-Ahora me tienes que decir.-había logrado levantarme por el cuello, el cual apretaba con fuerza.- ¿Cómo es que revivió el Juudaime Vongola?

-N-Nunca… le diría… a alguien…como… tu.-le escupí. El en cambio me golpeo con el taco de villar, mandándome al suelo y sacándome completamente el poco aire que tenía.

-Eso me molesta.-avanzo hacia a mí y piso sin piedad mi mano izquierda y con la punta de su taco aplasto uno de mis hombros hasta hacerlo sangrar.- ¡Responde!-poco a poco mi conciencia se iba desvaneciendo.

-Bien, ya que no piensas decir nada. ¡Los mandare al cielo de una vez por todas!-sentencio con furia, sus zorros comenzaron a brillar con mucha fuerza, demasiada a las anteriores. Estaba consciente de que ese era nuestro fin, y lo único en lo que podía pensar era en cómo no pude decirle a Yamamoto lo importante que era ella para mi…

~0o0~

Capítulo 3

¿Cómo te conocí? ¿Cómo me enamore de ti?

Empecé a recordar el primer día en que la vi. El como la conocí.

Yo había sido enviado por el mismísimo Kyudaime Vongola para probar al candidato que se convertiría en su sucesor. Sawada Tsunayoshi. Mi misión consistía básicamente en ver si era un candidato digno para el puesto, el plan era hacerme pasar por su enemigo, yo tenía que decirle que yo también quería el título de Juudaime Vongola. Tenía que hacerlo pelear por ese título. Antes de que fuera asignado a la clase de Juudaime, decidí ir a recopilar un poco de información por mí mismo, quería saber qué clase de sujeto era él. Me introduje fácilmente en la escuela, de todas formas ya contaba con el uniforme de la secundaria Namimori.

Ese día había un partido de voleibol, al parecer importante. Mi intuición me decía que ahí podría sacar la información que necesitaba. Grande fue mi sorpresa al saber que Juudaime participaría en ese partido. Quise indagar más y fui directo al salón donde se preparaban los del equipo de voleibol. Me escabullí tratando de no ser descubierto, quería ver más de cerca y saber cómo era Juudaime. Me acerque a una de las ventanas de aquel salón y pude verlo. Era tal y como aparecía en la foto que me había proporcionado el Kyudaime. Seguí observando todo el salón, estaba lleno de chicos con el uniforme deportivo. Short azul marino y camiseta blanca holgada. Pero algo llamo mi atención, bueno más bien alguien, en realidad no todos los presentes eran chicos, yo creía que Juudaime era el más bajo, pero no, ahí se encontraba otra figura igual de pequeña. Una chica. Deje de observar a Juudaime y toda mi mirada se posó en ella. Algo extraño en mí, por lo general yo nunca me detenía a mirar al sexo "débil". Yo no tenía tiempo para perder en eso. Seguí observándola por unos segundos más. Ella sonrió y sensaciones extrañas comenzaron a formarse en mi estómago. Sensaciones cálidas y reconfortantes que nunca antes había experimentado. Piel morena clara, orbes color chocolate y cabello color ébano. Debía admitirlo era una chica bastante linda, además de que tenía un cuerpo bien trabajado, me abofeteé mentalmente por el anterior pensamiento, yo no había venido para observar a esa chica. Maldije a mis hormonas en ese momento y me dispuse a irme para ir a buscar un buen lugar donde podría observar bien a Juudaime. Un molesto y casi invisible sonrojo se había formado en mis mejillas.

Me encontraba en un lugar donde podía observar bien a los jugadores. El juego dio inicio, me cruce de brazos y mire detenidamente a Juudaime. Un completo desastre en el voleibol para ser sincero. La pelota iba directamente a él pero se quedó completamente estático y no ataco. Si no fuera porque la chica se movió rápidamente y lo salvo, hubieran perdido un punto. Se notaba que era bastante buena en los deportes. Los estudiantes hicieron una ovación. ¡Así se hace Yamamoto-san! ¿Yamamoto? Medite su apellido por unos segundos, después chasqueé la lengua en señal de molestia y volví a concentrarme en mi verdadero objetivo. El partido iba mal y Juudaime no hacía nada que fuera útil. Comenzaba a dudar de si debía de ser el sucesor de Kyudaime. Llego el medio tiempo y todos fueron a descansar por unos cuantos minutos. Una vez terminado el descanso Juudaime cambio completamente, los demás integrantes ya no tenían que estar salvándolo cada vez que le mandaban un pase. Ahora él estaba a la ofensiva y gracias a él habían ganado, pero eso aún no me convencía del todo.

