Continuamos con el fic, espero les guste:

ELSA

Era un alivio que hubiera llegado a tiempo antes de que el fuego se esparciera aún más por la casa. Afortunadamente no parecía haber lesionados en el incidente.

-Reina Elsa, muchas gracias por salvar mi casa- comentó una aldeana acercándose a ella.

-No es nada pero ¿qué fue lo que pasó?- la señora parecía avergonzada antes de responder.

-Tuve un accidente en la cocina, intenté apagarlo pero las llamas se avivaron aún más-

-Solo tenga más cuidado la próxima vez- comentó Elsa con comprensión.-Esto pudo volverse algo muy serio-

-Lo sé, lo lamento mucho Su Majestad-

-No te preocupes, los accidentes de este estilo suelen pasar- ella mejor que nadie lo sabía.-Lo importante es que nadie salió herido-

-Nuevamente muchas gracias Su Majestad- la aldeana sonrió e hizo una pequeña reverencia antes de irse.

-Wow, Reina Elsa, cuando crezca quiero ser como tú- le dijo una pequeña niña que se le acercó viéndola con admiración. La reina se hincó para estar a su nivel y le dijo:

-Estoy segura que cuando crezcas serás mucho mejor que yo, solamente tienes que ser tu misma- le hizo una pequeña figura hecha de hielo y se la dio.

-¡Oh! Wow! Es hermoso, muchas gracias Elsa.- y salió corriendo encantada con su regalo. Todo el pueblo parecía estar fascinado con su acto heroico pero al regresar su atención hacia el duque, notó como este se había alejado de ella y la miraba con temor y repudio. Generalmente eran las dos reacciones que la gente tenía al descubrir su poder: Total asombro y alegría, o total miedo y terror. Al parecer el duque formaba parte del segundo grupo.

Elsa suspiró resignada y se acercó al Duque.

-¿Le parece si regresamos al palacio?- le preguntó cortésmente a lo cual el duque atinó a responder:

-Sí, vamos- regresaron al palacio en silencio y el duque en esta ocasión mantuvo su distancia de la reina. Una vez que llegaron a la oficina de Elsa, ella comentó:

-Disculpe que tuviera que enterarse de ese modo, sinceramente….-

-Así que es cierto. Todo lo que comentan sobre usted lo es- mencionó aún con repulsión.

-Sí, es cierto. Lamento no habérselo comentado antes, pero con todo respeto usted vino exclusivamente a revisar la propuesta de importación que su rey realizó hace unos meses-

-¿Propuesta? Creo que a partir de este momento la propuesta queda cancelada. Yo mismo le diré al rey que es una locura hacer un tratado con usted y su pueblo, no sabemos qué clase de trucos baratos pudieran hacernos-

-¿Trucos? ¿Cómo se atreve a suponer…?

-Sí, trucos, usando esa magia negra de usted- la miró de arriba abajo como si viera algún tipo de insecto asqueroso.-No me dejaré engañar por su belleza exterior como lo logró con el rey, yo sé bien quién es usted. Por poco y caigo en su trampa yo también. ¿Es por eso que Arendelle es tan poderoso verdad?- eso sobresalto mucho a Elsa.

-No voy a permitir que me hable de ese modo, usted no es más que un invitado aquí ni tampoco lo dejaré expresarse de esa manera de mi cuidad-

-Ahh claro, ¿Por qué usted es la Reina no? Usted no es más que un peligro para cualquier pueblo, inclusive para el suyo. No deberían dejarla gobernar-

-¡Guardias!- solicitó Elsa de inmediato, ya tenía suficiente de este tipo.

-¿Sabe lo que su gente debería hacer? Deberían desterrarla de aquí o encerrarla en un calabozo. ¡Usted no es más que una BRUJA!- al gritar eso último, la ventana se abrió de golpe y una ráfaga de viento y nieve golpearon al duque tirándolo al piso. Elsa no tuvo tiempo de reflexionar lo que había pasado porque en ese instante entraron los guardias, seguidos por Anna y Kristoff.

