¡Buenas noches! Hora de celebrar que acabe examenes x3

Perdón por tardar tuve examenes y... días de flojera no lo voy a negar pero hoy me sentía animada y prometi a alguien sacar el capitulo hoy :3

Primero que nada quiero aclarar algo en este capitulo sale un personaje que no es de mi creación sino de Borba un artista de la comunidad inglesa, el me autorizo usar su personaje de Dotty en el fanfic, se que no leera esto pero muchas gracias, estaba casi saltando de felicidad cuando me autorizo x3

Ahora agradecimientos hacía ustedes:

Rene18: Me encantan tus comentarios por si no lo sabías, siempre me matan de risa y me encanta saber que cosas te gustaron del capitulo y bueno este capitulo te lo dedico, porque me esforze bastante a pesar de tener un día un poco malo y bueno me ayudo a sentirme mejor, tambien gracias por el beta read ese si no tengo idea de como agradecertelo pero gracias xD

Gaby Whitlock: ¡Lo siento por tardar! D: Me alegra mucho que te haya causado risa el capitulo anterior, realmente espero que este te guste tanto como los otros y quieras o no el cap tambien va para que ti has tenido la paciencia de esperar e igual por haber estado en los demás capitulos leyendo :3


Como todos saben (después de 3 capítulos) hoy era el día de San Valentín, pero en esta ocasión no le haría tener un buen día a cierto personaje, y no, no lo decía por algo como una dulce venganza contra quien me había interrumpido un capítulo atrás.

La mañana aun no llegaba, el sol ni siquiera había comenzado a salir y si viéramos la hora en un reloj marcaría claramente las 4:30 de la mañana… ¿Quién se levantaría a esa hora? ¡Era obvio! ¿No? Cierta conejita se encontraba de un lado a otro preparando las cosas que llevaría a la comisaría, con enorme apuro comenzó a meter todo en una enorme mochila, para entonces salir corriendo no sin antes tomar sus llaves y cerrar la puerta con las mismas.

Debía apurarse para dejar las cosas en la oficina de su jefe antes de que llegara cierto recepcionista regordete que cumplía años, en la mochila tenía lo más básico para armar una fiesta, platos desechables de tamaño medio, tenedores y cucharas, todos de exactamente el mismo tamaño para no gastar tanto entre los diferentes diseños para cada especie. También incluía un gorrito de fiesta exclusivamente para Garraza, unas serpentinas, velitas de cumpleaños y por supuesto, un pequeño regalo que su novio y ella habían estado buscando como locos, no era nada demasiado grande, pero sabía que le gustaría a su amigo.

Llegó antes que todos, pudiendo entrar simplemente porque Bogo le había prestado sus llaves y le había indicado estrictamente que después de dejar las cosas saliera de su oficina, dejara abierta la cerradura y saliera de la comisaría cerrando la puerta principal, pues sabía que Garraza se percataría de aquello y pensaría que el jefe ya había llegado e iría a saludarlo.

La coneja realizo cada una de las acciones que se le indicaron, para de forma casi inmediata ir a la cafetería en la que todas las mañana acostumbraba desayunar con su compañero, compañero que hoy había decidido tomar un descanso y no ir a trabajar, por un momento miro algo decepcionada la mesa en la que se encontraba, para después ver el asiento frente a ella y extrañar las bromas absurdas que el zorro siempre le decía, miro su celular esperando algún mensaje de su parte pero era demasiado temprano para que el zorro se encontrará despierto. Suspiro. Tomo la carta y pidió una macedonia de frutas, un jugo de Zanahorias y dos Waffles.

Después de desayunar el horario laboral se encontraba cerca, Judy sabía perfectamente que Bogo jamás la dejaría salir a la acción sin Nick.

— ¡Hopps! ¡Wi…! —él búfalo se dio cuenta del error que cometería, llevándolo a aclarar su garganta— ¡Hopps! Parquímetros hasta el mediodía, en cuanto regreses te reportas conmigo. —la coneja afirmo algo confundida, hacia buen tiempo que no había estado en parquímetros— Por cierto, si llegas a tener una persecución… Pide apoyo primero —agrego frotándose las cienes, si no lo decía de forma franca ella simplemente saldría sin medir sus acciones.

