Nota de la autora: Hola a todos. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que actualice, en verdad me disculpo por todo este tiempo que estuve ausente, en verdad les doy una gran disculpa. Muchísimas gracias a todas las personas que siguen leyendo mi fic de esta linda pareja que son Taiwán e Islandia (Aww son tan lindos juntos). También quiero decirles que estoy en mi primer año de la universidad, en mi segundo cuatrimestre y me dejan muchos trabajos y proyectos (abraza su peluche de Ivan Braginski – Rusia). Pero eso no quiere decir que deje de escribir, seguiré con esta historia hasta el final. Espero que disfruten este capítulo que se divide en dos partes. Gracias por todo, sus comentarios y favoritos me hacen muy feliz.

Capitulo 10

Misión: Una cita para Bielorrusia o nos mata parte 1

La sincera voz de Taiwán hizo que Islandia se tranquilizara, sus preocupaciones se hicieron cada vez menores por cada palabra que ella decía. Al terminar la llamada decidió irse a dormir, de estar terriblemente asustado ahora estaba feliz. Había llamado por teléfono a Mei por primera vez, "La dulce voz de Taiwán", pensó sonriente antes de cerrar los ojos y descansar.

Taiwán

Mei había decidido ayudar a Islandia en todo lo que fuera posible. Islandia la había ayudado a encontrar su pasaporte y ahora ella lo ayudaría a cumplir la promesa de Bielorrusia. Sabía que no estaban solos en esto, sus amigos también harían lo necesario para ayudarlos, sólo que ahora era su turno de tomar la iniciativa para encontrar una solución.

Encendió la laptop y miro los contactos de su correo, buscó el nombre de Noruega, no recordaba haber hablado con él de otro tema que no fueran negocios. "Lukas Bondevik", al ver su nombre en la pantalla no dudo ningún segundo y le envió un mensaje, si era por el bien de Islandia sabía que Noruega no se negaría a ayudarlos.

Pasaron solo unos minutos para que la respuesta inmediata de Noruega llegara, sus ojos se iluminaron al leer respuesta. Apago la laptop, fue a tomar una ducha, se vistió, arreglo su maleta y salió de su casa hacia el aeropuerto.

Islandia

Islandia despertó al escuchar el timbre sonar, recorrió toda su habitación con la mirada, se sentía tan tranquilo y pesado a la vez. Buscó al Sr. Puffin pero no estaba, miro el reloj y eran las 9:30 de la mañana.

Se pregunto cuánto había dormido, había llamado a Taiwán como en la madrugada, no sabía la razón del porque no estaba cansado. Al escuchar por segunda vez el timbre sonar, se paró de la cama aun en pijama y abrió la puerta con pesar.

—Buenos días Hermano.

—Noruega, te he dicho muchas veces que me hables antes de venir aquí.

Islandia se hizo a un lado y dejo pasar a Noruega, cerró la puerta y se apoyo en la pared del recibidor.

—No es necesario hacer eso, además dormiste todo un día entero.

— ¿Qué día es hoy? —Intento peinarse el cabello con su mano izquierda.

—Viernes.

Islandia abrió los ojos sorprendido, era muy raro que durmiera un día entero.

—Entiendo… pero sigues sin decirme del porque estás aquí.

— ¿Qué a caso tu hermano mayor no puede visitar a su hermanito sin contar una razón en particular?

—No.

—Eso es algo cruel, tú hermano esta triste —tocó su rostro y limpio unas falsas lágrimas de sus ojos.

— ¡No lo digas de esa manera!

Noruega camino con paso tranquilo al sillón, Islandia lo siguió pero no se sentó.

—Quisiera saber porque dormiste un día entero pero, sé por tu expresión que tú tampoco los sabes.

—No, de hecho no.

— ¿Tienes algo que hacer el día de hoy?

Islandia recordó que Taiwán ya se había librado del castigo de China, pensó en ir a visitarla, pero la imagen de Bielorrusia con un cuchillo lo hizo reaccionar. Sacudió su cabeza y trato de borrar esa temible imagen.

—Sí, tengo algo muy importante que resolver —dijo nervioso—. Pero… no sé por dónde empezar.

—No tendrás que hacerlo, vamos a casa de Suecia

— ¿Con Berwald?

Noruega asintió, se paro del sillón y se encamino a la puerta.

— ¿Ocurrió algo?

—No, todo está bien.

—De acuerdo, pero primero déjame darme una ducha y luego vestirme.

Dio media vuelta y se encamino a las escaleras, al llegar al último escalón escuchó a Noruega decir que llevara una maleta.

—No son vacaciones o algo parecido, pero llévate una maleta con suficiente ropa.

— ¿Por qué? —Islandia lo miro confundido.

Noruega no dijo nada más que eso, Islandia supuso que no le diría otra palabra. Suspiro con pesar y se encamino a su habitación.

Al terminar de vestirse muchas hipótesis empezaron a surgir del porque iban a visitar a Suecia. Miro su maleta y pensó: "¿Por qué llevar una maleta?", si fueran de viaje por unas semanas se aseguraría de llevar los suficientes cambios de ropa, pero Noruega no había dicho más detalles, para Islandia era muy difícil saber lo que el misterioso de Noruega pensaba.

Abrió su armario, se aseguro de llevar 3 cambios de ropa con el fin de que su visita no resultara al final un viaje de vacaciones familiares —lo cual él era lo último que quería—, era una mala idea si eso llegara a pasar. No podía quitarse de la mente la cita que le debía a Bielorrusia, su vida y la del corrían peligro. Bajo las escaleras y se fue junto a Lukas a casa de Berwald.

Durante el vuelo Noruega se paso todo el tiempo leyendo un libro, solo paraba de leerlo cuando decidía hablar con Islandia.

— ¿De qué trata el libro?

—Es de misterio, tiene acción, y hay comedia de por medio.

— ¿Te gusta cómo se está desarrollando?

—Es interesante, pero creo que ya puedo visualizar el final.

Islandia volteo su mirada hacia la ventana cuando Noruega continuo leyendo su lectura. Cerró los ojos para intentar dormir, no estaba cansado ni mucho menos tenía sueño. Sólo que para él dormir mientras viajaba en avión era la mejor forma de que el tiempo transcurriera rápido.

Al llegar al aeropuerto esperaron mucho a que apareciera la maleta de Islandia, es lo que más molestaba a Islandia, esperar por su maleta. Lukas había llevado consigo una mochila, con él habían esperado unos 25 minutos aproximadamente a comparación de la maleta de Islandia.

—Te ves irritado.

—Lo estoy —aclaró Islandia—. Esto va a tardar más de lo esperado.

—Si es por llegar con tiempo a casa de Suecia no te preocupes, él entiende estas situaciones.

Después de una hora de espera a que apareciera la maleta de Islandia, por fin salieron del aeropuerto, tomaron un taxi y fueron directo a casa de Suecia.

Noruega había pagado el servicio, Islandia se había ofrecido a pagar la mitad pero Noruega se negó. Bajaron del taxi, caminaron hacia la puerta de la casa de Suecia y Lukas toco el timbre, Islandia escuchó voces.

—Parce que ya están aquí.

— ¿A qué te refieres?

Abrió la puerta Finlandia quien se vía muy contento de que los dos llegaran.

—Buenas tardes Islandia y Noruega —los saludó Finlandia con una sonrisa—. Ya estamos todos reunidos, sólo faltaban ustedes.

—Buenas tardes Finlandia.

—Buenas tardes, disculpa por llegar tarde.

