Kunoichis En La Guerra

Por Pryre-Chan

Los Personajes de Naruto No me Pertenecen

Epilogo

-o-

Ladrón de Corazones

-o-

-o- Hinata-o-

La guerra fue dura y cruel.

Hinata vio todo eso y a pesar que el enfrentamiento fue corto comparado con otros, no había sido menos mortífera, miro las hojas caer por su ventana mientas secretamente acariciaba el pequeño bulto en su vientre, tenía casi cuatro meses de embarazo y empezaba a notarse, su ropa amplia había sido por ahora una buena forma de ocultarlo, pero no duraría.

Aun asi sonrió, había considerado la opción desde que había entregado su pañuelo a su maestra y no cambio de opinión, lo conservaría por supuesto, su padre era otra historia. Tocaron a su puerta y le indicaron que el patriarca la esperaba, había llegado el momento, su padre no era tonto, seguro se había dado cuenta. Con parsimonia camino por los corredores vacíos y entro en el estudio de su padre, luego de un susurrado saludo se sentó frente a él.

-Llevas a un bastardo en tu vientre- le dijo su padre venenosamente.

-Llevo a tu nieto en mi vientre- le respondió en cambio Hinata sin reducirse, no permitiría que insultara a su hijo.

Hiashi pareció dudar un breve segundo

-¡Iras al hospital y solicitaras la terminación de ese embarazo!- su padre golpeo la mesa.

-No lo hare padre-

-¡Como te atreves a desafiarme y a traer la deshonra a esta familia!-

Hinata puso sus brazos alrededor de su vientre por reflejo

-Mi hijo no es…-

-¡Fue engendrado solo por cumplir una norma, no hay honor ni compromiso en ello!-

Hinata gimoteó, lo sabía, claro que sí y dolía como siempre, quizá no volviera a ver al Uchiha o quizá este ni le dirigiera una mirada, pero ella tenía vida en su vientre, quizá no planeado y solo por motivos políticos, pero era suyo, lo sentía crecer cada día y cambiar su vida, pensar en él la hacía feliz.

-Padre te lo pido-

-¡No tendrás a un bastardo sin padre!-

Hinata ahogo un suspiro de pena, el Uchiha no había terminado del todo bien tras la guerra, se decía que estaba en coma y en una situación difícil, quizá no saliera de ella, lo acompañaba Naruto-kun

Un pensamiento desolador la recorrió ¿Que si llevaba en su vientre al último descendiente Uchiha?, tendría que ser cuidadosa, pero lo criaría con determinación y amor, cosa que sus padres no tuvieron en su tiempo.

¿Uchiha-san estaría de acuerdo?

-No lo hare-

Su padre cubrió el espacio que los separaba y le tomo de la nuca

-¡Lo harás!-

La amenazo apretando su agarre y Hinata gimió, pero se negó a apartar la vista, la presión aumento y los gruñidos de su padre también, tras un largo momento su padre la azoto en el aire alejándola.

-¡Largo!- rugió poniéndose de pie- Vete de esta casa y olvida que tienes una familia-

Hinata salió rápidamente de la habitación se dirigió a su antigua alcoba, tomo lo necesario en una de su mochilas, salto por su ventana y corrió por el camino sabiendo con certeza que debía hablar con la Hokage, aquella expulsión verbal era solo el principio, la disolución de su apellido llevaría a que los demás miembros del clan la tratasen con crueldad y que sea repudiada en ciertos círculos.

Pero eso no le importaba, si no el hecho de que incluso su hijo podría pagar las consecuencias, podrían llevárselo de su lado o darlo por muerto en nacimiento para cubrir su deshonra.

Cuando llego a la torre toco la puerta de la líder, ingresando al tercer tenso golpeteo, la rubia estaba en compañía de Shizune al parecer revisando unos papeles, levantaron la vista al sentirla entrar, Hinata hizo una tensa reverencia y se adentró en la oficina, explico su situación y sus miedos en detalle y fue cuidadosa en no revelar el nombre del padre de su hijo aun.

La mayor solo cruzo las manos sobre su barbilla y suspiro.

-¿Has pensado en abortar?- fue la directa pregunta de la líder, Hinata negó fervientemente.

-Lo entiendo Hinata y no eres la única- la Hokage elevo la mano y Shizune puso unos papeles en ella.- Al parecer de las trecientas veinte kunoichis de la aldea solo diez quedaron en estado, de estas diez cinco decidieron terminar su embarazo.- La líder elevo la vista- Tu eres la quinta que decide continuar con su gestación.

Hinata suspiro

-No te mentiré tu situación es complicada. Pero no es algo que no haya contemplado antes, pero antes de plantearte algo debo preguntar. ¿Sabe tu elegido que quedaste embarazada?

Hinata negó

-¿Hay alguna posibilidad de que asuma responsabilidad?-

Hinata apretó los puños tensa

-No-

-¿Se lo dirás?-

-No Hokage-sama- Hinata bajo la vista.

-¿Me dirás quién es?-

-Yo…no puedo…-

La Hokage asintió en silencio, tomo un pergamino y redacto un rápido edicto, desde ese día ella se haría cargo del seguimiento y tratamiento de las kunoichis que habían decidido continuar con su embarazo, además de que estas estaban exoneradas de trabajo hasta seis meses luego de dar a luz y que gozaban con un pequeño bono mensual.

Shizune agito la cabeza aprobatoriamente cuando la Hokage lo sello.

-¿Tienes a alguien con quien quedarte Hinata?-

-Yo puedo ayudar con eso- contesto una cuarta voz desde la puerta. Su antigua maestra estaba en ella con una triste sonrisa en el rostro.

Hinata sintió lagrimas juntarse en sus ojos.

-Arigato-

-o-o-

Hinata recibió el formulario de manos de una recelosa enfermera que la siguió con su inquisidora vista hasta que se sentó en la sala de espera, hoy era día de su control prenatal, la Hokage en persona lo realizaba. Su vientre estaba un poco más redondeado y las hormonas la traían loca pero con la ayuda y consejos de su maestra había pasado por eso apropiadamente.

La puerta del consultorio se abrió y Tenten salió por ella, Hinata le sonrió a su amiga que tenía cinco meses como ella, había sido una sorpresa agradable verla en la primera consulta sabiendo que compartían la misma fecha de revisión.

-¿El mes paso rápidamente verdad Hinata?- Tenten le miro y acaricio su propio vientre, curiosamente Tenten no hablaba con ella del padre de su hijo y Hinata nunca se lo exigió.

-Asi es, lo sentí moverse ya esta semana-

-Lo se es extraño-

Rieron, una enfermera bufo. Por sus ojos supo que era una Hyuga, el rumor se había extendido rápido, la hija del líder del clan que había desondrado a la familia.

-Y qué decir de los malestares- la voz molesta le llego de las espaldas. Ino se dirigía a ellas del brazo de su prometido Sai..

Al verlos Hinata sintió una punzada que ignoro.

-Son las hormonas- le sonrió.

Hinata fue llamada al consultorio y se despidió de ambas chicas

-¿Te vienes con nosotros luego Tenten?- escucho decir a Ino

-No ahora, quede en visitar a Neji-

Hinata sonrió con pesar, su primo estaba en recuperación luego de pasar unas semanas en terapia intensiva, pero por desgracia no podía ir a verlo.

La Hokage realizo los exámenes con rapidez y eficiencia, al finalizar le regalo una sonrisa, al parecer todo estaba muy bien. Pero de momento se volvió seria.

-Hinata. Naruto salió del coma hace un mes- le informo y Hinata sabía lo que daba a entender, de alguna forma la Hokage pensaba que Naruto era el padre de su hijo y le había insinuado muchas veces que el sería feliz al saber que tendría familia, Hinata lo había negado todas las veces.

-Hokage-sama…-

La mayor la detuvo con un gesto.

-Lo se, no debo meterme, pero Naruto paso por tanto, la guerra y Sasuke…-

Hinata mojo sus labios de repente nerviosa

-Naruto-kun no es el padre de mi bebe- aclaro- Es…es otra persona-

La mayor asintió y la despacho tras entregarle las recetas del mes y consejos para su alimentación. Hinata salió del consultorio con una sonrisa, cada día y cada mes estaba más cerca de tener a su hijo en brazos.

Pero ahora venía su parte menos favorita del mes. Con las recetas en las manos se acercó a la farmacia y vio a Sakura-san allí, la Hokage le había encargado despachar los medicamentos personalmente temiendo alguna manipulación de su clan a la larga.