— ¡Si jefe! —a voz firme respondió la mamífera saliendo de la habitación mientras que Bogo continuaba dando indicaciones a sus demás oficiales, salió con dirección de los casilleros para tomar su chaleco de payaso, las llaves de la mini patrulla, así como aquel aparato para imprimir las multas.

En su camino de salida pudo observar como cierto guepardo veía con mirada triste hacía el horizonte y suspiraba de poco en poco, la coneja no procedió a decir nada, solo paso por un lado y continuo con su misión diaria, que, aunque no tenía una meta de multas por hacer ya que estaba segura que Bogo solo lo había hecho para entretenerla y no arruinar la sorpresa que dentro de poco se llevaría a cabo, aun así ella daría su mejor esfuerzo para volver con tantas multas les fuese conejamente posible, antes del mediodía.

Con notable velocidad comenzó a repartir multas de una en una, muchos de los ciudadanos de Zootopia estaba mal acostumbrados a no respetar los tiempos en los parquímetros, así que era bastante fácil conseguir una muy buena cantidad de multas antes de las 12.

— Vaya… —susurró la coneja al acercarse a un automóvil azul eléctrico bastante moderno, no sabía qué modelo era, pero el hecho de estar estacionado en una rampa para silla de ruedas significaba un grave delito… Bueno, tampoco se trataba de un asesinato, pero las leyes de transito eran bastante serias.

La cosa en teoría era bastante sencilla, anotaría la matricula en su aparato y automáticamente lanzaría una multa según el código de la infracción que se había realizado, nada demasiado complicado si tenías bien estudiadas las leyes y aquella coneja se aseguraba de estudiarlas todos los días. Sin mucho rodeo se detuvo frente a la placa, se paró de forma en que doblaba una de sus rodillas es la otra quedaba totalmente extendida y comenzó con total tranquilidad a colocar el número de la placa.

— ¡Espere! ¡Espere! —grito alguien corriendo mientras se acercaba a la coneja, no tardó mucho en que el mamífero se acercara a ella.

— Lo siento señor, pero son las reglas —expreso con firmeza la coneja sin siquiera molestarse en voltear a ver de quien se trataba y continuar tecleando. Él multado intento continuar una discusión, pero al ver que la coneja lo ignoraba con una tranquilidad abismal opto por simplemente rendirse y esperar paciente— Aquí tiene… Por cierto, el sistema me indica que tiene otra multa sin pagar caducada, así que tengo que proceder a confiscar su vehículo —informo con seriedad la coneja volteando a ver al susodicho y entregarle su multa, se trataba de una liebre.

— ¡Lo siento, mañana pagaré las multas, pero hoy necesito de verdad llegar a mi trabajo! —como pudo tomo la infracción, ya que entre sus patas traía un enorme ramo de flores, la coneja sintió un poco de remordimiento, pero ante la ley no podía verse flexible. Observo su reloj de mano que con anterioridad su amado zorro le había obsequiado.

— Le doy hasta medio día para pagar las infracciones y le devolveré su vehículo —expreso con voz firme y sería, apenas eran cerca de las 9 de la mañana y al ser la fecha que era nadie perdería el tiempo en el departamento vehicular. La liebre suspiro, pero sin más rodeos acepto las condiciones que la coneja estipulaba.

La pequeña coloco un cepo de tránsito en una de las ruedas.

— Estaré por esta zona hasta medio día, si llega poco después búsqueme en la comisaría —finalizo su trato marchándose con increíble tranquilidad a seguir colocando multas, había sido un poco cruel pero justa y así aquella liebre podría tener en el futuro más cuidado con esas cosas.

Cerca de dos horas habían pasado cuando algo curiosa la coneja se perdió por algunos instantes mirando su teléfono celular, él no la había llamado o mensajeado, cosa que no era lo que se esperaba, que ella recordara no habían tenido problemas el día anterior, al menos no, si no contaba el hecho de haberlo regañado por pedir libre el día cuando sabía perfectamente que era el cumpleaños a Garraza.

