"Tal vez algún error pasado no te deje en paz por momentos,
tal vez alguna falta cometida haya sido motivo suficiente para que te impongas un castigo por solo proceso consciente de saber
que has cometido un error. Pero siempre hay una oportunidad de cambiar, corregir y mejorar.
Solo piensa en cómo enmendarlo, en como modificar una situación pasado."

Desconocido

[…]

Yurio estuvo preparándose en el camino a la habitación que compartía con su hermano mayor, se preparaba para la gran cantidad de preguntas que Viktor le haría porque sabía perfectamente que este notó su ausencia en la cama.

Una vez que estuvo delante de la puerta tomo una gran bocarada de aire y finalmente se adentro, haciendo el más mínimo ruido con la puerta para entrar la habitación así como también para llegar a la cama y recostarse con cuidado, intentando no despertar a su hermano mayor.

Pero fue inevitable el que este se despertara.

—Yuri— irrumpió en medio de la oscuridad Yurio casi sintió como su corazón se detenía por el susto.

—F-Fui al baño y a tomar algo de agua— se apresuro a responder con lo primero que le vino a la cabeza.

Todo se quedo en un extraño silencio que solo duro unos cuantos segundos hasta que Viktor volvió a hablar.

—Ya veo— contesto —bueno, vuelve a dormir, descansa—

Después de eso ninguno de los dos agrego algo más, en parte Yuri se sintió tranquilo por este hecho pero a la vez no, estaba extrañado de que Viktor se mostrara tan sereno con su ausencia en la habitación por la noche, las veces que lo hacía en casa se ganaba varias interrogantes sobre donde estaba y porque tardaba tanto pero hoy no.

Algo paso o había pasado para que su hermano mayor estuviese así, prefirió no preguntar nada, ya era bastante tarde y debía dormir dado que tenía cosas que hacer mañana. Termino de meterse bajo las sabanas hecho esto cerró los ojos y una vez más se dejo hacer por la grata sensación de quedarse dormido nuevamente.

—Buenas noches, Vitya— murmuro por ultimo justo antes de rendirse ante los encantos de Morfeo.

Creía que sería más difícil conciliar el sueño dado los recientes acontecimientos pero no fue así.

[…]

La hora para despertarse de varios de los patinadores era diferente, apenas eran las 8 cuando la mayoría permanecían dormidos otros habían salido a correr mientras que algunos desayunaban en la no tan pequeña isla que había en la cocina entre ellos se encontraba Evgenia junto a su entrenadora.

Quienes no estaban completamente solas.

—Buen día, Katsuki— saludo cordialmente Historia al nipón que ahora se adentraba a la cocina tal parece le había sorprendido dado que cuando la escucho este retrocedió ligeramente como si hubiese visto algún tipo de fantasma.

Historia sonrió ligeramente por ello.

—B-Buenos días— respondió el japonés luego de unos segundos en los que no emitió palabra alguna.

Evgenia le saludo solo con un pequeño movimiento de su mano derecha debido a que su boca estaba llena de una de las tostadas francesas que su entrenadora había preparado. La rusa no era la única ocupada en terminar su comida en el final de la isla se encontraba Yurio.

Sin Viktor, algo que de inmediato le hizo extrañar al japonés.

— ¿Dónde está Viktor? — pregunto al pequeño ruso este no le prestó mucha atención ni siquiera por el tono tan extraño que uso, como si le estuviese exigiendo una respuesta. Evgenia dejo su propio desayuno para prestar atención al japonés.

La mirada azul del rubio se volvió hacía la marrón del japonés esta corta lucha de miradas se vio interrumpida por Historia.

—Salió a correr con Javier— espeto la rubia luego de que dejase otras dos tostadas francesas en el plato del ruso hecho eso le regalo una pequeña caricia en la cabeza justo después fue nuevamente a la estufa donde ya tenía otras de sus "especiales" tostadas ya listas para los demás patinadores que faltaban por despertar. —Tanto usted como Altín pueden comer las tostadas que quieran, el pequeño hermano de su estudiante me acompañara a dar una vuelta por la ciudad—

Solo estaba avisando al japonés que la presencia del menor no estaría muy presente con ellos y por lo visto fue algo que contento al nipón pero también sorprendió.

