo avergonzado recordando de nuevo la situación en la que estaba.

— ¿Taiwán? ¿La chica que todavía no se independiza del vejete de China?

—No tuvo que decir eso… —masculló el Sr. Puffin

Islandia volteó a ver a Taiwán, observando cómo dirigía sus manos furiosamente hacia el teléfono, lo que hiso que el pobre se lo diera de inmediato antes de que terminara en medio de "fuego cruzado".

— ¡Escúchame tu, comelón de tomates! el hecho de que no sea considerada país no significa que no sea independiente ¡Ahora, deja de interrumpir a Islandia-san y contesta a la maldita pregunta que te va hacer! ¡¿Oíste? —exclamó más que enojada a él aturdido de Romano hace unos segundos cuando respondió a la llamada.

—…Sí…—dijo todo atónito y despeinado.

—Más te vale —musitó furiosa—, ten, Islandia-san —le ofreció el teléfono con su actitud dulce de siempre.

—Gracias, Taiwán —dijo tomando el teléfono, temblando por e tan brusco cambio de humor de su amiga— ¿Romano, sigues ahí?

—Sí, dime la pregunta que me ibas a hacer, por favor…

—Claro, ¿esta Italia del norte en casa?

—No, no está. Creo que fue con el macho patatas —contestó más recuperado de su oído— y no has contestado mi pregunta ¿para qué quieres a mi hermano?

—Te la iba a contestar antes de que tú lo interrumpieras —dijo la joven taiwanesa en voz alta para que Romano lo escuchara.

—Aun así no me contestó… —dijo fastidiado el italiano.

— ¡Ah eres tan… tan tonto…! —gruñía de nuevo la chica.

— ¡Oye, a mi no me digas…!

— ¡Ya cálmense ambos! —Ordenó Islandia.

Al instante Taiwán y Romano guardaron silencio

— Así está mejor. Mira, Romano llamamos porque pensábamos que Japón estaba junto a Alemania con Italia.

—Oh… ya entiendo, querían llamar a Japón para que les ayudará con el problema.

—Exacto —dijeron al unísono, cosa que hizo que ambos se miraran confundidos.

—Y… ¿Cuál es el famoso problema? —preguntó sarcástico.

—"Sigh"… Taiwán… —empezó a contestar lento.

— ¿uh?

—…Perdió su pasaporte —dijo rápido.

—Qué ella… perdió su… ¿Qué?

—Lo que pasa es que cuando llegó del aeropuerto digamos que algo pasó… y perdió su pasaporte o… se lo robaron.

— ¡Jajaja! ¡Oh Dios mío…! jajaja… creí que iba a hacer algún problema bobo pero esto es… ¡Jajaja! ¡Esto es épico! —se burló Romano, haciendo que Taiwán explotara.

— ¡Cállate, no te burles! —Gritó con la cara roja como el tomate que comía Italia del Sur— ¡Al menos no cómo tomates todo el tiempo!

— ¿Y eso qué? al menos no perdí algo tan importante como un pasaporte —decía mientras limpiaba las lagrimas que había derramado por tanto reírse— ¡Y eso que dicen que los asiáticos son inteligentes!

— Argh... ¡Ojala te hagas alérgico a los tomates! —gritó.

— ¡¿Ah, sí? ¡Entonces espero que a ti te den alergia las flores esas que usas en el cabello! —arremetió Romano.

— ¡No te atrevas a volver a decir eso!

— ¡Pues lo digo de nuevo! ¡espero que te den alergia las flores!

— ¡Cállate! —gritó más enfadada que antes.

— ¡No, tu cállate primero!

Y así comenzaron a discutir uno con el otro, se insultaban, se gritaban, etc. Cosa que Islandia no soportaba, era mucho ruido para él, no aguantaba ese escándalo y menos en su propia casa.

Podía soportar el ruido que hacia Estados Unidos en las juntas, pero en su casa, eso era más que insoportable.

—Grrr… ¡Ya cállense! —Explotó el de cabello gris, haciendo que Romano y Taiwán cesarán de hacer su escándalo— ¡Así está mejor! ¡Ahora, Taiwán, dame el teléfono! —exigió extendiendo su mano.

—Hai —la chica no dudo en dárselo, nunca había visto a Islandia así.

— ¡Gracias! ¡Ahora tu, Romano! ¡Confírmame de nuevo si Italia del norte está contigo!

—No —contestó atónito.

— ¡Bien, gracias! ¡Adiós! —Colgó el teléfono golpe, furioso.

— ¿I-Islandia-san?

— ¡¿QUÉ?

—Ah… nada —respondió con un hilo de voz.