Pero aunque se supone que era un secreto, Hinata no podía verle a la cara, sin pensar que había traicionado su confianza en algún nivel, la peli rosa era buena con ella, aunque estaba segura de que de saber el nombre del padre de su hijo cambiaria de actitud.

-Ah Hinata, te importa esperar un poco, Sasuke-kun olvido sus medicinas el otro día y se las llevare hoy-

La peli rosada prácticamente saltaba entre estante y estante surtiendo recetas que guardaba en una bolsa.

Una punzada le atravesó.

-No hay problema- le contesto en un susurro. El último Uchiha había sobrevivido a sus heridas y había despertado hace poco, Hinata creyó que era un milagro no haberse encontrado con él en todo ese tiempo, lo cual agradecía, no sabía cómo actuar.

-Aquí está tu receta Hinata. ¿Pasa algo?-

-No nada- Hinata sabía que Sakura-san no se rendiría.-Nos vemos-

-¡Hinata-chan!- un grito a su lado la hizo dar un brinco

-Naruto no debes asustar así a una mujer en estado- Sakura-san le riño, sin verlo a los ojos y carraspeo rápidamente.

-¿Estado? ¡A sí! ¿Estas embarazada verdad?-

Hinata asintió sonrojada

-Cuando le mencione al teme que podía volver a empezar en la aldea y tu apareciste cargando ropa de bebe, pareció pensarlo-Guiño un ojo- Gracias por aparecer en el momento indicado- Naruto le sonrió con sinceridad, a Hinata casi le da un ataque. Sasuke la había visto comprando ropa de bebe y seguramente con su vientre crecido.

Entonces porque él no…

Un pensamiento terrible la embargo, pero solo sonrió tristemente, Naruto se puso a su lado y siguió parloteando alegremente, Hinata no escucho nada de lo que dijo. Naruto le abrió la puerta y salieron, escucho algo de ir a comer pero no levanto la vista y rechazo la oferta.

-¡Teme! ¿Qué haces aquí? ¡Se supone que aún no puedes caminar! La vieja volverá a internarte-

-¡Sasuke-kun!- escucho a la peli rosa a sus espaldas toda risueña.

Hinata levanto la vista aterrada, vio primero unas piernas cubiertas y luego un torso y un rostro, dio un pequeño brinco que hizo que la pequeña bolsa de papel en cual cargaba sus medicinas cayera.

Naruto se había acercado a seguir reclamándole al pelinegro que no parecía tomarle atención, Sakura-san apretaba sus propias medicinas en sus brazos –Naruto deja en paz a Sasuke-kun, aún está convaleciente-

Sakura se acerca y lo jala del cuello para alejarlo. El rubio trata de zafarse. Sasuke se mueve despacio, un paso a la vez pero firmemente, se acerca a Hinata, que lo único que quiere es recoger sus medicinas e irse, pero no puede moverse, sus piernas no responden y su pecho se entume, el aire no puede pasar normalmente, pero eso queda en segundo plano cuando el Uchiha se agacha y recoge la pequeña bolsa a sus pies.

De pronto es todo es silencio, el sonido de la discusión se detiene y los movimientos del hospital se callan.

El Uchiha le ofrece la bolsa y le sonríe, no una sonrisa como tal, pero si una pequeña muesca que hace agitar su pecho.

-Uchiha-san- le dice en un susurro.

Por el rabillo del ojo de a su maestra toma del hombro a Naruto y a Sakura, había olvidado que habían quedado en encontrarse para irse juntas a casa.

Hinata siente un toque en su espalda, la masculina mano le da un ligero empujón para ponerla en camino.

-Vamos a casa, tenemos mucho que hablar-

Se ponen en camino, ambos lo hacen, Hinata no voltea a pesar de que siente las miradas en su espalda. No pasa por alto la palabra "casa" y sonríe, el pelinegro la ve.

Naruto les grita algo que no escucha, la gente les abre paso a medida que avanzan unos con sorpresa y otros con enojo, en su camino hay un grupo de Hyugas que la miran con aversión, trata de no encogerse por la visión, entonces siente un brazo apoyado en su hombro, la atraen a un abrazo cuando pasan cerca de ellos, se escuchan un jadeo y se van de largo.

-¿Uchiha-san?-

-Es mejor que vean que ahora me perteneces-

Hinata jadea y para de caminar para alejarse.

-Ni pienses por un momento que te dejare ir- el Uchiha mira su vientre y mueve la mano hasta su nuca y la acerca aún más a él, le acaricia el rostro y observa sus ojos- Desde ahora es mi propósito protegerlos a ambos-

El Sharingan aparece y Hinata escucha un susurro.

No más venganzas

No más dolor

No más miedo

Solo nosotros…Mi Hime…

El brillo rojizo desaparece llevándose con ella las crudas y fieras emociones. Hinata siente el pecho ligero. Las imágenes aun rondan su cabeza.

Noches de intenso frio y pensamientos de nostalgia.

Muerte y lamentos internos, creerse indigno.

Enfrentamiento y rencor, el temor a no volver a verla.

La oportunidad y el deseo, posesión.

Ella y una bandita en la mano, su primer entrenamiento en la academia.

Siempre ella.

El hombre la besa, toma su mano y sigue caminando

-o- Tenten-o-

Tenten salió de la habitación de Neji con el sonido de las palabras de su maestro y de Lee, ambos estaban contentos de que la estadía de Neji en terapia intensiva allá acabado.

-¡La juventud sigue su curso!-

Tenten los siguió silenciosamente, últimamente no tenía las suficientes fuerzas para seguirles la carrera, se adelantaron y los llegó a perder de vista, pero poco le importo, camino sola por los pasillos hacia la salida, siempre que pasaba por maternidad veía a parejas felices y aunque aquello no era un insulto la hacía sentir triste, para evitarlo siguió otro camino.

El pasillo estaba casi solitario, era el ala donde se recuperaban los heridos en la guerra, casi no había pacientes, solo los más graves continuaban en recuperación.

Tenten pasó por un salón y llamo su atención un hombre parado frente a la ventana, estaba todo vendado de pies a cabeza, salvo un pequeño espacio en el ojo derecho, el resto de la poca piel al aire se veía rojiza y dañada.

No había nadie a la vista y sin pensarlo se acercó a él.

Fue allí que noto su descuidado vendaje.

-Disculpe ¿está bien?-

El hombre se volteo, el único ojo visible se clavó en ella, poseía un inusual tono azul que parecía opaco de una extraña forma.

-Me preguntaba si usted se encuentra bien-

El hombre la miro fijamente y fue cuando Tenten se dio cuenta que sus vendajes cubrían quemaduras y que estas se asomaban por el torpe ensortijado, se preguntó que pasaba con las enfermeras de ese piso que no cuidaban de su trabajo.

El hombre tomo con sus manos vendadas y temblorosas su cabeza, gimió angustiosamente y se dobló sobre sí mismo.

-¡¿Que me pasa?!-

Tenten le detuvo las manos como pudo cuando vio que se hacía daño.

-¿Qué pasa?-

-Yo…no sé, no recuerdo- el hombre se mordió los labios- Mi cabeza- gimió dolorosamente.

-Tranquilícese- le tomo de las manos aunque no pudo aflojar su agarre, logro que se detuviera.- Llamare a la enfermera-

Tenten trato de alejarse pero el hombre la tomo de la mano.

Un grito femenino se escuchó.

-¡Jefa! ¡Es el hombre loco de nuevo!- una enfermera apareció en la puerta con gesto de terror y se fue corriendo.

Tenten frunció el gesto "hombre loco" había dicho al enfermera, giro el rostro para estudiar mejor al hombre que la sostenía, a pesar de la apariencia descuidada, no sentía animosidad o falta de cordura, solo era un hombre sufriendo.

Tenten se alejó del agarre suavemente y le sonrió tranquilizadoramente, las manos vendadas volvieron a la cabeza de su dueño, al parecer continuaba doliéndole.

-Yo lo siento…es que no…no se…-

-Está bien-

En ese momento tres enfermeras entraron en la sala, llevaban una jeringa llena de alguna sustancia.

-Señora aléjese de eso hombre, despacio – le advirtió una de ellas.

Tenten no se mostró afectada.

-No pasa nada, solo hablaba con él-

Las enfermeras jóvenes la miraron con sorpresa y una de las mayores la analizo, sintiendo su mirada especulativa en ella.