Tino los hizo pasar, Noruega se quitó su saco y lo puso en el estanque que había en el pasillo del recibidor. Islandia iba a hacer lo mismo pero una voz femenina lo detuvo, una voz alegre provenía desde la sala, camino lentamente hacia la sala de Suecia y no se equivoco de quién era la portadora de esa dulce voz, era Taiwán.

—Hola Islandia.

Era Mei, Islandia sintió alegría al verla sonriendo para él en cuanto entró a la sala de estar. Una ligera sonrisa apareció, pero al sentir la mirada de Noruega sacudió con fuerza la cabeza y ocultó su boca con su mano.

—Hola Taiwán.

Lindos recuerdos inundaron su cabeza al verla sonreír, bajó la mirada al suelo con un leve sonrojo. Estaba feliz de verla.

—Espera… ¿Qué está pasando aquí? —volvió en sí al darse cuenta de que todos los países nórdicos se encontraban allí incluyendo . Miró a Noruega confundido del porque no le había dicho que Mei también estaría presente. Definitivamente no eran vacaciones, esa idea ya la había descartado de su cabeza.

—Están todos reunidos aquí porque yo les conté sobre nuestra deuda con Bielorrusia —dijo Taiwán nerviosa—. Espero que no estés molesto por no habértelo dicho.

Islandia recordó las palabras de Taiwán, "Los dos estamos juntos en esto Islandia. Estoy contigo, no lo olvides". Esas palabras lo hicieron entender lo que ella había hecho por él, había pedido apoyo para poder ayudarlo a salir de ese problema. Como él lo había hecho por ella.

—No, no estoy molesto. Al contrario, estoy muy agradecido por lo que hiciste Taiwán.

Mei sonrió e Islandia le devolvió la sonrisa. Miro a los demás y también les sonrió, sintió alegría al ver que todas las personas que eran importantes para él se encontraban allí para ayudarlo. A pesar de que se mostraba serio con la mayoría y trataba de mantenerse alejado de los convivios que hacían, se dio cuenta que no dejaban de ser su familia. Tenían distintas opiniones y no siempre estaban de acuerdo, pero eso no impedía el hecho de que seguían estando juntos.

—Les doy las gracias a todos ustedes por estar aquí, en verdad no se que hubiera hecho si no los tuviera chicos. Fue egoísta de mi parte no habérselos contado, creí que estaba bien dejarlos en paz para que estuvieran tranquilos. No quería meterlos en este problema, espero que puedan perdonarme.

—No tienes porque disculparte Erik, conocemos esa parte de ti y lo aceptamos, pero recuerda que en todo momento puedes contar con nuestra ayuda —dijo Finlandia, se acerco a él y puso su mano en su hombro.

—No ocultes todo el tiempo tus problemas —replicó Berwald a un lado de él.

—No te preocupes hermanito, sabes que siempre estaremos aquí para ti —Mathias sacudió la cabeza de Islandia provocando que se despeinara.

— ¿A quién le llamas hermanito? —cuestionó Islandia, tratando de quitar la mano de Dinamarca.

—El único quien le puede llamar hermanito soy yo —refuto Noruega.

— ¡Tu tampoco! —Protestó Islandia haciéndolos a un lado a los dos.

Mei los miraba sentada con una sonrisa, era agradable ver a todos unidos de esa forma. Reflejo en ellos un instante a su familia. Cada quien era diferente, pero al igual que ellos, algo los hacía estar unidos.

—Me alegra ver que estés feliz Islandia, sin duda alguna tu familia te quiere mucho.

Islandia se sonrojo, trato de decir algo pero sus palabras no reaccionaron. Bajo su mirada al suelo apenado.

Estaban todos sentados en la sala. Después de hablar sobre algunos temas, Noruega había decidido empezar la reunión.

—Nuestra misión es cumplir la cita de Natasha con su hermano Ivan. Sabemos que eso es imposible ya que Ivan no va a aceptar, por eso con ayuda de Taiwán, decidí hacer un hechizo de apariencia externa en uno de ustedes.

Miró a Berwald y él al instante supo que sería Rusia.

—Suecia, tu compleción y estatura va a ayudarme a hacer ese hechizo sin ningún problema.

—Entiendo, pero…

Antes de que pudiera continuar, escucharon unos golpes proviniendo de la puerta, Dinamarca decidió abrirla y al instante apareció Lituania entrando a la sala de estar con rapidez. Provocando que Dinamarca recibiera el portazo de golpe y lo dejara desmayado en el suelo.

— ¡Alto, el único que puede salir con la señorita Natasha soy yo! —exclamo Lituania, la preocupación en su rostro era notable, y se podía ver claramente como las gotas de sudor bajaban de su frente hasta el final de su cara.

Después de un momento en silencio, Noruega hablo.

— ¿Cómo te enteraste sobre la cita de Bielorrusia? —Inquirió Lukas, miro con irritación a Islandia— ¿A caso vas a contarle tus problemas a alguien más en vez de acudir primero con tu familia?

— ¡Claro que no! Yo no le conté a nadie más de esto que a Taiwán.

—Ni siquiera a tu hermano mayor le contaste sobre eso, debí ser el primero en saberlo —Susurro Noruega con clara molestia en su tono de voz.

—No quería que tuvieras problemas con esto, además hace un momento pedí disculpas —se paro del sillón enojado — ¿Y ahora estas molesto?

—Esperen, por favor no peleen por mi culpa.

Todos dirigieron su mirada hacia Lituania, excepto Dinamarca que seguía en el suelo.

—Yo supe lo de la cita por…

Lituania paro de hablar, su respiración agitada lo hizo detenerse y empezó a toser con fuerza. Suecia le ofreció que se sentara en una silla que trajo del comedor, esperaron a que se recuperara. Cuando su respiración se hizo normal, Finlandia le dio un pañuelo para que se limpiara el sudor.

—Gracias señor Tino.

Dinamarca volvió a la sala de estar no muy seguro de lo que había pasado. Se volvió a sentar junto a Lukas en el sillón.

—Lo siento por presentarme de esa manera tan escandalosa y disculpe señor Mathias por lo de hace un momento, no era mi intención golpearlo con la puerta.

Dinamarca lo recordó, frunció el seño, pero dejo de lado el enojo. Enojarse con él no resolvería nada. No se llevaba mal con Lituania.

—No te preocupes —sonrió—. Era clara tu preocupación por la cita de Bielorrusia.

Lituania sonrió avergonzado, todos los presentes sabían lo que el joven sentía por la señorita Natasha.

—Me entere de la cita de Bielorrusia por la señorita Ucrania, me contó lo que había sucedido ya que estaba muy preocupada.

Flash Back

Era de mañana y Lituania recibió una llamada de Ucrania. Para él recibir una llamada de amigos y personas cercanas lo hacía sentir feliz.

—Buenos días Toris.

—Buenos días señorita Yekaterina.

—Necesito decirte algo —su voz adquirió un tono preocupado.

Toris asintió y se quedo callado para escucharla con atención.

—Islandia le debe una cita a Bielorrusia con Rusia.

Al no escuchar nada por parte Toris, Yekaterina prosiguió en comentarle lo demás de la situación. Con cada palabra que escuchaba su ánimo fue desapareciendo lentamente.

Fin del Flash Back

—Así que Bielorrusia le dijo a Ucrania —dijo Mei.

—Son hermanas después de todo, eso demuestra que en realidad son cercanas —comentó Dinamarca.

Noruega miro con irritación a Islandia, el Sr. Puffin se dio cuenta de eso y lo miró con molestia en respuesta. Islandia no lo noto, su mirada solo se dirigía a Taiwán.

