¿Qué tal, sobrinitos? Sé que tengo muchos pendientes, pero releí este one-shot y pues se me vino una idea algo alocada que no he podido sacarme de la cabeza. Nada que hacerle. Si sobrevivo a los parciales de la otra semana, continuaré mis otros trabajos pronto.
No tuve inspiración musical. Si encuentran alguna, avinsenme, se los agradeceré.
Tucker era un maldito bastardo.
Y lo era aún más con su maldita cámara.
Bastardo hijo de puta, como lo odiaba en estos momentos.
Desde hace algún tiempo Stan estaba rarísimo con él. Resumámoslo en que le dejó de hablar y lo evitaba en los pasillos. Obviamente, que tu mejor amigo haga aquellas acciones logra que te preocupes bastante, y Kyle no era la excepción. Siendo así, duró muy irritable algunos días, sin poder sacarle la sopa a Marsh y librando su frustración con quien tuviera al frente. Craig no sé pudo zafar de ello, pues era su jodida pareja, y con la poca paciencia que los caracterizaba a ambos fue que Kyle se enteró que Tucker había mandado el video a Stan, a los gritos.
Ese video, el puto video de ellos teniendo sexo.
Oh, pero lo peor no fue eso, sino la sonrisa de suficiencia en ese rostro siempre imperturbable y el "Acostúmbrate" que le siguió.
Kyle le hubiera roto la cara si Craig no fuera más fuerte que él, pero vale decir que lo intentó y por ello salió con una marca de agarre en el brazo.
Realmente, Broflovski estaba apenado con Stan. Ahora su amigo debía creer que era un raro que gustaba de mostrar su intimidad a cualquier persona.
"No engañas a nadie, Kyle. Te encanta ser observado. Eres un exhibicionista, ambos lo somos"
Diablos, su cara debía estar roja por la cólera y la vergüenza.
¿Era tan malo que hubiera repetido el video por más de cinco veces? Y no era el único.
Además, aunque estaba molesto a la décima potencia, no quiso terminar con Craig. Y no estaba dentro de sus planes hacerlo pronto.
Ambos eran demasiado similares y demasiado dependientes el uno del otro, casi como una droga. Parecido a dos estrellas masivas colapsando, atrayéndose entre sí solo para dar paso a un final más memorable… y menos solitario. Chocar, hablar, mirarse, reír, follar, todo era impresionantemente fuerte entre ellos dos.
Sin embargo, Craig no iba a destruir una relación de amistad de 10 años, así que bien podía irse a cagar mirando a otro lado, mientras él arreglaba las cosas con Stan.
El pelirrojo estaba en los vestuarios de hombres, detrás de una fila de casilleros. El entrenamiento ya había acabado, así que ni un alma rondaba por esa zona.
La puerta se abrió y entró alguien buscando algo.
Cuando la persona en cuestión estaba lo suficientemente al fondo, Kyle le cerró el paso, aparcándose detrás de su espalda, entre el largo pasillo y la puerta.
A Stan se le bajaron los colores al ver al judío allí. Aun no estaba listo para enfrentarlo.
- H-hola, Ky. Vine en busca de la botarga de Kenny ¿la has visto? – Los nervios se le notaban en la voz, deseaba irse. Al instante, el pelirrojo le mostró la prenda a Marsh, la cual estaba justo en su mano derecha.
Kyle sabía cuánto debía pagarle a Kenny por el favor.
- Necesitamos hablar, Stan – Se acercó más, y el aludido retrocedió un poco, antes de levantar el rostro y mirar al otro con enojo.
- No quiero – La molestia en esas palabras fueron como bofetadas para el pelirrojo.
- Mira, yo sé que tú lo viste – Stan lo miró con interrogante, aunque bien sabía a qué se refería el otro – El…video. Sé que Craig te lo envió. Debió ser muy incómodo para ti y me disculpo. Tal vez sea mucho pedir que lo olvides, pero quisiera que, ya sabes, volviéramos a ser amigos – Para Kyle decir eso no era fácil, dado que nunca solía hablar de temas sexuales. Con cada palabra se sonrojaba más y alejaba la mirada de su interlocutor.
