"El tiempo es el único capaz de entender y ayudar
un gran amor"
-Desconocido
El frío hizo que sus mejillas se tiñeran de un rosado suave, el cual no solo se quedo en estas si no que también fue directo a su nariz, aun con la bufanda que cubría su cuello y parte de su cara pudo sentirlo. Pero quedo completamente en el olvido, cuando su atención se dirigió por completo a la enorme pista de hielo que ahora era vista por un centenar de personas.
Sin embargo ninguno de estos tenía el privilegió que ahora Viktor poseía.
-¿Y ellos son...?
Viktor con Yurio en brazos se estremeció tras escuchar esa voz a sus espaldas, se giro solo para ver al segundo mejor patinador de Japón... Minami Kenjiro.
-Mis invitados- respondió Katsuki. -déjalos en paz- ordeno después de ver la insistente mirada del contrario sobre el albino y el pequeño rubio.
Después de esto Viktor junto con Yurio fue llevado hasta una pequeña banca donde los entrenadores de Yuuri estaban. El albino se sintió intimidado por las afiladas miradas que ambos mayores le dirigieron, la fémina fue la primera en acercarse a los tres, contando a Yuuri que mantenía una man puesta en su hombro.
-¿Uno de tus fans?- interrogo Minako luego de ver detenidamente al más bajo.
Yuuri se encogió de hombros, cosa que tomo como respuesta la castaña.
-Por aquí- la fémina señalo la pequeña banca que había cerca, ahí tomo asiento junto con Yuri, después de eso fue testigo de uno de los mejores espectáculos de su vida, no el Grand Prix en el que ahora estaba si no, los estiramientos del Rey del patinaje sobre hielo, tuvo que auto controlarse para no sacar su teléfono y comenzar a grabar al azabache, respiro profundo y se calmo.
Además de no estar en la confianza necesaria para hacerlo, no cuando era un tipo de gatito entre felinos grandes y fuertes, porque así se sentía, el menos él, Yurio lucía de lo más tranquilo.
-¿Tienes hambre Yuri?- pregunto Viktor al rubio de 8 años quien intentaba acomodarse el gorrito de lana que ya le había comenzado a incomodar un poco, pero en nada se lo quito, tal vez porque le encantaba ya que tenía pequeños tigres tejidos y estos eran tus favoritos.
Yuuri inclino su mirada un poco, hasta ver al albino quien ahora sacaba de su "mochila" lo que parecía ser un par de bollos envueltos en papel.
-Pirozhki- murmuro el nipon.
Viktor elevo su vista tras escuchar el nombre del bollo que ahora le entregaba al rubio, quien comenzó a comerlo sin pensarlo dos veces.
-¡S-Sí! Es pirozhki, mi abuelo los hizo- asomo a la vista del pelinegro otro bollo, este lo observo por un par de segundos, aparto la vista tras escuchar su nombre en los altavoces.
"Y por ultimo tenemos a Yuuri Katsuki"
Los altos parlantes presentaron al japones, quien sin decir nada se adentro a la enorme pista de hielo, una vez que las navajas se deslizaron por el hielo los llamados de los fans del patinador no tardaron en hacerse presentes, era aclamado por ellos, lo reconoció más de una vez. Una vez en medio de la enorme extensión de agua congelada espero pacientemente la canción que daría comienzo a su rutina, a la cual le debía su enorme ascenso en el patinaje.
Antes de cerrar los ojos dio una rápida mirada adonde estaban sus dos entrenadores, Minako y Nishigori, quienes lo miraban detenidamente pero más de ellos, en la pequeña banca que había detrás de la pequeña barda, en el fondo unos ojos azules como el mismo mar y cielo lo miraban.
Su cuerpo entero se sintió completamente lleno de un solo sentimiento, de una sola sensación, que nada más se describía como... Amor.
Por primera vez en toda su vida como patinador tendría un motivo, un alguien, para bailar su rutina.
"Yuuri Katsuki nos deleitará una vez más con el tema que lo a llevado hasta aquí... Hanare zuni soba ite"
-Stay close to me...- susurro Viktor.
Yuuri espero con paciencia, cuando música comenzó, elevo su mirada hacía el cielo y sonrió, porque para quien estaba bailando por primera vez le miraba en vivo y en directo.
[...]
Una pirueta combinaba dio por finalizado todo, en un cerrar de ojos los flashes de las cámaras y apabullantes preguntas por parte de los reporteros no se hicieron esperar, las cuales cuestionaban su actuación única en la pista, si había un porque las cosas habían sido diferentes ahora y sobre que sería ahora de él, si se tomaría un descanso o iría por una nueva medalla.
Estaba preparado para responder, solo necesitaba algo o más bien a alguien.
