Este es el primer capítulo, espero que les guste. Si es así, háganmelo saber con un review, eso es bastante motivador para mi, pues esta historia tiene mucho valor sentimental para mi.


Aquellos días pasaban muy bien para la "Pequeña Dama", algunos de sus seres más cercanos le decían así a pesar de que ya tenía veinte años físicamente, aunque eso no le molestaba. Algunas personas la llamaban sólo "Rini", diminutivo de Serena, ya que simplemente ese es su nombre.

Rini (Como nosotros nos referiremos a ella) esperaba con ansias la visita del amor de su vida.

Hacía lo conocía desde que era una chiquilla; no había detalle sobre ella que Helios no supiera, y, aunque no del todo, ella también sabía bastante sobre él.

Diana miraba atenta a la jovencita arreglarse lo más hermosa posible, hasta que quedó perfecta.

—Princesa —Le llamó una de las mozas- El joven Helios la espera en el jardín.

—Dígale que enseguida voy —Dijo con tono jovial mientras se alisaba la falda del vestido rosado con lazos fucsias que le llegaba por encima de las rodillas.

Rini salió de su alcoba acompañada por Diana, a quien llevaba cargando en brazos como bebé.

En el salón principal del palacio, todos estaban reunidos, sus padres, las chicas, Luna y Artemis; Rini sonrió y los saludó, contenta y con esa sonrisa enamoradiza.

—Vaya —Dijo su madre, la Neo reina Serena—Al parecer alguien se despertó contenta.

—Está así de feliz porque el chico que le gusta ha venido a verla —Dijo Lady Mina con una risita.

— ¡V-Venus...! —Exclamó Rini, un poco avergonzada.

Mina sólo respondió con la misma risa, acompañada de la voz de la Moza aquella repetirle a Rini:

—Princesa, el joven Helios la está esperando.

El Rey miró a su hija, la cual seguía bastante roja.

— ¿Helios? —Preguntó, suspicaz.

—Sí, papá, Helios —Respondió Rini.

— ¿El guardián de los sueños? ¿Aquel que te salvó de morir en una caída al vacío?

—Sí, el mismo —Dijo su hija, con una sonrisa inocente.

—Dile que tu padre le pide que cuide de ti —Dijo el rey mientras la reina le miraba con cierta dulzura.

—Está bien papá, yo se lo digo —Afirmó para seguir andando hasta al jardín.

Rini caminó por los senderos exteriores, rodeados de pulcras rosas de distintos colores y de dulce fragancia, hasta que finalmente lo vio frente a ella y su corazón palpitó rápidamente.

—Helios —Dijo con cierta timidez— Disculpa, ¿Te hice esperar mucho?

—No, para nada, no te preocupes por eso, mi Pequeña Dama, he llegado hace muy poco y...

—Lo siento... —Dijo ella dándose cuenta de los esfuerzos que hacía en convencerla— No soy buena con la puntualidad.

—No hay problema, yo siempre voy a esperar por ti.

El rostro de Rini se puso muy rojo. Miró a Helios en silencio, él contemplaba las rosas blancas de unos arbustos.

— ¿Y qué te trae por aquí? —Preguntó la pelirrosa.

—Oh, he venido a hablar contigo.

— ¿Conmigo? ¿Sobre qué?

—Verás, hay algo que quiero decirte desde hace tiempo... Sin embargo, había encontrado la manera y el momento apropiado.

— ¿U-Uh? Dímelo, Helios.

El joven miró a la princesa, ella lo observaba curiosa, con sus grandes y brillantes ojos rojos, como dos preciosos rubíes.

—Yo... —Helios suspiró— Llevo demasiado tiempo muy enamorado de ti, y no puedo seguirlo callando…

Rini se puso mucho más roja, se llevó las manos hasta los labios para tratar de cubrió su sonrojo.

Helios miraba algo confuso la reacción de la joven, que seguía ocultando la boca y la cara entre sus manos.

— ¡N-No me mires! —Pidió dándole la espalda— ¡Me veo como un tomate!

Helios dejo escapar una risa leve.

—Calma, ya deje de verte —Respondió entre risas leves.

Rini se tranquilizó y se apartó las manos del rostro.

—No sé qué decirte... —Dijo ella.

— ¿Y, por qué?

—Porque, igual te quiero mucho... De hecho... Yo... T-También te amo demasiado, Helios... Eres completamente correspondido.

Él no sabría decir si lo que sintió en ese momento fue una inmensa felicidad, pero estaba seguro, así se sentía.