- Tú no entiendes – Le soltó el otro, y Broflovski volvió a ver al frente.
- ¿Entender qué, exactamente? Si no me lo dices no puedo saberlo – No había reproche en esa oración, lo que molestó aún más a Stanley.
- ¡No entiendes nada! ¡No vengas a decime que quieres volver a ser mi amigo y toda esa mierda, Kyle! – Stan le tomó de los hombros y empezó a zarandearle, con los ojos casi en lágrimas. Kyle frunció el ceño por el comportamiento errático de su amigo y sus palabras sin sentido.
- ¡¿Si no me explicas como quieres que lo entienda?! ¡Y suéltame ahora mismo, Stanley! –
- Tú le gustas, pelirrojo. Eso es lo que pasa –
La ronca voz resonó en todo el lugar. Monótona, fría, pero con un deje de burla. Los súper mejores amigos voltearon hacia la fuente del sonido, con cara de estupefacción.
Era Tucker. Craig Tucker.
Stan soltó al pelirrojo de inmediato, intentando escapar. Éste, aunque ensimismado por la revelación, cogió el brazo de Marsh por puro auto reflejo.
- ¿Es eso cierto, Stan? – Dijo con temor. Kyle sí se había preguntado por qué Craig había enviado el video a Stanley y no a alguien más, pero hasta ahora tenía la respuesta. Eso querría decir que Craig había dañado a Stan conscientemente, y también que él lo había hecho (inconscientemente), tal vez por más tiempo y de peor forma.
- ¿Vas a creer todo lo que Craig te diga? – Soltó Marsh, con una risita nerviosa. Sin atreverse a mirar al más bajo.
- Solo responde, por favor –
Craig miraba todo con atención, notando que Broflovski estaba siendo superado por la situación, aunque no lo demostrara. Y en verdad, se iba a arrepentir después por sus acciones, pero de eso se trataba su relación con el pelirrojo: De control. Ésta vez era el turno de Kyle.
- Deberías admitir que quieres acostarte con mi pelirrojo, quien es tu cuasi hermano para variar, Marsh. Sácalo y ya. Nadie aquí dice que tienes que ser moralista –
- ¡¿Cómo te atreves a decirme…?! – Interrupción.
- Si eso te parece una solución Stan, lo haré. Aunque sea temporal – Dijo Kyle con bastante seguridad en la voz. Los claros ojitos cristalinos de Stanley, como si estuviera a punto de llorar, lo tenían bastante enternecido.
La cara sorprendida de Stan por poco y le hace arrepentirse de su decisión.
Claro, hasta vio como Craig desvió su pétrea mirada al piso por menos de un segundo. Débil e impotente, aunque le devolvió la mirada en el momento justo como para no regocijarse.
Kyle estaba en control, y eso le subía la libido hasta las nubes.
Craig le estaba retando. Por ello, se acercó a Stanley con lentitud.
La mirada azul eléctrica de Stan era demasiado insegura. No debía olvidarse de ser bueno con él, así como él lo había sido consigo en la mayoría de su vida.
Se recostaron en las banquitas. Stan abajo, Kyle arriba. Éste sonreía con suavidad, dando pequeños besos mariposa por todo el rostro del pelinegro de ojos claros. Sus suaves labios recorrían su frente y sus parpados, sus mejillas, nariz y barbilla, bajando por el cuello y abriendo la chaqueta. Broflovski también usaba las manos, sacando la chaqueta y empezando a abrir la camisa de botones. Cuando sus labios llegaron a la clavícula, empezó a dejar chupones y dar mordisquitos que hicieron que a Stan se le subieran el rojo.
Oh, pero Marsh no estaba dispuesto a desaprovechar esta oportunidad, tal vez fuera la única.
