PIECES OF A LIFE

VI.


Ella hizo un montón de cosas por él. Era hora de que él hiciera algo por ella.


Ya le parecía sospechoso que Sougo le estuviera acompañando a comprar un vestido sabiendo lo mucho que odiaba ir a comprar ropa con mujeres. Y por su voluntad. Por más que el tarado de su vecino amara a su hermana mayor, no podía quitar la cara de irritación cada vez que le acompañaba a comprar ropa.

—¿Entonces?

Kagura tuerce la boca en un gesto disgustado. Está molesta y no intenta nada por ocultarlo.

—El evento es mañana, uh-uh.

—No será ninguna pérdida.

—Me has hecho comprar un maldito vestido. Debiste decirlo antes, chihuahua.

—Sí, bueno, creí que me ibas a matar.

La chica le suelta dos manotazos y un puntapié en la espinilla.

—Te quiero matar ahora —lo vuelve a patear.

—Igual ni querías ir.

—¿Y ahora qué diablos hago con este vestido, eh?

—Puedes quemarlo —a Sougo le brillan los ojos ante la perspectiva de una hoguera y un vestido nuevo ardiendo en medio, todavía con la etiqueta puesta—. Te ayudo.

—Eres un maldito sádico, tú.

—¿Eso es un sí?

—Si quieres llevar a tu novia de dos días en lugar de a mí al evento de promoción de tu cuñado supongo que no es mi problema.

Okita le sonríe con una de esas sonrisas torcidas que siempre le dirige a ella.

—Sabía que lo entenderías.

Ella le saca el dedo corazón. Está muy molesta, pero lo dice en serio. Sougo sólo la invitó porque debía llevar acompañante y ella era su única opción en ese momento. Ella no quería ir tampoco, por cierto, pero ya se había hecho a la idea, así que esta situación era como una piedra en el zapato y un gran dilema. No sabía si sentirse enojada porque la botara el bastardo de su vecino o contenta porque ya no tendría que usar tacones.

—Una cosa más —pide Okita—. Debes decirle a Mitsuba que fue tu idea y no la mía. Se enojará conmigo.

—Ojalá y te mueras pronto —sentencia Kagura caminando con su vestido nuevo en una bolsa.

Sus ahorros al caño y su gozo en un pozo.