"El amor es algo eterno, el aspecto puede cambiar,
pero no la esencia"
— Jeff Zinnert
Despertar cada mañana se resumía en una simple sensación, el sentimiento de que le hacía falta algo.
O más bien alguien.
Cerrar los ojos le llevaba a un sin fin de recuerdos, algunos felices, otros melancólicos, pero finalmente llegaba a uno que le provocaba una serie de sentimientos cada uno más difícil que otro.
Era como si estuviera viviendolo nuevamente, presencio la ultima vez que Viktor Nikiforov toco la pista de hielo. Apenas y pudo hacer un toe loop cuando sus débiles rodillas lo hicieron caer, inmediatamente fueron auxiliarlo, él fue directo a levantarlo pero su edad le impidió el querer ayudarlo.
Las habitaciones de hospital nunca fueron de su agrado, ni los hospitales en general, se había comenzado a volver difícil el estar yendo y viniendo de la comodidad de su casa al enorme edificio del que se conformaba el hospital.
Sin embargo había llegado el momento en el que debía permanecer en la habitación de hospital por un tiempo indefinido.
—Yuuri— lo llamo ya no con una voz energética, si no con un tono lento y calmado. —¿Donde esta, Historia?—
—En la cafetería— una ligera sonrisa se formo en sus labios luego de escuchar a Viktor preguntar por la ya no tan pequeña Historia, era una importante instructora de ballet, ya no era la niña que había llegado a su vida cuando apenas y tenía 6 meses de nacida, se había vuelto una mujer de 22 años ya ahora comprometida con quien ninguno de los dos pensó.
—¿Yurio esta con ella?
Yuuri asintió, en el uso de ese singular apodo dejo salir una diminuta risa.
Todo sería silencio si no fuese por la maquina que monitoreaba los latidos del corazón de Viktor, Yuuri lo miro por un par de segundos, se encontraba con los ojos cerrados y sonriendo de forma tranquila, aunque al parecer sintió la mirada del japones puesta en él.
Se giro para encontrarse con los orbes marrones de Katsuki.
Se miraron por un par de segundos, antes de que se sonrieran el uno al otro, Viktor volvió la vista al techo.
—Makkachin debe estar esperándome ya— espeto sin mirar al azabache.
Yuuri apenas y hubo mención de aquel hermoso caniche de tes grisosa, no pudo resistirlo más y algunas lagrimas se deslizaron por su mejillas. Deslizo su mano hasta tomar la de Viktor, entrelazando sus dedos, Yuuri se inclino y beso los nudillos de esta, al igual que también beso el dorado anillo que tenía en uno de estos largos dedos.
Viktor sujeto suavemente la mano de Yuuri, era un pequeño apretón que Yuuri jamás olvidaría.
—Gracias mi hermoso cerdito, por darme tanta felicidad estos años— por mucho que Viktor no quisiera, el de igual forma comenzó a llorar. —Historia ya no es una niña, pero aun así quiero que la cuides y se que ella hará lo mismo contigo, quisiera que estuviera aquí para que pudiera decirle cuanto la quiero—
Las cristalinas lagrimas que se deslizaban por las mejillas del ruso ahora terminaban en la almohada que había bajo su cabeza mientras que las de Yuuri ahora yacían en el piso dela habitación aunque algunas habían caído en la mano que aun sostenía de Viktor, Yuuri no dijo nada, sabía que si hablaba ahora solo sería para pedirle a Viktor que no se fuera, que se quedará con él o mejor dicho con ellos un poco más, porque Historia su pequeña hija de seguro estaba llorando en el pasillo, haciéndose a la idea de que su padre se iría pronto.
Todo lo que hizo fue sollozar y susurrar palabras que para la edad de Viktor eran incomprensibles.
—En esta vida y en muchas otras te amaré, así que por favor...— con suma lentitud se retiro la mascarilla de oxigeno, porque las palabras que quería decir no iban a distorsionarse o algo por culpa de ese aparato. —no importa en que reencarnemos, mis sentimientos por ti serán los mismos, te buscaré pero si no te recuerdo... entonces búscame tu a mi y seamos felices de nuevo—
Yuuri ni siquiera podía hablar, todo lo que hizo fue llorar y mantener sujeta la mano de su amado Viktor, eso solo hasta que el sonido de la maquina emitió un largo pitido que solo significaba una cosa.
Elevo la vista con miedo, ese miedo que en nada se comparaba al que sintió cuando entro por primera vez a la pista del Grand Prix.
—Viktor...— lo llamo, más no consiguió respuesta.
Viktor Nikiforov murió de 51 años por problemas del corazón, con una sonrisa y expresión pacifica se despidió de su pareja Yuuri Katsuki y única hija, Historia Nikiforov Katsuki, que con orgullo portaba los dos apellidos de sus padres.