Luego de un suspiró volvió a guardar el celular en uno de sus bolsillos, no podía darse el lujo de entristecerse en medio de su horario laboral y aunque hizo lo posible por no desanimarse, se pudo notar como había reducido la velocidad en que generaba y colocaba las multas.

El medio día llego, pero quien no se había presentado era aquella liebre a quien había multado horas atrás, pero no le preocupó, tan solo continuó su caminó hacía la comisaría y se reportó tal y como debía en la oficina de su jefe.

— Hopps necesito que cubras a los oficiales que se ausentaran para arreglar todo lo del cumpleaños de Garraza —agregó con seriedad el enorme búfalo mientras se aseguraba de que el teléfono de su oficina no estuviera conectado al de su rechoncho recepcionista. La coneja acepto, los puestos no eran de mucho movimiento, tan solo responder a los números de emergencia y desplegar los equipos correspondientes a cada zona, cosa fácil… Sí, pero lo que la coneja no contaba era que los cuatro encargados del área fueran a ayudar.

— ¿Buenas tardes? ¡Si en un momento envió una unidad! ¿El distrito sur? ¡Espere en un momento! ¡Patrulla 32, Tundratown, les mandaré la dirección a su GPS! ¡Lo siento, dígame su emergencia! ¡Le repito por 3ra vez que no poder abrir una lata de conservas no es una emergencia! —hablaba con velocidad la coneja con varios teléfonos a su lado y anotando en una libreta todo lo que le daban para no confundirse, su letra parecía de doctor, pero le era lo suficiente para comprenderlo y dar aviso a las patrullas.

Se tumbó hacía atrás de la silla una vez que las llamadas pararon, habían informado un par de robos, algunas peleas repentinas entre chicas por algún chico, otras por descubrimientos de engaños, todo era en cierta forma un caos, pero no tan caótico como ella se había sentido minutos atrás, aunque de cierta cómica forma la señora mayor llamando para abrir su lata le pareció tan gracioso y tierno que al final había pedido el favor a una unidad de ir.

— ¡Pss! ¡Hopps! —susurro una ocelote desde el marco de la puerta llamando la atención de la coneja quien sin contratiempo se acercó a ella— El jefe me dijo que dirigieras las llamadas al recinto 2 y que nos quiere a todos en la sala de juntas —la coneja afirmo en silencio mientras escuchaba los susurros de su compañera, Garraza estaba cerca de la zona y era mejor no hablar demasiado alto.

La chica era bastante linda había que admitirlo, su cuerpo era esbelto y sus ojos eran de un tenue color azul, mientras que su pelaje era bastante corto, salpicado por pequeños manchones oscuros sobre un fondo amarillo rojizo. Su papel dentro de la comisaría era como trabajadora social así que acostumbraba ir vestida con ropa cómoda, pero sin perder elegancia, el día hoy se había decidido por unos vaqueros negro, una blusa azul rey en conjunto con unos aretes plateados bastante simples.

Con velocidad y sigilo majestuoso caminaron hasta la sala, esta misma adornada de forma simple pero bonita, estaba confiaba de que a Garraza le gustaría.

El jefe no tardo demasiado en llegar y avisar que iría por el guepardo.

— E-este Hopps… —llamo nerviosa la atención de la pequeña conejita la misma ocelote, apartándola un poco del montón de mamíferos.

— ¿Qué sucede Dotty? —preguntó Judy bastante curiosa y preocupada al ver a la depredadora casi temblando de los nervios, cosa poco frecuente en ella pues las veces que habían entablado conversación alguna ella se había mostrado bastante simpática y animada.

— Creí que podría, pero no… —susurro temerosa, sosteniendo entre sus patas lo que parecía una carta ya algo arrugada. Judy prefirió no decir nada y guardar el debido silencio esperando a que ella tuviera el valor de decirlo— Quería darle esto a Ben… Pero, no creo que pueda… —su voz tembló un par de veces y con algo de tristeza observo lo que tenía entre las patas.

— Si quieres puedo dársela yo… —susurró la coneja sonriente, nunca se negaría a apoyar a alguien y menos en ese tipo de cosas referentes al amor, o al menos eso era lo que parecía. Apenas escucho la proposición de la coneja volteo a verla con un poco de incredulidad y felicidad.

