Kunoichis En La Guerra

Por Pryre-Chan

Los Personajes de Naruto No me Pertenecen

Capítulo 02

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Ladrón de Fantasías

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Hinata oculto su rostro lloroso en su almohada, luego de la reunión de esa mañana había empezado a llover y con ella su corazón, se veía forzada a entregar aquello que había estado guardando para entregarlo al amor de su vida, a su único amor.

Pero eso era ahora un olvido, apretó el blanco pañuelo entre sus manos, su suave olor era relajante, pero solo lo consideraba una mascarada para su cruel propósito.

Tocaron a su puerta y Hinata salto en su sitio.

-Hinata-sama ¿se encuentra bien?-

Hinata gimió de angustia.

-S-si-

Paso un momento de silencio

-Si quiere hablar sobre la normativa…-

Hinata se sonrojo

-No. No Neji-nissan estoy bien s-sin problema-

-De acuerdo la dejo descansar-

Escucho los pasos alejarse y se hundió aún más en su almohada, su primo sabia, sabia lo de la normativa. Era tan vergonzoso.

Pero había una pequeña voz en su mente que decía que no todo era malo, que quizá esa seria la oportunidad de por fin confesarse a su primer dulce amor, estaba segura que con la normativa no podría decirle que no. Eso le daba mas seguridad.

De esa forma podría entregarse a Naruto-kun. Podría robarle al tiempo un momento real de pasión.

Real.

La idea la agitaba por completo y clamaba por ser estudiada a fondo, pero aun era de día y tenía cosas que hacer, fue a la casa de su maestra donde fue recibida con sabios consejos y del cual tuvo que huir cuando la conversación se giró en formas de evitar que su primera vez no doliera.

Por suerte tenia que encontrarse con Tenten, una buena amiga que compartía su misma preocupación, hablaron e intercambiaron diferentes puntos de vista, pero ninguna sabia como evitarlo, además de estar conscientes de que las palabras de la Hokage eran ciertas.

Vieron un barullo frente a la tienda de lencería, al parecer un grupo de mujeres se congregaba en ella para comprar la ropa más adecuada para su gran día, escucharon parlotear con fingido desinterés a varias de ellas y hondar en su importancia para dar una buena impresión al chico elegido.

A ninguna de ellas parecía interesarle, caminaron varios pasos antes de que Hinata suspirara y se unieran a la reyerta, Tenten la siguió a penas. Por suerte la demanda iba en ascenso en ropa íntima atrevida y de colores pasionales.

Lo cual no era el estilo de ninguna de ellas.

-Mira este Hinata-

Tenten levanto un pequeño perchero, mostrando lencería blanca de encaje que hacia juego con un par pequeño de alas de ángel.

-Este te quedaría bien-

Hinata se sonrojo, mas por lo que su mente forjo de la nada.

-N-no es lo mio-

Hinata escapo a otro pasillo, viendo los modelos sencillos. Encontró un conjunto elegante más que llamativo pero conservador al mismo tiempo que le gusto bastante, de color azul oscuro en el centro e intermedios en las orillas.

Se lo mostro a Tenten que tenía ya el suyo elegido de color negro y sobrio.

-Podre usar este más veces- le explico simplemente

Salieron de la tienda luego de hacer fila media hora

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Hinata se hundió entre sus suaves sabanas en cuanto llego, estaba cansada mentalmente imaginando y pensando en los preparativos para esa fecha en especial, no quería que fuera extremo, pero si quería que fuese perfecto.

Repico una campana en tono agudo a la distancia.

Hinata se levantó de su lecho y empezó a quitarse la ropa del día consiente del anuncio de que estaban próximas las horas de descanso programadas en la mansión donde habitaba, una norma estricta para todos sus habitantes.

Pero ella había logrado adaptarse desde pequeña y ya en su madurez le había encontrado un uso práctico, sin nada que cubriese su cuerpo se dejó caer sobre la suave cama, se cubrió con una delgada manta de verano y espero.

Quien hubiera pensado que sus anhelos se habrían transformado de tal manera, algo visceral que llamaba en sus huesos incluso sin ser provocado, a lo que incluso ella siendo como era no podía evitar.

Anhelo.

Impaciencia.

Pasión.

Desespero.

Espero a que su mente diera el pie para iniciar su fantasía, generalmente solía ser un sonido, un crujido de la vieja madera o un azote de una rama en su ventana.

