"Cuando decimos que el pasado
es mucho mejor, estamos condenando el futuro
sin conocerlo"

Francisco de Quevedo

Viktor contuvo el aliento y no parpadeo por el simple hecho de que no quería perderse nada de lo que ahora presenciaba, contuvo su respiración además de no parpadear ni siquiera un poco, la simple razón de ello era que no quería perderse ni un momento de lo que estaba presenciando.

Katsuki Yuuri, su ídolo y ahora entrenador miraba con una expresión seria al nipón, Yuzuru Hanyu y al español Javier Fernández.

—Javier Fernández…— murmuro Viktor el nombre del patinador de hablar hispana quien al parecer tenía buen oído ya que una vez que escucho su nombre dirigió la vista a donde lo había escuchado.

O mejor dicho a la persona que lo había dicho.

Javier sin decir nada se calzo los patines en segundos y si cerciorarse mucho si estaban bien atados o no fue hasta donde estaba el ruso de cabello platinado.

— ¿Quieres mi autógrafo? — interrogo ignorando por completo la "intensa" pelea de miradas entre los dos nipones, Yuzuru y Yuuri.

El ruso no supo cómo responder con palabras así que se limito a acciones, fue a donde estaba su mochila y de ahí saco una libreta, la cual había especializado para que fuese solo de autógrafos de patinadores. Ya tenía uno.

Yevgueni Pliúshchenko, patinador que conoció en las nacionales de Rusia cuando tenía 8 años, de entre todos los niños que pedían autógrafos y fotos, aquel hombre se acerco hasta él y sin necesidad de que Viktor lo pidiese ya tenía el autógrafo en su pequeño cuadernillo.

Un gesto que nunca olvidaría.

—Por favor…— con cierta vergüenza acerco la libreta a las manos del español quien sin dudarlo posó la punta del bolígrafo que ya había dentro de las hojas del cuaderno.

— ¿Tu nombre es…?— interrogo antes de trazar cualquier línea en la hoja.

—¡Oh! V-Viktor, Viktor Nikiforov— Viktor sintió un ligero aire de vergüenza luego de percatarse como no se había presentado en un principio, esperaba no haber quedado como un chico sin modales o algo por el estilo.

Eso lo sabría hasta que el patinador terminase de escribir, solo fueron necesarios algunos segundos para que Javier diera por finalizado su autógrafo.

—Aquí tienes.

El agradecimiento por parte de Viktor tenía que esperar, apenas y Javier le entrego el cuadernillo leyó sin pensarlo dos veces lo que había escrito el hispano. Para su sorpresa no fue solo su nombre si no algo que lo dejo con esa sensación de emoción y felicidad en el estomago, con una pequeña chispa de vergüenza pero esa la tenía desde que Yuuri lo había vuelto su estudiante.

"Con cariño de Javier Fernández,
te veré en la Grand Prix Junior~"

Sus mejillas se tiñeron de un suave rosado al leer lo que él cuatro veces ganador de Europa había escrito en su cuaderno. Yuuri desde su corta distancia vio la escena la cual no le pareció para nada fuera de lo común, Javier tenía esa extraña forma de tratar a sus admiradores la cual les provocaba casi un desmayo, pero para Yuzuru fue totalmente molesto ver que ese comportamiento no cambiaba ni con los patinadores.

—Como sea, Evgenia esta organizando una reunión en la residencia de Mao, dado que al parecer nunca revisas tus redes sociales nos pidió que te avisáramos— dicho esto y con los brazos cruzados posó su mirada esta vez en el pequeño ruso de 8 años y en el Kazajo de 15. —los patinadores de la Junior también estarán ahí—

Eso llamo la completa atención de tanto Otabek como de Viktor, aunque también del ruso menor que con curiosidad miro al nipón.

—El pequeño también puede venir— espetó el español haciendo completo énfasis en Yuri que nada feliz miro con una expresión feroz al más alto.

