Capítulo 5

Llegaron al hotel y Effie se dirigió al cajero automático, cuando sacó el efectivo, regreso al lobby donde Haymitch la estaba esperando.

― Bien.

― Bien ― repitió ella, metió el dinero en un sobre y se lo tendió ― Aquí tienes.

Él sonrió de lado ― Nah, así estoy bien.

― Haymitch, tómalo. Teníamos un trato. ¿Por favor?

― Mejor dame la moneda.

― ¿Cuál moneda? ― frunció el ceño.

― La que arrojaste para ver quién se quedaba con la cama.

― ¡Oh! ― abrió su bolso para tomarla ― Aquí está ― la sostuvo con dos dedos frente a él ― Mentiroso.

Haymitch la tomó y la lanzó al aire para después atraparla de nuevo ― Mucha suerte ― ambos sostuvieron la mirada por un momento y él se dio la vuelta para marcharse, pero cuando estaba en la puerta del hotel, se giró para verla.

Effie se había quedado parada en el mismo lugar sin moverse. ¿Cómo iba a hacerlo? No podía creer que no lo volvería a ver.

― ¡Effie! ― la llamó por su nombre.

Ella se acercó de prisa ― ¿Sí?

― ¡Effie! ― alguien más gritó su nombre cuando estaba frente a Haymitch.

Ambos giraron en la dirección del corredor.

― ¡Dios santo! Por fin llegaste. Pensé que iba a tener que llamar a un equipo de rescate para traerte ― se acercó deprisa, Seneca.

Ella rio, aunque no se sentía muy emocionada de verlo ― ¡Seneca! ― él le dio un pequeño beso en los labios ― Es una larga historia.

El rubio bajó la mirada ante la escena que se desarrollaba frente a él.

― Lo siento querida ― la abrazó ― Es bueno verte. ¿Estás bien?

― Sí ― trato de sonreír ― Perfectamente.

Seneca se giró hacia Haymitch ― Lo siento, ¿nos conocemos?

― Oh, Seneca, él es Haymitch ― Effie lo presentó ― Haymitch condujo… ― se aclaró la garganta ― Me ayudó a llegar aquí desde el distrito Doce.

― Bien. Bueno, no envidio tu trabajo. Esta dama no es buena para las aventuras.

― No ― se limitó a contestar el rubio.

― Encantado de conocerte, amigo ― le estrechó la mano.

― Igualmente ― correspondió al saludo.

― ¿Ella se ocupó de ti?

Effie abrió mucho los ojos y volteó a ver a su novio. El rostro comenzó a cambiarle de color, no pudo evitar recordar lo que había pasado en la posada.

― ¿Le diste propina? ― le preguntó Seneca.

― Ah ― se pasó la mano por el cabello algo nerviosa ―Mmm…

― Ella me pagó ― respondió Haymitch.

― Genial. Gracias por traerla sana y salva.

Effie no podía apartar la vista del rubio, cuando su novio la abrazó y la hizo girar entre sus brazos ― ¡Dios! ¡Te extrañé tanto!

Ella se sentía muy incómoda ― Yo también ― le dio unas palmadas en la espalda para que la soltara.

― No. En verdad te extrañé ― la tomó de los brazos ― Fue así. Y me hizo pensar ¿por qué no estamos casados?

Haymitch estaba a punto de salir del hotel, pero volteó a verlos al escuchar lo que Seneca le estaba diciendo.

Effie se quedó paralizada, y vio en cámara lenta, cómo su novio se arrodilló frente a ella ― ¿Te quieres casar conmigo?

― ¿Hablas en serio? ― preguntó ella incrédula.

― ¿En serio? Sí. Estoy arrodillado. Yo tengo esto ― se sacó del interior del saco una pequeña caja de terciopelo negro y la abrió, mostrándole un anillo con un enorme diamante.

Ella se quedó callada, había esperado ese momento desde hacía años y ahora que por fin su novio le proponía matrimonio, no sentía la emoción que suponía toda mujer debía sentir en ese momento.

― Sin presión, pero nos están filmando ― le dijo su novio, aún de rodillas.

Ella volteó y vio a varios huéspedes filmando ese momento que suponía debía ser muy especial, con sus teléfonos celulares. Y cuando giró hacia la puerta, Haymitch había desaparecido.

― Cariño ― volvió a llamar su atención Seneca ― ¿Cariño? ¿No se supone que ya deberías darme una respuesta?