—Sé que mi altura no ayuda en nada en el hechizo que vas a usar Lukas, pero conozco muy bien al señor Ivan y como es él cuando esta cerca de Natasha. Sé que pido demasiado. Pero por favor, yo quiero ser la persona quien salga con Natasha.

—Aun así Lituania, ya tenemos todo arreglado. No podemos aceptar…

—Espera Lukas —la voz de Berwald adquirió un tono de seriedad serio—. Tengo algo que decir, apoyo esa decisión.

—Pensé que habías aceptado Berwald —le recordó Lukas, inquieto por escuchar su respuesta.

—Había aceptado, pero si se presentaba alguna oportunidad para poder negarme la tomaría con gusto y aquí está. No quiero salir con la hermana de Rusia.

— ¿Desde el principio no querías hacerlo, verdad? —preguntó Islandia.

—No quería.

Berwald dirigió su mirada hacia Tino, coloco su mano suavemente sobre la de él.

—Yo no quiero salir con nadie más que no seas tú, Tino.

Todos los presentes guardaron silencio al presenciar aquella escena romántica. La reacción de cada uno fue diferente. Dinamarca miro hacia su taza de café y le dio un gran sorbo. Noruega suspiro y miro como la cara de Finlandia se transformaba en un tomate muy rojo, Lituania bajo su mirada y un pequeño rubor apareció en sus mejillas. Islandia y observaron la ventana que estaba al lado de ellos. Taiwán se sonrojo al escuchar eso, y cubrió al instante su boca guardando un grito de emoción. Los demás se dieron cuenta de ello y voltearon a mirarla. Mei bajo la mirada avergonzada.

—Disculpen, no era mi intención gritar así —negó con sus dos manos—. Olviden lo que paso.

— ¿Estás bien, Mei?

—Sí, estoy bien Islandia.

—Berwald —fue lo único que se escucho decir a Tino, se había cubierto su rostro sonrojado con sus dos manos. La expresión de Berwald seguía siendo la misma, con su mirada seria y tranquila mirando a Tino. Era innegable decir que no estaba feliz. Estaba muy feliz.

—De acuerdo, lo entiendo —Noruega miró a Lituania—.Está bien Toris, tú serás el Ivan sustituto.

— ¡Sí! —Se reincorporo de la silla— hare todo lo pueda, no los defraudare.

Lukas suspiro y asintió, gastaría un poco de más energía en hacer la imagen de Rusia en él. Pero era la única persona disponible —Y con mucha emoción en hacerlo— que quedaba, pero no perdían nada en intentarlo con Toris. Tenían a su favor el hecho de como era su comportamiento al lado de su hermana y cuales serian sus respuestas en el caso de que ella le preguntara algo.

Finlandia les serbio a cada uno un pedazo de tarta de fresa. Todo el plan ya estaba arreglado y finalizaron esa reunión, empezaron a hablar de otros temas, cada uno compartía un tema de conversación y eso hizo que todos compartieran una anécdota. Cuando se hizo de noche, los presentes empezaron a irse. Lituania fue el primero en irse y agradeció por última vez a Noruega. Dinamarca se ofreció en llevar a Mei hasta el hotel. Al ver que todos se marchaban, el hizo lo mismo y esperaría a Islandia en el hotel. Mientras Suecia y Finlandia se encargaban de limpiar, Noruega e Islandia salieron al patio para conversar.

—No te esperabas que Taiwán estuviera aquí ¿Verdad?

—No, me sorprendí mucho al verla —acepto.

—Yo pensé que lo habías deducido por el mensaje.

—No… ¿Qué mensaje?

— ¿No lo sabes?

— ¿De qué? —enarco una ceja confundió.

—Del mensaje que me envió Mei.

Islandia se irrito un poco al escucharlo decir eso.

— ¿Qué mensaje? —volvió a preguntar Islandia irritado.

—Entonces no te lo dijo —recalcó esas palabras en forma de una notable y ligera burla.

—No, dime de qué estás hablando Lukas.

Noruega sacó de su bolsillo el celular y se lo acercó a Islandia. Islandia empezó a leerlo.

De: Mei

Para: Lukas

"Buenas noches Noruega, disculpa por la hora que envié este mensaje, pero es algo importante. Cuando Dinamarca robó mi pasaporte, Islandia me encubrió con otros países para que China no se diera cuenta de donde estaba y de lo que estaba pasando en esos momentos, Bielorrusia fue uno de esos países en cubrirme. Pero pidió algo a cambio: una cita con Rusia.

Tengo un plan para poder darle la cita a Bielorrusia, pero no será fácil, por eso te pido que me ayudes Noruega. Reúne si es necesario a los demás países nórdicos para poder llegar a una solución. Esta vez es mi turno de ayudar a Islandia, él me ayudo mucho cuando perdí mi pasaporte, me cuido en su casa, conocí muchas cosas, incluso me llevo a lugares maravillosos y únicos que antes no conocía.

Gracias a él y ustedes pudimos averiguar quién fue el ladrón al final, ese apoyo que me dieron jamás lo olvidare, por eso ahora es mi turno de dar todo mi apoyo de esta situación a Islandia. Tomare todas las consecuencias que puedan venir, no quiero que ustedes carguen algo por mi culpa, eso es lo último que quisiera. Seré fuerte por Islandia, quiero que él sienta esa alegría que yo sentí al ver que todas las personas a quienes les importa están a su lado.

Disculpa de nuevo por enviar el mensaje a una hora muy tarde. Saludos desde Taipéi."

Islandia bajó la mirada y le regreso el celular a Noruega. Lukas arqueo ligeramente la ceja, no sabía si esa reacción por parte de Erik era algo bueno o algo malo. Erik camino con paso lento al final del jardín, apoyo sus brazos en la cerca y agacho su cabeza. Lukas miro que Erik estaba temblando muy poco, de lejos no se podía ver, pero lo estaba haciendo.

— ¿Te encuentras bien?

Caminó tres pasos y se detuvo al escuchar su voz en un susurro.

— ¿Dijiste algo, Erik?

—Sí, estoy bien.

Erik se alejo de la cerca y miró a Lukas, se veía tranquilo.

—No dije nada —respiró profundamente y empezó a caminar a la salida del jardín, volvió a mirar a Noruega al llegar a la puerta.

—Ya me voy.

— ¿No te vas a despedir?

—Diles a Suecia y Finlandia gracias de mi parte, y que estuvo muy rica la tarta de fresas.

—De acuerdo… —dijo tranquilamente— cuídate.

Erik asintió, abrió la puerta de la cerca y se fue. Lukas lo miró como se alejaba hasta ya no poder verlo. Abrió la puerta, espero unos segundos antes de cerrarla. Al escuchar un grito de euforia a lo lejos, sonrió ligeramente. Cerró la puerta detrás de él.

Islandia sintió mucha felicidad al leer el mensaje de Taiwán, sentía tanta emoción que no podía dejar de correr, las personas que lo veían pasar lo miraban extraño, con curiosidad o con simple normalidad. Pero a él eso no le importaba, lo llenaba un sentimiento de alegría, tranquilidad, risa, y no sabía cómo llamarlo. No paró de correr hasta llegar al hotel, al abrir la puerta de golpe las personas voltearon a verlo. Paro de sonreír y se disculpo, tosió un poco y se acercó con tranquilidad al ascensor, al cerrarse las puertas su sonrisa apareció de nuevo y empezó a reírse.

Entró al cuarto del hotel encontrándose con el .

—Oye Islandia, el aire acondicionado sirve muy bien. Para la próxima vez que vengamos con Suecia hay que reservar aquí de nuevo.

—Está bien Puffin.