— ¿Irás tu también, Evgenia? — Yuuri se volvió a la rusa que terminaba de lavar los recientes trastes que había utilizado.

—No, quiero ir a la pista que hay en esta ciudad lo antes posible según Mao es de verdad muy grande— estiro sus brazos para de alguna forma demostrar que no exageraba en nada sobre la pista de la que Mao le había contado.

Yuuri frunció el ceño por la respuesta sin embargo no comento nada tan solo dejo salir un simple bufido. Yuri tampoco agrego algo tal parece no era el momento adecuado mucho menos lo fue cuando su hermano se adentro a la cocina vistiendo una sudadera bastante grande y un par de pantalones deportivos. Estaba sudando y sonriente, combinación que en nada puso contento al azabache.

—Eres buen corredor— Javier pasaba una toalla por su cuello mientras era acompañado por el ruso.

Viktor solo pudo reír ligeramente por el comentario, ¿podía considerarlo un alago?

—Gracias es la primera vez que me alagan por ello— su sonrisa creció más luego de ver a su hermanito —buen día, Yuri~— se inclino lo suficiente para besar la mejilla del rubio obviamente por el simple hecho de que adoraba lo rojo que se ponía por esas pequeñas muestras de cariño fraternal que tenía con él. Yuri no dijo nada y tan solo lo aparto con su diestra aunque no lo consiguió como quería.

El peli plateado no pudo si no reír al sentir como su hermanito lo alejaba decidió alejarse por su cuenta tanto por el hecho de que Yuri no quería más "mimos" así como también para saludar a los demás.

Saludo a ambas rusas que gustosas le devolvieron el saludo después fue a Otabek a quien saludo de la misma forma que con Evgenia y Historia, ahora solo faltaba su entrenador a quien vio fijamente solo por unos segundos luego volvió la vista a su hermanito.

—Buen día, Yuuri— sus labios se curvaron en una ligera sonrisa luego de saludar de igual forma a su entrenador sin embargo con el "diminuto" cambio de que no lo había llamado "Katsuki-san" como usualmente se le había oído decirle.

Yuuri palideció apenas y Viktor lo llamo como tanto había esperado, lo tomo por sorpresa, no supo cómo reaccionar nada más se quedo en silencio y volvió la vista hacía donde estaba la francesa y el pequeño ruso.

— ¿Acompañara a la entrenadora de Evgenia a esa clase de ballet, Yuri? — Viktor sin notarlo al principio interrumpió el último bocado que su hermanito daba a la tostada francesa. Obtuvo solo un pequeño asentimiento por parte del rubio. —Bueno, más vale que te portes bien, si da algún problema no dude en decírmelo— Viktor dirigió su mirada hacia Historia que no pudo evitar mostrarse ligeramente confundida.

Historia sin notarlo mucho inclino la mirada hacia el piso con cierta incomodidad una que ninguno de los dos Yuris paso desapercibida y por supuesto tampoco Otabek, quien en realidad no presto mucha atención a ello dado que toda esta se encontraba dirigida hacía el ruso de cabello largo a quien le regalo una extraña expresión, con el entrecejo fruncido y con ligera sombría en ellos observo fijamente a Viktor.

El ruso mayor estaba concentrado en retirar los restos de comida de la boca de su hermanito solo hasta sentir una mirada penetrante en él fue bastante sorpresa cuando se entero a quien pertenecía, se mostró confundido aunque solo al principio, una vez que sus ojos se encontraron con los de Otabek no pudo si no sonreír abiertamente al kazajo.

Una extraña tensión se formo entre ellos una que fue completamente notoria para más de uno de los presentes, sobre todo para cierto japonés que se adentraba a la cocina.

—Yuzuru~ buen día— Javier saludo con su más resplandeciente sonrisa al japonés más bajo que tal parece recién salía de ducharse dado los restos de agua que pudo percibir en el cabello de este.

—Buenos días— respondió Yuzuru casi de forma mecánica cosa que extraño al español.

— ¿Pasa algo? — se animo a preguntar el más alto una vez que notó como el nipón se cruzaba de brazos y recargaba bajo el umbral de la entrada a la cocina.