Effie se sintió nerviosa y presionada por el momento ― Sí. Claro.

Las personas a su alrededor comenzaron a aplaudir.

Seneca se puso de pie y la abrazó ― Bien, deja te coloco el anillo.

Ella extendió la mano y él sonrió emocionado cuando se lo puso y la besó en los labios ― Tengo champagne en la habitación, deberíamos ir arriba para festejar.

― Gracias ― le dijo ella y echó un último vistazo a la puerta del hotel.

...


...

Haymitch caminó por las calles del distrito Diez hasta una cabina telefónica, y marcó un número que jamás creyó que marcaría de nuevo.

Se fue a un bar cerca y ordenó una cerveza, pero no alcanzó a tomársela.

― Nunca creí que te vería en el distrito Diez ― escuchó una voz familiar a su espalda.

Volteó y se encontró con su exnovia.

― Haymitch ― le sonrió ella.

― Danna.

― Traje lo que me pediste ― estiró la mano para entregarle un anillo ― Jamás lo usé.

Él tomó el anillo y lo guardó en su bolsillo.

― Tu hermano quiere verte, también queremos que conozcas a los niños.

― No en este momento, será en otra ocasión ― dejó un billete sobre la barra antes de marcharse.

...


...

El restaurant – bar Abernathy, estaba lleno. Los días en que él estuvo ausente, Peeta y Katniss se encargaron de hacer una campaña para salvar el bar.

Tenían mucho trabajo y entre los tres no se daban abasto, los chicos habían colocado un gran bote con un letrero que decía:

Ayuda a salvar el restaurant – bar Abernathy

Y todos los comensales depositaban ahí su generosa propina. Si algo distinguía al distrito Doce, era que, aunque era un pueblo pequeño, sus habitantes eran unidos y se apoyaban entre sí.

Al décimo día, Thread se presentó con varios trabajadores y una gran camioneta dispuesto a embargar el lugar.

― Aquí tienes ― le tendió el bote con el dinero Haymitch.

El otro hombre lo contó rápido ― ¡Falta!

― No mucho ― se cruzó de brazos.

― ¡Vamos muchachos! Entren por las cosas.

― Espera ― le dijo Chaff ― y sacó varios billetes de su cartera y los depósito en el bote.

El resto de la gente presente, incluyendo a Peeta y Katniss, ayudaron a completar el dinero.

Thread se tuvo que dar por vencido y tomó el dinero restante ― Bien, ya está todo. ¡Vámonos muchachos!

Haymitch les tendió la mano a todos, agradeciendo el apoyo que le habían brindado ― ¡La casa invita!

...


...

En el Capitolio, Effie y Seneca hicieron una recepción con todos sus amigos para mostrarles su nuevo apartamento y anunciar su compromiso.

Agatha corrió a abrazarla y lo primero que hizo fue tomar su mano para ver el anillo.

― ¡Ay! Te dije que tu anillo sería más grande que el mío.

Effie solo le sonrió.

― ¡Dios mío! ¡mira este lugar!

― ¿Te gusta?

― ¿Qué si me gusta? Quiero arrojarte por la ventana y quedármelo ― su cuñada estaba realmente fascinada con el lugar ― Siento que tu final feliz será una verdadera prueba para nuestra amistad.

― Estoy seguro que ella hubiera sido feliz solo con el apartamento ― se acercó su hermano Helius con Seneca ― No necesitabas el compromiso.

― Era parte del paquete ― le dijo Seneca.

― ¿En serio? ― preguntó Agatha ― ¿Compras un apartamento y te dan un anillo?

― Más bien fue al revés.

Effie frunció el ceño ― ¿Qué quieres decir?

― Creo que fue Edith de la comisión. Me llamó cuando estaba en el distrito Diez y me preguntó sobre nuestro estado civil. ¿Pueden creerlo? Nada específico, solo por saber. Como algunos residentes son gente mayor y chapados a la antigua, cuando se trata de esto, no quería habladurías. Así que entendí el mensaje, Casados nos daban el apartamento, de lo contrario lo perdíamos ― les relató Seneca ― Así que dije que estábamos a horas de comprometernos. Solo se me ocurrió decirlo y funcionó. Casi podía escucharlos preparando las llaves para entregarnos el apartamento.

Ella dejó de sonreír, ¿Qué había hecho? ¿A qué se había reducido su vida? Seneca no le había propuesto matrimonio porque lo planeo cuidadosamente, de no haber sido por el apartamento, probablemente nunca le hubiera pedido que fuera su esposa.

