Llegando a la cuidad de aquel divertido paseo por la tarde, Islandia llevó a Taiwán a una panadería cercana a la parada de autobús para tener algo con que cenar ya que el islandés no había tenido tiempo de ir al supermercado; después de elegir el pan y tomar un autobús, llegaron al fin a su casa, que estaba ubicada a las afueras de la cuidad, cenaron y se fueron a dormir, sólo que como los dos aun no tenían sueño aprovecharon para charlar un poco.

—Vaya, hoy si que fue un día especial ¿verdad, Islandia? —comentó sonriente Mei, acostada en la cama de Islandia.

—Sí, un poco cansado… pero fue muy especial —prosiguió Islandia sentado en el piso, apoyándose de la base de la cama.

— ¡Aun no puedo dormir, hay que hacer algo! —dijo animadamente.

—No, ya es de noche, hay que quedarnos aquí.

—Pero todo lo divertido comienza en la noche —murmullo Mei.

—Pero afuera hay renos, caballos y son salvajes y te pueden matar. Y si te mueres Yao me va a declarar la guerra y con todos tus hermanos y no quiero eso.

— ¡Vamos, no seas malo! ¡Quiero ver un reno, como los que tiene Santa Claus!

—Esos tipos de renos están en Finlandia…

— ¡Por favor! —lo miro con una dulce cara.

— "Sigh" está bien, vamos a ver a un reno, pero sólo a un reno ¿está bien?

— ¡Sí! —se paró de la cama al instante.

Salieron de la casa abrigados ya que hacía frio, muchos de los vecinos de Islandia lo miraban extrañados, no era común verlo salir por la noche y menos acompañado de una mujer. Él sólo hacía como que no estaban allí, ya que no quería problemas.

—El piso es muy resbaloso, ten cuidado al caminar —le advirtió, volteo hacia atrás y vio que su amiga ya estaba en el suelo.

—Parece que tu amiga es muy torpe —murmullo el en el hombro de Islandia.

—Parece que ya me caí —rio nerviosamente.

—Toma mi mano y no la sueltes —la extendió su brazo hacia ella.

—Sí —la tomo, haciendo que él se sonrojara.

Así fueron caminando los dos hacia adentro del bosque. Taiwán miraba a su alrededor, pudo observar que había más montañas y terrenos largos de tierra.

—Islandia-kun —lo volteó a mirar.

— ¿Sí?

— ¿Puedo hacerte una pregunta?

—Claro.

— ¿Por qué hay pocos árboles aquí?

Islandia al oír eso se detuvo de caminar, varios recuerdos de su pasado llegaron de repente a él, imágenes que creyó haber olvidado regresaron hacia él con sólo esa pregunta. El latido de su corazón empezó a ser más rápido de lo normal, sabía que su cuerpo aun seguía allí, pero sus recuerdos explotaron como fuegos artificiales enfrente de sus ojos.

—"¿Qué es esto?" —Se pregunto a sí mismo— sé lo que son… todas estas imágenes —cada imagen que pasaba iban de reversa hacia adelante—

Se calmo de nuevo al cerrar sus ojos… manteniendo esos recuerdos apagados por el momento.

—Islandia-kun…

—Es una larga historia —continuo caminando, tomando nuevamente la mano de su compañera— fue hace mucho tiempo cuando yo era un niño… Cuando llegaron aquí los primeros ocupantes los extensos bosques fueron destruidos por el pastoreo y los… Vikingos. La vegetación aquí ha sufrido varios deterioros, hoy en día solamente puedes encontrar el 3% poblado de arboles. Pero aun podemos encontrar serbales y álamos que crecen en algunas partes.

—Ya veo, no tenía idea de eso… lo siento.

— ¿Por qué?

—Pensaba que te enojarías conmigo después de hacerte esa pregunta.

—No me enojaría contigo por algo así, eres una persona muy buena… jamás haría eso.

—No quiero interrumpir a esta joven pareja, pero encontré al reno —los interrumpió Puffin volando en medio de ellos.

— Ah ¿Lo encontraste?

— ¡Qué bien! ¿Dónde está? —grito animada Taiwán.

—Está allí cerca al lado de ese tronco viejo ¿lo ven?

—Cierto, vaya, no había visto uno así de cerca.

—Es tan lindo —dijo Mei, entusiasmada— porque será que los animales más sorprendentes son los que más daño hacen.

— ¡Esta volteando hacia acá, agáchense! —gritó Puf fin, los tres se pusieron debajo de unos arbustos.

—Muy bien esperemos aquí, hasta que estemos seguros de que no nos este viendo —susurró Islandia.

—Está bien, pero ¿Porque estamos susurrando Islandia-kun?

—Para que no corramos peligro.

—Oh está bien… ¿Islandia-kun?

— ¿Sí?

—Gracias, de verdad gracias —le dio una cálida, dulce, sincera e hermosa sonrisa, la más hermosa sonrisa que él hubiera visto jamás en una persona. Islandia sintió por primera vez algo realmente diferente, una sensación tan extraña, desconocida y linda a la vez.

—No…no te preocupes —desvió la mirada todo rojo, mirando hacia otra dirección.

En otra parte del bosque

Se encontraba Noruega exhausto y respirando agitadamente, sentado sobre el pastizal frío e húmedo recargando su cuerpo sobre un árbol

—Usar el alma de un reno… no pensé que sería difícil… y más cuando un fantasma estuviera involucrado —susurro todo débil y cansado.

—Noruega no puedes hacer magia así sin ningún motivo alguno, menos ahora como estas herido —dijo el espíritu verde que lo acompañaba.

—Se me pasara rápido, sólo fueron algunos golpes… además mi propósito era hacer feliz a mi hermano, nada más.

—No deberías sobrepasarte tanto…

—Sólo quiero dejar de sentir esto, es por eso que… sólo tengo que verlo feliz y esto acabara.

Ya era de mañana en Islandia y nuestra querida parejita… es decir, nuestros queridos protagonistas empezaron un nuevo día desayunando. El sobre protector de China hablaba cada 6 horas todos los días a la casa de Belarus preguntando si se encontraba bien Taiwán, interrumpiendo sus actos acosadores hacia Rusia. Belarus, cansada de eso, llamó en la madrugada a Islandia, amenazándolo que se apurara a encontrar a el maldito ladrón o si no su pajarraco sería su primera víctima en desparecer.

—Tenemos que encontrar a el ladrón rápido… si perdemos más tiempo China empezara a dudar, Belarus me matara y lo más seguro es que tendré problemas con todos tus hermanos, cuando se enteren de que todo ese tiempo estuviste conmigo.

—Sí, yo también lo pensé, este día hay que concentrarnos en hacer todo lo posible para recuperar mi pasaporte.

—Así es —reafirmo Islandia.

Flash Back

—Gracias, de verdad gracias Islandia.

Fin del flash back

—Islandia-kun ¿estás bien, te pusiste todo rojo?

— ¿Eh? ¡No no es eso! Estoy bien —desvió rápidamente la mirada.

—Uhm qué raro.

En otro lado del mundo, en un aeropuerto.