Al día siguiente por fin entre a la secundaria Namimori pero ya como un alumno oficial. Como se esperaba me pusieron en el mismo grupo que Juudaime. Vongola y sus influencias. Antes de que entrara al aula el profesor empezó a hablar sobre de donde venía, que era un alumno de intercambio de Italia y otras cosas sin importancia. Hizo una seña para que pasara. Me coloque enfrente de la clase, y pude localizarlo, se encontraba en uno de los primeros asientos.

-Su nombre Gokudera Hayato.-dijo el profesor.-trátenlo bien. Pude sentir la mayoría de las miradas femeninas sobre mí y también sonreían como embobadas por algo. Algunos chicos me miraban con recelo. Ignore eso. Volví a poner mi mirada sobre Juudaime, su mirada era difícil de descifrar. Desvié la mirada al asiento de aun lado. Y ahí estaba de nuevo, la chica de ayer. Ella me sonreía desde su lugar pero de una manera diferente a la de las demás chicas. Sonreía con inocencia y sin otras intenciones. Las extrañas sensaciones del día de ayer volvieron a hacer su aparición. La fulminé con la mirada y me volví al profesor esperando que me dijera donde me sentaría.

-Gokudera-kun. Tú te sentaras por allá.-señaló un lugar al fondo.

~0o0~

Nos encontrábamos en unos de los tantos patios que poseía la secundaria Namimori. Juudaime y yo. Era hora de poner mi plan en acción.

-Etto, a-anoo.-decía.- ¿Q-Que es lo que quieres, Gokudera-kun?

-Si una basura como tú se convierte en el Juudaime Vongola, la familia estará acabada.

-¿Qué? ¿Por qué sabes de la familia?-pregunto nervioso.

-Eres molesto. Es tu fin.-saque mi dinamita, iba a probar su verdadero valor.-Yo seré el que se convierta en el Juudaime Vongola.

-¡Hiee!

-Esto sucedió más rápido de lo que esperaba.-Reborn-san salió de uno de los troncos de los árboles que nos rodeaban. Salto y cayó sobre la cabeza de Juudaime.-Es bueno que hayas venido, Gokudera Hayato.

-Bien. Dijeron que si me hacía cargo de este tipo yo me convertiría en el Juudaime Vongola.

-Así es.-Juudaime comenzó a protestarle a Reborn-san algo sobre que entonces no era su destino el convertirse en el décimo y sabe Dios qué tantas cosas más.-Si quieres vivir tendrás que pelear Dame-Tsuna.-Una vez que finalizo de hablar yo encendí varias de mis dinamitas, Juudaime por su parte corrió mientras yo comenzaba a arrojarle con ellas.

-¡Sálvenme!-gritaba. Debía admitirlo era bueno esquivando las dinamitas, me canse y tome más dinamitas.

-Este será el golpe final.-con eso ultimo tire las dinamitas las cuales cayeron alrededor de Juudaime.- ¡Desaparece!

-¡Hey Tsuna!-una voz femenina había llamado a Juudaime.

-…Takeni-chan…

-¿Qué estás haciendo?-pregunto Yamamoto.

-¡Tengo que apagarlas!-Juudaime comenzó a apagar mis dinamitas con sus manos, pero fue inútil ya que se quemó con ellas.- ¡Es inútil, no funciona!

-¿Qué es este juego?-comenzó, al parecer no había notado mi presencia. Tomo una de las dinamitas que aún estaba encendida, una gotita cayo por mi sien ¿Qué no notaba que era una dinamita?-Se ve divertido ¿Puedo jugar?

-¡Hiee! ¡Takeni-chan! ¡Eso no…-Reborn-san le había disparado con la bala de la última voluntad. -¡Reborn! ¡Extinguiré las barras de dinamita con mi última voluntad!-eso me sorprendió. Apago todas las dinamitas que le había lanzado empezando con la que Yamamoto tenía en su mano. Tire cuantas dinamitas pude; el doble de dinamitas, el triple. Todas las apago. Comencé a desesperarme y tire por accidente algunas alrededor mío. Estaba en problemas. Juudaime en cambio a pesar de que me mostré como su enemigo me salvo del ataque que me había puesto yo solo.

-Ah-suspiro cansado.-De alguna forma pude salvar a Takeni-chan.

-¡No lo note!-grite arrepentido.-Usted es adecuado para ser el sucesor del Kyudaime.-decía mientras hacía una reverencia.

-¿Eh?

-En realidad yo nunca tuve la intención de convertirme en el Juudaime Vongola. Yo solo quería comprobar su verdadero valor como jefe de la familia. ¡Juudaime lo seguiré hasta el final de la tierra! ¡Pídame lo que quiera!

