Sasuke abrazó a Sakura por la cintura y besó el espacio entre su cuello y su clavícula. Ella emitió una risita apagada y se aferró contra la almohada mientras sentía el tibio aliento de su amante contra su piel. Miraron el reloj y al ver que aún faltaban 40 minutos para su cita volvieron a entregarse a la dulce candencia del amor.

Sakura enredó sus piernas en la cadera de Sasuke y lo sintió estremecerse entre ellas. Acarició con las puntas de sus dedos el sitio donde había estado la marca de maldición y fue bajando lentamente por su espalda, sintiendo las cicatrices de todas sus batallas.

Su aliento se mezcló y un gemido se ahogó entre los hilos de saliva que compartían. Sasuke se hundió en ella una y otra vez, rogando porque ambos murieran en ese mismo momento si tuvieran que separarse. Rogando porque ella pudiera quedarse.

La alarma sonó mientras ella estaba abrazada a su pecho. Él maldijo al tiempo mientras ella vestía y una lágrima bajó por su rostro. Él se levantó, desnudo y la abrazó.

- Esto está mal.

- Lo sé.

- Debemos dejar de hacerlo... Naruto...

- Lo sé

- ¿Sasuke-kun?

- ¿Quieres que dejemos de vernos, Sakura?

Él sabía que estaba mal, traicionaba a su mejor amigo y rompía todos los lazos que alguna vez le importaron. Ella le miró, con una melancolía infinita y la mueca de una sonrisa le atravesó la cara.

- Te amo, Sasuke-kun.