— ¡идиот*!— grito Yuri completamente enojado.

Javier parpadeo un poco confundido por lo que el pequeño dijo, obviamente porque no sabía que significaba, sabía que era ruso pero su ruso estaba… un poco oxidado.

— ¡No seas grosero, Yuri! — reprendió el de largo cabellos platinados.

Lo que Viktor dijo si lo entendió, así que opto a que lo que el pequeño ruso había dicho no era más que una grosería.

—Gilipollas…— murmuro Javier sin dejar de ver al ruso menor quien no dejaba de lucir enojado y completamente a la defensiva.

Después de eso ninguno dijo nada más, menos Javier o Yuri, el primero porque opto volver a donde el nipón estaba y aprovechar para quitarse los patines, y el segundo porque por la mirada que su hermano mayor le dirigió… prefirió quedarse callado.

— ¿Puedo… tener el suyo también?

Yuzuru salió de sus pensamientos luego de ver al ruso extendiéndole una libreta, la misma en la que Javier había escrito su autógrafo hace apenas unos cuantos minutos. El japonés tardo un poco en reaccionar o mejor dicho entender a que lo obvio que se refería el ruso.

—C-Claro— contesto el nipón, tomando el bolígrafo y con cierta inseguridad otorgada por las miradas que ahora se posaban por completo en el le hicieron sentirse un tanto nervioso, después de finalizar lo que quería escribir regreso el cuadernillo a las manos del ruso. —aquí tienes—

— ¡Gracias!

"Yuzuru Hanyu"

Algo tan simple como eso le hizo soltar un suspiro encantado, ahora ya tenías tres autógrafos en su cuadernillo, estaba satisfecho con ello.

—Esta es la dirección de la residencia de Mao— junto con sus palabras Javier dejo en las manos del azabache un papelito donde estaba escrito toda la información necesaria. —comienza a las 3— agrego el español.

Yuuri tomo el papel que Javier le extendió y efectivamente, era la dirección de la nipona la cual no sabía cómo había sido convencida para que su casa fuese utilizada para una fiesta.

—No sé como Evgenia convenció a Mao de prestar su casa para una fiesta— comento Yuuri en voz baja.

—No existe ser en la tierra que pueda decirle que no a Evgenia— inquirió el español con una sonrisa en los labios.

[…]

— ¿Puedes creerlo, Yuri? Conoceremos a los patinadores de la anterior Grand Prix, ¿crees que quieran firmar mi libreta de autógrafos? ¿Cómo debería pedírselos? ¿Crees que piensen que soy algún fanático obsesivo? Y si…

—Viktor— interrumpió el pequeño rubio. —te dará un colapso si sigues haciendo eso—

El joven ruso abrió la boca para decir algo más pero prefirió callar por una simple razón… y esa era que Yuri estaba en lo correcto.

—Se que no debería ponerme a pensar en eso si no en que conoceré a los patinadores con los que tal vez compita alguna vez…— y se refería completamente a los patinadores del Junior, ya conocía a uno y ese era Otabek pero habían más.

Había más jóvenes de su edad que pronto iba a conocer.

Yuri prefirió quedarse en silencio y solo observar como su hermano se convertía nuevamente en un manojo de nervios y ansiedad. Verlo así no le pareció para nada fuera de lo común, lo único que se le hizo extraño era que no fuese Yuuri quien se pusiera así.

Solo había visto a una persona en su vida ponerse a dudar, sudar y llorar por la ansiedad y ese era Yuuri. Sin embargo en este caso… era Viktor.

Viktor se portaba de la misma forma que Yuuri en su vida pasada.

—Evgenia acaba de avisarme que llevemos ropa, al parecer será un fin de semana en casa de Mao— Yuuri se adentro con normalidad a la habitación que compartía con Viktor en donde pudo notar la mirada azulada del pequeño ruso sentado en su cama y también la de Viktor, quien parecía querer llorar en cualquier momento. —Viktor, ¿Qué sucede? —

El nipón se acerco completamente preocupado al ruso que no emitía palabra u sonido alguno, solo estaba quieto pero sonriente.

