Kunoichis En La Guerra

Por Pryre-Chan

Los Personajes de Naruto No me Pertenecen

Capítulo 02

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Ladrón de Frustraciones

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¡Estaba decidido no participaría en semejante locura!

Tenten agito el blanco pañuelo en el aire y lo arrojo a su cama, la reunión informativa de esa mañana había sido una pérdida total de su tiempo y un daño permanente a su psiquis.

¿Porque tenía que obedecer esa tonta normativa?

Ella era una kunoichi orgullosa y fuerte, preferiría morir antes que obedecer y ceder el mando de su cuerpo a un hombre, un total desconocido, se había esforzado en superar tantas barreras que la subestimaban por ser una mujer, para que al inicio de una guerra le salgan con lo único que no pudiera cambiar.

Su cuerpo.

Tenía que haber alguna forma de evitar aquel mal trago, se cuestionó muchas cosas y planeo muchas otras, todas mirando con depresión el pequeño pañuelo blanco y la bolsita lila.

¿Como? ¿Como?

Podría fingir que ya no era virgen, de todas formas tenia diecinueve años, era lo esperado, asi la normativa no le aplicaría.

Un inconveniente.

¿Y si le hacían un examen físico? Por la actitud de la Hokage supo que se lo tomaba muy en serio.

-¡Rayos!- maldijo frustrada no había salida fácil a esto, lo único que quedaba era encontrar un hombre cualquiera para que se acueste con ella, ya lo dijo la Hokage nadie podía negarse. Ahora el problema era ¿quien?

Debía ser alguien que olvidase rápidamente, alguien que no le molestara con tontas chácharas, solo debía encargarse del asunto de la normativa brevemente.

Barajo nombres, pero todos se la hacían demasiado conocidos.

Quizá simplemente se lo pidiera al primer hombre que pasara por su ventana cuando se asomara.

El cuerpo le temblo. Un escenario caótico frente a ella.

Y si el hombre era como "aquel"

Hace mucho, cuando era aún una gennin creyó enamorarse de un chico de su edad, a estas alturas no recordaba el nombre, pero no olvidaba lo que le hizo, aunque fue un impulso insensato de su parte habia confesado sus sentimientos y le habia robado un beso a ese chico.

Estaba tan feliz, era la primera vez que su corazón bailaba en su pecho y sentía mariposas en el estómago.

Pero luego de ese día muchos chicos y chicas de su clase la señalaban y hablaban a sus espaldas.

Ese chico al que había visto noble y bueno se mofaba de ella tachándola de sanguijuela y poca cosa, una regalada.

El rumor se extendió y se transloco a muchas formas más horribles. Si por esa época no los hubieran separados en grupos no lo habría superado, el rumor se disipo, pero el daño estaba hecho.

No confiaba en los hombres para enamorarse, podrían ser útiles en batallas y otras cosas, pero la mayoría solo pensaba en usarla por ser mujer.

Un claro ejemplo era esa normativa.

Tocaron a su puerta, algo rabiosa la abrió. Era su amiga Hinata tan o mas agobiada por la normativa, venía a charlar con ella, lastimosamente no tenia más respuestas que ella sobre el asunto.

Charlaron un largo rato, barajando nombres que hacían enrojecer a la heredera. Cuando la sangre se le subió a la cabeza y empezó a dolerle, despacho a la más joven, sin respuestas para ella, quedando en salir al dia siguiente.

Debía encontrar a un hombre que no se mofe de ella por su falta de experiencia o que usara su "contacto" como una anciana con el cuento de alguna gracia de sus nietos, mera entretención.

Donde encontrar un hombre discreto y dispuesto.

Un nombre apareció.

Neji Hyuga.

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A la mañana siguiente, siendo el primer día de vigencia de la normativa y tachado como el día más difícil de su vida, se ducho y cambio con parsimonia, sin pensar mucho en lo que iba a hacer.

