Capitulo 9

Islandia se levanto a las 9:30 de la mañana ese día. Puffin intentó despertarlo una hora antes, pero de cualquier manera no funciono. Islandia no se levanto temprano ese día. Aun con sus bostezos y los regaños del acompañándolo, pero sonrió al recordar nuevamente el mensaje de Taiwán. Sin más que decir se dirigió hacia la ciudad, por alguna razón quería desayunar fuera de casa ese día. Después de lo que paso con Taiwán ya no podía regresar a su restaurante favorito, pero eso no lo deprimió, lo hizo sentir bien. Entró al local y se sentó en una de las mesas que se encontraban cerca de la ventana. Recordó el mensaje que le había enviado a Mei hace 2 días.

Flash Back

Estaba nervioso y al mismo tiempo se sentía feliz, quería responderle lo más pronto posible pero las palabras no lograban obtener una forma clara. Iniciaba la primera oración y al instante la borraba, no quería parecer demasiado formal, ni mucho menos descuidado al escribir. Calmo su respiración y dejo que sus dedos terminaran el trabajo. Fue algo corto pero a la vez algo divertido.

De: Erik_Steilsson-Ísland

Asunto: Hola Taiwán.

Para: XiaoMei_IIhaFormosa

Hola Taiwán.

Me da pena que estés castigada, desde aquí te deseamos suerte y yo. Cuando termine tu castigo iremos algún lugar para celebrar ¿Te parece bien? Me alegra mucho que tu estadía en mi país te haya hecho feliz, espero con ansias ir a visitar el tuyo.

P.D: Tu mensaje fue recibido por mí, no por un extraño, de eso no te preocupes.

Fin del Flash Back

Esperó a que atendieran su pedido y lo primero que desayuno ese día fue una taza de café. Miraba a las personas que pasaban por la ventana, y se aseguraba de que los niños no molestaran al . Ya que su amigo se encontraba afuera del restaurante, debía cuidar que no hablara o murmuraba algo, porque para las personas normales sólo era un ave frailecillo y así tenía que ser. Él era su único amigo, pero ahora tenía a una mejor amiga. El pensamiento de Taiwán se hizo presente, al instante se sonrojó al recordar lo que le había dicho a Mei ese día, era un sentimiento que no había sentido antes, y estaba tan contento de que ella no supiera lo que significaba y su sonrojo desapareció, pero volvió al escuchar en su cabeza las palabras de Taiwán, la curiosidad aumento, quería saber qué es lo que significaba. Pensó en llamarle a Japón, pero al instante descarto esa idea, sería muy vergonzoso. Miró a y entro en razón, si él no pensaba decirle a Mei lo que significaba, entonces esperaría, esperaría el momento para decirle.

Salió del restaurante y se encamino hacia la banca en donde estaba el .

— ¿Estuvo rico el desayuno?

—Sí, lo normal.

—Te tardaste, ya me estaba irritando de que los niños se acercaran hacia a mí.

—Tranquilo, ya acabo tu irritación. ¿Quieres ir algún lado?

El voltio a mirar hacia la ciudad y negó con la cabeza, miró más lejos de las calles y le comento a Islandia que quería respirar aire fresco. Así que Islandia no dijo nada y comenzó a caminar. Él vivía en Reikiavik (Reykjavik) la capital, tenía varias residencias en el país, pero le gustaba mucho estar en Húsavík —donde él y más les gustaba estar—. Caminaron por la calle Smáragata, doblo la esquina y tomo un taxi, el conductor no objetó en que el entrara, ya que anteriormente lo había visto en otro lugar. Al llegar Islandia le pago, y bajo con Puffin del taxi. Generalmente le gustaba caminar sólo que ese día se sentía diferente, y en el fondo sabía de ese por qué.

Se detuvo enfrente del Perlan, el voló hacia arriba y dio un par de vueltas alrededor del restaurante giratorio. Islandia entro hacia el edificio y recibió saludos por parte de los que trabajaban allí, le gustaba encontrarse con las personas conocidas o con las que había entablado una buena conversación. Finlandia y Suecia eran los únicos que sabían eso de él, y al parecer Noruega lo sospechaba. Con sus preguntas y la corta distancia que le daba a Islandia para responder era más que suficiente para saber si estaba mintiendo o no. Subió hasta el quinto piso, la altura era de 25.7 metros y pudo localizar al en los barrotes de protección, Islandia se acerco a él y apoyó sus brazos en el barandal. Disfrutaron la vista de la mañana.

