Nota de la autora: ¡Hola! Acabo de volver del mas allá (No morí, sólo escape de la agonía del escritor) Lo siento mucho en verdad por toda esta ausencia, lo sé necesito que me regañen (Estoy muy avergonzada) acepto sugerencias, abucheos, favoritos y comentarios (Gracias a ustedes continuo escribiendo el fic *Llora descomunalmente*) Espero que les guste y en verdad lo siento mucho, les pido una disculpa.

Capitulo 8

El primer día sin ti

Después de que Vietnam, Taiwán y Estados unidos llegaran al aeropuerto, Alfred se despidió de las dos. Antes de no olvidar darle un abrazo a Vietnam y una palmadita en la cabeza a Taiwán.

Mei había vuelto a su hogar, Vietnam le dijo que la ayudaría en cualquier caso de que China explotara. Al llegar a la casa las luces estaban encendidas, Kim le había informado a Hong Kong sobre su llegada en un mensaje de texto, a lo cual él respondió con un simple "Ok".

Las chicas dieron un gran suspiro y se miraron antes de entrar, cuando Vietnam abrió la puerta Hongo Kong y Corea se abalanzaron sobre ellas. Iniciando los abrazos por parte de ellos dos y las preguntas por parte de China.

— ¡Taiwán porque te fuiste sin decirnos adiós! —Gritaba Corea con lagrimas en los ojos— Hong Kong y yo nos estábamos aburriendo.

— ¿Sólo por estar aburridos me extrañaron? —cuestionó alegre.

—En verdad te extrañábamos Mei, Hong Kong ni siquiera habla por la felicidad ¿Verdad?

Hong Kong asintió con un brillo en los ojos.

—Vietnam me dijiste que sólo saldrías por unos días —replicó China.

—Es porque estuve todo el tiempo con ella. Hasta que se arreglara un problema —se sentó en el Sofá por el cansancio del viaje, no le gustaba demasiado viajar en aviones— si tienes algo a quien culpar esa soy yo.

—Hablare contigo sobre eso después ¡Mei! —Gritó furioso dirigiéndose a Taiwán.

— ¿Qué?

—Ya me entere por Bielorrusia que habías estado todo el tiempo en su casa ¡Si sólo querías un tour por Europa me lo hubieras hechos saber! Pasaste toda una semana allí afuera.

— ¿Tour? —Repitió lo que dijo, pero al recordar que Natasha recibía todo el tiempo las llamadas de China entendió todo a la perfección— Oh ese Tour, pero aun si te lo hubiera dicho no me hubieras dejado ir, no es como si alguien me hubiera mantenido presa.

—Pero nos tenías preocupados a todos.

—De hecho yo ya sabía en donde estaba —aclaró Hong Kong— pero me preocupe al ver que no llegaba, pero Islandia es bueno así que…

— ¿Islandia?

Taiwán y Vietnam le mandaron una mirada suplicante al susodicho.

—Sí… era parte del tour —bajó la mirada sintiéndose un tonto.

—Así que también estuviste con Islandia ¡Que otra cosa debo saber aru! —China estaba completamente furioso. La única razón por la cual no explotaba era por Vietnam.

—Yao cálmate. Mei ya volvió del viaje ¿No podrías dejar las cosas así?

China respiró profundamente y se sentó en el sillón mientras Corea le deba un vaso de agua. Los cuatro no sabían sí estaba relajándose, recopilando lo que le habían mencionado o apunto de gritar.

—No me quedare tranquilo hasta que me respondas una pregunta aru.

— ¿Cuál? —prosiguieron al unisonó.

— ¿Por qué Natasha contestaba tus llamadas? No podrías al menos contestar una.

—El Tour debía de seguir, no me iba a detener por tus llamadas —respondió con tono serio en cada una de sus palabras.

—Mei tiene razón, ya no es una niña, se está rebelando y tienes que entenderlo —le susurraba Corea con un tono de alguna canción.

—Está bien, pero no lo dejare allí. Me preocupaste niña y debes hacer algo por eso.

— ¿Un castigo? Yao no lo hagas —advirtió Kim.

—Ya que estuviste una semana afuera, te tendrás que quedar una semana aquí.