Camino a la gran mansión pero sus nervios la traicionaron, iba a ver a su compañero de equipo, era uno de los pocos que tenía su confianza y en la que podía asegurar absoluta discreción.

Si, no podía equivocarse.

Sería difícil, pero simplemente tenía que mostrarle ese tonto pañuelo y ya.

¿Verdad? No tenía que explicárselo con palillos, no por nada era un genio.

Cuando llego le sorprendió ver un pequeño grupo de mujeres, hablando entre ellas, pocas discretamente, otras saltarían al cuello de la contraria en cualquier momento.

"Pero es tan guapo"

"No podrá rechazarnos"

"¡No dejare que me lo quites!"

Miles siseos en voces terriblemente chillonas, se abrió paso a empujones hasta la puerta.

-Oye ponte a la fila, todos esperamos a Neji-kun-

Bufo. ¿Qué le habia dicho esa chiquilla? Lo más importante, ¿Todas esa mujeres esperaban a Neji?

Vaya si que era popular, la tomaron de los brazos para hacer que retrocediera, pero se puso firme y no la movieron de su lugar.

De veras tenia que ponerse a la altura de esas chicas y hacer fila por su turno con Neji. ¿Era en serio?.

La puerta se abrió y salió una mujer mayor, sirvienta de la casa. Al verla de inmediato le dio paso.

-Tenten-san ¿ha venido de visita? Pase por favor-

Escucho replicas a sus espaldas, pero poco le importo y paso al recibidor, la mujer exclamo con voz firme que Neji no estaba en casa y que volvieran luego.

La puerta se cerró con seguro.

-¿Tenten que haces aquí?- se sorprendió al ver a su compañero salir de manera furtiva detrás de una pared.

¿Se lo diría?

Balbuceo un saludo y algo que sonó a que vino de visita para ver a Hinata.

Su compañero la estudio con esa mirada más que familiar, trataba de descubrir si decía la verdad, rápidamente trato de disimular.

-¿Esta en casa?-

¡Díselo! ¡Díselo! le presiono su propia mente, solo con meter la mano en su bolsillo y sacar su pañuelo su compañero sabría sus intenciones y después pasara lo que tenía que pasar y podría olvidarse del asunto.

Golpearon a la puerta.

-Neji-kun ¿esta allí?- preguntaron un coro de voces.

No quería verse como esas chicas de allí afuera, ella no era una fanática de su compañero.

Hubo un largo silencio, Tenten no se movió.

-No está en casa, salió a…entrenar. Te llevaría pero…-

-¡Chist! Creo que lo escuche- dijo una voz tras la puerta

Tenten agito la mano restándole importancia, sus aminos y determinación habían menguado por completo.

-Gracias la encontrare yo sola- abrió la puerta y salió con aplomo a medida que era muerta de mil maneras a los ojos de las chicas que esperaban en fila ¿triple? Vaya cuando había aumentado el número.

Resignada decidió no ir mas por el lado Hyuga, encontraría a alguien con más "tiempo" disponible, con menos admiradoras y algo de cerebro.

Podía elegir de todas formas ¿no?

Se encontró con Hinata al poco tiempo, se rompía la cabeza pensando en escusas creíbles para acercarse a su muchacho elegido.

-¿Porque no le haces un bento?- fue su sugerencia bien recibida, tenía casi claro que eso le gustaría a Naruto. ¿Debió especificar que fuera ramen? Eso haría que Hinata se diera cuenta que ella sabia que le gustaba Naruto, aunque no fuera un secreto en absoluto.

Luego un barullo en la tienda de lencería.

Primer dia desperdiciado, el segundo no fue diferente, luego de un dia de búsqueda infructuosa, se rindió, sin más, todos los hombres parecían de defectos a sus ojos, no que fuera exigente o elitista, solo no había encontrado a alguien aceptable.

Incluso Ino que se había encontrado por casualidad en las llenas calles le había dicho que parecía muy nerviosa, que si quería le haría un té, todo esto mientras acariciaba a un lindo gatito negro.