El abrió su pico al ver la sonrisa de Islandia, no se percato hasta ese momento que estaba sonriendo, era una sonrisa que transmitía alegría pura. Puffin parpadeo dos veces y sacudió todas sus plumas. Islandia apago las luces del cuarto. Se dejo caer a la cama haciendo que las almohadas cayeran de ella, su amigo lo miro extraño y él se dio cuenta.

— ¿Qué pasa?

—Nada, joven alegre.

— ¿Porque lo dices? —soltó una pequeña risa.

—No has dejado de sonreír desde que llegaste de la casa de Tino ¿Paso algo?

—Sí, algo asombroso.

Puffin se acomodo en la base de la cama y miro por última vez a Islandia. Era cierto que para él era algo raro verlo sonreír de esa manera, pero estaba contento por Islandia.

Al día siguiente tanto como Islandia y Taiwán habían recibido un mensaje por parte de Noruega. Decía una dirección y una hora que marcaba las 9:00 AM. Islandia se fue a sus contactos de su teléfono, busco el nombre de Taiwán. Miro la pantalla por unos momentos, recordó que ella desconocía las direcciones y decidió llamarla.

— ¿Islandia?

—Buenos días Taiwán, ¿Dormiste bien?

—Buenos días —la voz de Mei se escuchaba feliz, eso hizo que Islandia sonriera—. Dormí bien, gracias ¿Y tú?

—También dormí bien —se sentó sobre la cama—. ¿Recibiste el mensaje de Noruega?

—Sí, lo recibí.

Islandia guardó silencio por un momento, se estaba preparando para lo que diría a continuación.

—Si te parece bien podemos ir juntos —tragó saliva—. Ya que no conoces mucho Suecia y yo he venido aquí con frecuencia… no quiero que te pase nada.

—Me parece bien, muchas gracias Islandia.

—No hay porque agradecer. Yo paso por ti, ¿me puedes decir el nombre del hotel donde te hospedas?

Al escuchar el nombre Islandia supo a cual se refería. Se pusieron de acuerdo en verse en la puerta principal. El ya estaba despierto, quiso acompañarlo y esperó a que él terminara de cambiarse.

Camino con prisa para llegar unos minutos más temprano, al quedarse quieto sintió como él frío lo acariciaba. Estaba feliz y a la vez nervioso de verla.

—Islandia y .

Volteo hacía su izquierda y miro a Mei, sonrió para él. Islandia se sonrojo al recordar el mensaje que había leído anoche pero trato de calmarse, no quería que Taiwán se preocupara.

—Buenos días Taiwán.

—Buenos días.

— ¿Cómo dormiste? —Le pregunto mientras comenzaban a caminar.

—Bien ¿y tú?

—Bien, por cierto… ¿Dinamarca se porto bien contigo ayer?

—Sí, me dijo muchos chistes en el camino. Sólo que arrastraba mucho las palabras, ¿seguía avergonzado por lo del pasaporte?

—Así es él, cuando Dinamarca está nervioso arrastra mucho las palabras. De hecho piensa que ya no lo respetas.

—Pero no he perdido el respeto con él.

— "Paranoico" —pensó.

—Lo estas manejando muy bien Islandia —le susurró a su oído.

— ¿Manejar qué?

—Los celos, pensé que estarías molesto por no ser tú quien acompaño a Taiwán ayer.

— ¡No me voy a poner molesto por eso! —Agitó sus brazos con fuerza e hizo que Puffin volara lejos de su hombro.

Mei reacciono al grito de Islandia y dejo de caminar. Miro que se elevaba un metro arriba de ellos.

—Es verdad, esperaba que volvieras frunciendo el ceño en vez de esa sonrisa que tenías al llegar al hotel.

— ¿Estabas sonriendo?

El chico volteo a mirarla avergonzado, antes de que pudiera darle una explicación su amigo volvió a tomar la palabra con un tono burlón.

—Sí, parecía haber visto algo hermoso. Me sorprende que no se le haya entumido la cara.

— ¡Puffin! —Islandia gritó tan fuerte que su amigo empezó a alejarse de ellos.

—Los veré luego. Adiós Taiwán —dicho esto el ave solo se alejo lo más pronto que pudo al ver que Islandia lo empezaba a perseguir

Islandia dejo de correr al darse cuenta que Taiwán seguía estando detrás de él. Escucho como se acercaba y aprovecho ese momento para tranquilizarse, sobre todo a que su cara sonrojada se desvaneciera.

— ¿Estás bien?

—Sí, solo ignora lo que acaba de pasar por favor.

—De acuerdo, lo ignorare.

Llegaron a la esquina y cruzaron la calle. Islandia noto que caminaban al mismo ritmo y eso lo hizo sentir muy bien. No había preocupado a Taiwán por su sonrojo, estaban hablando como normalmente lo hacían y ella no había sospechado del mensaje.

Al llegar al lugar que les había dicho Noruega, lo miraron con curiosidad, ya que estaba apoyado sobre la puerta trasera de una camioneta.

—Me alegro que hayan llegado.

Taiwán lo saludo alegremente con su mano derecha y Noruega solo asintió.

— ¿Qué era lo que tenias que decirnos? Y además esa camioneta… —unas gotas de sudor corrieron por su frente al escuchar unos ruidos proviniendo ella.

—La respuesta está aquí dentro.

Noruega abrió la puerta trasera de la camioneta, en ella se encontraba Dinamarca,

Inglaterra atado con una soga a una silla y a su lado estaba México comiendo unos dulces que le había dado Noruega.

—México e Inglaterra son los dos países que nos van a ayudar.

—Es bueno saberlo, buenas días Francisco y Arthur.

—Buenas días Mei —salió de la camioneta Francisco de un salto y le tendió su mano.

—No son buenos días para mí —replicó Arthur moviéndose con brusquedad en la silla.

—Esta vez hicieron algo peligroso, deberle una cita a Natasha con Ivan es muy temerario de su parte. Créanme, también la conozco, no tan bien pero la conozco —México se llevo la mano derecha a su nuca.

Después de todo, México fue el primero en establecer relaciones con la recién formada unión soviética en el siglo pasado. Arthur dejó salir un gran suspiro quejumbroso.

—Esa cita es algo imposible, tenemos muchas desventajas en nuestra contra.

—No pienses que no reflexione sobre eso cuando acepte la oferta de Toris —replicó Noruega.

—A mi parecer no lo hiciste, fue algo infantil aceptar la propuesta de un enamorado. No fuiste lo suficiente duro para decirle un no por respuesta.

— ¿Me estas llamando débil?

Dinamarca se puso en medio de los dos al ver como las miradas de Arthur y Lukas sacaban chiscas.

—Ya que estamos todos reunidos, ¿Qué les parece si vamos a desayunar? —le dio una mirada rápida a México guiñando un ojo.

— ¡Sí! Yo apoyo lo que dijo Mathias, tengo hambre. Apuesto a que nadie ha desayunado.

—Sí, es verdad —asintió Mei—. No hemos desayunado.

— ¡Vamos! —grito animado Dinamarca empezando a caminar. El empezó a emprender el vuelo.

Noruega no se movió, cerró la puerta trasera de la camioneta ignorando los gritos de Inglaterra.

— ¡¿Qué haces Noruega?!

—Me hizo enojar.

—Eso no significa que lo dejes encerrado —Islandia sostuvo con su mano la manija de la puerta y se detuvo al escuchar la voz de Noruega.

— ¿Qué acaso ya olvidaste la guerra de Bacalao? Porque yo no.

Islandia le dio la espalda a la camioneta y se pudo apreciar su rostro con notable enojo.