—L-Lo siento Taiwán, es que… fue mucho ruido para mí y… uhm, discúlpame, no debí responderte de esa forma —dijo cabizbajo.

—No, no te preocupes. Descargaste tu enojo nada más —contestó de nuevo alegre—, está bien, también fue mi culpa por gritar como loca.

—Pero…

—Tú también perdóname por hacerte enojar, no era mi intención —se disculpó arrepentida.

—No yo debo decirte eso… no quería gritarte, es sólo que me enoje y no podía controlarme… lo siento mucho.

— ¿Qué tal si lo olvidamos? ¿Te parece?

— ¿Olvidarlo?

—Sí ¿Por qué no? Así cuando recordemos cosas que pasaron no recordaremos las malas —le sonrió, sorprendiéndolo.

Después de eso, hubo silencio.

Con Vietnam.

—Listo, yo ya acabe mi parte —dijo Vietnam, terminando su sembradío— ¿Qué tal tu, Alfred? —Preguntó— ¿Alfred?

Giró su cabeza hacia donde se suponía que estaba al no haber respuesta. Al momento en que volteó pudo ver a U.S.A todo tirado sobre el campo de arroz, lo cual le sorprendió mucho a Vietnam.

—Vaya, que calor~

— ¡¿Qué? ¡¿Alfred?

—Ah, ¡Hola, Vietnam! —Saludó alegre— vaya, ya acabaste tu parte ¡Cool! —gritó alegre, parándose sobre el arroz.

— ¡Nada de cool! ¿Qué estuviste haciendo todo este tiempo? —quiso saber, enojada.

—Pues estuve haciendo lo que me indicaste.

— ¿y?

—Digamos que el Hero se cansó un poco y me dormí en donde me tocó sembrar el arroz —dijo con su actitud alegre de siempre.

—Estados Unidos de América, ¿sabes lo que acabas de hacer? —dijo con un semblante tan serio que nadie se hubiera atrevido a hacerla enojar en ese momento.

—Ah… no —dijo igual de alegre.

—Mira debajo de ti.

El rubio hiso caso a lo que dijo su amiga, bajó la mirada y pudo ver todo el desastre que hiso con las semillas— oh, oh.

—Alfred, tu… —musitaba totalmente enojada, mientras apretaba los dedos con fuerza sujetando su inseparable remo.

— ¡E-espera, V-Vietnam! ¡Esto fue un error! ¡Sí, un error! —gritaba desesperado "América" para hacer todo lo posible por no ser golpeado.

—Alfred F. Jones… di tus últimas palabras —decía amenazadoramente con el fleco de cabello tapando sus ojos y una aura negra a su alrededor.

— ¿V-Vietnam?

5 minutos después.

— ¡Aahh! ¡Vietnam, I'm sorry! ¡Please don't kill me! —suplicaba Alfred, esquivando los golpes que Vietnam hacia con su remo.

— ¡Quédate quieto de una vez, come-grasa! —exclamó Vietnam corriendo detrás de él, mientras que las demás personas a su alrededor sólo se les quedaban mirando.

Casa de Islandia.

—Bien, ahora hay que hablar a casa de Alemania —propuso Islandia mientras marcaba el número.

—Espero que Kiku… esté con Alemania-san —abrazo una almohada del sofá preocupada.

Casa de Alemania.

El teléfono empezó a sonar en la casa, obviamente su dueño no en ella, el que sí estaba era el "ore-sama" de su hermano, pero en esos momentos Prusia no podía ir a responder ya que estaba tomando una ducha.

— ¡Oye, Ludwig, contesta! ¡Ludwig! —Ya que no hubo respuesta a sus gritos decidió salir de la ducha, muy indignado— ¡Diablos, todo tengo que hacerlo yo en esta casa!

Agarro irritado una toalla y la colocó alrededor de sus caderas— ¡Lavo la ropa, barro el piso, trapeo, lavo los platos, recojo el maldito excremento de sus perros y limpio el jardín!

Bajo las escaleras musitando cosas que no eran ciertas del todo, se acercó al estante del teléfono y contestó expulsando casi todo el aire que había en sus pulmones en ese momento.

— ¡Quién diablos habla para interrumpir el dulce baño del AWESOME Prusia!

—Hola, soy…

— ¡Hable más fuerte, que tengo una toalla! —gritó.

—I-Islandia.

—Ah, eres uno de los nórdicos ¿eh?

—Sí, ehm… busco a Alemania ¿se encuentra?

—No, no se encuentra —respondió amargadamente— ¿sabes? acabas de llamar en un momento muy inoportuno.

—Lo siento, no era mi intensión.

—Sí, será mejor que no lo hagas de nuevo, ¿Para que querías a mi hermano?

