PIECES OF A LIFE
XIV.
Ella hizo un montón de cosas por él. Era hora de que él hiciera algo por ella.
—Vamos, China. Un rato más —pide Okita tomándola de la muñeca para que no escape—. Ni siquiera es tan tarde.
—Te dije que quería llegar temprano, sí.
—Ni siquiera es medianoche. ¿Qué eres? ¿Cenicienta?
Kagura convierte sus manos en flojos puños, un poco de desesperación se muestra en su cara.
—Sólo quiero irme. Ni siquiera soy universitaria todavía. Soy ilegal y todo, uh-uhm.
Okita pone los ojos en blanco ante su respuesta; le parece ridícula y sacada de un manual.
—Bebes desde los quince de tu amiga la hija del presidente. Cuando vomitaste, por cierto.
—Sólo quiero irme —le pide nuevamente, casi rogando, parece desesperada por salir de esa finca—. Vamos.
—Ni siquiera es medianoche —repite Okita—. Y prometiste traerme y llevarme a casa. ¿Tus promesas no valen nada, eh, China?
—Por eso vámonos ya —comienza a elevar la voz.
—Maldita sea, ¿por qué tanta urgencia?
Los labios de Kagura tiemblan y mira hacia todos lados, sus ojos se humedecen ligeramente, pero Okita lo achaca al constante humo de cigarro que impregna el aire y lo vuelve cada vez más y más espeso, difícil de respirar.
—Es que…
—¡Sou! —interrumpen un grupo de chicas cerca de ellos y Kagura se paraliza por un segundo al escuchar el apodo. Okita sonríe de medio lado y le da dos palmadas en el hombro a su vecina.
—Creo que te puedes ir. Ya encontré cómo regresar a casa.
—Si es que regresas, "Sou" —dice Kagura con sarcasmo antes de marcharse todo lo rápido que puede del lugar.
Sólo quería agradecer por haber alcanzado los 100 comentarios en esta historia. Me parece que es la primera vez que los alcanzo en este fandom, así que muchas gracias.
Tengan un bonito día.