-Señoritas, traigan vendas y el equipo de curación-

Ellas no se movieron

-¡Ahora!-

Las más jóvenes saltaron y rápidamente volvieron con el pedido.

La mayor se acercó a Tenten.

-¿Le molestaría quedarse un poco más? Al parecer nuestro terco paciente se calma un poco junto a usted-

La mayor hizo un ademan y las más jóvenes se acercaron cuidadosamente al hombre arrodillado, sin saber que hacer miraron a la mayor.

Tenten se acercó y tomo de la mano del hombre y lo ínsito a levantarse y tomar asiento en una silla cercana, las enfermeras rápidamente cambiaron sus vendas y le inyectaron algo.

-Llévenlo a su habitación- ordeno la mayor-¿Le importaría tomar una taza de té conmigo en la estación de enfermeras?

Tenten vio de reojo como el hombre era escoltado por las enfermeras y asintió, le daba mucha curiosidad saber quién era ese hombre.

La enfermera en jefe le sirvió una taza de té en lo que iba a atender unos asuntos, cuando volvió se sentó frente suyo y le ofreció un par de panqueques que no tardo en comer, siempre tenía antojos fuertes en las tardes.

Cuando termino se dio cuenta que había pasado unos quince minutos y no había dicho nada ocupada comiendo, se sonrojo y carraspeó.

-Lo lamento- se limpió la boca con un pañuelo.

-No hay problema, yo también soy madre- la mayor rio- Pero quisiera saber si conoces al hombre de las quemaduras-

-No, en realidad no, solo hable con el-

La enfermera asintió

-Pensé que al fin habíamos encontrado a algún familiar suyo, el pobre hombre ha sufrido mucho, peleo en la guerra y resulto muy lastimado, su pecho y sus manos están gravemente lastimadas por una explosión, además de que perdió la memoria, aun no llegan los registros de desaparecidos de las demás aldeas por lo cual no podemos ubicar su identidad.-

Tenten se identificó con el hombre, él estaba tan solo como ella.

-Desde que despertó fue muy agresivo con nosotras, es la primera vez que lo veo tan calmado, pensé que quizá había recordado algo y que usted se parecía a alguien que el conociera-

-No es así-

-Jefa, la Hokage empezara la ronda- una joven enfermera las interrumpió, la mayor se despidió de Tenten amablemente y salió. Tenten la siguió poco después saliendo de la pequeña estación y camino por un pasillo vacío, pero entonces sus pasos la llevaron por el lado contrario y aceleraron el ritmo, encontró a la jefa enfermera que afortunadamente aún no estaba ocupada.

-Jefa enfermera- le llamo Tenten cuando estuvo cerca- Yo… ¿podría venir a visitar al desconocido mañana?-

En realidad Tenten no sabía porque había hecho la extraña solicitud, pero cuando recibió una afirmación de la mayor, se fue a casa.

-o- -o- -o- -o- -o-

Tenten volvió al día siguiente y al siguiente, al principio solo charlaba con el desconocido, hablándole como nunca había hablado con nadie, a veces el hombre respondía con cortas frases y asentimientos, esto no desanimo a Tenten sino que recabo de ella una naturaleza que no conocía, la parlanchina.

Sumamente cómoda que un hombre la escuchara sin interrumpirle y sin imponerle sus puntos de vista.

Al mes y medio la enfermera le sugirió que salieran a dar un paseo y menciono un jardín improvisado en la azotea, Tenten acepto gustosa de alejarse del olor de hospital que le afectaba de más por su sensibilidad por el embarazo.

Tenten arrastro al desconocido a la azotea, era un día despejado. Como siempre este se dejó guiar mansamente hasta sentarse en una banca a sombra.

-El clima es agradable hoy- le dijo Tenten mientras se sentaba a su lado-Hoy me encontré con Ino al entrar al hospital, me dijo que la fecha de la ceremonia será para luego de que nazca él bebe ¿No será adorable? Planea ponerle un pequeño vestido que ella misma está diseñando.-

-¿Cómo sabe que es una niña?-

-No lo sabe aún con seguridad, pero su instinto…-

Tenten paro en seco y volteo a ver a su acompañante, era la primera vez que le dirigía una frase larga, se debatió entre mencionarlo o no.

-Dijo que era su instinto- le dijo suavemente.

-¿Y tú amiga Hinata?-

Tenten quería lanzar un gritillo nada propio de ella, estaba hablando.

-Las enfermeras hablan de ella- le aclaro el hombre despacio.

Era cierto la situación de Hinata era tan publica como pudiera ser un chisme de famosos, el ultimo Uchiha la había reclamado como su mujer y había tomado la responsabilidad de su hijo no nato, se habían mudado juntos y parecían vivir bien y en armonía, al menos eso parecía, Tenten se pasaba por la casa Uchiha-Hyuga cada vez que podía, vigilando a su querida amiga.

Tenten soltó una risa.

Hiashi Hyuga estaba que se golpeaba contra las paredes.

-Ella está bien-

El hombre se acomodó en el asiento más cerca de ella, su torso rígido por los vendajes de su pecho. Surgió una agradable silencio, Tenten lo miraba de reojo disfrutando de saberse acompañada, era solitario estar en casa y más solitario estar en el hospital y asistir a sus consultas sin compañía.

Sintió una punzada de envidia por las otras mujeres a las que veía.

¡Aish! ella no era así, ni se deprimía por esas cosas, seguro eran las hormonas. Unas lágrimas se agolparon en sus ojos y se las limpio rápidamente, entonces sintió el peso de una mano tosca en su cabeza, levanto la vista y vio al hombre que se había acercado a ella, su mano aún estaba vendada e inmóvil pero así chocaba suavemente sobre su cabeza y la movía.

-No estes triste, tu bebe lo estará también-

El único ojo azul opaco se enfocó en ella y rápidamente se desvió, el desconocido hacia eso a menudo, miraba su vientre que cada vez estaba mas grande y apretaba los labios desviando la vista.

¿Acaso de alguna manera el hecho de estar embarazada le disgustaba?

¿Quizá tendría una mujer que esperaba un hijo en su aldea y trataba de recordarle?

Ante tal pensamiento lo tomo de la mano y la apretó con cuidado.

Una enfermera los interrumpió avisándoles que pronto acabaría el horario de visita, Tenten dio un salto, generalmente se quedaba una hora y luego iba a ver a Neji antes de irse a casa.

-Debo irme, quede en ver a Neji hoy. ¿Te acompaño a tu cuarto?-

El desconocido negó en silencio, como siempre.

Sus manos se separaron y Tenten se marchó.

-o- -o- -o- -o-

A la mañana siguiente Tenten ingreso a la habitación del desconocido con una sonrisa.

-Buenas tardes ¿cómo te encuentras?-

-Bien-

Tenten rio.

-Sabes he estado pensando que en todo este tiempo no he podido saber tu nombre, sé que no recuerdas, pero podríamos darte alguno por un tiempo ¿estás de acuerdo?-

El desconocido asintió.

-Que tal Reiji, Ayato, Natsume, Takeru…-

El hombre arrugo el rostro.

-No te gusta ninguno… uhm-

-Yo…quiero llamarme- el hombre se sujetó la cabeza con las manos.

-Espera no te esfuerzos, podemos decidirlo otro día-

-Tenten-san-le llamo una joven enfermera- Es hora de la curación ¿se quedara esta vez?-

-Bebo irme ahora- se despidió del desconocido y se acercó a la enfermera.

-No esta vez, Neji saldrá de alta hoy y lo acompañare a casa-

-Que tenga suerte- le dijo la enfermera cuando salía.-Esos dos hacen buena pareja-

Tenten solo escucho un gran estrepito cuando legaba al final del pasillo y luego un grito, rápidamente volvió sobre sus pasos a modo que veía a otras enfermeras entrar en la habitación del desconocido, se escucharon gritos y el sonido de forcejeo.

-¡Denle un calmante ahora!- rugió la enfermera en jefe mientras el desconocido arrojada las casos de la habitación al suelo y gritaba.

-¡Detente!- le grito e intento apartar sus grandes manos de una enfermera, pero él la empujo hacia la pared, gimió al contacto, todo el mundo se detuvo, rápidamente dos enfermeras se acercaron a preguntarle si estaba bien.

-Estoy bien, no fue nada- pero sin embargo se sujetó el vientre con una onda de temor que le recorrió el cuerpo, no era débil, ni su cuerpo tampoco "estoy bien" se repetía mentalmente.

