PIECES OF A LIFE
XXVII.
Ella hizo un montón de cosas por él. Era hora de que él hiciera algo por ella.
Tirado en el suelo de su habitación y con las luces apagadas, Okita razona vagamente que es la primera vez en meses que tiene su viernes libre desocupado y que también es el primer viernes en años que pasa encerrado en su habitación sin hacer nada, sin hablar con nadie. Normalmente hay algo qué hacer, alguien a quien ver.
Quizás debería estudiar para la última ronda de exámenes del semestre, piensa, quizás debería hacer algo productivo. Quizás debería dejar de sentirse tan miserable. Quizás debería mirar hacia adelante, no quedarse estancado donde está. Es sólo que no puede.
No tiene fuerzas para avanzar; tampoco tiene la voluntad. Lo único que tiene es el cerebro embotado, las emociones entumidas. Ni él mismo sabe lo que piensa. No sabe qué hacer, si estar feliz o lamentarse.
Entonces ríe.
Su risa hueca, casi desesperada, lo sorprende a él mismo. Apenas y se reconoce la voz, tiene la garganta lastimada de tanto gritar los últimos días, desde que todo se fue a la mierda. Su vida, él mismo.
Tal vez todo estaba en el tacho de la basura desde siempre.
Por su culpa.
El dolor agudo que tiene en el pecho, lacerante y abrasador, le impide pensar con claridad. Es la primera vez que se siente de esta forma, tan malditamente traicionado, tan fracasado, tan hecho mierda.
Maldice su suerte, a él mismo, a Hijikata, a Kondo y a Kamui. Vuelve a maldecirse a él mismo y por último pronuncia el nombre de Hyesung. La llama perra mal nacida y mil apodos más. Desata todo el rencor que tiene adentro y se levanta de un salto para golpear las paredes y los muebles de su alcoba. No sabe lo que hace, sólo está muriendo por dentro y no sabe qué hacer con ello, dónde meterlo.
Su vida se ha ido a la mierda, todo por una mujer.
Recuerda claramente el acontecimiento una vez más. Recuerda la discusión que tuvo con ella el martes por la tarde, el último día que también habló con Kagura. Recuerda cada una de las recriminaciones de la chica, su mirada resoluta en su cara pequeña y dulce cuando le dijo que se marchara, que no quería verlo.
"Siempre lo estás arruinando todo".
"Todo lo quieres hacer a tu manera".
"Has prometido cambiar tantas veces, nunca lo has logrado".
"Te he perdonado muchas cosas. No voy a dejar pasar ni una más".
"No eres más que un borracho idiota".
"Largo. No quiero volverte a ver".
En ese momento se sintió el ser más desdichado del mundo, pero estaba tan molesto que le gritó cosas que apenas y podían perdonarse, todo para regresar con el rabo entre las piernas el día siguiente, como un animal apaleado, a suplicar por su perdón. Era sólo que él no contaba con verla con otro tipo, charlando feliz en la entrada de la florería; fue entonces cuando sintió su visión ponerse roja, sus puños apretarse y comenzar una batalla contra el desconocido en medio del aire fresco de la noche. Corrió sangre allí y no fue la de él, pero de nada había servido. El tipo sólo era un primo lejano de la chica que acababa de llegar a la ciudad hacía unos días. Sin embargo, la paliza le consiguió algo: que Hyesung le despreciara más.
"Me das lástima".
Aquellas fueron las últimas palabras que le dirigió, cargadas de desprecio y de verdadera lástima. Lo segundo le hiere más que lo primero. Él mismo se da lástima.
Cansado de sentirse mal consigo mismo, Okita se tira al suelo nuevamente, donde cree que debe estar y se regodea en su dolor y miseria nuevamente.
Hace menos de un mes que habló del futuro con Kagura, un futuro que, tonto de él, incluía a Hyesung y un montón de estupideces más. De repente se siente perdido, con todo lo que conoce desmoronándosele en frente. Está siendo un dramático de mierda, lo nota, pero jamás ha atravesado una situación así. Si lo pone en palabras, Hyesung ha sido la primera chica que se tomó en serio, su primera novia de verdad y a la que más ha querido (cree que todavía la quiere. Se afirma que todavía la quiere); también la que más le ha herido.
Se arrepiente de haberla comparado con Mitsuba.
Se arrepiente de ir a rogarle.
Se arrepiente incluso de salir con ella.
Pero de lo que más se arrepiente no es todo eso, sino el no haberla podido conservar a su lado.
Un imbécil. Es un imbécil.
Un imbécil que ha vivido su vida tan mal que pasa uno de sus peores momentos solo, sin siquiera poder llamar a su mejor amiga para no sentirse más bastardo de lo que ya es.
"No eres más que un borracho idiota", recuerda las palabras de Hyesung y decide salir de casa para hacerles honor.
