Waylon nunca había sido bueno en el coqueteo.
En el pasado, únicamente había tenido una novia oficial antes de entrar a la universidad. Quien había dado el paso inicial había sido ella, quien al verlo en los pasillos se le había acercado antes de entrar a clases.
Waylon recordaba a la perfección el nerviosismo que había experimentado con toda esa experiencia en conjunto. Lisa había sido la quien había dado el primer paso en ese entonces. Waylon nunca se había dado cuenta de las intenciones que tenía hasta ese momento.
Parecía que la experiencia se volvía a repetir al girar su cabeza hacia atrás, dándose cuenta como la figura de Eddie Gluskin parecía seguirle el paso por los pasillos. A diferencia de la intimidación que sintió con las primeras interacciones, el semblante de Eddie era diferente en esta ocasión. Sus ojos estaban fijos en su andar y su rostro, casi siempre con una máscara de molestia, se encontraban con un gesto relajado, inofensivo, bastante agradable a decir verdad.
Cuando la mirada de Waylon choco contra el azul frio de la mirada de Eddie, el mayor se detuvo en seco, mostrando una sonrisa de medio lado sobre sus labios. Era sorprendente lo mucho que se iluminaba su semblante con un simple gesto como este, y Waylon no podía evitar confirmar que, en efecto, Eddie era una de las personas más atractivas que había visto.
Waylon nunca le dio importancia al género en sus preferencias sexuales. Había admitido abiertamente sentirse atraído por hombres en el pasado, aunque jamás se había la oportunidad de experimentarlo por su propia mano.
Todo esto iba de lado con su inexperiencia y torpeza en el área, en donde la otra persona era quien realmente solía dar el primer paso para llevar a cabo la interacción. Había salido con un par de chicas también, pero ninguna había despertado un verdadero interés en tener una relación formal después de la segunda cita.
Waylon no era el tipo de personas que pudiera considerarse social, por lo que aceptar la soltería en su universidad había sido realmente sencillo de sobrellevar, sobre todo por tener la tendencia de sumergirse de lleno en sus asignaturas, dejando de lado muchas otras cosas en el camino.
Waylon se había quedado quieto por un momento, sintiendo como la figura de Eddie continuaba su rumbo, pasando justo por al lado de él al adentrarse en el comedor. Waylon había esperado una palabra, un gesto, una mirada o alguna especie de contacto con el cuerpo de Eddie, pero el mayor ni siquiera lo había volteado a ver al caminar, dejando a Waylon mucho más confundido que antes, volviendo en sí únicamente para acercarse y tomar su desayuno al poco tiempo.
Ya habían pasado cinco días desde que Waylon encontró el jarrón con rosas y la nota de Eddie en su habitación. Había esperado alguna especie de explicación o acercamiento por parte del mayor, pero Eddie se había mantenido casi tan al margen como lo había estado desde que Waylon entró en el asilo.
Y si, había habido interacciones, muy pequeñas y breves interacciones como estas, en donde Eddie mostraba una actitud muy diferente a lo que había mostrado antes. Había sonrisas, miradas mucho más suaves y había sentido un par de ocasiones en donde el hombre se encontraba a unos cuantos pasos de su lugar, pero no había llegado a darse una verdadera interacción entre ambos por el momento.
¿Acaso esto era una especie de coqueteo?
Al tomar su charola y pasar a las mesas, Waylon notó como Eddie se sentaba en el mismo lugar de siempre. Era un tanto cómico, si se permitía admitirlo, el notar como el tamaño por la altura de Eddie resaltaba de entre todos los demás pacientes que se encontraban a su alrededor.
La mayoría de las vestimentas de los demás pacientes era cómoda, con suéteres amplios, sudaderas, pantuflas, pantalones deportivos, entre otra indumentaria que tenía el propósito de la comodidad. Waylon usaba ropa similar, con pantalones cómodos y un enorme suéter oscuro, aunque era muy común que en su rutina diaria optara por ropa que fuera práctica ente todas las cosas.
