Al bajar las escaleras vieron a Yurio charlando con Mari. Viktor inmediatamente se acercó y cargó al rubio y se lo llevó al cuarto.

-Hola Mari-Sonrió nervioso el azabache poniéndose en el lugar dónde estaba Yurio.

—Hola ¿llegamos muy temprano?—Preguntó su hermana, el azabache miró detrás de ella y vio a los tíos Plisetsky a Nicole y sus hijos, los Nishigori, Minako, a Joshua y demás invitados.

Se regañó mentalmente y se mordió el labio inferior.
Diablos lo olvidé.

—No, no claro que no...a em...—Negó frenéticamente y empezó a balbucear para después cerrar la puerta y correr al cuarto dónde se encontraba Vitya como loco buscando un par de calcetines para ocultar las hojas del rubio.

—Vitya en el cajón de abajo—Abrió el cajón que mencionó y sacó un par de calcetines con pequeñas caritas de tigres y se los puso a Yurio quién se quedó mirando con brillo en sus ojos a los calcetines.

Viktor removió el armario buscando prendas de Yuuri para ponérselas a Yurio en lo que le compraban ropa de su medida.

—Yurio ¿estás listo para que te presentemos a la familia?—Habló el azabache mirando con una sonrisa nerviosa al menor.

—Claro—Afirmó el rubio, el ojiazul se acercó a él con la ropa y se la puso acomodándosela para que no se le viese 'tan grande'.

— ¿Enserio? —Dijo Yuuri peinando la cabellera rubia del ojiverde—me alegro, porque nosotros no. —Tragó saliva y acarició la mejilla del pequeño. —Escúchame Yurio, los niños que vas a conocer provienen de sus madres ¿y de dónde provienes tú?

— ¡Del jardín! —Alzó los brazos causando que una pequeña risa escapara de los labios del albino.

—Exacto, no debes hablar sobre que viniste del jardín o sobre tus hojitas ¿vale? —Dijo Nikiforov haciendo que la mirada del ojiverde se clavara en él.

— ¿Por qué? —Encarnó una ceja, en ese momento la pareja estaba maravillados al ver la ternura e inocencia del pequeño.

—Porque a muchos les puede parecer extraño y lo que Vitya y yo menos queremos es que te molesten ¿comprendes ahora pequeñín?

—De acuerdo no diré nada—Sonrió Yurio.

—Bien, me alegro que entiendas —El azabache lo cargó mientras su esposo iba a vestirse, Yuuri sentó al rubio en la orilla de la cama y de igual manera fue a vestirse.

Viktor salió de casa con bandejas llenas de bocadillos en manos y observó como el resto acomodaba las mesas y demás cosas.

—Escuchen todos—Habló con voz firme llamando la atención de los presentes—no es secreto que Yuuri y yo queremos una familia y, por fin nuestro deseo se cumplió. Su nombre es Yurio y les pido que...no pregunten demasiado—Dicho esto Yuuri salió sosteniendo al menor de la mano.

Los murmullos se hicieron presentes, el rubio estuvo explorando y charlando con los hijos de la mayoría de los invitados.

— ¿No tiene ningún problema mental? Digo, hay casos en los que llegan con problemas—Dijo Nicole mientras le echaba mayonesa a un pan para Hot Dog. El azabache hizo una mueca, iba a preguntar quién la había invitado pero seguro fue el esposo de Mari. —No lo tomes a mal pero creo que sería mejor que tú y Viktor se tomen un tiempo y regresen al niño.

—Nicole lo que tú creas no me interesa así que deja a mi familia en paz—Soltó Yuuri, se dirigió hacía Vitya que estaba en la parrilla junto a un curioso Yurio, alejándose de la mujer y simplemente escuchando como Nicole maldecía.

— ¿Todo en orden?—Preguntó con una tierna sonrisa como si no se hubiese peleado con la loca hermana de Joshua.

—Claro amor—Respondió el albino devolviéndole la sonrisa— ¿Por qué no le presentas al tío Nikolay?

—De acuerdo entonces...—Se interrumpió a sí mismo al ver sobre el hombro de su esposo—Vitya.

Yuuri señaló detrás de él y el ojiazul se volteó extrañado del repentino cambio de su omega, sin embargo, su expresión cambió al ver cierto invitado que acababa de llegar.

—Creí que no iba a venir—Dijo sorprendido ante la llegada del nuevo invitado y tratando de evitar correr como niño pequeño hacia su padre— ¿quién crees que lo invitó?

—No tengo la menor idea, pero hace tiempo que no lo veíamos—Comentó con una pequeña sonrisa—Ven Yurio te presentaré al tío Nikolay.

—De acuerdo mami—Dijo el pequeño rubio tomando la mano de su (ahora) madre y dejando que el azabache lo dirigiese al supuesto tío Nikolay.

El azabache llevó al menor directo a un anciano que estaba sentado hablando con el amigo de Yuuri, Pichit-Kun. Al mayor le agradaba el joven Chulanont puesto que su personalidad era naturalmente encantadora. Al ver al azabache ambos detuvieron su charla y el anciano le sonrió a Yuuri.

—Tío Nikolay, quiero presentarte a alguien—Dijo un sonriente omega, a sus espaldas una cabellera rubia se asomó y salió de su 'escondite' y miró curioso al anciano—Él es Yurio.