— ¡No puedes irte ahora Vietnam! ¡Estamos en un momento muy difícil sin Mei! ¡Por favor no me dejes!

—En primer lugar ¿Estamos? Estas hablando en plural y en segundo lugar no te estoy dejando ni me estoy aliando a otro país, sí es eso lo que tanto te preocupa ¡Y deja de aferrarte en mi pierna, me resulta difícil caminar!

— ¡China, el Hero esta aquí! —gritó Alfred corriendo hacia ellos.

— ¡U.S.A.! qué bueno que llegaste ¡apúrate, Vietnam quiere irse!

— ¡¿lo llamaste?! —Exclamo irritada— ¡China, estás loco de remate!

—Vietnam sea lo que estás haciendo… ¡no te dejare ir! —saltó disparado hacia ella.

— "Sigh" aquí va otra vez —agarró fuerte su maleta y antes de que Alfred llegara hacia ella, lo golpeo fuertemente disparándolo hacia otra dirección— ¡escúchenme de una buena vez par de descerebrados! No me estoy mudando a otro lugar, no dejare a nadie y dejen de actuar como unos locos ¡sólo me iré de viaje por unos días!

— ¿Eh? De viaje… —dijo Alfred confundido.

— ¿No te irás? —preguntó China.

— ¡No! —contestó

Después de unas aclaraciones más por parte de Vietnam, Alfred y Yao por fin entendieron que sólo iría a casa de Belarus a ver como estaba Mei. Yao al fin entendió el asunto y le dio permiso que fuera pero por pocos días, ella nada más lo ignoro y subió al avión.

—Aun así gracias, América por venir —agradeció Yao.

—Está bien, tú sabes que por Vietnam haría todo.

—Es hora de irme, adiós —se despidió, fastidiada.

—Adiós —justo cuando Alfred iba comprar un boleto de avión para regresar a su casa, vio que los horarios de despegue y los vuelos que salían a esa hora eran los de Islandia y otro país cuyo nombre no supo como pronunciar— ¿eh? No, dudo que se así… o tal vez…

Se acercó hacia una ventanilla al azar y le pregunto a la joven que estaba allí:

—Disculpe señorita ¿por casualidad no compró aquí sus boletos una chica asiática de estatura mediana, ojos café y cabello negro muy largo atado?

—Sí, pidió sus boletos hace unos minutos.

— ¿A dónde, exactamente? Es que es una amigo de la universidad —mintió para que le dijera.

—Con destino a Islandia.

— ¿Islandia?

—Sí, así es.

"Así que no iba con Belarus después de todo" pensaba "así que quiere unirse con Islandia antes que conmigo ¿eh? lo más probable es que la haya manipulado y convencido junto con los poderes psíquicos de Noruega. Bueno veamos si su plan es como en verdad esperan. Tranquila Vietnam, yo te salvare"

— ¡Deme un boleto hacia Islandia, por favor!

— ¿Para el siguiente vuelo o este? Este está a 10 minutos de salir.

—Para este vuelo, por favor.

Fue rápido al baño del aeropuerto para disfrazarse improvisadamente con la ropa que tenía en su inseparable mochila de viaje (la cual se llevaba siempre que iba a otro país sin motivos diplomáticos). Después de unos minutos quedó irreconocible —o al menos eso pensó—, subió al avión antes de que despegara y, sin que Kym-Ly lo viera, se sentó hasta la parte de atrás.

Algunas horas después, en Islandia

Los dos estaban esperando a que llegara Vietnam, ya que era la única que los apoyaba y sabía lo del pasaporte en ese momento.

—Ya quiero que llegue Kim —dijo animada.

—La extrañas mucho ¿verdad?

— ¡Sí, demasiado! Somos las únicas dos chicas de la familia y somos muy unidas.

—Que bien, me alegro por ti —sonrió.

— ¿También vendrá Noruega?

—Sí, dice que quiere hablar con los tres.

Afuera de la casa de Islandia se encontraba Vietnam, no muy segura de si esa era la dirección que buscaba.

—Veamos, esta tiene que ser… —dudosa toco la puerta tres veces— "por favor, que esta sea la correcta"

— ¡Kim, viniste! —Grito entusiasmada Taiwán, abrazando fuertemente a Vietnam.

—Hola ¿Cómo estás? Hace tiempo sin verte —correspondió el abrazo.

—Hola Vietnam pasa, siéntete como en tu casa.

—Gracias Islandia.

—Déjame ayudarte con tus maletas.

—Sí gracias eres muy gentil.

Mientras el trió se daba una cálida bienvenida, Alfred los espiaba desde una distancia muy discreta con unos binoculares; en su interior se sentía enojado, herido e humillado, todos estos sentimientos se juntaron haciendo que su apariencia fuera increíblemente aterradora.

—"Como se atreve ese cabello plateado a quitarme a Kim, a mi Kim, I hate you so much"

Adentro de la casa de Islandia

— ¿Cómo te fue en el avión, Vietnam? —pregunto Islandia.

—Bien, no hubo turbamiento y el servicio era muy amable —comió una de las galletas que se encontraban en la mesita de té— aunque durante todo el viaje sentía que alguien me estaba mirando.

—Eso es algo normal, además eres una chica muy linda, pero ten mucho cuidado —dijo Taiwán.

—Sí, lo sé… lo tendré.

— "Gasp" Así que hablando cálidamente y comiendo galletas con un rico té —decía Alfred—. Conquistándola con el estilo de Arthur… ahora sí enfurecí.

U.S.A. fue directo a la puerta y empezó a tocarla fuertemente con su puño, los tres se estremecieron al oír el ruido que venía de afuera; Islandia fue a ver qué sucedía.

—Sí eres tu Dinamarca, déjame decirte que esa broma del fantasma ya pasó de moda —al terminar de abrir la puerta, se topó con el puño de América que fue a dar directo en su cara. Fue tal la fuerza del norteamericano que aterrizó en la sala.

— ¡Islandia! —gritaron las dos al unísono.

— ¿Estás bien? —pregunto Taiwán preocupada.

—Sí —murmuro adolorido por aquel fuerte golpe, tosió un poco cubriéndose su boca con su mano izquierda, al retirarla se pudo notar que había tosido sangre.

— ¡Eso te lo mereces por haber intentado engañar a Vietnam en frente mi narices! ¡No te preocupes, Kim, ahora estas a salva! Gracias a tu Hero —volteó a verlas esperando a que estuvieran felices con su gran maniobra de rescate, se encontró con dos chicas demasiado furiosas.

—Mei ¿Recuerdas las técnicas Xao-Lin que nos enseñó Yao cuando éramos pequeñas?

—Sí, lo recuerdo muy bien.

—E-esperen… Mei, Kim no hagan eso… ¡esperen, por favor, NO!

Al mismo tiempo, Vietnam y Taiwán golpearon a Estados Unidos, sacándolo a patadas y puñetazos estilo Xao-Lin de la casa, haciéndolo aterrizar sobre la nieve.