Eddie, por el contario, optaba por llevar prendas que eran más semejantes a un domingo en la iglesia, con una camisa de botones color blanca, un chaleco azul tejido, pantalones de vestir oscuros, zapato negro y, en contadas ocasiones, una pequeña corbata de moño oscura en su indumentaria.
Waylon había considerado esto un tanto gracioso al principio, sobre todo porque los enormes brazos musculosos de Eddie resaltaban mucho más con ese tipo de vestimenta, además de claro, empezar a creer que Eddie tenía el mismo traje en diferentes colores para los diferentes días de la semana.
Aunque había resultado curioso, ahora Waylon empezaba a pensar que ese tipo de vestimenta le sentaba bastante bien al mayor, ya que la formalidad en su vestimenta y comportamiento era un muy buen contraste con su porte serio, sus ojos intimidantes, su casi permanente semblante inexpresivo y su prominente tamaño.
A veces se sorprendía con pensamientos de cómo sería un día normal en la rutina de Eddie fuera del asilo. ¿Eddie haría ejercicio? No sabía si la masa muscular de su cuerpo era producto de un arduo trabajo o una muy buena combinación de la genética. Los ojos de Eddie iban en contraste con toda su constitución.
Eran de un azul sumamente suave y llamativo. Waylon estaba seguro que jamás había visto un tono de azul tan hermoso en los ojos de ninguna otra persona en el pasado, sintiéndose extraño de admitir abiertamente que el rasgo de otro hombre le pareciera tan fascinante, tan llamativo y tan suave, agregando un atractivo muy poderoso a sus facciones.
Los fuertes brazos de Eddie y su amplia espalda eran lo suficientemente fuertes como para creer que podría derivar a un hombre con un solo golpe. Waylon empezaba a imaginar cómo sería estar rodeado por ese par de fuertes brazos en ocasiones, dándose cuenta justo a tiempo para detener la línea de sus pensamientos y su constante desviación en torno a Eddie.
Al terminar de comer y levantarse, Waylon ya no se sorprendió de notar como la mirada de Eddie empezaba a seguirlo de cerca, más al girar ligeramente su cabeza, pudo notar como los penetrantes ojos azules de Eddie estaban posados justo en su trasero.
Waylon no supo cómo reaccionar, sobre todo al notar como la mirada de Eddie se levanta en dirección a sus ojos, siendo evidente el gesto de cambiar de dirección para "disimular" su pequeño desliz. El rostro de Waylon se sentía enrojecer durante ese momento, prefiriendo dejar su charola con rapidez y pasar a encerrarse a su cuarto durante toda la jornada de actividades.
¿Acaso Eddie tenía pensamientos similares a los que él tenía?
Tal parecía que la atracción entre ambos era mutua, por confuso y extraño que pudiera parecer esto en este preciso momento de su vida. Hasta el momento, Waylon no había sabido cómo interpretar el asunto de las rosas con mucha claridad.
Para él, era obvio que las intenciones de Eddie eran de tinte romántico, más al no haber recibido una clara muestra de acercamiento posterior, las cosas empezaban a volverse mucho más confusas ahora.
Había intentando imaginar alguna otra circunstancia por la cual Eddie había colocado aquel arreglo en su habitación. Tras el intento de discusión que tuvieron, Waylon supuso que Eddie se había sentido mal por dar la impresión equivocada con respecto a sus observaciones anteriores, queriendo emendar el "daño" con un gesto amable, siendo un énfasis querer ayudar un poco con su recuperación.
Waylon había pensado que tenía sentido llevar flores en las habitaciones de un hospital, pero el mensaje seguía sin tener mucho sentido, ya que ambos eran pacientes, no teniendo un problema similar en cuestión de padecimiento, pero ambos estaban enfermos y en una situación similar, de eso no había duda alguna.