El desconocido se acercó a ella.

-Lo siento…- la enfermera en jefe le inyecto firmemente en el cuello, con precisión, el cuerpo masculino cayó al suelo y fue trasladado a la cama.

-Lleven a Tenten-san a la estación de enfermeras ahora.-

Arrastraron a Tenten a pesar de que no quería y le revisaron los signos vitales y palparon su abdomen, le preguntaron mil veces si tenía dolor o algo parecido.

-¡Estoy bien!-

-Lo sentimos quereos estar seguras- la más jóvenes gimieron.

-Vuelvan a sus tareas- les mando la enfermera jefe.-¿Cómo se encuentra?

-Estoy bien, solo fue un golpe-

La enfermera le sonrió tristemente.

-Lo sé, lo siento-

-No es nada…espere ¿Que lamenta?-

-Informe a seguridad y decidieron trasladar al desconocido a un área vigilada hasta que se recupere. Me temo que allí no podrás visitarlo más-

Tenten bajo la vista.

-Ya veo…era su deber, pero es que nunca pensé, nunca me imaginé que el seria así.-

-Era así a principio, había mejorado mucho. El estará sedado un par de horas, si quiere podría ir a despedirse-

Tenten sintió el reflejo de un estremecimiento de miedo, pero negó.

-No estoy muy segura - dijo con firmeza y se puso de pie.

-Entiendo, cuídese de regreso a casa-La enfermera la despidió en el pasillo y continuo su camino, Tenten siguió el trecho hacia la salida con pies de plomo, no quería irse así sin más, muy dentro suyo sabía que no había sido culpa del hombre, tal vez solo había tenido un mal día.

Se le erizaron los vellos del brazo.

"No me pasara nada, él se disculpó" pensó con firmeza y se dio la vuelta.

Al entrar en la habitación vio al desconocido en la cama, le habían amarrado los pies y las manos a los barrotes. Miraba al techo blanco, sin moverse, al parecer estaba más tranquilo, se acercó a él hasta que entro en su rango de visión, el rostro masculino con las vendas sueltas giro a verla.

-Hola- le dijo tranquilamente, Tenten se sintió largamente estudiada.

-Hola- respondió el hombre con clara incomodidad-Lo siento-

-No te preocupes estoy bien. Pero me dijeron que te trasladarían de cuarto- Tenten trato de sonreír- Sera más difícil venir a verte, pero lo intentare-

-¿Podrías desatarme la mano?-

La petición sorprendió a Tenten, dudo un largo momento.

-No te hare daño…lo juro-

-Bien-

Tenten puso sus manos en la correa y deshizo el complicado nudo. En cuanto se vio libre la mano vendada se dirigió a su rostro y la acaricio con cuidado, sin quererlo se sonrojo.

-¿Eres feliz?- le pregunto el hombre

-Lo soy-

-¿Neji te trata bien?-

A Tenten le pareció curioso que le preguntara aquello, casi nunca lo mencionaba.

-Es terco muchas veces, pero es un buen compañero-

El desconocido cerró el ojo con fuerza, tanto que Tenten le pregunto si algo le había empezado a doler, las vendas de su rostro se movieron aún más dejando ver un resquicio del par azul, sumamente igual y brillante.

Por un momento le pareció haberlo visto antes.

-Espero que seas muy feliz a su lado-

Tenten levanto la vista con sorpresa, el desconocido había insinuado acaso que ella y Neji…

-No, no- negó rápidamente- Creo que te hiciste una idea equivocada sobre nosotros, solo somos compañeros de equipo.-

-Pero tú bebe…-

-Escucha- le dijo Tenten tomando la mano que acariciaba su mejilla y cruzando sus dedos para poner fuerza a su declaración, como siempre que le preguntaban.- El padre de mi hijo murió en la guerra. Pero aun si no fuera así…-

-No, tu…-

-Disculpe ¿señora?- un ninja apareció por la puerta –Venimos a trasladar al paciente.-

-Tenten-san- las enfermeras aparecieron detrás del grupo-Debe retirarse.-

-Lo sé- vio a los ojos del desconocido y trato le sonreír lo mejor que pudo- Te veré luego, cuídate-

Un ninja la tomo del hombro y la guio a la puerta.

-¡No espera!- el desconocido empezó a agitarse.

-Salga ahora Tenten-san- le apuraron.

Cuando la puerta se cerró, Tenten levanto la mano que sostenía en un puño con un leve hormigueo, su corazón empezaba a latir dolorosamente, debía ir a casa y descansar.

-o- -o- -o-

Pasaban los días y Tenten no volvió a tener contacto con el desconocido, había recibido noticias de la enfermera jefe, había empezado su tratamiento para que volviera a manejar las manos y su actitud había cambiado, no era violento en absoluto y hablaba con normalidad. Los dolores de cabeza habían cesado.

"Quizá sea de dado de alta muy pronto" le había dicho la enfermera jefe cuando termino su consulta de rutina, pero al no tener un lugar donde ir, seria puesto en un alberge temporal, hasta que recordara o lo reconocieran.

Tenten conocía esos alberges y la mayoría eran aldeanos que habían perdido su casa, solían trabajar en las renovaciones para ganarse su sustento. Pero el desconocido no podría hacer eso, sus manos eran de cuidado.

Quizá podría decirle a la Hokage que podía hacerse cargo de él, su casa no era grande pero podían arreglarse muy bien entre dos personas, bueno, se acarició el vientre, tres personas.

Le planteo la idea a la jefa.

-¿Estas segura?- le pregunto maternalmente- Recuerda que puede recuperar su memoria en cualquier momento-

Tenten quiso replicar

-No, espera, sé que has formado una amistad con él. Pero no creo que sea prudente que lleves a un hombre que no conoces del todo a casa. Piensa en tu bebe-

-Lo se y créeme, no soy el tipo de mujer que ayuda de esta forma a las personas, pero siento que puedo confiar en él. Lo del ataque fue un accidente.-

La enfermera la estudio en detalle.

-Esta bien, puedo sugerirle eso a la Hokage. Además sé que eres muy fuerte- le palmeo la espada y le sonrió.

Esa noche Tenten reorganizo su casa a medida en que podía, tendría que hacer un espacio en la sala y comprar más sabanas para invierno.

Apago las luces y fue a su dormitorio. Tendría que comprar una nueva vajilla, la suya tenía ya un buen tiempo, se fijó en su guardarropa algo preocupada, no tenía nada nuevo que el desconocido no le haya visto antes.

Se acomodó en la cama y puso una almohada en sus pies, era más cómodo para ella, pero antes que se apoyara por completo escucho un ruido, suave y casi sin importancia, pero ella no era descuidada, en especial en su casa, salió a hurtadillas, empuñando un kunai, la sala parecía vacía, pero la ventana estaba abierta, la había cerrado estaba segura, se puso en posición de ataque y rápidamente considero las opciones en caso de que no pudiera enfrentar al perpetrador.

Un crujido la alerto, lanzo un par de kunais a una sombra que las esquivo rápidamente.

-¡Espera! No quiero empezar así de nuevo-

La voz masculina… la había escuchado antes, pero no se fio.

-¡Muéstrate!-

-Soy yo- le dijo la voz mientras una sombra se acercaba a ella con las manos en alto.

Tenten lo reconoció aunque la poca luz de los faros de la calle aun no le pegaban el rostro, sus ojos brillaban.

-Eres…eres-

-Tranquila preciosa, soy yo-

-¿Deidara?-

El hombre se mostró, con rostro aun vendado y cauteloso estudiándola con la mirada.

-¿Sabes mi nombre?-

-Lo sé porque nos mostraron fotos de los miembros de Akatsuki-

Tenten retrocedió un paso, el hombre se acercó, al descubierto noto las vendas en su cuello y su torso como su distinguible ropa de hospital.

¡Era él!

De la sorpresa dejo caer el kunai que emitió un sonido estridente al caer en el suelo de madera.

El desconocido, el hombre sin nombre ni pasado que se recuperaba en el hospital, al que ella había acompañado y del cual pensaba que había forjado una amistad.

Se tapó la boca con una mano, ¡Se sentía tan tonta! Ese hombre la había engañado como una total ingenua, su mente formo rápidamente la imagen del hombre burlándose de ella luego de sus visitas.

Bufo pero lagrimas se juntaron en sus ojos, se las limpio.

-Malditas hormonas- siseo

El hombre avanzo y notando aquello Tenten se arrimó a un mueble cercano donde tenía ocultas más armas.