—Es cierto, hay que dejarlo allí dentro.

— ¿Islandia? —Mei lo miro preocupada, era la primera vez que lo veía molesto y de esa manera.

—Si quieren abrir la puerta háganlo, pero por mí que se quede encerrado.

Empezó a caminar con paso firme hacia Dinamarca y . Mei empezó a caminar hacia ellos con un semblante preocupado.

— ¿Lo ínsitas a que se moleste con el tema de la guerra de pesca?

Noruega asintió con una leve sonrisa. México suspiró y al final fue él quien le abrió la puerta a Inglaterra.

Al terminar de desayunar, todos estaban más calmados. Inglaterra no hablo más sobre la cita de Natasha, lo cual fue un gran alivio para Noruega. Lo peor en esos momentos sería estar estresado y molesto. Dinamarca había hablado con Lituania esa mañana, tenían que practicar cuanto antes en él los hechizos.

Y fue en ese momento que Islandia tuvo que armarse de valor para llamar a Rusia, presiono lentamente cada número. Al entrar la llamada su pánico volvió.

—Estoy hablando.

Islandia no sabía hablar ruso, pero entendía algunas palabras. Entre todas las que sabía, esa era la manera en que Rusia las personas respondían a una llamada telefónica. Trago saliva y empezó a hablar en Ingles. Preguntarse si Ivan sabía islandés era algo que por el momento debía esperar.

—Soy Islandia… —se detuvo, no pudo decir más.

— ¿Erik Steilsson?

—Sí —Islandia tragó saliva, no tenía idea que Ivan supiera su nombre humano.

—Que sorpresa —su voz sonaba extrañamente alegre—. Jamás me habría imaginado una llamada tuya ¿a qué se debe eso?, ¿Acaso quieres unirte con Rusia?

—Los tiempos de la guerra fría han terminado Ivan.

—Sí, lo sé —se escuchó adquirir un tono de alivio—. No te interrumpiré más, dime por cual motivo me has llamado.

—Pasaron muchas cosas, quiero aclarar eso primero. No creo que quieras escuchar toda la historia.

—Me encantaría escucharla, tengo tiempo libre ahora.

—Está bien…

Una explicación más tarde.

Por cada palabra que contaba Islandia, la voz de Rusia se apagaba más y más hasta no escuchar ningún sonido por la bocina. Le resumió toda la historia. Y al acabar un silencio se apodero de los dos. Pasaron unos segundos cuando la voz de Ivan se volvió a escuchar.

—Entonces le debes una cita a Natasha conmigo.

—Sí.

—Pero su plan consiste en un hechizo que hará Noruega.

—Sí, pero como va durar unas 6 horas la cita recurrimos a dos países más.

— ¿Quiénes?

— Kirkland y Sánchez Jiménez.

—Inglaterra y México. De acuerdo, no me preocupo de que el hechizo vaya a fallar, al menos por Arthur.

—El día de hoy practicaremos con Lituania, estos cuatro días para que el viernes no sea un problema —se apresuró a decir—. Haremos que todo esto tenga un buen resultado al final.

—Más te vale que así sea. Pero ahora es mi turno de hablar.

Lo que más temía Islandia paso, escuchar a Ivan hablar sobre lo que él pensaba al respecto.

—Me da mucha molestia el hecho de que no me hayas informado de esto. Me decepciona que usaras mi nombre para deber algo que no iba a estar de acuerdo e ignorar mi opinión, que en este caso era algo importante. Estamos hablando de mi hermana Natasha.

—Lo sé, por eso quiero disculparme y me siento horrible en este momento al no haberte dicho de esto antes.

—No te disculpes. Escucha bien lo que voy a decir. Si la cita sale mal no me importa que Noruega tome venganza. Voy a casarte —remarco esas palabras con notable ira. Islandia no pudo decir nada, ya había cortado la llamada.

Dejo caer su espalda sobre la pared y deslizo todo su cuerpo hacia abajo. Se sentó en el suelo con una mirada llena de preocupación, se sentía angustiado y perdido.

Taiwán y Noruega se acercaron hacía él.

— ¿Cómo te fue? —preguntó Mei.

—Rusia va a cazarme.

—No te preocupes, estaré cuidando de ti y si se atreve a ponerte un dedo encima te voy a vengar —comentó Noruega.

—Todo saldrá bien Islandia-kun.

Subió su mirada, al ver que ellos dos lo estaban apoyando sintió alivio. En esos momentos no se sentiría así si no fuera por Mei. Ella los reunió a todos e hizo lo necesario para darle una solución al problema. Era gracias a ella y a los demás por apoyarlos. Se reincorporo del suelo y los tres se encaminaron a donde estaba el resto.

Salieron del restaurante y fueron a casa de Suecia. Aun tenían que poner en marcha su plan.

—Muy bien Lituania, solo quédate donde estas y no hagas ningún movimiento.

Antes de que Noruega pudiera hacer un movimiento con sus manos la voz de Dinamarca se hizo presente.

— ¡Esperen!

Corrió hasta el circulo que habían formado y se coloco en medio de Lituania.

— ¿Qué ocurre Mathias? —cuestionó Noruega.

—Aún nos falta una cosa por hacer.

—Y eso es…

—Nuestros nombres de agentes espías.

—No vamos a tener nombres de espías Mathias, pensé que había quedado claro en eso.

—Pero es muy aburrido sin ellos, ¿Donde está la emoción de todo esto si no tenemos nuestros nombres de agentes?

— ¿Y cuáles serian nuestros nombres? —Quiso saber México.

—Me alegra que hayas preguntado eso Francisco. Son nombres muy originales.

—No quiero oírlos —dijo Lukas.

—Primero, Noruega tú serás el agente sopa fría.

—Pff sopa fría —Se burló Arthur.

—Arthur tú serás el agente aperitivo. Taiwán tú serás la agente té burbuja e Islandia será el agente helado.

—Porque no me sorprende —susurró Islandia.

—México tú serás el agente pan de muerto, Finlandia será el agente pastel de sangre y Suecia será plato fuerte. Oh, y Lituania tú serás el agente Ensalada.

— ¿Y tu quien serás? —preguntó Mei.

—Yo seré el agente comida gratis —replicó Mathias muy orgulloso de su nombre.

—Muy bien, gracias por ese detalle Mathias. Vamos a pensarlo.

— ¿Qué? No van a usarlos.

—Vamos a pensarlo. Ahora concentrémonos en Lituania, que esto va a ser un trabajo complejo.

Mathias entro a la casa con paso lento, se dejo caer en el sofá de la sala, para él los nombres de agentes era una gran idea desperdiciada. Era claro que lo habían ignorado. Quería ser de ayuda, sobre todo para demostrarle a Mei que no era una mala persona. Suspiro y cerró los ojos, dentro de unos minutos ya se había quedado dormido.

—Quiero que sostengan el espejo Taiwán e Islandia. No lo suelten mientras hacemos esto —pidió Lukas.

—De acuerdo.

—Yo me hare cargo de la transformación de Lituania, Francisco tú te encargaras de las ilusiones en las superficies reflejantes y Arthur se hará cargo de la voz.

Susurro unas palabras, y comenzó la magia.

Bielorrusia ya había llegado al parque Kungsträdgården, se había sentado en una de las bancas y miro con tranquilidad la estatua que allí se encontraba. Se había arreglado en casa de Yekaterina y estaba preparada para lo que fuera. Vestía un lindo vestido azul con cuello v que le llegaba a media rodilla. Llevaba su cabello recogido en una cola baja ondulada y atado del lado izquierdo. Llevaba un collar que hacia juego con su vestido y unos tacones bajos. Cargaba un suéter color gris en el brazo izquierdo. No podía creer que el islandés hubiera cumplido su palabra, pero aun no era un hecho, debía ver a su hermano para probar que no fuera una broma de mal gusto.