Abrió las piernas del pelirrojo con su rodilla, tanteando la zona de la entrepierna. Arriba, abajo. Kyle soltó un gemidito pero también una sonrisa. Se encaramó más en Stan y mandó a volar los pocos botones que te faltaban. Con el pecho ya al descubierto, su lengua recorrió recta desde la manzana de Adán hasta el ombligo y devuelta, comenzó a rasgar la piel con las uñas. Con su mano izquierda empezó a estimular la virilidad de su compañero, y justo cuando metió la lengua en su ombligo de forma profunda, también metió su mano dentro de los jeans.
- ¡E-espera! ¡mmh! –
El pelirrojo lo beso profundo, tocando la piel cálida del pecho y agarrando con fuerza su entrepierna, desde la base hasta la cabeza, tanteando círculos con cada uno de sus dedos.
"Oh por dios, voy a morir de placer"
La misma bestia pelirroja se acercó a su oído, chupando todo a su alrededor. Stan no sabía en qué momento su pantalón llegó hasta sus muslos. Su rodilla no había parado de estimular, así que escuchaba los suspiros de Kyle.
- Ésta es la primera… ngh…vez que estás con un hombre ¿No es así? Seré suave contigo, no te pre-ah-ocupes - Y bajó dejando mordiscos por todo el camino hasta los hombros.
Kyle bajó aún más. Su boca justo en frente del miembro por demás empalmado de Stan, quien estaba totalmente sonrojado. El pelirrojo primero recorrió con sus labios el falo, antes de pegarle un lengüetazo que le sacudió el suelo al pelinegro y metérselo en la boca.
Sentía esas paredes calientitas y húmedas comprimirse ante su miembro, y no pudo evitar tomarle de la cabeza y halarle hacia abajo en un vaivén más rápido. La boca de Kyle no lo abarcaba todo y sus manos acariciaban aquello que no entraba.
- Ah… diablos ¡Ah! In… creeei…ble ¡Ky! –
Lo empujó tan fuerte que hubo un momento en que su falo entró completo, y aunque Broflovski lo sentía casi en la garganta, sabía que tan solo un roce de dientes más y…
- ¡Me –ah- vengo! –
El pelirrojo logró sacarlo lo suficientemente rápido como para que mucho del semen no entrara en su boca, pero si en su rostro. Debía haberlo previsto antes.
Enderezó su cuerpo. Sentía esa mirada penetrante a su espalda, en toda su anatomía, sentía las manos invisibles recorrerle desde la nuca.
Ni tan invisibles eran, y estaban tan heladas que su piel no pudo evitar erizarse.
- No pudiste aguantar más ¿eh? –
Por supuesto, no hubo respuesta. Pero el pelirrojo se quitó la camisa con una velocidad increíble, mientras Stan aun no salía de su estupor. También bajó los boxers ajenos hasta la rodilla, con los pantalones, y con saliva y semilla en sus dedos tanteo la entrada del otro.
- ¿Q-que? ¡No! –Ugh- ¡No quiero ser el pasivo, duele! – Gritó Marsh, porque enserio, nunca imaginó que sería Kyle quien se lo cogiera a él, más con esa mirada tan cálida que le estaba brindando.
- Vas a disfrutarlo, Stan. Te lo aseguro – Los sonidos de la boca de Marsh parecían no estar tan de acuerdo, pero Broflovski se sentía increíble. Stan era jodidamente estrecho.
- Eres tú el que está disfrutando la conquista, princesa – Y Craig disfrutaba de marcar la espalda del pelirrojo con mordidas que le estaban sacando tiras de sangre, lamiendo cada nuevo corte. Y diablos, Tucker estaba tan frio a comparación de su piel caliente que se sentía genial.
Introdujo dos dedos, simulando tijeras.