Denegó el gesto, prefiriendo esperar, todavía tenía mucho tiempo.

Rayando en la locura se fue al bosque al más alejado que conocía, desierto y privado, llevaría a cabo su plan, deshacerse de esa estorbosa prenda y alegar demencia al momento en que debían recogerlas las superiores.

¡Que más daba!

¡Ella lo decidió!

¿Podía decidir no?

Se alejó hacia un barranco, no lo pensó mucho, enredo el pañuelo en una piedra y la arrojo al vacio, la escucho caer, no le importaba.

-Malditas normas del demonio- mascullo en susurros satisfechos por quitarse ese peso.

Alisto el pequeño bolso lila y lo arrojo sin remordimientos.

-¡Adios!- le grito.

-¡Quien rayos arroja cosas!- una voz masculina corto su momento de felicidad, busco a su alrededor pero no encontró a nadie, empuño sus armas, descuidadamente había olvidado su gran pergamino.

Una figura se formó del borde del acantilado, un hombre cubierto por una capa negra con nubes rojas estaba sobre una gran ave blanca, frotándose la cabeza con gesto adolorido.

Que crees que haces ¡Podrías matar a alguien!- le reclamo el hombre y le arrojo de nuevo el pañuelo, choco a su lado, pero en la mente de Tenten no cabía asunto minio como ese en su mente.

Estaba frente a un miembro de Akatsuki. Analizo rápidamente el rostro, había visto su foto de forma extraoficial hace poco, lo ubico rápidamente.

Deidara, un enemigo de su aldea natal, miembro de los responsables de iniciar la guerra y por lo tanto de esa tonta normativa.

Se agito furiosa.

-¡Todo es tu culpa!-

-¿Ha?-

Tenten salto al combate, arrojando sus armas con gran precisión, el hombre solamente los esquivo y empezó a reírse.

¡Empezó a reírse!

-Las chicas de la hoja si que están locas-

Tenten magnifico su ataque, el hombre parecía divertirse esquivándolo, eso la molesto aún más.

-¡Como te odio!- corrió hasta él y peleo cuerpo a cuerpo, tratando de clavarle al menos un kunai, una venganza por la brillante idea de declararles la guerra.

-Oye ¿y yo que te hice?- el rubio parecía no comprender su furia desmedida.-¿Te conozco?

Tenten no respondió y se alejó de un salto agitada, la furia vibrando en su cuerpo visiblemente. Sabía que tenía problemas con eso, desde siempre, y pensó haberlo superado tras la guía de extra relax de su maestro. Se concentró en respirar y calmarse, solo conseguiría cansarse y entorpecer su pelea.

-¿Eres tu una de mis ex novias?- le pregunto el rubio con burla.

¡Burla! ¡Como podría confundirla con una de sus ex!

¡Al diablo la calma!

-¡Tu forzaste esta condenada situación!- Tenten acertó un par de golpes en el rostro del hombre y un par de kunais en su espalda, ningún daño mortal, pero ahora se sentía mejor

-¡Oye que te sucede mujer loca!-

Vio claramente como su enemigo metía las manos en su cartuchera y de movimientos rápidos lanzaba algo hacia ella, los esquivo rápidamente, descubriendo que las pequeñas formas explotaban quedamente en el suelo buscando desestabilizarla.

Lanzo un kunai que rozo la mejilla del otro logrando herirlo. Pero necesitaba mas, no se conformaría con eso. Busco entre sus bolsillos y descubrió un pergamino oculto que tenía para emergencias, era pequeño, pero con ello invoco más armas.

-¿Nunca te cansas?- le pregunto el hombre con fastidio- ¿Porque rayos estas tan enojada?

-¿Enojada? ¡Estoy furiosa! Por tu culpa y ese estúpido pañuelo-

Deidara su rubio enemigo arqueo la ceja mientras saltaba a un costado, con rostro confundido.