-¿Qué paso?- preguntó Anna preocupada.

-Guardias, llévense al duque fuera de aquí y quiero que lo ayuden a prepararse para su viaje de regreso. Su visita aquí ha terminado-

Los guardias levantaron al duque y le dijeron:

-Síganos- lo guiaron a la salida, pero en eso Elsa agregó:

-Por cierto, dígale a su rey que cualquier trato con Arendelle queda cancelado por culpa de usted. Que si requiere nuevamente de nuestro apoyo que mande un pergamino dirigido a mí- el Duque caminó hacia ella sin decir nada, pero Anna se interpuso entre los dos:

-No se atreva acercarse a mi hermana- Kristoff se colocó junto a su esposa y el Duque decidió irse sin decir más.

Definitivamente no era la primera vez que sucedía algo similar con las personas que tomaban a mal los poderes de Elsa y por lo general era algo con lo que ella había aprendido a manejar muy bien, pero en esta ocasión se sintió muy alterada por las palabras del Duque, ya que reavivaron mucho las pesadillas que había estado teniendo.

-Elsa ¿qué fue lo que pasó?- preguntó su hermana con suavidad.

-Lo mismo de siempre- suspiró y Anna entendió a lo que se refería- Ahora vuelvo- salió de la habitación sin decir más y escuchó a su hermana decir:

-Elsa, espera-

-No Anna, dale un poco de espacio- escuchó a Kristoff decirle.

-Pero ella siempre hace eso-

Elsa ya no escuchó más de la conversación y se dirigió a la biblioteca del palacio, necesitaba despejarse un poco. Al llegar decidió leer algo para distraerse y se puso a revisar las estanterías de libros que tenían, ahí pudo ver libros y cuentos de todo tipo, muchos de ellos revisados anteriormente, inclusive en más de una ocasión por ella. Continúo así por un rato cuando de repente se encontró con un pequeño libro muy particular llamado "Frost: El Espíritu del Invierno". Se veía un poco viejo y maltratado, pero lo sacó y comenzó a revisar de poco a poco sus páginas.

Al ver los dibujos y la historia comenzó a recordar como sus padres solían leerle esto cuando era pequeña, era uno de sus favoritos, también recordó la manera como ella se ilusionaba con la idea de que pudiera haber alguien como ella en el mundo. En ese entonces estaba segura que Jack Frost era real.

Soltó una pequeña risa al pensar en eso y se percató que en cierto modo aún tenía la esperanza de que fuera real. Sería el único que pudiera ser capaz de comprenderla en este momento.

Cerró el libro y susurró: -Es una lástima que no seas real-

-¿Y quién dice que no lo soy?- escuchó a una voz decir y Elsa volteó rápido para ver quien había dicho eso.

-¿Quién dijo eso?- miró a los lados buscando al dueño de esa voz sin lograr ver a alguien.

-¿Pu…puedes escucharme? ¿De verdad puedes oírme?- sonaba entusiasmado.

-Claro que puedo escucharte, ahora te ordeno que salgas de tu escondite y te presentes frente a mí- solamente se escuchó una fuerte pero encantadora risa.

-¿Me ordenas? Tranquila, estoy justo a un lado tuyo, no es mi culpa que no puedas verme- Elsa comenzó a caminar entre los pasillos buscando al bromista pero sin encontrar a nadie.- He dicho que salgas, no estoy jugando-

-Encuéntrame si puedes- Elsa continuo revisando en los pasillos pero cuando entraba en uno, escuchaba ruido al otro lado de la biblioteca y corría a dicho lugar; al llegar sucedía exactamente lo mismo. Así estuvo por un rato, hasta que desaceleró su paso y camino lentamente hacia el último lugar de donde había provenido el sonido.