—Creo que voy a morir.

[…]

Apenas habían llegado a Hasetsu y ahora estaban yendo a Nagoya, la cuarta ciudad más grande de Japón. La cual sorpresivamente contaba con un castillo también uno que no tardaría en ir a ver y por supuesto tomarle una foto, había prometido a sus amigos tomar muchas fotografías para ellos y por supuesto para su abuelo.

—Fue un vuelo tranquilo— comento Viktor atreves del cubre bocas que llevaba puesto un idéntico al que Yuri traía puesto también.

— ¿Esperabas que el avión chocara y te libraras de la dieta? — pregunto Yuuri con una sonrisa bromista.

Viktor negó y emitió una ligera risa avergonzada.

— ¿Otabek?

Una voz desconocida al menos para los cuatro les hizo salir d sus pensamientos o al menos a Viktor y los dos Yuris, Otabek por su parte reconoció la voz de quien le había llamado.

—Yulia— espeto Otabek dirigiendo su vista a la joven rusa d 18 años la cual al parecer solo llevaba una mochila y lo que parecía ser una jaula.

Apenas y Viktor escucho el nombre de "Yulia" supo a la perfección de quien se trataba.

—Yulia Lipnitskaya— murmuro casi de forma inconsciente luego de que sus ojos se posaran en la fémina de 18 años le resultaba increíble que luciendo tan joven y con esa estatura ella fuese mayor que él. Era honesto consigo mismo y la chica lucía como si tuviese su misma edad.

—Yulia, ¿Evgenia te arrastro aquí también? — Yuuri no pudo evitar sonreír por la presencia de la jovencita, era una chica agradable.

Yulia solamente negó con una ligera sonrisa formándose en sus labios.

—Nada de eso, al parecer se le metió la idea a la cabeza de que los patinadores de la anterior Grand Prix tanto Junior como Senior debían convivir más, entonces… aquí estamos— no pudo si no suspirar por su algo larga explicación del porque su presencia en Nagoya.

Yuuri no necesitaba explicación, sabía a la perfección la forma de ser de Evgenia y cuando algo se le metía a la cabeza era más que imposible que dejara de pensar en ello.

—Trajiste a tu gato— inquirió el kazajo luego de ver detenidamente la jaula que la rusa llevaba en la mano.

—Sí, no podía abandonarlo en casa luego de irme tanto tiempo así que decidí traerlo— elevo la jaula en donde su fiel mascota dormitaba de forma tranquila al menos hasta que algo al parecer lo hizo despertarse.

Yuri una vez que lo vio sintió su pequeño corazón saltar de emoción, no solo porque se trataba de un felino, en parte si era por eso pero fue por algo más que no sabía cómo explicarlo. Por lo que estaba seguro que Viktor se le adelantaría.

— ¡Ah! Es un Sagrado de Birmania*— apenas y vio el esponjado pelaje del felino y sus ojos color zafiro supo a la perfección de que raza se trataba, sobretodo porque eran los favoritos de Yuri. —Son los favoritos de Yuri—

Las mejillas del pequeño ruso se decoloraron ligeramente tras el comentario de Viktor.

— ¿Son tus favoritos? ¡Los míos también! — cada palabra de Yulia resalto más por sus ojos que ahora brillaban de emoción. —se caracterizan por ser bastante…—

—Juguetones y cariñosos.

Con eso, Yulia y Yuri se habían vuelto buenos amigos. Y eso se quedaba corto comparado con el centenar de cosas que hablaron el transcurso del camino porque si, la rusa no rechazo para nada la invitación de acompañarlos a la residencia de Mao. Además eso le daría oportunidad de conocer a su nuevo y pequeño amigo.