A veces se lamentaba por tener esta horrible tendencia de sobre pensar tantos las cosas, pero por el momento, Waylon se limitaría a quedarse con la duda de si Eddie realmente estaba viendo su trasero y si sus extraños comportamientos eran una especie de coqueteo implícito en un sutil cortejo por parte del mayor. De nueva cuenta, Waylon se volvió a repetir que necesitaba enfocarse en su recuperación.
La semana había pasado demasiado rápido para el gusto de Waylon. Los viernes siempre solían tener una pequeña proyección de películas en la sala de recreación. Las películas casi siempre eran un tanto viejas, pero eran bastante disfrutadas por cada uno de los pacientes, siendo uno de los momentos en donde la tranquilidad y el silencio rondaba por completo.
Waylon entró en la sala para darse cuenta de que las sillas ya estaban acomodadas a manera de imitar una improvisada sala de cine. Incluso los enfermeros daban un pequeño paquete con palomitas en la entrada.
El olor a palomitas siempre inundaba el lugar. Por alguna extraña razón, este tipo de actividades hacía sentir a Waylon como si fuera una personal funcional, por más extraño o inexplicable que pudiera parecer este pensamiento.
Tanto los gemelos como Chris Walker estaban acomodados hasta atrás de las filas. Su altura siempre impediría que el resto de los pacientes detrás de ellos pudieran disfrutar de la función, por lo que era un gesto de total amabilidad.
Tenía sentido, incluso Eddie se encontraba en una de las bancas más apartadas, disfrutando en completo silencio sus palomitas mientras terminaban de acomodar los últimos requerimientos para empezar la proyección. La mayoría de los demás pacientes ya se encontraban acomodados en sus respectivos lugares, siendo apagada la luz al poco tiempo de que el proyector se pusiera en funcionamiento.
Waylon no sabía si era por un acto de rebeldía, curiosidad o simplemente porque realmente así lo deseaba, pero al encaminarse a uno de los asientos desocupados, terminó por sentarse justo al lado de Eddie, quien parecía tensar ligeramente su postura al sentir el peso de Waylon caer en el asiento desocupado de su lado izquierdo, provocando una ligera sonrisa en el rostro del rubio al notarlo.
Toda la fila estaba desocupada en realidad. Los pacientes preferirían sentarse en los asientos hasta en frente, incluso había algunos que disfrutaban colocarse en el piso, aunque los enfermeros les indicaban tranquilamente que se sentaran en alguna de las múltiples sillas disponibles.
Waylon sabía que podría sentarse en cualquier otro lugar que quisiera, pero la idea de tener aunque fuera una pequeña interacción o acercamiento con Eddie resultaba demasiado tentadora para dejarla pasar o desaprovecharla, limitándose a tener la vista en frente mientras comía con lentitud de su pequeña bolsa de palomitas.
El titulo de la película apareció a los pocos minutos, siendo proyectada Bringing Up Baby. Waylon realmente no se podía considerar a sí mismo como un gran fan de las películas clásicas, pero Eddie siempre parecía disfrutar de cada una de ellas, especialmente cuando las películas tenían uno o varios musicales. Algunas veces, cuando creía que nadie lo notaba, se ponía a tararear algunas de las canciones al leer o al relajarse en la sala comunitaria.
Waylon lo había escuchando un par de veces en el pasado, sin poder contener la sonrisa ante el contraste de ver a un hombre con un porte como el de Eddie disfrutar de esa clase de historias sencillas y alegres, incluso con alguna especie de moraleja como si de una fabula se tratara.
Eddie había dejado su bolsa de palomitas en uno de los asientos desocupados del otro lado, suspirando suavemente mientras dejaba sus manos firmemente colocadas sobre su regazo. Su postura parecía demasiado incomoda para poder ser soportable, sobre todo porque su espalda estaba totalmente recta y sus ojos fijamente colocados en la pantalla, como si al girar ligeramente su rostro, algo realmente caótico podría desatarse con el acto.