[...]
Después de esa vida, reencarno en dos más.
En una fue una chica de preparatoria, bastante confuso ya que siendo una mujer con mentalidad de hombre esta fue una de las vidas que más se le complico. Además de que permaneció soltera hasta la edad de 30 años y permaneció así hasta el día en el que murió, todos los días busco a Viktor Nikiforov, pero sus búsquedas fueron en vano.
Yuuri como Viktor lo más seguro es que tuviera un nombre diferente, Katsuki ni siquiera recordó el nombre de sus vidas pasadas, no se molesto en ello.
Su segunda vida fue una especia de abogado, fue extraño, de un día a otro se despertó y percato de que era un hombre casado y con dos hijos. Era de esas veces en la que la vida lo confundía y bastante.
De esa forma también busco a Viktor, pero desgraciadamente el destino fue duro con él y no consiguió resultados alguno de su búsqueda. Fue solo hasta su tercera y actual vida en la que la suerte estuvo a su favor, por primera vez la vida le daba un tipo de segunda oportunidad.
Volver a las pistas de patinaje nunca le hizo sentir más vivo, era una vez más Yuuri Katsuki.
Él que aun tenía un solo propósito en esta vida.
[...]
Tenerlo delante de él, volver a ver esos hermosos ojos azules, su cabello platinado, le provoco la misma sensación que en su primera vida, cuando tenía 11 años y lo vio en televisión. Eran unas inmensas ganas las que tenía por tomarlo en sus brazos, abrazarlo, besarlo... volver a ser felices como en un principio.
Pero para poder hacer eso tendría que esperar dos años o si no sería llevado directamente a la autoridades.
Su amado ruso tenía ni más ni menos que 16 años. De verdad que cuando la vida te da una nueva oportunidad te pone sus trabas porque no sería así de fácil, no todo sería miel sobre hojuelas.
—Olvidaste tu ID— Yuuri bajo el marco de la puerta asomo en su mano derecha una pequeña tarjeta donde venían las datos del más bajo.
Viktor parpadeo confundido hasta que paso sus manos por sus bolsillos delanteros y traseros, después tomo la identificación en sus manos y si, era su ID.
—E-Esto es de verdad... vergonzoso— emitió el menor sintiendo su rostro enrojecer, su más grande ídolo estaba de pie bajo el marco de la puerta de su casa, él mejor patinador del mundo se había tomado la molestia de traerle su identificación de estudiante bien pudo haber mandado a alguien a llevársela pero no... Katsuki Yuuri lo había hecho personalmente.
Elevo su vista con una enorme sonrisa adornando su rostro se hizo a un lado y extendiendo su mano dio la señal de que estaba invitándolo a pasar. Viktor opto porque Yuuri lo rechazaría o algo pero no, cuando menos lo notó este se adentro al lugar, se retiro su chaqueta y la colgó en el perchero.
Ahora si, Viktor podía morir feliz en ese instante.
—P-Por favor, sigame— pidió en voz baja, aunque podían hacer todo el ruido que quisieran, su abuelo había tomado sus pastillas para dormir las cuales literal lo dejaban técnicamente muerto pero no lo estaba, porque ambos pudieron escuchar sus ronquidos cuando pasaron la habitación del hombre mayor.
Yuuri hizo lo que el peliplateado le pidió y lo siguió, Viktor una vez que abrió la puerta de su cuarto dejo pasar primero al japones.
Con lo que sus ojos se encontraron apenas y entro a aquel pequeño cuarto fue tan... de su primera vida. Había posters de él pegados en todas las paredes, dos o tres marcos con fotos suyas, básicamente estaba tapizado aquel lugar con su maldito ser, no solo esto le sorprendió si no el hecho de que Viktor lo mostrara con tanta naturalidad y orgullo.
Incluso admitía que se sentía algo asustado.
—¡N-No soy un tiempo de fan psicópata!— espeto el joven de 16 años con nerviosismo. — es solo que... de verdad me gusta su forma de patinar y los trajes que utiliza en sus presentaciones, ¡el traje que usa en el programa corto de Eros es uno de mis favoritos!— con emoción señalo el poster donde se apreciaba a la perfección el traje negro con decorados plateados.
—Oh... e-eso de verdad me alaga— no sabía como responder a eso, tenía que admitir que estaría más acostumbrado a la idea de ser él quien admirara a Viktor, pero no.
Ahí estaba Viktor con su expresión más contenta y emocionada en el rostro, todo porque él estaba ahí, había lidiado con admiradores antes, pero Viktor no era un simple fan él era...
—¡Cerdo!
Yuuri apenas y escucho ese sobrenombre una ola de recuerdos de ese quinciañero ruso vinieron a él de un solo golpe.