Flash Back

Recibió una llamada de Islandia por la tarde, era mitad de semana. Quería avances de la gran deuda que le debía.

—Estaba pensando que no ibas a llamar.

—Tengo noticias para ti.

—Espero que sean buenas, islandés.

—Lo son. Te conseguí una cita con Rusia.

Se quedo un momento en silencio sin decir nada. Busco miedo y nerviosismo en su voz, algo que la hiciera sospechar o intuir que no eran verdaderas las palabras que le estaba diciendo.

—Dime el día, lugar y hora.

—Este viernes en el parque Kungsträdgården en Suecia a las 10 de la mañana.

—Bien. Espero buenos resultados.

Había colgado la llamada después de decirle eso. Con rapidez marco el numero de Ucrania para pedirle su ayudara.

Fin del Flash Back

— ¡Que hermosa se ve Bielorrusia! —gritó Mei emocionada.

—Taiwán procura no hablar tan fuerte, aunque tengamos el hechizo de que nuestras voces no sean escuchadas por los demás hay cierto límite.

—Disculpa, es que se ve tan hermosa con ese vestido y ese peinado que no pude contener la emoción.

Islandia sonrió, el verla emocionada hizo que su preocupación se fuera. Debía que tener una actitud positiva en ese momento como Taiwán. Si dejaba que su angustia lo controlara el plan no terminaría bien y todo lo que habían hecho esa semana no valdría la pena. Taiwán se percato de su mirada y voltio a mirarlo, se sonrieron mutuamente. Ninguno de los dos se percató que se sonrojaron al mismo tiempo, ya que sus ojos se habían cerrado después de encontrase.

Se propuso estar relajado como ella lo estaba.

—No pasa nada, también estoy emocionado.

Toris los miró sorprendido, no creyó que Islandia y Taiwán fueran tan cercanos. En ese momento todas sus dudas fueron aclaradas.

Miró su reloj, eran las 10. Exactamente la hora para que el falso Rusia apareciera.

—Muy bien Toris, es tu turno.

Toris sonreía nervioso. Vestía una camisa blanca de vestir, pantalón azul oscuro, zapatos negros y cargaba un abrigo color gris en su brazo derecho.

—Te ves muy bien Lituania, o más bien falso Rusia —dijo Taiwán dulcemente intentándolo animar.

—Gracias señorita Mei, me alaga pero sigo nervioso.

— ¿Nervios buenos o malos? —preguntó Islandia.

—De los dos.

—Tranquilo, todo irá bien —le aseguró.

—Gracias Erik, llego mi hora de brillar. Deséenme suerte.

Dicho esto salió del callejón. Paso al lado de un grupo de gente y diviso a lo lejos a Natasha, vistiendo ese hermoso vestido azul y dirigiendo su mirada hacia la distancia. Toris se quedo sin palabras, no podía creer que la chica de la cual estaba enamorado lo estaba esperando. Había deseado con todas sus fuerzas tener una cita con ella como él mismo y bajo otras circunstancias, pero no podía pedir nada más que eso. Al final tendría una cita con Natasha fingiendo ser otra persona, lo cual lo decepcionaba.

Toris se detuvo a unos cinco pasos y Natasha ya le había dirigido la mirada. Ninguno dijo nada, solo se veían directamente a los ojos. Bielorrusia se reincorporo de la banca y camino hacia él con paso decidido, se detuvo y coloco sus manos en el rostro de Rusia.

— ¿Eh?

Natasha empezó a apretarle los cachetes, le toco la frente y paso sus dedos por el flequillo. Sostuvo sus manos y las trajo hacia a ella, después recorrió sus manos por los brazos y las colocó por un momento en sus hombros.

— ¿Qué está haciendo? —inquirió Arthur preocupado.

—Es obvio que se está asegurando de que Ivan falso sea el verdadero.

Toris se quedo en silencio, unas gotas de sudor empezaron a salir de su frente. La corta cercanía a la que estaba de ella lo puso más nervioso de lo que estaba. Cerró sus ojos con miedo esperando lo peor, los volvió a abrir al sentir de nuevo el toque de los dedos de Natasha en su rostro.

—Bien, eres Ivan.

Taiwán e Islandia soltaron un gran suspiro, al igual que Noruega, México, Dinamarca e Inglaterra. Todos sabían que la primera etapa de la cita no resultaría inadvertida por ella, haría todo un análisis de pies a cabeza. Lukas había sentido la presión de aquello ya que era el encargado de su aspecto físico, cada día hasta ahora había practicado con Lituania. Meticulosamente se aprendió la imagen de Ivan para poder reflejarla como una copia exacta.

— ¿A dónde vamos a ir a cenar hermano?

—Al Nalen Restaurang. Por lo que escuché de Suecia es un buen restaurante.

Natasha asintió.

—La reservación es a las 8:00, —procuro que sus palabras temblaran un poco y sonaran nerviosas. Después de la cercanía que tuvo con Natasha no debía aparentar tranquilidad— hay mucho que ver aquí en Estocolmo.

La chica volvió a asentir y empezaron a caminar, Toris se había memorizada las direcciones de los lugares a los que irían. Por si algo pasaba, dentro de la camioneta se encontraban Suecia y Finlandia, si se percataban de que parecía estar olvidando las direcciones, ellos lo auxiliarían pasando por las calles correctas.

La primera dirección era muy fácil de recordar, tenían que caminar derecho por todo el parque hasta pasar cerca de Kungliga Operan donde estaba la esquina de la calle, cruzarían a la derecha y luego a la izquierda, para su primera parada: el museo medieval de Estocolmo.

Mientras caminaban la mirada de Natasha se dirigía hacia abajo, volvía a mirar adelante y luego volvía a bajarla, Toris lo noto y decidió preguntarle si todo se encontraba bien.

— ¿Te encuentras bien?

—En parte sí.

— ¿En parte?

Natasha asintió.

— ¿Qué ocurre?

Toris se percato que los pasos de Natasha se hacían más lentos. Se detuvo ya que ella lo había hecho, ese día Lituania había decidido concentrar toda su atención en Bielorrusia. No dejaría que se sintiera insatisfecha o decepcionada. Los ojos de Bielorrusia lo miraron apenada, tenía un leve sonrojo en sus mejillas.

—Ya que estamos en una cita… me gustaría que camináramos tomados de las manos.

Toris se quedo en seco, pensó rápidamente lo que diría Ivan en esa situación. Se negaría al instante en el caso de que ella lo estuviera amenazando, pero en ese momento no lo estaba amenazando, se lo había dicho de una manera muy dulce.

A lo lejos Taiwán e Islandia los miraban. Todo parecía estar bien, iban caminando hasta que sin previo aviso se detuvieron.

— ¿Por qué se detienen?

—No lo sé —replicó Mei confundida.

Era evidente que el falso Rusia estaba sonrojado y Natasha lo miraba como si estuviera esperando una respuesta. A continuación no creyeron lo que estaba a punto de pasar, Rusia tomando gentilmente la mano de Bielorrusia.

—Sabes Taiwán, nunca pensé que vería esto… con o sin el falso Rusia.

—Yo tampoco.

Después de unos minutos llegaron a la puerta principal del museo. Islandia y Taiwán tuvieron que esperar unos 10 minutos para entrar, debían hacer tiempo para no encontrarlos en el mismo pasillo. Los demás entrarían en ese lapso de tiempo por una puerta trasera, Suecia había anticipado con anterioridad al equipo de seguridad del museo para que no los arrestaran.