—Hola niño grande—Dijo un tanto burlón Nikolay, por otro lado Pichit no pudo ante la ternura del pequeño y sacó su celular para después comenzar a tomarle diversas fotos a Yurio que se encontraba al lado de su madre, al escuchar al anciano el ojiverde frunció ligeramente los labios y avanzó un paso quedando frente al tío de su padre.

—Hola niño viejo—Respondió sonriendo de lado, aquella respuesta le tomó por sorpresa a Plisetsky pero rió al ver la seguridad con la que lo dijo el pequeño.

— ¿Te dijeron que yo creé el piroshki con relleno de tazón de cerdo?—Encarnó una ceja, los ojos verdosos de Yurio comenzaron a brillar al escuchar la palabra 'piroshki'.

— ¿Te dijeron que yo amo los piroshki de tazón de cerdo?—El menor se sentó en el lado libre de la banca y escuchó atentamente las historias del anciano. Y claro, del cómo hizo el piroshki.

—Yuuri ¿por qué no vamos a ver qué hace Chris?—Preguntó Pichito-Kun, el azabache asintió y ambos amigos se fueron dejando al rubio y al mayor charlando.

Se acercaron a un alto rubio que platicaba con cierto coreano.

—Amor ¿qué haces? —Dijo animado el moreno como de costumbre, se acercó a su esposo y le dio un beso en la mejilla.

—Sólo hablaba con Giacometti sobre el patinaje —Respondió Seung Gi serio mientras sostenía un vaso de refresco al igual que Chris.

— ¿Dónde está el pequeño Yurio?—Preguntó el rubio mirando al azabache con una sonrisa.

—Con Nikolay, están hablando muy animadamente sobre piroshki y las aventuras del tío —Rió levemente.

—Aww yo que quería ir a conocerlo—Respondió dándole un sorbo a su refresco—bueno hablaré con él luego, después de todo no puedo ignorar al hijo de mi mejor amigo y su adorable esposo.

—Qué considerado Chris, si me disculpan este adorable esposo irá con Vitya—Dejó a los tres hablando, con su tema del patinaje. Se acercó al albino y éste en cuánto lo vio le fue inevitable no sonreír y contener las ganas de arrojar la pala con la que cocinaba y abrazar al azabache— ¿Has hablado con Cameron?

—No, por ahora no he hablado con él—Dio un suspiro y miró a su padre que se encontraba hablando con Toshiba y con sus brazos cruzados.

—Entonces ve, yo me encargaré del resto —Sonrió y acarició la mejilla de su amado. Sabía perfectamente que no se podía negar a sus encantos. ¡Sabía que era tan adorable y usaba eso en su contra!

"Eres diabólico en el fondo amor".

—Está bien, iré a la boca del lobo—Comentó burlón y fue directamente a dónde su padre dejando a un azabache riendo por lo bajo debido a su comentario— ¡Cameron cuánto tiempo!

—Viktor lo mismo digo—Un hombre de la misma altura que Vitya, con ojos zafiro y cabello albino miró sonriente a Nikiforov— ¿Cómo has estado con la vida de casado?

—De maravilla—Ambos albinos rieron— ¿Qué has estado haciendo padre?

—Ya sabes, de aquí a allá actuando—Explicó. Desde que su madre falleció cuándo tenía dieciséis su padre se centró en la actuación y él en el patinaje, pero ambos se dieron cuenta de la separación que estaban creando así que repararon su relación y ahora son más unidos— ¿Y dónde está mi adorable nieto? Estoy ansioso por conocer el fruto del amor de mi hijo por su omega.

—Gracias padre—Respondió el ojiazul mientras su padre pasaba su brazo por los hombros de él.

Cierta persona llamó la atención del mayor, bajó la mirada y vio unos ojos verdes, Yurio estaba sosteniendo el pantalón de Cameron.

—¿Tú eres mi abuelo?—Preguntó con su voz suave.

—Así es, soy John Cameron Mitchell—Soltó a su hijo y se agachó hasta quedar a la altura del pequeño.

—Yo soy Yurio—El rubio extendió su mano y la estrechó con la del mayor en forma de saludo.

—Dime Yurio ¿sabes patinar como tu padre?—Encarnó una ceja y pasó su mano por el cabello de Yurio revolviéndolo.

—Creo que puedo aprender—Contestó jugando con la manga del suéter azul marino de su madre.

—Mañana habrá unas pruebas de patinaje para ingresar ¿te parece si vamos como abuelo y nieto?—Yurio asintió contento, aquel momento le causó a Viktor alegría y ternura al ver la actitud de su hijo...su hijo. Le encantaba como sonaba eso y nunca se cansaria de escucharlo.

—¿Papá me dejas ir con el abuelo a la pista? —El rubio agarró la mano de su padre y suavemente la jaló sacándolo de sus pensamientos.

—Claro, pero mamá y yo iremos con ustedes, queremos verte patinar—Abrazó a su hijo causando que éste riera.

—Papá me asfixias—Logró decir e inmediatamente Vitya lo soltó.

—Lo siento Yurio—Sonrió. A los minutos Cameron y Yurio se burlaron de él ya que estaba a punto de caerse.

—¡Debiste haber visto tu cara Viktor! —Mencionó su padre sin dejar de reír como foca con epilepsia igual que Yurio.

—Ya entendí ¿pueden superarlo? —Dijo con lágrimas, por suerte para el ojiazul su fiel amigo Makkachin llegó e inmediatamente abrazó al canino.