-Estas muy cerca- escuchó a la voz decir, pero la reina no respondió nada y continuo caminando hacia el lugar de donde provenía la voz. Al llegar y asomarse, nuevamente no encontró a nadie y suspiró con fastidió. Estuvo a punto de solicitar ayuda, cuando le susurraron al oído:

-Buu- y sin siquiera pensarlo, Elsa levantó sus manos y lanzó hielo a su costado de forma defensiva. Nuevamente no había nadie pero la estantería la había dejado cubierta en nieve.

-Nada mal- dijo la voz detrás de ella con un tono de asombroso.-Pero ¿sabes? ese juego también lo puedo jugar yo- y en eso Elsa sintió un golpe en la espalda con una bola de nieve y escuchó la risa de su atacante.-Te lo dije-

-Pero ¿cómo?- preguntó Elsa quitándose trozos de hielo de su cabello. "¿Cómo pudo hacer eso?". -¿Quién eres?-

-¿De verdad no sabes quién soy? Si hace un momento estabas leyendo sobre mí-

"¿Qué? ¿Acaso? ¿No podía ser cierto o sí?"

-No eso no es posible- sintió que su corazón se aceleraba cada vez más.-¿Acaso eres….- pero no se atrevía a decirlo y nuevamente aquella voz susurró suavemente a su oído.

-Vamos, dilo. Di mi nombre- podía sentir su aliento frío sobre su cuello causando que su cuerpo se estremeciera.

-Tú eres Jack, eres Jack Frost- al terminar de decir aquello, poco a poco apareció la forma de un chico frente a ella. Era un chico joven, con la piel tan pálida como la de ella, su cabello era blanco y sus ojos, nunca antes había visto ojos como los de él, eran muy bonitos. Tenía una sudadera azul y un pantalón café. Mientras lo veía sentía que no era capaz de moverse ni hacer nada del impacto, lo único que lograba pensar era: "Es real, es real, es real".

No supo cuánto tiempo pasó así hasta que el chico preocupado comentó:

-Oye respira no quiero que te desmayes, necesitas respirar para mantenerte viva- puso su mano en el hombro de Elsa y fue cuando finalmente pudo reaccionar.

-¡Eres real!- dio un paso hacia atrás.-Eso o me estoy volviendo completamente desquiciada- se tocó la sien y le pareció escuchar al chico decir:

-¿Tiendes a llamarte loca muy seguido, no?-

-¿Qué?- lo vio desconcertada, no entendía de lo que estaba hablando.

-No nada, olvida lo que dije- se rasco la nuca nervioso antes de agregar.-Te aseguró que no estás loca, solamente que los adultos no soy capaces de verme, bueno por lo menos así era hasta hoy. Eres la primera que puede hacerlo y sinceramente me sorprendió mucho que pudieras escucharme-

-¿De verdad?- Jack asintió mientras ponía sus manos en su chamarra y en eso Elsa comentó:

-Tú fuiste quien golpeo al duque hace un momento ¿no es así?- Jack solamente volvió a asentir un poco apenado por ser descubierto.

-Gracias- dijo la reina con sinceridad.-Te agradezco que lo hayas hecho-

-No hay de que- comentó sin darle importancia-Creo que ni siquiera me he presentado de manera adecuada. Soy Jack Frost, espíritu del Invierno- extendió mano hacia ella y Elsa la tomó antes de responder:

-Mi nombre es Elsa, Reina Elsa de Arendelle-

-Mucho gusto, Su Majestad- "Su sonrisa es encantadora" no pudo evitar pensar Elsa al verlo sonreír y de inmediato intentó borrar ese pensamiento de su cabeza. Ya empezaba a sonar como su hermana.

-Llámeme solamente Elsa-

-Muy bien Elsa así será, oye por cierto lamento haberte molestado hace rato, es solo que estoy tan acostumbrado a estar con niños todo el tiempo-

-No te preocupes, resultó ser bastante divertido- realmente le había ayudado a distraerse un poco.