—Está bien, me parece perfecto —replicó Mei, por primera vez Yao no se ponía paranoico y tan estricto con ella. Era el tiempo suficiente para que ella se recuperara.

—Muy bien me iré a dormir, me duele la cabeza aru —salió de la habitación sin decir una palabra.

—La vejez lo está afectando, no se preocupen. Hong Kong y Corea cuiden a Mei… Me iré a descansar.

Al despedirse de Vietnam, los tres pasaron todo el tiempo hablando sobre el viaje de Taiwán. Hubo risas y quejas por parte de Corea, Hong Kong asentía o decía una que otra palabra. Mei estaba feliz por toda la aventura emocionante y agradable que había tenido con Islandia, ahora ya no era sólo su amigo, era una persona especial para ella.

En Islandia.

Puffin e Islandia se encontraban descansando en la habitación. Él estaba acostado boca arriba con sus dos manos apoyando su cabeza. Puffin se encontraba arriba de él, en el mueble de la cama.

Su habitación no era grande ni tampoco pequeña, era un espacio agradable para él. El cuarto era de un color azul turquesa suave, había una ventana amplia al frente de toda la habitación, con cortinas blancas. Al lado izquierdo de la ventana se encontraba un calendario —Un regalo de Finlandia— y abajo había un estante amplio, donde tenía algunas fotografías. En frente de su cama se encontraba un armario color café miel. La razón por la cual tenía la computadora y sus papeles en otra habitación, era por la razón del descanso. Su habitación era un lugar para descansar y olvidar todas sus preocupaciones, sin pedírselo Puffin término con el silencio.

— ¿No puedes conciliar el sueño?

—Es por el hecho de que ella esta despierta. Dudo que este cansada.

—Tiene muchas cosas de que hablar pero… ¿Qué tiene que ver con que ella esté despierta?

—No lo sé… tal vez me encariñe con su compañía —susurró en tono bajo.

—Te encariñaste con ella y eso quiere decir que la extrañas.

Islandia se sonrojo por el comentario, pero se controlo antes de que su cara se pusiera más roja. ¿En verdad extrañaba a Taiwán? Habían pasado juntos cinco días, sólo cinco días. Se preguntaba cómo era posible que la extrañara tanto, sentía algo por ella y no era un sentimiento que había experimentado antes, al principio lo negaba y lo ocultaba de los demás; pero ahora todo había cambiado, se reía, se expresaba, hablaba con otras personas que no fueran los países Nórdicos. Realmente había cambiado.

—La extraño.

—Eso es todo lo que necesitaba escuchar, Buenas noches Islandia —cerró los ojos el satisfecho por escuchar esas palabras.

—Buenas noches.

Sólo tenía que aceptarlo, era eso nada más.

En otro lugar

Ucrania había entrado a la gran casa de Rusia, venía a visitar a su hermana Bielorrusia. Con todo lo que había sucedido con China y todas sus llamadas, visitarla de vez en cuando hacía que su relación se acercara otra vez.

Al pasar cerca por el pasillo que llegaba a su habitación, miro que el teléfono estaba hecho trizas.

—Rompió el teléfono justo como había dicho —sonrió nerviosamente.

Caminó unos cuantos pasos hasta llegar a la habitación, abrió despacio la puerta. No quería molestarla.

—Natasha soy yo.

En vez de encontrarla furiosa a causa del teléfono, se encontró con ella profundamente dormida. Tenía puesto el vestido que usaba normalmente, había ignorado su ropa para dormir, el moño que adornaba su cabello, los zapatos y el cuchillo que sujetaba su mano. Ucrania no podía creer lo que estaba viendo, ahora mismo no sabía si abrasarla o tomarle una fotografía. Antes de hacer alguna de las dos cosas, la arropó con la cobija, quitó cuidosamente sus zapatos, colocó el cuchillo lejos de su alcance y retiró con suavidad el moño blanco de su cabello.

Al final sería mejor dejarla descansar, no sería buena idea despertarla si aun quería seguir con vida. Se dirigió hacia la puerta pero se encontró con Lituania, que cargaba un ramo de flores.

—Señorita Ucrania, que sorpresa encontrarla aquí —se acercó para saludarla.