Espero

Quizá podría cambiar un poco ahora la escena, tal vez Naruto-kun tendría el papel protagónico esta vez, solamente para empezar a hacerse la idea de como podría ser su dulce encuentro, sus miradas o sus caricias.

Sentía que enrojecía.

Un pergamino cayo en algún lugar de su habitación.

Había empezado.

En su mente se oyeron pasos y un peso ajeno sobre su cama, ella tenía los ojos cerrados, seguramente Naruto-kun empezaría por suaves besos y calmaría sus nervios para que lo acepte en su cuerpo, le diría frases tranquilas y lentas, sin prisas. Abrió sus ojos y casi lo vio, tal como lo imaginaba, su rubio pelo y su sonrisa, un beso en la frente y una en la mejilla, el suave y algo torpe toque en su cuerpo.

"Esta bien" le diría "Hazlo"

Y empezaría el juego poco usual, suave y tierno. Pero a pesar de ser agradable se sintió incompleto.

El Naruto de su mente ataco su cuello con fuerza.

"Espera Naruto-kun" gimoteó en suspiros ahogados mordiendo sus labios con fuerza.

Una ronca y varonil voz le respondió.

"No"

Hinata parpadeo muchas veces antes de darse cuenta que el protagonista habia cambiado a uno habitual, mejor dicho el de siempre.

La sostuvo de sus muñecas y la elevo sobre su cabeza.

Este ser no tenía rostro, pero si un propósito, se hacía presente en sus sueños y fantasías casi siempre, ofreciéndole más de una noche entre sus brazos, haciéndole sentir innumerables sensaciones, la sometía y la moldeaba entre sus dedos. Siempre entraba por su ventana buscando saciarse de su cuerpo, solo del suyo, le susurraba palabras de permanencia y posesión a su oído mientras la tocaba.

"¿Pensabas cambiarme?" le dijo sobre el oído a medida que le abría la piernas con suavidad

"¿No harías eso verdad?. Mi Hime eres mía, me perteneces"

Su respiración se volvió pesada y se forzó a responder.

"No. Pero si Naruto-kun y yo…"

Lanzo un alarido que reboto en las paredes, la sensación de sus fantasmagóricas besos en sus pechos habían sido brutales.

"No me cambiarias" le aseguro la voz "Porque te gusta cómo te hago sentir"

Y rápidamente y de una estocada se hundió en su cuerpo

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Hinata miro con cautela a Naruto-kun a la distancia, estaba de pie y sin razón aparente en medio de un campo de entrenamiento vacío, esperaba quizá, pero para Hinata era un momento propicio, había preparado un pequeño bento para Naruto-kun con un montón de cosas sabrosas.

Ese seria el primer paso, luego de ofrecérselo esperaría a que lo acabe y le mostraría su pañuelo, por supuesto esperaba que Naruto-kun lo comprendiera a la primera. Después de eso lo dejaría en manos del destino.

Su cuerpo tembló de expectación y miedo mezclado en una vorágine.

Pero lo haría, estaba decidía, lo había pensado y planeado mucho, le había llevado como todo un día de los designados a cumplir con la normativa. Estaba resuelta, y nada la detendría.

Dio varios pasos lejos de su escondite.

Pero.

Una figura femenina se acercó al rubio, intercambiaron unas palabras y esta le dio, casi arrojo, un pañuelo a la cara. Parecieron perderse un momento antes de que el rubio saltara y gritara de felicidad, para luego tomar la mano de la chica y salir corriendo.

Sakura-san…

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Hinata salió por su ventana con una mochila a cuestas, el tiempo se terminaba y ya no tenía opciones, en realidad no había considerado ninguna, después de ver la fatídica propuesta de la peli rosada, se había dedicado a llorar y a apenarse.

Cuando cayó la noche supo que tenia que encontrar una solución, y la encontró.

Sus pasos se dirigieron al sitio más desierto que pudiera imaginar, a un sitio donde nadie la descubriera ni por casualidad, un sitio considerado maldito.

Territorio Uchiha.

Se adentró en la única casa que parecía la menos terrorífica, las puertas chirriaron y un frio hasta los huesos la saludo, camino por los pasillos llenos de tierra hasta una habitación, los muebles estaba cubiertos y las ventanas intactas hacían de esta habitación la más cuidada al paso del tiempo.