-Me alegra, porque esa es mi especialidad- se recargó sobre su cayado y miró a su alrededor.-Permíteme decirte que tienes un castillo increíble-

-Muchas Gracias.- suspiró con pesadez- ¿Te parece si vamos a la mesa? Necesito sentarme un momento- necesitaba sentarse después de haber tenido un descubrimiento tan impactante.

JACK

Se sentaron en la mesa y comenzaron a platicar por tantas horas que incluso Jack perdió la noción del tiempo. Platicaron un poco sobre ellos y del motivo por el cual él estaba en Arendelle, pero decidió omitir la parte de la sombra que vio en su habitación y sobre las guardias nocturnas que había realizado desde entonces ya que no quería preocuparla ni asustarla antes de tiempo.

-¿Así que aún no has conseguido pistas de la oscuridad?- Elsa realmente parecía muy interesada en el tema.

-No aún no-

-¿Y qué te hace pensar que está en Arendelle?-

-Mi instinto, tengo un fuerte presentimiento de que se encuentra cerca de aquí- se podía notar la determinación en su mirada.

-Si hay algo en lo que pueda ayudar, no dudes en solicitarlo-

-Gracias, pero solamente requiero de tu autorización para seguir buscándolo en tus tierras-

-No hay problema- accedió de inmediato y después de unos segundos añadió:- Aunque si somos sinceros, ya llevas varios días investigando sin solicitarme nada Jack- él se avergonzó un poco y se apresuró en decir:

-Era porque no podías verme. Por eso no te solicite nada antes-

-No te preocupes, solamente te pido que si encuentras algo que pudiera dañar a mi cuidad me avises. ¿De acuerdo?-

-De acuerdo- le resultaba muy agradable poder platicar con alguien que no fuesen los guardianes o los niños. – ¿crees que pudiera seguir visitándote de vez en cuando? Me gusta poder platicar contigo-

-Por supuesto, es maravilloso platicar con alguien…con alguien tan parecido a mí- lucía apenada por admitir aquello.

-Te entiendo perfectamente- le dijo con suavidad.- Yo tampoco había conocido a alguien que también tuviera poderes de hielo, sinceramente creí que yo era el único con el don y me resulta refrescante saber que no es así, inclusive te puedo dar algunos tips por si gustas-

-Gracias, pero creo que ya he aprendido bastante bien a controlar mis poderes pero igual lo tendré en mente- solamente le sonrió y Jack no pudo evitar responder el gesto, cuando estuvo a punto de preguntarle algo más, la puerta de la biblioteca se abrió y entró una chica pelirroja que se acercó a ellos. Por un instante se preguntó si sería capaz de verlo como Elsa lo hacía, pero al notar su actitud se dio cuenta que era invisible para ella.

-Elsa. Es hora de cenar- Elsa se levantó de su silla para verla de frente y le respondió:

-Gracias por avisarme Anna, en un momento los alcanzó en el comedor-

-¿Qué tanto haces? Estuviste encerrada aquí casi todo el día-

-Estuve leyendo un poco- miró en dirección a Jack revisando si su hermana sería capaz de verlo, pero al notar que no era así, regresó su atención a ella.

-¿Buscas algo?- le preguntó Anna aún mirado hacia la dirección de Jack.

-No Anna, me pareció escuchar algo, eso es todo-

-Muy bien, pues entonces vámonos al comedor- se notaba que Elsa estaba por negarse, pero Anna la tomó de la muñeca y la jaló hacia la salida. Elsa dio un último vistazo hacía a Jack y articulo un:

-Adiós- a lo que él le respondió con un:

-Hasta luego Elsa-

ELSA

Durante la cena, Elsa solamente podía pensar en lo que había pasado el día de hoy. Realmente había sido un día muy peculiar.

-¿Elsa te encuentras bien?- escuchó la voz de su hermana decir.