—Hola Toris ¿Vienes a ver a mi hermana?

—Sí pero sería una molestia, veo que ella ya tiene visitas —Lituania se sintió apenado. No quería interrumpir, a lo que ella sonrió y negó con la cabeza.

—De hecho ella se encuentra durmiendo.

—Debe de estar agotada por todas esas llamadas. Le traje un ramo de flores para que se animara.

—Son muy lindas seguro que a ella le encantaran.

—Gracias —un leve sonrojo apareció en sus mejillas.

—Las pondré en un jarrón antes de irme ¿te parece bien?

—Sí por favor, muchas gracias señorita Ucrania —le entregó con cuidado el ramo de flores para que no se dañaran— me iré ahora.

—Está bien, cuídate.

Lituania salió por la puerta, tenía muchas ganas de ver a Bielorrusia y ver la expresión de su rostro al recibir las flores. Pero por ahora la dejaría descansar, después iría a visitarla.

Ucrania se sintió mal por Toris, quería que su hermana recibiera las flores por parte de él. Al ponerlas en un florero dejó una nota debajo de ellas que decía: "Flores de Lituania". Salió de la casa con una gran sonrisa en su rostro, de todas formas ya no tendría las manos vacías, tenía todo lo que necesitaba ahora. Con esto recompensaría a Lituania por no poder verla aquella vez, sería un gran e inesperado regalo.

Al día siguiente en China, Seychelles fue a visitar a Taiwán. Le había contado todo lo ocurrido y la razón de porque no estuvo presente el día en que saldrían de compras, ella entendió a la perfección y fue a visitarla. Se escuchaba aburrido no poder salir a otro país durante una semana, así que ella sería su apoyo. Al llegar a la casa de Yao la chica tocó el timbre y la puerta tres veces, no tenía la menor idea de a quién se encontraría en la puerta. Nada más ni nada menos que Hong Kong.

—Oh… Eres tú Seychelles —dijo normalmente.

—Tu…

Flashback

— ¡Seychelles!

— ¿Si?

—En realidad… era una cita —le respondió con una sonrisa ligera y a la vez divertida.

Fin del Flashback

— ¡Tú! —Gritó dando un salto hacia atrás— ¿Qué te pasa? ¡Haciendo bromas conmigo así sin más!

— ¿Bromas? —Se le quedo viendo extrañado, abrió los ojos por completo al recordarlo— así que estas molesta.

— ¡Claro que estoy molesta! —Enfureció aun más al ver que él no la estaba tomando en serio— me hiciste ver como una loca en el avión... —bajó su tono de voz ya que gritar no resolvería nada.

—Lo siento por eso… no fue mi intención.

Pasaron unos pocos minutos en silencio, no sabían que decir o que hacer. Hong Kong rompió con el silencio y fue directo al asunto.

— ¿Vienes a ver a Mei? —preguntó.

—Sí.

—Está castigada —Replicó.

—Eso ya lo sé, por eso vine a visitarla.

—No está —continuó con la misma actitud de siempre, no quería preocuparla— salió con Corea y China a hacer trabajos en un restaurante.

— ¿Por qué también con Corea?

—Lo castigaron por prender cohetes en la madrugada… yo le ayude.

Seychelles se sorprendió por lo que acababa de decir, el chico se dio cuenta de esto y continúo hablando.

—Me escape, me tomo muy enserio mis escapes.

—No me digas —susurro sarcásticamente— ¿Sabes cuándo volverán?

—Probablemente e horas estén de vuelta ¿Quieres esperar adentro?

— ¡No! Esperare afuera —negó rápidamente sentándose en los escalones.

—Está bien —cerró la puerta tras decir eso.

La susodicha se giró hacia la puerta sorprendida, no podía creer lo que había hecho. Él la había dejo afuera y le cerró la puerta en la cara, "Él es de esa forma... ¿Por qué me sorprendo?" pensó al sentirse deprimida. Ella lo consideraba un amigo, no cercano, pero aun era su amigo. Sabía que él no tenía la culpa, ella rechazó su oferta a causa del enojo que sentía. Escondió su cabeza entre sus brazos, se sentía mal.