Yuzuru no respondió en su lugar se mantuvo observando las extrañas miradas que el ruso y kazajo se dirigían estas era mucho peores que las de los competidores hacían justo al momento de entrar a la pista, cuando se veían como dignos rivales, como verdaderos retos u obstáculos para llegar al tan merecido oro.

Pero no.

Había algo más en todo eso.

—No es nada. — le resto importancia al asunto, al menos delante de Javier, se las arreglaría fácilmente para descubrir qué había ocurrido entre ambos, ¿Qué clase de cambio radical había tenido la relación de los dos adolescentes?

[…]

La cálida brisa del viento hizo que el cabello de ambos se alborotara, Historia se las arreglo para simplemente hacerlo a un lado mientras que Yurio no hizo más que dejarlo así tal y como el viento decidió peinarlo, con el cabello tan alborotado que parecía recién salido de la cama.

—No has cambiado ni un poco— Historia no pudo si no soltar una ligera risa luego de ver los cabellos alborotados del pequeño rubio.

—Cállate— fue la simple respuesta por parte de Yurio, respuesta que hizo a Historia fruncir el ceño, no dejaría las cosas así.

Justo en uno de los semáforos rojos aparto las manos del volante y las llevo a las mejillas del pequeño ruso, las que no hizo más que apretar no tan fuerte pero si algo.

—Soy mayor que tu cariño, más te vale que muestres respeto— espeto sin soltar las mejillas del ruso. Yurio intento apartarla pero no fueron más que intentos fallidos, por mucho la francesa era más fuerte que él, aunque no solo eso.

El semáforo cambio a verde mucho antes de que Yuri sintiera que sus mejillas iban a ser arrancadas de su rostro, una vez que Historia lo soltó no hizo más que sobarlas y mirarla con mala cara. Quiso decir algo pero prefirió callar, por alguna razón no quería arruinar el ambiente entre ambos, era familiar. Lo suficiente para hacerlo sentir bastante cómodo.

Se recargo en el asiento del automóvil que estaba compartiendo con Historia la que no hacía más que conducir tranquilamente, por una larga calle que era desconocida para él pero de alguna forma tal viaje le pareció… extraño. Como un tipo de deja vu, mientras observaba las diferentes calles que pasaban sintió que estaba regresando al pasado, que vivía algo que había vivido, que ya antes había estado ahí.

Fue nada más hasta llegar a la carretera que empezó a sentirse de verdad extraño.

—Historia…

—Shh— Historia posó su índice en sus labios al mismo tiempo que le regalaba una sonrisa al rubio —está bien, ya falta poco—

¿Se supone que debía estar más tranquilo con esa respuesta? No lo estaría si no hubiese sido por parte de Historia. Decidió no decir nada y solo quedarse en silencio esperando la ansiada respuesta.

No hubo palabra alguna por parte de ninguno, no hasta que llegaron a un largo tramo de campo, un largo tramo en donde había algo peculiar y eso era un enorme árbol en medio de todo este ancho de pasto. Historia bajo primero del auto después lo hizo Yurio aunque realmente no pudo hacerlo como quería dado que Historia se le adelanto y lo ayudo a salir, además de tomarlo de la mano derecha.

Yurio quiso protestar pero al ver lo decidida y contenta que Historia se veía… prefirió no hacerlo y simplemente seguirla adonde sea que esta quería ir.

Caminaron en silencio, Yurio permitiendo que la más alta continuara sujetándolo de la mano y llevándolo hacía el lugar que más llamo su atención. Y ese era el frondoso árbol en medio de todo ese tramo de pasto verde fue mientras caminaban que algo comenzó a pasar por su cabeza o mejor dicho por su memoria.

—Aunque no lo creas es bastante extraño que un árbol así de grande nazca en un lugar donde solo hay nada más que pasto— inquirió la francesa sin detener sus pasos.

Yurio la escucho fuerte y claro incluso volvió su vista hacía esta, justo en ese instante algo como lo que le había pasado cuando tenía tan solo dos años le sucedió nuevamente.