Se dirigió a sus dos entrenadores.
- ¿Donde esta el chico?- pregunto sin detenerse a escuchar los buenos comentarios que le daban los demás competidores, entre ellos Minami.
Los dos entrenadores se miraron un par de segundos, hasta que Minako tomo la palabra.
- Se fue- respondió mientras ahora buscaba en el bolsillo de su abrigo -me pidió que te entregara esto-
Dejo en las manos del azabache lo que parecía ser una pequeña nota, Yuuri no lo pensó dos veces y la abrió.
"Katsuki-san... muchas gracias por permitirme ver el espectáculo desde una distancia tan corta, fue una experiencia sumamente única, me disculpo si no soy bueno para agradecerle en persona pero creo que no sería conveniente que en este momento se distrajera, por favor nunca deje de patinar... por alguna razón fuera de mi admiración por usted, siento que soy yo para quien baila, ¿algo extraño verdad? Más de un fan debe pensar eso".
- Viktor Nikiforov
Arrugo la pequeña nota y la metió en el interior de su chaqueta.
Se giro sobre sus talones.
-¿Adonde vas?- pregunto Nishigori, sin embargo Yuuri no respondió solo comenzó a caminar sin emitir palabra o pensar en realmente adonde iba.
Solo tenía en mente a quien buscaba.
[...]
Se las arreglo para introducir la llave a la cerradura de la puerta, con sumo cuidado para no despertar a su pequeño hermano quien dormitaba en sus brazos.
- Viktor~- escucho una voz llamándolo desde la puerta que había a un lado.
-Oh, Chris- espeto Viktor logrando abrir la puerta. - ¿No viste a mi abuelo salir?-
El mencionado negó, ahora yendo con el albino y así ambos entrando al departamento del chico de cabello largo.
-Dijo que iría al mercado - contesto el rubio. - pero hablemos de otra cosa-
Una vez que el albino llevo a su pequeño hermano a su cuarto cerró la puerta con sumo cuidado, sin emitir ruido alguno, tan solo un simple chasquido.
- ¿Otra cosa?- interrogo tras notar la mirada emocionada en el rostro del otro chico.
-¡No finjas! ¡Te vi!
Viktor no sabía a que se refería Chris, le tomo unos minutos darse cuenta a que se refería el rubio, sintió su rostro enrojecer de vergüenza pero después se ilumino con una enorme sonrisa.
-¿Crees que alguien más me vio? Estaba seguro que resaltaría mucho si me quedaba ahí...- el albino suspiro cuando recordó las miradas extrañadas que muchos le dirigieron cuando tomo asiento en aquella banca, puede que Yuri no lo haya notado pero Viktor si y se sintió de verdad extraño por ello.
-Eso es lo de menos, tienes que contarme como conseguiste que Yuuri Katsuki te llevase hasta ahí.
El albino invito al rubio a tomar asiento en el otro sillón y este obvio acepto.
-Ni siquiera yo lo se, tuve un accidente y choque con él, bueno... basta decir que lo derribe y le saque el aire por completo- sus mejillas se tornaron ligeramente sonrojadas luego de recordar aquel momento tan bochornoso. - después de eso le pedí su autografo y...-
Se detuvo.
-¿Viktor?
Viktor cayó en cuenta de que había perdido una enorme oportunidad.
-No obtuve... su autógrafo...- murmuro dejando caer su cabeza a la pequeña mesa que había en medio y con ello sus largos cabellos también cayeron quedando completamente regados.
Chris solo sonrió y dio palmaditas a la espalda de su vecino, podía decirle que tendría otra oportunidad y que no se desanimará pero eso podría no ser conveniente porque el albino en este momento no escuchaba razones, solo repetía en voz baja que no había conseguido el autógrafo de su ídolo.
- Oh, Viktor - suspiro el rubio sin dejar de palmearle la espalda.
[...]
- ¡Abuelo!- enseguida que el pequeño rubio vio al anciano entrar al departamento con los víveres necesarios para la cena, sin dejarlos caer pudo atrapar a su nieto y claro sin prestar mucha atención a la molestia en su espalda.
-Yuratchka, ¿te divertiste?- lo cargo hasta la cocina en donde ya estaba Viktor preparando por su cuenta unos cuantos Pirozhkis y un poco de Borcht, solo faltaba las verduras que su abuelo tenía en las bolsas para hacer una rápida ensalada.
-Bienvenido- espeto el albino volviéndose hacía su abuelo, tomo las bolsas que este traía solo para comprobar que estuvieran las verduras que necesitaban, sonrió con alivió al verlas ahí. -la cena estará pronto- aviso solo para volverse a la olla de humeante borcht que ahora burbujeaba un poco señal de que la llama de la estufa estaba algo alta.
