CRYLE. (Éste lo había querido hacer desde hace tiempo)

Coma White – Marilyn Manson.


Stan Marsh llegó a su casa arrastrando los pies, molido por el entrenamiento. Cansado cómo estaba, se lanzó a la cama boca abajo y cerró los ojos. En momentos cómo ese odiaba -con toda su alma- hacer parte del equipo de futbol, pero ya se le pasaría después.

Un corto sonido, acompañado de una vibración, salió de sus pantalones.

Decidido a dormir, se dedicó a ignorar el posible mensaje.

El smartphone sonó una vez más, vibrando. Otro mensaje.

Rodó los ojos, tomando el celular con su mano derecha. Simplemente vería que le habían escrito y seguiría descansando.

Se descolocó un poco al ver su bandeja de WhatsApp, pues al parecer un número desconocido era aquel que le había enviado los dos mensajes. Abrió el chat.

+1 303-326-5728

Te gustará Marsh.

El siguiente mensaje era un vídeo. Bastante pesado, dado que todavía seguía cargando.

¿Quién carajos le habría mandado aquello?

De un sentón se acomodó en la cama, genuinamente intrigado por lo que sea que le hayan enviado. Y apenas desapareció la rueda verde que anunciaba la descarga, se puso sus audífonos e inició el vídeo.

Un cuarto azul fue lo primero que le dio la bienvenida. Tal parecía que había alguien acostado en la cama.

- No estoy muy seguro de esto – La voz sonaba clara, a los pocos segundos un pelirrojo se había levantado de la cama, acercándose a la cámara y a su portador.

- Será divertido, princesa – Dijo la segunda voz, mucho más ronca y sin rostro.

El otro solo frunció el ceño, pero luego delineo una sonrisa sugerente, oscura. Tomó al camarógrafo de lo que parecía era su chaqueta y lo arrastró donde antes estaba acostado.

Stan no cabía en sorpresa ¿Qué hacia Kyle en ese vídeo?

El pelirrojo empezó a quitarse las prendas lentamente. Primero la chaqueta verde y los guantes, luego se agacho sugerentemente para desamarrase las botas y quitarse los calcetines. Pasó su mano lentamente por su pecho a la hora de desprenderse de la camisa, deslizándola por sus brazos con un suave contoneo y tirándola hacia su acompañante, quien soltó una risilla.

Desabrochó el botón de su pantalón, bajando la cremallera. Desde los costados de su cadera empujo el pantalón para abajo, moviéndola hacia los lados, simulando un baile. Mas no terminó de quitárselo, más bien, soltó una risa estruendosa.

- Ya estas empalmado y siquiera nos hemos besado… ¿Seguro que quieres continuar? - Preguntó con sorna, sonriendo. El camarógrafo se alejó, poniendo la cámara en otro lugar y volviendo hacia el pelirrojo, a quien tomó con brusquedad y le plantó un beso agresivo, de esos que te rompen por dentro.

Kyle enroscó sus brazos en los hombros de aquel pelinegro, atrayéndole aún más. El otro le tomó del trasero con fuerza, levantándole y empotrándole contra una pared. El pelirrojo saltó por el golpe, rompiendo el beso por un segundo y rodeando la cintura del pelinegro con sus piernas, quien se empujaba contra él aun con ropa. Al tiempo, deslizaba el pantalón del otro y le dejaba en boxers, mordía su barbilla suavemente.

Broflovski abrió los ojos, y le alejó un poco poniendo sus manos en el pecho del otro, rebasado por el momento. Respiraba fuertemente y tenía las mejillas sonrojadas. Y aun con las piernas alrededor del pelinegro, volteo a ver a la cámara; tenía la duda pintada en el rostro.

- Craig… no quiero. No con… cámara – Decía entrecortadamente.

Tucker simplemente chasqueo los labios, miró al otro a los ojos y le arrebató la ushanka de forma suave, botándola al suelo.

- No engañas a nadie, Kyle. Te encanta ser observado. Eres un exhibicionista, ambos lo somos – Craig acercaba su rostro de nuevo, mas no esperaba el dedo que la princesa se había atrevido a poner en sus labios.

- Agh! -

Kyle le había mordido el cuello, sacando pequeñas tiras de sangre.

Fue el judío quien le tiró a la cama con fuerza, de forma tal que la cámara pudiera grabarlos a ambos, y se subió encima de él.

- Te voy… ah… follar… Craig – Dejó escapar, antes de arrebatarle su camisa entre besos y caricias. Tucker sonrió malignamente, desviando sus manos del pecho hacia el bóxer, tanteando lentamente la excitación del pelirrojo. Craig gustaba de derrumbar los intentos del otro por dominarle – Ah ¡No!… Uhm! Ah… –

- Lindos sonidos, princesa –

- ¡Vete… a la mier-mmh- da! -

Y empezó a bajar el bóxer oscuro, tanteando con sus dedos la carne caliente que se escondía debajo de la tela. Kyle volvió a besarle profundo, con la única intención de acallar sus gemidos. Él también masajeaba el miembro de Craig sobre el pantalón. Bajó la cremallera y adentro su mano.