— ¿En serio? —sonrió y por poco gritaba aquellas dos palabras, con toda tranquilidad Judy había asentido con la cabeza siendo atacada por sorpresa por un abrazo de parte de la chica, quien si hubiera podido habría saltado de felicidad.

Bogo entro, alarmando a todos y quien estaba a cargo del interruptor de luz lo apago.

— ¡Sorpresa! —gritaron en conjunto todos segundos después de que un confundido guepardo entrara por la puerta y buscara con la mirada al jefe. En su mirada se podía ver felicidad.

La fiesta había avanzado hasta tal punto en que la coneja había encontrado el momento para entregar la carta y ver como la creadora de la misma se sonrojaba notoriamente al momento en que Garraza la tomaba entre sus patas, Judy ya le había dado su regalo así que el acto como tal le pareció algo confuso al felino.

Hubo un agradecimiento por parte de Dotty quien gritando de alegría abrazaba a Judy y la levantaba hasta su altura. Al menos así continuo hasta que el celular de la coneja sonó, se trataba de un mensaje de su amado zorro quien de mala manera se había desaparecido la mitad del día, pero que se encontraba esperándola afuera de la comisaria.

— Hola Tesoro —sonrió el bastante coqueto y simpático mientras se acercaba y besaba en la mejilla a la mamífera.

— Hasta que te apareces zorro tonto —susurro volteándolo a ver mientras hacía un pequeño puchero de molestia.

— Lo siento, pasaron demasiadas cosas… —rio nervioso rascando un poco el pelaje de su cabeza, era imposible que pudiera contarle lo que había pasado más cuando sabía que se burlaría de él por al menos 6 años.

— Ya veo… —ladeo un poco la cabeza curiosa por lo que podría haberle sucedido, pero opto por no sacarle demasiados rodeos— ¡Por cierto! —ferviente de felicidad busco en sus bolsillos hasta tener entre sus patas una pequeña bolsita transparente celofán que en su interior tenía varios papelitos de colores recortados en tiras— ¡Feliz San Valentín! —sonrió ella con ternura entregándole el regalo a su novio quien sin pensarlo comenzó a abrirlo apenas lo tuvo entre sus garras, hurgo entre los papelitos topándose al fin con lo que parecía un reloj, pero no uno cualquiera, sino que se trataba de un ZWatch, un reloj que el zorro había estado deseando comprar desde que se enteró que saldría, él pobre se quedó en blanco una vez recordó que no tenía regalo alguno para su novia… Tendría que pensar que hacer, cosa difícil porque su regalo no se comparaba con lo que podría darle de forma improvisada, se maldijo al recordar su fatídico error, estaba condenado.

La coneja espero bamboleándose de un lado a otro con las patas entre cruzadas y una sonrisa tenue en sus labios, realmente esperaba un regalo bastante ansiosa, regalo que no aparecía.

— Nick… No me digas que lo olvidaste… —susurro ella fastidiada mirando con seriedad al nombrado, quien por escasos segundos se pudo ver temblando de "felicidad"

— ¡N-no lo olvide! ¡Pero te tengo algo mejor que un regalo! —al diablo todo, tendría que gastar su tanda de ahorros de emergencia porque esto era una emergencia— ¡Te llevare a todos los lugares que tú quieras y te comprare lo que tú desees! —estaba cavando su tumba, pero de alguna forma lo que había dicho había convencido a Judy, no del todo porque pensaba tomar represalias al haberse dado cuenta del olvido de su pareja.

La coneja hizo que la llevara a un centro comercial, no iría a su departamento a cambiarse, lo haría esperar mientras buscaba algo para la ocasión, sabía cómo torturar al zorro sin la necesidad de regañarlo. Cerca de 3 horas estuvo la coneja cambiándose entre un atuendo y otro, probándose accesorios, mirando bolsos, revisando perfumes, en fin… Un sinfín de cosas, todas aquellas que a los hombres desagradan y aburren, pero vamos, que era bastante divertido ver como el zorro se derretía de aburrimiento en una silla mirando como la coneja iba de un lado a otro y le dejaba prenda sobre prenda, incluso pudo verlo en cierto momento hablando con quien apostaría era Finnick por lo poco que escucho de la conversación.

