Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling.
Esta historia participa en el Reto Especial de Aniversario «Almas gemelas» del foro Hogwarts a través de los años.
III
Enemigos al mismo nivel
con Severus Snape y Petunia Evans.
Hermanos mayores siempre odiaremos a nuestros hermanos pequeños, pero nadie a parte de nosotros tiene derecho de tocarlos.
Petunia supo que algo le había pasado a su hermana desde que la vio bajar del Expreso de Hogwarts sin la compañía de ese muchacho de pelo grasiento, que se volvía una constante presencia en la casa de los Evans. Ella sabía que Lily no le contaría nada así que se dirigió casi mecánicamente hacia al amigo de Lily quien venía varios pasos detrás de ella; esperó que saludara a su madre, una mujer de dudosa procedencia, y que se acercara sin embargo por primera vez no lo hizo. Se quedó ahí, mirando a Lily con una expresión indescifrable en su rostro como queriendo hacerlo pero sabiendo que no podía.
Confundida y extrañada, Petunia se le acercó.
—Snape, ¿qué le ha pasado a Lily? —preguntó con más facilidad de la que creyó.
Se suponía que eso de los celos y la envidia que mal contenía lo dificultaría, al parecer se equivocó.
—Alguien le llamó «sangre sucia» —respondió Severus queriendo apartarse de Petunia— y ha estado decaída desde entonces. Ahora, me iré. Nos veremos pronto, Evans.
—¿Qué significa «sangre sucia»? —volvió a preguntar confundida por el término.
Severus se tensó.
—Es un insulto que se usa para referirse a los nacidos de muggles —explicó rápidamente.
Realmente Severus quería largarse de ahí antes que Petunia descubriera la verdad. ¿Cómo iba a reaccionar cuando supiera que precisamente el querido amigo de su hermanita, que odiaba desde hacía un tiempo, fue quien la ofendió en un arranque de rabia? Honestamente, a Severus le sorprendió que Petunia se interesara en saber por qué cambió Lily porque creía que eso de los celos la cegaría.
Severus no sabía qué pensar de Petunia ahora.
—¿Quién le ha dicho así? ¿Fue ese chico Potter, cierto? —cuestionó con una voz peligrosa, poniendo sus manos como jarras.
Sólo Petunia tenía permitido insultar a Lily.
No nadie más.
Y mucho menos un acosador egocéntrico con aires de grandeza.
Severus se quedó en silencio, considerando decirle que sí para quedar como el bueno de la historia: era de conocimiento común la aversión que le profesaba Lily hacia Potter, así que le creería fácilmente no obstante existían dos factores a tener en cuenta; en primera, seguramente Lily se quejaría en algún tiempo y se descubriría la verdad; además, contra todo pronóstico Petunia preguntó.
—Fui yo —susurró decidiéndose por ser sincero.
Era lo mínimo que le debía, por Lily.
—¿Qué?
—Yo le dije «sangre sucia» y acabé con nuestra amistad.
Petunia le dirigió una gélida mirada.
—Bien ha hecho en ignorarte, entonces.
Las palabras de Petunia hirieron más de lo que imaginó.
—Créeme me arrepiento de lo que hice; Lily no quiere perdonarme y… creo que no la culpo.
Petunia siguió mirándole fríamente, sin alterar en lo más mínimo su expresión facial le dijo:
—Lo irónico es que el chico que quiso, tú, en lugar del que odia, Potter, la ha insultado.
Ay.
—¿Y eso qué? —preguntó Severus.
—Te has rebajado al mismo nivel de tu enemigo: a ambos Lily los odia.
Golpe bajo.