-No te acerques- le dijo tratando de sonar amenazante.

Tenten noto que el hombre miraba con recelo su vientre y sintió molestia.

-¡Si no te gusta lo que vez puedes irte!- le reclamo de pronto herida

-Espera, preciosa no es lo que parece-

-¡Se lo que parece! ¡Me engañaste! ¡Fingiste no tener memoria y volverte mi amigo!-

-¡Whoa espera!-

Tenten se puso nerviosa al sentirlo acercarse, tomo rápidamente su estuchera escondida y empezó a arrojarle kunais, él los esquivo con dificultad, rápidamente cayó al suelo de un sonido sordo y con un gemido de angustia.

Tenten espero dos latidos antes de apresurar se a su lado en el suelo.

-¿Estas bien?-

-Eres tan feroz como siempre preciosa-

Tenten lo ayudo a sentarse, noto que las manos masculinas temblaban y que se esforzaba a respirar.

-¡¿Que haces aquí!? ¡Sigues herido!-

-Quería verte- fue la respuesta, Tenten se paralizo.

-¿Porque?-

-La enfermera me dijo que mañana me trasladarían muy lejos, así que pensé que era la última oportunidad para hablar contigo-

Tenten palpo con cuidado las vendas del torso que se aflojan a su paso y dejan ver algo de piel de apariencia rojiza y dolorosa.

-Eso es muy tonto, apenas y te mueves. Tendré que vendarte de nuevo antes de que vueltas-

-Escucha- le dijo el criminal con apremio-Yo…-

Deidara se giró a verla y ella noto que las vendas de su rostro se salieron dejando ver su mejilla y su ojo hasta ahora cubierto, la piel estaba tirante y oscura, el parpado caía sobre el ojo azul haciéndolo ver cansado.

Tenten quito suavemente esa venda.

El hombre rio y alejo el rostro.

-¿Ya no soy tan guapo como antes no?, pero no me preocupa lo compensa mi encanto natural-

La voz resignada lanzo un estremecimiento a Tenten que le tomo del hombro fraternalmente para consolarlo.

-Si te soy sincera es lo primero de ti que me llamo la atención.- le dijo burlonamente.

Una risa masculina y divertida resonó en la habitación. Luego el silencio.

-Él bebe…-comenzó el criminal y Tenten reprimió el impulso de salir corriendo, hace tiempo que se había resignado a volver a ver al padre de su hijo y mucho menos a tener ese tipo de conversación con él.

-El bebe que tienes, es de casualidad ¿tuyo y mío?-

¡¿De casualidad?! ¿Acaso él pensaba que ella se había acostado con más gente? ¡Si él había sido el primero! Quiso gruñirle e incluso lo hizo.

-¿Acaso crees que voy de cama en cama? Tú fuiste el único…- Tenten se mordió la lengua, un sonrojo en el rostro.

El hombre la miro igual de sorprendido, su pelo a fin podía verse, cortó casi sobre la piel, pero definitivamente rubio.

-Yo pensé…-

-Yo no pienso reclamarte algo, de ninguna manera, desde que me entere que estaba embarazada decidí criarlo sola…incluso desde que supe que habías muerto yo tome esa decisión, no te guarde rencor ni nada parecido, me trataste bien y fuiste atento. Además que así yo no estaría…-

Lagrimas salieron de sus ojos y Tenten se sintió débil e indefensa, algo que le molestaba en demasía.

Unos brazos la rodearon.

-Tranquila preciosa-

-No te hagas la idea equivocada, son solo las hormonas- le dijo Tenten carraspeaba para quitarse la voz ahogada.

-Lo sé- lo sintió sonreír sobre su pelo y el abrazo apretarse- Quiero intentarlo.

Tenten se estremeció.

-¿Q-que?-

-Nuestro hijo necesita un padre, además de que estoy muerto y nadie me persigue, podre quedarme contigo. Estas semanas que pasaste conmigo a mi lado empecé a apreciarte muchísimo. Incluso cuando pensé que nuestro hijo tenía otro padre… enfurecí, pensé que aceptaría incluso estar a tu lado como un amigo siquiera.-

El hombre se separó un poco de ella.

-Cuando te empuje y te vi chocar pensé que iba a morir-

-Tu…¿de verdad no recordabas?-

-No, lo último que recuerdo es que libere mi técnica final y explote, no sé cómo llegue al hospital, pero recuerdo con claridad el verte ese día, te acercaste a mi sin miedo y segura de ti misma, sonriendo y con tu voz amable, recuerdo pensar cuando vi tu vientre "Ah ella será una buena madre"-

-¿Cuándo recuperaste la memoria? Y más te vale que no me mientas- trato de sonar dura, pero fallo.

-Cuando me trasladaron a una nueva ala, los anbus me interrogaron, usaron una técnica para liberar mis recuerdos, dolió como no te imaginas, pero funciono, afortunadamente pude venderles una historia más interesante-

-Eres demasiado astuto, pero eso no quiere decir que no te descubran después-

-Lo se, por eso…-

Tenten se separó.

-¡No vas a usarme de escusa!-

-No lo hare, la enfermera me dijo que no volvería a verte y vine a despedirme, no sé dónde me lleven, pero hasta que me recupere debo hacer lo que me dicen. Me enamore de ti, eso es verdad.-

-Quiero sentarme- Tenten dijo de pronto poniéndose de pie y acercándose al sillón para luego dejarse caer.

El criminal prácticamente emanaba ansiedad.

-¿Estas bien preciosa?-

-No del todo, no sé qué pensar ahora, yo me enamore de un hombre sin memoria- dijo sin más- y asumí el miedo de que se alejara de mí cuando la recuperara. Pero nunca pensé que serias tú.-

El hombre sonrió y se acercó a Tenten la tomo torpemente de la mano y le hablo al oído.

-Yo soy ambos hombres y te quiero como ambos. Podemos estar juntos los tres. Iremos a tus revisiones juntos y te tomare de la mano cuando vayamos por la calle, me llevare bien con tus amigas y cuidare al bebe cuando tengas una misión-

Tenten se derretía, se regañó así misma por haberle contado sus miedos y necesidades, después de aquello la tenía en la mano.

Pero no se lo dejaría saber.

-Puede ser- le dijo con voz falsamente dura, la mano masculina subió a su mejilla y la movió para mirarle.

-Lo digo en serio-

Y la beso.

El corazón de Tenten se llenó, ya no estaba sola. Sintió una torpe caricia sobre el camisón justo en su vientre.

-Se movió- dijo el hombre fascinado.

El reloj sonó anunciando las tres de la mañana. Tenten sabía que la primera ronda de las enfermeras era a las cuatro.

-Debes irte ahora- Tenten trato de acomodar la vendas lo mejor que pudo.-Las enfermeras notaran tu ausencia-

-La enfermera en jefe me dijo que me cubriría-

-¡¿Que?!-

-Le dije que te amaba y que quería decírtelo antes de irme lejos-

-¿Ella te dijo dónde te trasladarían?-

-A un lugar lejano de donde casi nadie vuelve, es lo que ella dijo-

Tenten hizo nota mental en agradecerle a la mujer y luego regañarla por arriesgarse.

-Nada de eso- le apuro a levantarse del sillón y caminar a la ventana.

-Si no te vuelvo a ver…-

-Me veras más pronto de lo que crees. Ahora vete-

-Pero…-

Tenten lo beso para que no hubieran dudas, se sonrojo inmensamente y le sudaron las manos, pero lo hizo con firmeza y todo lo bien que podía.

-Vete ahora-

El rubio tardo una par de largos segundos antes de poner un pie en el alfeizar y salir.

Más tarde Tenten alisto una pequeña maleta, en ella tenía ropa de cambio para su… ¿Compañero de vida? ¿Novio? ¿Querido?

Se sonrojo en solo pensarlo.

Era casi hora de partir, se puso un vestido rosa de ancha cintura, algo que nunca se pondría de estar cuerda, o mejor dicho no enamorada. Se aliso el cabello y lo dejo suelto, se puso un suave maquillaje que nunca usaba y noto que casi caducaba.

Salió por la puerta tratando de no correr, el estómago le daba vueltas. Mucha gente volteo a verle, lo que la incómodo y la hizo pararse en cada escaparate para verificar su aspecto, tal vez sí que la ropa le quedaba mal y se veía ridícula con el maquillaje. Pero ya era tarde y siguió adelante sin hacer caso.