La compra había terminado siendo simplemente un vestido negro de tela lisa con un recubrimiento de encaje de flores del mismo color, las mangas y toda la parte media superior se encontraba simplemente cubierta por el encaje, además de un collar y una pulsera plateados de un estilo simple pero bastante elegante para que hicieran juego con el vestido. Opto obviamente por llevárselo puesto y guardo su uniforme del ZPD en la bolsa donde iría el vestido.

Lo segundo que le pidió a Nick fue salir a comer, algo bastante normal claro está, aunque con el pequeño detalle de que había pedido ir a comer a unos de los restaurantes más caros de toda Zootopia y por si aún alguien no comprendía eso significa que sería imposible entrar a comer porque había en ocasiones hasta esperas de un año para hacer reservaciones. Sin exagerar había una fila de 20 parejas esperando para ver si una mesa era desocupada por arte de magia… Esperaron 40 minutos.

— Ya me aburrí, vámonos —dijo la coneja con arrogancia mientras tomaba la bolsa que cargaba con su uniforme y dejaba a su pareja mirándola incrédulo por el comportamiento que tenía.

Era su venganza después de todo.

— ¿Qué te pasa Judy? —corrió hasta ella enfadado y una vez que estuvo lo suficientemente lejos de todos la tomo del brazo y la hizo voltear a verlo.

— ¿Qué me pasa a mí? ¡Eres tú el que se olvidó de San Valentín! —grito ella zafándose del agarre del zorro y comenzando a caminar más rápido.

— No lo olvide, solo… —susurro mirando como esta se alejaba y sin quedarse lamentando volvió a correr hasta quedar frente a ella— Judy, Judy —la llamaba intentando que esta detuviera su paso y dejara de esquivarlo cuando se encontraba frente a ella.

— ¡Ya Nick, basta! —gritó deteniéndose frente a él— ¡Estuve todo el año pasado juntando para tú regalo para que tu simplemente lo olvidaras y creyeras que cualquier cosa al azar me alegraría! Digo… No necesitabas gastar en mí, pero al menos un pedazo de papel diciendo algo bonito o decirme algo bonito tu hubiera servido… —lo que había comenzado como un regaño por parte de la coneja se convirtió en lágrimas, su voz temblaba y se reusaba a verlo.

— Lo siento Judy… —con lastima se acercó a ella y se puso en cuclillas para abrazarla, su pequeño cuerpo se estremeció en cuanto sintió tu contacto— No lo olvide… Por eso había pedido el día libre hoy —comenzó a explicar nervioso y con tristeza— Te había comprado un collar… Collar que por despiste mío acabe regalándole a mi madre y no pude decirle que no era de ella al ver su cara de felicidad… Luego intenté buscar algo bonito para ti, pero nada me gustaba y cuando me di cuenta era hora de venir a recogerte así que ni siquiera pude pasar a recoger el ramo de flores que había pedido para ti… —la coneja se apartó un poco de él, mirando atentamente sus ojos, no mentía y se veía bastante apenado por no haberle dado el día que ella deseaba, sonrió sutilmente provocándole una pequeña sonrisa también al zorro, por escasos minutos se perdieron en sus miradas observando a máximo detalle cada gesto en sus rostros. La coneja acerco su hocico al del zorro besándolo tiernamente.

— Zorro tonto… —susurro una vez rompieron el beso, pero manteniendo sus frentes juntas.

— Lo se… —rio él mirándola, no podía dejar de perderse en sus ojos que tanto lo hipnotizaban.

— ¿Quieres ir a comer una hamburguesa? —pregunto repentinamente la coneja rompiendo el ambiente romántico que se había creado y haciendo reír al zorro.

— ¿Vegetariana? —pregunto sonriente.

— ¡Obvio! Vamos… —sin previo aviso estiro la pata de Nick haciendo por un mínimo momento que el mismo casi tropezara con sus propias patas, una vez que se encontró a un lado de ella y con el equilibrio recuperado levanto un poco su brazo de forma en que la coneja comprendiera lo que buscaba hacer, dando esta una vuelta mientras continuaban caminando hasta su destino.