-Pero…

-El perdedor se convierte en el subordinado del ganador.-intervino Reborn-san.-esa es la regla de la familia.

-¡Yo, Gokudera Hayato, prometo servirle Juudaime!

-¿Nani? ¿No podemos ser simplemente compañeros de clases normales?

-No. Me niego a eso Juudaime.

-Haha.-rio Yamamoto quien colocaba uno de sus brazos alrededor de Juudaime.-¡En verdad que eres un tipo interesante, Tsuna! Entonces yo también puedo unirme a la familia. ¿Tú eres el jefe cierto?

-Takeni-chan…esto no es un juego…

-¡Hey tú!-grite.- ¡No seas tan confianzuda con Juudaime!-ella en lugar de molestarse me sonrió. Esto iba a ser el comienzo de algo problemático en mi vida…

~0o0~

Los días pasaban y yo comenzaba a adaptarme más a Namimori. Después de todo Italia era muy diferente. Comenzaba a conocer más a Juudaime, que a pesar de ser un poco torpe era un gran chico y de buenos sentimientos. Justo lo que necesitaba Vongola. En definitiva algún día se convertiría en un gran jefe.

Yamamoto quien siempre se encontraba con nosotros me era molesta, siempre riendo por cualquier cosa. Nunca se tomaba nada enserio. Además, siempre que ponía esa estúpida sonrisa suya me hacía sentir extraño, todas esas sensaciones que sentí el primer día que la vi volvían a mí, esa sensación de calidez que me hacía sentir bien pero a la vez molesto conmigo mismo por no saber lo que me pasaba. ¡Maldición! La odiaba tanto por eso. Ella era la responsable de todo el mar de emociones que se me venía encima cada vez que sonreía.

Con el tiempo empezaron a unírsenos más personas, como; el caballo salvaje, Cavallone Dino, jefe de la familia Cavallone, y una gran aliada de Vongola. Bianchi mi media hermana mayor, conocida como el escorpión venenoso y la cuarta amante de Reborn-san. Aunque en realidad quería matar a Juudaime para poder liberar a Reborn-san de ser su tutor, pero termino uniéndose y siendo de gran ayuda. También está la vaca estúpida de Lambo, quien es proveniente de la familia Bovino, una familia de grado menor, que en lugar de ser ayuda más bien se la lleva metiendo a Juudaime en problemas y más cuando usa la bazuca de los diez años. Luego está I-pin una niña china experta en el gyōza ken. Futa un niño un poco más grande que Lambo e I-pin que hace rankings cien por ciento precisos. El doctor pervertido de Shamal y al igual que la vaca estupida no ayuda en nada. El cabeza de césped, Sasagawa Ryohei, quien lleva todo al extremo. Incluso el friki de la disciplina y demonio de Namimori, Hibari Kyōya nos ha ayudado, pero es demasiado orgulloso para aceptarlo. Rokudo Mukuro junto con Dokuro Chrome, Kakimoto Chikusa y Joshima Ken aunque al principio eran nuestros enemigos terminaron siendo buenos aliados. Giannini, "ingeniero estrella" de Vongola, la mujer estúpida, Miura Haru y Sasagawa Kyoko que nos ayudan sin entender nada de lo que está pasando.

Esa era nuestra familia.

Recuerdo bien cada una de las pruebas que hemos tenido como familia, pero las escenas que nunca podre sacar de mi mente son las en que Yamamoto casi pierde la vida. Como cuando peleo contra Lanchia en la batalla contra Mukuro o en la pelea por los anillos, aunque gano contra Squalo su vida corrió peligro muchas veces. Cada vez que veía a Yamamoto pelear se me oprimía el corazón. Sabía muy bien que sentía algo por ella, pero prefería ignorarlo, pasarlo por alto, negarlo con todas mis fuerzas. Debido a eso la trataba peor que a los demás. Quería mantenerla alejada de mí. Pero eso no servía de nada, podía insultar mil veces a Yamamoto y ella nunca se molestaría conmigo, todo lo contrario. Dejaría pasar los insultos y me sonreiría cálidamente como si no hubiera dicho nada. Mientras ella siguiera actuando de esa forma yo nunca podría olvidarla.

~0o0~

Cuando fuimos al futuro no pude evitar sonrojarme violentamente al ver a Yamamoto dentro de diez años en el futuro. Me maldije mil veces por tener la piel tan clara y rogué a Dios porque ni Yamamoto, ni Lal Mirch o Juudaime lo notaran.