—¡Te dije que dejarás de llamarlo así, Yuri!— reprendió Viktor al pequeño rubio de 8 años que ahora estaba más despierto que nunca.
Yuri se había levantado de la cama en apenas y cinco segundos, ahora estaba a lado de Viktor quien tenía infladas las mejillas en forma de puchero. El más bajo opto por sentarse en su regazo y tener su mirada puesta en el japones.
—Disculpe Katsuki-san, él es mi hermano menor, Yurio Plisetski— Viktor presento con una sonrisa a Yuri quien solo mantenía puesta la mirada en el contrario. — él es Katsuki Yuuri, el patinador que fuimos a ver hace rato—
Yuuri si que conocía a ese pequeño, no tenía ni porque presentarlo.
El menor se quedo en silencio, no emitió palabra alguna en su lugar concentro su atención en el peliplateado, poso sus manos en el vientre de este y apretó un poco. Viktor se estremeció apenas y sintió las manitas de su hermano en su estomago.
—¡Yuri detente!— grito pero de nada sirvió, el niño le levanto el suéter lo suficiente para que su estomago se viera o mejor dicho sus pequeños rollitos.
Yuuri parpadeo sorprendido tras ver el un poco regordete estomago del ruso, apenas tuvo un vistazo de este, Viktor se bajo el suéter enseguida y se cubrió el rostro.
—Viktor engorda con facilidad... por eso no come muchos Pirozhkis— comento Yuri.
—¡No lo digas!— pidió aun sin quitarse las manos del rostro, nunca en su vida se había sentido tan avergonzado, ni cuando intento esa pirueta y acabo en el suelo.
Katsuki no cabía en la sorpresa de que fuese Viktor a quien le pasará eso, siempre tenía una figura hermosa y esbelta... verlo un poco gordito solo lo hizo sentir... más emocionado de tomarlo en sus brazos tenía intenciones de tocar ese estomago, como Viktor muchas veces había hecho en su vida pasada.
El ambiente en aquel cuartito cambio lo suficiente para que Viktor alargara la hora de dormir de su hermanito, trajera dos tazas de café y algo de leche tibia para Yuri.
—¿Eres estudiante de preparatoria?
Viktor asintió bajando la taza de café.
—Así es, además de dar clases de patinaje, tengo un trabajo en un pequeño restaurante cerca, recojo a mi hermanito de la primaria, preparo su desayuno, comida y cena mientras mi abuelo trabaja, lo llevo a la pista de patinaje cuando lo cuido y bueno, he vivido toda mi vida en Rusia— aunque no quisiera admitirlo, esa era toda la vida de Viktor, se limitaba al estudio, patinaje, trabajo y familia.
Tomo un sorbo de su propio café, dirigiendo su vista al rubio quien ahora dormitaba en el regazo del peliplateado.
—¿Has ido alguna competencia de patinaje?
Viktor asintió y señalo un pequeño trofeo que había en su repisa.
—Gane una pequeña competencia que se hizo en la pista de patinaje donde imparto clases — contesto sonriente, llevo una de sus manos a los cabellos de su hermanito, lo observo con una sonrisa en la que Yuuri se quedo completamente perdido.
Quiso inclinarse, tomar su mentón y besarlo.
De la misma forma que hizo muchas veces antes, pero no podía, ¿como reaccionaría Viktor si lo hacía? Era su ídolo, básicamente su héroe, hacer algo como eso... podría tirar a la basura todo lo que Viktor sentía por él, lo cual tal vez solo se describía con el sentimiento de admiración.
Solo eso.
—Viktor...— murmuro el aludido.
El mencionado elevo la vista confundido.
—¿Si?
Yuuri no estaba seguro de la idea, o mejor dicho de la respuesta del menor pero solo hacía podría acercarse.
—¿Quieres participar en el siguiente Grand Prix?—
Viktor al escuchar la pregunta parpadeo con sorpresa, lo único que pudo entender de toda esa oración fue que Yuuri Katsuki, un de los mejores patinadores del mundo lo "invitaba" a participar en el siguiente Grand Prix.
Su estomago estaba completamente lleno de sensaciones tan... extrañas. Si no fuera porque tenía a Yuri en su regazo habría caído de espaldas contra el suelo, un momento... lo iba hacer.
Aun sujetando a Yuri cayó de espaldas al suelo, sin embargo no despertó al rubio, menos mal, estaba durmiendo tan tranquilo.
—¡V-Viktor!
[...]
Este cap fue hecho con su ración de tristeza y gracia~
Ojala haya quedado saldada la duda sobre la muerte de Viktor, porque muchas tenían intriga y también por las vidas pasadas de Yuuri.
Tal vez ponga las de Viktor, no se, él no tiene recuerdos de estas.
Pd: Yurio recuerda a Yuuri 3
¿Reviews?
¿Dudas?
¡Todo es bienvenido!
