Era extraño, pero agradable a la vez.

Yo nunca solía asociarme con las niñas ya que todas me parecían en extremo fastidiosas. Pero ella era diferente, no era molesta como las otras niñas. Escandalosas y lloronas. Más bien era tranquila y demasiado callada, creo que era la primera niña en caerme realmente bien.

-Por cierto, mi nombre es Shikamaru Nara.-me había entretenido tanto que había olvidado un detalle tan importante.-¿Y tú que niña? ¿Cómo te llamas?

Me mostro una sonrisa demasiado exagerada, pero linda a mi parecer.-Soy Chōji…Chōji Akimichi.-creo que empezábamos a entrar en confianza.

-Chōji Akimichi, ¿Eh?-estaba seguro de que ya había escuchado ese apellido.-¿Sabes? Tengo el presentimiento de que vamos a ser amigos.-nunca tenia presentimientos, pero esa niña tenía algo especial. Así que las palabras habían salido solas.

-Sí, igual yo.

Este era el principio de una gran amistad.


"Una extraña relación"

"Porque nuestras diferencias nos unen más"

Capítulo 2

El campo de las mariposas


-Nee, Shikamaru-kun. ¿Ya me dirás a dónde vamos?-me pregunto Chōji en un largo y cansado suspiro. Llevábamos más de media hora caminando con rumbo fijo a un lugar que solo yo conocía, y ella al parecer ya se había cansado.

-Ya te dije que te diré cuando lleguemos.-dije un poco fastidiado ante su insistencia. -Y no tienes por qué llamarme Shikamaru-kun.-cada vez que ella me llamaba así sentía que las mejillas me querían arder. Un gran fastidio.-solo Shikamaru está bien, Chōji.

-Lo siento, Shikamaru-kun…Shikamaru que diga.-la mire con seriedad pero casi al instante volví a relajar el rostro al ver que me llamaba como le había pedido.- es que mi madre dice que debo usar los honoríficos debidos cuando me dirijo a las personas…y a ti no puedo llamarte por el san porque tú no eres un adulto…-mire con atención la explicación de mi nueva amiga.

Chōji Akimichi era una de las personas más raras que había conocido en mi vida. Bien, corrijo, más bien era la persona más rara que había conocido en toda mi corta vida. Se le coloreaban las mejillas con facilidad y a veces se le atropellaban las palabras si las mirabas fijamente. Me recordaba un poco a la niña de ojos perla que asistía al mismo salón que nosotros, exceptuando que Chōji era más sociable.

Pero había una cosa que debía admitir. Su presencia no me incomodaba o parecía molesta, más bien me agradaba y hacía sentir bien, tener a Chōji cerca era lo más relajante y tranquilo que uno podía tener en la vida. Todo eso era un completo deleite para mi perezoso y flojo ser.-…y tampoco puedo llamarte por el nii porque no eres mi hermano…¿Shikamaru, me estas escuchando?

-¿Eh? Sí, sí, claro. Honoríficos.-atine a decirle sin dejar de caminar. Me había ido en mis pensamientos.

-No me estabas escuchando.-me reprocho con un puchero.

-Ya te dije que sí, pero no tienes por qué usar algún honorifico conmigo, ya que con los amigos no se usan porque hay más confianza entre ellos, y además nosotros...-me detuve en seco y pare la caminata de ambos para mirarla fijamente a los ojos-…somos amigos, Chōji.-las mejillas de ella se pintaron de carmín al instante en que pronuncie esas palabras. De nuevo en su modo raro.-pensé.

-Ah sí, es verdad.-dijo sonriéndome tímidamente.-siento haberlo olvidado, Shikamaru.

-No importa.-esto era un poco peligroso, mis mejillas también comenzaban a arder. Pero que fastidio. -Será mejor seguir.

-Claro, como tú digas.

Hacia unas semanas que había sido mi primer encuentro con Chōji y ella ya se había convertido en mi mejor amiga. Asistíamos al mismo curso de la academia ninja e incluso nos sentábamos en la misma mesa. Jugábamos después de clase y de vez en cuando íbamos a mi lugar especial a observar las nubes y a comer papas fritas. Se podría decir que últimamente me estaba dando la gran vida.

-Por fin…-solté al ver el lugar, incluso yo me había empezado a cansar. No recordaba que estuviera tan lejos.

-¿Enserio?-pregunto emocionada mirando alrededor de todo el bosque.-¿Una cueva?

-Sí. Aquí es donde te quería traer.-no era en si la cueva lo que quería que viera, pero era necesaria.

-Pero…¿Por qué querías enseñarme esta cueva?

Dijo mirándola fijamente. Como si en cualquier momento fuera a hacer la cosa más impresionante del mundo.

-Shikamaru…No le encuentro lo especial a esta cueva.

Su cara de decepción fue bastante graciosa.

-No es la cueva lo que quiero mostrarte.

-¿Ah, no? ¿Entonces?

-Necesitamos entrar.-apunte.

-¿Eh?

-Que necesitamos entrar a la cueva para enseñarte lo que enserio quiero mostrarte, Chōji.

Me dirigí a la entrada de la cueva esperando que me siguiera. Cosa que no hizo.

¿Tendría miedo?

-¿Qué pasa, Chōji?-le pregunte al ver que no me seguía.-¿Tienes miedo?

-¡Claro que no!-se apresuró a decir.-Y-Yo no tengo miedo, Shikamaru.

Su tartamudeo y tono de voz la traicionaron.

Bueno, no me sorprendió tanto. Después de todo le estaba pidiendo que entrara a una cueva oscura para mostrarle algo que ella desconocía. Pensándolo bien, eso sí sonaba mal, bastante mal.