Busco con la vista el suelo a sus pies y empuño rápidamente el pañuelo blanco que envolvía la roca que le había golpeado la cabeza.

-¿Esto?- Le pregunto mostrándoselo. Tenten detuvo el ataque en seco.

El hombre se rio.

-Este es el…- Deidara sintió un peculiar olor, acerco la nariz a la tela mientras Tenten tenía un ataque a un par de metros.

-Asi que los de la hoja ya toman medidas para la guerra – afirmo

No se escucho una respuesta

-En mi aldea las chicas usaban una flor con este aroma, es problemático siempre tenia que escapar. ¿Es eso porque estas molesta? ¿Porque ningún chico te acepto?-

Empezó a reir

-Si siempre tienes ese carácter no me sorprende, tus besos deben de ser…-

Carcajeo.

Tenten apretó los dientes, su rostro estaba sonrosado de vergüenza y humillación. Y que si tenía ese carácter y que si besaba como una sanguijuela.

Una lagrima se asomó, pero se limpió rápidamente, no caería en eso de nuevo.

-Oye ¿Estas llorando?- le pregunto Deidara con una amago de risa, cuando se dio cuenta que así era se removió nervioso.

-O-oye estaba bromeando-

-No me importan tus bromas, ¡Ni lo que pienses de mí! ¡Y que si beso como una sanguijuela!…-

Su garganta se tapó, así que prefirió usar sus kunais de nuevo, con todas las fuerzas que tenía. Pero su puntería parecía haber disminuido, ya su oponente ni se esforzaba en esquivarla.

Tenten sentía más furia de lo que podía controlar su pulso temblaba y su cuerpo empezó a endurecerse, ya ni siquiera estaba muy claro en su mente que estaba en una pelea, con esas míseras palabras rondándole la cabeza, la garganta atenazada y el pecho compungido, se dejó caer en el suelo. Se había acabado sus armas y el cansancio torpe y desmedido hizo mella.

Se sintió observada y levanto la vista su oponente estaba cerca, su único ojo visible brillaba con cierta pena. Se sintió peor que su enemigo sintiera pena de ella, había fracasado.

-Hey tú, no me tomes enserio- su tono era incomodo en extremo.

-Si vas a matarme hazlo ya- Tenten suspiro, quizá si llego su final, era tan patético.

-Chist las mujeres son muy complicadas-

Y la beso.

A Tenten se le detuvieron las lágrimas de la sorpresa, pero reacciono rápidamente dando un puñetazo a su adversario.

-¡¿Q-que crees que estas haciendo?!- le grito a todo pulmón nerviosa en extremo, era la primera vez en años que la besaban, aunque pensándolo bien, nadie la había besado antes.

Se sonrojo y se cubrió el rostro.

-Tranquila solo quería demostrar que no hablaba enserio, eres linda y algo ruda, pero eso te da más encanto-

Le sonrio.

-Devuélveme mi pañuelo- exigió con dureza.

El rubio se acerco con la palma extendida, esperando a que la tome, pero cuando estaba por hacerlo la retiro.

-¿Sabes porque en estas "situaciones" se usa un aroma especial?- le pregunto el Akatsuki

-¡Y a mi que me importaría!- Tenten extendió la mano, pero el otro sujeto con más fuerza el pañuelo y lo acerco a su nariz inhalando suavemente, Tenten miraba todo esto sorprendida.

¿Que pretendía aquel raro sujeto?

Su mente divago un momento y sintió su rostro enrojecer, antes de avergonzarse más movió la mano, casi un borrón en la vista para alcanzar el condenado pañuelo, tenía que salir de allí y pedir ayuda.

Si eso haría.

Su mano fue detenida en el aire, con tal fuerza que no la dejó escapar a su forcejeo.

-¿Que haces?- le demando antes de sentir un beso suave y casi caballeresco en el dorso de su mano luego otro en la mejilla.

