PIECES OF A LIFE

X.


Ella hizo un montón de cosas por él. Era hora de que él hiciera algo por ella.


Sougo se afianza más a la parrilla trasera de la motoneta, asustado de que semejante juguete pueda alcanzar tal velocidad. Cree que, en cualquier segundo, va a acabar como huevo estrellado de sádico contra un poste o un auto.

—¿Dónde mierda conseguiste tu licencia de conducir?

Kagura chasquea la lengua bajo el casco, pero Sougo alcanza a escucharla, restándole importancia a la pregunta.

—No tengo —admite.

—¿Entonces quién mierda te prestó una puta motoneta para que la manejes como si fuera la carroza de la muerte?

—Gin (ya sabes, el tipo para el que trabajo) dice que los permisos para conducir sólo fueron creados para que los robaimpuestos como Toushi puedan llevar a su mesa más del dinero de los pobres esta vez a manera de sobornos en lugar de ganarlo honestamente y con el sudor de su frente como él, así que le amenacé un poco para que me la prestara con unos actos ilegales que ha hecho y accedió.

A Okita le dan ganas de defender a Hijikata, se arrepiente una milésima de segundo después. Con el paso de los años ha comenzado a apreciarle un poco, pero no tanto como para ponerse de su lado. Elige mejor sentir lástima por el jefe de la chica.

—Sólo trata de hacerme llegar a la graduación en una pieza, ¿quieres, China?

—Deja el 'China'. Fue cosa de un momento ese tonto disfraz para el festival escolar, chihuahua, uhmp.

—Bien, Kagura. Ahora trata de no atropellar ancianos ni intentar chocar contra todo lo que se mueva.

—No seas mariquita y deja de quejarte, uh-uh. Voy a acelerar.