Saco de su mochila un piso acolchado y la extendió en el suelo, luego saco un pequeño estuche donde estaba su pañuelo y la pequeña bolsa lila, arrojo la última de vuelta al estuche y tomo un frasco de lubricante hecho por ella, que había pensado usar en "su" dia especial para menguar su dolor, pero no, lo usaría en sus dedos y con ella misma.

Se quitó la ropa hasta quedar en interiores, se había puesto una especial para ayudar en su fantasía, una que había comprado hace poco con la ayuda de Tenten. Una lástima que no lo usaría como quería.

Se tumbó de espaldas y espero a que su mente empezara su fantasía habitual, era diferente por el ambiente, pero se forzó a hacerlo ya que en el momento dado, donde en su mente encontraba el climax se penetraría ella misma hasta hacerse sangrar, empaparía su pañuelo y lo entregaría en la mañana.

Al imaginarlo quiso llorar. Pero no valía la pena, encontraría su oportunidad con el tiempo. Saco a Naruto de su mente, no estaría esta noche.

Con cuidado desabrocho el frente de su sujetador y se acaricio los pezones luego el abdomen, con fuerza trato de imaginarse a su amante imaginario, el que lograba estremecerla con su brusco tacto.

Gimió.

Sus pezones duros fueron presionados y soltados simulando las leves mordidas del hombre sin rostro.

Se pasó la lengua por los labios cundo sintió la boca seca, exhalo un vaho blanco señal del frio a su alrededor y el calor dentro de su cuerpo.

Su otra mano repto con suavidad torturante hacia su entrepierna, gimiendo por el tacto aparto la suave tela de encaje.

-Vaya. Vaya-

Hinata abrió los ojos y se levantó de un salto cubriendo su cuerpo con lo que podía.

-¿Q-quien está a-alli?- pregunto a las sombras, junto sus ropas, pero antes de ponerse de pie, se vio tumbada de espaldas en el suelo de nuevo.

Hinata lo sabía, esa fuerza y el peso eran de un hombre.

-A-alejese o-onegai- le suplico asustada.

El hombre emitió una risa de diversión masculina.

-Quien podría hacerlo, con el espectáculo que armaste en mi casa-

Se sorprendió, solo quedaba una persona que podía decir eso. Y estaba allí con ella, en ese momento, Hinata sentía enloquecer de angustia.

-¿U-uchiha-san?-

El hombre no contesto.

-¿En quien pensabas?- le pregunto en cambio, Hinata se sonrojo fuertemente.

-Si no quieres decirme...-

Hinata vio claramente el Sharingan brillar frente a ella, le estudiaba, su portador arrugo el gesto.

-Asi que es por esto- tomo el pañuelo que estaba cerca de Hinata y lo estudio, acerco con cautela a la nariz y lo olio un momento.

-D-dejeme por favor Uchiha-san- le rogo Hinata en un susurro.

El sonrio.

-¿De quien hablas?- le pregunto mientras tomaba sus manos y las llevaba sobre su cabeza.-Yo soy el hombre que entra por tu ventana en las noches, el hombre que te desea a tal grado que no teme saltar sobre los guardias de tu familia, llegar hacia ti y tomarte-

Hinata sintió como su cuerpo frio por el susto se iba calentando, al mismo grado que el Uchiha marcaba los pasos de sus besos en su cuello.

-Soy ese hombre sin rostro pero con un propósito-

Se vio retirada de sus últimas prendas con rapidez

-¿No pensabas cambiarme por tus manos verdad mi hime?-

Hinata emitía suaves y estrangulados jadeos en un vano deseo de contenerse. Los besos masculinos bajaron lenta y agonizante mente hasta sus pechos haciendo mil veces mejor el trabajo que sus torpes manos.

Lo sintió, cada toque como en sus fantasías, ese hombre había leído de alguna manera su mente y hacia cada cosas con precisión y donde debía, como si su cuerpo fuera un viejo libro del que conocía cada hoja.

Escucho su risa a medida que jugaba con ella, porque eso era un juego, uno equivocado.

-De-dejeme-

Lo sintió bajar aún más, sus manos rompieron su ropa interior lanzándolo lejos, acaricio sus muslos y dejo en ellos suaves caricias.

-Tal vez si cerraba los ojos podía imaginar que lo hacía con…-

Le mordió el interior de un muslo. Dolio bastante, le dejaría marca

Gimoteo y el Uchiha la cayo con besos apasionados y voraces, saqueo su boca sin pedir permiso y dejo a su paso huellas que a Hinata le durarían toda la vida.