—No fue tan malo… como yo creía

—Tienes 5 segundos para disculparte con mi hermano; si no lo haces sabrás lo que es el dolor verdadero —dijo Noruega con un aura maligna alrededor de él.

— ¿Noruega? —pregunto Islandia, volteando hacia él.

— ¡Noruega! ¡Yo de verdad lo siento mucho, no me hagas nada te lo pido por favor! —se arrodillo ante él, suplicando por su vida.

—Está bien te la dejare pasar por esta vez… tienes suerte que este herido.

— ¿Eh?

Ya adentro de la casa, solamente los cuatro (ya que habían dejado a Alfred afuera todo golpeado) comenzaron tranquilamente su plática ignorando completamente al estadounidense.

—Muy bien, ahora sigamos con el tema: tenemos que encontrar al ladrón durante estos 4 días que nos quedan para que China no sospeche que Taiwán no está en esa fiesta-visita-pijamada de larga duración, de que Bielorrusia no se vuelva loca por las interminables llamabas de China y que los países asiáticos no le declaren la guerra a mi hermano ¿Alguna pregunta?

—Sí, yo tengo una —levantó su mano Kim— ¿Cómo haremos para atrapar a ese ladrón si sólo somos cuatro personas?

—Ese es otro punto que voy a aclarar, para eso solicite la ayuda de Finlandia, Suecia y Dinamarca.

— ¡¿Qué?! ¿Les comentaste también a ellos? —dijo Islandia, alarmado.

—Sí, tuve que hacerlo.

—Eso es perfecto, así tendremos más ayuda para poder capturar al ladrón —dijo animada Mei.

— ¿No te preocupa que alguien más lo sepa?

—No, para nada —contestó tiernamente.

—Ves Islandia "Taiwán-chan" es más cooperativa que tú —le dijo Puffin.

— ¿Por qué le dices "Chan"? —cuestionó celoso… es decir, irritado.

—No lo sé.

—Oigan, me preocupa Alfred-san, no ha dejado de mirar hacia acá todo el tiempo.

Los cuatro miraron hacia afuera por la ventana, donde estaba el rubio sentado, pegado hacia la pared con una carita de cachorro regañado.

—Oh sí, me olvidaba de el… ¿les parece que le digamos? —Dijo Vietnam— es un idiota pero podría ayudarnos, es muy enérgico.

—Por mí no hay problema —dijo Islandia— con tal que no estorbe en los planes.

—Por mi tampoco —dijo Mei.

—Sigo pensando que es mala idea que él se entere… pero "Sigh" sí, sería de gran ayuda, con tal que no se acerque a mí, está bien —aceptó— ¡Oye, perro regañado! deja de poner esa cara y metete de una vez a la casa —dijo Noruega dando entrada a Estados Unidos.

— ¡Gracias, en verdad gracias chicos! ¡Hacía mucho frío haya afuera! —Entro en un dos por tres muy tranquilo como si nada— por cierto Islandia perdón por aquel golpe. Taiwán, Vietnam, discúlpenme por mi torpeza. Y Noruega gracias por dejarme entrar.

—Me da igual… Alfred a continuación te diremos algo súper secreto, más te vale no decirle a nadie —le advirtió Noruega.

—Lo hare ¡lo juro por McDonald's!

—Dice la verdad —dijo Vietnam.

Después de otra larga platica, Alfred escuchaba atentamente lo que cada uno decía. Entendiendo por que era tan importante ocultárselo a China.

—Es por esa razón que Vietnam compró boletos para venir aquí —dijo Taiwán.

—Sí ¿Qué fue lo que pensaste para seguirme de esa manera? —lo interrogo Kym-ly

—Créeme no quieres saber —dijo avergonzado.

—Muy bien, ya que por fin aclaramos dudas —sacó su celular y marco al número de Finlandia— ¿Sí? hola Finlandia soy yo ¿En donde están?

—Estamos aquí cerca llegando a la casa de Islandia.

—Está bien, les abriré.

Al abrir la puerta se encontraron con el alegre de Finlandia, un serio de Suecia y un nervioso Dinamarca, aunque la actitud de este último no era de lo normal en él.

—Hola a todos, chicos —los saludó Finlandia—. Hola Taiwán, Hola Vietnam.

—Antes de empezar quiero decirles algo —lo interrumpió Suecia— Mei, Kim… Finlandia es mío. Por favor, les pido que no me lo quiten.

— ¡¿Pero qué estás diciendo Suecia?! —gritó alarmado el susodicho.

—No te preocupes Suecia-san tanto, Vietnam como yo sabemos que Finlandia-san sólo es tuyo —dijo alegre Mei.

—Está bien, confío en ustedes —dijo en su "manera" alegre, que mas bien los hizo temblar.

—Ehm Chicos… —hablo al fin Dinamarca con su actitud normal— ¿Ya han hecho algún avance sobre el ladrón?

—No aun no, pero tenemos un poco de pistas que nos puedan servir —respondió Islandia.

—Oh, qué bien, con tal de estar cerca de Noruega soy feliz —puso Dinamarca su mano en el hombro del nombrado.

—No me toques… —dijo secamente Noruega.

Estación de policía.

—Gracias a las grabaciones del aeropuerto, nos dieron las cintas de ese día —les contó el policía— aquí podemos ver a la señorita Mei saliendo del aeropuerto, en eso sale el joven ladrón pero, como verán cuando él carga su bolso, no se puede ver como roba el pasaporte ya que pasa por un pequeño punto ciego. Pero en esta otra cámara se ve como sostiene el pasaporte de la señorita y lo guarda en su bolsillo.

— ¿Aproximadamente cuantos años creen que tenga?

—Podría ser entre unos 20 o 25, su cara no está arrugada, se ve muy joven —volteó a mirar a Dinamarca— casi como él.

—Pero es sólo una suposición verdad. No me está diciendo que "yo" soy el ladrón —cuestiono nerviosos Dinamarca.

—Es sólo una suposición, no te pongas nervioso —dijo enojado Noruega.

—Ahora pasemos con las personas que podrían ser el ladrón.

Pasaron a la sala Taiwán, Islandia, Noruega y Dinamarca; en cambio Finlandia, Suecia, Estados Unidos y Vietnam esperaron afuera. No porque no los dejaran pasar si no porque ellos preferían estar afuera.

—No tampoco es él —negó Mei con la cabeza.

Mientras seguían pasando más personas con esas características, Islandia volteo a mirar hacia Dinamarca lo veía nervioso e incomodo por estar allí, eso no era normal en el por lo general estas cosas lo emocionaban.

—"¿Qué le pasa? esta todo pálido, ¿será que está enfermo o algo así?"

En China

Se encontraban Corea y Hong Kong aburridos en el sillón, Corea jugaba videojuegos con pesar y Hong Kong sólo lo veía para contar las veces que perdía. En eso tocaron la puerta interrumpiendo la aburrida escena.

— ¿Será que China ya llegó de con Vietnam? —dijo Corea.

—Lo dudo, sí hubiera sido él, habría abierto la puerta.

—Ve a ver quién es.