-Por supuesto, ¿por qué lo preguntas?-

-Has estado muy distraída y casi ni has tocado tu cena-

-No tengo mucha hambre, eso es todo- se notaba en la cara de Anna que aún estaba decidiendo si creerle o no y antes de que pudiera preguntar algo más, Elsa habló primero.

-¿Cómo les fue hoy?-

-Maravilloso- respondió Olaf quien se encontraba sentado a un lado de su hermana. Aunque realmente no tenía necesidad de comer, le gustaba acompañarlos durante la cena.-Hoy hice 3 nuevos amigos, realmente encantadores, jugamos a las escondidas y después Sven se nos unió. Fue muy divertido-

-Eso suena genial- Olaf solo asintió alegremente.

-¿Y ustedes que hicieron Kristoff?- Kristoff se congeló en su lugar mientras tenía un gran trozo de comida en su boca.

-No..mosotros..- intentaba terminar su bocado por lo que Anna ayudó:

-Después de lo que paso en la mañana, Kristoff insistió en que te diéramos espacio, por lo que fuimos al pueblo a comprar unas cosas para el bebé. Si gustas cuando terminemos te las puedo mostrar- dijo con emoción.

-Me encantaría. La verdad es que no puedo esperar a que nazca mi sobrino-

-Nosotros también estamos muy ansiosos- finalmente Kristoff pudo hablar mientras tomaba la mano de su esposa sobre la mesa.

-Cuando nazca el bebé ¿podré jugar con él?- preguntó Olaf y Anna soltó una risita antes de decir:

-Por supuesto Olaf, pero tendrás que esperar a que crezca un poco. Estoy segura que a nuestro hijo le encantará tenerte como amigo-

-Me encanta tener amigos nuevos. ¿Falta mucho para conocerlo?-

-Ya no tanto, calculamos a lo mucho un par de semanas más ¿Verdad cariño?- Kristoff asintió.

-Eso fue lo que nos dijo Gran Pabbie- hace algunos días cuando Anna todavía podía viajar, fueron a visitar a los trolls para darles la gran noticia.

-Entonces tendremos que tener más cuidado contigo Anna, también necesitas reposar y les indicaré a los sirvientes que estén al pendiente de ti-

-Espera Elsa, no es necesario que te preocupes tanto, ni que estuviera hecha de cristal-

-Estoy de acuerdo con tu hermana linda- intervino Kristoff.-Debemos de tener el doble de cuidado contigo ahora que falta menos para que llegue nuestro hijo- Anna hizo una mueca pero ya no protestó.

-¿Yo puedo ayudar?- comentó Olaf ilusionado.

-Por supuesto- concedió Elsa- todos tendremos que apoyar- y sin decir más, continuaron cenando.

Después de terminar Elsa y Anna se fueron a uno de los cuartos para revisar las compras realizadas ese día. Estuvieron un rato en eso hasta que Elsa se retiró a su habitación para que su hermana pudiera descansar, al llegar se puso su pijama y salió a su balcón ya que le encantaba ver antes de dormir el panorama que tenía de la ciudad, era muy hermoso.

No tardo mucho en ver a lo lejos una figura volando en el cielo que poco a poco se fue acercando a ella y cuando pudo finalmente distinguirlo se percató que se trataba de Jack Frost.

-Buenas noches Elsa- la saludó cuando volaba cerca de su balcón.

-¿Puedes volar?- preguntó impresionada Elsa.

-Sí así es, se me pasó comentártelo en la tarde- respondió sin darle mucha importancia mientras se sentaba en el barandal del balcón.- ¿Y qué estás haciendo aquí?-

-Me gusta disfrutar de la vista antes de dormir, es maravillosa- Jack miró hacia el pueblo antes de responder:

-Tienes razón, es una linda vista- sonaba como si quisiera agregar un "pero" en su oración, pero no se atrevía a decirlo.