—Soy una tonta —susurró.

—No eres una tonta.

Seychelles giró su cabeza lentamente hacia atrás, allí estaba él delante de la puerta. Aquellos ojos marrones la miraban sinceros, con sólo esas simples palabras proviniendo de él, hicieron que aquel sentimiento de tristeza se fuera.

— ¿Qué haces aquí? —preguntó en voz baja, sonando como susurro.

—Vine a esperar aquí contigo, fui a buscar la llave para cerrar la puerta —Hong Kong puso llave a la puerta, bajó las escaleras y se sentó junto con Seychelles. Una distancia no tan cercana ni tan lejana a ella— Y lo repito otra vez… no eres una tonta.

—Eso lo sé —volteo su mirada hacia la izquierda, no quería admitirlo pero ahora se sentía mucho mejor— gracias...

Taiwán se sentía cansada, literalmente cansada, desde que había llegado al restaurante con Corea en ningún momento habían dejado de trabajar. Primero Corea empezó a descargar las cajas que llegaban de los camiones para después acomodarlas en el almacén, Taiwán empezó a acomodar la comida en su lugar; acomodar las cosas del restaurante, colocó las sillas en el suelo, dejó servilletas en las mesas, y luego empezó con ayudar a los cocineros en dejar los platos y los ingredientes en orden. Corea aun no entraba en el restaurante, seguía estando afuera descargando las cajas y parecía que de cierta forma lo estaba disfrutando, alrededor de una hora Corea había entrado al restaurante para comenzar con otras tareas, ser camarero. Al cabo de unos minutos la gente comenzó a llagar al restaurante; Taiwán cocinaba junto a los cocineros, Corea entraba y salía de la cocina, aunque él y ella estuvieran trabajando en el mismo lugar apenas se podían mirar. Porque una de las razones por las que estuvieran así era porque, Yao se le ocurrió la gran idea de llevarlos a trabajar a uno de los restaurantes más conocidos de Bejín. Pasaron unos 25 minutos aproximadamente para que uno de los cocineros fuera al baño y dejaron a cargo a Mei, para que pasara los pedidos al camarero, paso 5 pedidos a diferentes camareros, hasta que en el pedido numero 6, el platillo fue a parar en las manos de Im Yong Soo, las manos de ella y las de él estaban sujetas al plato, notaron que su cansancio y el sudor era casi el mismo.

—Así que tú también estás cansada —replico Im Yong Soo en una forma retadora— parece que tu pequeña gira por Europa junto con Bielorrusia hizo que ahora estuvieras castigada, y estés aquí trabajando para Yao en un restaurante.

—Y miren quien me está diciendo esto, aquel loco enmascarado de Spider man que encendió fuegos artificiales y cohetes a las 2 de la mañana y ahora trabaja en un restaurante de Bejín —dijo con el mismo tono retador de Corea, pero enfatizando las palabras loco y Bejín.

—Eso es otra cosa, además se que no estuviste con Bielorrusia, podría decirle a Yao en cualquier momento.

—No es una obligación que le digas mis asuntos, yo no me meto en nada de lo que haces y me tienes que tener respeto.

Las miradas de Corea y Taiwán sacaban rayos y chispas, se miraban con tanta furia y tanta fuerza que parecía que en cualquier momento se iban a matar.

—Oigan ustedes dos, dejen de pelearse por el pedido y llévenlo a la mesa correspondiente. Taiwán y Corea apretaron por última vez el plato, ella lo soltó y él lo sujeto con fuerza para que la comida no se cayera. Transcurrieron tres horas y al fin Mei e Im Yong Soo tuvieron su merecido descanso.

Con Hong Kong.

Hong Kong y Seychelles llevaban todas esas horas sentados, el chico estaba cansado por tanto esperar y vio que su amiga estaba igual. Parecía que en cualquier momento se iba a dormir. Realmente Corea y Taiwán llegarían tarde, Seychelles se iría a su casa y su viaje hubiera sido una pérdida de tiempo. Hong Kong no quería que su viaje terminara mal, ella quería apoyar a Mei, haría algo bueno por ella. Hong Kong se levantó del escalón y se dirigió hacia Seychelles.