El anciano sonrió y aun con el pequeño Yuri en brazos se fue a la sala, en donde este se encontraba viendo la re transmisión de el Grand Prix, el anciano prefirió cambiarle a un programa que sabía le encantaría a su nieto.
La televisión no tardo en mostrar un documental de los gatos más lindos del mundo, Yuri quedo completamente extasiado por estos hermosos mininos. Nikolai nunca se sintió más satisfecho con ello, lo dejo en el sofá, tomo asiento al extremo de este y extendió el periódico.
Los tres siguieron con sus actividades monótonas, aunque Viktor las hizo con una enorme sonrisa en el rostro la cual se conservaría quien sabe hasta cuando porque la felicidad que sentía en ese momento no desaparecería nunca. Había estado frente a frente con su ídolo, con su todo con... Yuuri Katsuki.
- ¡Ahhh~! ¡Tan maravilloso!- se movió como si se tratara de una chica puberta emocionada por su primer amor, bueno pues esa sensación se parecía un poco con lo que sentía, el corazón le latía sin parar y las mejillas se le sonrojaban con el simple hecho de pensar en aquel japones.
-Vitya, ¿te encuentras bien?- pregunto el anciano desde la sala.
Viktor volvió en si tras escucharlo.
-S-Sí, no te preocupes, abuelo- contesto y sin más volvió a lo suyo, después de todo la cena no se haría sola.
[...]
La cena transcurrió con tranquilidad, hablaron de cosas triviales pero una de ellas no lo fue. Nikolai pregunto si se habían divertido en la Grand Prix y basto eso para que Viktor saltará con una conversación realmente emocionada. Nadie lo callo, más que el mismo, después de que abarco por completo cada punto del tema y en ningún momento dejo de mencionar que había visto el programa largo de Yuuri Katsuki tan cerca.
Pero desgraciadamente no había conseguido su cometido y ese era el autógrafo.
"Ya habrá otra oportunidad, no te desanimes"
Fueron las palabras de su abuelo y de Mila, con quien ahora hablaba por teléfono.
Me siento ligeramente ofendida
-Vamos Mila, no tengo la culpa de que Chris fuese más rápido que tú- el albino termino de lavar el ultimo tazón en donde había servido el borcht, se seco las manos en una de las toallas y fue directo a la sala.
Más te vale contarme a detalle todo, la noche aun es joven
-Clarooo~ como tu no tienes que impartir una clase a niños pequeños no tienes problema en no dormir- prosiguió el chico de cabello largo, ahora en la sala en donde se dispuso a tomar asiento, eso solo hasta que escucho el timbre.
"Que extraño, son casi las 11" pensó luego de ver el reloj.
¿El timbre?
- Si, debe ser la vecina del 5 últimamente la luz de su departamento esta fallando- con el teléfono siendo sostenido entre el hombro y su oreja fue a la puerta, se detuvo cuando un repentino escalofrió lo abatió, fue extraño, no tenía mucho frío después de todo traía un suéter tejido bastante cálido.
Ten cuidado, podría ser uno de tus admiradores~
- Sí, sí, lo que digas- si más preámbulos el albino abrió la puerta, esperando encontrarse con aquella anciana del departamento 5, pero en nada la persona que ahora veía se parecía a ella.
El teléfono ya no fue sostenido, cayó al suelo.
¿Viktor? ¿Sigues aqhí? ¡Viktor!
La voz de Mila proveniente del teléfono era la única que se escuchaba en todo el departamento, Viktor no emitió palabra.
Y mucho menos lo hizo la persona que estaba en la entrada.
-Viktor Nikiforov- el azabache rompió ese silencio, nombrando al albino que estaba delante de él.
El corazón de este do un respingo tras escuchar la voz de Yuuri Katsuki diciendo su nombre, no lo creía, en nada lo hacía. No creía que este dijera su nombre ni mucho menos que ahora estaba delante de la puerta de su casa.
Era... imposible.
-Te he estado buscando...
"¿Eh...?"
Viktor parpadeo sin entender lo que el japones había dicho, al parecer las sorpresas ese día todavía no terminaban.
[...]
Tenía planeado solo hacer el siguiente capitulo y dar por finalizado este proyecto, pero al parecer a muchas personas les gusto así que.. creo que agregare más episodios, todo dependerá de si las idea vienen :'v
¡Muchas gracias por todos los comentarios! ¡Y votos! Me animan a seguir, pero también debo decir que con o sin ellos voy a terminar esta historia~
¿Reviews?
¿Dudas?
¡Todo es bienvenido!
PD: Si tienen alguna idea para el fic se tomará en cuenta para el siguiente capitulo~