Cuando menos lo pensaba sus piernas fueron separadas y un peso real que nunca pudo igualar a su imaginación se acomodó sobre ella.

"Es un hombre real" se repetía a sí misma. A la tercera vez entro en pánico. El Uchiha vio esto así que cambio el lúgubre ambiente en una escena conocida y recuperada de la memoria de la chica.

Su habitación a oscuras, con el sonido de jadeos tenues ahogados, un hombre sin rostro en su cama.

Hinata se relajo considerablemente mientras se dejaba hacer, era su fantasía, la otra cara de un dulce y tierno amor, un amor físico y totalmente entregado, sin miedo al rechazo o a hacer lo incorrecto.

Sus pensamientos se calmaron y el juego continuo, lo besos, las carisias. Elevo las manos y tomo el rostro ajeno mientras la devoraba, no sabía muy bien que se tenía permitido hacer, así que se limitó a mover los dedos en caricias discretas.

Entre la bruma de un beso vio unos ojos rojos verle con diversión mientras bajaba hasta sus tobillos y volvía.

Unos dedos se abrieron campo en ella. Y dolió, nunca había hecho eso demasiado avergonzada como para imaginarlo.

-Itai…uhm- sus quejas fueron absorbidas

El pelinegro se apoyó sobre sus manos y la vio de frente, sus ojos rojos eran inescrutables. Hinata supo que había llegado el momento, liberada acomodo sus manos alrededor del cuello masculino y levanto las piernas suavemente en un sube y baja para darle entender sin palabras que estaba bien.

Vino un beso, de aquellos que imagino que el hombre sin rostro le daría cuando su pasión no pudiera contenerse más, luego una punzada de dolor, Hinata gimió y trato de sacudirse, pero el peso masculino era demasiado y los besos le quitaban la fuerza. Al final ambos cuerpos se movían al unísono, dando y recibiendo pasión.

Hinata sintió el cielo en su cuerpo tanto que pronto se desbordaría, gimió mas fuerte.

-Uchi…- le llamo cuando luchaba por aire y derramando lágrimas de satisfacción y plenitud.

-Es el momento de poner rostro a tu fantasía- le dijo el hombre mientras se empujaba en su cuerpo con más rapidez- Mírame.

Hinata lo hizo tratando de enfocar entre sus lágrimas.

Entonces se sintió llena de la esencia masculina, una que secretamente había anhelado sentir, era tibia y abundante cubría cada espacio en su interior casi con inteligencia.

Su fantasía ya no era un hombre anónimo.

Cuando se vio libre, la sensación de vergüenza golpeo su ser, como pudo obligo a sus débiles miembros a responderle y a levantar su cuerpo.

Pero no pudo.

Se dejó caer, mientras en su espalda sentía los suspiros de la boca de un hombre que hablaba sin palabras, que la tocaba suavemente mientras esperaba que se recuperase.

-Te gusta cómo te hago sentir- fue su afirmación mientras le levantaba las caderas y la obligaba a estar de rodillas, bajo su cuerpo. Hinata supo visceralmente que aquello no había acabado, la amoldaba para recibirle nuevamente y con más facilidad.

-Qui-quiero…- Hinata sentía que las palabras se le trancaban en el pecho, pero se esforzó en decirlas claramente, sabía que era un momento en su vida que no se repetiría y quería recordarlo como uno en el que fue honesta con su corazón y sus deseos, sin importar nada más. Trago saliva y cerro lo ojos.

-Quiero sentir más Uchiha-san-

El pelinegro acaricio su largo cabello y la obligo a girar la cabeza para darle un demandante beso.

-Prepárate entonces- la voz masculina era agitada y Hinata sintió una punzada de satisfacción que le recorrió el cuerpo.

Y la embistió por detrás, rápido, firme y constante. Hinata se sintió más plena que antes mientras soportaba toda la fuerza masculina, sus jadeos se mezclaban con gruñidos a sus espaldas, se aferró aún más al suelo y se atrevió a mirar atras, el Uchiha estaba de rodillas con el cuerpo brillando por el sudor y la cara roja, los labios entre abiertos y la mirada fija donde se unían sus cuerpos.

Hinata grito cuando llego a su climax, esa imagen la guardaría toda la vida.

Era el inicio de una larga noche.

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Cuando por fin su cuerpo fue dejado en la suave superficie emitió un suspiro de alivio y dolor, el otro no había sido considerado en lo absoluto, su cuerpo estaba tan lleno de su semilla que resbalaba por sus muslos.