― Así que colgué el teléfono y pensé ― continuó su relato ― ¿Por qué no?

― ¿En serio? ― le preguntó Effie con una de sus más falsas sonrisas.

― Claro. Digo algún día quizás hubiéramos llegado a este punto.

― Por supuesto ― afirmó ella con la cabeza, pero sentía el estómago revuelto.

La cara de su cuñada también demostraba que no podía creer que las cosas hubieran ocurrido de ese modo.

― Vengan al balcón ― los invitó Seneca ― Quiero que contemplen esta vista.

Effie non los acompañó, se fue a hacia la cocina abierta y se puso a contemplar con cuidado todo a su alrededor; los elegantes muebles con los que había decorado su bello apartamento, la gente ahí reunida, elegantemente vestida que se decían sus amigos, pero realmente no todos lo eran, las conversaciones banales que sostenían a su alrededor, todo en torno al dinero.

Por primera vez se sentía como una extraña en su propia casa, por fin había alcanzado el sueño que tenía persiguiendo desde hacía años, solo para darse cuenta que ese ya no era su sueño, porque no la hacía feliz.

Volteó a ver su anillo de compromiso y luego levantó la vista hacia la pared y vio la palanca de la alarma contra incendios.

Un agudo pitido comenzó a sonar en todo el lugar.

― ¿Es la alarma de incendios? ― preguntó Seneca ― Escuchen todos ― les habló a sus invitados ― Por seguridad será mejor que continuemos esta fiesta abajo.

Todos los invitados salieron del lugar, solo quedaron ellos dos.

Ella estaba parada en medio de la sala, sus 60 segundos estaban corriendo y aún no se decidía que tomar del apartamento.

― ¡Effie! ― la llamó su prometido al verla parada en medio de la sala sin moverse ― ¿Puedes buscar todas las cosas de electrónicas de valor que tenemos? Necesitamos salir de aquí ― se metió a la oficina para tomar su laptop, celular y cámara de video, y cuando salió ya no la vio ― ¿Effie?

...


...

Haymitch estaba en la cocina, preparando platillos junto con Peeta y Thom, tenían mucho trabajo.

― ¡Haymitch! ― entró Katniss con un plato en la mano ― Un cliente dice que el pollo está seco.

― ¿Qué? ― preguntó y siguió cortando verduras.

― El pollo está seco ― repitió la chica.

― Es pollo a la crema, ¿cómo diablos va a estar seco? ― tomó un tenedor y lo probó ― Esta delicioso ― se quitó el delantal molesto, dispuesto a salir a reclamarle al cliente su mal gusto ― Peeta te encargo la cocina.

― ¡Cómo diga jefe!

Katniss le guiñó un ojo antes de salir tras Haymitch.

El rubio se fue hacia una mesa larga de comensales que habían llegado del distrito Trece ― Muy bien, ¿quién de ustedes piensa que mi pollo está seco? ― preguntó molesto y se cruzó de brazos.

Las personas de la mesa se le quedaron viendo como si le hubiera crecido una segunda cabeza y no respondieron.

― ¡Yo! ― dijo una voz femenina a su espalda.

Él se giró lentamente ― ¿Qué demonios haces aquí? ― pero no lo preguntó enojado, sino con un asomo de sonrisa en los labios.

Effie, quién estaba sentada sola en una mesa en el otro extremo del lugar, se puso de pie. Se veía hermosa. Traía un vestido azul, que resaltaba el color de sus ojos, y el cabello suelto, como a él le gustaba.

― ¿Puedes ser amable por un segundo? ― se acercó a él ― Volé por muchas horas al distrito Trece y luego tuve que tomar el tren para llegar aquí.

Finalmente, la huelga se había resuelto.

― ¿Vino Seneca contigo?

― ¿Qué? ¡No!

Él caminó algunos pasos para ponerse frente a ella y se metió las manos a los bolsillos de su pantalón.

― Seneca y yo… No funcionó.

― Lo siento ― le dijo de dientes para afuera, porque en realidad le alegraba mucho que hubiera roto su compromiso con ese idiota.

