Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling.
Esta historia participa en el Reto Especial de Aniversario «Almas gemelas» del foro Hogwarts a través de los años.
XII
Similitudes
con Barty Crouch junior y Sirius Black.
Quédate un tiempo y quédate para siempre.
Tus ojos dicen una mentira.*
Sonata Arctica – 8th Commandment.
Escaparse de la prisión mágica fue lo mejor que pudo hacer en su vida.
Naturalmente le tomó bastante tiempo –doce años exactamente– idear el plan perfecto que no fracasaría en el último momento, al principio se reprendió a sí mismo por no habérsele ocurrido cuando era más joven pero optó por no darle demasiadas vueltas al asunto, después de todo resultó justo como él quiso y se sentía orgulloso porque nadie había conseguido dar con su paradero. ¿Quién se imaginaría que el perro negro que veían deambular por todo Londres, siendo confundido con el grim por ciertos magos y brujas, realmente se trataba de Sirius Black: ese «asesino» que debía ser apresado para el bienestar de la comunidad mágica?
A él no le importó los cargos que tuvieran en su contra; a pesar que su vena vengativa deseaba buscar a esa rata traidora supo que su prioridad era asegurarse que su ahijado estuviera vivo, tal vez no feliz o con una vida de ensueño; sólo vivo, así Sirius se daría por satisfecho. Si la historia hubiera sido diferente, de no haber cometido el error de tratar de hacer justicia, ahora estaría bromeando con Harry y le aconsejaría para conseguirse una pareja; le acompañaría al andén nueve y tres cuarto para despedirse de él, le escribiría cartas para preguntarle qué tal le iba en Hogwarts… ¡hasta le habría comprado su primera escoba, carajo!
Pero no; eso no pasó. ¿Qué le hubieran dicho a Sirius los señores Potter? Seguramente le habrían sacado de Azkaban al demostrar su inocencia y Lily le gritaría por ser un impulsivo de lo peor, quizá James le palmearía el hombro y le aseguraría que cualquiera cometía errores.
Lo que pudo haber sido y no fue; una sutil diferencia que lastimaba a Sirius.
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Escaparse de la prisión mágica fue un completo ardid en el que su mamá y él acabaron muertos para la sociedad mágica, excepto por Winky –su querida elfina domestica– y su patético padre que sabían la verdad.
Deteniéndose a pensar, Barty aseveraba que no existía casi ninguna diferencia entre Azkaban y su supuesto hogar: en ambos estaba encerrado bajo la custodia de gente que no dudaba en ejercer su autoridad sobre él: los dementores quitándoles los recuerdos que incluían a su mamá, su padre lanzándole Imperio para mantenerle en vereda y no exponerse ante el Ministerio de Magia. Barty aborrecía a su padre y amaba a su mamá, esa encantadora mujer que no dudó en tomar su lugar en Azkaban.
A él le dio cierto sentimiento cuando se enteró de su fallecimiento y se deprimió, siendo consolado por Winky casi instantáneamente e ignorado por su padre que se sumergió en su propio dolor; tuvo una razón más para odiar a su padre así que planeó cómo fugarse e ir en búsqueda del Señor Tenebroso.
Sabía que Winky estaría encantada en ayudarle en lo que se propusiera, razón por la que quería a su elfina domestica de la misma manera en que amaba a su mamá.
La frase está traducida del inglés, cito el original: «Stay for a while, stay forever. […] Your eyes tell a lie.»
Estos magos recibieron un juicio injusto por la misma persona, acá Barty Crouch senior, así que ¿por qué no unirlos en el mismo relato?