—Ah bueno… yo —decía pausadamente— "¿diablos que hago?, sí le digo lo mismo que le dije a romano lo más probable es que esparza el chisme a todos, iniciando con su hermano y Hungría"

— ¡Ya deja de balbucear! ¡Me desesperas, chico!

—Lo llamaba nada más para preguntarle cómo estaba el clima por allá.

— ¿El clima?... pues está bien, ninguna nube tapa al sol por el momento.

—Okay m-muchas gracias por el dato, adiós —colgó el teléfono antes de que Prusia dijera algo más.

— ¿Hola?... ¿hola? —miro extrañado el teléfono, pensando "¿Quién llamaría para saber nada más el clima?"— "Sigh" sí que los nórdicos son raros, siempre lo sospeche.

Casa de Islandia.

— ¿y bien? —Pregunto preocupada, pero al ver la expresión de vergüenza de Islandia supo la respuesta— ¿Kiku no está ahí, verdad?

—Sí al parecer no está ni en la casa de Italia, ni la de Alemania.

— ¿Y… ahora qué?

—No lo sé…

Justo cuando sus ideas se agotaron alguien llamó a la puerta, para sorpresa de Islandia no tuvo que abrirla ya que era…

—Buenas tardes… hermano.

—Noruega… ¿Qué haces aquí? —pregunto.

—Supe que tenías problemas, así que aquí estoy —respondió con su carácter cerio de siempre— y veo que el problema no es sólo tuyo —susurro poniendo la mirada en Taiwán.

—Espera ¿Cómo supiste que tenía un problema? —inquirió tomando una postura sospechosa.

—Tengo mis fuentes —caminó lento hacia Taiwán, sentándose a un lado de ella. Por alguna razón no la dejaba de mirar, haciendo que Islandia se enojara un poco— dime Taiwán ¿Cuál es tu problema?

—Bueno todo comenzó cuando bajé del avión, un tipo extraño se me acercó…

Después de unos minutos de explicación por parte de Taiwán, Noruega bajó un poco la mirada pensativo.

Hubo un momento de silencio de parte del noruego, con solo verlo Islandia y Taiwán supieron que no deberían interrumpir sus reflexiones, por lo que decidieron esperar a que él volviera a hablar.

—Así que… —al fin rompió el silencio— ese tipo te llevó desde el aeropuerto hasta la casa de mi hermano cargando tu bolsa ¿verdad?

—Sí —contestaron al unisonó.

—Al final te dio tu bolsa y se fue sin decir su nombre, pero descubriste que tu pasaporte ya no estaba... interesante.

—Lo único que hemos hecho es hablar a casa de Alemania e Italia para saber si Japón se encontraba en casa de ellos con fin de contarle lo que había pasado y saber si podía ayudarnos.

—Taiwán por alguna razón ¿Ese sujeto no se te hiso familiar? —cuestionó Noruega.

—Ah… no.

— ¿Qué hay de su voz, cabello, ojos u estatura? —decía acercándose cada vez más a la cara de Taiwán, quien se ponía sonrojada y nerviosa.

—No… —dijo totalmente roja.

—Uhm —musitó Islandia al ver como Noruega estaba a pocos centímetros de la cara de su amiga; no pudo evitar ponerse celoso y, como un volcán, explotó— ¡Bueno ya deja que hable! ¡Y respeta su espacio personal! ¡Eso no es de un caballero! —exclamaba rojo como los tomates de Romano y España.

—Está bien —obedeció alejándose de Taiwán, poniéndose de nuevo en su postura normal— lo siento mucho, Taiwán.

—Sí, así está mejor.

—También lo siento por ponerte celoso Islandia.

—Al menos ya paso… —al oír esa palabra se quedo atónito "celoso ¿yo?" pensó.

—Sí, concuerdo contigo Noruega, Islandia sí que se puso celoso —apoyo Puffin a Noruega.

— ¿celoso? —pregunto Taiwán inocentemente.

— ¡¿Qué? ¡Eso no es cierto, no les hagas caso, Taiwán! —negaba gritando todo rojo de la vergüenza.

Nota de la autora: amo cuando Islandia se Sonroja ^w^.

—Bueno, cambiando de tema ¿tú que sugieres que hagamos, Noruega? —cambió rápidamente de tema.

—Yo sugiero que vayamos con la policía —tomo un sorbo de te Noruega.

— ¿la policía?

—Sí, querido hermano, tal vez cuando regresó a su casa, el "ladrón" fue atrapado por un oficial al regresar a su casa tan desesperado.

—Wow buena deducción Noruega-san —dijo impresionada la castaña.

—Gracias, Taiwán.