— ¿Crees que Taiwán haya leído el mensaje?

—Eso espero, pero no quiero molestarla. No me siento mal si aun no lo ha leído, debe tener muchas cosas que hacer —respondió Islandia sonriente.

—Si hoy es miércoles, por el uso horario en Taiwán ya es jueves. Debe estar contenta, su castigo ya casi acaba, —El voló hacia el hombro de Islandia— por eso estas sonriendo ¿Verdad?

Islandia dio una pequeña risa ante el comentario de su amigo.

—Sí.

Hacia ellos se acercaron una joven pareja de turistas, al parecer eran de Noruega y pudo entender lo que decían. Le pidieron si él podía tomarles una fotografía enfrente de la característica esfera del Perlan. El acepto, nunca pensó en agradecerle a Noruega por enseñarle el idioma, ahora y por esa más razones le agradecería después. Al ver la feliz pareja en la pantalla de la cámara sintió nostalgia, nostalgia que nunca fue de él. Si no de otras personas, al tomar tres fotografías de la pareja les regreso la cámara y recibió las gracias. Miró como se alejaban, se podía ver su felicidad. Dirigió su vista hacia el paisaje y esa nostalgia se fue al pensar en Taiwán. Si no podía experimentar esa clase de felicidad que veía en las personas. Podía hacerlo de otra manera, y tenía la confianza de que ese sentimiento de soledad se iría, desde que conoció a Mei poco a poco logro entenderlo y pudo experimentar una felicidad distinta. Algo único que jamás creyó sentir.

—Espero poder tomarme una fotografía con Taiwán algún día.

—Y yo espero grabar tu expresión cuando se lo digas. Sera un gran video por compartir.

—Puffin no es divertido.

Bielorrusia

Estaba Ucrania sentada en la sala de estar de Natasha, escuchando todo lo que su hermana menor le estaba comentando. Ocultaba su miedo y sus expresiones de nerviosismo por todo lo que estaba diciendo, pero lo que no podía ocultar eran sus temblores.

—Y cuando lo tenga justo enfrente de mí, se lo diré claro. Nadie, absolutamente nadie puede deberle algo a Natasha Arlovskaya. Él me prometió una cita con mi adorado hermano mayor Rusia, y eso tiene que darme.

— ¿Que no tu diste esa condición?

—Te hare una pregunta… ¡¿Estas del lado del pequeño nórdico o del lado de tu hermana?! —pregunto con un tono alto de voz.

— ¿No puedo ser neutral? —agarró el pequeño cojín que se encontraba a su lado izquierdo y lo abrazo con fuerza.

—No.

—Entonces yo… —fue interrumpida por Natasha.

—Sabía que estabas de mi lado —dirigió su mirada hacia la ventana de la sala, su tono de voz sonaba normal otra vez.

— "Pero no dije nada" —pensó asustada.

Ucrania miró como Bielorrusia caminaba de un lado a otro, se veía claramente pensativa. Miraba a Yekaterina y luego miraba la ventana, era como si le estuviera pidiendo una opinión. Yekaterina pensó en que podía decirle, pero si decía algo malo no quería ver la temible reacción de su hermana, y mucho menos que le hiciera algo a Islandia o Taiwán. Lo reflexiono con mucha atención.

—Me parece que deberías esperar esta noche.

— ¿A qué te refieres? —cuestiono curiosa.

—Mira pensé en algo que puede ayudarte, pero a la vez no dañar a nadie. Quiero que me escuches y luego me das tu opinión.

Bielorrusia se acerco hacia ella y sentó a su lado en el sillón.

—Te escucho.

—Lo que pienso es, podrías llamarle a Islandia por la noche. Y le dirías la manera en que quieres la condición, darle un límite de tiempo, y hacerlo recordar que todo lo que pasaste aquellos días. Que fue algo irritante, tener que escuchar la voz de China cada hora. Y que no te dejaba en paz. El entenderá pero no es bueno que uses palabras tan rudas.

—No es mala idea, de hecho me gusta.

— ¿Enserio? —Pregunto Ucrania sorprendida por su respuesta. Esperaba que se enojara con ella o que le dijera algo para asustarla, pero no fue así.

—De verdad, sólo necesito más de tu ayuda hermana.