Se paralizo, incluso el aire se negaba a entrar a sus pulmones. La irreal situación se deformo aún más cuando el rostro blanco y masculino se acercó al suyo, Tenten estudio los ojos azules con detalle que no pretendía, eran picarescos y con un toque de burla malvada.

Antes de cualquier contacto se forzó a reacciónar y elevar su mano libre para tapar la boca del otro.

-No te atrevas a burlarte de mi- le dijo casi como una amenazante suplica.

¿Que le pasaba? ¡Era una kunoichi! ¡Fuerte y decidida!...pero…pero no quería pasar por aquello de nuevo.

El hombre suspiro y quito la mano que cubría su boca sin esfuerzo.

-¿Te parece que me burlo?-

Si. Le parecía una broma cruel, un tonto intento para…

Esta bien. No. No al menos en lo que ella creía.

El hombre se acerco de nuevo a ella, viéndola fijamente todo el tiempo, estudiando sus reacciones, la beso y Tenten se tensó, pero él no paro, fue un contacto superficial y casi amistoso, sin querer Tenten suspiro cuando se alejo.

-En realidad eres linda- escucho el comentario o quizá se lo habría imaginado

El Akatsuki retrocedió un paso, Tenten supo que se alejaría notaba sus intenciones, espero, pero él no la soltó.

¿Que pretendía?

Pensaba, al menos eso parecía, su rostro se arrugaba y se ablandaba de a ratos.

Paso un largo minuto.

-Diablos- el rubio siseo y ataco de nuevo los labios de Tenten con energía, a ella se le fue el aire, su conciencia le grito varias veces, pero Tenten se concentró en mantenerse de pie, sus piernas empezaban a fallarle.

Se separaron.

-¿Q-que diablos haces?- Tenten trato de sonar firme, pero su voz se vio reducida a la mezcla de un jadeo y un suspiro.

Inesperadamente las manos masculinas se dirigieron a su cabeza y quitaron su protector de la frente, luego el hizo lo mismo con la suya tachada, Tenten no estaba segura, pero aquello parecía tener un profundo significado.

-Te dije que eras linda- le escucho decir, pero por algún motivo fueron otras palabras las que proceso su cerebro.

Lo dejo besarla de nuevo, el hombre no era malo, le daba su espacio para responder a su ritmo.

¡Pero que haces! ¡Es un Akatsuki!

Tenten lo sabia, puso sus manos libre en el pecho del otro para alejarlo, pero no tenía fuerza.

Los besos pasaron a sus mejillas y cerca de su oreja.

¿Que era esto que sentía? Su pecho prácticamente golpeaba sus costillas tanto que temía que las rompieran y un hormigueo le recorría el cuerpo.

Unas manos se aferraron a su cintura. Todo aquello parecía una cruel trampa preparada para atraparla y atormentarla.

Lo sabía.

Pero antes de eso, antes de ser un ninja o enemigos acérrimos él era un hombre, podía sentirlo en la dureza que rozaba en su abdomen.

¿Entonces porque no quería moverse? El toque era tan suave que parecía ser una suplica para que lo dejara acercarse, como si ella fuera un animal salvaje.

Tenten arriesgo, aunque nunca lo admitiría, se aferró a la gabardina del hombre moviendo el rostro para encontrarse con sus labios.

Una muda aceptación fue bien recibida, las manos masculinas viajaron por su espalda y terminaron en su trasero. Tenten emitió un gemido de indignación ante tal hecho, pero en vez de una queja, su boca fue invadida por una lengua ansiosa, lo acepto y una pierna se coló entre las suyas aumentando su contacto.

Se sentía tan torpe con sus improvisaciones que Tenten no pudo evitar una punzada de angustia, pero se negó a demostrarlo, subió las manos y las enredo en los brazos del más alto.

Su cabello se vio suelto.

El calor se alejó de ella boqueando aire cálido.

-Preciosa-

La capa de Akatsuki se poso en sus hombros y antes de incluso de procesar el hecho Tenten se vio deslizada con rapidez hacia el suelo, su espalda estaba protegida del frio.