Hong Kong se paró del sillón y fue hacia la puerta, abrió la puerta y se encontró con la persona menos inesperada que se podría imaginar.

— ¡Hola, Hong Kong! Hace tiempo que no te veía ¿Está Taiwán en casa? —saludó alegremente Seychelles.

—Seychelles… ¿Qué haces aquí?

—Qué grosero ¿esta es tu forma de saludar? en fin ¿Se encuentra Mei?

—No, no está, está de visita con Belarus.

—Oh ya veo, vaya teníamos planeado ir de shopping el día de hoy pero… parece que tuve que haberle avisado antes —dijo desanimada.

—Saldré contigo

— ¡¿Eh?!

—Corea, después regreso; voy a salir —dijo cerrando la puerta.

— ¡De acuerdo, me traes algo!

— ¡Sí! —le respondió, pasando junto a Seychelles como si nada y dirigiéndose hacia afuera de la propiedad.

Seychelles se le quedó viendo sorprendida, simplemente al escucharlo decir las palabras "saldré contigo", así como si nada, hizo que su opinión sobre el cambiara de "tipo completamente raro" a "Tipo de quien puede esperarse absolutamente todo"

— ¿Vienes o qué? —le preguntó mientras se volteaba de nuevo con ella.

—Eh —se sonrojó al verlo otra vez— sí —dijo caminado hacia él.

— ¿Y adonde quieres ir?

—Eh… bueno, me gustaría ir de compras, pero eres un chico y es claro que te vas a aburrir, así que mejor.

—Vamos —dijo normalmente.

—"no le gustará, se aburrirá rápidamente, es seguro" —pensó— de acuerdo, si tu insistes.

Después de caminar algunas calles y cuadras, se cruzaron con las tiendas de ropa; las prendas típicas de china, alguna que otra camisa de otros lugares, trajes de baño. En fin, había muchas variedades de ropa de muchos colores y formas, eso hiso que Seychelles se sorprendiera y se quedara sin habla.

—Es… es… ¡Hermoso! —Grito con lagrimas en los ojos y sin más que decir empezó a admirar la ropa— ¡Mira este vestido, Hong Kong! ¡Es hermoso! ¡Y ese también! —después de unos minutos de gritarle al chico lo hermoso que estaban los vestidos y la ropa, mientras él seguía sin decir algo o mostrar alguna expresión en su rostro, ella agaró un montón de ropa y se la llevo al probador. Él se sentó en una de las sillas que estaban allí.

—Pensaba que estarías aburrido o quejándote por irte —dijo la chica detrás del probador— pero veo que eres muy atento en esto, lo siento por haber pensado mal de ti —dicho esto salió del probador con un vestido chino rojo que combinaba muy bien con sus listones— y bien ¿Qué te parece?

—Yo…

—Lo sé, me veo rara —se deprimió.

—Te vez muy bien, te ves linda.

—Gracias —se puso feliz al escuchar eso.

En Islandia.

Después de salir de la estación de policía, Noruega había solicitado imprimir un grupo de imágenes, todos cooperaron para poder sacar 20 a 30 carteles, los chicos se dividieron en tres grupos quedando así: Vietnam y Estados Unidos. Finlandia, Suecia y Noruega, Taiwán, Islandia y Dinamarca. Se habían repartido 10 carteles cada uno.

—Muy bien, aquí en este poste, delante de esta tienda de cosas deportivas, será nuestro punto de encuentro ¿Están de acuerdo? —Preguntó Noruega.

—Sí —respondieron todos.

—Muy bien, ahora separémonos.

Dicho esto, cada grupo se separó. El grupo de noruega se fue hacia el norte, el de Vietnam al sur y el de Islandia al oeste.

—Oye Alfred.

— ¿Sí?

— ¿Porqué quisiste estar conmigo? Creí que querías estar con Dinamarca.

—Al principio quería hacer equipo con él, pero ya que no he estado cerca de ti últimamente, pensé que esto sería una buena oportunidad para estar contigo—sonrió al terminar decir esto.

—Uhm —se sonrojó y desvió la mirada, no quería que la viera de esa forma.

— ¿Sabes? me preocupe mucho cuando China me dijo que te ibas con otro país…

— ¡¿Qué?! ¿Te dijo eso? —preguntó toda exaltada.

—Sí, lo bueno es que todo era mentira —comento riéndose por la cara que había puesto Vietnam—. Vaya, no te pongas así —acarició su cabeza.

—Lo siento… me sorprendo fácilmente aunque no parezca.

—Lo sé.

Con Noruega.

—Sí que hace frío en Islandia ¿Verdad chicos?

—Sí —le respondió Suecia.

—Yo ya me acostumbre al frío así que no lo noto.

—Noruega.

—…

— ¿Qué le paso a tu mano? Está herida —pregunto Suecia.

—Ah esto…—se quitó el guante mostrando la venda que tenía en su mano— fue sólo un rasguño con un vidrio.

— ¿Estás bien? —Se acerco a él Finlandia— se ve que estuvo muy profunda la herida.

—Estoy bien, me la hice unos días atrás… sigamos —comenzó a caminar.

Suecia lo siguió mirando desde su lugar, sabía que no era nada normal que Noruega se cortarse de esa forma. Había notado otros golpes más que la herida de su mano, decidió optar por dejar el tema a un lado, después hablaría seriamente con él.

—Finlandia, Suecia, hay que ir poniendo los carteles en esta parte.

Con Islandia

— ¿Aquí también está bien ponerlo, Islandia-kun?

—Sí, allí está bien Taiwán.

—Odio tener que trabajar de más en mis vacaciones —dijo con pesar Dinamarca.

— ¡¿De qué vacaciones hablas?! Además no trabajas —lo reprendió Islandia— así que deja de estar quejándote y ponte a hacer algo productivo.

—Está bien.

— ¡Mira, abuelo, ese sujeto se parece mucho al señor del cartel ese! —se escuchó decir a un niño cerca de allí, señalando a Dinamarca.

—No claro que no se parecen en nada, son muy diferentes, nieto mío.

—Así es, abuelo, yo soy mucho más guapo y genial que ese ladrón —murmuró para sí el danés.

—Ese sujeto es mucho más feo que el ladrón de la foto —dijo el anciano.

— ¡¿Qué?! ¡¿A quién le llama Feo?! ¡Usted, viejo decrepito! —Gritó enfadado Dinamarca— ¡Usted es más viejo que un!… —lo interrumpe Islandia tapándole la boca.

—No haga caso de lo que dice buen anciano, el está un poco mal de la cabeza, por favor siga usted y su nieto caminando.

—Está bien, gracias joven.

Después de asegurarse que el anciano caminara más adelante en algunas calles, soltó a Dinamarca quien estaba protestando por poder respirar.

— ¿Pero a ti que te pasa, Islandia?… —tosió ante el fuerte agarre— ¡No ves que el anciano me insultó y tu lo defiendes!

—Para no meternos en más problema ¡los que tenemos son suficientes! ¿No crees? —le aclaró, enfadado.

— ¿Eh?

Mei volteo hacia él un poco confundida por lo que había dicho, probablemente todo lo que estaban haciendo para capturar al ladrón, era un problema para él.