Ucrania se lleno de alegría, eran pocas las veces en que Bielorrusia le pedía su ayuda, al menos en ese tipo de situaciones. Podría ser que en el fondo en verdad la apreciaba, sólo que nunca lo demostraba. Asintió con algunas lágrimas en los ojos.

—Sí, lo hare —sonrió.

Taiwán

Se encontraba Mei en la habitación de su casa. Al parecer si podía estar en su país, y en China por el castigo. La mañana del martes que se lo dijo, no pudo contener su enojo y le dio una punta pie. Había pasado esos días en su casa y se sentía bien por ello. Sólo que había olvidado el cargador de la laptop debajo de su cama en casa de China. Estaba tan molesta que no quería ver la cara de Yao por un buen tiempo. Mira la hora en su celular y no había ningún mensaje. Se acostó en su cama y dejo que el tiempo pasara, estaba pensando en muchas cosas y reflexionando de lo que haría después. Se sentía demasiado tranquila, pero una gran idea paso sobre su cabeza. Se acerco hacia su buro y saco una libreta de notas junto a un bolígrafo, empezó a escribir los sitios turísticos y sus lugares favoritos del país. Era jueves y sólo faltaba un día para que su castigo fuera anulado. Comenzó a escribir y no paro de hacerlo, había llenado por completo la hoja. Aun no leía el mensaje de Islandia pero tenía la misma idea, irían a un lugar para celebrar los dos juntos y por supuesto el , después invitaría a Islandia a su país y también haría que él tuviera muy buenos recuerdos.

Cuando estaba por continuar escribiendo, el timbre sonó. Dejó a un lado su libreta y puso el bolígrafo en medio de la hoja para que no se perdiera. Al abrir la puerta se encontró con la persona menos esperada que vería ese día, Corea del Sur.

—Im Yong Soo.

—Hola Mei —Saludo Corea del Sur alegremente.

—No esperaba tu visita, pensé que estarías molesto por el punta que le di a Yao.

—No estoy molesto —Aclaro, y le extendió la bolsa que traía en su mano derecha— te traje algo para ti.

Mei abrió la bolsa y se encontró con el cargador de la batería de su laptop.

— ¡Mi cargador! —Dijo contenta— ¿Cómo lo encontraste?

—Hong Kong y yo estuvimos buscándolo, él lo encontró debajo de tu cama. Y yo vine a traértelo.

—Muchas gracias Yong Soo —se acerco hacia él para darle un abrazo, de lo cual él lo correspondió.

—No hay porque agradecer Mei, me alegra que ya estés mejor —se separaron después del abrazo— no me gusta verte enojada, ni a Hong Kong.

—Sí pero aun así gracias en verdad, por cierto ¿Por qué no vino Hong Kong?

—Dijo que tenía algunos asuntos que hacer, pero me dijo que te digiera hola y que hiciera esto. —hizo la seña de Rock and roll, la característica más evidente de su hermano. Taiwán sonrió— Ya me tengo que ir, tengo una junta con mi Jefe en una hora y debo estar presentable.

—Está bien, me alegra que hayas venido aunque sea por un corto momento.

—Sí, ahora ya puedes disfrutar de tu laptop. Adiós Mei, después vendré con Hong Kong y Vietnam.

—Claro, adiós Yong Soo, suerte en la junta con tu jefe. Dile gracias a Hong Kong de mi parte —lo despidió contenta, y vio como Corea del Sur se dirigía hacia la banqueta.

Al entrar de nuevo a su habitación, se acerco la libreta y escribió sus tres últimos lugares favoritos, dejo la libreta de notas junto al bolígrafo en el cajón del buro y se dirigió hacia su escritorio. Conecto el cargador de la laptop hacia el enchufe y espero media hora. El enojo que sintió en aquel día ya había desaparecido, ahora lo que sentía era felicidad.

En Islandia

Islandia había pasado todo el día fuera de casa con el , habían comido fuera y pasaron la mitad de la tarde en la biblioteca nacional y universitaria de Islandia. Al salir de la biblioteca el dijo que vería a Islandia después y él lo entendió. Se sintió un poco egoísta al llegar a su casa, Puffin había pasado todo el día junto a él sin decir nada o negarse a lo que el chico hiciera. Se dio cuenta que le estaba haciendo más compañía de lo habitual, rasco su cabeza por no haberse dado cuenta con anterioridad los pasados días. La idea de estar solo cambio y el se percato de esto. Abrió la puerta de su casa, y fue a la cocina, le prepararía algo especial a su amigo. No importaban las bromas que le hiciera o sus comentarios de sarcasmo, él lo apoyaba y era una confianza mutua que ellos dos habían compartido, desde que era un niño. También Islandia haría algo por él esta vez, al momento de que estaba sacando los ingredientes el teléfono sonó. No quería contestar en ese momento, pero en la posibilidad de que fuera Noruega o Dinamarca no lo dejarían en paz, ellos dos aprovecharían el momento. Erik no quería eso, al entrar a la sala de estar el teléfono daba el tercer timbrazo. Respondió la llamada.

