Taiwán abordo el avión junto con Vietnam, y también junto con Alfred, ya que quería pasar más tiempo con Kim. Todos los Nórdicos estaban alegres que el problema se haya solucionado, no todos muy contentos con Dinamarca, pero estaban felices de que Mei volviera a casa.

Después de despedirse, cada quien volvió a su hogar. Justo cuando Dinamarca estaba dispuesto a irse, miro hacia atrás y noto que Noruega no se había movido de su lugar. Se acerco a él preguntándose qué era lo que le sucedía.

—Noruega... Noruega —al ver que no reaccionaba, intento gritando más fuerte— ¡Noruega! ¡Noruega! "Creo que tendré que llamarlo por su nombre" ¡Lukas!

— ¿Eh?...Mathias ¿Aun no te vas a casa?

—Eso es lo que te yo iba a preguntar —dijo con una gotas de sudor— ¿Porque te quedaste aquí tan estático?

—Pensé en algunas cosas… y creo que me quede paralizado.

—Eso es preocupante —lo miro otra vez, se notaba que Noruega tenía algo desde que Taiwán estuvo con Islandia. Eso le hiso recordar aquella vez de la herida, miro su mano derecha y se dio cuenta que aun tenia la venda— Noruega vamos a mi casa.

—Porque quisiera ir a tu casa —ahora el cuestiono irritado— no quiero, me podrías hacer algo.

— ¡Como si yo hiciera eso! —Grito colorado— no hablo de eso pervertido, hace mucho tiempo que no hablamos… y quisiera hablar de algo contigo.

—No soy un pervertido —comenzó a caminar.

— ¿A dónde vas?

—A tú casa ¿No me acabas de invitar? —Se giro hacia él— no tengo nada que hacer.

Dinamarca sorprendido, sonrió alegre, corrió hacia él y se fueron caminando. En el camino no hablaron mucho, cosas no tan importantes. Al llegar a su casa Dinamarca dejo que pasara él primero, estaba feliz de que Noruega haya aceptado ir con él.

—Pasa ¡Mi casa es tú casa! —entraron los dos y Dinamarca dijo que lo esperara en la sala, que iba por unas bebidas— Que feliz estoy, mi mejor amigo vino a visitarme.

Noruega sin avisar entro a la cocina.

—Noruega no tenias que venir hasta acá.

—Se me olvido pedirte que sólo quería un vaso de agua y además… —dio una mirada a toda la cocina y se dio cuenta de todas las botella que tenía en su mesa— ¿Por qué tienes botellas de Cerveza?

— ¡Ignora eso! ¡Lo limpiare en un segundo! —Grito alarmado, sujeto a Noruega y lo empujo fuera de la cocina— No me tardo quédate en la sala.

Noruega suspiro y dio un pequeño recorrido por la casa, con sólo mirar una fotografía, recuerdos llegaban hacia él; momentos divertidos, tristes, de odio y felicidad. Pensó que esas memorias ya habían desparecido pero no, seguían allí a pesar de los años. Dio una ligera sonrisa y regreso a la sala, se sentó con aire aburrido a que Dinamarca terminara de limpiar, por alguna razón quería hablarle de lo que le estaba sucediendo en ese momento, necesitaba gritarlo.

Dinamarca volvió de la cocina acompañado de dos vasos de agua, le dio uno de los vasos a Noruega y se sentó en el sillón de dos pieza, quedando enfrente de su amigo.

—Muy bien… quiero hablar algo contigo Lukas —comenzó a hablar Dinamarca, observo como Noruega levantaba su mirada con pesadez y seriedad; eso indicaba que estaba prestándole atención— Hace mucho que paso eso pero… tu herida ¿En serio que paso en realidad?

—Estaba enojado… —hablo al fin después de unos minutos en silencio— estaba molesto y simplemente… tire el vaso de vidrio contra la pared.

— ¿Por qué estabas molesto? —Replico Dinamarca con un hilo en su voz, odiaba ver a Noruega la persona más importante para él, siendo herido de esa manera— Desde que llego Mei has estado así —Mathias estaba preparado para aclarar todo de una buena vez.

—Por ella —bajo su mirada hacia al suelo— no la odio… pero no quiero que este con Islandia, no había sentido este sentimiento antes, se que siempre se verán más adelante e incluso ya no pasara tiempo conmigo —dejo de hablar.

—No te detengas.

—Islandia es mi hermano, no me quiere decir hermano mayor; es serio, le agrada estar con Puffin, le molesta el ruido, se siente inconforme con su acento espeso de su idioma, por eso prefiere hablar ingles… y no lo odio por haber conocido a Mei. Taiwán es un país muy cálido, es linda y fuerte, usa flores rosas… no debería sentir enojo al verla con mi hermano, no odio a Mei… pero ¡Es difícil no estar molesto! —Grito desahogando su desesperación.