—Taiwán y Corea ya se tardaron demasiado.

—Y mi vuelo es a las 2:30, creo que al final no podre verla —suspiró.

—En ese caso no hay nada que hacer… sólo hay una cosa que podemos hacer en estos casos.

— ¿Uhm?

— ¿Tienes hambre? —Le preguntó—Ven, vámonos a comer.

— ¿A comer?

—Sí a comer, apuesto a que tienes mucha hambre.

—De hecho no tengo... —trató de concentrar toda su fuerza de voluntad para suprimir los gruñidos, pero sus intentos fueron en vano, entonces, su estomago gruño como si estuviera burlando de ella, como si digiera "Aquí mando yo". Seychelles no pudo ocultar más su notable falta de comida. Un rubor apareció en sus mejillas, se había avergonzado nuevamente enfrente de Hong Kong.

—Tomare eso como un sí —sonrió ligeramente y ayudo a la joven a reincorporarse del escalón— ¿Vamos?

—Sí.

Seychelles accedió, ocultando la vergüenza que sentía en ese momento. Pero ahora sabía algo nuevo del chico, él jamás se reiría y tomaría provecho de sus situaciones vergonzosas. Sí era Hong Kong, entonces todo estaba bien.

Caminaron por varias calles y pocas avenidas, el día estaba tornándose demasiado tranquilo a pesar de la gente y el ruido. Seychelles lo seguía desde cerca, cada paso que él daba, hacia cada paso seguro para ella. Llegaron a una calle que estaba lleno de restaurantes, gente y turistas. El ambiente se sentía vivo y emocionante. Hong Kong se detuvo en un pequeño puesto de comida, Seychelles lo vio desde cerca, hablo mandarín con el señor del puesto, al parecer había pedido comida para ella también. Le pago al dueño y se volteo de nuevo hacia la ella.

—Listo, ahora podemos sentarnos a comer.

Para su suerte había una mesa libre afuera del puesto, aunque les hubiera tocado una mesa en medio, no les parecía mala idea comer cerca de otras personas. Comenzaron a comer y en cuanto Seychelles probó un bocado, sus ojos se iluminaron.

— ¡Sabe tan bien, Hong Kong esto está muy rico! —gritó emocionada.

—Me alegro que te guste, que bien que no seas quisquillosa con la comida.

— ¿Quisquillosa con la comida? —pauso de comer para escuchar a Hong Kong.

—Sí, no te molesta comer al aire libre… ni te quejas del puesto que vinimos a comer.

— ¿Quién se fijaría tanto en eso?

—Por eso me gusta comer con los latinos, no son tan quisquillosos como los europeos.

— ¿Eso significa que eso me incluye a mí?

—Sí —le dio una pequeña sonrisa, para rápidamente morder otro bocado.

Seychelles lo noto, pero no dijo nada. Sólo sonrió y siguió comiendo alegremente.

Taiwán y Corea.

Eran las 10 de la mañana, tanto Taiwán como Corea estaban aprovechando cada minuto de su descanso. Estaban en la parte trasera del restaurante, tomando agua de sus respectivas botellas y respirando profundamente. Ya no estaban molestos, estaban tranquilos. Disfrutando cada minuto de tranquilidad.

—De verdad, este restaurante tiene demasiada clientela —replicó Corea, quitándose el sudor de la frente.

—Sí estoy de acuerdo contigo. Sí esto es lo que hicimos el lunes, no me imagino lo que pasara mañana. —Mei bebió otro trago de agua, tenía que recuperar fuerzas antes de que se terminara el descanso.

—Mei lo siento, no quería decirte eso. Fue la presión y el estrés los que me hicieron actuar así. No te metes en mis asuntos y yo tengo que hacer lo mismo, tengo que respetarte.

—Está bien —sonrió— lamento haberte llamado loco, dejemos lo que paso a un lado y por ahora descansemos.

—Tienes razón.

Corea cerró los ojos y se olvido un poco del papel de camarero que estaba tomando. Mei hizo lo mismo, sin embargo no podía cerrar los ojos. No sería lo mismo sí los cerrara y los abriera nuevamente para tener que volver otra vez al trabajo, si cerraba los ojos es porque iba a descansar y meditar en todo lo que había pasado ese día. Era el primer día de la semana y aun no podía olvidar el sentimiento que había dejado en Islandia.