Entro en la estación de enfermeras y no puso evitar sonreírle a la mujer mayor que le devolvió una mirada cómplice, le dio la pequeña maleta y explico su cometido.

-Espera cerca de la puerta, lo llevare allí-

Tenten camino con livianez hacia la puerta, estaba tan nerviosa que empezó a arrugar el frente de su vestido. ¿Vestido? Aun no podía creerlo.

-¿Tenten que haces aquí?-

Tenten miro a sus dos amigas acercarse, Hinata y Ino ambas solas y son sendas sonrisas que correspondió.

-Espero a alguien ¿y ustedes?-

-Yo vine por las medicinas de Uchiha…- Ino la codeo- Sasuke-kun-

Su amiga pelinegra se sonrojo, algo que no había cambiado de ella.

-Yo me la encontré y decidí acompañarla- Ino estaba radiante más hermosa que de costumbre todo en ella brillaba- Sabes la Hokage me dijo que en la próxima ecografía sabría el sexo de mi bebe. Ojala sea una niña-

Tenten rio.

-No sé qué sea, pero estoy segura que heredara tus ojos y tu personalidad.-

Ino iba a agregar algo más pero callo viendo algo a lo lejos, codeo a Hinata y señalo el camino con la barbilla. Tenten hizo lo mismo

A un par de metros estaba Deidara, con la ropa que le había llevado, el pantalón ninja negro y la camisa azul. Su cabello está a la vista arreglado de forma elegante en las partes que quedaban largas y sobre el ojo solo llevaba un parche. Una mano en el bolsillo y la otra sostenía su maleta, parecía salido de un salón en vez de un hospital, sospecho que la enfermera en jefe tuvo algo que ver.

A los pocos pasos él se detuvo y la miro casi embobado. Antes de que hablara Tenten se acercó a él, se puso de puntillas y le beso, brevemente y con el corazón en la garganta, se separó y quiso echarse a andar rápidamente, pero una mano sostuvo su cintura y la apretó con suavidad.

El la beso esta vez.

El gritillo de sus dos amigas y un par de mujeres que pasaban por allí los hizo separarse. Se sonrieron, Tenten estaba consciente de que estaba roja, pero aun así se giró y enfrento a sus amigas.

Deidara le tomo de la mano y caminaron hacia ellas.

-Hinata. Ino, si tienen tiempo ¿Quisiera ir a nuestra casa para tomar un té y charlar?-

-¡Por supuesto!- respondió Ino emocionada

Los cuatro salieron del hospital, en silencio. Tenten sabía que tenía mucho que explicar, pero no le importaba, sabía que tendría el apoyo de sus buenas amigas, además de querer solicitarles un par de favores.

-¿Que haremos?- le pregunto en un susurro su compañero cuando le dio un beso en la mejilla.

-Te crearemos una nueva identidad-

-o- Ino -o-

Ino fue la primera en enterarse que estaba embarazada, el calendario le señalaba ya un mes y medio según sus cálculos y era evidente quien era el padre. Pensándolo a profundidad y luego debate consigo misma decidió conservarlo, los profundos cambios que sabia pasarían en su vida era un reto que quería tomar.

Se lo informo a su padre pocos días después, cuando los remanentes de la guerra estaban establecidos y se encontraban en casa.

Su reacción fue la esperada. Luego de un duro silencio él y su madre se habían visto a los ojos durante un largo momento y habían suspirado, la interrogaron sin tapujos y Ino contesto a sus preguntas.

-¿Y el padre?- el tono de su padre se volvió duro.

-No lo sabe, aun. Se lo diré mañana-

-¿Porque no lo traes para que charlemos?-

-No papa-

Su padre dejo de apretar la mesa que crujió.

-¿Porque no? Será una suave charla entre hombres-

Eso no iba a terminar bien.

-Déjame hablar primero con él, si quiere…-

-Oh si va a querer- su padre se crujió los nudillos.

-Papá sabes tan bien como yo que la normativa solo me responsabiliza a mi-

Ino miro a su madre, en su rostro evidente preocupación.

-Mamá, estoy bien, es inesperado pero seré responsable y asumiré el hecho- Ino rio un poco- Seré nueva en esto y necesitare tu ayuda ¿quieres?-

Su madre sonrió.

-o-o-o-

Cuando cerró la puerta se su habitación Ino se dejó caer al suelo, había necesitado un poco más del esfuerzo esperado para parecer segura de sí misma. Pero en realidad estaba asustada, primero por no estar segura del todo de que su Sai asumiera su responsabilidad, nada lo obligaba. Segundo no tenía idea de lo que era ser una madre, la suya era la mejor, pero no creía poder parecerse a ella, no quería dejar de ser ninja.

Mañana sería un día decisivo, buscaría a Sai por toda la aldea si fuera necesario y le diría. Ella le diría…

Rayos.

-o-o-o-o-

El sol estaba radiante, a brisa estaba fresca y la gente a su alrededor se saludaba con cordialidad, era un maldito día perfecto, pero ella parecía ser un día tétrico ¿cómo se supone que se dicen esas cosas?

La suerte estaba echada y parecía también de su lado, nada más salir de casa y andar un par de calles estaba Sai, allí parado a la entrada del parque.

Bien podía hacer esto, tenía sus planteamientos con buena base.

Se acercó a él despacio.

-Hola Sai- le saludo.

-Hola Yama…-

Ino movió un dedo en forma negativa.

-No. desde ahora tienes que decirme "cariño"-

-¿Cariño?-

-Sip-

Sai se vio claramente confundido. Ino no quiso esperar pasar mucho tiempo, su primer impulso de una conversación adulta y civilizada no fue muy bien, se arrojó a sus brazos y le beso.

-¡Estoy embarazada! Un mes y medio-

Silencio.

-Iba de camino a la tienda ahora mismo ¿me acompañas?- Ino jaloneo al hombre hasta la zona comercial, en realidad no iba a ningún lugar antes, cuando llegaron a una tienda de pescado Ino pidió lo primero que se le vino a la mente, palpo sus bolsillos un sudor frio la recorrió, sabía que eso pasaría, no tenía ni un centavo.

La mujer de la tienda había perdido su sonrisa hace tiempo, mientras esperaba. Una mano estiro un par de billetes y tomo la bolsa, la mujer suspiro y su sonrisa volvió al desearles un buen día.

-¿Tomates?- le pregunto Sai con su sonrisa de siempre.

Eso le dio mala espina.

-Si-

Se dirigieron de una tienda a otra sin hablar siquiera, al final habían comprado una buena provisión de comida. Ino decidió afrontar el siguiente paso, cualquiera que este fuera.

-Vaya, parece que compramos mucho ¿porque no vamos a dejarlo a tu casa?-

Sai que tenía todas las bolsas asintió con una sonrisa y se puso en marcha, Ino curiosa de conocer la casa del chico, indago que clase de lugar seria.

¿Tendría mucha o poca decoración?

¿Sería un desastre o estaría en orden?

¿Sería grande o pequeño?

El edifico de departamentos rayaba en lo normal, el departamento 4-C fue su siguiente parada. Sai saco la llave y abrió la puerta, a primera vista y a la segunda el lugar parecía ajeno, amplio en sí y con solo un mueble y varios pergaminos en un rincón, había tinta y pinceles en el escritorio y más allá solo un pequeño refrigerador.

Cordialmente Sai la invito a pasar y dispuso la comida con rapidez.

-Puedo servirte un té ya…-

Ino levanto la mano sin pensarlo.

-… ¿Cariño?-

Al hombre le salía mejor cada vez que lo decía, asintió en silencio y fue a sentarse a la silla del escritorio, le pareció muy arriesgado hacerlo en la cama.

Cuando Sai le ofreció la taza de té, el silencio pareció ahogarla.

-¿Qué te parece que nos mudemos a un departamento más grande cuando nazca él bebe? Si tiene su propia habitación podríamos cuidarlo mejor, mi padre piensa regalarle muchas cosas.-

Con la sonrisa nerviosa, paseo la vista por donde fuera para no enfrentar a los ojos negros.

-Uhm…-

Kami-sama ¿que estaba haciendo? ¡El hombre claramente no quería saber del asunto!

Se terminó la taza de un trago y se encamino a la salida.

-He de irme. Tengo que ir al hospital para unas pruebas- sonrió. Al menos trató-Nos vemos-

Salió rápidamente y camino al hospital, aun no esperaba que el asunto saliera bien, en cambio se concentró en registrarse para una consulta médica. Tendría que asistir a los controles prenatales cada mes y tomar muchas vitaminas y cuidar de su alimentación, también tendría que suspender en definitiva sus misiones obligatoriamente al quinto mes.