—"¿Acaso piensas que soy un problema?" — Pensó. Antes de que Islandia volteara hacia ella, Mei desvió su mirada hacia otro poste.

—Eh ¿Taiwán?

Con Vietnam

—Vaya, esto ha sido un trabajo agotador —se quejó el rubio, sentándose en una Banca.

—Y que lo digas, creo que acabamos primero que todos —se sentó al lado de él.

—Lo más probable ¿Oye Kim? —volteó hacia ella.

—Sí.

— ¿Qué tal si compramos un capuchino, mientras esperamos a que acaben los otros?

—Suena bien.

—Okay, ahora vuelvo —se reincorpora de la banca animadamente, corriendo hacia otra calle en donde vendían café y capuchinos.

— ¡Espera, aun no te doy la mitad del dinero!

— ¡Está bien, yo lo pago! —le saludó desde la otra calle y entró a la tienda.

—Oye tú, chica bonita —se escucho a alguien decir detrás de ella.

— ¿Eh?

Al salir de la tienda con los dos capuchinos, Alfred al levantar su mirada se encontró con Vietnam rodeada de 4 chicos muy cerca de ella.

—Entonces qué opinas ¿Te parece si vamos a comer algún lugar? —le preguntó nuevamente, el chico de la chaqueta roja.

—Por favor déjenme, tranquila —repitió Vietnam enojada.

—Vamos ¿Que es esa actitud? —se rieron al mismo tiempo— no seas mala y acepta

—un muchacho de camisa negra se le acercó mucho, acariciando de repente su mejilla.

Alfred no le agradó para nada lo que estaba viendo, apretó los dos vasos de capuchino que sostenía en sus manos. Los dejó caer y fue corriendo furioso hacia ellos.

— ¡¿Ustedes que creen que están haciendo?! ¡Aléjense de ella! —antes de que Alfred golpeara a uno de ellos, uno de los chicos cayó encima de él aplastándolo en la acera.

— ¡Les dije que me dejaran tranquila! —le dio un golpe en el estomago al chico de chaquete roja— Tolero que me digan estupideces y que se acerquen a mí… ¡Pero lo que no tolero es que me toquen, sin mi permiso! —Al decir esto, término por derrumbar a los otros dos acosadores— "Sigh" idiotas… vayan a molestar a otra chica la próxima vez —bajó la mirada y se encontró con su inconsciente amigo— ¡Ah! Alfred —quitó bruscamente al tipo que estaba encima de él— ¿Te encuentras bien?

—Tranquila… Kim, el Hero… te salvara —murmulló aun lastimado.

—Sip, estás bien… gracias —sonrió al ver los capuchinos tirados en la calle.

Con Hong Kong y Seychelles.

Después de muchos cambios de ropa que le mostró a Hong Kong él le decía: te ves linda, te queda bien, ese me gusta… halagos que Seychelles pensó que de él no era algo común. Al fin salieron de las cinco tiendas que habían entrado, con dos bolsas cargando uno en cada mano decidieron que era tiempo de volver Hong Kong a su casa y Seychelles al aeropuerto.

—Bueno me voy al aeropuerto, mi vuelo no tarda en despegar.

—Te acompaño.

—No, así está bien, ya hiciste mucho por mí —agitó sus manos.

—No, en serio… no tengo ningún problema en acompañarte.

—Está bien ¿Seguro?

—Sí.

Al llegar al aeropuerto Hong Kong ayudo a Seychelles con su equipaje, aun quedaban algunos minutos antes que despegara y aprovecharon esto para despedirse.

—Gracias por ayudarme y sobre todo muchísimas gracias por haberme acompañado a comprar —le dio una dulce sonrisa.

—Está bien, no lo agradezcas... si no hubiera sido por ti hubiera estado todo aburrido con Corea.

—En eso tienes razón —bajo un poco la mirada, poquito sonrojada— oye, Hong Kong ¿Puedo preguntarte algo?

—Claro, pregunta —dijo curioso.

—Bueno… cuando dijiste que saldrías conmigo, te referiste a eso como ¿Salida de amigos o como una cita?...

—… Salida de amigos —al oír eso Seychelles, levanto su cabeza nuevamente sonriente, con su actitud de siempre.

—Ya veo que bien, eso era lo que me estaba confundiendo ¡Pero claro que era una salida de amigos! —Agarró con su mano derecha su cabeza avergonzada— después de todo siempre hemos sido así, amigos y amigos… —dijo sonriente.

— ¿Eh?

—Bueno es hora de irme, adiós.

—Adiós, cuídate —la despidió, moviendo su mano. Dio media vuelta y fue hacia adentro del avión.

— ¡Gracias Hong Kong, hay que vernos otra vez ¿Sí?! —gritó anima, antes de entrar.

— ¡Sí, tu di cuando y yo allí estaré!

—Sí.

— ¡Seychelles!

— ¿Sí?

—En realidad… era una cita —le respondió con una sonrisa ligera y a la vez divertida.

— ¡¿Qué?! —Exclamó toda enojada.

—Señorita es hora de despegar, le pido amablemente que entre al avión.

—Pero… ah, espere… yo ¡Hong Kong, me las vas a pagar! —Exclamo toda irritada, antes de que la señora cerrara la cabina de abordaje.

—Es mejor que pienses que es una broma… —susurro con melancolía— "Sigh" iré a jugar videojuegos con Corea.

En Islandia: Equipo de Vietnam y USA

—Kim, yo te salvare… —murmullo Alfred aun inconsciente, después de estar dormido por unos 20 minutos abrió con pesar sus ojos, topándose con la imagen de Vietnam enfrente de el— ¿Eres tú, Vietnam?

—Sí, soy yo ¿Estás bien?

—Sí, mucho mejor —notó que estaba muy cerca del rostro de la chica, alarmándose al instante al ver que estaba recostado sobre su regazo— ¡Ah, Kim… tu, tu…! —resbaló de la banca cayendo después en frío suelo.

—Alfred ¿Te encuentras bien?

— ¡Yes, I'm fine! —Gritó, reincorporándose en la banca— ¡Oh, cierto, Vietnam! —se acercó a ella quedando a escasos centímetros de su rostro— ¿Te encuentras bien? ¿Te hicieron algo esos bastardos? ¿Estás lastimada? ¿Puedo hacer algo por ti? —a cada pregunta que daba se acercaba más al rostro de la chica, provocando que ella se alarmara.

—Antes que nada —tomo su cara haciéndola hacia atrás—, aléjate de mí.

—Oh sí, lo siento.

—Estoy bien, no te preocupes. Esos idiotas no me hicieron daño.

— ¡Qué bien, esos idiotas tuvieron su gran merecido!

—Después de que los golpeara, tú quedaste inconsciente por unos 20 o 25 minutos, cuando te avente por accidente a unos de esos chicos tontos.

—Cierto, ahora lo recuerdo… lo siento mucho Kim.

— ¿Por qué te disculpas? No hiciste nada malo.

—Claro que sí, no te pude salvar cuando estabas en problemas… lo siento.