Una sombra masculina la cubrió y empezó su cortejo con besos y carisias suaves para convencerla.

La parte superior de su traje fue removida, los movimientos se detuvieron, entre su vista borrosa Tenten noto que era estudiada a conciencia.

-No deberías esconderte-

Entonces recordó, tenía la costumbre de vendarse los pechos para que estos no se movieran de manera que no alterara su equilibrio o desempeño en batalla. Su precisión y resistencia dependía de eso. Pero en momentos íntimos como aquel era poco atractivo.

Rápidamente se cubrió el pecho con las manos.

El hombre carcajeo y se acercó a su oído

-No era una crítica, solo hacía notar que será más complicado chupar tus pechos de esa manera-

Tenten jadeo y no presento resistencia cuando sus manos fueron quitadas del camino de algo filoso, no se molestó en ver, solo sintió el filo inofensivo moviéndose sobre su piel. Siquiera pudo pensar en que estaba en peligro.

Al segundo el hombre se irguió sobre ella y se quitó la malla que llevaba. Tenten trato de no desviar la vista.

La beso en la frente, temblaba, pero el piel contra piel fue…tan único.

Los besos y caricias se aceleraron entre un mar de jadeos, no se opuso cuando su pantalón quedo relegado, ni cuando sintió una mano abriendo sus piernas para que un dulce peso se acomodara entre ellas.

No esto no tendría que ser asi, Tenten no quería ser como las otras chicas.

Tomo al hombre de los hombros y detuvo firmemente sus avance, él la vio confundido y algo herido, pero Tenten junto sus fuerzas y obligo al otro a cambia posiciones, con ella arriba Tenten se vio satisfecha.

-Yo lo hare- le susurro ella.

Acomodo sus piernas al cada lado de la cadera masculina firmemente, se inclinó hacia adelante buscando con la mano el miembro erecto, al encontrarlo lo tomo con cuidado y algo de fascinación, se deleitó con su tacto suave y su dureza.

El Akatsuki gimio.

Tenten algo orgullosa, ubico fácilmente la entrada de su vagina y acomodo en ella el pene chorreante, sus manos húmedas del líquido de la anticipación de ambos.

Logro meterla un poco antes de que sintiera un tiron doloroso, se sacudió un par de veces y dejo caer su peso sobre la dureza masculina.

Dolio. Su cabeza se lanzó hacia atrás ahogando un jadeo.

Pensó que iba a caer, pero sus manos fueron sostenidas e impulsadas a un cuerpo firme, tembló y tuvo el impulso de retirarse, pero su mente se aclaro y puso su atención en el calor que cubrían sus pechos, la lamian y apretaban sus pezones.

El aire se volvió más pesado y sus pulmones más pequeños.

-Yo…

Tenten observo al hombre frente a ella, parecía concentrado en lo que hacia, pero pronto se dio cuenta y la miro, pero no paro, se veía insolente mientras jugaba con ella.

La beso con ganas, pero la sensación no desapareció de uno de sus pechos, curiosa tomo esa mano con las suyas.

-Que es…- vio impresionada como de la mano que sostenía salía una pequeña lengua y que además tenían dientes a juego. Sabía algo de eso, pero nunca espero verlo.

-Si te molesta…- le dijo el hombre. Pero a Tenten no le molestaba, más bien le parecía curioso.

-No lo hace- y por primera vez Tenten inicio el beso, superficial y ligero, si estaba sonrojada lo estaría aún más.

Sabía que tenía que hacer algo, no que no supiera que, pero no sabia como. Asi que probo con suaves movimientos de sus caderas, el efecto fue inmediato, el hombre jadeo, a Tenten le gusto eso, ella había hecho eso.

Se movió acelerando el ritmo.

-Tramposa…-

Le siguió una nalgada, se detuvo. Y luego empezó a sentir que se clavaban en ella, empujaba hacia arriba con fuerza y profundidad.