—Un árbol tarda muuucho en crecer así de grande— no pudo si no señalar la enorme altura del árbol al que ahora por fin habían llegado y del cual podían disfrutar de su tan agradable sombra. — ¿Cuánto tiempo crees que le tomo para poder ser así? —

Plisetski se quedo en silencio en su lugar sujeto con firmeza la mano de la más alta.

Historia no pudo si no dirigirse hacia el enorme árbol que estaba delante ellos aunque en verdad no quería ir hacia este realmente.

—Podría decir algo como: Oh nadie sabe el origen del misterioso árbol que hay en medio del largo tramo de pasto verde, que misterioso~ — imito una especia de voz de narrador de cuentos, solo intento imitar una realmente no lo había hecho bien. Mientras hablaba se agacho con cuidado hasta poder sentarse justo con el rubio. —pero eso sería mentirte y ya lo hice con el "hada de los dientes" —

— ¿Uh? — inquirió el rubio.

Historia bufo simplemente, una risa que no la hizo detenerse de su labor el cual era nada más que el hecho de terminar de desenterrar algo que había cerca del enorme árbol. Por ello se había agachado por nada más que para poder desenterrar… una pequeña pero no tanto caja de madera.

— ¿Una caja? — emitió el menor más que confundido.

De alguna forma Historia se sintió indignada pero solo fue una fachada, sin prestar atención a la suciedad de sus manos saco la caja de madera y la dejo sobre su regazo por supuesto no pudo esperar más y la abrió. El contenido de esta no fue nada más que una verdadera sorpresa para el rubio.

Eran fotos y un muñeco de felpa que vaya sorpresa era de un león, nada más que eso había dentro de la caja.

—Ten— entrego el peluche al ruso quien dudo un poco sobre si tomarlo o no, al final lo hizo sin darle muchos rodeos al asunto. —trabaje tres turnos extras para comprártelo

Yurio con eso comprendió de qué se trataba todo.

Después de sacar el peluche tomo las fotografías no eran más que tres fotos, tres que le dieron todas las respuestas al ruso.

—Esta fue de tu primer cumpleaños, lucías tan feliz que no pude evitar pedirle a la anciana que vivía a lado que tomara una foto— dejo a la vista del rubio una foto que a simple vista parecía común y corriente, era bastante vieja los colores se habían comenzado a deteriorar pero las emociones que le hacían sentir fueron tantas que no pudo aguantarlo más.

Las lágrimas comenzaron abundar en sus ojos azules, nada más que excesos de agua que no tardaron en descender por sus mejillas y terminar en su mentón para finalmente caer al piso. Historia con solo verlo llorar tampoco pudo resistirlo y empezó a lagrimear, sin embargo tenía que parar, aun faltaban dos fotos.

—E-Esta es de tu cuarto cumpleaños, aprendí a tejer en aquel año solo por un propósito— dejo a la vista la segunda foto donde no era nada más que el pequeño Yurio luciendo con su más resplandeciente sonrisa un hermoso suéter tejido con la imagen de un tigre en medio. —lloraste cuando te dejo de quedar—

Yurio comenzó a llorar en voz alta con la segunda fotografía, Historia no lo resistió más y dejando la caja de un lado lo envolvió en sus brazos atrayéndolo contra sí y así permitiendo nuevamente que ambos dejaran de reprimir todos sus sentimientos, todas sus penas, sus dolores… los recuerdos de una vida pasada que si bien no fue como ante lo esperaban la vida los había recompensado con algo único y hasta podría decirse mejor.

Historia nada más se aparto para ver una última vez el recuerdo de aquel joven de quien en otra vida estuvo enamorado, de quien en otra vida acogió bajo su techo a quien vio crecer e irse de su lado como un hijo y ahora… le daba la bienvenida nuevamente. Yurio vio desaparecer el recuerdo de la niña, su prometida, su confidente, su madre a quien fue muchas cosas para él ahora estaba nuevamente en su vida. En una que no iba a estropear más en una que por primera vez no olvidaría, no sería como aquellas veces, no cerraría los ojos y pretendería que nada sucedía, no.

Esta vez… sería diferente.

—Yuri

— ¿Hm?

Historia sonrió sin dejar de abrazarlo.