—Por cierto, él es Viktor Nikiforov, mi estudiante— Yuuri interrumpió la conversación que los dos rusos habían establecido, Yulia al escuchar eso quedo ligeramente sorprendida pero luego sonrió.

— ¿Decidiste ser entrenador ahora?

El nipón negó.

—Voy a competir también.

Eso sí que sorprendió a la rusa.

—Sí que será pesado— espeto. —si necesitas ayuda no dudes en preguntarle a Eteri, estoy segura que te dará muchos consejos. —

Yuuri solo le sonrió devuelta, lo que anteriormente había dicho sobre que sería difícil era algo en lo que le daba la razón, tendría que poner mucho esfuerzo en el entrenamiento que planeaba para Viktor y la supervisión de los entrenamientos de Otabek por supuesto. No por nada su entrenador se lo había encargado una vez que finalizo la Grand Prix, ¿Por qué lo había aceptado?

Oh si… era algo que no quería recordar.

[…]

Llegaron media hora después de la que estaba establecida, no fue sorpresa de ninguno, bueno a excepción de los dos rusos, cuando Yuuri vio a Evgenia esperando en la entrada con los brazos cruzados estaba seguro que la fémina podía estar enojada o simplemente molesta.

Si tenían mala suerte podían ser las dos.

—Vaya, hasta creí que debía ir por todos ustedes al aeropuerto— espeto con tono molesto. —Katsuki eres el mayor de todos, debes poner el ejemplo de la puntualidad—

El mencionado solo suspiro y opto por no decir palabra, no hasta que el regaño terminara.

—Solo son las 3:30, Evgenia— inquirió Yulia lo cual fue un grave error.

—Media hora que ninguno de los que ya están adentro necesito, todos ya llegaron— con los brazos en las caderas Evgenia espero a que aluno de los res patinadores dijera algo solo para darle su bien merecida respuesta.

—D-Debo ser yo quien tome la responsabilidad y se disculpe por la tardanza, pasamos por el castillo y…— Viktor de entre los tres patinadores se asomo para poder disculparse de forma más formal con la ganadora del oro del anterior Grand Prix.

Evgenia dirigió su mirada molesta a la persona que ahora "planeaba" calmarla, estaba preparada para decir algo pero no salió palabra u sonido alguno de su boca, se perdió en los largos mechones de cabello plateado que caían de la cabeza y terminaban hasta las caderas de la persona que ahora miraba.

Sin parpadear sin decir nada, solo miro fijamente a Viktor.

—F-Fue mi culpa que todos llegáramos tarde— se limito a terminar su disculpa inclinando un poco su cabeza en señal de perdón también.

— ¡Oh! Haberlo dicho antes, si era por el castillo no hay problema— su ligero ceño fruncido cambio radicalmente a una sonrisa resplandeciente. —pasen, Mao y los demás están en la terraza, mi entrenadora fue a buscar algunas cosas para pasar el fin más cómodos—

Los tres patinadores que ya conocían perfectamente a la rusa no pudieron evitar verla con expresiones entre sorprendidas y confundidas pero también extrañadas. Aunque prefirieron no comentar nada al respecto y solo pasar al interior de la residencia.

Al menos así lo hicieron casi todos a excepción de Yuuri quien fue detenido por Evgenia.

—Te conseguiste una novia de cabello largo y vaya sorpresa menor de edad también.

Yuuri frunció ligeramente el ceño.

—Es un chico, Evgenia— espeto al mismo tiempo que dejo salir un largo suspiro.

Los ojos de Evgenia inmediatamente se iluminaron.

—Eso lo hace mucho mejor.

Katsuki se quedo con las palabras en la boca luego de ver la expresión de Evgenia, lucía encantada con ello casi le parecía aterrador por el brillo peculiar de los ojos de la rusa.

— ¿Puedo saber su nombre? — se animo a preguntar cuando comenzaron a caminar a la terraza.

—Viktor Nikiforov, el pequeño es su hermano Yuri Plisetski— respondió Yuuri con calma.