-Pero…-Elsa lo animó a sincerarse. Jack la miró aún indeciso pero al notar su mirada de interés se animó a decir:

-No quiero decir que la vista que tienes aquí no sea buena pero... pero después de haber vivido por tantos años y haber estado en muchos lugares, he tenido la oportunidad de ver tantas cosas, cosas realmente increíbles- parecía estar recordando algunas de ellas mientras sonreía en todo su esplendor.- Recuerdo en una ocasión haber estado en un lago tan grande y bello, que durante las noches la luz de la Luna y las estrellas se reflejaba impresionantemente en él, parecía como si el lugar tuviera dos cielos y además como es una zona donde habitan muchísimas luciérnagas. Es simplemente...-suspiró-Es imposible de describir-

-Suena increíble- respondió Elsa con sinceridad.- Yo no he tenido la oportunidad de visitar tantos lugares como tú, la mayor parte de mi vida me la he pasado confinada dentro de este castillo- Jack la miró con intensidad y se quedó observándola por un rato mientras parecía pensar algo.

-¿Qué sucede?- le preguntó Elsa.

-¿Te gustaría que te mostrará uno de mis lugares favoritos?- ella se sorprendió al escuchar aquello y preguntó:

-¿Es en serio?- él solo asintió.

-No lo sé, yo...-

-Anda anímate, no te arrepentirás- una gran parte de ella en verdad quería ir y después de unos segundos finalmente se atrevió a decir:

-Bien, de acuerdo-

Jack entonces se bajó del barandal y se puso frente a ella para ofrecerle su mano:

-Pues entonces vamos-

-¿Ahora?- ella pensaba que sería algo para otro día y que planearían con tiempo.

-Sí, justo ahora es el momento ideal para ir-

-Yo, no estoy segura Jack- apenas acababa de conocerlo hoy, además ya se había puesto su pijama y no sabía que tan seguro sería salir a esa hora.-Mejor en otra ocasión-

-Vamos confía en mí, prometo que no te haré daño- su parte racional se negaba a ir ya que no era buena idea creer en alguien que apenas acababas de conocer, pero por otro lado Jack le inspiraba cierto nivel de confianza y sentía como si lo conociera de largo tiempo–Prometo que no dejaré que algo malo te pase - insistió.

-Está bien- finalmente cedió la reina.-En ese caso ¿Me pudieras esperar abajo en lo que salgo y…?-

-Eso no será necesario, para el lugar que vamos requerimos ir en mi medio de transporte- de inmediato Elsa entendió a lo que se refería.

-¿Iremos volando?-

-Exactamente-

-¿Pero cómo….?- Jack soltó una risa y comentó:

-Tú déjamelo a mí, solamente dame tu mano- Elsa hizo lo que le pidió y Jack la acercó un poco más a él antes de agregar.-Eh….Espero que no te moleste pero voy a tener que cagarte para que esto sea más seguro-

-De acuerdo- Jack resopló nerviosamente antes de cagarla entre sus brazos.

-¿Lista?- Elsa solo asintió- Agárrate fuerte- se aferró lo más que pudo a su cuello y en eso sintió como salían disparados hacía arriba. Elsa instintivamente cerró sus ojos mientras sentía el viento en su cara, podía percatarse de cómo se movían en el aire. No estuvo segura de cuánto tiempo pasó cuando al fin se detuvieron y Jack susurró en su oído:

-Elsa ya llegamos, tendrás que abrir los ojos para poder disfrutar del paisaje- poco a poco Elsa abrió sus ojos, al hacerlo quedo sorprendida de lo que vio frente a ella. Podía ver la Luna en todo su esplendor y tan cerca, que casi sintió como si pudiera tocarla y por debajo de ellos había un enorme mar de nubes que se desplazaban lentamente con el viento, fue entonces cuando comprendió que estaban en un punto tan alto que ni escalando la montaña más alta del mundo pudiera darle tal vista, parecía como si el piso estuviera hecho completamente de nubes.