Waylon empezaba a creer que era una mala idea haberse puesto al lado de Eddie, sobre todo porque lo que menos quería era causar una incomodidad en el hombre, pero el gesto de levantarse y cambiar de lugar se podía interpretar de mala manera también.
Las opciones eran limitadas, por lo que Waylon optó por continuar viendo a la pantalla, esperando que poco a poco Eddie pudiera relajarse y disfrutar de la película, ya que se notaba que sería del tipo de historias que el mayor podría disfrutar con mucha facilidad.
Pasó un poco de tiempo antes de que dejara su bolsa de palomitas vacía en el asiento de al lado. La película tenía un buen ritmo, pero Waylon realmente no podía prestarle atención del todo, sobre todo porque Eddie continuaba con la misma postura incomoda y semblante serio. Sus manos no se habían levantado de su lugar en ningún momento.
Las manos de Waylon estaban ahora sobre su propio regazo, no sabiendo muy bien qué hacer con ellas y no sabiendo muy bien cómo podrían sobrellevar ambos aquella situación. Era divertido, pensó Waylon, ya que ambos estaban actuando con bastante inmadurez para su edad.
Era evidente que algo estaba pasando entre ellos, pero era mucho más fácil para ambos ignorarlo o intentar aparentar que nada estaba pasando a tener que confrontar las cosas de una manera mucho más adulta y madura.
Uno de los dedos de Waylon empezó a rozar de manera sutil sobre la mano de Eddie. Hubo un muy ligero sobresalto por parte del mayor, quien a su vez, desvió ligeramente la mirada en dirección al rubio por una fracción de segundo, volviendo a enfocar su atención en poco tiempo sobre la pantalla nuevamente.
Waylon intentó seguir probando suerte al obtener una respuesta no del todo negativa, intensificando a propósito aquel sutil roce hasta lograr acariciar con un poco de más firmeza sobre los nudillos y parte del índice de Eddie, pretendiendo a su vez que su atención estaba completamente enfocada en lo que los protagonistas de la película estaban haciendo en la pantalla.
Poco tiempo pasó antes de que Waylon sintiera los dedos de Eddie rozando su mano. Waylon detuvo el impulso de bajar su vista ante esas acciones, pero no pudo evitar sonreír ligeramente mientras notaba que, en efecto, la postura de Eddie se relajó finalmente mientras soltaba un suspiro bastante dramático a su parecer, cerrando y abriendo los ojos un par de veces al cargarse sobre su asiento.
Waylon intentó tener mucho más contacto con la mano de Eddie, empezando a mover muchos más de sus dedos hasta que los roces y las caricias fueron mucho más marcados, cada vez menos tímidas.
Eddie terminó por levantar ligeramente la mano de su regazo, siendo sorpresivo para Waylon la manera tan repentina en la cual tomo su mano jaló ligeramente su brazo hasta tener aprisionada la mano de Waylon en el acto. Waylon sonrió mientras sus dedos empezaban a entrecruzarse con los dedos de Eddie, sin poder evitar en esta ocasión bajar la mirada y notar como la diferencia de sus tamaños se notaba más que nunca al observar sus manos juntas, entrelazarse.
La mano de Eddie se sentía tan cálida y tan agradable al tacto, siendo mucho más agradable lo que realmente imaginó, volviendo a centrar su atención en la película, pese a no saber exactamente de qué se trataba y que es lo que estaba pasando en la historia.
El resto de la película ambos la pasaron con las manos entrelazadas. Waylon se sentía con el nerviosismo inicial que se experimenta cuando estás en una primera cita con alguien que realmente te gusta mucho.
Pensó por un momento en la nota que había dejado en su diario al entrar a su habitación y notar las flores en su mesa. Pensaba que había exagerado, pero ahora no podía estar más de acuerdo en admitir internamente que su gusto o atracción hacia Eddie era mucho más real ahora.