Medvedeva abrió los ojos en forma de sorpresa luego de escuchar el nombre del pequeño.

— ¿Qué pasa? — interrogo luego de ver la expresión de sorpresa que el rostro de Evgenia reflejo.

La rusa solo negó y siguió caminando.

—Nada, es solo que ese nombre me suena algo conocido

[…]

Se instalaron apenas y tuvieron la oportunidad dado que Evgenia les apuraba para que fuesen ya a la terraza y convivieran con los demás patinadores. Solo tardaron unos minutos antes de por fin ir a donde les esperaban.

Viktor sin necesidad de que se le fueran presentados o algo, reconoció a cada uno.

Hello*!— espetó Gracie Gold levantándose enseguida de su asiento y yendo adonde el ruso de cabellos largos estaba por supuesto sin ignorar a sus otros compañeros patinadores. —Yuuri, Otabek y Yulia… pensamos que nunca llegarían—

—No exageres, Gracie— Yulia se limito a dejar un beso en la mejilla de la americana para después pasarla de largo e ir directo al pequeño grupo de patinadoras que no estaba lejos.

La rubia soltó una risilla por el "interesante" saludo por parte de la rusa, sabía que era una costumbre allá en Rusia sin embargo no dejaba de acostumbrarse.

—Veo que trajeron gente nueva— de inmediato posó su atención en los dos rusos que estaban detrás de Yuuri y Otabek.

Viktor tomo mucho aire antes de hablar.

—S-Soy Viktor Nikiforov y… él es mi hermano Yuri Plisetski— esperaba que el tartamudeo de un principio no confundiera a la rubia.

Una vez que la vio sonreír supo que no había sido así.

—Yo también tengo una hermana, pero no pudo venir— de solo recordarlo un pequeño nudo se le hizo en la garganta pero de inmediato desapareció cuando volvió a la vista a los dos menores rusos. —Como sea, vamos a divertirnos y conocernos mejor este fin de semana, se por Javier que tu planeas acompañarnos en la siguiente Grand Prix Junior—

El ruso mayor pudo sentir su corazón latir con fuerza cuando escucho a la rubia.

Hallo an halle*— saludo una nueva voz, esta vez perteneciente a Ashley Wagner, una patinadora alemana de 25 años que ahora se osaba delante de ellos. — ¿El es tu estudiante, Yuuri? —

Yuuri asintió a la interrogante de Ashley.

—Ashley Wagner— extendió su mano en forma de saludo, por supuesto esperando a que el ruso reaccionara y la estrechara lo cual le tomo unos cuantos segundos.

—A-Ah, yo soy…

—Viktor Nikiforov y él es tu hermano Yuri Plisetski— esta vez bajo su mirada hasta ver al pequeño ruso de expresión seria la cual cambio radicalmente al sentir sus cabellos ligeramente alborotados. —Será estupendo ver caras nuevas en el Junior—

Viktor apenas y tuvo oportunidad de decir algo cuando las patinadoras les llevaron hasta el pequeño grupito de patinadores de la Junior que hablaban de lo más tranquilos. Evgenia y Ashley se encargaron de presentar a Viktor a los chicos de entre 17 y 18 años, al parecer Otabek era el menor de todos con solo 15 años.

En el otro extremo de la terraza se encontraban los patinadores de la Senior tanto hombres como mujeres, mientras que en el suyo había solo algunas patinadoras del Junior.

—Menos mal tu si nos acompañas, Alina— comento Dimitri Aliev, el ganador del oro de la Junior.

La mencionada solo se encogió de hombros y continuo comiendo los pequeños trozos de fruta que tenía en un pequeño plato que sostenía en su mano derecha a su lado estaba Polina la anterior ganadora del oro, ambas tenían mucho de qué hablar pero ahora solo se concentraban en lo que los chicos hablaban.