—Yo vi… los capuchinos tirados en medio de la calle y supe que los habías soltado para ayudarme —dijo cabizbaja— con sólo saber eso… es más que suficiente para estar feliz —le sonrío tiernamente.

—Los Heros sólo hacen su trabajo por el bien —susurró sonrojado— pero está bien, sí eso te hiso feliz a mí también.

Se sentó de nuevo en la banca y colocando su cabeza de nuevo en las piernas de Vietnam, así como si nada, provocando que ella se enojara otra vez.

—Alfred.

— ¿Sí?

— ¿Qué haces? —cuestiono irritada.

—Descansar de aquel golpe que recibí.

—Uhm y exactamente ¿Porque tienes que poner tu cabeza en mi regazo?

—Porque sigo adolorido y dijiste que eso te hace feliz —respondió todo contento.

— "Parece que no entendió lo que le dije *Sigh*" Esta bien, puedes quedarte sobre mi regazo, pero sólo hasta que vengan los otros ¿entiendes?

—Sí, lo entendí.

Con Islandia, Taiwán y Dinamarca.

—Listo, acabamos ese fue el ultimo cartel.

—Que bien ¡Ya me había cansado! —Se quejó Dinamarca.

— ¿De qué estás hablando? tu no hiciste nada —lo miró enojado Islandia.

— ¡Bien! Es hora de reunirnos con los demás, vámonos chicos —les informó Dinamarca corriendo a el lugar de encuentro.

—Hay veces que no lo entiendo… —volteó hacia Mei— Taiwán ¿Estás bien? Es hora de irnos.

Ella sólo se quedó quieta, con la mirada hacia abajo, subió de nuevo la mirada y pasó al lado de Islandia susurrando algo, como si él no estuviera allí. Se dirigió hacia el lugar correspondiente sin decir ninguna palabra más.

—Taiwán…

Lugar correspondiente

— ¡Hey chicos, por aquí! —saludó Alfred, moviendo sus brazos rápidamente.

— ¡Sí, allí vamos! —grito Dinamarca.

—Parece que les fue bien —dijo Noruega.

—Sí, sin ningún problema —rio carismático Dinamarca.

—Mei ¿Cómo te fue?

—Bien Kim… sin ningún Problema.

— ¿Eh?

— ¡Muy bien, entonces regresemos! —indicó Alfred, haciendo que comenzaran a caminar.

Durante el camino de regreso a casa, casi nadie hablo ni comento algo a excepción de Estados unidos, Dinamarca y Finlandia. Todos tenían problemas que ocultar, sentimientos que no querían mostrar o situaciones que los tenían artos y llenos de estrés.

Llegando a casa de Islandia, Finlandia se puso de acuerdo con Islandia a lavar los trastes que habían usado para cenar. Los demás platicaban de sus anécdotas o de situaciones graciosas, Suecia supo que era un buen momento para hablar con Noruega seriamente.

—Disculpen, me podrían dejar a hablar a solas con Noruega.

—Eh sí claro, por mi no hay problema —dijo Vietnam.

—Ni por mí —dijo Islandia.

—Sí… tampoco conmigo —sonrió levemente Mei, preocupando de nuevo a Vietnam.

—Yo me iré a beber alguna cerveza en algún bar Islandia, América, Finlandia ¿vienen? —preguntó Dinmarca.

—No, me quedare aquí con Kim —respondió Alfred

—Aun tenemos platos que lavar Islandia y yo —contestó el finlandés.

—Está bien, yo iré a divertirme —murmullo feliz dirigiéndose a la puerta.

—Más te vale que no te metas en problemas… no quiero ir a dar explicaciones a la policía después —le advirtió secamente Noruega.

—Sí, no lo hare.

—Oye Kim ¡Vamos a hacer un muñeco de nieve! —gritó Alfred animado, tomó rápidamente el brazo de la susodicha y salieron afuera de la casa, antes de que ella de negara.

—Entonces yo voy a… ir a la azotea —Mei dio media vuelta y empezó a subir las escaleras pausadamente.

—Islandia ¿Sabes qué le ocurre a Taiwán? —empezó a hablar Finlandia, lavando otro plato.

—No lo sé —dijo cabizbajo—, ha estado así desde que llegamos de pegar los carteles.

— ¿Paso algo entre ustedes dos?

— ¿Eh?

—Alguna pelea, una discusión, algo que tú dijiste quizás…

—Ahora que lo pienso.

Flash Back

—…para no meternos en más problemas ¡los que tenemos son suficientes no crees!

— ¿Eh?

Fin del flash Back

—Cierto —abrió los ojos repentinamente—, yo la hice sentir mal —se tapó la cara avergonzado— maldición, soy un idiota Finlandia ¿no te importa si te dejo todo el trabajo?

—No, claro que no —le sonrío— sí es por el bien de un amigo, está bien.

— ¡Gracias, te debo una! —corrió hacia las escaleras.

Con Noruega y Suecia

—Dime ¿en dónde te hiciste esa herida?

—Te lo dije, sólo me corte con un vidrio.

—Tú no eres esa clase de persona que se cortaría con un simple vidrio y lo sabes, Noruega ¿Donde te hiciste esas heridas?

—Te lo diré por última vez, me corte la mano con un simple vidrio y tuve una pequeña pelea… eso es todo.

—Es por Islandia…

Noruega se sorprendió al saber que Suecia lo estuvo percibiendo todo ese tiempo; no lo había mirado de esa forma todo este tiempo para molestarlo, sabía lo que le estaba pasando.

Mientras tanto, afuera de la casa con Kim y Alfred

— ¿Qué se supone que es eso?

—Es una hamburguesa —contestó— una con doble carne y queso.

—Eso parece más un bulto de nieve que una hamburguesa.

—Aun no le doy forma, estoy juntando primero la nieve.

—En verdad te diviertes… —susurro observando a Alfred al ver que actuaba como un niño— déjame ayudarte —se sentó al lado de él—, ahora parece más bien un pan.

—Jajaja tienes razón ¿Y cómo has estado en tu casa, con china y los demás?

—Bien, aunque Yao ha estado muy paranoico últimamente por lo de Mei.

—China parece una mamá cuando se preocupa —rio elocuentemente.

—Ni me lo digas, me frustra tanto cuando empieza a gritar y llorar —empezó a acomodar la nieve desde arriba de la figura.

—Eso es porque te quiere.

—Una manera muy maternal de querernos a todos —pensó al instante en Corea y Hong Kong.

—Esa es su manera de quererlos, yo quiero a Inglaterra de una manera igual a la que quiero a las papas fritas—explicó.

Después de unas bolas de nieve agregadas a la hamburguesa y acomodamiento en la base del suelo, por fin acabaron la figura en forma de hamburguesa y aprovecharon descansar un poco afuera de la casa de Islandia.

— ¡Eso fue muy divertido!

—Sí, ahora sí que es una hamburguesa.

—Gracias Vietnam, no lo hubiera hecho sin ti —le dio una sonrisa.

—Está bien, no me agradezcas —América aprovechó esto para pararse del escalón.