-Wow, esto es….-no encontraba una palabra pudiera describir tal maravilla.

-Y eso que no has visto lo mejor- comentó Jack sonriendo-Pero si quieres ver la mejor parte vas a tener que confiar en mí-

-Yo... no creo poder-

-Sé que te pido demasiado porque apenas tenemos un par de horas de conocernos, pero estoy seguro de que podrás ver lo que te intento mostrar si tan solo confías un poquito en mí- en su miraba le rogaba que pudiera hacerlo.

Elsa analizó sus palabras por un momento, se percató entonces que esa confianza que le pedía Jack realmente la tuvo desde el instante que fue capaz de verlo en la biblioteca. Además, acababa de dejar que la llevara a un lugar completamente desconocido, cosa que jamas hubiera permitido que pasara si se tratara de alguien más, eso definitivamente era algo que requería de mucha confianza.

Después de un rato, Elsa finalmente comentó:

-Confió en ti Jack, lo digo de corazón- Jack sonrió entusiasmado y le dijo:

-Entonces cierra por un momento tus ojos otra vez-Elsa no dudó en hacer aquello que le pidió.-Bien, ahora escucha lo que te diré. ¿Recuerdas que te platique sobre los Guardianes?- Elsa solamente asintió- Necesito que ahorita te concentres en uno en particular, en el creador de Sueños mejor conocido por nosotros como Meme, él es el encargado de crear todos los sueños, en especial el de los niños, durante las noches se dedica a repartir su magia por el mundo con un polvo especial.-hizo una pausa antes de agregar.- Tengo que preguntarte de nuevo ¿crees en lo que te estoy diciendo?-

-Por supuesto-

-Bien, entonces abre los ojos- Elsa lo hizo y aunque estaban en el mismo lugar, lo que vio fue mucho mejor que lo de hace un momento.

Pudo ver que por encima de las nubes habían unas líneas de polvo doradas que cubrían todo el lugar, una de ellas hizo un hoyo entre las nubes para abrirse pasó y descendió hasta la ciudad de Arendelle donde se dividió en muchas más líneas que se dedicaban a entrar en cada una de las casas. En el caso de las líneas que pasaban a sus costados, notó que estas iban formando figuras únicas y grandiosas. Podía ver aves, caballos, peces, entre muchas cosas más.

Se quedaron admirando el paisaje por un rato más, hasta que Elsa regresó su mirada a Jack y comentó:

-Definitivamente la vista de mi balcón no es la gran cosa- juntos soltaron una carcajada ante tal comentario y al recuperarse Jack comentó:

-Eso significa que te gustó este lugar-

-Gustarme definitivamente es quedarse corto, no tienes idea de lo magnifico que es poder ver esto.- respondió aún observando los alrededores maravillada y después lo miro a los ojos.- Muchas Gracias Jack, no tienes idea de cuánto te lo agradezco- mantuvieron sus miradas conectadas por un momento hasta que Jack aclaró su garganta.

-Creo que es hora de regresarte a tu casa, no sería bueno que alguien se percatara de tu ausencia- Elsa suspiró desanimada.

-Tienes razón, son de las desventajas de ser una Reina-

-¿Lista?-

-Sí, regresemos a casa-

Cuando regresaron al balcón, Elsa volvió a agradecerle a Jack por aquello y finalmente se despidieron, Elsa se fue a dormir y Jack sin decirle lo que haría, se fue a sentar al techo del palacio.

Desde entonces, se empezaron a frecuentar todos los días, aunque fuera solamente por unos minutos. Casi siempre procuraban platicar en la biblioteca o en el cuarto de Elsa, ya que de otro modo aumentaban las posibilidades de que alguien se encontrará a la Reina platicando sola y eso no sería nada bueno. Por su parte Jack seguía sin tener avances en su búsqueda, por lo que en los últimos días Elsa lo había acompañado para ayudarlo debido a que conocía mejor el lugar.