- K…Ky, estaah mejorandoh –
- T- te lo dije ¡Agh! ¡B- basta! ¡Ngh! –
Kyle estaba sin pantalón, Craig había rasgado parte de sus nalgas y ahora se dedicaba a adentrar varios dedos en su entrada de forma errática.
Para Stan, las expresiones que Ky hacia eran simplemente fantásticas. Y los sonidos que intentaba ocultar en su cuello eran muy obscenos, calientes. También se preguntaba desde cuando Craig se veía tan bien, joder.
- V- voy a entrar ¿Estás ¡Ah! listo? – Asintió en afirmación. Y antes que nada, Kyle se volteó y detuvo al otro. Sabía que en una de esas tijeretas podía adentrarse muy hondo demasiado rápido y herir a su amigo, no gracias. Sin embargo, Craig no se puso muy feliz. La mirada que le lanzó a Stan fue mortífera, y él susodicho se sintió aún más caliente, para su horror.
- Nnn… ngh… ahh ¡Ah! – Con el último grito, Kyle se detuvo.
- ¿Estás bien? – Los ojos de Broflovski se veían sinceramente preocupados y hermosos. Tanto, que Stan sintió jodidas mariposas monarca en su estómago y se acercó para besarle con adoración romántica.
Fue Craig quien interceptó el beso. Y sorbiéndole hasta el alma volvió ese acto de amor una lucha de dominancia. Le hizo saber que no iba a permitir ningún tipo de cariño de su parte hacia Kyle, no aún.
El pelirrojo, con tremendo espectáculo, decidió comenzar el vaivén. Suave, despacio. Stan se quejaba pero Craig no le dejaba ni respirar, mucho menos que salieran los sonidos.
De un momento para otro, Kyle soltó un grito desgarrador y detuvo su vaivén, temblando contra el cuello de Stan. El mismo vio una sonrisa ladina en Craig y como éste se enderezaba para tomar la cintura del judío y arremeter con fuerza sin esperar.
Broflovski pasó sus brazos por la espalda de Stan. Sus labios rozando su oído y su pecho totalmente pegado al suyo, Marsh escuchaba cada uno de sus gemidos largos y ruidosos, y sentía el choque violento contra sí.
- Lo… si-ento ¡Ah-ah! ¡Más! –
Y él quiso preguntar porque, pero el vaivén violento se transmitió a su cuerpo antes de decir ni mu. La bestia pelirroja había vuelto, y arremetía contra su culo de tal manera que sentía que se lo iba a romper en cada estocada.
Claro, hasta que llegó al punto mágico.
- ¡Joder! ¡Uh! Dia...blos ¡Ahí! –
Kyle sacó algo parecido a una sonrisa, y Craig acercó su rostro de nuevo hacia la cara de Stan y la nuca de Kyle.
- El ca-bello de Marsh –ngh- huele a mentahh mnh – Dijo Tucker, con una risa tenue. Una risa que Stan nunca había tenido la posibilidad de ver. La única que había escuchado desde esos labios.
Marsh se vino rápido. Pero a su buen amigo Kyle no le importó y siguió jugando con su culo y estimulando su miembro hasta que se vino por tercera vez. Un poco antes de que tanto el pelirrojo como el pelinegro de ojos oscuros acabaran por regarse.
Mierda, eso sí que había sido intenso.
Menos mal que las banquitas eran anchas, y que ya no había nadie en la escuela.
Estaba bastante cansado, pero pudo ver con detalle como su súper mejor amigo se le acercaba con esos ojos llenos de cariño. Stan decidió robar un poco del control que esos dos no querían prestar, así que tomó de la nuca al pelirrojo y le soltó un beso lleno de amor.
Kyle se desgonzó al instante. Aunque su mano derecha estaba unida a la de Tucker.
Sin embargo, el pelirrojo usó esa misma para besar y guiar la mano de Craig al pecho de Stan, y como hizo con Broflovski, Marsh le soltó otro beso, más duro, pero también llenito de aprecio, de cariño.