— ¿Sabes? no sólo quería estar contigo, para convivir más —cambio su semblante de alegre a serio, bajando la mirada.

— ¿Eh? "¿De qué está hablando ahora? se ve muy serio, me confunde cuando cambia su actitud de repente"

—Me gusta estar contigo… Kim.

Con Islandia.

— "De verdad fui un idiota, no debí haberle dicho eso ¡tengo que disculparme con ella de inmediato, maldición ¡¿cómo pude ser tan imbécil!?" —Corrió lo más rápido que pudo, subiendo las escaleras. Buscó en cada una de las habitaciones, abriendo la puerta de cada una— ¡Cierto, la habitación de huéspedes! —Corrió rápidamente a esa habitación, teniendo la esperanza de encontrarla allí— ¡Taiwán!

Al gritar con fuerzas su nombre y terminar de abrir la puerta, se encontró a Mei de espaldas. Al escuchar gritar su nombre, la chica volteó sorprendida, encontrándose con un agitado Islandia.

—Islandia…

—*gasp* *anf* ¡Al fin te encuentro! Taiwán… yo quiero hablar contigo —volvió a su postura normal, después de tomarse un respiro— ¿Está bien que hablemos? —preguntó temiendo la respuesta.

—Claro —le dio la espalda, viendo de nuevo al cielo estrellado.

Se encontraban en la terraza, era la única habitación que la tenía. Era un pequeño pero buen lugar para hablar si no querían ser interrumpidos.

—El cielo se ve muy estrellado desde aquí… es lindo —dijo sin ninguna emoción— ¿De qué querías hablarme?

—Yo… ¡Lo siento mucho, Taiwán! —Gritó de repente, inclinándose hacia adelante— ¡Fui un idiota, lo siento!

— ¿De… de que hablas? —tartamudeó un poco sorprendiéndose por la reacción del chico.

—Lo que dije de no tener más problemas, porque los que teníamos eran suficientes, me disculpo por eso y estoy muy arrepentido de haberlo dicho —subió su cabeza apenado, mirándola fijamente—. No quise lastimarte de esa forma, sabía muy bien por lo que estabas pasando… creías que tú eras una molestia para mí, pero no es así; tú eres para mí una persona muy importante, Mei.

— ¿Ah? —dirigió su mirada hacia él, sonrojada y a la vez atónita al escucharlo decir su nombre humano.

—No has sido una molestia para mí, desde el día en que te conocí hasta ahora… los días han sido cada vez más divertidos, he hecho cosas que creí nunca haría con alguien y sobre todo descubrí que has sido mi mejor amiga en todo el mundo.

— ¡Hey! ¿Qué hay de mi! —se escucho quejarse el señor Puffin desde el techo.

—Sí, también tú, Puffin. Has sido mi primer mejor amigo de todos —le sonrío.

—Sí, así es.

—Pero tú, Mei, has sido la primera amiga que he tenido… eres única.

Con Noruega e Suecia

—Sería una escoria si digo que es mentira.

—Te hiciste esa herida por él ¿Cierto?

—Sabia que él estaba empezando a sentir ese sentimiento… aunque quería evitarlo, en un momento a otro tenía que pasar.

—Noruega… tú… —dijo Finlandia, parándose enfrente de la puerta de la cocina.

—Lo sé; estaba molesto, enojado, tenía mucha ira cargando conmigo… no pude contenerme al saber que ella se estaba acercando cada vez más a él… —hiso un pequeña pausa para proseguir—. Después de esa llamada, apreté mi puño con fuerza y tire el vaso de vidrio hacia la pared… esa fue la causa de mi herida.

—Era un sentimiento que no podías contener —dijo el sueco.

—Era la primera vez que me sentía así —le aclaró a Suecia, bajando de nuevo la mirada—, los he estado mirando en todo este tiempo; cuando salieron a ver un reno sabía que era probable que no lo encontraran y use mi magia para que apareciera el espíritu de un reno muerto, pero parecía vivo en el momento… al ver la expresión de esa chica alegre y verlo a él feliz hiso que me hiciera sentir mejor. No sé como lo hiso pero… aunque no quiera admitirlo, gracias a ella él puede ser feliz.

—Esa es la razón por la cual te hiciste daño Noruega, por Islandia y Taiwán —sonrío Finlandia.

— ¿Eh? —levantó de nuevo la mirada.

—Sí no hubiera sido por ti, él no se hubiera acercado más a Mei y tampoco la conocería mejor como lo hace ahora.

— Finlandia tiene razón en ese aspecto, te sientes celoso e inseguro al saber que tu hermano se está acercando a alguien más, haces que ella sea feliz con él; y al ver la felicidad de él te sientes mejor y de una manera u otra quieres que él siga sintiéndose así.

—No es tan malo que te sientas celoso Noruega, es muy normal que sientas celos de vez en cuando.

—No son celos —negó un poco sonrojado.

—Yo también pienso que lo son —susurró Suecia— pero lo que quiero… no, lo que queremos que hagas es que no reprimas eso que sientes, si tienes algún problema nosotros te orientaremos… y no vuelvas a dañarte —dijo eso ultimo enfadado.

—Sí, lo sé, no te molestes… ahora ya me siento mejor —cerró los ojos y dio una leve sonrisa— En fin, acompáñenme por el tonto de Dinamarca, ha de estar causando problemas en el bar que haya ido —dijo de nuevo con su actitud normal.

— ¡Sí! —respondió animado Finlandia, por su parte Suecia sólo asintió.

Con Estados unidos y Vietnam.

— ¿Qué? —dijo Vietnam toda sonrojada.

—Lo que dije de estar contigo para pasar más tiempo juntos, era mentira… la razón es que me gusta estar contigo —volteo hacia con ella.

Al terminar de decirlo, un viento pasó al lado de ellos, movió lentamente el flequillo de Alfred haciendo ver sus ojos azules, al igual que Kim… sorprendiéndose al ver lo serio que hablaba.

— ¿Estas bromeando de nuevo? —cuestiono un poco asustada.

— ¿Eh? No es una broma —giró su cuerpo hacia ella— ¿Crees que es una broma? —cuestionó un poco molesto.

—Lo que pasa es que de un momento a otro cambias tu actitud… de alegre y contento a serio y tranquilo… es muy confuso saber que dices la verdad o no —explicó temiendo su respuesta, no es que no creyera en lo que decía, es sólo que no estaba muy segura en sus palabras y en la manera repentina en lo que lo decía.

—Please, don't tell me that… —bajo su cabeza mirando al piso— no quiero oírlo.

—Alfred…

—Yo sé lo que digo, sí es mentira o no… yo soy el único que lo sé —aclaro con un tono de vos triste.

— ¡Esta bien! ¡Te creo! —Grito toda roja del rostro— ¡Sólo que no me confundas más!

— ¿Qué?

—Yo también me siento bien cuando estoy contigo… siento que no estoy sola —aclaró sonrojada.

— ¿De verdad tú también lo sientes? —pregunto sorprendido.

—Sí —afirmó— yo soy la única que sabe si es verdad… lo que yo digo o no.