Me acerque a Chōji y la tome de la mano para que tuviera más confianza-Mentirosa.-le dije al momento en que tomaba su mano. Comenzamos a adentrarnos en la cueva, ella no decía nada, solo me seguía en silencio y el único ruido que se escuchaba en esa cueva era el de nuestras tenues respiraciones.

Era bastante extraño, nunca compartía alguna clase de contacto físico con otras personas que no fueran de mi familia, pero con Chōji era diferente, no me incomodaba el contacto físico con ella, más bien era agradable, quizá por eso la había escogido como mi mejor amiga.

Una luz empezó a iluminarse frente a nosotros, sonreí, estábamos cerca. Chōji tenso el agarre al sentir un leve rayo de luz sobre su nariz.

-¿Ya estamos cerca, Shikamaru?

Me cuestiono en un susurro, paramos la caminata.

-Si, por eso necesito que cierres los ojos. O esto será un fastidio.

-¿P-Por qué?

El balbuceo hacía de nuevo su aparición.

-Porque es una sorpresa, solo haz lo que te digo, Chōji.

Esa fue una orden, y como lo imaginaba, acepto de inmediato al ver que mi rostro se tornaba serio. De alguna manera me gustaba tener esa clase de poder sobre ella.

-Hai. Ya están cerrados, Shikamaru.

-Bien…

Seguimos caminando en dirección a esa luz que se encontraba frente a nosotros.

-Ya puedes abrirlos.-dije.

Era el lugar perfecto para ella.

Aunque para mí fuera el lugar más cursi y patético del mundo, sabía que Chōji estaría encantada con esa parte del bosque que nadie, además de mí, había visto. Un lugar perfectamente escondido al final de una oscura y "tenebrosa" cueva. Cubierto de todo tipo de flores y plantas de las cuales nunca me aprendería el nombre. Lleno de todo tipo de mariposas e insectos que podrían considerarse lindos, como las libélulas, según Chōji.

Un lugar extraño, para una niña extraña.

Chōji abrió lentamente sus ojos, cuando termino de abrirlos quedo completamente en una especie de shock. Pasaron unos segundos y aun no decía palabra.

-¿Chōji?

-Es hermoso…

Estaba seguro de que sus ojos empezaron a brillar. Así que había acertado completamente con traerla aquí.

-¡Gracias, Shikamaru!

El abrazo me tomo por sorpresa, y ahora fue mi turno de quedar en shock. Chōji había rodeado mi caja torácica con sus dos brazos mientras recargaba su cabeza en mi pecho y decía gracias Shikamaru una y otra vez. ¡Esto era un problema! La cara me ardía en contra de mi propia voluntad, no era incomodo, era cálido y acogedor, pero también era…

-Enserio, muchas gracias, Shikamaru.-dijo cuándo se alejó de mi mostrándome la sonrisa más radiante que le había visto desde que nos habíamos convertido en amigos.

-No fue nada.-conteste esquivando su mirada. Aun sentía mi cara caliente.-creí que te gustaría, ya que este es el lugar donde hay más mariposas en toda la aldea.

-Sorprendente…

Su sonrisa seguía sin desvanecerse, miraba a cualquier lugar donde viera una bendita mariposa. Arriba en los árboles, abajo en las plantas e incluso unas cuantas se encontraban en el estanque de aquel lugar. Ella las seguía con la mirada sin perder detalle.

-¡Shikamaru! Mira…

Una mariposa de un extraño e intenso color azul se había posado en sus manos y ella la observaba como la cosa más interesante del mundo.

-Esta es una mariposa Morpho azul. Es muy bonita. ¿No lo crees?

-Eso creo.-en realidad no tenía mucho interés en esos insectos.-Chōji. ¿Cómo sabes tanto de mariposas?-pregunte un tanto, intrigado.

Dejo delicadamente a la mariposa en una ramita y se sentó junto a mí.

-Bueno, mi padre me regalo un libro sobre mariposas en mi cumpleaños pasado.-dijo de forma tranquila.-el libro hablaba sobre muchos tipos de mariposas, como; las mariposas monarca, las mariposas de cristal, las mariposas cometa, las mariposas diurnas…

-Chōji.-la detuve.-creo que ya entendí.

-Lo siento.

-No importa.

Ambos nos recostamos en el extenso campo que había ahí. Las mariposas volaban por todo el lugar, y debía admitirlo, era algo grandioso de ver, era una especie de espectáculo aéreo muy colorido. Además, Chōji no paraba de sonreír cada vez que alguna mariposa se le acercaba o volaba cerca de ella. Y, de alguna forma, yo estaba complacido por poder ver feliz a esa niña que semanas atrás era una total desconocida para mí. Ella se había convertido en mi mejor amiga en tan poco tiempo, y estaba seguro de que nuestra amistad seguiría creciendo tan alto como el mismo vuelo de las mariposas.

Continuara…

Ciaossu:3 ¡Estoy tan feliz de que hubiera personas que apreciaran el primer capítulo! u.u (Son lo mejor) Jaja por lo general siempre desprecian mis historias con genderbender xD

Pero en fin, espero hayan disfrutado este capítulo n.n/ Y enserio gracias por seguir esta rara historia.

*Zareh: Lo bueno es que escribo cosas raras:3 Eh aquí la continuación, gracias c:

*Mitarashi Misato: ¿Enserio? Gracias :´3

*Guest: Konishiwa:3 No matter. I do not speak English very well. Thank you u.u

*TessyM: Pues ya encontraste una c:

Sayonara -w-