—Marín dijo que llegaría un poco tarde— inquirió Nathan Chen ganador del oro en la antepasada Grand Prix un chico americano pero de raíces asiáticas.

—Ya hemos hablado bastante— interrumpió Donovan Carrillo, patinador latino que por primera vez había calificado para la Grand Prix. — ¿Viktor, no? —

Viktor se sobresalto al escuchar su nombre.

— ¡S-Si! — respondió despabilándose por completo de todos los pensamientos que tenía en la cabeza y ahora dirigiendo toda su atención a los patinadores.

—Cuéntanos sobre ti, no por nada Katsuki te eligió para entrenar— animo Dimitri una vez que Viktor salió completo de su transé.

El ruso no supo cómo responder eso de verdad o mejor dicho no iba a contar que el mejor patinador del mundo lo había salvado de ser casi molido a golpes hasta la muerte por un grupo de matones.

—Bueno… ni siquiera yo lo sé.

Tal respuesta confundió por completo a los menores a excepción de Otabek, el ya sabía lo que había sucedido, así que prefirió centrar su atención en el hermano de Viktor. Yuri de 8 años estaba más concentrado en jugar con el gato de Yulia, felino que no se le había separado ni un segundo al rubio ni cuando lo sacaron de aquella jaula ni cuando la respectiva dueña intento llevarlo a tomar algo de agua.

Se quedo todo el tiempo con Yuri.

Y eso le parecía de alguna forma… lindo.

— ¿Te gustan los gatos? — se animo a preguntar al pequeño rubio este al parecer estaba de verdad concentrado en el felino para sorprenderse un poco con la pregunta.

Pero después solo sonrió y asintió.

Estuvo a punto de hablar pero un escalofrió lo hizo detenerse uno que Yuuri y Viktor sintieron también, fue extraño, no había corrientes de aire en la terraza al menos no frías.

— ¡Ya llego! — la voz de Evgenia interrumpió las conversaciones que todos los patinadores habían establecido, la vieron desaparecer en el interior de la residencia solo para después volver acompañada de una mujer alta, con ojos azules y cabello rubio tostado.

— ¿Quién es? — pregunto Donovan a Nathan cosa que escucho Viktor y decidió prestar atención.

—Es la entrenadora de Evgenia— se limito a responder con solo eso el estadounidense, porque era lo único que sabía.

No hubo más dudas para Viktor, era la entrenadora de Evgenia nada más que eso, volvió a la conversación que había establecido con Nathan y Donovan en donde Polina y Alina se habían animado a participar.

"Ella es…"

Yuri no pudo ver a otra dirección que no fuese a donde estaba esa chica, no esa… mujer. No lucía mayor pero a juzgar por su apariencia podía decir que tenía por lo menos 20 o 21 años.

— ¿Trajiste todo, Historia? — pregunto Evgenia a la rubia semi castaña.

Tanto como Yuuri Katsuki como Plisetski se estremecieron apenas y escucharon el nombre de la fémina.

"Historia…"

Bonjour á tous*— saludo Historia ofreciendo una resplandeciente sonrisa a cada uno de los presentes.

Al verla sonreír, ambos Yuris no tuvieron duda alguna, era ella o mejor dicho… esa era su reencarnación. La nueva vida de la chica que había sido hija de Yuuri y prometida de Yurio.

[…]

Идиот: Idiota

Hallo an halle: Hola a todos

Hello: Hola

Bonjour á tous: Hola a todos.

Lo siento chicos, tuve una reciente baja con mi admisión a la universidad ya que fui más rechazada que el abrazo de Yuuri a Viktor en el capítulo 5 (?)

Pero alv, tenía que continuar esto y que mejor que con patinadores 3D :v

Me super encantan todos estos tipos, so… ojala a ustedes también.

Tuve bastantes dudas sobre la raza del gato de Evgenia y del de Yurio, así que decidí que sería un Sagrado de Birmania, gatos que me parecen de verdad hermosos~

Como sea…

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