Ahora estaba más alta, apenas de mi estatura, el cabello ya no lo usaba hasta debajo de los hombros, ahora estaba completamente largo, incluso más largo que él me mi hermana. Su rostro era aún más fino y bello, era ya el de una mujer, pero aún conservaba esa inocencia que solo la caracterizaba a ella. Y su sonrisa, esa sonrisa seguía siendo la misma. La misma sonrisa que era capaz de transmitirte tanta calidez y ese sentimiento de que todo va a estar bien.

Yamamoto había logrado salvarnos de un Strau Mosca, era completamente sorprendente…

-Attaco di Squalo.

-¿Parálisis?-solto Lal Mirch.

-Esto deberia darnos un minuto.-apareció frente a nosotros con su katana en mano.

-¿T-Takeni-chan?-tartamudeo Juudaime.- ¿Eres tú? Yo solo miraba sorprendido la escena. Yamamoto nos observó detenidamente. Como intentando creer lo que estaba viendo.

-¿Eh? ¿Esto es una broma de mal gusto? ¿Cierto?-pregunto ella.-Vine aquí para escoltar al agente de asesores externos, pero…ustedes están aquí también...-¿Sera una ilusión o tal vez un fantasma?-lo que ocasiono que una gota cayera por nuestras cabezas.

-En verdad eres tú, Takeni-chan.-había dicho Juudaime con pesadez.-Etto, nosotros llegamos del pasado con la bazuca de los diez años de Lambo.-explico.

-¡Ya veo! ¡Del pasado!-exclamo ella.-Me asuste, bueno no era de extrañarse.-eso ultimo me desconcertó un poco pero no le di más vueltas al asunto.-Te vez bien, Tsuna.-sonrió, pero era diferente, era una sonrisa llena de nostalgia.

-Ah, hai.-contesto.

-En fin, será mejor irnos. Pelear contra estas cosas es una pérdida de tiempo.-decía mientras señalaba al Strau Mosca que había derrotado hace un rato. Ella sabía lo que estaba pasando.

~0o0~

-Así que ya han pasado diez años desde el conflicto por los anillos ¿eh?

-Si.-respondió Juudaime. Llevaban buen rato hablando, yo solo los observaba desde atrás. Aun de adulta yo seguía sintiendo lo mismo por ella, al parecer mis sentimientos no iban a cambiar.

-Eso me trae muchos recuerdos.-era raro, era como escuchar hablar a la Yamamoto de nuestro tiempo. La misma ingenuidad y la misma inocente forma de ser. Era como si solo hubiera cambiado por fuera mas no por dentro. De alguna manera eso me alegraba.-Mucho ha pasado desde entonces.-eso ultimo hizo que Juudaime y yo le pusiéramos extrema atención.-Estuviste fabuloso hace diez años, Tsuna.-rodeo a Juudaime con uno de sus brazos como solía hacer y luego me miro a mi.-Tú también lo estuviste, Gokudera.-nuestras miradas se encontraron por unos momentos pero algo llamo mi atención, algo circular y brillante en la mano de Yamamoto. ¿Un anillo de matrimonio? ¿Está casada? ¿Con quién? Tantas preguntas y ninguna sin responder. Me mordí el labio inferior para tratar de calmarme y apreté mis puños tratando de no gritarle y exigirle quien era ese "maldito desgraciado con el que se había casado".

-¡Takeni-chan!-grito Juudaime.-Tú… ¡¿T-Te casaste?!-Yamamoto lo vio un poco desconcertada y luego entendió totalmente la pregunta, su cara se volvió completamente roja y comenzó a tartamudear sabe Dios qué tantas incoherencias. Se notaba el nerviosismo que sentía en ese momento.

-E-Etto…bue-eno…veras…yo…en reali-idad…-no lograba articular ni una sola frase. Eso me hizo enfurecer aún más, pensar en el "idiota con el que se casó" la ponía nerviosa. ¿Tanto lo amaba para que se pusiera de esa manera?-…si, Tsuna, yo me case.-finalizo al fin mientras desviaba la mirada avergonzada de nosotros.

-Ano…Takeni-chan.-volvió a comenzar Juudaime.- ¿Y puedo saber? ¿Con quién te casaste?-pregunto con interés.

Una vez más Yamamoto volvió a sonrojarse, me miro por unos segundos y luego desvió la mirada al suelo. Fruncí el ceño y me cruce de brazos. Yo también quería saber el nombre de ese "maldito". –Bueno…

-¿Lo conozco? O tal vez ¡¿Te casaste con oniisan?!-el cabeza de césped, Juudaime debía estar bromeando. Mis ojos se abrieron como platos. Si hubiera estado bebiendo agua de seguro la habría escupido por la última pregunta.