—Este museo es genial —comentó Francisco emocionado.

—Berwald no está aquí, pero sé que diría gracias a tu comentario —replicó Lukas.

—Oigan chicos, entonces si vamos a usar nuestros nombres de agentes.

—No Mathias.

—Aunque sabes, me alegro que no me hayas nombrado agente taco.

— ¿Eh?

—El saber que otros países conocen más comida de mí, aparte de los tacos o los burritos, me pone contento.

—Me alegro, no todos escuchamos lo que Alfred dice Francisco.

—Menos mal.

Los chicos entraron en la zona de seguridad gracias al permiso de Berwald, podían estar en la habitación donde estaban las cámaras. Había otras personas allí pero no les dijeron nada. Dejaron que hicieran su trabajo, después de todo solo estarían más que 1 hora y media.

Había tres sillas disponibles, Mathias se quedo sentado en el suelo. Pero no le importo, pudo apreciar cada cámara de seguridad en un plano general. Lukas lo miro por encima del hombro, parecía estar divirtiéndose.

Francisco tomo el radio walkie talkie y le informo a Taiwán que ya podían entrar.

—Muy bien Islandia, seguimos nosotros.

Cuando entraron por la puerta principal Mei se detuvo, ella no conocía el museo. Desde que salieron de la camioneta Mei fue seguida por Islandia, se había memorizadó las direcciones, pero no lo que había dentro de los lugares. Sí se equivocaba de pasillo y eso provocaba que se dirigieran hacía Natasha, la misión acabaría en un mal final para ambos.

— ¿Mei?

—Sabes Islandia, creo que será mejor que tú seas el guía.

— ¿Segura?

—Sí, no había entrado aquí antes y desconozco todo… ¿Me puedes guiar? —preguntó tímidamente. Al instante Erik supo a que se refería.

—Claro, no hay ningún problema.

—Gracias.

Dejó que Islandia caminara unos pasos más antes de seguirlo. Ahora se sentía más segura.

Volteo a mirarlo, observo su vestimenta y luego la de ella, sonrió de manera divertida. Le gustaba que sus vestimentas de cierta manera se parecieran. No es que quisieran parecer una pareja, aquellas de las cuales combinan su ropa para estar iguales, lo hicieron porque en el caso de que uno se perdiera, pudiera identificar rápidamente al otro. Taiwán vestía un pantalón azul oscuro, una blusa de mangas largas color gris y una gabardina negra con botones, tenía el cabello atado y usaba una boina de color gris. Islandia vestía igual que ella un pantalón azul oscuro, una camisa de vestir blanca, una chamarra negra y una boina negra.

Al caminar unos minutos por la planta baja del museo, Noruega les informo que donde estaban era zona segura. Los tres volvieron a buscar a Bielorrusia y Lituania, los encontraron en un pasillo, se dirigían a una zona donde había vitrinas que contenían varios objetos, entre ellos antiguos.

—Parece que se están divirtiendo —susurró Mathias.

—Enciende el radio walkie talkie Mathias y diles al agente helado y té burbuja que no entren a esa zona.

Los ojos de Mathias se iluminaron, no podía creer que había usado los nombres de espía.

—Lukas.

—Vamos hazlo, se que estas emocionado por hacerlo.

—A la orden agente sopa fría.

Noruega negó con la cabeza, pero no dijo nada más. Iba a dejarlo disfrutar ese momento sólo esta vez.

—De acuerdo, entendido —Islandia dejó el radio walkie talkie y se sentó junto a Taiwán en una banca para esperar nuevas instrucciones.

—Parece que Noruega dejó que Dinamarca dijera los nombres de espía después de todo —comentó Mei.

—Sí, Noruega no es tan malo con él como parece ser. Solo que cuando Dinamarca lo irrita demasiado recibe un golpe.

—Supongo que Dinamarca debería saber cuándo parar, así evitaría eso —replicó nerviosa—. Recibir golpes debe decirle algo ¿No?

—Claro, pero Dinamarca no entiende.

En ese instante Taiwán recordó a Corea del Sur, Hong Kong y China.

—Me recuerda un poco a los hombres de mi familia.

— ¿También Yao golpea a Hong Kong y Corea del sur?

—Solo si es por hacer algo muy tonto y sobre todo por la edad que tienen. Pero como ya no son niños casi no lo hace.

—Entiendo, pero aún los castiga y no debería hacerlo.

—Lo sé, actúa como un "hermano mayor" para todos. Siento que ya se hizo senil.

Toris y Natasha siguieron caminando por los vitrales hasta que llegaron a otra zona donde había un grupo de gente alrededor de la sala, parecía que estaban montando una pequeña obra de teatro por los trajes medievales que el staff estaba usando.

— ¿Quisieras mirar un poco o quieres ir a otra parte del museo?

—Hay que mirar la obra solo un momento.

Toris asintió. Noruega buscó a Taiwán e Islandia con las cámaras, les dijo que estaban bien, que podían ver el museo por un momento. Islandia le dio un pequeño y resumido tour a Taiwán, le dijo que la próxima vez que fueran le daría todo un tour completo y detallado. Ella le agradeció. Después de unos minutos de caminar y hablar, habían llegado a una sección donde no había gente.

— ¿Te parece ver esta sección mientras Natasha y Toris están en otro lugar?

—Sí, quisiera apreciar un poco más el museo.

—De acuerdo.

En la sala de las cámaras, Arthur no miró en ninguna parte a Natasha y al falso Rusia.

— ¿Dónde fueron? Estaban aquí hace un momento.

— Creo que son los que estaban sentados en esa banca ¿Los ves?

—Sí, los veo —Arthur soltó un suspiro de alivio.

Lukas repaso en el lugar donde estaban, ya había acabado la pequeña obra de teatro. Miró que se reincorporaban de la banca y se dirigían a otra sala. Dieron vuelta a un pasillo donde se conectaba con otros dos, la separación de dos salas.

—Esperen… ¿Francisco, en qué lugar están Mei y Erik?

—Están en la sala 5.

Lukas encendió rápidamente el radio walkie talkie.

—Erik y Mei, el falso Rusia y Natasha se aproximan hacia ustedes.

— ¿En donde se encuentran?

—Donde se conectan los tres pasillos, la sala 5 y 6.

—No puede ser.

Mei al ver la expresión en blanco de Erik, se dirijo corriendo hacía la entrada del pasillo, se recargó en una de las paredes, dio un pequeño vistazo y miró a Natasha y a el falso Rusia dirigiéndose hacia ellos. Corrió rápidamente hacia Erik, sorprendiéndolo cuando llego detrás de él.

— ¡Vienen hacía aquí Islandia-kun!

Rápidamente Islandia miró todas las direcciones de la sala. Era evidente que lo había sacado de su estado de shock. Al divisar una puerta corrieron hacia ella, al intentar abrirla se percataron que estaba cerrada.

—Vamos, ábrete —Islandia intentó empujarla sin ningún resultado.

Mei se percató de que en la sala había un baño.

—Islandia-kun, hay un baño.

—Que bien, tenemos suerte.

Al correr hacía la dirección donde su salvación estaba, Islandia se detuvo en seco.

—Es un baño de mujeres… —sus pasos retrocedieron al ver claramente el letrero en la puerta—, no puedo entrar allí.

—Pero no hay otra puerta, y si Natasha te ve aquí va a saber que todo fue una farsa.

—Lo sé, pero entrar a un baño de mujeres es algo que no puedo hacer Mei. Es incorrecto.