Un brazo envolvió su cuerpo y suaves besos cubrieron su cuello, el Uchiha a sus espaldas emitió un suspiro cansado.

-Toma- le dijo sin más enseñándole el pañuelo manchado con gotas de roja sangre, señal de que había cumplido con la normativa y se había entregado.

Hinata ya sin fuerza no pudo ni sonrojarse pero se giro como pudo entre los brazos del hombre y se le quedo viendo, no era la visión que esperaba, no habían ojos brillantes y satisfechos, ni palabras de consuelo por su dolor.

Solo una sonrisa que casi no podría llamarse una, un resoplido.

Pero algo en los ojos negros le sabia a un toque de burla.

Quiso quejarse de pronto ofendida, pero se vio aplacada por un efímero beso.

-Que…-la voz le salió ronca de tanto gemir- ¿Que hace aquí Uchiha-san?-

-Yo debería preguntar eso ¿Porque viniste a mi casa?-

-Y-yo pensé que no habría nadie…lo siento-

Hinata bajo la vista y se perdió en sus pensamientos, quizá el bosque negro habría sido una mejor opción.

Sintió un mordisco en el cuello, salto de la sorpresa pero la sostuvieron.

-No te atrevas a pensar más de la cuenta en mi presencia Hyuga-

-U-uchiha-san- le dijo Hinata escandalizada –N-no…-

-Escuche sobre la normativa y vine aquí a investigar-

¿Acaso el Uchiha era un espia? Había rumores de que se había unido al grupo, pero estos no se confirmaron hasta donde sabia.

Hinata pudo decir con seguridad en que momento cayeron los fragmentos de su corazón, con un sentimiento de culpabilidad y traición. Pero se limitó a mantener su rostro en blanco, no podía mostrar sus miedos ya que la normativa decía que podía elegir al hombre al cual entregarse.

Había cometido un error. Este hombre era un traidor a la aldea, buscado y perseguido, ¿Que si la usaba para algo malo? ¿Si la extorsionaba?

-Y-ya veo-

Tembló por el frio y la rabia de su ingenuidad. Bostezo sin poder evitarlo los parpados le pesaban.

Sintió un abrazo más firme. Y calor tibio baño su cuerpo. Labios en sus mejillas y en su frente.

-Debo irme- le susurraron al oído.

Hinata debía irse también, irse a casa y dormir para no pensar, escucho un siseo un rumor de voz pero apenas escucho, su mente divagaba entre el sueño y la vigilia.

-Si…yo…también…- pero lo haría después de una pequeña siesta.

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Hinata despertó en su cama, se sentía adolorida, pero su pecho estaba ligero, se estiro y camino con lentitud al baño, se dio una ducha y masajeo sus músculos. Al salir vio su mochila sobre una silla y encima de su mesilla de noche estaba su pañuelo, liso y bien doblado con un manchón rojo totalmente visible.

Se sonrojo y casi se ahoga por el débil aire que cruzaba a sus pulmones. Lo había hecho no podía creerlo.

Se paro frente a un espejo de cuerpo entero y quito su toalla, se estudió con detalle, no se veía diferente, ni se sentía diferente, pero era una mujer ahora.

Las aves fuera de su ventana la sacaron de sus pensamientos, comenzó a vestirse, tenia que encontrar a Kurenai-sensei para darle su pañuelo.

No quiso indagar en el tipo de preguntar que le haría.

Se detuvo en seco, corrió hacia su mochila y saco de ella el pequeño bolso lila, se habia olvidado tomarla, pero tampoco imagino que todo terminara asi. Las hierbas que evitarían el embarazo.

Se vio en el espejo de nuevo esta vez con mayor detalle, no había nada raro.

¿Y si dentro de su cuerpo germinaba la semilla del ultimo Uchiha?

Suspiro, podía decidir quedárselo o no, pero incluso antes de aparecer los primeros signos del histerismo la respuesta de su mente fue firme.

Mi hijo.

Salió de la mansión rumbo a la casa de su maestra, se preocuparía del resto mañana, esa noche tendría una visita interesante, nadie anónimo esta vez.

Sonrió.

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Siii volvi, con nueva historia.

¿Porque me gustara tanto el sasuhina si a nadie a mi alrededor le gusta?

Nah.

Para su disfrute.

Pryre-chan