-¿Sempai?-sus mejillas seguían sonrosadas.- ¡Claro que no!-contesto ella.

-¿Entonces si lo conozco? ¿Es de Vongola? ¿O tal vez es uno de los guardianes?-mi mirada se oscureció al escuchar todos los cuestionamientos de Juudaime. Nunca antes había deseado tanto dejar de oírlo.

-Amm…bueno sí.

-Bien, Gokudera-kun…ni hablar.-eso me hirió demasiado.- Mukuro….menos, Lambo…bueno él es muy joven, probablemente aquí apenas sea un adolescente. Oniisan….ya dijiste que él no…-Juudaime palideció y trago duro para luego mirar con horror a Yamamoto, su cara era un poema total.-… ¡Hiee! ¡Takeni-chan! ¡Tú! …¡Te casaste con Hibari-san!

-¿Eh? Tsuna…yo…no…-su rostro y mejillas se habían vuelto a encender. Yamamoto iba a decir algo pero por fin habíamos llegado al escondite.

-Luego hablaremos de esto ¿Si?-Juudaime asintió y siguió a Yamamoto a la entrada del escondite. Yo imite su acción con una sola cosa en mente, Quería matar a Hibari.

Después de ese último pensamiento por fin me di cuenta de lo que en realidad sentía por ella. No solo era el que se fuera a "casar con Hibari". En realidad había muchas otras cosas; La primera vez que la vi, las veces que casi muere, el imaginarla con otro hombre…ese sentimiento siempre estuvo allí. Desde un principio siempre estuvo allí, solo que la única diferencia era que poco a poco comenzó a crecer. Crecer hasta convertirse en amor.

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-Bien, ya que no piensas decir nada. ¡Los mandare al cielo de una vez por todas!-sentencio con furia, sus zorros comenzaron a brillar con mucha fuerza, demasiada a las anteriores. Estaba consciente de que ese era nuestro fin, y lo único en lo que podía pensar era en cómo no pude decirle a Yamamoto lo importante que era ella para mi…

Cerré los ojos esperando el impacto. Esperando ver el cielo, a Dios. A quien engaño, el cielo era demasiado bueno para mí. Probablemente yo iría directo al infierno, y no me quejaba, pero algo si me atormentaba, el que nunca más podría volver a ver esa sonrisa de la que me enamore.

Escuche el sonido del electro bolbi, pero inmediatamente fue silenciado por uno más fuerte. Abrí mis ojos e intente mirar a Gamma. Me sorprendí al verlo intentar protegerse de lo que parecía ser una intensa llama de color violeta, una llama tipo nube, Hibari….gracias a Dios, pensé mientras quedaba inconsciente.

~0o0~

-Este poder… ¿Quién es?-se decía Gamma así mismo.

-Te daré una pista de lo que quieres saber.-dijo el guardián de la nube mientras se acercaba lentamente a Gamma.

-Ellos vinieron del pasado.-ya había llegado frente al Black Spell.-Yo no soy tan estúpido, por eso no fue intercambiado como ellos.

-Parece que sabes mucho. Pero, primero deberías de presentarte, ya sabes. Ahora que te has unido a la pelea.

-No hay necesidad de eso. Justo ahora estoy de mal humor… Kamikorosu.

Continuara…

¡Konishiwa!:3

¡Yai! ¡Hibari salvando el día! n.n

¿Qué tal estuvo? 0.o ¿Bien, pasable, mal, hay mejores o espantosamente horrible?:S

Nota:

Yo creía que esta historia seria corta, máximo cuatro capítulos. Pero ahora pienso que no será posible ya que últimamente se me han venido diferentes ideas para esta.

Amakii: Gracias por tu review y por tus ánimos. Y si, Gokudera tsundere por fin acepto lo que sentía por Yamamoto:'v Sé que querías un omake, pero lo que hice más bien fue como un recuerdo. Es que ya lo tenía planeado así. Pero en fin, espero que te haya gustadoc: Otra cosa ¿No tarde tanto esta vez en actualizar? ¿O sí?xD

También gracias a los que me siguen y agregaron a mi loca historia a favoritos u.u Les agradezco desde el fondo de mi kokoro.

Oh, por cierto. Si son de los que les gustan las historias donde algún personaje es del sexo opuesto al suyo, están de suerte, tengo otras dos historias donde hago eso, pero son de Naruto:3

*Love In Konoha School

*Amor Imposible

Y estense atentos, posiblemente esta semana o la otra suba una historia HibarixFem!Tsuna

Matta ne, Sayonara n.n/