Waylon no necesitaba voltear para darse cuenta de que Eddie se encontraba sonriendo. Incluso hubo muy ligero roce de hombros entre ambos. Waylon estaba a nada de recargarse sobre su brazo, pero prefirió mantener la compostura y continuar en esa posición hasta que los créditos finales aparecieron ante sus ojos.
La mayoría de los pacientes se levantaban con lentitud al finalizar la película. Muchos de ellos tenían un semblante somnoliento, relajándose mucho más por el ambiente tranquilo, la oscuridad y la sensación de seguridad que rodeaba aquellas improvisadas funciones de cine.
Waylon no quería soltar la mano de Eddie, pero tuvo que dejarla ir al momento de que Eddie se levantaba, empezando a encaminarse rumbo a la salida. Waylon no tardó en caminarse de igual manera. Pudo notar como una como Eddie le miraba de reojo al caminar. Una sonrisa apareció en los labios de ambos al cruzar miradas por un momento.
Sin duda, ambos sabían que había un par de cosas que aclarar. Waylon tenía una buena corazonada al respecto, quedándose un poco apartados de la zona al poco tiempo, en un pasillo particularmente alejado de donde los pacientes empezaban a salir.
– Y bien, ¿qué está pasando aquí? – preguntó Waylon, después de algunos minutos de silencio.
Eddie estaba parado justo frente a él. Waylon tenía que levantar bien la cabeza para poder observar sus expresiones y gestos. Parecía relajado, incluso contento. El semblante de Eddie se iluminaba bastante cuando sonreía. Waylon no podía dejar de pensar que le daba un atractivo bastante notable.
– ¿A qué te refieres, cariño? –
– A lo que está pasando entre nosotros. –
– No entiendo a qué te refieres. –
Waylon casi quería reír. Parecía que con Eddie las cosas tenían que ser muy literales, más no sabía que era por su carácter o forma de pensar o si en verdad, únicamente, quería sacar a Waylon de sus casillas de algún modo.
– Nos tomamos de las manos, nos miramos y regresamos las sonrisas. Dejaste unas cuantas rosas en mi cuarto el otro día... Yo diría que algo está pasando entre nosotros. No sé cómo definirlo, no sé cómo nombrarlo, pero hay algo en definitiva. –
Eddie parecía mostrar un semblante ligeramente más serio ante estas palabras. Su gesto empezaba a mostrarse somnoliento. Waylon asumía que era debido al medicamento que le recetaban a cada paciente. Algunos de ellos requerían medicamentos para poder relajarse antes de dormir.
– La cosa es mucho más sencilla de lo que parece, cariño. Me gustas mucho desde la primera vez que te vi. – No hubo ningún titubeo en la voz de Eddie al mencionar aquellas palabras en voz alta.
Waylon sintió que su corazón se aceleraba ante aquella declaración, bajando y subiendo de manera acelerada su mirada, sin saber muy bien como contestar, que hacer o cómo actuar. Parecía que su cuerpo era quien tomaba las decisiones en ese momento, teniendo que alzar todo su cuerpo por completo hasta lograr tomar el rostro de Eddie entre sus manos. Por fortuna, Eddie entendió el gesto, inclinando su cuerpo hasta que ambos estuvieron mucho más cerca el uno del otro, uniendo sus labios en un gesto bastante suave, fugaz, incluso delicado.
Los labios de Eddie eran mucho más suaves de lo que imaginó. Los ojos de Waylon se cerraron en automático con aquella interacción, sintiendo que su cuerpo se sobresaltaba ante la sensación de los brazos de Eddie rodearle de un momento a otro. Era bastante agradable, mucho más agradable de lo que imaginó.
– Tú me gustas también – respondió, sintiéndose bastante tonto de tener que mencionarlo en voz alta después del beso.
Parecía que las cosas habían quedado bastantes claras con ese gesto.
Gracias por leer!