Nadie parecía sospechar nada de lo que ocurría, a excepción de una persona:

-¿Por qué no me dices que está pasando? ¿Te ocurre algo?- preguntó Anna ya exasperada mientras estaban en la sala de descanso.

-No Anna, todo está bien y de verdad no me pasa nada-

-No me mientas Elsa, te conozco muy bien y sé que hay algo que me estas ocultando- realmente se veía algo molesta.

-Pero ¿qué te hace pensar eso?-

-El hecho de que has estado muy rara en estas últimas semanas: te desapareces a cada rato, andas más feliz de lo normal, te distraes con mucha facilidad y suspiras…-se calló sin terminar de hablar y se mantuvo en su lugar por un momento mientras parecía estar pensando en algo muy importante. De repente miró a su hermana como intentando descifrar algo y a los pocos segundos, una enorme sonrisa apareció en su rostro.

-Oh por Dios. ¡OH POR DIOS!- gritó con alegría antes de agregar.-¿Conociste a alguien verdad?-

-¿Qué?-

-Tú estás así por alguien. ¡AL FIN HAY ALGUIEN QUE TE GUSTA!-

-¡No! No, no, no, espera…-

-Sí, es cierto y no me mientas Elsa, habíamos quedado de no ocultarnos cosas entre nosotras- Elsa suspiró y comentó:

-Bien, Tú ganas, tienes razón, conocí a alguien- Anna dio un brinquito en su lugar:

-Lo sabía-

-Pero solamente es un amigo ¿está bien?- Anna pareció no creer aquello pero respondió:

-Sí está bien pero ¿Me lo vas a presentar pronto?-

-No es tan fácil- no sabía si decirle o como decirle la verdad a su hermana sobre Jack, temía que no le creyera. Posiblemente lo haría pronto pero aún no estaba lista, miró a su hermana fijamente a los ojos y con mucha seriedad le dijo: -Anna, aún no estoy lista para platicarte sobre de él, sé que es difícil para ti entenderlo pero solamente te pido un tiempo más para poder explicártelo ¿Sí?. Te prometo de corazón que lo haré, pero todavía no. ¿Pudieras un esperar un poco por mí?-

-De acuerdo, pero que no sea tanto tiempo ¿eh?. Quiero saber todo del chico que te trae así- le sonrió a su hermana y Elsa solamente asintió.

De eso, trascurrieron algunos días más y en una ocasión por la mañana, Elsa se estaba arreglando en su cuarto mientras a su vez platicaba con Jack.

-Jack ¿te gustaría desayunar con nosotros?- él la miró extrañado, ya que ella sabía perfectamente que él no comía.

-Tú sabes que….-

-Solamente me refiero para hacernos compañía, Olaf tampoco come nada pero siempre nos acompaña en el comedor. Además, sirve que en cuanto termine nos podemos ir a investigar el lugar que te comenté ayer-

-Está bien. Te acompaño- Elsa sonrió ante su aceptación y se dirigieron al comedor.

Al ser los primeros en llegar, tomaron asiento y Elsa comenzó a comer para poder irse pronto.

-¡Buenos días!- entraron Anna y Kristoff tomados de la mano.

-¿Cómo amanecieron?-

-Pues bastante bien dentro de lo que cabe- entre más se acercaba el parto, más difícil se ponían las cosas para su hermana. Mientras Kristoff ayudaba a su esposa a sentarse en la silla, Olaf entró tranquilamente y se sentó en su lugar de siempre.

-Hola buenos días- saludó felizmente y dirigió su mirada hacia donde estaba Jack, antes de preguntar:

-¿Quién es el chico sentado junto a ti Elsa?-

Hasta aquí nos quedaremos por hoy, espero poder subir pronto el capitulo que sigue.

Un beso!