— ¡I'm so happy! —Dijo animado, volviendo a su actitud alegre— cuando tú también me alagas y cambias tu actitud, me confundes y a veces me irrita. Pero es igual que yo, como en tu caso.

—Uhm supongo que en eso somos muy parecidos —dijo volteándolo a mirar.

—Sí —caminó unos pasos hacia ella—, me asegurare de no confundirte, lo prometo —le sonrió.

—Yo también, ahora diré todo con sinceridad —correspondió a la sonrisa.

Alfred se sonrojó al verla sonreír —le gustaba mucho cuando hacia eso—, dio unos pocos pasos más hacia ella… se inclinó lentamente hacia su cara, dándole un lindo beso en su frente. Kim abrió sorprendida sus ojos cafés de par en par, no sabía qué hacer… estaba anonadada. Después de unos segundos Alfred se separó de ella, aun con la sonrisa en su rostro.

—Te quiero, Kim.

—Yo…

—Perdón por interrumpir la romántica escena —se escuchó decir noruega delante de la puerta, sorprendiendo a los dos—, pero necesito su ayuda en buscar a Dinamarca.

—Eh, sí, claro… no te preocupes —dijo tartamudeando.

—Sí, yo también ayudare a buscarlo… —continúo sonrojada.

—De verdad siento que interrumpí algo chicos.

Con Islandia y Taiwán

—Está bien si sigues molesta, lo siento mucho —se disculpó nuevamente.

—Yo… también, Islandia-kun —dijo con un hilo de voz—; fui muy feliz cuando te conocí, hasta ahora siempre he sido feliz contigo... ningún día ha sido aburrido, todo el tiempo que eh estado contigo me hace muy feliz… justo ahora también —aclaró derramando lagrimas—. No quería ser una carga para ti, me sentí muy mal al oírte decir eso… sentí un gran dolor en el pecho y pensé que lo mejor para todos era que tú me olvidaras, actué para que así no pensaras que era una carga… lo siento Islandia-kun —subió su cabeza hacia arriba, aun con lagrimas— no puedo dejar de estar feliz cuando estas junto a mí.

—Te lo diré otra vez, para mi tú no eres una molestia, eres la persona más importante para mí… Te quiero Taiwán —le dijo dulcemente, sonriendo.

Mei se sorprendió al oírlo escucharlo decir eso.

—Siempre serás eso para mí, siempre.

—Entonces… —continuó pausadamente— somos amigos otra vez… ¿Verdad?

—Sí, siempre lo hemos sido ¿Cuándo lo hemos dejado de ser? ven Mei —abrió sus brazos en par en par—. Te prometo que siempre estaré allí para ti… porque eres mi amiga que más quiero.

—Islandia… —lo miro alegre— ¡Islandia-kun! —corrió hacia él, recibiendo el gran abrazo de Islandia, empezó a llorar nuevamente pero de felicidad, estaba segura que su amistad sería para siempre. Todos los sentimientos que ella sentía, sabía que el también los sentía— lo siento… yo también te quiero mucho, yo… yo me siento muy feliz —decía llorando.

—Está bien, tranquila —acarició su cabello—; estoy aquí… yo también lo siento.

Después de que se tranquilizaran, empezaron a hablar normalmente, muy felices de estar juntos.

—Gracias por llevarme a ver un reno la otra vez, me hiso muy feliz.

—No hay porque agradecer, está bien.

—Islandia-kun.

— ¿Sí?

—Me prometes que siempre estaremos juntos, aunque estemos lejos y separados… prométeme que siempre seremos amigos.

—Sí lo prometo —le dio una sonrisa muy linda y sincera.

— ¿Enserió? ¿Con el corazón?

—Sí, con mi corazón y no te preocupes, me asegurare que siempre nos frecuentemos.

— ¡Sí! yo también me asegurare de seguirnos viendo.

— ¡Chicos! —Gritó Vietnam— al fin los encuentro, necesito su ayuda ¡Dinamarca empezó una pelea en el bar y ahora los de seguridad nos están persiguiendo! Ayúdenos a perderlos de vista por favor.

— ¡Ay no, sabía que el tonto de Dinamarca haría una estupidez! —corrieron los tres bajado las escaleras.

— ¡Hay que ayudarlo, Islandia-kun, es nuestra oportunidad para trabajar en equipo! —dijo sonriendo.

—Sí, es muy buena idea.

Kim volteó hacia los dos y vio que todo estaba bien ahora. Al salir por la puerta vieron pasar corriendo a Suecia y Finlandia seguidos de Noruega y de un ebrio Dinamarca.

— ¡Chicos, que bien que están aquí! —gritó aliviado U.S.A., tomando la mano de Vietnam— Hay que apurarnos, si saben que estamos en la casa de Islandia tendremos problemas ¡Ahora hay que correr! —corrió de inmediato sujetando a Kim.

— ¡Vamos Taiwán, hay que correr! —Islandia tomó su mano.

— ¡Sí! —dijo animada, reuniéndose con los demás.

— ¿Por qué nos metimos en este embrollo? —dijo Finlandia todo asustado.

— ¡Eres un completo idiota, Dinamarca! —Le dio un codazo Noruega— Cuando salgamos de esto te juro que te voy a matar.

—Vamos, Noruega no fue mi culpa, ese tipo gordo empezó —le contestó todo Ebrio—; además ese tarro de cerveza era mío y no de él.

— ¡Allí en esa calle! doblando en la esquina hay un centro de muchos puestos de pescado —les informó Islandia.

— ¡Muy bien hecho pequeño, Islandia! —Lo felicitó Alfred— ¡Vamos, Kim! Esto es muy divertido.

— ¿Eh? ¡Si está bien!... ¡¿Divertido?! ¡Estás loco!

—Eres genial Islandia-kun ¡sabes todo de aquí! —exclamó Mei.

—Gracias —corrieron todos a los puestos de pescado.

Sin duda alguna fue un día lleno de romance, alegría, acción y de persecuciones, pero nada podría cambiar el hecho de que sin duda, para Islandia, ese día fue el mejor de todos y de Taiwán. Su amistad era más fuerte de lo que ellos dos creían, sólo que hay que darles tiempo para entenderlo.

Nota de la autora:

¡Sí! Por fin el capitulo 5 terminado nwn/

Jejeje hola otra vez queridos lectores n_nU hace mucho tiempo que no actualizo el fic (¿Mucho? Fue como un siglo) lo sé, lo sé lo siento mucho por haberme tardado tanto T-T no tuve mucha inspiración que digamos, ya acabo de entrar a la preparatoria (llevo como unas 6 semanas aproximadamente) y me han dejado muchos trabajos, proyectos, exposiciones y un sinfín de cosas ¡Espero que les haya gustado el capitulo! X3 enserio lo siento u_uU por la gran tardanza.

Comenten y agreguen a favoritos por favor n_n preguntas y sugerencias acerca del fic son aceptadas.

Muchas gracias a los lectores que siguen este Fic.

Adiós, cuídense, nos vemos ¡Bye-ni! X3