Y Kyle no podía evitar pensar que debían de verse muy maricas todos ellos, con tanta cursilería, pero no negaría que le gustaba el cuadro.
Craig. Ni hablar. La había pasado bien y Marsh no había resultado siendo tan mal polvo cómo creía (eso decía, pero algo dentro de él estaba emocionado con la idea de repetirlo todo e intercambiar más besitos tiernos y bamboleo salvaje, pero él sí que lo negaría para siempre).
Subieron al auto de Stan y le dejaron en su casa. Kyle se encargó de que estuviera bien arropadito y toda esas porquerías, además de que no oliera a fluidos. Cuando salieron de la casa Marsh ya eran las nueve y media.
Había muchas estrellas, bueno, rezagos de estrellas muertas hace millones de años. Su raciocinio y lógica extrema habían vuelto, así que debía de hablar y pensar metódicamente, no por nada era el hijo de Sheila Broflovski.
Aun así, le parecía gracioso eso de los sistemas binarios.
Un sistema binario compuesto por estrellas masivas es aquel que, cuando éstas colapsan en conjunto, crea una de las supernovas más brillantes. Hay una de las estrellas que es más masiva que la otra, que se convierte en enana blanca más rápido y atraerá la masa de su compañera. Hay otra que solo llegará a ser una gigante roja y se fusionará con el núcleo de su acompañante. Hay una que se desintegrará irremediablemente, la enana blanca, y otra que al menos tiene la remota posibilidad de sobrevivir como un remanente de lo que fue, empujada por la híper-explosión, vagando por la galaxia.
En esa relación suya tan particular de fuerza y control ¿Quién era la enana blanca? ¿Y quién la gigante roja? ¿Quedaría algo de aquella supernova?
Kyle y Craig habían aprendido a quererse, a su manera.
E igualmente, los metales pesados pueden acelerar el proceso de colapso, y a veces ellos han estado rodeando las estrellas desde siempre. Una vez se dan cuenta de su poder, no hay vuelta atrás.
El hierro puede encariñarse con una u otra, o ambas. Puede que con la éste más cerca de sí. El hierro se adentra en su núcleo (se crea en el mismo) y la explora a fondo, la conoce. Justo como ella le conoce, porque ella misma está repleta de él. Ambas estrellas lo están.
- Pareces feliz, pelirrojo –
- Tú también lo estás, idiota, aunque mantengas esa poker face –
- Me molesta que puedas leer mis expresiones –
- ¿Y tú piensas que tu cólera tiene alguna importancia para mí? – Hubo un silencio largo -… Creo que te quiero, Craig - Desvió la mirada, como si se reprochara por quererle, mientras Tucker lo miraba por el rabillo del ojo con un sonrojo tan tenue que pasaría por espejismo. Ninguno de ellos estaba dispuesto para sentimentalismos lindos - pero en verdad eres un imbécil –
- Ahora seremos un puto jugo trifásico –
- Ni que lo digas. El que dijo que tres eran multitud era más estúpido que tú y Stan juntos -
Uno. O dos. O tres, o veinte. ¿Cuántos videos más harían juntos?
FIN.
Terminó en Cr(aig)(K)yl(e)(St)an: Crylan. Es un buen nombre. Ja.
Alguien en los comentarios dijo algo sobre "¿Qué pensaría Kyle?" Bien, ahí lo tienen, con dosis de trio y metáforas extra. Gracias al buen recibimiento de esta cosa y pues, ya saben dónde comentar cualquier error o detalle que les haya gustado mucho.
P.S: Yo creía que las supernovas eran estrellas ¡Y resulta que no! ¡Son las explosiones! (Según la NASA). Por otro lado, la explosión a la que hago referencia es la de clasificación Ia, y dedo aclarar que ésta muestra patrones de níquel y cobalto que luego pasan a ser de hierro, y que solo me referí a ese elemento porque si no hubiera quedado un masacote horrible. Otro plus, este elemento es el que permanece en el espacio.
¡Suerte! :)