Era complicado.

Cuando llego al hospital solicito una consulta, la pasaron casi de inmediato a un consultorio vacío, allí la esperaba Shizune, tenía una sonrisa amable, la invito a sentarse y la interrogo. Ino le conto sus síntomas y tras un breve examen de laboratorio se confirmó lo que pensaba.

Estaba embarazada.

Sonrió.

Poco después la Hokage entro a la habitación, en su rostro una mirada severa.

Hablo con ella, con calma y paciencia. Al final pregunto.

-¿Quieres conservarlo?-

Su voz no mostraba nada salvo profesionalismo.

-Por supuesto Hokage-sama- le contesto animada- Ya le dije a mis padres y el padre de mi hijo está de acuerdo.- Ino emitió una sonrisa que trato se viera segura. La última parte no estaba aún decidida.

-Bien. Shizune te programara tus visitas prenatales-

Ino asintió y presto atención a todas las instrucciones además de que le recomendaron leer un par de libros, se relajó y a medida que se intercambiaban palabras se fue imaginando cada cosa.

Al salir y más liviana la Hokage le puso la mano en el hombro.

-Eres afortunada-

El piso se movió para Ino. Si lo era, muy afortunada…

-o-o-o-o-

Al día siguiente Ino salió de casa, esta vez decidida a hablar maduramente con Sai y sacarle una respuesta. Preparada para cualquier respuesta, sabía que el hombre no era de mucho sentir así que sabía que su respuesta seria directa y honesta.

Doblo una esquina y se lo encontró de frente.

Ino dio un brinco y se le fue el aire.

-¡Sai!- le grito, la gente alrededor se giró a verla.

-Hola cariño- le sonrió

A Ino se le seco la garganta.

-Yo…-

¿Qué iba decirle?

¿Que era?

-Yo iba a la tienda de ropa ¿me acompañas?-

Ino jaloneo al hombre de nuevo y entraron a la tienda de ropa infantil vieron la sección de recién nacidos, los diversos colores y estilos. Ino le mostro varios juguetes a lo que recibió solo asentimientos, cortas respuestas y sonrisas suyas.

Le sonrió y corrió al otro lado de la tienda, se agacho y respiro.

¿Qué estás haciendo?

Era consciente de que estaba forzando las cosas, pero simplemente no le salían las palabras, todo lo que había practicado se le olvido y un sentimiento pesado se acento en su pecho.

Respiro y se tranquilizó, volvería y llevaría a Sai a un lugar tranquilo y hablarían.

Si eso haría.

Cuando volvió encontró a Sai en la caja de cobro, la joven mujer que le atendía le sonreía con picardía mientras ponía todo lo que había visto en bolsas.

-Sera un regalo muy lindo- le decía.

Sai sonrió a la mujer que brillo y se sonrojo.

¿Porque tenía que ser tan atractivo?

Ino pisoteo el suelo antes de acercarse y tomar a Sai del brazo.

-¿Querido pusiste todo lo que elegimos?- pregunto melosamente- A nuestro bebe le quedara excelente-

Y aunque aún no se le notaba el embarazo se acarició el vientre.

La joven mujer se mostró sorprendida y para placer de Ino culpable.

Salieron de la tienda con varias bolsas en las manos.

¿Que estaba haciendo?

-o-o-o-o-

Sai se había marchado de su lado cuando un ninja le entrego un mensaje, Ino volvió con las bolsas a casa.

-¿Que es todo eso?- le pregunto su madre corriendo a ayudarle

-Es ropa para él bebe, Sai lo compro-

-¿Sai? ¿Es el padre de mi nieto? has estado evitando cualquier conversación sobre él-

-Mama…-

-Estaba preocupada, pero al parecer quiere estar con ustedes- Su madre emitió una gran sonrisa. Ino quiso reclamar.-Espera se lo que piensas y es verdad, tu podrias criar a ese niño sola, eres fuerte y nada te detendría. Pero hija a pesar de eso hay algo en la experiencia que te hace estar acompañada. Nos tienes a tu padre y a mi, pero hablo de la presencia de un compañero, alguien que…-

-¡Mama!...llevare todo esto a mi cuarto-

-Está bien, solo espero conocer a Sai muy pronto, de seguro es un muchacho muy guapo-

-Sí que lo es- Ino rio y se encerró en su habitación.

Miro con cierta culpabilidad la ropa a medida que la sacaba, había de todo, incluso un par de juguetes.

No puedo con esto.

Ino salió de casa rumbo a la casa de Tenten, realmente, realmente quería hablar con alguien.

Golpeo a la puerta con desespero, luego carraspeo y se tranquilizó.

Toco suavemente.

Para su sorpresa Hinata le abrió.

-Hinata- Ino se tiro a sus brazos.

-¡Ino que sucede!- Tenten salió a la vista

-Lo siento- se disculpó rápidamente mientras se retiraba del abrazo- Es que estoy algo….! No sé qué hacer!-

Se sentaron en el pequeño comedor.

-Estoy embarazada y yo mentí a mis padres al decirles que Sai lo acepto y quieren que los presente, pero en realidad no he hablado con él. En realidad si pero no lo deje dar su opinión y esta mañana…-

Ino paro para tomar aire y noto sus palmas frías.

-Tranquila Ino- Tenten se puso de pie para servirle un té.

-N-nosotras estamos embarazadas también.- Hinata soltó el comentario tocándole el hombro.

Ino tardo un segundo en captarlo y lanzo un gritillo.

-¡Lo dices en serio!-

Tenten volvió y puso una taza frente a ella.

-Pues si-

-Pero ¿Cómo? ¿Cuándo?...quiero decir ¿Quién?- Ino miro con la boca abierta a Hinata y la señalo.

-Hinata! Tu...es decir ¿le dijiste? ¿A ese despistado? Y como…No quiero los detalles, pero siempre pensé…-

Tenten cruzo las manos frenéticamente detrás de Hinata para que ella la viera. Ino se calló de golpe, tratando de entender lo que decía en silencio Tenten.

"El padre no es ya-sabes-quien"

Ohhh.

Bueno.

Bueno.

Eso no lo esperaba. Estaba segura…

-P-Pero bueno ¡Es una sorpresa! Las tres seremos madre y….y…-

Luego Ino rememoro todo lo que había pasado, su indecisión y su miedo la habían doblegado, ella tenía muy claro como reaccionaria a cada hecho imaginable, pero aun así no podía mencionar una frase respecto a su embarazo y el futuro del mismo.

Se tomó el rostro con las manos.

-Ino ¿que sucede?-

-Dijiste que Sai-kun era el padre de tu bebe y que mentiste a tus padres ¿quieres hablar de ello?-

Tenten entro en su rango de visión con una sonrisa triste.

-Yo- suspiro- fui a hablar con Sai de mi embarazo, pero termine actuando como si fuésemos una pareja, le empecé a hablar de la casa en que viviríamos y escogimos ropa para bebe. Él no se negó, ni me reclamo nada…eso me preocupa ¿acaso el piensa que es un juego que hay que seguir o solo no sabe cómo ponerme en mi lugar? Pensé eso anoche y casi no dormí-

-Sai-san tiene una inusual forma de ser, quizá solo espera un momento tranquilo para hablar contigo- con tono suave Hinata hablo, una sonrisa tranquilizadora en su rostro.

-Eso puede ser verdad. Ino que tal si mañana preparas una comida y vas a su casa, pueden comer juntos y charlar de manera civilizada. No conozco muy bien a Sai y no sé qué respuesta va a darte, pero no parece un hombre que vaya a hacerlo de mala manera. Además cuentas con nosotras para todo.-

Tenten le tomo de la mano y Hinata también.

Si. Debía aclarar el asunto lo más rápido posible, antes de que se complicara el asunto con su padre, espero que su madre no le haya mencionado el nombre de Sai, ni por casualidad. Ya se imaginaba a su padre yendo a buscarle para "hablar con el"

-Tienen razón, hablare con él, esta vez lo hare. Por cierto, cuénteme de ustedes-

Ambas mujeres se sonrojaron y empezaron a balbucear, era claro que el asunto era delicado, pero Ino disfruto de sus rodeos hasta que se hizo de noche, contaron anécdotas y hablaron de sus preocupaciones.

Hinata por su padre y Tenten que no hablo claramente, pero expreso su miedo a pasar por la experiencia sola.