— ¿Halló?

—Escucha esto muy bien Islandés —fue lo único que respondió la voz femenina detrás de la bocina, su voz cortante y fría era reconocible. Islandia guardo silencio un momento

—Islandés… ¿Bielorrusia eres tú?

—Así es, soy yo. Veras, no te estoy llamando por nada en especial y mucho menos para decirte buenas noches. Esta llamada es por el propósito de que me prometiste una cita con Rusia.

Islandia calculo el huso horario, si eran las 9 de la noche en su país, en Bielorrusia era media noche, le sorprendió el hecho de que Natasha estuviera aun despierta.

— ¿Prometer? Tú me impusiste una condición, que yo recuerde no te prometí nada.

Bielorrusia dejo de leer lo que Ucrania había escrito para ella, y dirigió una mirada tan temible hacia el teléfono.

—Que no me prometiste nada... eso dices.

Ucrania se alejo lo más pronto posible de la habitación.

—Escúchame bien Islandés, iba a ser lo menos cruel contigo pero no me dejas otra opción. ¡Nadie le debe un pendiente a Natasha Arlovskaya! Sabes lo que me hiciste pasar la última vez solamente para cubrirte a ti y a tu amiga, —Islandia guardo silencio, sabía que a quien se estaba refiriendo era Taiwán— recibí muchas llamadas del tonto de Yao, cada hora del día. "¿Cómo esta Taiwán?, ¿Qué están haciendo?, ¿Esta Rusia con ustedes?, ¿La esta convenciendo de ser parte de Rusia?, ¿Está hablando con los bálticos? Esos países son muy raros" y más preguntas incoherentes. No lo sabes, pasaba cada hora del día siendo interrumpida por el estúpido sonido del teléfono. ¡No me dejaba espiar a mi hermano en ningún momento! —Se escucho la respiración de Bielorrusia, haciendo que el chico tragara saliva, toda su ira se escuchaba claramente en su voz— Ahora volviendo al tema principal, te daré una semana, sólo una semana para que convenzas a mi hermano Ivan en que tenga una cita conmigo.

En otro lugar, estaba Rusia con Estonia, Lituania y Letonia en una "reunión", en realidad Ivan sólo quería verlos en ciertas ocasiones, para comer algo, recordar los viejos tiempos y de vez en cuando hacer comentarios para asustar a los invitados. En medio de la conversación Rusia sintió un escalofrió enorme recorriendo toda su espalda. Paro de hablar y se detuvo en seco, esto causo que sus nerviosos invitados voltearan a verlo. Estonia y Letonia le dirigieron una mirada que decía "Por favor, habla tu primero Lituania". Toris entendió y hablo primero de los tres.

—Señor Ivan ¿Se encuentra bien? —tartamudeo un poco pero no dejo que el miedo se escuchara en su voz.

Ivan trago saliva, sus ojos se dirigieron hacia los tres de una forma muy peculiar, estaba temblando y empezó a sudar frío. Lituania, tanto Estonia como Letonia, no hablaron sólo esperaron su respuesta.

—Siento… estoy sintiendo un extraño presentimiento. En alguna parte del mundo están diciendo mi nombre y no se detiene.

Los tres países no supieron que decir, excepto Lituania, sabia quien era la persona quien estaba diciendo su nombre justo ahora.

—Pero estamos hablando de Rusia. Fácilmente me podría romper el cuello si lo quisiera, al menos dame una pista ¿No me puedas dar al menos una pequeña ayuda?

— ¿Ayuda? Eso necesitaba yo la última semana. Sólo era yo, el teléfono y la voz irritante de Yao. Nadie me dio esa pequeña ayuda.

—Pero… ¿Qué pasaría si no puedo convencer a Ivan?

—Si no me das esa cita con Rusia, tú y tu pajarraco no volverán a sentir la nieve otra vez.

—Está bien, lo entiendo.