Se había divertido tanto, la había tratado tan bien en su estadía. La llevo a varios lugares y se había divertido como nunca en su compañía.

Realmente quería verlo otra vez para hablar, reír, sonreír, quedarse en silencio y sólo mirar el paisaje. Islandia tal vez pareciera ser alguien frio y sin sentimientos… pero… era todo lo contrario. Ella lo había descubierto, era amable y gentil, demostraba una gran sonrisa cuando estaba feliz, se reía y se avergonzaba como todos los demás. Lo extrañaba y quería verlo para compartir ese sentimiento de alegría. Quería que él ahora viniera a donde estaba ella, quería hacerlo feliz.

Sonrió al recordar todos esos momentos. Si dejó ese sentimiento con Islandia quería volverlo a sentir, una vez más, sólo una vez más.

Sí; Islandia era el único que podía hacerla sentir bien con una simple cosa, entonces él era especial. Ahora más que especial para ella.

Las 2:30 llegó y Seychelles tuvo que partir, nuevamente Hong Kong la había acompaño al aeropuerto. Era lo que podía hacer, otra vez no había podido ver a Mei. Se sentía por una parte culpable por no haberle informado con anterioridad. Tenía su teléfono y su correo electrónico, tuvo muchas buenas razones para hacerlo, pero algo se lo impidió. Aun no podía expresar con claridad que fue lo que lo llevo a hacer eso. En sus pensamientos ocultaba lo molesto que estaba, no quería preocupar a Seychelles y mucho menos que lo odiara por eso, decidió no pensar más en eso para poder disfrutar la caminata. Aunque fue demasiado tarde, ya se encontraban pasando por la puerta de entrada.

—"¿Enserio todo el camino me preocupe por eso"? —se preguntó a sí mismo. Probablemente tenía que hacer esa plática con Kiku otra vez. La voz de Seychelles hizo que saliera de sus pensamientos— ¿Qué?

La susodicha suspiró resignada y luego con una sonrisa le contesto.

—Ya tengo que irme, ¿Hong Kong estas bien?

—Sí… sólo pensaba en algo muy raro —sacudió su cabeza para volver a mirarla.

— ¿En qué? —Cuestiono curiosa.

—Nada con importancia…, —sonrió— me alegra que te hayas divertido.

— ¡Sí! fue gracias a ti de nuevo, gracias.

—No agradezcas, le diré a Mei que viniste

—Sí por favor. Te lo encargo.

Con la mirada se aseguró que no olvidara nada. Pero se detuvo al ver la sonrisa amable de Seychelles, un pequeño pero notable rubor apareció en sus mejillas. Ella sabía perfectamente lo que estaba haciendo con su mirada. Él chico trato rápidamente de que su cara no se pusiera roja, fingió toser y apresuradamente volvió a hablar.

—Tu avión, ten cuidado de que no se marche antes de que sea tarde —comentó con su típico tono formal.

—Tranquilo señor, esta vez no olvido nada. Ya me voy.

Dio unos cuatro pasos hacia adelante y rápidamente se volvió hacia él antes de que pronunciara una palabra, hiciera una burla o la avergonzara.

— ¡Sobre todo esta vez no me pondrás en vergüenza! —Le sacó la lengua actuando de una infantil.

—No de hecho sólo iba a decir adiós —una gota de sudor apareció sobre su cara.

—Como tú digas, esta vez no me engañaste. —rió triunfante.

Él sólo suspiro y cerró los ojos, realmente no iba a burlarse de ella. Seychelles llamó su nombre y él levanto su mirada. La encontró cerca de su rostro a unos centímetros de distancia, abrió los ojos de par en par sorprendido. Ella sonrió y estiró su mano hacia su rostro. Le sacudió el cabello rápidamente haciendo que quedara despeinado.

— ¡Gracias por haberme hecho pasar un día genial! De verdad ten tus sentidos más despiertos ¿Por qué te sorprendes, acaso eres tonto? —dijo riéndose eufóricamente, y se voltio antes de que él pudiera contestar— ¡Adiós tomate!