—Sé que es incorrecto, pero…

Mei no pudo decir más palabras, al escuchar los pasos de Natasha y Toris más cerca, actuó por reflejo.

—Lo siento Islandia.

Puso sus manos en el abdomen del chico y lo empujo dentro del baño. Islandia no pudo decir nada, al sentir el toque de sus manos en él sus pensamientos se detuvieron por completo. Se cerró la puerta detrás de ellos. Lo dejó de empujar hasta que se detuvieron en frente de una pared. Mei se separó de él avergonzada por lo que había hecho, con la mirada agachada se disculpó.

—De verdad me disculpo Islandia-kun.

Islandia la miró, al instante se sonrojo, sus palabras regresaron más débiles que antes.

—Mei… porque…

Al instante se escucho la palanca de un baño siendo bajada. En Mei se fue la vergüenza y regreso el pánico sobre ella.

—Rápido, metete a un baño.

— ¡Sí! —se metió de inmediato a un cubículo y cerró la puerta tras de él.

Mei se dirigió al lavamanos y abrió el grifo fingiendo que se estaba lavando las manos. Una mujer joven salió, miró a Mei por un instante antes de lavarse las manos. Mei solo sonrió y sacó una pequeña risa nerviosa. La mujer la miro pensando: "Turistas". En cuanto salió por la puerta, tanto como ella y Erik soltaron un gran suspiro de alivio.

— ¿Mei, hay alguien más en el baño? —susurró.

—No, ya no hay nadie.

Erik salió apenado, la expresión en su rostro era fácil de descifrar por Mei. Lo veía claramente en su mirada.

—Al menos los radios de Noruega, Inglaterra, México y Dinamarca están apagados.

—En realidad… hemos escuchado todo —se escuchó la voz pausada de Noruega.

— ¡¿Qué?! ¡Dijiste que ibas a apagarlo Lukas!

La voz de Islandia gritando lastimó los oídos de los tres magos, se escuchaba molesto. A pesar que los había dejado sordos Dinamarca no paraba de reírse, también se escuchó la risa de Inglaterra.

—Agradece que Mei y yo no nos estamos riendo —se apresuro a decir Francisco.

—Jamás voy a olvidar este momento, pobrecito Erik. Lo obligaron a entrar al baño de mujeres —Dinamarca se resbaló y cayó al suelo.

Taiwán lo miró preocupada y con culpa, no había deseado que pasara eso, mucho menos que quedara en vergüenza.

— ¡Lukas… tú tienes la culpa! Dijiste que no ibas a usar los radios con nosotros por mucho tiempo.

La voz de Inglaterra se escuchó esta vez.

—Esto es muy gracioso en verdad, me duele el estomago. ¿Por qué no usaste a unos de tus amigos para verificar antes que nosotros que Natasha y Toris no estuvieran en la zona?

—Es cierto. Lukas pudiste haber usado a tus amigos invisibles para esto.

— ¿Y dejar que Lituania les dijera a los bálticos como es que yo hablo solo y pensaran que estoy loco? No.

—El tenía el radio apagado justo ahora Lukas —replicó Erik.

—Pero bien que podría encenderlo. Recuerda que le dije que estuviera encendiendo el radio cada 10 minutos aproximadamente.

—Tú… tú…

—Tranquilo Erik, esto quedara en silencio por parte de nosotros. Me asegurare que esto no salga de sus bocas —le aseguró Francisco, él junto con Mei eran los únicos que no se habían reído.

Islandia se recargó en una pared y se dejó caer al suelo. Mei tomó el radio de Islandia y les contesto.

—Gracias por eso Francisco. Y a los demás, después de esto por favor no lo vuelvan a mencionar frente a Islandia, yo fui la que lo metió al baño de mujeres. Esta situación fue por mí no por él.

—Eres muy amable Taiwán —dijo Dinamarca.

—Intenta hablar con él Mei —la voz de Noruega se escuchaba preocupada—, nosotros les diremos cuando Natasha y Toris se vayan.

—Gracias Noruega.

Mei se guardó el radio en el bolsillo y lo miró. Parecía que un aura roja lo estaba rodeando en ese momento. Mei sonrió con una expresión preocupada y se acerco a él.

— ¿Puedo sentarme?

Islandia no dijo nada, solo asintió con su cabeza.

Mei se sentó junto a él. Era la segunda vez en ese día que lo veía molesto. Su tono de voz subía mucho y apretaba los puños cuando llegaba a un punto de mayor estrés, en esos dos momentos de enojo se dio cuenta que él no le había dirigido la mirada, después de que desayunaron en el restaurante cuando estaban todos más tranquilos volvió a mirarla. Le pareció algo muy curioso, tal vez no quería que lo viera en ese estado.

—Puedes estar molesto conmigo Islandia.

—No estoy molesto contigo Mei —se giró de inmediato con ella, no quería provocar un malentendido.

— ¿De verdad? —preguntó sorprendida, no pudo terminar de hablar. Islandia se había girado a mirarla directamente a sus ojos cafés, la cercanía de sus rostros era pequeña.

Erik se dio cuenta y se aparto al instante con un pequeño rubor en sus mejillas.

—Disculpa…

—No te preocupes —dijo con un pequeño sonrojo igual que Islandia.

Pasaron un momento en silencio hasta que Erik tomó de nuevo la palabra.

—Esta situación fue incomoda para mí. Más por las risas de Mathias y Arthur, y más por Arthur. Quede en vergüenza y más que eso, te falte el respeto —Erik bajó la mirada.

—Eso no es cierto, Islandia.

Subió de nuevo su mirada y la miró.

—No me faltaste el respeto. Dime, ¿Hiciste algo para que se considere incorrecto?

—No.

—Así es, no lo hiciste. No has hecho nada malo desde que entraste al baño de mujeres. Así que levanta la mirada, no hay razones para agacharla.

—Es cierto.

Lo que decía Mei era verdad, no podía negarlo. De no haber sido por ella, tal vez él ya no estaría vivo en esos momentos.

— Evitamos que Natasha sospechara del falso Rusia al no vernos. Estamos seguros —comentó Erik.

— ¿Lo ves? Todo sigue estando muy bien.

—Sí, muchas gracias Mei.

Mei extendió su mano derecha y acarició su cabello provocando que se despeinara, acto que dejó por completo en sorpresa a Erik.

—Sigues siendo para mí el país más sorprendente.

Mei sonrió con dulzura, sus ojos se cerraron y le dio otra caricia en el cabello. Volvió a abrir sus ojos y soltó una pequeña risa.

—Déjame arreglarlo.

—Descuida Mei, yo lo hago…

—Aunque, te ves bien con el cabello despeinado.

Islandia se sonrojo por el comentario, y soltó una risa.

— ¿Tú crees?

—Sí.

Erik dejo que Mei peinara su cabello, aunque tuviera un pequeño sonrojo en sus mejillas eso no lo hizo avergonzarse, estaba disfrutando sentir las manos de Mei en su cabeza.

Después de unos 15 minutos, Lukas les indico que estaban fuera del peligro y salieron del baño.

—Gracias… —susurró Erik cuando estaban saliendo por la puerta.

Nota de la autora: Espero que les haya gustado esta primera parte del capítulo. Yo sinceramente disfrute mucho escribiendo la escena del baño, no, mejor dicho, disfrute mucho volver a escribir este fic. Gracias de nuevo a las personas que lo siguen leyendo. Esperen el siguiente capítulo (carita feliz). Y esperemos que la cita ideal para Bielorrusia termine bien y no maté a nuestros queridos protagonistas, hehe. Bye-ni, cuídense. Gracias.