—Me alegra que entendieras. Ahora, estas entran la espada y la pared. Si no cumples tu promesa yo te hare pagar, y si mi dulce hermano se entera por tu parte él te acabara a ti. Así que la paga estará en equilibrio.

—De acuerdo, intentare darte esa cita.

—No quiero intentos, quiero hechos. En fin, me despido. Tienes exactamente una semana. Cuida a tu plumífero amigo.

Se escucho colgar el teléfono, Islandia se había quedado sin palabras. "¿Qué he hecho?" se pregunto en ese momento. Aun no colgaba el teléfono, sólo era él y el pequeño ruido. No sabía lo que haría o como se salvaría de todo aquello, estaba en una situación peligrosa, era como había dicho Bielorrusia, estaba entre la espada y la pared. Y la pregunta más difícil de procesar fue "¿Qué le voy a decir a Taiwán?"

Taiwán

En la mañana se escucho el teléfono sonar, eran las siete de la mañana del día viernes. El día en que el castigo de Taiwán acababa. Se levanto con pesar, bajo las escaleras y respondió la llamada.

—Buenos días.

—Buenos días Mei, soy yo Islandia.

Taiwán estaba procesando lo que había escuchado, pestañeo un poco, al saber que la voz en verdad era de Islandia. Reacciono y lo saludó sorprendida.

—Hola Islandia ¿Cómo estás? —pregunto curiosa.

—Estoy... bien. Disculpa por llamarte tan temprano, deben ser la de la mañana, en verdad siento si interrumpí tu sueño —respondió Islandia pausadamente y con un tono de preocupación que Mei claramente noto.

—No te preocupes, hoy es mi último día de castigo así que estoy feliz. Cambiando de tema te escuchas preocupado ¿En verdad estás bien?

—Yo… —hizo una pausa y se preparo para lo que diría a continuación— me llego tu mensaje hace unas horas atrás y lo aprecio mucho. No pude contestarlo porque algo paso y quería decírtelo.

—Lo entiendo —dijo dulcemente— Dime ¿Que es lo que paso?

—Mei… no sé cómo decirte esto, pero creo que me voy a morir.

Taiwán se quedo sin palabras, espero a que él hablara, no sabía porque Islandia le dijo eso. Al ver que no decía nada, ella habló.

— ¿Por qué dices eso Islandia? No te vas a morir, vas a vivir muchos años más como yo. De eso tenlo seguro, —comento Mei con una voz tranquilizadora— estoy aquí, puedes decirme todas tus preocupaciones. Somos amigos.

—Gracias Taiwán, lo que dices me ayuda mucho en estos momentos. —trago saliva— Pero, yo creo que me voy a morir porque… le debo una cita a Bielorrusia con Rusia.

—Eh…

Aquellas últimas palabras que dijo Islandia hicieron que el sueño de Mei se fuera por completo, abrió sus ojos de par en par y los recuerdos vinieron hacia ella. Natasha había aceptado encubrirla, porque Islandia acepto su condición de darle una cita con Ivan. Ahora sabía porque la voz de Islandia sonaba preocupada, todo tenía sentido. Ella fue la razón de que Islandia aceptara, hizo lo posible por ayudarla y eso haría con Islandia.

—Islandia no te preocupes., no morirás hoy ni mañana, yo te ayudare a que los dos cumplas esa condición.

— ¿Los dos? —pregunto Islandia sin creer lo que estaba escuchando.

— Sí, los dos estamos juntos en esto Islandia. Te prometo que encontraremos una menara para salir de esa situación. ¡Estoy contigo! No lo olvides. —la voz sincera y llena de alegría de Taiwán hicieron que la preocupación de Islandia se fuera, en ese momento no podía sentir nada más que felicidad. Las cosas estarían bien, Taiwán estaba allí y desde que llego la soledad que tanto lo acompañaba, se convertía en la felicidad que ahora lo rodeaba.

Nota de la autora: Hola a todos! Espero que hayan tenido una excelente navidad y un feliz año nuevo, que todos sus deseos y propósitos se cumplan. Quiero darles una disculpa a todos mis lectores y los que siguen este fic, en verdad lo siento mucho, me siento muy mal por todo este tiempo que estuve sin actualizar TT-TT. La buena noticia es que aun estaré aquí, tratare de actualizar lo más pronto posible el fic. Muchas gracias por todos por sus comentarios y los favoritos, lo aprecio mucho ;w;

Adios, cuídense. Les deseo un feliz año.

Bye-ni.