Tucker soltó un respingo dentro de la boca de Kyle.

El pelirrojo cortó el beso y se agacho frente a Craig, quien se sentó. Al parecer le estaba haciendo un oral. En ese momento, el cuerpo de Broflovski acaparaba buena parte de la cámara con su redonda y bien dotada retaguardia.

- Ah… ¡Mhm! ¡J-oder! se siente… mhn… genial –

El sube y baja que practicaban las nalgas del pelirrojo era vertiginoso, los gemidos de Craig se hacían más fuertes y su cara reflejaba placer ilimitado. No obstante, el pelinegro fijó su pétrea mirada en la cámara por un segundo, con una pequeña sonrisa ladina opacada por el placer. Detuvo al pelirrojo de ipso facto, y dirigió sus dedos hacia al trasero de su acompañante.

Éste se enderezo enseguida, en un intento por evitar la invasión. No lo logró y terminó boca arriba en la colcha, con las piernas abiertas y su rostro justo donde antes descansaba su retaguardia; al borde de la cama. A plena vista de la cámara, la cual podía grabar perfectamente sus expresiones mientras el pelinegro jugaba con su cuerpo a pulso, enterrando sus dedos en la estrecha cavidad en forma de tijeras.

- Cra-ig… De…ten-te mmhm aah-or-ah – Kyle mantenía la boca abierta, con hilillos de saliva. El rostro totalmente rojo y los rizos empapados pegados a su frente. Sus ojos verdes estaban brillantes, de seguro por las lágrimas que estaba conteniendo. Intentaba morderse los labios, pero siempre que el pelinegro lo notaba, enterraba sus dedos con más fuerza, haciéndolo gritar.

Y dentro de esa burbuja de placer, Kyle observaba a la cámara. Un adorno más dentro de esa habitación.

Stan no entendía desde que momento había empezado a masturbarse con vehemencia.

Tucker sacó sus dedos, los cuales ahora eran 3, y posicionándose encima del pelirrojo, empezó a recorrerle el pecho con la lengua, deteniéndose en las tetillas. Mientras que su mano izquierda abría aún más las piernas del pelirrojo, y la derecha guiaba su erección.

La invasión fue certera. Craig introdujo todo su miembro de golpe.

- ¡AHHH! ¡Ah! ¡Mmhg! –

El grito fue ensordecedor, y el vaivén comenzó de inmediato, sin pausas. No obstante, aunque contundente, el ritmo aún era lento. La cara del pelirrojo reflejaba más deseo, enrollo sus piernas en los hombros del pelinegro.

- Más… ¡Ah!... Rá-pido ¡Craig! ¡Más! –

Las estocadas eran fuertes, increíblemente profundas. La cama rechinaba con emoción, y el pelirrojo parecía desfallecer con cada adentramiento. La base del miembro de Tucker chocaba con el trasero de Broflovski, causando un sonido de choque, carne contra carne.

Se denotaba que, con cada golpe, Craig lograba llegar al punto mágico dentro del pelirrojo.

- ¿Te gu-sta…mmhg… Kyle? - De más estaba decir que el pelinegro también disfrutaba en demasía. Con los ojos entrecerrados y sus dedos dejando marcas en la cintura del otro.

- ¡Me enca…AH…nta! – Sus manos se aferraban con fuerza sobrehumana a las sabanas, y hacía muchísimo ruido. El pelinegro se vio aún más deseoso, por lo que empezó a masturbarle mientras acometía con mayor rapidez.

Duraron bastante tiempo, pero cuando la lengua de Craig se adentró de nuevo en los labios de Kyle, y se escuchó el alto gemido cortado que compartieron dentro del beso, los movimientos cesaron. El pelirrojo se vino entre ambos, arañando la ancha espalda de su compañero. Y por definición, Tucker debió haber regado toda su semilla dentro.

Ya ambos acostados uno junto el otro, compartieron un roce suave entre labios. Craig tomó la cámara y todo se puso negro.

El vídeo había terminado.

Sin embargo, Stan lo repitió. Una, dos, tres veces. Se atendía en soledad y se imaginaba en el lugar del pelinegro de ojos oscuros.

Fue en medio del segundo round que otro mensaje sacudió el teléfono. Mas él no lo vio hasta que quedo satisfecho físicamente.

+1 303-326-5728

Un buen premio de consolación.

C.T

Y mientras el remitente sonreía con burla al otro lado de la pantalla; el destinatario disfrazaba su tristeza en cólera, destruyendo todo a su alrededor. Cegado por los celos.


FIN (?).

Ojalá les haya gustado. A mí en lo personal me agrado bastante. Lo curioso es que por fin lo escribí mientras escuchaba esa canción específica.

Si hay errores no duden en escribirlo, pues los habrá; dado que son las 2 am en la zona noroccidental del hemisferio sur del continente americano. Traducción: Esta tarde, tengo sueño y se me escapan cosas.

Tomatazos, sugerencias o apoyo moral/psicológico (yo qué sé) son bien recibidos.