Esto asustaba a las tres, era todo nuevo, pero sabían que entre ellas lo lograrían.

-o-o-o-o-o-

Ino no era la mejor cocinera, pero sabía defenderse, decidió preparar un dulce pastel para la ocasión, casi al medio día se embarcó al departamento de Sai.

Pero él no estaba en casa.

Se paró en la puerta un par de minutos, sus dudas cobrándole de nuevo.

-¿Disculpe?- llamo una voz. Ino contesto y se giró a ver a una mujer mayor de rostro amable.

-¿Si?-

-¿Es usted Yamanaka-san?-

-Si…mi nombre es Ino. Yamanaka Ino-

La mujer agito las palmas.

-El joven Sai salió temprano y me dejo este juego de llaves en caso de que una joven viniera a verlo. Nunca pensé que sería tan linda-

-Espere. ¿Le dejo las llaves?-

-Claro- la mujer le extendió un llavero- Es el de la puerta y el dormitorio, la tercera no estoy segura-

Ino tomo lo ofrecido por reflejo.

-¿Gracias?-

-Bien yo debo irme, pásela bien-

Y le guiño el ojo

Ino miro las llaves con algo de desconfianza antes de animarse a meterla en la cerradura y girarla con facilidad.

Entro en el departamento y dio un brinco, lo que era la austera habitación de pronto había llenado de muebles de todo tipo, repiseros, esquineros, un par de mesones de ambiente.

Dejo el pastel en una mesa en la cocina que no había estado allí antes y se dio una vuelta por todo el lugar, que a pesar del cambio visible no dejaba de sentir un vacío, los porta retratos estaban en blanco y los cajones de los muebles vacíos.

¿A que se debía esto?-

Se asomó por la ventana de la habitación, que tenía una cortina rosada, reconocía el estilo por supuesto, quien más elegiría una tela tan grosera para una ventana de calle y que veía al norte.

Su ene-amiga Sakura Haruno. Tal vez Sai le había pedido ayuda.

Y como convocada la peri rosada paso por debajo de la ventana, estaba pensativa al parecer con el rostro algo sombrío.

Ino sabia porque estaba con esa actitud, pero era algo que nunca diría ni le echaría en cara, era imposible, no era tan cruel. Ino sabía que Sakura era una de las pocas que había optado por la decisión de…

La puerta de entrada sonó. Ino salto y trato de tranquilizarse. Fue al recibidor con decisión, Sai estaba sacando la compara en una mesa.

Leche, huevos, pan, verduras varias y algo de carne.

Cuando la vio le sonrió.

-Hola cariño-

Se estremeció.

-Compre varias cosas sanas, leí que una mujer embarazada necesita cuidar su alimentación apropiadamente-

Ino le sonrió honestamente.

Ese hombre…

Pero ella no quería continuar sin dejar las cosas claras, quería escuchar las palabras directamente.

Se acercó.

-Mira este cereal, el dueño de la tienda dijo que haría bien los primeros meses-

Sai le extendió el paquete. Pero ella no lo tomo.

Paso un momento, pero Sai no perdió su sonrisa, al final bajo el paquete y la dejo encima de la mesa.

-Escucha Sai…quiero hablar contigo.-

Sai saco un libro de su espalda y lo hojeo

-¿Es sobre tus molestias? ¿O las responsabilidades de la casa? ¿O decidiremos quien ira a recoger a nuestro hijo a la academia?...-

Sai siguió y siguió.

Ino sintió un pálpito, su mente maquinando todos los escenarios que le decía. Lo que asentó una nueva duda.

¿Y si le daba el "si" seria por si mismo o porque le parecía lo correcto por estar en uno de sus libros?

Ella no quería estar al lado de alguien que un día se diere cuenta que no hacía falta estar con la mujer que había concebido por no haberse cuidado a las puertas de una guerra y por una normativa.

Solo ella había decidido quedárselo.

Ino se acercó y tomo de las manos de Sai.

-Escucha Sai. Has sido maravilloso estos días y te agradezco que hayas reaccionado bien cuando te dije que estaba embarazada, pero…pero quiero saber lo que piensas. No te preguntare si quieres que lo tenga, eso no está en discusión-

Ino sintió una presionen la garganta

Carraspeo.

-Pero quiero saber si quieres estar a mi lado. No hace falta que tengamos una relación romántica forzada, pero si quieres puedes estar allí, por él bebe, en realidad quisiera que conozca a su padre y se lleven bien.-

Listo lo había dicho.

Ahora quería que se la tragara la tierra.

Reino el silencio. Sai miraba su libro y lo hojeo un par de veces.

-¿Puedo escoger?-

La pregunta la apuñalo en el pecho.

Compungida asintió, espero no verse demasiado afectada, no quería lastima de ningún tipo.

-Si puedes, en realidad no tienes ninguna obligación hacia mí, pero quisiera…que estés en la vida del bebe, si estás de acuerdo-

-Sakura no menciono que esto podía pasar-

-¿Sakura?-

-Cuando le dije que pedí consejos para hacer que te enamores de mí, me dijo que sea más atento contigo, que comprara todo lo que te gusta, que haga mi casa más femenina y que te haga sonreír cada vez. Pero escoger…-

Ino se quedó quieta.

-Pero escoger al bebe o a ti, se me hace imposible, yo quiero a ambas. Ningún libro que leí explica esta situación. ¿Tengo que escoger?-

Las piernas empezaron a fallarle, Ino se apretujo a la mesa para mantener el equilibrio.

¿Había escuchado bien?

No podía ser. ¿Era aceptada?

-T-tu…Sai tú ¿me quieres?- le pregunto en un susurro.

-Sí y puedo demostrarlo-

Sai se acercó a la mesa cercana a la puerta y tomo la llave que allí había dejado, se acercó al escritorio y saco de ella una caja pequeña pero largada.

Se acercó a ella y puso una rodilla al suelo.

Ay ¡Esto es! ¡¿Esta pasado?!

Se concentró en respirar, pero fallo.

-Recuerdo el primer día en que te vi, además de la primeras palabras que te dirigí, en ese momento no entendí del todo lo que quise decir, como no entendía la necesidad de ser feliz. Hoy me he dado cuenta que mi mundo está lleno de huecos que he tratado de aprender a llenar, muchas personas me han ayudado, pero ninguna ha logrado acaparar tanto de ese espacio como tú. Tengo la necesidad de verte todos los días, incluso cuando te pones violenta conmigo, por eso quiero que te unas a mí de tal manera que nadie más que tú misma podría separarnos-

Sai abrió el paquete en sus manos, en ella había dos relucientes anillos dorados.

-Quiero formar una familia contigo y…-

Ino le abrazo

-¿Co-como puedes hacerme esto?- le pregunto con voz ahogada-Gran idiota, ¿sabes lo que pensé?-

Oh dios creo que voy a morir.

Estuvieron así un tiempo, las piernas de Ino se acalambraron pero no quería moverse.

-¿Dónde aprendiste a decir todo eso?-

-Sakura me dijo que escribiera todo lo que sentía. Fue…complicado-confeso-Pero se supone que responderías.

-¿Qué harías si digo que "no"?-

-Te preguntaría de nuevo mañana-

Oh kami-sama

-Bueno, si no tengo más opción...- Ino limpio sus lágrimas y se enderezo. Cruzo los brazos a nivel del pecho.

-Está bien acepto- extendió la mano izquierdo. Sai no pareció captar el hecho.-El anillo, va en el dedo anular-

El circulo dorado se deslizo con facilidad en su dedo, el mirarlo casi le da un ataque de pánico y felicidad mezcladas.

¡Iba a casarse!

Ino tomo el anillo restante y lo puso en la mano de Sai.

-L-listo, estamos comprometidos-

Sai asintió con una sonrisa que le calo a los huesos.

-Traje pastel ¿quieres comerlo?-

Ino camino al estante tomando platos y dos cucharas, tenía la imperiosa necesidad de correr a la casa de Tenten y luego a la mansión Hyuga para avisarle a Hinata y quizá ir al monte de los Hokage para que todos se enteren.

Pero aguanto mientas cortaba el pastel con mal pulso y lo servía.

-Gracias cariño-

-De nada querido-

Sai le vio sorprendido y luego le sonrió, esa sonrisa era toda verdadera felicidad.

-o-o-o-

Fin

-o-o-o-

Al fin termine.

Uff.

Para su disfrute.

Pryre-chan