El calor creció en su vientre. Su respiración se alteró y sus brazos se tensaron, esperado que pase la sensación que crecía en interior.

-Mírame-

La tomaron de la nuca y se vio obligada a bajar hasta encontrarse con unos labios ansiosos y tibios, húmedos sin dudas, la sensación aumento y estallo, los colores bailaron en sus parpados y ahogo un grito demasiado femenino que quería salir.

Unas manos le acariciaron las caderas

Ambos cuerpo cayeron jadeando, su cuerpo laxo fue puesto a un costado con suavidad, estaba adormecida. Cuando volvió en si, observo con terror la cercanía del hombre frente a ella, le observaba, el pelo revuelto y la piel sonrosada.

Algo cosquillo dentro de ella. Se giró y le dio la espalda, era tarde ¿debía irse sin más? No lo sabía, pero dudaba que podría ponerse en pie por el momento.

-¿Piensas correr?- le pregunto la masculina voz

-Claro que no- le respondió firmemente pero no se volteo. Poco después la abrazaron. Se tensó y trato de sacudirse.

-¿Que no tienes frio?-

-N-no-

-Yo si. Además…- el Akatsuki se froto entre sus nalgas.

-P-pero que hacer idiota pervertido-

Sus manos buscaron automáticamente sus armas, pero no tenia ninguna.

-¿No puedes creer que con una sola vez basta no?-

No pudo responder, la fuerza masculina la enderezo en el suelo y empezó a estimularla.

-¿Puedo verdad?-

Le preguntaba mientras le daba apasionados besos, y recorría su cuerpo.

Tenten no podía decir nada, así que solo asintió. Casi de inmediato lo sintió en su cuerpo.

Su voluntad fue doblegada dos veces más, prácticamente su cuerpo se rindió, pero no se dio tregua, aun inmóviles cubiertos con la gabardina él la sostuvo entre sus brazos y la besaba, ella respondía, ya no recordaba porque no debía hacerlo, sus manos se movían solas acariciando el pecho fuerte, tratando de no rozar algunos hilos que encontró a su paso y que podían retener una herida.

Antes miraba tan mal a las parejas que se besaban en las calle. Ahora entendía porque lo hacían, se sentía tan bien y en confianza

Cuando el frio aumento y su mente se lo exigía, se vistió con lo que pudo, mirando con rabia su blusa rota y al causante de aquello. Pero estaba exhausta para reprenderlo por ello.

-Me voy- le dijo en un susurro cuando ya no podía pensar en ninguna frase. Vio al hombre…Deidara se recordó, abrocharse la gabardina.

-Yo también debo volver, deben estar esperándome-

Tenten decidió ahogar su curiosidad, no debía, si quería que su mente no se culpara con esto mañana.

-Perdí mi sujetador de pelo ¿puedes prestarme uno de los tuyos?-

Tenten asintió y acomodo su pelo con una sola liga.

-Gracias preciosa-

Tenten creyó en su alago. Como nunca en la palabra de un hombre.

-Nos vemos- un ave surgió aleteando levemente, Deidara detuvo sus pasos y retrocedió, la tomo de las manos y le dio un último y repentino beso en la mejilla y se fue.

Tenten se quedó clavada ahí por un largo momento viéndolo irse, cuando reacciono estornudo, fue cuando se dio cuenta que tenía aquel pañuelo en las manos, manchada de su propia rutilante sangre, gimió, debía ir a casa y darse una ducha tibia, luego podría servirse algo de te…

Ahogo un grito.

¿Donde había quedado la pequeña bolsita lila?

La busco con la mirada pero no la encontró, al cabo de un momento decidió ir a casa, lo hecho, hecho estaba, ya vería lo que sucediera con el tiempo, de todas formas podía terminarlo si quedaba en estado.

Ese sentimiento fue tan triste como abrumador, agito lo hombros

Ya veremos con el tiempo.

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¿Pareja rara?

Para su disfrute

Pryre-chan