Y en efecto Hong Kong se había puesto completamente rojo, sacudió con fuerza su cabeza y se apresuro a despedirse de ella.

— ¡Adiós! —Lo último que vio antes de que entrara al avión fue su sonrisa, sin embargo esta había sido diferente. Un sentimiento de felicidad acompañado de ternura se pudo apreciar en sus brillantes ojos color café.

Hong Kong se había quedado allí por un instante, recordando las últimas palabras de la chica; "¡Gracias por todo, me divertí mucho esta vez!… de hecho me hiciste muy feliz". Él joven se acaricio la cabeza y voltio su mirada hacia afuera, con paso tranquilo se dirigió hacia la salida y se detuvo mirando al cielo. Bajo la mirada y sus pasos lo llevaron a casa.

— "Sin duda alguna… creo que estoy enfermo. Necesitare un doctor después de esto".

En Islandia.

Islandia aun intentaba conciliar el sueño, eran las dos de la mañana, pero no podía. Estaba inquieto, quería levantarse y hacer algo para que su cuerpo se cansara, pero en vez de eso sólo se paró y se dirigió a beber una taza de café. Puffin lo acompañó hasta la cocina, voló hacia el sillón y cuando aterrizó se quedó profundamente dormido. Islandia lo vio desde la mesa, aun al verlo dormido no le dio sueño. Se dirigió hacia su estudio, encendió la laptop y se sentó con pesar enfrente del escritorio, no estaba acostumbrado a desvelarse y menos usar un aparato electrónico a esa hora de la madrugada. Espero unos minutos a que el equipo se encendiera y abrió levemente sus ojos de sorpresa al ver que tenía un mensaje. El sentimiento de alegría lo apoderó al ver de quien era el mensaje. Sin dudarlo dos veces lo abrió y lo empezó a leer.

De: XiaoMei_IIhaFormosa

Asunto: Hola Islandia.

Para: Erik_Steilsson-Ísland

Hola Islandia.

Conseguí tu correo por Hong Kong. Ahora puedo enviarte mensajes, estoy muy feliz de poder estar en contacto contigo, más ahora que el viejo de China me castigo. No podre salir del país al menos por una semana, el mismo tiempo que estuve en tu país ¿Irónico no es cierto?, espero que tú y se encuentren bien. Me la pase muy bien en tu país y espero que algún día puedas venir al mío, te encantara. Hare que la felicidad que yo sentí puedas sentirla también.

¡Hare mi mayor esfuerzo! Deséame suerte.

Te quiere tu amiga Mei.

P.D: ¿No me equivoque de dirección? Espero que no, estuviera muy avergonzada.

Islandia al terminar de leer el correo sonrió, una adorable risa salió de su boca al leer la posdata. Sin duda alguna esas palabras alegraron su día. Y se dio cuenta del porque no había conciliado el sueño, no se imaginaba que en la otra parte del mundo sucedía lo mismo. Mei le había enviado el correo al terminar sus labores y estaba igual de feliz que él. Sin duda alguna los dos se sentían algo confundido y extraños, después de todo lo que pasaron era normal que se sintieran así. Sus sonrisas se hicieron presentes nuevamente y en sus pensamientos la misma respuesta pasaba por sus mentes, ya que al final era "El primer día sin ti".

Nota de la autora: Espere que les haya gustado el capitulo. Y nuevamente me disculpo por no haber actualizado el fic en mucho tiempo. Gracias por leer.

Sobre el correo de Taiwán:

-Xiao Mei lo tome del posible nombre que Himayura eligió, entre Lin Yi Ling y Xiao Mei, me gusta mucho el del Xiao Mei.

-Taiwán era conocida en el pasado como Formosa del portugués: IIha Formosa, que significa Isla Hermosa. Avistada en el siglo XVI por los portugueses.

-Me gusto mucho darle ese correo ficticio.

Sobre el correo de Islandia:

-Himayura tiene estos nombres para Islandia: Emil Steilsson,Sigurður,Eiríkur,"Erik" andEgill. A mí me gusto Erik Steilsson.

-Islandia en islandés es: Ísland. Tuve un poco de problemas al decidir su correo electrónico.