— ¿Entonces? —Preguntó Helios sin dejar de mirar a Rini, quien había dejado de tener cara de tomate y volvió a la normalidad.

—Creo que si nuestros sentimientos son mutuos, si como yo te amo, me amas tú así, deberíamos comenzar una relación... Ya sabes, como novio y novia —Dijo Rini, bastante ilusionada.

Helios asintió con la cabeza para darle la razón a Rini, ella sonrió levemente sonrojada, pero sin dejar de verlo de esa manera tan dulce.

—Entonces... ¿Quieres ser mi novia?

— ¡S-Sí! —Exclamó ella sin pensárselo dos veces.

El rostro de Helios se iluminó de felicidad, Rini saltó a sus brazos, se paró de puntitas y le dio un tierno beso.

—Rini —Helios llamó su nombre, dirigiendo su mirada a ella, quien se sonrojó notablemente al oírle.

— ¿Dime? —La joven se encogió de hombros.

—Eres bastante tierna —Dijo sonriéndole.

Rini parecía estar bastante emocionada, como si fuese a explotar de alegría en ese momento.

— ¿Te parezco tierna? —Preguntó ella con una faceta bastante infantil.

—Mucho —Admitió, para luego sonreír— No has cambiado en nada...

—Creo que tienes razón —Murmuró— Pero, eso no es malo ¿Cierto?

—En lo absoluto —Helios volvió a dirigir su mirada a los rosales del bello jardín— Te quiero tal y como eres, Rini.

—Yo también te quiero tal y como eres, no importan los defectos, los errores, ni nada, para mí, eso te hace el chico perfecto...

En ese momento llegó otra de las mozas del palacio y les dijo a ambos jóvenes que los reyes aguardaban para verles en el salón con las Sailor.

Ambos fueron hacia el sitio señalado por la muchacha, caminaron tomados de la mano hasta el salón principal del palacio de cristal.

— ¿Y ahora? —Preguntó Mina.

—Ustedes dos están muy juntitos hoy ¿No? —Siguió Rei, mirando atentamente a los dos jóvenes.

— ¿Nos perdimos de algo? —Setsuna se unió al interrogatorio.

— ¡Díganlo ya! —Prorrumpieron las chicas, bastante ávidas, mientras la Reina se reía, cosa que al Rey Endymion no le hacía ni pizca de gracia.

— ¡Helios y yo estamos saliendo oficialmente! —Anunció Rini con alegría, mientras el salón se inundaba de chillidos de emoción y felicidad por parte de la gran mayoría de las Sailor.

La ola de preguntas volvió más intensa que nunca.

— ¿Ya se besaron? —Preguntó Mina.

— ¿Cuándo se casan? —Les cuestionó Rei, a manera de broma.

— ¿Ya han planeado su primera cita? —Interrogó Lita, mirándoles.

—Chicas, déjenlos en paz —Expresó Amy.

—Princesa, ¿No estará pensando en cometer barbaridades, verdad? —Preguntó Diana haciendo que la pareja se sonrojara a más no poder.

— ¿A quién le pediste permiso? —Preguntó Endymion, con tono receloso.

—Cariño, ella tiene más de mil ciento veinte años, ya es una mujer adulta, no tiene por qué pedir permiso... -Dijo la Neo reina con una agradable sonrisa.

—Independientemente de su edad, ella es aún mi niña... —Replicó el Rey algo más calmado, para dirigir su mirada a Helios— Cuida de mi hija, pues no me quieres conocer enojado, muchacho.

El joven asintió, mientras Rini se palmeó la frente y veía a su padre un poco apenada.

— ¿Cómo te animaste a decirle que la amas? —Preguntó Hotaru, esta vez a Helios.

—Chicas, basta, son muchas preguntas —Dijo Rini—, pero, si Helios no tiene objeción, yo les responderé.

Ella miró al joven y él asintió dándole su aprobación.

—Mina: Sí, ya nos dimos un beso ¿No te acuerdas? Hace muchos años... Rei: No nos casaremos aún. Lita: No, no la hemos planeado. Diana: Esas cosas no se preguntan. Papá: Lo siento, pero mamá tiene razón. Hotaru: Sólo pasó y ya

Y así fue toda la tarde, todos estaban diciéndole a ambos como debían comportarse, haciéndoles preguntas raras y de más.

Sin embargo, para Rini y Helios había sido en verdad un gran día.


Nota de la autora: «El tiempo aún es nuestro, siempre va a ser nuestro...».