― Bueno ― comenzó ella ― cuando llegaron mis 60 segundos me di cuenta que tenía todo lo que siempre quise, pero nada que realmente necesitara. Y creo ― no apartó su mirada de la suya ― Que lo que necesito está aquí. E hice este largo viaje para ver si tú creías lo mismo. Y si es así…Bueno, no tengo más planes después de eso, lo cual es raro para mí. Entonces ― tomó aire ― Haymitch Abernathy, está es mi propuesta. Propongo no hacer planes. Propongo que nos demos una oportunidad y que pase lo que tenga que pasar. ¿Qué dices? ― le sonrió ― ¿Quieres no hacer planes conmigo?

Él se quedó en silencio, no le contestó, no se la había podido sacar de la cabeza desde que la vio por última vez en el hotel del distrito Diez a punto de aceptar la propuesta de matrimonio de otro hombre. Sonrió de lado y se marchó, dejándola sola en medio del restaurante.

Effie vio como todos los clientes no le quitaban la vista de encima y compuso la mejor de sus sonrisas ― Creo que eso fue un no.

Salió de prisa del lugar y caminó tan rápido como le permitieron sus tacones, hasta la pradera, donde se apoyó en el tronco de un árbol. Tenía ganas de llorar, había estado casi segura de que las cosas iban a resultar de otro modo.

― Señora Abernathy – Trinket ― Haymitch estaba parado a su lado ― ¿A dónde demonios crees que vas?

Ella frunció el ceño ― Dijiste que no.

― No dije que no. No dije nada.

― Te marchaste.

― Fui a buscar algo.

― ¿En serio? ¿Era un buen momento para ir a buscar algo?

― Sí, de hecho ― sacó del bolsillo de su pantalón un anillo ― Fui a buscar esto. No tendría este anillo de no ser por ti.

A ella se le escaparon las lágrimas.

― Rechazo tu propuesta. No quiero no hacer planes contigo. Quiero hacer planes contigo ― le dijo él.

― ¿En verdad?

Él puso una rodilla en el suelo ― Princesa, ¿quieres casarte conmigo?

― Jamás pensé en toda mi vida que te vería arrodillado.

― Sí, y es un poco incómodo así que… ¿qué dirás? Effie del Capitolio.

― Sí, sí quiero ― le contestó, y esta vez se sintió muy diferente, porque ahora estaba segura de la decisión que estaba tomando era la correcta.

Haymitch se puso de pie y la besó, ella de inmediato lo abrazó por el cuello. Cuando se separaron juntaron sus frentes y entonces él le colocó el anillo en su dedo.

― Menos mal regresaste, pensé que no tendría dónde quedarme esta noche.

― ¿Qué? ¿Crees que te quedarás conmigo, Princesa? Esto va a costarte.

― Agrégalo a mi cuenta.

Volvieron a besarse.

Cuando regresaron al restaurante, todos los presentes, les aplaudieron. Haymitch tomó su mano y la levantó para que vieran que estaban comprometidos.

Peeta salió de la cocina y apoyó su barbilla en el hombro de Katniss ― ¿Quién lo diría?

― Lo sé ― le dijo la chica ― Y es domingo, dicen que es de buena suerte comprometerse en domingo.

― Me estás tratando de decir algo Everdeen ― la chica le dio un codazo ― Regresemos a trabajar.

Haymitch volteó a ver a Effie y ahí frente a todos sus amigos, la besó de nuevo.

Fin


Hola!

No voy a marcar esta historia como completa aún, porque estoy pensando en escribir un epílogo, pero como no lo he hecho aún y no sé cuando vaya a estar listo, (por lo tanto no será el otro lunes) la voy a dejar así de momento.

Ya estoy escribiendo otra historia Hayffie, pero también es everlark, pero creo que les gustará mucho la idea, ya llevo tres capítulos, y esa comenzaré a publicarla el lunes pasando semana santa. Así que agradeceré si me dan follow para poder estar atentos a futuras publicaciones.

Tengo otras historias hayffies publicadas, espero visiten mi biografía y les den una oportunidad. Y actualmente estoy publicando una historia que se llama El circo de la esperanza, es hayffie y es everlark, pero salen todos los vencedores y más parejas.

Espero que esta adaptación de Año bisiesto a nuestra querida pareja les haya gustado mucho como me gustó a mi, de hecho creo que si escribo un epílogo, será algo subido de tono, como es mi costumbre escribir mis hayffies, pero al menos dejaré un aviso en mis otras historias cuando lo tenga listo.

Muchas gracias por leerla y por tomarse el tiempo de dejarme comentarios. Son muy importantes para mí.

saludos

Y regresaré, aunque no tenga fecha por el momento!

besos

Marizpe