VII

Derecho de nacimiento

Miró sus manos callosas, rotas en mil formas, quemadas, fuertes y capaces. Miró su reflejo en el agua y un par de grandes ojos verdes le devolvía la mirada inquisitiva. Era su deber ser jefe de la tribu, poner orden, ejercer la autoridad y llevar a su gente a un futuro próspero. Lo había sido desde el nacimiento, el regalo que su padre le había otorgado y que había pesado sobre sus delgaduchos hombros incluso antes de saberlo. Sumergió su cabeza en la palangana que tenía al frente y se obligó a sí misma a desechar los pensamientos que la acosaban día y noche desde que había desaparecido Dagur. Ella no era una jefe. Ella no era una berserker, tampoco. Ella era una forastera, una vagabunda, alguien quien, en realidad, no pertenecía a ningún lugar: sus manos se lo recordaron, no eran las manos de una princesa, eran las manos de una trotamundos. Y su hermano era igual a ella. No Dagur… No, Hipo. Heather había encontrado en Hipo una familia, y Dagur había llegado después, como sangre de su sangre. Pero Hipo era quien realmente se parecía a Heather. Ninguno de los dos estaba hecho para permanecer en un mismo lugar, sino para explorar el vasto mundo, volar y sentir la libertad en los gritos jubilosos del viento. La única diferencia que Heather veía era que Hipo sí podía ser jefe, maldita sea, porque él conocía a profundidad a su gente. Heather no…

Ella no estaba lista.

Y a pesar de todo eso, ahí estaba ella, a punto de luchar a muerte por su derecho a gobernar, contra quien era el jefe ahora: un gigantesco berserker de cabello rojo fuego y brazos tan gruesos como mazas.

Con paso firme y seguro se colocó de su lado del redondel, con Astrid a su lado tomando el papel de su escudera (lo cual no había sido bien recibido por los berserkers, por supuesto). Heather estaba nerviosa, no lo iba a negar, pero no había otra opción. No según Berk. Bocón se lo había dicho poco antes de que salieran de Berk: o convencían al actual jefe berserker de ser su aliado o estaban perdidos. Y lamentablemente, Holger el Terrible no quería ser aliado de nadie, según él la tribu era autosuficiente y no estaban para servir a nadie, a menos que pagaran. Y los cazadores de dragones pagarían, oh, Heather estaba segura de eso. Por lo tanto, si Berk quería aliados, tenían que conseguir un jefe aliado.

Realmente, Heather admiró la frialdad de Astrid al proponer el golpe de estado, pero también dudó en demasía… Heather no era berserker y era una mujer diminuta… Por lo tanto, asumiendo que ella pudiera ganar la pelea ¿los berserker serían fieles a ella? No existía una garantía y, a decir verdad, los berserker eran inestables. Muy inestables. Desde donde se viera, la idea era mala. La idea era suicida.

Y, a pesar de todo eso, ella estaba ahí. Sin armas, porque la única ley que parecían respetar los berserker era que los retadores no tenían permitido portar cuchillos, hachas, martillos o cualquier otro objeto de guerra (sí, "cualquier objeto" incluía los escudos). Debía sentirse afortunada por poder pelear con su ropa encima y no desnuda, como parecía ser la ley en el lugar.

No sabía por qué estaba ahí, por qué seguía ahí… Tal vez era pura y llana testarudez.

O estupidez.

Al amanecer, según la costumbre, Heather formó un par de delicados puños que no parecían ser de ninguna utilidad. Y, justo cuando el sol arrojó una débil luz sobre la cima de la montaña, ella se enfrentó en pelea por su derecho de nacimiento. Y ni siquiera estaba segura de querer hacerlo.

Pero ya estaba ahi.


Notas de la autora: Muchas gracias por leer la historia, estoy muy agradecida y muy feliz por eso. Desafortunadamente, la historia es muuuuy importante, y me encanta. Ya la tengo en mi cabeza. Por ese motivo, y porque no tengo mucho tiempo, quiero pedirles paciencia. Por supuesto que no voy a dejar la historia, pero era parte de un reto y, sinceramente, creo que la historia no va a ser lo que tengo planeado si la apresuro. Por lo tanto, me va a tomar un poco de tiempo recuperar el ritmo, pero en eso estoy.

P.D. Los cap que son muy cortos tienen su motivo de ser cortos :)