Dinamarca escucho con mucha atención lo que le estaba diciendo, tenía que esperar a que le digiera todo lo que necesitaba soltar.

—Islandia ha cambiado mucho desde que ella llego, lo agradezco y aprecio demasiado que sonría y se preocupe por alguien más que no seamos nosotros ¡Me alegra y a la vez me da rabia, no quiero que el salga herido!... —respiro tranquilizando su alteración, miro el vaso que estaba cargando y bebió un gran trago de agua— quisiera decirle que no me agrada del todo verlos juntos pero él me odiaría… herirme no hará que algo cambie, eso es lo que siento. Su felicidad quisiera que sólo me la diera…o alguna vez me lo demostrara a mí.

Dinamarca dejo su vaso en el suelo y se acerco a Noruega, sabía que necesitaba a alguien junto a él en ese momento, tenía miedo de acariciar su cabeza o abrasarlo, era la primera vez en mucho tiempo que no veía de esa forma a su amigo.

—"podre tocarte… ¿Sin que me hagas daño?" —el joven trago saliva, deseaba abrazarlo muy fuerte y decirle "Todo está bien, yo estoy aquí" no pudo contenerse y lo único que pudo hacer fue poner sus dos manos en sus hombros— estoy aquí para ti Lukas.

Lukas estaba sorprendido por aquellas palabras, pensaba que Dinamarca se reiría de él o le diría que todo se arregla con cerveza pero no fue así. Después de los golpes que les dio, los insulto, el rechazo al decir que no eran amigos, las bromas, era como si todo se hubiera olvidado. Sintió que el tiempo se había detenido por unos minutos, por alguna razón no quería que Dinamarca se separara de él, instantáneamente coloco su mano en la de Mathias.

— ¿Noruega?

—Sólo quédate así… por un momento más.

Dinamarca rompió su miedo abrazando con fuerza a su amigo, al sentir que unas lágrimas caían lentamente al suelo. Sin que se diera cuenta su abrazo había sido correspondido, dos lágrimas distintas cayeron y la tristeza lentamente se desvanecía.

Unas dos horas después siguieron estando dentro de la casa, durante ese tiempo se prometieron que nadie sabría lo que había pasado ese día, lo que paso en la casa de Dinamarca se quedaba sólo allí. A la hora siguiente se habían subido al techo para disfrutar un nuevo amanecer, no era año nuevo ni nada parecido para hacer eso, pero a Mathias le gustaba hacerlo. Hablaron de muchas cosas mientras esperaban a que saliera el sol, claro no desaprovecho la oportunidad y se trajo consigo botes de cerveza.

—Si que el sol es muy lento para salir —se quejo Mathias bebiendo su último trago de cerveza — ¿No quieres una Noruega?

—No…tú deberías parar de beber, ya llevas 5 botellas ¿Quieres que te lleve al hospital?

— ¡No! Yo no necesito el hospital, sólo te necesito a ti —apoyo su cabeza sobre el hombro de él— sólo a ti.

Noruega sonrió y lo miro irónico, estaba feliz de que Dinamarca estuviera para él, incluso sintió que esta vez no necesitaba a Islandia. Se sentía completo.

—Sí que eres idiota —se acerco lentamente hacia su mejilla depositando un dulce beso, alejándose rápidamente al sentir que Matías se movía— Vas a perderte el amanecer… ya están saliendo los primeros rayos de sol.

—Está bien, ya sé como es el amanecer —replico— es hermoso —murmuro aun con sus ojos cerrados.

—El amanecer sí que es hermoso —dirigió su mirada hacia el horizonte.

— ¡No el amanecer! —Se quejo— tú eres hermoso, sobre todo cuando sonríes —al terminar de hablar, dio por ultimo una sonrisa antes de que se quedara dormido.

—Gracias Dinamarca… —acaricio su cabeza cariñosamente, le dedico una sonrisa y después aprecio con detalle aquel amanecer.

Desde ese momento, Noruega se prometió que no golpearía a Mathias… todo el tiempo, sólo en ocasiones en que sí se mereciera un buen golpe. Sin el cariño de Islandia o con su cariño; ahora no lo necesitaba, con sólo estar él y Dinamarca todo en su interior era felicidad, sin importar que, no dejara escapar ese sentimiento otra vez.

Nota de la autora: espero que les haya gustado el capítulo de "Noruega y Dinamarca" me quede satisfecha con lo que hice en este capítulo, necesitaba demostrar la otra parte del asunto c: en este caso el sentir de Noruega. Me disculpo de verdad, por haber tardado tanto en actualizar. Nos vemos pronto, comenten y espero que haya sido de su agrado el capítulo.