—Podría ser, está bien… vallamos a la estación de policía pas cercana —comento Islandia agarrando las llaves de su auto.

En Vietnam.

— ¡te dejare ir por esta vez, Alfred! ¡Pero sí te encuentro rondando de nuevo aquí, juro que no tendré piedad de ti! —exclamó irritada Vietnam, cansada de tanta persecución, sin decir nada más se retiro de allí.

Alfred escondido arriba de un árbol, se estremeció al saber que lo haría pedazos sí lo veía de nuevo, bajo del árbol, meditando de lo que había hecho enojar a su amiga. Regreso al lugar en donde sucedió todo, al ver todo el espacio de campo que había destrozado y arruinado; se sintió horrible al no poder hacer nada.

—Uhm ¿qué debería hacer un "Hero"? —pensaba estados unidos, acariciándose su barbilla. Pensando, pensando— ¡a lo tengo! —apareció un foco arriba de su cabeza cómicamente.

En Islandia.

Cuando llegaron a la estación de policía más cercana, un oficial los atendió, estuvieron platicándole lo sucedido y los guio a una celda donde ya se encontraban 5 personas, con el motivo de saber quien fue el dicho culpable.

—No me siento bien al hacer esto —susurró Taiwán.

—No se preocupe señorita, nada mas dinos sí identificas a la persona quien se robo su pasaporte —la tranquilizo el oficial.

Después de dudar unos segundos, alzo la vista al frente, observando cautelosa quien a cada uno de esas 5 personas. Después de mirar unos minutos más, negó con su cabeza diciendo que ninguna de esas personas era.

— ¿Está usted segura? —pregunto el oficial.

—Sí.

—Bien pasemos a una de nuestras oficinas, para que nos describa como era el culpable.

—"Sigh"

—Lo hiciste bien, Taiwán —colocó su mano en el hombro de su amiga, para reconfortarla.

—Gracias, Islandia —sonrió, haciendo que el hiciera lo mismo.

—Bien, bien… vayamos con el oficial —interrumpió un poco molesto Noruega.

—Descríbanos como era aquel sujeto.

—Era de estatura alta, de cabellera rubia, no pude verificar que color de ojos tenía.

—Muy bien ¿Cómo vestía?

—vestía con una camisa roja de mangas largas, usaba una gorra negra y su pantalón era de mezclilla color azul.

—Color azul… —terminaba de escribir otro oficial— muy bien, listo.

—Por ahora eso es todo señores, localizaremos a esa persona, muchas gracias por informarnos.

—Gracias a usted oficial —agradeció Islandia— muy bien por ahora volvamos a casa.

En Vietnam.

—Vaya, parece que ya se está haciendo tarde —miraba Vietnam el cielo caminando por los campos de arroz.

Bajó su mirada observando al instante que el campo que había destrozado Alfred, estaba arreglado por completo. Pero su mirada paso de sorprendida a estupefacta al ver a "América" durmiendo al lado del campo de arroz.

— ¿Alfred? Tu… entonces él lo arregló —camino dirigiéndose hacia él, vio una nota en el suelo, se inclino y empezó a leerla.

¡Hola Vietnam! Sé que estas enojada y molesta con migo … pero en serio, i´m really sorry, no fue mi intención haber destruido el pedazo de campo de arroz… T-T ¡pero como veras el "Hero" resolvió el problema! Por favor no me golpees después de leer esto.

Posdata.

El "Hero" siempre te ayudara.

—El Hero siempre te ayudara… —después de leer esa oración sonrió— eres un tonto... pero eres mi tonto.

En Islandia.

— ¿Ustedes creen que habrá surtió efecto? —pregunto Taiwán.

—Claro que sí, no te preocupes Taiwán, te prometo que encontraremos tu pasaporte —Le aseguró Islandia.

—Sí, además te cuidaremos muy bien mientras vivas aquí, con nosotros —voló Puffin hacia el hombro de la joven.

—Además… —hablo Noruega— no hay duda que resolveremos el problema.

—Chicos —al oír esas palabras Taiwán, se sorprendió al saber que sus amigos la ayudarían sin importar que, eso la reconforto demasiado— ¡Gracias! —exclamó contenta.

Nota de la autora: ¡hola ya volví ^o^! perdónenme de verdad, por no haberlo actualízalo desde hace mucho tiempo u_u, pero al fin acabe el capitulo x3 si quieren saber quién será el culpable de todo esto, ¡no se pierdan el próximo capítulo de "ojos de invierno y sonrisa de primavera"!... escribí un poco de América y Vietnam, es que me encanta la pareja :3… bueno léanlo, para los que no supieron que de que era el tráiler era de Black Rock Shooter