Te perdono.

Yurio sintió por fin paz con esas dos palabras.

[…]

Una vez que todos pusieron un pie en la pista se sintieron nuevamente como en casa, era el hábitat natural de los patinadores, su zona de conforto el único sitió donde podían hacer lo que mejor hacían.

Y eso era patinar.

— ¿Haz practicado saltos más difíciles? — Yuuri se encontraba tras la barra de contención cuando interrogo a Viktor quien pareció no prestarle la debida atención que otras veces si había hecho.

Pero esto solo fue imaginación de Yuuri, Viktor apenas y escucho a su entrenador volvió la vista hacía él

—Solo algunos axels y uno que otro lutz, nada más— respondió Viktor con calma mientras continuaba sus estiramientos, sabía que hacer antes de empezar alguna rutina de patinaje, debía estirarse bien.

— ¿Puedes hacerlos con todo ese manojo de pelo que tienes? — interrogo Otabek ya entrando completamente arreglado con patines puestos se adentro sin más a la pista.

Yuuri no pudo evitar mostrarse ligeramente molesto.

— ¿Ya te estiraste?

Otabek no respondió tan solo fue al centro de la pista y comenzó con su práctica habitual, varios flips y algunos salchows, todos estos eran precisos y sin fallas, giraba a la perfección no rotaba de más ni menos. Yuuri no le sorprendió la precisión con la que Otabek realizaba su rutina, la había visto cientos de veces por lo que era difícil que se sorprendiese a esas alturas.

El pelinegro observo un par de segundos al kazajo al menos hasta que volvió la vista al de cabello plateado. Se quedo sin palabras al verlo.

— Te sorprendería lo que puedo hacer con el cabello suelto— declaro el ruso mayor ofreciéndole una pequeña sonrisa al kazajo quien se detuvo enseguida que Viktor hablo.

— ¿Es un reto, Nikiforov? — hablo el kazajo con seriedad.

La sonrisa de Viktor cambio luego de escuchar al pelinegro, se volvió una de completa satisfacción al escucharlo. No dijo nada luego de eso tan solo se retiro una de liga de cabello que tenía en su muñeca y con ella no hizo más que hacerse una simple coleta dejando al descubierto la blanca piel de su cuello aunque con lo largo del cuello de tortuga de la sudadera era un tanto difícil de verlo.

—Oigan los dos paren eso— Yuuri se apresuro a detener cualquier estupidez que los dos chicos quisiera cometer, sabía el porqué las cosas se habían tornado así.

—Tranquilo Katsuki-san, solo vamos a "divertirnos" un poco— espeto el de cabello plateado.

Eso para nada tranquilizo al japonés en su lugar tan solo provoco que una punzada apareciera en su cabeza y su ceño se frunciera.

Yuuri deseaba que Viktor no hubiese sido testigo de lo que había pasado entre él y Otabek. Tan solo eso provoco o mejor dicho cambio la forma de ser del ruso con él.

— ¿Qué tienes en menta, Altín? — interrogo Viktor desde la barra de contención.

Otabek no se acerco ni alejo, tan solo se quedo en donde estaba, en el centro de la pista con los brazos cruzados.

—Una rutina de un minuto y medio, solo saltos de dificultad alta y baja, ¿entendido?

Viktor sonrió abiertamente al escucharlo y Yuuri en su lugar abrió los ojos de sobremanera.

—Bien, ¿Cuándo? — ahora solo faltaba un día y una hora.

En eso tuvo que intervenir un nipón.

—Una semana— inquirió Yuzuru.

Una vez que Yuzuru llego impidió a Yuuri volver a intentar parar con todo la estúpida rivalidad que ahora estaban desarrollando, se sintió molesto pero dejo de estarlo cuando algo paso por su cabeza.

Él había pasado por algo igual, no en esa vida pero si en otra.

Le sorprendía el hecho de que Viktor y Otabek fueran ahora los que se enfrentaban.

Y el único responsable de ello… era él.

"Vaya mierda…"

Maldijo internamente.

[…]

Son las 2 y yo actualizando… *se arrastra a su cama*
Mañana debo trabajar si hay errores disculpen, es tarde…